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CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) -El Papa Benedicto XVI celebró partes de su misa del domingo dando la espalda a la congregación, restaurando un antiguo ritual religioso que no había sido practicado en décadas.
El Papa usó el altar de la antigua Capilla Sixtina colocado contra la pared, debajo de la dramática representación del “Juicio Final” de Michelangelo, en lugar de un altar situado en una plataforma móvil que permitió a su predecesor Juan Pablo II dar la cara a los fieles.
Un comunicado de la oficina del Vaticano para las celebraciones litúrgicas dijo que se había decidido usar el viejo altar, donde se colocan las urnas para las elecciones de nuevos Papas, para respetar “la belleza y la armonía de esta joya arquitectónica”.
Eso significa que por primera vez en este tipo de celebración desde el Segundo Concilio del Vaticano, el Papa ocasionalmente dio la espalda a los presentes y se puso frente a la cruz.
También leyó la homilía desde el antiguo podio de madera ubicado a la izquierda del altar usado por el Papa Pio IX en el siglo XIX.
El conservador Pontífice nacido en Alemania está reintroduciendo lentamente algunos de los antiguos rituales dejados de lado después del Segundo Concilio del Vaticano, que sustituyó el latín por las lenguas locales, modernizó la Iglesia y fomentó el diálogo interreligioso.*.

La Santa Sede pide combatir cristianofobia, islamofobia, y antisemitismo
Análisis del secretario vaticano para las Relaciones con los Estados
ROMA, jueves, 10 enero 2008 (ZENIT.org).- Respetar la libertad religiosa en el mundo quiere decir hoy combatir «la cristianofobia, la islamofobia y el antisemitismo», explicó este jueves el «ministro» de exteriores de Benedicto XVI.
En estos momentos, explicó el arzobispo Dominique Mamberti, secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados, este es el desafío para contrarrestar toda forma de discriminación y persecución.
Según el prelado, la «cristianofobia» «es un conjunto de comportamientos que se derivan de la falta de educación o de la mala información, de la intolerancia y de la persecución».
Para monseñor Mamberti estos «problemas» «a nivel humano, político y social» «deben ser afrontados por igual».
La aclaración la ofreció en una conferencia sobre «Protección del derecho de libertad religiosa en la acción actual de la Santa Sede» pronunciada en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.
Ilustrando la posición de la Iglesia, explicó que «el respeto del derecho a la libertad religiosa constituye el fundamento del respeto de cualquier otro derecho, pues cuando la libertad religiosa está en peligro, todos los demás derechos vacilan».
La libertad religiosa, «derecho que no puede suprimirse», tiene «una dimensión privada, pública e institucional».
Es más, subrayó, «la libertad religiosa no es sólo uno de los derechos humanos fundamentales, sino que es el derecho preeminente, pues como recordaba Juan Pablo II su defensa constituye el test para verificar el respeto de todos los demás derechos».
En este contexto, dijo, la actividad diplomática de la Santa Sede tiene como objetivo central «asegurar la estabilidad y la certeza de las actividades de la comunidad cristiana».
Monseñor Mamberti habló también de la relación entre la libertad religiosa y la libertad de expresión, proponiendo «un adecuado balance orientado a salvaguardar el ejercicio de ambas».
Por lo que se refiere al diálogo interreligioso y entre las culturas, aclaró que «es posible sólo si no se renuncia a la verdad».

Benedicto XVI: Atacar a los cristianos es atacar a todo el pueblo iraquí
Mensaje de solidaridad tras la oleada de atentados contra iglesias y monasterios
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 10 enero 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha enviado un mensaje de solidaridad tras recibir la noticia de la nueva ola de atentados contra iglesias y monasterios de Irak y ha constatado que atacar a los cristianos es atacar a todo el pueblo iraquí.
«Profundamente turbado al ser informado de los ataques contra objetivos cristianos en Bagdad, Mosul y Kirkuk», que se registraron el 6 y el 9 de enero, el Santo Padre expresa en un telegrama «su cercanía espiritual a los heridos y a sus familias».
Afortunadamente en ninguno de los atentados se han dado víctimas mortales.
La misiva ha sido enviada en nombre del Papa por el cardinal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, al cardenal Emmanuel III Delly, patriarca de Babilonia de los Caldeos.
Dirigiéndose al purpurado, que es también presidente de la Asamblea de los Obispos Católicos de Irak, y a los arzobispos de las ciudades afectadas, el obispo de Roma «asegura su oración fraternal, mientras tratáis de ofrecer esperanza y fuerza a vuestro pueblo».
Además, el pontífice pide a Su Beatitud Emmanuel III Delly «que transmita su solidaridad a los superiores de las comunidades religiosas afectadas por estos ataques y a todos los miembros de las comunidades cristianas en Irak, católicos y no católicos».
«Consciente de que estos ataques están dirigidos también contra todo el pueblo iraquí -constata-, Su Santidad se dirige a los responsables para que renuncien a la violencia que ha causado tanto sufrimiento entre la población civil y alienta a cuantos tienen autoridad para que renueven los esfuerzos orientados a una negociación pacífica, que promueva una solución justa de las dificultades del país y que respete los derechos de todos».
El telegrama concluye asegurando las oraciones del Papa «por un regreso a la convivencia pacífica de los diferentes grupos que constituyen la población de este querido país».
El martes pasado, en Kirkuk, una bomba estalló junto a la iglesia siriaca-ortodoxa de San Efrén, dañando una pared lateral; poco después, otro coche lleno de explosivos destruía parte de la fachada de la catedral caldea del Corazón de Jesús.
El domingo pasado, se registraron otros ataques con dinamita contra iglesias e instituciones cristianas en Bagdad y Mosul. Los objetivos de los terroristas en la capital fueron la iglesia caldea de san Jorge, en el barrio Ghadir; una iglesia greco-melquita, y el convento de las religiosas caldeas en Zaafraniya.
En Mosul, los coches bomba tuvieron como objetivo la iglesia caldea de san Pablo, el orfanato de las religiosas caldeas en Alnoor y el convento de las religiosas dominicas en Aljadida.
«L’Osservatore Romano», diario de la Santa Sede, en la edición italiana cotidiana del 11 de enero, revela que el número de víctimas de la violencia es superior al calculado hasta ahora: entre marzo de 2003 y junio de 2006, en Irak han muerto 151.000 personas.
Estos datos, recogidos por el gobierno iraquí y por la Organización Mundial para la Salud (OMS), han sido publicados en la edición en línea de la revista «New England Journal of Medicine».
Por Jesús Colina”

Recta final para la beatificación de los padres de Teresa de Lisieux
Anticipa el prefecto de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 9 enero 2008 (ZENIT.org).- Está próxima la conclusión del proceso de beatificación de los padres de Santa Teresa del Niño Jesús (Teresa de Lisieux), los venerables Luigi Martin y Celia Guérin.
Más de dos mil doscientas causas están en estudio en la Congregación vaticana para las Causas de los Santos.
De la marcha de algunas de ellas habla, en la edición diaria italiana de este miércoles de «L’Osservatore Romano», su prefecto, aprovechando el anuncio de la cercana publicación de un documento vaticano que pedirá más rigor en los procesos diocesanos.
De acuerdo con el cardenal José Saraiva Martins, está en la recta final el proceso de beatificación del matrimonio Martin-Guérin, cuyas virtudes heroicas fueron reconocidas el 26 de marzo de 1944.
El diario recoge, tras las conversación con el purpurado, que también hay expectación por Antonia Meo -«Nennolina»- (1930-1937), cuyas virtudes heroicas reconoció el Papa el pasado 17 de diciembre. El propio Benedicto XVI expresó entonces su deseo de que esta causa de beatificación «pudiera concluir felizmente pronto». La pequeña podría convertirse en la beata de menor edad -no mártir- de la historia de la Iglesia.
A los cinco años de su muerte, el centro nacional de la Juventud Femenina de Acción Católica, presidido por Armida Barelli (su fundadora), se constituyó en promotor de la causa de beatificación y canonización de Nennolina.
Se suma ahora la expectación precisamente por Armida Barelli. «En mayo se cumplen los 150 años de la fundación de Acción Católica y muchos esperan poder celebrarlos con el regalo de este reconocimiento. Yo lo espero», declaró el cardenal Saraiva al diario de la Santa Sede.
Asimismo se refirió al cardenal Newman, converso al catolicismo. «Personalmente deseo que su beatificación pueda tener lugar verdaderamente en tiempo breve, porque será muy importante en este momento para el camino del ecumenismo», reconoció.
La figura de John Henry Newman (1801-1890), sacerdote anglicano inglés convertido a la Iglesia católica, se cuenta entre las más influyentes del catolicismo en Inglaterra durante el siglo XIX. Al reconocer sus virtudes heroicas, en 1991 Juan Pablo II impulsó su causa de beatificación.
Siguiendo al cardenal Saraiva, en los primeros meses de este año es posible que se concluyan las causas de canonización de cuatro beatos: Gaetano Errico -de origen italiano; fundador de una congregación-, la religiosa suiza Beranda Bütler -también fundadora y por largo tiempo misionera en Ecuador y Colombia-, Alfonsa de la Inmaculada -religiosa india del Estado de Kerala- y Narcisa de Jesús Martillo, laica ecuatoriana.
En cuanto a la causa de Juan Pablo II, «se autorizó la abreviación de los tiempos previstos para el inicio de la fase diocesana», concluida el 2 de abril del año pasado. Está en curso la fase romana. «Se ha entregado en nuestra Congregación toda la documentación recogida», explica su prefecto.
«Actualmente -informa- se está elaborando la positio [una especie de informe. N.d.R.] que contendrá las partes más relevantes y significativas del proceso, ordenadas sistemática y orgánicamente, necesarias para la valoración de los teólogos, de los cardenales y de los obispos miembros del dicasterio sobre el ejercicio de las virtudes heroicas del Papa Wojtyla».
Redactada y editada, la positio «será examinada por los diversos órganos colegiales de la Congregación». «Por ahora no se habla de tiempos», concluye el cardenal Saraiva.
Por Marta Lago

La misión de la Iglesia pasa por el ecumenismo, asegura el Papa
En plena Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 20 enero 2008 (ZENIT.org).- La misión de la Iglesia en estos momentos pasa por el avance en el camino ecuménico, aseguró Benedicto XVI este domingo en plena Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Al rezar la oración mariana del Ángelus junto a unos 200.000 peregrinos, congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, el pontífice exhortó: «¡No tenemos que cansarnos nunca de rezar por la unidad de los cristianos!».
«Cuando Jesús, durante la Última Cena, rezó para que todos “sean uno”, tenía un fin preciso: “para que el mundo crea”», explicó recordando el pasaje evangélico de Juan 17, 21.
«La misión evangelizadora de la Iglesia pasa por tanto por el camino ecuménico, el camino de la unidad de fe, del testimonio evangélico y de la auténtica fraternidad», aseguró el obispo de Roma.
De este modo, el pontífice comentó el lema para la semana ecuménica de este año, que cumple un siglo de vida, «No ceséis de orar».
En este octavario «católicos, ortodoxos, anglicanos y protestantes, conscientes de que sus divisiones constituyen un obstáculo a la acogida del Evangelio, imploran juntos del Señor, de manera todavía más intensa, el don de la plena comunión».
Recordó que esta «iniciativa providencial» surgió por iniciativa del padre Paul Wattson, de origen anglicano, y saludó a sus hijos e hijas espirituales, presentes en el encuentro con el Papa, los hermanos y hermanas franciscanos del Atonement, a quienes alentó «a continuar en su entrega especial a la causa de la unidad».
«La oración -aclaró-, la conversión del corazón, la intensificación de los vínculos de comunión constituyen la esencia de este movimiento espiritual, que esperamos pueda llevar pronto a los discípulos de Cristo a la común celebración de la Eucaristía, manifestación de su plena unidad».
El viernes, 25 de enero, Benedicto XVI clausurará en la Basílica de San Pablo Extramuros la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos con las Vísperas solemnes, en las que participarán representantes de las iglesias y comunidades eclesiales.
En ese encuentro, como reveló el Papa, juntos invocarán «de Dios el don precioso de la reconciliación entre todos los bautizados».

“si no conocemos a Dios en Cristo y con Cristo, toda la realidad se convierte en un enigma indescifrable”
“El conocimiento no puede limitarse nunca al ámbito puramente intelectual; también incluye una renovada habilidad para ver las cosas sin prejuicios e ideas preconcebidas, y para poder “asombrarnos” también nosotros ante la realidad, cuya verdad puede descubrirse uniendo comprensión y amor.”
Que sabias palabras las del Papa, Luis. Sin Cristo no llegamos al Padre, así todo el devenir se traduce en incertidumbre y temor frente a lo “aparentemente” desconocido al hombre, que , no obstante, con fe, conoce y entrega en manos de Dios.
Por otro lado, si limitamos todo al alma intelectual, al espíritu, nos limitamos, somos más que intelecto. Ese abrir del alma esencial, de aquella trascendente es lo que nos permite no caer en displicencias, en indolencia frente a lo que ocurre en el mundo, en la naturaleza, en nosotros mismos y también es lo que nos permite “ver” a Dios, admirar la libertad que nos ha entregado y también asombrarnos ante los errores de la mala administración de esa libertad….pero, no obstante recordar a la Madre Teresa de Calcuta, por ejemplo, llena mi alma de fascinación, maravilla…
Creo que el hombre, el ser humano, ha perdido esa capacidad de asombro frente a los acontencimientos y se remite a los malos eventos; no disfruta, goza (gaudem) de la simpleza de la naturaleza, porque ha optado por lo superficial, lo terrenal, lo somero. Pierde tanto, porque no se da cuenta que todo aquello que reviste magia, encanto, aprendizaje, está en el alma, en lo intangible de una flor, en lo imponente de un cielo azul, en la melodía de un arroyo, en el aroma del pasto recién cortado….en el revolotear de una mariposa…en los niños….la simpleza de la vida….asombrosas resultan las palabras inesperadas que enseñan dia a dia….
La verdad de la realidad se puede descubrir con comprensión y amor….sólo así descubrimos la voluntad del Padre ante este mundo.

Benedicto XVI: «Transfigurados en la esperanza»
Intervención con motivo del Ángelus
“Queridos hermanos y hermanas:
Se concluyeron ayer, aquí, en el Palacio Apostólico, los ejercicios espirituales que, como todos los años, han congregado en la oración y en la meditación al Papa y a sus colaboradores de la Curia Romana. Doy las gracias a cuantos han estado espiritualmente cerca de nosotros: que el Señor les recompense por su generosidad.
Hoy, segundo domingo de Cuaresma, continuando con el camino penitencial, la liturgia, tras habernos presentado el domingo pasado el Evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto, nos invita a reflexionar sobre el acontecimiento extraordinario de la Transfiguración en el monte. Considerados juntos ambos episodios anticipan el misterio pascual: la lucha de Jesús con el tentador preanuncia el gran duelo final de la Pasión, mientras la luz de su Cuerpo transfigurado anticipa la gloria de la Resurrección. Por una parte, vemos a Jesús plenamente hombre, que comparte con nosotros incluso la tentación; por otra, le contemplamos como Hijo de Dios, que diviniza nuestra humanidad.
De esta manera, podemos decir que estos dos domingos constituyen pilares sobre los que se apoya todo el edificio de la Cuaresma hasta la Pascua, es más, toda la estructura de la vida cristiana, que consiste esencialmente en el dinamismo pascual: de la muerte a la vida.
La montaña, el Tabor como el Sinaí, es el lugar de la cercanía con Dios. Es el lugar elevado respecto a la existencia cotidiana en el que se respira el aire puro de la creación. Es el lugar de la oración, donde se está en presencia del Señor, como Moisés y como Elías, que aparecen junto a Jesús transfigurado y hablan con él del «éxodo» que le espera en Jerusalén, es decir, de su Pascua. La Transfiguración es un acontecimiento de oración: al rezar, Jesús se sumerge en Dios, se une íntimamente a Él, adhiere con su propia voluntad humana a la voluntad de amor del Padre, y de este modo la luz le penetra y aparece visiblemente la verdad de su ser: él es Dios, Luz de Luz. Incluso los vestidos de Jesús se vuelven blancos y resplandecientes.
Esto recuerda al Bautismo, el vestido blanco que llevan los neófitos. Quien renace en el Bautismo es revestido de luz, anticipando la existencia celestial, que el Apocalipsis representa con el símbolo de las vestiduras blancas (Cf. Apocalipsis 7, 9.13). Aquí está el punto crucial: la transfiguración anticipa la resurrección, pero ésta presupone la muerte. Jesús manifiesta a los apóstoles su gloria para que tengan la fuerza de afrontar el escándalo de la cruz, y comprendan que es necesario pasar a través de muchas tribulaciones para llegar al Reino de Dios.
La voz del Padre, que resuena en lo alto, proclama a Jesús como su Hijo predilecto, como en el bautismo del Jordán, añadiendo: «Escuchadle» (Mateo 17, 5). Para entrar en la vida eterna es necesario escuchar a Jesús, seguirle por el camino de la cruz, llevando en el corazón como Él la esperanza de la resurrección. «Spe salvi», salvados en la esperanza. Hoy podemos decir: «Transfigurados en la esperanza».
Dirigiéndonos ahora con la oración a María, reconocemos en ella a la criatura humana transfigurada interiormente por la gracia de Cristo y encomendémonos a su guía para recorrer con fe y generosidad el camino de la Cuaresma.
© Copyright 2007 – Libreria Editrice Vaticana]

La caridad intelectual de Joseph Ratzinger, según el filósofo Jesús Villagrasa
“Caridad intelectual en las etapas de su vida
Orígenes. Ratzinger ama el catolicismo encarnado en aquellas personas de su Baviera natal y representado en la figura del humilde y bondadoso san Conrado de Parzham (1818-1894). Aquella gente estaba convencida de que una vida guiada por la fe logra la realización de sus más bellas posibilidades: una santidad sin aspavientos, sencilla, hecha de fe recia, esperanza serena y caridad operante. Como profesor y obispo, ha preferido salir en defensa de la fe de los sencillos y no se ha mostrado complaciente con la arrogancia de algunos teólogos o con la fe «aburguesada» de las sociedades opulentas. Se pone del lado de quien no puede defenderse y podría verse privado de la fe que sostiene su vida. Le hubiera agradado servir como sacerdote a la sencilla gente de su tierra, pero la Providencia lo ha llevado por otros rumbos que le han descubierto el drama de la pobreza más radical: la pobreza de un mundo incrédulo, incapaz de alegrarse, atenazada por el tedio y el sinsentido. La nueva evangelización no puede olvidar a estos pobres necesitados de luz[9].
La escuela. Al llegar a Traunstein, Ratzinger ingresa en el «bachillerato humanístico». No le pasan desapercibidos los cambios introducidos en los programas por las autoridades nacional-socialistas, ni su intención manipuladora. «Rememorando aquellos años de estudio, encuentro que la formación cultural basada en el espíritu de la antigüedad griega y latina creaba una actitud espiritual que se oponía a la seducción ejercida por la ideología totalitaria» (MV 37). Las dictaduras tratan de limitar los estudios humanísticos que favorecen la formación del sentido crítico y la independencia de juicio; se esfuerzan por presentar este proceso como una «liberación»[10]. Por amor a sus hermanos, Ratzinger ha consagrado su vida a conocer y predicar la Verdad que libera. Joseph entró al seminario menor a la edad de 12 años. Su «primera» vocación había sido la enseñanza, pues desde muy temprana edad deseaba transmitir sus conocimientos (cf. ST 60). Este primer deseo se concilió bien con la idea de ser sacerdote.
Estudios para el sacerdocio. Ratzinger cursó los estudios filosóficos en el seminario de Frisinga donde reinaba un ambiente de gran compañerismo, entusiasmo y vivacidad intelectual. En el corazón de los seminaristas surgían muchas cuestiones relacionadas con la terrible guerra que acababan de vivir. Querían «servir a Cristo en su Iglesia por un tiempo nuevo y mejor, por una Alemania mejor, por un mundo mejor» (MV 54). Pidió estudiar la teología en la Universidad de Munich para penetrar más profundamente en el debate cultural del propio tiempo y prepararse para, eventualmente, dedicarse por completo a la teología científica. La figura de san Agustín lo fascinó entonces por la frescura y vitalidad de su pensamiento y estilo teológicos y, más tarde, por ser un teólogo comprometido a fondo en sus deberes pastorales (cf. ST 68).
Expresión de caridad intelectual es reconocer la competencia de sus profesores y agradecer el ejemplo y la ciencia que le comunicaron. En Mi vida, los méritos de cada uno resaltan sobre sus comprensibles límites humanos, que Ratzinger no esconde. Al anotar algunos límites o errores de su enseñanza, Ratzinger no se detiene en la denuncia, sino que trata de encontrar los gérmenes de verdad que hay en cualquier autor (cf. MV 64). De Gottlieb Söhngen aprendió a pensar a partir de las fuentes mismas, a no contentarse con una suerte de positivismo teológico y a plantear con rigor la cuestión de la verdad y la actualidad de lo creído (cf. MV 68).
Coadjutor parroquial. En su primer año de sacerdote ejerció la caridad intelectual en formas sencillas. Impartía dieciséis horas semanales de religión en la escuela a niños de seis cursos diferentes. Disfrutaba haciéndoles comprensible el universo de los abstractos conceptos teológicos (cf. ST 72). Aunque anhelaba dedicarse a la enseñanza universitaria, le costó regresar a las aulas porque suponía romper las relaciones pastorales que habían nacido durante ese año (MV 77). Mientras trabajaba en la tesis de habilitación, en el verano de 1954, fue invitado a impartir un curso de dogmática en el seminario. Hubiera preferido concentrarse en la tesis pero, con caridad intelectual, aceptó. La entusiasta participación de los estudiantes lo sostuvo en el doble trabajo del curso y de la tesis (cf. MV 81). Tras serias dificultades con su director de tesis, Michael Schmaus, en 1957 pudo defender su tesis con éxito. Después de lo vivido, Ratzinger se hizo el propósito de no consentir fácilmente la recusación de tesis doctorales o de habilitación a la libre docencia y de tomar partido por el más débil, siempre que le asistiera la razón. Llegado el momento, este propósito pesará en su decisión de trasladarse de la Universidad de Bonn a la de Münster.
Caridad intelectual es la fatiga oculta del estudiante y del profesor. Los años de duro estudio forjaron en él las cualidades del buen teólogo eclesial: rigor científico, alma creyente, voluntad de buscar y proclamar la verdad; sensibilidad histórica, intuición de lo esencial, capacidad de síntesis, búsqueda de los datos, precisión en la definición de los términos, claridad y coherencia en la exposición sistemática.
Docencia universitaria. El ministerio sacerdotal de J. Ratzinger como profesor de teología duró 25 años, hasta su nombramiento episcopal: primero en la Escuela superior de filosofía y teología de Frisinga (1952-1959); después en las universidades de Munich (1957-1959), Bonn (1959-1963), Münster (1963-1966), Tubinga (1966-1969) y Ratisbona (1969-1977).
En Bonn maduró una relación franca y cordial con sus alumnos. Los estudiantes lo admiraban porque era muy joven, no se limitaba a repetir los manuales e intentaba poner en relación lo que enseñaba con el presente (cf. ST 73). Con un grupo de entusiastas estudiantes, que inicialmente se formó de modo espontáneo, sostuvo coloquios regulares hasta el año 1993. Trataba de comunicar a los doctorandos su rigor y apertura intelectual: les enseñaba a detectar los puntos débiles de una argumentación, a trabajar en equipo y a debatir. «Sabíamos que en las críticas mutuas no nos movía ninguna intención negativa, sino que queríamos ayudarnos, debatiendo los temas analíticamente» (ST 74). En grupo, además, visitaban grandes personalidades: Y. Congar, K. Barth, K. Rahner. La caridad intelectual del profesor se expresa también en la relación con los colegas. En Bonn conoció a Paul Hacker, un gran experto en lenguas, menospreciado por la comunidad académica, a quien Ratzinger estimaba por su indiscutible competencia (cf. MV 94).
Ratzinger y el Concilio Vaticano ii. Como consejero teológico del cardenal Frings, en la primera sesión, y después como perito conciliar, Ratzinger asumió la fatiga de clarificar cuestiones debatidas por los padres conciliares, en particular el problema de la relación entre Escritura, Tradición y Magisterio, planteado a la luz de un presunto descubrimiento de J.R. Geiselmann. Ratzinger, antes de que la «propaganda conciliar» sacara de quicio las consecuencias de la tesis de Geiselmann y afirmara que la exégesis debía ser la última instancia en la Iglesia, estudió minuciosamente las actas de Trento y constató que el paso que Geiselmann consideraba de importancia central no era sino un insignificante aspecto secundario en el debate de Trento (cf. MV 104). Más tarde, expresión de caridad intelectual fue su esfuerzo por una correcta recepción del Concilio. A los pocos años de su conclusión, Ratzinger comenzó a hablar de un «falso espíritu conciliar» (Konzils-Ungeist) y a hacer un balance bastante negativo de su recepción. Frente a las posiciones contrapuestas de progresistas y conservadores, Ratzinger ha subrayado la rigurosa continuidad del concilio Vaticano ii con los concilios anteriores, de los que recoge literalmente su doctrina en puntos decisivos. Ratzinger se ha entregado a la defensa de la verdadera interpretación del Concilio y a la salvaguarda de la unidad y continuidad de la Iglesia. Por permanecer fiel a sí mismo y al Concilio, fue considerado «progresista» durante el Concilio y tildado, después, de «conservador».
Más docencia universitaria. Ratzinger vivió el Concilio entre Münster y Roma. En 1966 recomenzó a dar clases en Tubinga. El ambiente universitario aparecía cada vez más agitado y oscuro. En 1968, cambió el «paradigma» cultural y teológico del existencialismo al marxismo; la facultad de teología era el centro ideológico del marxismo universitario. Ratzinger, que en su curso de cristología de 1966-1967 había intentado reaccionar a la reducción existencialista del cristianismo, ahora no sabía cómo reaccionar ante la destrucción de la teología que tenía lugar a través de la instrumentalización política marxista. Esta destrucción «era incomparablemente más radical» porque se basaba sobre una mentira y un abuso de la Iglesia y de la fe (cf. MV 114). Su estancia en Tubinga fue corta en años pero intensa en experiencias que lo iban preparando para ministerios futuros.
En 1969, Ratzinger comienza a enseñar en Ratisbona, donde no faltaban las polémicas, pero «había un respeto recíproco de fondo que es muy importante para que un trabajo sea fructífero» (MV 118). Durante este período de intensa actividad científica, colaboró con la Conferencia Episcopal Alemana y la Comisión Teológica Internacional, y se fraguó su separación de la revista Concilium y la fundación de la revista Communio. En los serenos y fecundos años de Ratisbona, Ratzinger experimentó la satisfacción de aportar algo nuevo a la teología. Cuando en el año 1977 todo parecía asentarse, su vida dio un vuelco. En un intervalo de tres meses, Pablo vi lo nombró arzobispo y cardenal.
Arzobispo de Munich y Frisinga. Por sentido de responsabilidad, dudó antes de aceptar el nombramiento. Se veía sin experiencia pastoral y pensaba que, finalmente, había llegado el momento en el que su obra podría aportar algo al conjunto de la reflexión teológica. Aceptó porque comprendió que en la situación extraordinaria que vivía la Iglesia, también los teólogos debían estar dispuestos a asumir el ministerio episcopal. En su ministerio conjugó armoniosamente la seriedad en afrontar los problemas y la serenidad de la fe que descubre la belleza de Dios y de la existencia humana.
Prefecto de la CDF. El 25 de noviembre de 1981, Juan Pablo ii lo nombró Prefecto de la CDF. En razón de este cargo, presidió la Pontificia Comisión Bíblica y la Comisión Teológica Internacional y pudo reforzar sus contactos con los teólogos. La CDF promueve la fe favoreciendo el diálogo entre los teólogos del mundo, alentando las corrientes positivas y ayudando a enderezarse a las otras. Defiende la fe ayudando a distinguir los auténticos progresos teológicos de otras novedades que implican una pérdida de la identidad de la fe católica.
Caridad intelectual es afrontar los problemas y buscar su solución por la vía del diálogo. La tarea ha sido difícil pues en ese período abundaban las tergiversaciones o negaciones de la fe que a él competía promover, exponer y defender. «La función de un cirujano que opera a un hombre enfermo para sanarle no es grata si el que padece la enfermedad no la reconoce. Por ello quizá su primera función tenga que ser esclarecerle los hechos y procesos que padece, que de no ser frenados o extirpados a tiempo acabarían con su vida. Ésa fue la tarea de Ratzinger al frente del dicasterio»[11].
El servicio de clarificar la fe católica es más hermoso que el de señalar errores, pero este tampoco es un deshonor. San Jerónimo hacía este elogio de san Agustín: «Has creado una expresión nueva al cristianismo en la cultura romana, y lo que es más: te detestan todos los herejes». El cardenal Ratzinger quizá se haya consolado con ese pensamiento cuando tuvo que intervenir en algunos «casos sonados», que dieron origen a la publicación de notificaciones sobre algunas obras de conocidos teólogos.
En la medida que sus responsabilidades se lo permitían, Ratzinger intervino como un teólogo más en el debate teológico y cultural del propio tiempo. De este modo, los teólogos y los obispos pudieron conocer mejor los procesos, motivos y razones que orientaban las decisiones que como prefecto debía tomar y que, en ocasiones, el Santo Padre confirmaba con su autoridad. Al pronunciarse como teólogo, se exponía al fuego de la crítica teológica y podía perfilar mejor su pensamiento en aquellos puntos en los que estaba buscando mayor claridad. Todo ello redundaba en beneficio de su tarea, como prefecto, de explicar con términos claros y precisos la doctrina de la Iglesia universal.
Ejercicio de caridad intelectual es saberse limitar a las prioridades y no dedicarse a satisfacer los propios intereses. En una carta a un amigo, un mes antes de su elección papal, escribía: «Hace ya dos años que he decidido abandonar totalmente mi actividad de conferenciante, para poder cumplir aquí debidamente mis deberes; finalmente la edad reduce la capacidad de trabajar y aquí las tareas son cada día mayores»[12].
Caridad intelectual es afrontar las tareas ingratas y difíciles con espíritu elevado y modo gentil. No fue autoritario ni quiso serlo. En la CDF favoreció el modo de trabajar colegial. Cuidó el diálogo a todos los niveles para resolver los asuntos sin recurrir a sanciones. En su misión de corregir, quiso defender a los más débiles sin dañar gratuitamente a nadie y se esforzó por mejorar el ordenamiento jurídico de la CDF para encontrar el justo equilibrio entre los derechos del individuo y el bien de la comunidad (cf. ST 102).
La seriedad de su forma de trabajar es proverbial, sobre todo cuando tiene entre manos asuntos que requieren un estudio profundo. Se mantenía abierto a la crítica y a la colaboración, pero no renunciaba a intervenir cuando era necesario, aunque las medidas fueran impopulares, y siempre en modo correcto, respetando los derechos de las personas y las normas del derecho eclesiástico (cf. ST 112).
Caridad intelectual es, también, la capacidad para revisar las propias opiniones. A los sacerdotes de la diócesis de Aosta dijo que – en el contexto de la pastoral con los fieles divorciados vueltos a casar y que desean recibir la comunión – como Prefecto invitó a diversas Conferencias episcopales y a especialistas a estudiar el problema del sacramento del matrimonio celebrado sin fe: «No me atrevo a decir si realmente se puede encontrar aquí un momento de invalidez, porque al sacramento le faltaba una dimensión fundamental. Yo personalmente lo pensaba, pero los debates que tuvimos me hicieron comprender que el problema es muy difícil y que se debe profundizar aún más» (25-VII-2005). Estas palabras revelan el esfuerzo de quien, ante un problema pastoral, trata de respetar, por una parte, el bien de la comunidad y el bien del sacramento y, por otra, trata de ayudar a las personas que sufren.
Las múltiples facetas de la caridad intelectual han ido apareciendo a través de la biografía de Joseph Ratzinger y siguen resplandeciendo en su ministerio de Pastor Universal de la Iglesia.”
Leer texto completo en
http://www.zenit.org/article-26063?l=spanish

«¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo»
Con estas líneas Benedicto XVI dio inicio a un pontificado lleno de esperanza, humildad, caridad y amor.
El mismo Papa nos dice en su homilía inaugural: “¿Cómo puedo hacerlo? ¿Cómo seré capaz de llevarlo a cabo? Todos vosotros, queridos amigos, acabáis de invocar a toda la muchedumbre de los santos, representada por algunos de los grandes nombres de la historia que Dios teje con los hombres. De este modo, también en mí se reaviva esta conciencia: no estoy solo. No tengo que llevar yo solo lo que, en realidad, nunca podría soportar yo solo. La muchedumbre de los santos de Dios me protege, me sostiene y me conduce. Y me acompañan, queridos amigos, vuestra indulgencia, vuestro amor, vuestra fe y vuestra esperanza. En efecto, a la comunidad de los santos no pertenecen sólo las grandes figuras que nos han precedido y cuyos nombres conocemos. Todo nosotros somos la comunidad de los santos; nosotros, bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; nosotros, que vivimos del don de la carne y la sangre de Cristo, por medio del cual quiere transformarnos y hacernos semejantes a sí mismo. Sí, la Iglesia está viva; ésta es la maravillosa experiencia de estos días.”
Efectivamente, la Iglesia está viva y Cristo espera de nosotros grandes acciones. Por ello, Catholic.net pone a disposición de todos sus visitantes los documentos, pronunciamientos, mensajes y homilías ofrecidas por el Santo Padre para que sirvan como guía a todos los católicos y hermanos de otras confesiones.
http://es.catholic.net/conocetufe/769/2481/articulo.php?id=23006

Abrir la pastoral juvenil a la pastoral familiar, pide el Papa a los salesianos
Que celebran en Roma su 26º Capítulo General
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 31marzo 2008 (ZENIT.org).- Como la familia debe tener un papel activo en la educación de los jóvenes, es necesario abrir la pastoral juvenil a la pastoral familiar, advierte el Papa a los salesianos.
Punto de partida es la urgencia de «alimentar en el corazón de cada salesiano» la «pasión apostólica», apuntó Benedicto XVI al recibir este lunes en audiencia a los participantes -que representan a los casi 16 mil salesianos activos en 129 países- del 29º Capítulo General que la Congregación fundada por San Juan Bosco está celebrando en Roma
La gran cita salesiana se centra en el lema de su fundador, «Da mihi animas, cetera tolle» («Dame almas, quítame todo lo demás»), «síntesis de un modelo de acción pastoral» cuyo horizonte «es el primado absoluto del amor de Dios» que «plasma personalidades ardientes, deseosas de contribuir a la misión de Cristo», trazó el Santo Padre.
Junto a este ardor, «otra característica del modelo salesiano es la conciencia del valor inestimable de las “almas”», una «pasión apostólica» que «es urgente alimentar también hoy» en el corazón de cada miembro de la Congregación, señala.
Así, el salesiano «tendrá el corazón abierto para identificar las nuevas necesidades de los jóvenes y a escuchar su petición de ayuda» -apunta-, especialmente de «los más pobres material y espiritualmente».
El Papa exhorta a los salesianos a ayudar «ante todo a los jóvenes a conocer y amar» a Jesucristo, «a dejarse fascinar por Él, a cultivar el compromiso evangelizador, a querer hacer el bien a los propios coetáneos, a ser apóstoles de otros jóvenes».
De ahí su petición a la Congregación: «Que vuestro empeño sea formar laicos con corazón apostólico, invitando a todos a caminar en la santidad de vida que hace madurar discípulos valientes y auténticos apóstoles».
Benedicto XVI es consciente de que estos desafíos afrontan un contexto de «gran emergencia educativa», cuyo «aspecto más grave» es «la sensación de desaliento que se apodera de muchos educadores, en especial de padres y profesores».
De ello alertó en su reciente carta (http://www.zenit.org/article-26166?l=spanish) a la diócesis de Roma, que entregó idealmente también a los salesianos, a quienes este lunes reitera: «En la raíz de la crisis de la educación existe de hecho una crisis de confianza en la vida, que en el fondo no es sino desconfianza en el Dios que nos ha llamado a la vida».
En cualquier caso, «en la educación de los jóvenes es extremadamente importante que la familia sea un sujeto activo» -insiste el Papa-, si bien tantas veces «es incapaz de ofrecer su aportación específica» o incluso está «ausente» en esta tarea.
Por ello, «la predilección y el compromiso» típicamente salesianos «a favor de los jóvenes» «deben traducirse un empeño igual por la implicación y formación de las familias», pide el Santo Padre.
«Por lo tanto vuestra pastoral juvenil debe abrirse decididamente a la pastoral familiar» -indica a los religiosos-, seguros de que la dedicación a las familias no resta esfuerzo por los jóvenes, sino que lo hace «más duradero y más eficaz».
Estos retos señalan asimismo la necesidad de que la Congregación salesiana asegure especialmente «una sólida formación» que haga de sus miembros personas «de fe sólida y profunda, de preparación cultural actualizada, de genuina sensibilidad humana y fuerte sentido pastoral», sintetiza Benedicto XVI.

Intenciones de SS para el 2008
SEPTIEMBRE
Intención general: Para que quienes a causa de las guerras o de los regimenes totalitarios, se ven obligados a abandonar la propia casa y la propia patria sean apoyados por los cristianos en la defensa y tutela de sus derechos.
Intención misional: Para que todas las familias cristianas, fieles al sacramento del matrimonio cultiven los valores del amor y de la comunidad, de modo que sean una pequeña comunidad evangelizadora, abierta y sensible alas necesidades materiales y espirituales de los hermanos.
OCTUBRE
Intención general: Para que el Sínodo de los Obispos ayude a los pastores y a los teólogos a los catequistas y a los animadores empeñados al servicio de la Palabra de Dios, a transmitir con valentía las verdades de la fe, en comunión con toda la iglesia.
Intención misional: Para que en ese mes dedicado a las misiones, a través de la animación de las Obras Misionales Pontificias y de otros organismos, todas las Comunidades cristianas sientan la necesidad de participar en la misión universal de la Iglesia con la oración, el sacrificio y la ayuda concreta.
NOVIEMBRE
Intención general: Para que el testimonio de amor ofrecido por los Santos fortifique a los cristianos en la entrega a Dios y al prójimo, imitando a Cristo que vino para servir y no para ser servido
Intención misional: Para que las comunidades cristianas del Asia, contemplando el rostro de Cristo, sepan encontrar las vías más convenientes para anunciarlo, con plena fidelidad al Evangelio, a las poblaciones de aquel vasto Continente, rico en cultura y en antiguas formas de espiritualidad.
DICIEMBRE
Intención general: Para que, frente a la creciente expansión de la cultura del a violencia y de la muerte, la Iglesia por medio de sus actividades apostólicas y misioneras, promueva con valentía la cultura de la vida
Intención misional: Para que los cristianos, especialmente en los países de misión, por medio de gestos concretos de fraternidad, muestran que el Niño nacido en la gruta de Belén es la luminosa esperanza del mundo.
http://www.aica.org/index2.php?pag=int2008

Hambre de Dios sigue siendo problema fundamental del hombre, dice el Papa
VATICANO, 29 May. 08 (ACI).-Al reunirse este jueves con los miembros de la Conferencia Episcopal Italiana, el Papa Benedicto XVI señaló que uno de los más importantes desafíos de la evangelización que enfrenta la Iglesia es la transmisión de la fe a las nuevas generaciones, tema elegido por el episcopado italiano para su Asamblea General.
Al inicio de su discurso, el Santo Padre señaló que la cuestión de la “emergencia educativa”, a la que se ha referido en diferentes ocasiones, “asume un rostro bien preciso: el de la transmisión de la fe a las nuevas generaciones”.
Fuente: http://www.aciprensa.com

“Tenemos que enfrentar los obstáculos del relativismo, de una cultura que pone a Dios entre paréntesis y que desanima todas las decisiones que requieren un compromiso, en particular las decisiones definitivas, para privilegiar en cambio, en los distintos ámbitos de la vida, la afirmación de sí y las satisfacciones inmediatas”.
El Pontífice destacó que paras esta tarea los obispos contaban con “numerosos carismas y energías evangelizadoras”, que hay que “acoger con alegría”; y subrayó “la importancia, sobre todo, de las relaciones personales y especialmente la confesión sacramental y la dirección espiritual. Cada una de estas ocasiones es una posibilidad que se nos ofrece para que nuestros chicos y jóvenes perciban el rostro de aquel Dios que es el verdadero amigo del ser humano”.
Benedicto XVI señaló que como obispos tenemos que aportar nuestra contribución específica para que Italia conozca una etapa de progreso y de concordia”, y para ello, “tenemos que testimoniar con franqueza que el problema fundamental del ser humano hoy sigue siendo el problema de Dios. Ningún otro problema humano y social se podrá resolver realmente si Dios no vuelve a ocupar el centro de nuestra vida”.
El Santo Padre resaltó que “en el marco de una laicidad sana y bien entendida, es necesario resistir a toda tendencia a considerar la religión, y en particular el cristianismo, como un hecho solo privado”.
El Papa hizo hincapié en la atención que los prelados dedican a “la familia fundada en el matrimonio, para alentar una cultura favorable y no hostil a la familia y a la vida, así como para pedir a las instituciones públicas una política coherente y orgánica que reconozca a la familia el papel fundamental que desarrolla en la sociedad, en particular para la generación y educación de los hijos”. Asimismo, dijo, “nuestro compromiso por la dignidad y la tutela de la vida humana en todo momento y condición debe ser fuerte y constante”.
El Papa dijo también que “no podemos cerrar los ojos y callar frente a la pobreza, a las incomodidades y a las injusticias sociales que afligen a tanta parte de la humanidad y que exigen el compromiso generoso de todos”.
“Naturalmente la disponibilidad para ir en su ayuda debe manifestarse en el respeto de las leyes, que aseguran el desarrollo ordenado de la vida social tanto dentro de un estado como en relación con quien viene del extranjero”, concluyó.

Por favor, vale la pena su lectura, especialmente para aquellos que tienen intereses teológicos
La “puerta de acceso” al pensamiento teológico del Papa Benedicto XVI
“Introducción al cristianismo”, 40 años después
ROMA, viernes, 6 junio 2008 (ZENIT.org).- “La voz de la fe cristiana. Introducción al cristianismo de Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, cuarenta años después”, ha sido el tema de un Congreso interdisciplinar celebrado recientemente en Roma.
Zenit ha querido hacer un balance de las conclusiones con uno de los organizadores del acontecimiento, que tuvo lugar del 12 al 13 de mayo, en el Ateneo Pontificio “Regina Apostolorum”, el padre Juan Pablo Ledesma, L.C., decano de la Facultad de Teología de este centro universitario.
-Según usted, ¿cómo nace la teología del Papa Benedicto?
-Juan Pablo Ledesma: Basta recordar su itinerario formativo. Tras su ordenación sacerdotal, comenzó a trabajar como vicario en una parroquia, y allí se manifestaron sus dotes intelectuales. En 1954 se doctoró en Teología con una tesis sobre el concepto de Iglesia como casa y pueblo de Dios en el pensamiento de san Agustín.
Más tarde obtuvo la capacitación con otra tesis sobre san Buenaventura. Esto muestra su gran cultura y su profundización teológica de las fuentes patrísticas y medievales. Ha enseñado en varias universidades Munich, Tubinga,… En 1961 consiguió la cátedra de Teología Fundamental y en 1964 participó como perito teólogo en el Concilio Vaticano II.
-¿Cuáles son las cualidades que más admira del Papa Benedicto XVI?
-Juan Pablo Ledesma: Son tantas- Quizás las que más me impresionad son su sencillez y su profundidad. Aún me fascinan sus primeras palabras como Papa: “Siervo de la Viña del Señor… instrumento ineficaz”. Estas palabras evocan la regla de san Benito, el sexto grado de la humildad, que es aquel en el que el monje se contenta con las cosas más pobres y ordinarias, y se considera un obrero incapaz e indigno respecto a todo lo que le impone la obediencia.
Me impresionan también las expresiones profundas, sencillas y espontáneas de su amor tan personal a Jesucristo. Es un amor que se manifiesta en sus palabras y en sus gestos, y sobre todo en su manera de celebrar la Eucaristía. Todo, en su persona y en su ministerio, está centrado en Jesucristo.
Me atrae también la manera como el Papa saluda a cada persona. Se entretiene, sin prisas, sabe escuchar, acoger, alentar, sonreír. Es fácil notar la bondad de Cristo en su mirada y en su forma de acoger al prójimo. Me impresiona ver al Papa tocando el piano, saludando a los grandes de la tierra o explicando a los niños cómo Jesús está presente en la Eucaristía con el ejemplo de la corriente eléctrica o el micrófono, para mostrar cómo las cosas invisibles son las más profundas e importantes.
-En pocas palabras, ¿cuáles son las ideas más importantes que rigen el pensamiento de Joseph Ratzinger?
-Juan Pablo Ledesma: Es una respuesta difícil y arriesgada… Me parece que podría ser el concepto de fe. Para él la fe necesita de un “Tu” que la sostenga; necesita de un Tu que nos conoce y nos ama, en modo que podamos fiarnos y confiarnos a él como un “niño amamantado en brazos de su madre”. En consecuencia, fe, confianza y amor conforman un todo único, una idéntica realidad indestructible. Esta fe es, para el Papa Benedicto, una fe vivida.
Me gusta mucho su interpretación de la palabra “Amén”, que no es solo la respuesta de fe al Credo de la Iglesia. Pronunciar “Amén” significa fe, confianza, abandono, fidelidad y amor. “Amén” no es una partícula que concluye todas las oraciones, sino la adhesión total de la persona que reza, que cree, que ama al Amor revelado (logos-veritas) en cuanto que amor encarnado. Amén, en fin, es la respuesta total y radical al símbolo-credo entero: todo o nada. No hay alternativas, pretextos o medias tintas. Así como la persona es totalidad, la respuesta de la fe y del amor debe ser total: amén es sinónimo de “todo”.
Creo que la verdad es también el punto crucial en la mente y en la enseñanza de Joseph Ratzinger. Para él el mayor problema que existe y que afronta el hombre de hoy es la falta de verdad: el relativismo; la negación de la verdad.
-¿Usted detecta alguna relación entre “Introducción al Cristianismo y las dos últimas encíclicas?
-Juan Pablo Ledesma: Tanto en Deus caritas est como en Spe salvi encontramos al mismo pastor, pensador y teólogo que hace los conceptos accesibles. Hace cuarenta años el mismo profesor Ratzinger afirmaba: “El amor genera inmortalidad, y la inmortalidad procede unicamente del amor… Si Él ha resucitado, también nosotros resucitaremos, porque el amor es más fuerte que la muerte… O el amor es más fuerte que la muerte o no lo es”. El amor por tanto, si es verdadero amor, debe exigir infinitud, indestructibilidad,… Esta reflexión me parece importante qorque es la base de todo y la clave para entender la escatología que el Papa Benedicto XVI nos ofrece en su Spe salvi.
-Entonces, Amor y escatología, ¿no parece una contradicción?
Juan Pablo Ledesma: Todo lo contrario. El amor -si es verdadero amor- exige el juicio porque también es justo. Un amor que juzga es necesario, porque la injusticia del mundo no puede tener la última palabra. Sería injusto. Un amor que destruyera la justicia sería injusto, no sería amor. Más que el día de rendir cuentas, temido y amenazante, el cristiano sabe que su juez será la Verdad, la Trinidad, el Amor, una Persona que siendo hombre, es también nuestro hermano: Jesucristo. Ante el juicio, estas palabras escritas hace cuarenta años nos consuelan y nos hacen esperar: “El hombre no puede desaparecer totalmente, porque es conocido y amado por Dios. Si todo amor anhela la eternidad, el amor de Dios no solo la ansía, sino que la realiza y la personifica”.
-¿Qué aspecto más personal, menos académico, de la personalidad del Papa Benedicto, subrayaría?
Juan Pablo Ledesma: A mí me gusta sobre todo la leyenda del oso de Corbiniano, motivo del lema del Papa Benedicto. Es una antigua leyenda… El santo fundador de la diócesis de Frisinga, el monje Corbiniano se dirigía a Roma. Llevaba consigo una bestia de carga. Un oso le atacó y mató al animal. El santo le riñó y le ordenó llevar su equipaje en lugar del animal. Así llegaron juntos a Roma. El cardenal Ratzinger se aplicaba a sí mismo esto, sirviéndose de las palabras de san Agustín comentando el salmo 72,22: “Me he convertido en un animale de carga, y precisamente por eso estoy contigo”. Dios se sirve de él, le utiliza, le carga, pero precisamente por eso Dios está cerca de él.
-¿Cuál es el mensaje del Papa Benedicto para este mundo, para hoy?
Juan Pablo Ledesma: Cada miércoles escuchamos su palabra de Pastor universal de la Iglesia, tantas homilías, discurss, mensajes… Es el mensaje de siempre, con acentos particulares. A mi me gusta mucho aquella expresión en su visita a la abadía de Heiligenkreuz: “Dios no nos ha abandonado en un desierto de la nada… Los ojos de Cristo son la mirada del Dios que nos ama”. En otras palabras, su mensaje es el mismo mensaje es el mismo de Cristo en el Evangelio: Jesucristo es el Hijo de Dios. Está siempre presente para los hombres, ayer, hoy y mañana. El Jesús de los Evangelios es el Jesús real, el “Jesús histórico”, el Cristo. Dios es amor. En esperanza hemos sido salvados.”
Por Gisèle Plantec
zenit.org

Benedicto XVI: Estar en manos de Dios es el antídoto contra el miedo
VATICANO, 22 Jun. 08 (ACI).-Miles de personas se dieron cita en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien en sus palabras iniciales alentó a combatir el miedo con la certeza del amor de Dios.
“Quien teme a Dios está tranquilo incluso en medio a las tormentas, pues Dios, como Jesús nos lo ha revelado, es Padre lleno de misericordia y de bondad”, dijo el Pontífice al meditar sobre el Evangelio de hoy.
El Santo Padre explicó que “el miedo es una dimensión natural de la vida” y que a lo largo de ésta se manifiesta en diversos modos. “Desde pequeños se experimentan formas de miedo que más tarde se revelan como imaginarias y así desaparecen; otras sucesivamente emergen y tienen precisos fundamentos en la realidad: estas deben ser afrontadas y superadas con el esfuerzo humano y con la confianza en Dios”.
“Existe además – continuó el Papa- una forma de miedo más profunda, de tipo existencial, que desemboca a veces en angustia: esta nace de una experiencia de vacío, ligado a una cierta cultura impregnada por un difundido nihilismo teórico y práctico”.
Frente a tal realidad, Benedicto XVI recordó que en la Palabra de Dios encontramos socorro, pues nos dice: “Quien teme a Dios, no tiene miedo”.
Explicando el temor de Dios, Su Santidad hizo notar que este viene “definido por las Escrituras como “el principio de la verdadera sabiduría, coincide con la fe en Dios, con el sagrado respeto por su autoridad sobre la vida y sobre el mundo”.
“No tener temor de Dios – prosiguió- equivale a ocupar su lugar, sentirse patrones del bien y del mal, de la vida y de la muerte. En cambio, quien tema a Dios advierte en sí la seguridad que tiene el niño en los brazos de su madre”.
Citando al Apóstol san Juan, el Papa acentuó el hecho que “en el amor no existe el temor, por el contrario, el amor perfecto aleja el temor, porque el temor supone un castigo y quien teme no es perfecto en el amor”.
“El creyente no se asusta frente a nada, porque sabe que está en las manos de Dios, sabe que el mal y lo irracional no tienen la última palabra, sino que el único Señor del mundo y de la vida es Cristo, el Verbo de Dios encarnado, que nos ha amado hasta sacrificarse, muriendo en la cruz por nuestra salvación”.
Más adelante recordó a los presentes que “mientras más crecemos en la intimidad con Dios, impregnada de amor, con mayor facilidad vencemos todo tipo de miedo”.
Seguidamente el Papa rezó el Ángelus, saludó a los peregrinos en diversos idiomas e impartió su Bendición Apostólica.”

Humildad es testamento espiritual de Juan Pablo I, dice Benedicto XVI
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VATICANO, 28 Sep. 08 / 07:32 am (ACI).- Este medio día miles de fieles y peregrinos se reunieron en la Plaza Central de Castelgandolfo para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien en sus palabras iniciales recordó que la humildad es fundamental para poder acoger el don de la salvación y caracteriza lo esencial en la vida cristiana.
El Papa hizo una reflexión sobre el pasaje evangélico de hoy, recordando que con la parábola del Evangelio de hoy “Jesús reafirma su predilección por los pecadores que se convierten, y nos enseña que se necesita humildad para acoger el don de la salvación”.
Asimismo hizo notar que San Pablo nos exhorta a vivir la humildad: “Nada hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo“.
“Son estos -continuó el Papa- los mismos sentimientos de Cristo, que, despojado de la gloria divina por amor a nosotros, se hizo hombre y se rebajó hasta morir crucificado. El verbo utilizado -ekenôsen- significa literalmente que Él ‘se vació a sí mismo’ y resalta claramente la profunda humildad y el infinito amor de Jesús, el Siervo humilde por excelencia”.
Más adelante recordó también al Papa Juan Pablo I quien tuvo como lema episcopal Humilitas. “Una sola palabra que sintetiza lo esencial de la vida cristiana e indica la indispensable virtud de quien, en la Iglesia, está llamado al servicio en la autoridad”.
Citando al Papa de la sonrisa dijo: “‘Me limito a recomendar una virtud, tan querida por el Señor: quien dijo: aprended de mí que soy manso y humilde de corazón’… La humildad puede ser considerada su testamento espiritual“.
“Mientras agradezco a Dios por haberlo dado a la Iglesia y al mundo, hagamos un tesoro de su ejemplo, esforzándonos a cultivar su misma humildad, que lo hizo capaz de hablarle a todos, especialmente a los pequeños. Invoquemos a María Santísima, humilde Sierva del Señor”.
Seguidamente rezó el Ángelus, saludó en diversos idiomas a los presentes e impartió su Bendición Apostólica.

Ángeles son enviados de Dios para proteger a los hombres, recuerda el Papa
VATICANO, 29 Sep. 08 (ACI).-Al despedirse esta mañana del Obispo de Albano Laziale (diócesis a la que pertenece Castelgandolfo), Mons. Marcello Semeraro, de los religiosos, autoridades civiles y personal de seguridad de este lugar, el Papa Benedicto XVI destacó que los ángeles “son enviados por Dios ‘para asistir a los que tienen que heredar la salvación‘”.
Al celebrarse hoy la fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, el Santo Padre invitó a “invocar con confianza su ayuda, así como la protección de los ángeles custodios, cuya fiesta celebraremos el 2 de octubre”.
Asimismo subrayó que “la presencia invisible de estos espíritus bienaventurados nos ayuda y consuela: ellos caminan a nuestro lado y nos protegen en toda circunstancia, nos defienden de los peligros y podemos recurrir a ellos en todo momento”.
Benedicto XVI también señaló que “muchos santos mantenían con los ángeles una relación de verdadera amistad y hay muchos episodios que testimonian su asistencia en particulares ocasiones. Los ángeles son enviados por Dios ‘para asistir a los que tienen que heredar la salvación’, como recuerda la carta a los Hebreos, y por tanto, son un válido auxilio en la peregrinación terrena hacia la patria celestial”.
Antes de volver mañana al Vaticano, el Papa se despide esta tarde de las personas que trabajan en las villas pontificias de Castelgandolfo.

Cardenal Rivera recuerda que siempre es posible volver al buen camino
MÉXICO D.F., 30 Sep. 08 (ACI).-El Arzobispo de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera, destacó en su homilía dominical que siempre es posible volver al camino del bien y emprender una nueva vida.
Ante el “fatalismo y temor a no levantarse, la sociedad ante las crisis por más grande que sean” siempre es posible la superación. “Siempre es posible la salvación para levantarse por más profundo que hallamos caído, por más grandes que sean las crisis, lo que vale para todas las comunidades o países”, expresó.
Según informa el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México, el Purpurado señaló también que no existe pecado alguno “por más íntimo y secreto” que no dañe o afecte, “hay algunos pecados, contra el prójimo o contra el hermano que violan los derechos fundamentales de las personas”, pues buscan únicamente sus intereses adueñándose de lo que no es suyo, y quienes se atreven a denunciar estas situaciones de justicia tienen una difícil misión.
Sin embargo, concluyó, si hay en esta búsqueda un amor sobrenatural en promover el proyecto de Dios, cualquiera tienen la posibilidad de salvarse, si son responsables de sus propios actos, pues nadie es cautivo irremediable de su vida pasada.

El Papa recuerda necesidad de vivir siempre de acuerdo a la Verdad del Evangelio
VATICANO, 01 Oct. 08 / 08:53 am (ACI).- En la Audiencia General de hoy celebrada en la Plaza de San Pedro ante unas 20 mi personas, el Papa Benedicto XVI continuó sus catequesis sobre San Pablo. Al referir dos episodios concretos de su vida apostólica, el Santo Padre destacó la necesidad que tienen los creyentes de vivir siempre de acuerdo a la Verdad del Evangelio.
El Pontífice se refirió a dos episodios de la vida del Apóstol de Gentes “que demuestran la veneración y al mismo tiempo la libertad con que San Pablo se dirige a Pedro y a los demás apóstoles: el Concilio de Jerusalén y el incidente de Antioquía de Siria, que se narra en la Carta a los Gálatas”.
“Todo Concilio y Sínodo de la Iglesia es un ‘evento del Espíritu‘, que obra en toda la Iglesia y conduce a los apóstoles a emprender caminos nuevos para realizar sus proyectos: El es el artífice principal de la edificación de la Iglesia”, explicó Benedicto XVI.
Seguidamente indicó que en el Concilio de Jerusalén había que “responder a la cuestión sobre si era necesario exigir a los paganos que estaban adhiriendo a Jesucristo, el Señor, la circuncisión o si era lícito dejarles libres de la ley mosaica, es decir, de la observancia de las normas necesarias para ser hombres justos conforme a la ley, sobre todo libres de las normas concernientes a la pureza cultual, a los alimentos puros e impuros y al sábado”.
“Si para Lucas el Concilio de Jerusalén expresa la acción del Espíritu, para Pablo representa el decisivo reconocimiento de la libertad compartida entre todos los que participaron: una libertad con respecto a las obligaciones de la circuncisión y de la Ley”, continuó; y precisó luego que “la libertad cristiana nunca se identifica con el libertinaje o con el arbitrio de hacer lo que uno quiere, sino que se realiza en la conformidad con Cristo, y por tanto, en el servicio auténtico a los hermanos, especialmente a los más necesitados”.
Tras comentar que la colecta que San Pablo organizó para los pobres de Jerusalén, el Papa destacó que ésta “expresaba la deuda de sus comunidades con la Iglesia madre de Palestina, de la que habían recibido el don del Evangelio”.
El Santo Padre afirmó después que que el episodio del incidente de Antioquia de Siria entre Pedro y Pablo fue provocado por la decisión del primero de no compartir la mesa con los paganos “para no escandalizar a los que seguían observando las leyes de la pureza de los alimentos”.
“En realidad, las preocupaciones de Pablo, por una parte, y de Pedro y Bernabé, por otra, eran distintas: para estos últimos, la separación de los paganos representaba un modo de tutelar y no escandalizar a los creyentes provenientes del judaísmo; para Pablo constituía, sin embargo, un peligro de mal entendimiento de la salvación universal en Cristo que se ofrece tanto a los paganos como a los judíos”, ya que “la justificación se realiza solo en virtud de la fe en Cristo; no es obra de la Ley”, explicó el Pontífice.
Benedicto XVI señaló además que a mediados de los años 50, Pablo “se encuentra ante una situación similar, y pide a los fuertes que no tomen alimentos impuros para no perder o para no escandalizar a los débiles. El incidente de Antioquía fue, por tanto, una lección tanto para Pedro como para Pablo. Solo el diálogo sincero, abierto a la verdad del Evangelio, pudo orientar el camino de la Iglesia“.
Finalmente, el Santo Padre dijo que ésta es “una lección que tenemos que aprender también nosotros: con los carismas diversos confiados a Pedro y a Pablo, dejémonos guiar por el Espíritu, tratando de vivir en la libertad, que encuentra su orientación en la fe en Cristo y se concreta en el servicio a los hermanos. Es esencial ser cada vez más conformes con Cristo. De este modo somos realmente libres y así se expresa en nosotros el núcleo más profundo de la ley: el amor a Dios y al prójimo”.

La verdadera libertad consiste en el amor al prójimo”
Hoy durante la audiencia general
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 1 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la catequesis que el Papa pronunció hoy ante los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, con motivo de la Audiencia General.
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Queridos hermanos y hermanas,
el respeto y la veneración que Pablo ha cultivado siempre hacia los Doce no disminuyen cuando él defendió con franqueza la verdad del Evangelio, que no es otro que Jesucristo, el Señor. Queremos hoy detenernos en dos episodios que demuestran la veneración y, al mismo tiempo, la libertad con la que el Apóstol se dirige a Cefas y a los otros Apóstoles: el llamado “Concilio” de Jerusalén y el incidente de Antioquía de Siria, relatados en la Carta a los Gálatas (cfr 2,1-10; 2,11-14).
Todo Concilio y Sínodo de la Iglesia es “acontecimiento del Espíritu” y reúne en su realización las solicitudes de todo el Pueblo de Dios: lo han experimentado en primera persona quienes tuvieron el don de participar en el Concilio Vaticano II. Por esto san Lucas, al informarnos sobre el primer Concilio de la Iglesia, que tuvo lugar en Jerusalén, introduce así la carta que los Apóstoles enviaron en esta circunstancia a las comunidades cristianas de la diáspora: “Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros…” (Hch 15, 28). El Espíritu, que obra en toda la Iglesia, conduce de la mano a los Apóstoles a la hora de tomar nuevos caminos para realizar sus proyectos: Él es el artífice principal de la edificación de la Iglesia.
Y sin embargo, la asamblea de Jerusalén tuvo lugar en un momento de no poca tensión dentro de la Comunidad de los orígenes. Se trataba de responder a la pregunta de si era oportuno exigir a los paganos que se estaban convirtiendo a Jesucristo, el Señor, la circuncisión, o si era lícito dejarlos libres de la Ley mosaica, es decir, de la observación de las normas necesarias para ser hombres justos, obedientes a la Ley, y sobre todo libres de las normas relativas a las purificaciones rituales, los alimentos puros e impuros y el sábado. A la Asamblea de Jerusalén se refiere también san Pablo en Ga 2, 1-10: tras catorce años de su encuentro con el Resucitado en Damasco -estamos en la segunda mitad de los años 40 d.C.- Pablo parte con Bernabé desde Antioquía de Siria y se hace acompañar de Tito, su fiel colaborador que, aún siendo de origen griego, no había sido obligado a hacerse circuncidar cuando entró en la Iglesia. En esta ocasión Pablo expuso a los Doce, definidos como las personas más relevantes, su evangelio de libertad de la Ley (cfr Ga 2,6). A la luz del encuentro con Cristo resucitado, él había comprendido que en el momento del paso al Evangelio de Jesucristo, a los paganos ya no les eran necesarios la circuncisión, las leyes sobre el alimento, y sobre el sábado, como muestra de justicia: Cristo es nuestra justicia y “justo” es todo lo que está conforme a Él. No son necesarios otros signos para ser justos. En la Carta a los Gálatas refiere, con pocas palabras, el desarrollo de la Asamblea: recuerda con entusiasmo que el evangelio de la libertad de la Ley fue aprobado por Santiago, Cefas y Juan, “las columnas”, que le ofrecieron a él y a Bernabé la mano derecha en signo de comunión eclesial en Cristo (Gal 2,9). Si, como hemos notado, para Lucas el Concilio de Jerusalén expresa la acción del Espíritu Santo, para Pablo representa el reconocimiento de la libertad compartida entre todos aquellos que participaron en él: libertad de las obligaciones provenientes de la circuncisión y de la Ley; esa libertad por la que “Cristo nos ha liberado, para que seamos libres” y no nos dejemos imponer ya el yugo de la esclavitud (cfr Ga 5,1). Las dos modalidades con que Pablo y Lucas describen la Asamblea de Jerusalén se unen por la acción liberadora del Espíritu, porque “donde está el Espíritu del Señor hay libertad”, dirá en la Segunda Carta a los Corintios (cfr 3,17).
Con todo, como aparece con gran claridad en las Cartas de san Pablo, la libertad cristiana no se identifica nunca con el libertinaje o con el arbitrio de hacer lo que se quiere; esta se realiza en conformidad con Cristo y por eso, en el auténtico servicio a los hermanos, sobre todo a los más necesitados. Por esto, el relato de Pablo sobre la asamblea se cierra con el recuerdo de la recomendación que le dirigieron los Apóstoles: “sólo que nosotros debíamos tener presentes a los pobre, cosa que he procurado cumplir con todo esmero” (Ga 2, 10). Cada Concilio nace de la Igelsia y vuelve a la Iglesia: en aquella ocasión vuelve con la atención a los pobres que, de las diversas anotaciones de Pablo en sus Cartas, son sobre todo los de la Iglesia de Jerusalén. En la preocupación por los pobres, atestiguada particularmente por la segunda Carta a los Corintios (cfr 8-9) y en la conclusión de la Carta a los Romanos (cfr. Rm 15), Pablo demuestra su fidelidad a las decisiones maduradas durante la Asamblea.
Quizás ya no estemos en grado de comprender plenamente el significado que Pablo y sus comunidades atribuyeron a la colecta para los pobres de Jerusalén. Se trató de una iniciativa del todo nueva en el panorama de las actividades religiosas: no fue obligatoria, pero libre y espontánea; tomaron parte todas las Iglesias fundadas por Pablo en Occidente. La colecta expresaba la deuda de sus comunidades a la Iglesia madre de Palestina, de la que habían recibido el don inenarrable del Evangelio. Tan grande es el valor que Pablo atribuye a este gesto de participación que raramente la llama “colecta”: es más bien “servicio”, “bendición”, “amor”, “gracia”, es más, “liturgia” (2 Cor, 9). Sorprende, particularmente, este último término, que confiere a la recogida de dinero un valor incluso de culto: por una parte es un gesto litúrgico o “servicio”, ofrecido por cada comunidad a Dios, y por otra es acción de amor cumplida a favor del pueblo. Amor por los pobres y liturgia divina van juntas, el amor por los pobres es liturgia. Los dos horizontes están presentes en toda liturgia celebrada y vivida en la Iglesia, que por su naturaleza se opone a la separación entre el culto y la vida, entre la fe y las obras, entre la oración y la caridad a los hermanos. Así el Concilio de Jerusalén nace para dirimir la cuestión sobre cómo comportarse con los paganos que llegaban a la fe, eligiendo la libertad de la circuncisión y por las observancias impuestas por la Ley, y se resuelve en la solicitud pastoral que pone en el centro la fe en Cristo Jesús y el amor por los pobres de Jerusalén y de toda la Iglesia.
El segundo episodio es el conocido incidente de Antioquía, en Siria, que da a entender la libertad interior de que gozaga Pablo: ¿cómo comportarse en ocasión de la comunión en la mesa entre creyentes de origen judío y los de matriz gentil? Aquí se pone de manifiesto el otro epicentro de la observancia mosaica: la distinción entre alimentos puros e impuros, que dividía profundamente a los hebreos observantes de los paganos. Inicialmente Cefas, Pedro, compartía la mesa con unos y con otros: pero con la llegada de algunos cristianos ligados a Santiago, “el hermano del Señor” (Ga 1,19), Pedro había empezado a evitar los contactos en la mesa con los paganos, para no escandalizar a los que continuaban observando las leyes de pureza alimentaria; y la elección era compartida por Bernabé. Tal elección dividía profundamente a los cristianos venidos de la circuncisión y los cristianos venidos del paganismo. Este comportamiento, que amenazaba realmente la unidad y la libertad de la Iglesia, suscitó encendidas reacciones de Pablo, que llegó a acusar a Pedro y a los demás de hipocresía: “Si tú, siendo judío, vives como gentil y no como judío, ¿cómo fuerzas a los gentiles a judaizar?” (Ga 2, 14). En realidad, las preocupaciones de Pablo, por una parte, y de Pedro y Bernabé, por otro, eran distintas: para los últimos la separación de los paganos representaba una modalidad para tutelar y para no escandalizar a los creyentes provenientes del judaísmo; para Pablo constituía, en cambio, un peligro de malentendimiento de la salvación universal en Cristo ofrecida tanto a los paganos como a los judíos. Si la justificación se realiza sólo en virtud de la fe en Cristo, de la conformidad con Él, sin obra alguna de la Ley, ¿qué sentido tiene observar aún la pureza alimentaria con ocasión de la participación en la mesa? Muy probablemente las perspectivas de Pedro y de Pablo eran distintas: para el primero, no perder a los judíos que se habían adherido al Evangelio, para el segundo no disminuir el valor salvífico de la muerte de Cristo para todos los creyentes.
Es extraño decirlo, pero escribiendo a los cristianos de Roma, algunos años después (hacia la mitad de los años 50) Pablo mismo se encontrará ante una situación análoga y pedirá a los fuertes que no coman comida impura para no perder o para no escandalizar a los débiles: “Lo bueno es no comer carne, ni beber vino, ni hacer cosa que sea para tu hermano ocasión de caída, tropiezo o debilidad” (Rm 14, 21). El incidente de Antioquía se reveló así como una lección tanto para Pedro como para Pablo. Solo el diálogo sincero, abierto a la verdad del Evangelio, pudo orientar el camino de la Iglesia: “Que el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo (Rm 14,17). Es una lección que debemos aprender también nosotros: con los diversos carismas confiados a Pedro y a Pablo, dejémonos todos guiar por el Espíritu, intentando vivir en la libertad que encuentra su orientación en la fe en Cristo y se concreta en el servicio a los hermanos. Es esencial ser cada vez más conformes a Cristo. Es así que se es realmente libre, así se expresa en nosotros el núcleo más profundo de la Ley: el amor a Dios y al prójimo. Pidamos al Señor que nos enseñe a compartir sus sentimientos, para aprender de Él la verdadera libertad y el amor evangélico que abraza a todo ser humano.
[Al final de la audiencia el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español dijo:]
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy contemplamos dos episodios que demuestran la fidelidad de san Pablo a la verdad del Evangelio. Uno es el Concilio de Jerusalén, en que se trató de si era lícito exigir la circuncisión a los gentiles que llegan a la fe. Allí recibió aprobación la predicación de Pablo, sobre la libertad con respecto a las obligaciones de la Ley judaica. Al exhortar al Apóstol Pablo a no olvidar a los pobres, el Concilio puso de manifiesto que la libertad cristiana no se confunde con el libertinaje, sino que se realiza en el servicio auténtico a los hermanos, especialmente a los más necesitados. Además, la colecta que san Pablo organizó para los pobres de Jerusalén expresaba la deuda que las comunidades fundadas por él tenían con la Iglesia que les había dado el don del Evangelio. El segundo episodio es el incidente, en Antioquia, entre Pedro y Pablo, provocado por la decisión del primero de no compartir la mesa con los cristianos de origen gentil para no escandalizar a los de origen judío. En cambio, Pablo defendía el valor universal de la salvación que se ofrece a todos, gentiles y judíos, ya que la justificación no es obra de la Ley sino de la fe en Cristo. Sin embargo, poco después, en su carta a los Romanos y ante una situación similar, san Pablo recomendará a los fuertes en la fe no tomar alimentos impuros si esto supone un escándalo para los más débiles.
Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española. En particular, a los peregrinos y grupos parroquiales venidos de Alemania, Chile, Colombia, España, México y de otros países latinoamericanos. Os invito a que, siguiendo el ejemplo de San Pablo, os dejéis guiar por el Espíritu Santo para comportaros siempre en vuestra vida según la verdad del Evangelio. Que Dios os bendiga
[Traducción del original italiano por Inma Álvarez
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

La Iglesia propone libremente la fe, no la impone; precisa el Papa
VATICANO, 02 Oct. 08 (ACI).-El Papa Benedicto XVI subrayó esta mañana que la “Iglesia no impone, sino que propone libremente la fe católica, sabiendo que la conversión es el fruto misterioso de la acción del Espíritu Santo”, al recibir a los obispos de Kazakistán y de Asia Central, que se encuentran en el Vatican en visita ad limina.
En su discurso, el Santo Padre destacó que “la fe es don y obra de Dios. Precisamente por eso está prohibida toda forma de proselitismo que obligue o induzca y atraiga a alguien con inoportunos engaños a abrazar la fe”.
“Una persona puede abrirse a la fe tras una reflexión madura y responsable, y debe poder realizar libremente esta íntima aspiración. Esto beneficia no solo al individuo, sino a toda la sociedad, porque la observancia fiel de los preceptos divinos ayuda a construir una convivencia más justa y solidaria”, explicó.
El Papa animó luego a los prelados a agradecer a Dios “porque a pesar de las duras presiones ejercitadas durante los años del régimen ateo y comunista, gracias a la abnegación de sacerdotes, religiosos y laicos llenos de celo, la llama de la fe ha permaneciendo encendida en el corazón de los creyentes”.
Tras exhortar a los obispos a no desanimarse a pesar de que la comunidad católica sea “un pequeño rebaño”, Benedicto XVI pidió que se dejaran guiar por el Espíritu Santo y mantuvieran “viva en el pueblo cristiano la llama de la fe; conservad y valorad las válidas experiencias pastorales y apostólicas del pasado; seguid educando a todos a la escucha de la Palabra de Dios, suscitad especialmente en los jóvenes el amor a la Eucaristía y la devoción mariana, difundid en las familias la práctica del rosario. Buscad con paciencia y valentía nuevas formas y métodos de apostolado, preocupándoos de actualizarlos según las exigencias actuales, teniendo en cuenta la lengua y la cultura de los fieles”.
Asimismo recalcó que “este compromiso será sin duda más incisivo y eficaz” si cuentan con la colaboración de los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos. En este contexto, invitó a los prelados a sostenerles “en los momentos de dificultad” y de “soledad humana y espiritual”.
“Que en la base de todo esté el recurso constante a Dios en la oración y la continua búsqueda de la unidad entre vosotros, así como en cada una de vuestras respectivas y diversificadas comunidades”, alentó el Papa.
Al hablar después sobre la “plaga de la violencia y del terrorismo, a la difusión del extremismo y del fundamentalismo” en el mundo, el Pontífice señaló que es necesario “contrastar estos flagelos con intervenciones legislativas”.
“La fuerza del derecho nunca debe transformarse en iniquidad, ni se puede limitar el libre ejercicio de las religiones, porque profesar la propia fe libremente es uno de los derechos humanos fundamentales y universalmente reconocidos”, precisó.
Finalmente el Papa agradeció la labor que realizan los sacerdotes y religiosos que trabajan en Almaty, Kirguizistán, Uzbekistán, Tayikistán y Turkmenistán.

El Papa reafirma enérgicamente doctrina de la Iglesia sobre sexualidad humana
VATICANO, 03 Oct. 08 (ACI).-En un extenso mensaje dirigido a los participantes del Congreso organizado por el Pontificio Instituto Juan Pablo II para el Matrimonio y la Familia y la Universidad Católica del Sagrado Corazón con ocasión del 40 aniversario de la encíclica “Humanae vitae“, el Papa Benedicto XVI reafirmó la doctrina de la Iglesia sobre la sexualidad humana expresada por el Papa Pablo VI hace cuatro décadas.
En la carta, el Pontífice señala que la Humanae vitae enfrentó “uno de los aspectos esenciales de la vocación matrimonial y del camino específico de santidad que lleva aparejado. Los esposos, efectivamente, habiendo recibido el don del amor, están llamados a hacerse a su vez don, el uno para el otro, sin reservas”.
“La posibilidad de procrear una nueva vida humana está incluida en la donación integral de los cónyuges”, escribe el Papa; y agrega que “excluir esa dimensión comunicativa mediante una acción que apunte a impedir la procreación significa negar la verdad íntima del amor esponsal“, señalando que cuarenta años después de la publicación de la ‘Humanae vitae’ se comprende cuanto haya sido decisiva “para comprender el gran sí que implica el amor conyugal“.
A la luz de la encíclica “los hijos no son sólo el objetivo de un proyecto humano, sino que se reconocen como un don auténtico al que acoger con actitud de generosidad responsable hacia Dios, primera fuente de la vida humana“.
Benedicto XVI recuerda que “en su camino, la pareja puede atravesar circunstancias graves que hagan prudente distanciar el nacimiento de los hijos o incluso suspenderlo. Y es aquí donde el conocimiento de los ritmos naturales de fertilidad de la mujer es importante para la vida de los cónyuges“.
El Santo Padre destaca que “los métodos de observación, que permiten a la pareja determinar los períodos de fertilidad le permiten administrar lo que el Creador ha grabado con sabiduría en la naturaleza humana sin turbar el significado íntegro de la entrega sexual”.
“De este modo los cónyuges, respetando la plena verdad de su amor, podrán modular la expresión siguiendo estos ritmos. Obviamente para ello es necesaria una madurez del amor y un diálogo y respeto recíprocos”, observa el Papa.
Benedicto XVI elogió después el apoyo que la Universidad Católica del Sagrado Corazón ofrece al Instituto Internacional de Investigación Pablo VI sobre la fertilidad e infertilidad humana para una procreación responsable, cuya tarea es “fomentar el progreso de los métodos, tanto para la regulación natural de la fertilidad humana como para la superación natural de la eventual infertilidad” .
En esa perspectiva, “muchos investigadores se dedican a la lucha contra la esterilidad. Salvaguardando plenamente la dignidad de la procreación humana, algunos han llegado a resultados antes inalcanzables. Hay que alentar a los científicos a seguir sus investigaciones para prevenir las causas de la esterilidad y solucionarlas, de modo que las parejas estériles consigan procrear respetando tanto su dignidad personal como la del nonato”.
El Santo Padre se interroga después sobre el porqué hoy el mundo y también tantos fieles “encuentran tan difícil comprender el mensaje de la Iglesia que explica y defiende la belleza del amor conyugal en su manifestación natural“, y observa que si bien “la solución técnica, incluso en las grandes cuestiones humanas parezca a menudo la más fácil, oculta en realidad la cuestión de fondo que atañe al sentido de la sexualidad humana y a la necesidad de un dominio responsable para que su ejercicio sea expresión del amor personal”.
Refiriéndose a la aplicación de los métodos naturales, el Pontífice destaca que “la técnica no puede sustituir la maduración de la libertad cuando está en juego el amor. Al contrario, como sabemos muy bien, ni siquiera basta la razón”.
“Sólo el corazón percibe las exigencias de un gran amor, capaz de abrazar la totalidad del ser humano”.
El Papa concluye deseando que el congreso conmemorativo de la “Humanae vitae” dé “abundantes frutos y ayude a los cónyuges para que prosigan su camino cada vez con más sabiduría y claridad, alentándoles en su misión de ser, en el mundo, testigos creíbles de la belleza del amor”.

Benedicto XVI inaugura un Sínodo para quien cree que Dios ha muerto
Con una eucaristía en la Basílica de San Pablo Extramuros
ROMA, domingo, 5 octubre 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI inauguró este domingo el Sínodo de los Obispos sobre la Palabra esperando que traiga un nuevo dinamismo misionero para regiones del mundo en las que parece que “Dios ha muerto”.
El pontífice dio inicio por primera vez un Sínodo en la Basílica de San Pablo Extramuros para celebrar que en este año se celebran los dos mil años del nacimiento del apóstol de las gentes.
En la Eucaristía concelebraron con el Papa los padres sinodales y colaboradores: 52 cardenales, 14 miembros de las Iglesias orientales, 45 azobispos, 130 obispos y 85 presbíteros (de los cuales 12 son padres sinodales, 5 oficiales de la Secretaría General, 30 auditores, 5 expertos, 4 encargados de prensa, 24 asistentes y 5 traductores).
La cumbre eclesial, que durará al 26 octubre, se celebra sobre el tema “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”.
“Naciones que en un tiempo tenían una gran riqueza de fe y vocaciones ahora están perdiendo su identidad, bajo la influencia deletérea y destructiva de una cierta cultura moderna”, ha constatado el Papa en la homilía de la celebración eucarística.
“Hay quien, habiendo decidido que ‘Dios ha muerto’, se declara a sí mismo ‘dios’, considerándose el único agente de su propio destino, el propietario absoluto del mundo –siguió explicando–. Desembarazándose de Dios, al no esperar de Él la salvación, el hombre cree que puede hacer lo que quiere y ponerse como la única medida de sí mismo y de su acción”.
Pero cuando el hombre elimina a Dios de su horizonte, cuando declara que Dios ha “muerto”, se preguntó el Papa, “¿es verdaderamente feliz? ¿Se hace verdaderamente más libre?”.
“Cuando los hombres se proclaman propietarios absolutos de sí mismos y únicos dueños de la creación, ¿pueden verdaderamente construir una sociedad en la que reinen la libertad, la justicia y al paz?”, siguió interrogándose.
El obispo de Roma respondió negativamente, explicando que de este modo, “–como lo demuestran cotidianamente las crónicas– se difunden el poder arbitrario, los intereses egoístas, la injusticia y el abuso, la violencia en todas sus expresiones”.
“Al final el hombre se encuentra más solo y la sociedad más dividida y confundida”, reconoció.
En este contexto, el Papa dijo que con este Sínodo la Iglesia quiere mostrar al mundo “el mal y la muerte no tienen la última palabra, sino que al final Cristo vence. ¡Siempre!”.
“La Iglesia no se cansa de proclamar esta Buena Nueva, como sucede también hoy, en esta basílica dedicada al apóstol de las gentes, quien se convirtió en el primero en difundir el Evangelio en grandes regiones de Asia Menor y Europa”, dijo.
Para desempeñar esta misión, añadió, “alimentarse de la Palabra de Dios es para la Iglesia su primera y fundamental tarea”.
“De hecho, si el anuncio del Evangelio constituye su razón de ser y su misión, es indispensable que la Iglesia conozca y viva lo que anuncia, para que su predicación sea creíble, a pesar de las debilidades y las pobrezas de los hombres que la conforman”, aseguró.
Y citando a san Jerónimo añadió: “Quien no conoce las Escrituras, no conoce la potencia de Dios ni su sabiduría. Ignorar las Escrituras significa ignorar a Cristo”.

LA VOZ DEL PAPA
El hombre sin Dios, ¿es feliz?: “Naciones que en un tiempo tenían una gran riqueza de fe y vocaciones ahora están perdiendo su identidad, bajo la influencia deletérea y destructiva de una cierta cultura moderna. Hay quien, habiendo decidido que “Dios ha muerto”, se declara a sí mismo “dios”, considerándose el único agente de su propio destino, el propietario absoluto del mundo. (…) Pero cuando el hombre elimina a Dios de su horizonte, cuando declara que Dios ha “muerto”, ¿es verdaderamente feliz? ¿Se hace verdaderamente más libre? (…) ¿No sucede más bien -como lo demuestra la crónica cotidiana- que se difunden el arbitrio del poder, los intereses egoístas, la injusticia y el abuso, la violencia en todas sus expresiones? Al final el hombre se encuentra más solo y la sociedad más dividida y confundida” (Homilía durante la concelebración eucarística de la apertura del sínodo de los obispos, domingo 5 de octubre).
La palabra de Dios cambia el corazón del hombre: “Sólo la Palabra de Dios puede cambiar profundamente el corazón del ser humano; por eso es importante que entremos en una intimidad cada vez mayor con ella tanto cada uno de los creyentes como las comunidades. La asamblea sinodal dirigirá su atención a esta verdad fundamental para la vida y la misión de la Iglesia. Alimentarse de la Palabra de Dios es para ella su primera y fundamental tarea” (Homilía durante la concelebración eucarística de la apertura del sínodo de los obispos, domingo 5 de octubre).
Estar dispuestos a dar razón de nuestra esperanza: “”La mies es mucha”, repite también hoy el Maestro divino: muchos todavía no le han encontrado y están en espera del primer anuncio de su Evangelio; otros, a pesar de que han recibido una formación cristiana, han perdido el entusiasmo y sólo mantienen un contacto superficial con la Palabra de Dios; otros se han alejado de la práctica de la fe y tienen necesidad de una nueva evangelización. No faltan, además, personas de recta conciencia que se plantean preguntas esenciales sobre el sentido de la vida y de la muerte, preguntas a las que sólo Cristo puede ofrecer respuestas convincentes. Por eso, es indispensable que los cristianos de todos los continentes estén dispuestos a responder a quien pida razón de su esperanza, anunciando con alegría la Palabra de Dios y viviendo sin compromisos el Evangelio” (Homilía durante la concelebración eucarística de la apertura del sínodo de los obispos, domingo 5 de octubre).
La Palabra de Dios es el verdadero fundamento, no la economía: “Lo vemos ahora en la caída de los grandes bancos: este dinero desaparece, no es nada. Y así todas estas cosas, que parecen la verdadera realidad con la que contar, y que son realidades de segundo orden (…) La Palabra de Dios es el fundamento de todo, es la verdadera realidad. Y para ser realistas, debemos contar con esta realidad (…) Debemos cambiar nuestra idea de que la materia, las cosas sólidas, que tocamos, sean la realidad más sólida, más segura (…) Sobre la arena construye quien construye solo sobre las cosas visibles y tangibles, sobre el éxito, sobre la carrera, sobre el dinero. Aparentemente estas son las verdaderas realidades. Pero todo esto un día pasará (…) Y así todas estas cosas, que parecen la verdadera realidad con la que contar, y que son realidades de segundo orden. Quien construye la vida sobre estas realidades, sobre la materia, sobre el éxito, sobre todo lo que parece ser, construye sobre arena (…) Sólo la Palabra de Dios es el fundamento de toda la realidad, es estable como el cielo y más que el cielo, es la realidad. Por tanto debemos cambiar nuestro concepto de realismo. Realista es quien reconoce en la Palabra de Dios, en esta realidad aparentemente tan débil, el fundamento de todo”. (Meditación del Papa después de la oración de la Hora Tercia, ante la primera congregación general, domingo 5 de octubre).
Fuente: Catholic.net
Autor: Jorge Enrique Mújica, L.C.

Jesús vive y habla con nosotros hoy, dice el Papa
VATICANO, 08 Oct. 08 (ACI).-Prosiguiendo la catequesis sobre San Pablo, el Papa Benedicto XVI abordó este miércoles el tema de la relación del Apóstol de las Gentes con la figura histórica de Jesús, y destacó que Jesús sigue viviendo y hablando con los hombres hoy.
“Parece seguro que Pablo no encontró a Jesús durante su vida terrenal”, dijo el Pontífice, y destacó que “a través de los apóstoles y de la Iglesia naciente supo detalles sobre la vida de Jesús y en sus cartas encontramos referencias a la figura de Jesús antes de la Pascua”. El Santo Padre recordó también que en las cartas paulinas hay referencias a la tradición narrada en los evangelios sinópticos, como “la enseñanza de Jesús sobre los sencillos y los pobres”. “Cuando Pablo habla de la obediencia de Jesús hasta la muerte, sabe de la Pasión de la Cruz y conoce el modo en que vivió estos momentos definitivos de su vida. La Cruz de Jesús y la tradición sobre esta Cruz ya están en el centro del kerygma paulino”.
“Pablo conoce también otro pilar de la enseñanza de Jesús, el Sermón de la Montaña”, como consta en la Carta a los Romanos.
Benedicto XVI resaltó que también se nota la huella de las palabras de Jesús en la forma en que Pablo traspone “la tradición pre-pascual a la situación después de Pascua”, como en el “tema del Reino de Dios que anunciaba el misterio de Jesús y se transforma en cristología. Las mismas disposiciones de Jesús para entrar en el Reino de Dios son válidas para Pablo a propósito de la justificación por la fe. Ambos piden una actitud de humildad y disponibilidad para acoger la gracia de Dios”.
“Otra forma de transformación fiel al núcleo deseado por Jesús, se encuentra en los títulos de Jesús. Antes de Pascua, Jesús se llama a sí mismo “Hijo del Hombre”, después de Pascua es el “Hijo de Dios”".
“Por eso – explicó el Papa-, el título preferido de Pablo para Jesús es ‘Señor’, que indica su divinidad. También Pablo toca la ‘dimensión salvífica’ de Cristo cuando habla de la ‘muerte de Jesús como rescate, como redención, liberación y reconciliación’”.
“En conclusión, San Pablo no piensa en Jesús como un historiador, no lo ve como un personaje del pasado. Conoce ciertamente la tradición sobre su vida, pero no lo trata como algo pasado, sino como realidad del Jesús vivo”.
“Jesús vive ahora y habla ahora con nosotros. Esta es la forma verdadera de conocer a Jesús y la tradición sobre Jesús“, concluyó.

Cuando el Papa era Cardenal
Joseph Ratzinger, “Sin Dios, hay demasiados infiernos en esta tierra”.
¿Qué es el infierno?
” París, 6.IV.01
Para el cardenal Joseph Ratzinger el infierno es en realidad la ausencia de Dios, como lo demuestran los acontecimientos del siglo XX y hechos a los que aluden palabras tan terribles como Auschwitz, archipiélago Gulag o nombres como Hitler, Stalin o Pol Pot.
Para Ratzinger la definición del infierno es precisamente vivir en la ausencia de Dios. El cardenal alemán aseguró que basta dar una ojeada al siglo pasado para percatarse: «Estos infiernos fueron fabricados –dijo el cardenal– para preparar un mundo futuro de hombres que se bastaran a sí mismos, convencidos de no tener ya necesidad de Dios».
«Donde no hay Dios, despunta el infierno, y el infierno persiste sencillamente a través de la ausencia de Dios», añadió.
Lo más paradójico, continuó constatando, es que esta exclusión de Dios se hace de manera sutil, casi siempre afirmando que se quiere el bien de los hombres. «Cuando hoy se hace comercio de órganos humanos, cuando se fabrican fetos para disponer de órganos de reserva o para hacer progresar la investigación y la medicina preventiva, muchos consideran como implícito el contenido humano de estas prácticas, pero el desprecio del hombre que está debajo –cuando se usa y se abusa del hombre– conduce, se quiera o no, al descenso a los infiernos».
El cardenal subrayó que la respuesta de los cristianos a estas situación, en los albores del tercer milenio, «es al mismo tiempo sencilla e inmensa: testimoniar a Dios, abrir ventanas de par en par y cuidar así que su luz pueda brillar entre nosotros, de manera que podamos dejar espacio a su presencia. Demos la vuelta a las cosas: donde está Dios, está el cielo; a pesar del precio de las miserias de nuestra existencia, la vida se ilumina».

La santidad es seguir a Jesús, explica el Papa al canonizar a cuatro santos
Gaetano Errico, María Bernarda Bütler, Alfonsa de la Inmaculada Concepción y Narcisa de Jesús
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 12 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presentó la santidad como camino para todo bautizado de seguimiento de Jesús al canonizar este domingo a cuatro santos.
Los nuevos santos son el italiano Gaetano Errico (1791-1860), la suiza misionera en Ecuador y Colombia, María Bernarda Bütler (1848-1924), la india Alfonsa de la Inmaculada Concepción (1910-1946) y la ecuatoriana Narcisa de Jesús Martillo Moran (1832-1869).
“Jesús nos invita a cada uno de nosotros a seguirle, como estos santos, en el camino de la cruz para tener después en herencia la vida eterna, que nos ha entregado como don al morir”, afirmó el Papa.
Más de 40.000 peregrinos se encontraban abrazados por la columnata de Bernini en la plaza de San Pedro del Vaticano, unos 10.000 ecuatorianos.
“Que su ejemplo nos dé valentía, que sus enseñanzas nos orienten y conforten, que su intercesión nos sostenga en las fatigas cotidianas porque también nosotros podamos llegar un día a compartir con ellos y con todos los santos la gloria del banquete eterno en la Jerusalén celeste” dijo el Papa al concluir la homilía.
La canonización de los cuatro santos fue pedida al Papa por el arzobispo Angelo Amato, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos.

- Narcisa de Jesús
14 de Octubre
Benedicto XVI pide en el Sínodo superar el dualismo entre exégesis y teologíaEn una intervención ante el Sínodo de los Obispos
CIUDAD DEL VATICANO, martes 14 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI tomó la palabra este martes en el Sínodo de los Obispos para proponer que se supere el dualismo entre exégesis y teología que en ocasiones lleva a una lectura sin fe de la Biblia.
El Papa ofreció su intervención sacando su cuaderno de notas personales, sentado en su puesto habitual, en el centro del aula sinodal, hablando en italiano con la precisión con que lo hacía en sus largos años de profesor universitario.
Sus palabras resonaron tras la pausa de descanso de la décimo cuarta congregación general y, como él mismo explicó se inspiran en el trabajo que está realizando para redactar su libro “Jesús de Nazaret”, del que está preparando el segundo volumen.
En particular, presentó los criterios que ofrece el Concilio Vaticano II, en la constitución dogmática Dei Verbum (n. 12), para la interpretación de las Sagradas Escrituras.
“Y como la Sagrada Escritura hay que leerla e interpretarla con el mismo Espíritu con que se escribió para sacar el sentido exacto de los textos sagrados –decía el Concilio–, hay que atender no menos diligentemente al contenido y a la unidad de toda la Sagrada Escritura, teniendo en cuenta la Tradición viva de toda la Iglesia y la analogía de la fe”.
El Papa consideró que en general los exegetas tienen en cuenta el primer criterio, la unidad de toda la escritura, pero en general se descuida el segundo, la Tradición viva de toda la Iglesia.
El descuido de este criterio, según el Papa, tiene consecuencias. Por ejemplo, dijo, la biblia se convierte en un libro del pasado. “La exégesis se convierte en historiografía”.
Según esta visión, en Alemania, por ejemplo, corrientes exegéticas niegan la institución de la Eucaristía, y el cuerpo de Jesús habría quedado en la tumba. De este modo desaparece la presencia de lo divino en lo histórico, constató.
Esta interpretación, siguió diciendo, crea una fosa entre exégesis y lectio divina, y causa perplejidad a la hora de preparar las homilías.
Con esta visión, la escritura no puede ser “el alma de la teología”, constató, y la teología deja de ser interpretación de la escritura en la Iglesia.
Para la vida y misión de la Iglesia es totalmente necesario superar el dualismo entre exégesis y teología, subrayó. Son dimensiones de una misma realidad.
Por eso, el obispo de Roma sugirió introducir dos proposiciones para este Sínodo: desarrollar la exégesis no sólo histórica sino también teológica, y ampliar la preparación de los exegetas en este sentido para ampliar la visión de la exégesis.

17 de Octubre
El Papa advierte a los científicos contra la “ganancia fácil”
Audiencia a los participantes en el Congreso Internacional sobre la “Fides et ratio”
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 16 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- “Los científicos no siempre dirigen sus investigaciones al bienestar de la humanidad. La ganancia fácil, o peor aún, la arrogancia de sustituir al Creador juegan, a veces, un papel determinante”, afirmó el Papa Benedicto XVI.
En esta encíclica, promulgada en 1998 por Juan Pablo II, se subraya “la importancia de conjugar fe y razón en su relación recíproca, aunque en el respeto de la esfera de autonomía de cada una”, afirmó el Papa.
En su discurso, el Papa destacó la “actualidad” de la “Fides et ratio”: “se revela en ella la profundidad y larga visión de mi inolvidable Predecesor”.
“La Encíclica, en efecto, se caracteriza por su gran apertura hacia la razón, sobre todo en una época en la que se ha teorizado sobre su debilidad”, explicó. Con el magisterio de Juan Pablo II, en cambio, “la Iglesia ha querido defender la fuerza de la razón y su capacidad de alcanzar la verdad, presentando una vez más a la fe como una forma peculiar de conocimiento, gracias a la cual puede abrirse a la verdad de la Revelación”.
En el curso de los tiempos, observó el Papa, ” se ha verificado un deslizamiento desde un pensamiento preferentemente especulativo a uno mayormente experimental”, que ha pretendido “conocer los secretos de la naturaleza”.
Sin embargo, esto ha producido un efecto negativo, explicó, “ha marginado a la razón que buscaba la verdad última de las cosas para dar lugar a una razón satisfecha con descubrir las verdades contingentes de las leyes de la naturaleza”.
La fe no tiene miedo a la ciencia
La investigación científica tiene ciertamente su valor positivo”, añadió el Papa, pero “no es capaz de elaborar principios éticos”, sino que necesita la ayuda “de la filosofía y la teología” para “evitar proceder por sí sola en un sendero tortuoso, lleno de imprevistos y no privado de riesgos”.
Esto, precisó, “no significa en absoluto limitar la investigación científica”, sino “mantener vigilante el sentido de responsabilidad que la razón y la fe poseen de cara a la ciencia, para que permanezca en su estela de servicio al hombre”.
Además, añadió el Papa, “la fe no teme al progreso de la ciencia y al desarrollo al que conducen sus conquistas, cuando estas están dirigidas al hombre, a su bienestar y al progreso de toda la humanidad. Como recordaba el desconocido autor de la Carta a a Diogneto: ‘El árbol de la ciencia no mata, sino la desobediencia. No se tiene vida sin ciencia, ni ciencia segura sin vida verdadera’”.
Por otro lado, afirmó, la inteligibilidad de la creación “no es fruto del esfuerzo del científico, sino condición que se le ofrece para permitirle descubrir la verdad presente en ella”, mientras que “la razón, por otro lado, siente y descubre que, más allá de lo que ya ha alcanzado y conquistado, existe una verdad que nunca podrá descubrir partiendo de sí misma, sino sólo recibir como don gratuito”
.Por tanto, la razón, la ciencia y la fe no se solapan, explicó el Papa, pues “la verdad de la Revelación no se sobrepone a la alcanzada por la razón; sino más bien la purifica y exalta, permitiéndole dilatar sus propios espacios para insertarse en un campo de investigación insondable como el misterio mismo”.
“Es en torno al misterio, por tanto, donde la fides y la ratio encuentran la posibilidad real de un trayecto común”, concluyó.
[Por Inma Álvarez]
Octubre 18, 2008
Papa Benedicto XVI
Encíclica «Spes salvi», 27
«A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo»
El que no conoce a Dios, aunque tenga múltiples esperanzas, está, en el fondo, sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene toda existencia (cfr Ef 2,12). La verdadera, la gran esperanza que se mantiene a pesar de todas las desilusiones, tan sólo puede ser Dios -el Dios que nos ha amado y nos ama siempre «hasta el fin», hasta el «todo se ha cumplido» (Jn 13,1; 19,30).
El que ha sido tocado por el amor comienza a comprender lo que sería precisamente «la vida». Comienza a comprender lo que quieren decir las palabras de esperanza en el rito del bautismo: «De la fe espero la vida eterna», la vida verdadera, la que, totalmente y sin conminaciones, es simplemente la vida en toda su plenitud. Jesús, que ha dicho «he venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10), nos ha explicado qué significa «la vida»: «La vida eterna es que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo» (Jn 17,3). La vida en el sentido verdadero, no se tiene en sí misma, de sí misma, ni tan sólo por sí misma: es una relación. Y la vida en su totalidad es relación con Aquel que es la fuente de la vida. Si estamos en relación con aquel que no muere, que él mismo es la Vida y el Amor, entonces estamos en la vida. Entonces vivimos.

Papa recuerda importancia de la oración en la evangelización y conversión de los corazones
VATICANO, 19 Oct. 08 (ACI).-Este medio día el Papa Benedicto XVI, tras haber celebrado la Santa Eucaristía en el Santuario de la Virgen de Pompeya -en el sur de Italia-, rezó el Ángelus dominical con los miles de fieles y peregrinos que se dieron cita en la ciudad para la visita Pontificia. En sus palabras introductorias recordó la importancia de la oración como medio por excelencia para preparar el camino del Evangelio y los corazones para el misterio de Dios.
“A María encomendamos las grandes intenciones de la Iglesia y de la humanidad: rezamos por la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se está realizando en Roma y que tiene por tema: ‘La Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia’, para que pueda dar frutos de auténtica renovación en toda comunidad cristiana”.
“Otra especial intención de oración la hacemos por la Jornada Misionera Mundial, que en este Año Paulino propone a la meditación una célebre expresión del Apóstol de gentes: ‘¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!’”, dijo el Papa introduciendo el Ángelus.
Más adelante recordó que “el primer compromiso misionero de cada uno de nosotros es justamente la oración. Sobre todo rezando se prepara el camino del Evangelio; es rezando que se abren los corazones al misterio de Dios y se disponen los ánimos para acoger su Palabra de salvación”.
El amor es “el motor” de la transformación social dice el Papa
VATICANO, 19 Oct. 08 (ACI).-A las 9.00 (hora local) el Papa Benedicto XVI partió en helicóptero hacia el Santuario de la Virgen de Pompeya para celebrar la Santa Misa y recordar en su homilía que el Rosario es el vínculo espiritual con María para permanecer unidos a Jesús, para conformarse con Él, asimilar sus sentimientos y comportarse como Él se ha comportado.
“He venido para encomendar a la Madre de Dios la Asamblea del Sínodo de los Obispos que se viene realizando en el Vaticano. Además mi visita coincide también con la Jornada Misionera Mundial: rezaremos también por cuantos en la Iglesia dan sus energías al servicio del anuncio del Evangelio en todas las naciones”, dijo el Pontífice al iniciar su homilía.
Tras haber saludado a las respectivas autoridades y a todos los fieles ahí reunidos, el Santo Padre reflexionó sobre las lecturas hodiernas: “Quisiera destacar particularmente la estupenda expresión de Sofonías, que dirigiéndose Jerusalén dice: el Señor ‘te renovará con su amor’. Sí, el amor de Dios tiene este poder: renovar todas las cosas desde el corazón humano, que constituye su obra de arte y donde el Espíritu Santo actúa mejor su acción transformadora”.
“Con su gracia prosiguió- Dios renueva el corazón del hombre perdonando su pecado, lo reconcilia e infunde en él la tensión hacia el bien. Todo esto se manifiesta en la vida de los santos”.
Más adelante meditó sobre la figura de María en los inicios de la comunidad cristiana: “Desde sus inicios, la comunidad cristiana vio en la personificación de Israel y de Jerusalén en una figura femenina un significativo y profético dirigirse hacia la Virgen María, quien justamente es reconocida cual ‘hija de Sión’ y arquetipo del pueblo que ‘encontró gracia’ a los ojos del Señor”.
“Es una interpretación que encontramos en la narración de las Bodas de Caná. El evangelista Juan hace notar en modo simbólico que Jesús es el esposo de Israel, que ha venido a traer la gracia de la Nueva Alianza, representada por el ‘vino bueno’. Al mismo tiempo resalta también el rol de María, que es llamada desde el inicio ‘madre de Jesús’, pero que después el mismo Hijo llama ‘mujer’, anteponiendo a la parentela el vínculo espiritual según el cual María personifica la esposa amada del Señor, es decir el pueblo que escogió para irradiar su bendición sobre toda la familia humana”, explicó el Papa.
Sobre la segunda lectura dijo: “El Apóstol San Pablo exhorta al amor en su Carta a los Romanos. En esta página encontramos delineado el programa de vida de una comunidad cristiana, cuyos miembros han sido renovados por el amor y se esfuerzan por renovarse continuamente para discernir siempre la voluntad de Dios y no caer en el conformismo de la mentalidad mundana”.
“La característica de la civilización cristiana continúo Su Santidad- es la caridad: el amor de Dios que se traduce en amor al prójimo”.
Benedicto XVI dedicó también una parte de su homilía al Beato Bartolo Longo, fundador del santuario de Pompei y “a las tantas iniciativas de caridad que realizó por los hermanos más necesitados. Impulsado por el amor, tuvo la capacidad de proyectar una ciudad nueva que surgió en torno al santuario mariano, casi cual irradiación de su luz de fe y de esperanza. Una ciudadela de María y de la caridad insertada en el territorio de este Valle para rescatarlo y promoverlo. Gracias a Dios, la historia de la Iglesia está llena de experiencias de este tipo. Son experiencias de fraternidad, que muestran el rostro de una sociedad diversa, cual levadura al interno del contexto civil. La fuerza de la caridad es irresistible: ¡es el amor que verdaderamente saca adelante al mundo!”
Sobre Pompeya el Papa afirmó: “Se trata de una demostración histórica de cómo Dios transforma el mundo: llenando de caridad el corazón del hombre y haciendo de este un ‘motor’ de renovación religiosa y social. Pompeya es un ejemplo de cómo la fe puede obrar en la ciudad del hombre, suscitando apóstoles de caridad que se ponen al servicio de los pequeños y pobres, y actúan para que también los últimos sean respetados en su dignidad y encuentren acogida y promoción. Aquí en Pompeya se entiende que el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables”.
Al terminar su homilía el Papa destacó la importancia del rezo del Rosario: “Es una oración contemplativa accesible a todos: grandes y pequeños, laicos y clérigos, cultos y poco instruidos. Es el vínculo espiritual con María para permanecer unidos a Jesús, para conformarse con Él, asimilar sus sentimientos y comportarse como Él se ha comportado. El Rosario es ‘un arma’ espiritual en la lucha contra el mal, contra toda violencia, por la paz en los corazones, en las familias, en la sociedad y en el mundo”.
El Papa recuerda la “pasión evangélica” de Juan Pablo II
VATICANO, 17 Oct. 08 (ACI).-Ayer por la tarde, luego de participar en el Aula Pablo VI de la proyección del documental “Testimonio”, inspirado en el libro “Una vida con Karol”, del Cardenal Stanislaw Dziwisz, el Papa Benedicto XVI recordó emocionado la “pasión evangélica” del Siervo de Dios Juan Pablo II.
Al terminar la proyección, el Pontífice, dirigiéndose a los presentes, muchos de ellos polacos, dijo que el documental “nos lleva a aquella tarde del 16 de octubre de 1978, hace hoy 30 años, que se quedó grabada en el corazón de todos”, cuando el recién elegido Papa, el primer polaco y el primer no italiano desde hacía siglos, se presentó ante los fieles afirmando: “Si me equivoco (con el idioma) me corregiréis”.
El Santo Padre afirmó que “el pontificado de Juan Pablo II está marcado por dos expresiones: “¡Abrid las puertas a Cristo, no tengáis miedo!” y “Dejadme ir al Señor”, pronunciadas en el lecho de muerte”.
“Revelando episodios inéditos, en el filme se percibe claramente la sencillez humana, la valentía y el sufrimiento del Papa, afrontado hasta el final con el temple y la paciencia del servidor humilde del Evangelio”.
Benedicto XVI puso de relieve que Juan Pablo II “ha marcado la historia de la Iglesia y del mundo en la última mitad del siglo XX y al inicio del tercer milenio” y que “gracias a esta película”, quien no le conoció “puede intuir su pasión evangélica”.
“El filme continuó nos ofrece la oportunidad de revivir con emoción algunos momentos de la vida” del Pontífice y “conocer mejor la patria de Papa Wojtyla, Polonia, y sus tradiciones culturales y religiosas; nos permite recordar conocidos eventos eclesiales y civiles y episodios que desconoce la mayoría. Todo se relata con el afecto de quien ha compartido estos eventos de cerca, a la sombra del protagonista”.
Tras dar las gracias al Cardenal Dziwisz, que acompañó durante 39 años a Karol Wojtyla, así como al director de la película y a los demás colaboradores, el Papa extendió a todos los presentes la invitación de Juan Pablo II “a no tener miedo” y a “dar testimonio de Cristo con valentía”.
“Testimonio”, dirigida por el polaco Pawel Pitera, ha sido rodada en el Vaticano, Cracovia, Wadowice (pueblo natal de Papa Wojtyla), Portugal y Alemania y los narradores son el mismo Cardenal Dziwisz y el actor inglés Michael York.

Octubre 21, 2008
La Iglesia a defendido la fuerza de la razón: “Con este magisterio la Iglesia se ha hecho intérprete de una exigencia que brota en el contexto cultural actual. Ha defendido la fuerza de la razón y su capacidad de alcanzar la verdad, presentando una vez más a la fe como una forma peculiar de conocimiento, gracias a la cual nos abrimos a la verdad de la Revelación. Se lee en la encíclica que hay que fiarse de la capacidad de la razón humana y no fijarse metas demasiado modestas (…) ¿Quién puede negar la aportación que los grandes sistemas filosóficos han hecho al desarrollo de la conciencia del ser humano y al progreso de las culturas? Estas, a su vez, son fecundas cuando se abren a la verdad, permitiendo a los que participan en ellas alcanzar objetivos que hacen más humana la sociedad. No podemos esconder, sin embargo, que ha habido un cambio de línea en el pensamiento, que ha pasado de ser primariamente especulativo a -en su mayor parte- experimental. La investigación se ha dirigido ante todo a la observación de la naturaleza, con la intención de desvelar sus secretos. El deseo de conocer la naturaleza se ha transformado después en la voluntad de reproducirla. (…) La conquista científica y tecnológica con la que se provoca cada vez más a la “fides” para que se confronte, ha modificado el concepto antiguo de “ratio”; de alguna forma ha marginado a la razón que buscaba la verdad última de las cosas para dar espacio a una razón orgullosa de descubrir la verdad contingente de las leyes de la naturaleza. La investigación científica tiene ciertamente su valor positivo cuando las ciencias aplicadas son fruto de la razón y expresan la inteligencia con que el ser humano penetra la profundidad de lo creado y la fe, por su parte, no teme el progreso de la ciencia y los hechos a los que llevan sus conquistas cuando su finalidad es el ser humano, su bienestar y el progreso de toda la humanidad. (…) La razón siente y descubre que además de lo que ya ha alcanzado y conquistado, existe una verdad que nunca podrá descubrir partiendo de sí misma, sino únicamente recibir como un don gratuito. La verdad de la Revelación no se superpone a la verdad alcanzada por la razón; más bien purifica la razón y la eleva, permitiéndole así dilatar los propios espacios para entrar en un campo de investigación insondable como el misterio mismo” (Discurso a los participante en el congreso por el décimo aniversario de la publicación de la encíclica Fides et Ratio, jueves 16 de octubre).

Octubre 22 , 2008
El Papa exhorta a médicos a valorar la medicina paleativa
VATICANO, 20 Oct. 08 / 09:31 am (ACI).- Al recibir este lunes a los participantes en el Congreso Nacional de la Sociedad Italiana de Cirugía que están discutiendo el tema: “Por una cirugía que respete al enfermo”, el Papa Benedicto XVI pidió a los médicos considerar siempre la dignidad del paciente como una prioridad.
Tras poner de relieve que en el pasado solo era posible aliviar el sufrimiento de los enfermos, mientras que hoy, gracias al desarrollo de la ciencia y de la técnica, es posible curarlos, el Santo Padre llamó la atención frente al riesgo de “abandonar al paciente en el momento en que se advierte la imposibilidad de obtener resultados apreciables”.
Benedicto XVI subrayó que a pesar de que no se pueda llegar a curar al enfermo, “se puede aliviar su sufrimiento”, ya que “cada paciente tiene una dignidad que se ha que respetar y que constituye el fundamento ineludible de toda actuación médica. El respeto de la dignidad humana exige el respeto incondicional de cada ser humano, nacido o no nacido, sano o enfermo, independientemente de la situación en que se halle”.
El Papa se refirió a la importancia para el médico de descubrir “las modalidades de comunicación más adecuadas al propio paciente”, de modo que “aun respetando la verdad de los hechos, se sostenga la esperanza, elemento esencial del contexto terapéutico”.
“El paciente quiere que se le escuche y no solo que se le someta a diagnósticos sofisticados“.
“Es innegable -continuó- que se deba respetar la autodeterminación del paciente, sin olvidar sin embargo que la exaltación individualista de la autonomía termina por llevar a una lectura no real, y seguramente empobrecida, de la realidad humana. Por otra parte, la responsabilidad profesional del médico le debe llevar a proponer un tratamiento cuyo fin sea el verdadero bien del paciente, consciente de que su competencia específica le capacita normalmente para valorar la situación mejor que el paciente mismo“.
Benedicto XVI concluyó haciendo hincapié en la necesidad de “promover el sentido de responsabilidad de los familiares en relación con sus parientes enfermos: es un elemento importante para evitar una ulterior alienación que éstos sufren casi inevitablemente si son sometidos a una medicina en la que predomina la tecnología y no se cuida suficientemente la relación humana”

23 DE oCTUBRE 2008
Recién casados comienzan su matrimonio con la bendición del Papa
Comparten su emoción a ZENIT durante la audiencia general
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 22 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Todos los miércoles en la audiencia general con el Papa llegan a la plaza de San Pedro decenas de parejas con vestidos nupciales. “¿Será que se van a casar en San Pedro?”. Es la pregunta común que se hacen algunos peregrinos y turistas.
Se trata de parejas de recién casados que solicitan ante la Santa Sede un sitio privilegiado, muy cerca del Papa, durante la audiencia general de los miércoles y recibir así la bendición de Su Santidad en el nuevo camino que comienzan, sellado por el sacramento del matrimonio.
En este miércoles había en la plaza de San Pedro del Vaticano parejas de Italia, Alemania, Estados Unidos, Polonia, Ghana y México.
Al finalizar su catequesis, como de costumbre, el Papa les dirigió unas palabras: “Con las frescas energías de la juventud, con el apoyo espiritual de la oración y del sacrificio, y con las potencialidades de la vida conyugal, aprended a ser misioneros del Evangelio por doquier, ofreciendo vuestra ayuda concreta a quienes se esfuerzan por llevarlo a quien todavía no le conoce”.
Para algunos recibir la bendición del Santo Padre luego del matrimonio es parte de la tradición familiar.
Tal es el caso de los mexicanos Marcela y Juan Carlos Gallegos quienes contrajeron nupcias el pasado 4 de octubre y aprovecharon su viaje de luna de miel a Europa para participar de este encuentro.
Lo mismo hizo la hermana de Marcela hace cinco años en una audiencia con Juan Pablo II.
“El matrimonio es el inicio de una vida juntos para formar una familia, es tener siempre presente a Dios”, explica Marcela a ZENIT.
“Estar en Roma luego de mi matrimonio es una oportunidad que no se le da a todos. Es una manera muy bonita de empezar nuestra unión. Para mí es iniciar una nueva vida, una etapa diferente, compartirla con otra persona, siempre estar a lado de Dios y esperar a que venga la familia”, aseguró Juan Carlos.
Algunos reciben como un regalo de bodas la oportunidad de venir a Roma para la audiencia.
Tal es el caso de Cecilia y Daniel que viajaron desde la localidad Palestrina, muy cerca de la capital italiana: “El Papa dice que las parejas deben amarse y buscar superar las dificultades que son tantas en la vida y estar juntos hasta el final”, dijo Cecilia.
“Muy hermoso este encuentro. Son muchas parejas de todo el mundo, no sólo italianas. Eso nos muestra como todos como Iglesia somos una familia”, agregó Daniel.
Otros, especialmente los italianos, viajan a Roma en grupos de peregrinos que organizan sus parroquias con las parejas con que han hecho juntos el curso prematrimonial.
“Durante el curso estudiamos diversos pasajes bíblicos sobre el matrimonio y con ello he entendido más el significado de este sacramento”, dice a ZENIT, Valentina, quien se casó el pasado 18 de julio y vino a Roma desde Bari, con su esposo Fabrizio.
En la misma peregrinación vinieron Danillo y Analisa quienes se casaron el pasado 23 de agosto: “El matrimonio es un camino donde se deben compartir todos los momentos juntos amándose, respetándose, poniéndose de acuerdo. Fundar una familia que se base sobre la espiritualidad”, dijo Danilo.
Así, muchas parejas viven esta experiencia espiritual que fortalece la nueva familia y les hace recordar la vocación a la que han sido llamados, como lo testimonia Simone, quien viajó desde el norte de Italia junto con su esposa Chiara para recibir la bendición de Su Santidad:
“El matrimonio es la respuesta a la llamada de Dios a nuestra vida, es decir, la forma que Dios da a nuestra vocación. El Papa nos da fuerza a vivir la vocación hasta el fondo, esto nos confirma nuestro llamado”, dijo Simone.
Por Carmen Elena Villa Betancourt

24 de Octubre, 2008
Intenciones del Santo Padre para el Mes de octubre
Intención General
Para que el Sínodo de los Obispos ayude a los pastores y a los teólogos, a los catequistas y a los animadores, empeñados al servicio de la Palabra de Dios, a trasmitir con valentía las verdades de la fe, en comunión con toda la Iglesia
Intención Misional
Para que en este mes, dedicado a las misiones, a través de la animación de las Obras Pontificias Misionales y de otros organismos, todas las Comunidades cristianas sientan la necesidad de participar en la misión universal de la Iglesia con la oración, el sacrificio y la ayuda concreta
Fuente: aciprensa.com
28 de Octubre, 2008
Proposiciones para el Papa del Sínodo de la Palabra (1-5)
(traducción no oficial, de caracter sólo propositivo. Fuente: Zenit.org y catholic.net)
Proposición 1
Documentos que se presentan al Sumo Pontífice
Se quiere presentar a la consideración del Sumo Pontífice -además de los documentos sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia relativos a este sínodo, es decir los “Lineamenta” el “Instrumentum laboris”, las Relaciones “ante e post disceptationem” y los textos de las intervenciones, tanto los presentados en el aula como aquellos “in scriptis”, las Relaciones de los Círculos Menores y sus debates, sobre todo propuestas específicas, que los padres han considerado de especial relieve.
Los padres sinodales piden humildemente al Santo Padre que valore la oportunidad de ofrecer un documento sobre el misterio de la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia, también a la luz del Año dedicado a San Pablo, apóstol de las gentes, en el bimilenario de su nacimiento.
Proposición 2
De la Constitución Dogmática Dei Verbum al Sínodo sobre la Palabra de Dios
Los padres sinodales, a más de cuarenta años de la promulgación de la Constitución dogmática sobre la divina Revelación “Dei Verbum” (DV), obra del Concilio Ecuménico Vaticano II, reconocen con ánimo agradecido los grandes beneficios aportados por este documento a la vida de la Iglesia, a nivel exegético, teológico, espiritual, pastoral y ecuménico.
En el surco de la historia del ‘intellectus fidei’ y de la doctrina cristiana, esta constitución ha puesto en evidencia el horizonte trinitario e histórico salvífico de la revelación.
En estos años, ha crecido indudablemente la conciencia eclesial de que Jesucristo, Palabra de Dios encarnada, “por el hecho mismo de su presencia y la manifestación que hace de sí con las palabras y con las obras, con los signos y con los milagros, y especialmente con su muerte y su resurrección de entre los muertos, y en fin con el envío del Espíritu de verdad, cumple y completa la Revelación y la corrobora con el testimonio divino, es decir que Dios está con nosotros para liberarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos para la vida” (DV 4).
Todo esto ha permitido profundizar el valor infinito de la Palabra de Dios que se entrega a nosotros en la Sagrada Escritura, como testimonio inspirado de la revelación, que con la viva Tradición de la Iglesia constituye la regla suprema de la fe (cf. DV 21). Es esta misma palabra la que es conservada e interpretada fielmente por el Magisterio (cf. DV 10), celebrada en la sagrada Liturgia y se entrega a nosotros en la Eucaristía como pan de vida eterna (cf. Juan 6).
Apreciando la riqueza de lo aflorado en estos años, la Iglesia siente hoy la necesidad de profundizar más el misterio de la Palabra de Dios en sus diversas articulaciones e implicaciones pastorales. Por tanto, esta Asamblea Sinodal formula el auspicio de que todos los fieles crezcan en la conciencia del misterio de Cristo, único salvador y mediador entre Dios y los hombres (cf. 1 Timoteo 2, 5; Hebreos 9, 15), y la Iglesia renovada por la escucha religiosa de la Palabra de Dios pueda emprender una nueva etapa misionera, anunciando la Buena Noticia a todos los hombres.
Primera parte
La Palabra de Dios en la fe de la Iglesia
Proposición 3
Analogía “Verbi Dei”
La expresión Palabra de Dios es analógica. Se refiere sobre todo a la Palabra de Dios en Persona que es el hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, Verbo del padre hecho carne (cf. Juan 1, 14). La Palabra divina, ya presente en la creación del universo y en modo especial del hombre, se ha revelado a lo largo de la historia de la salvación y es atestiguada por escrito en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. Esta Palabra de Dios trasciende la Sagrada Escritura, aunque esta la contiene en modo muy singular. Bajo la guía del Espíritu (cf. Juan 14, 26; 16, 12-15) la Iglesia la custodia y la conserva en su Tradición viva (cf. DV 10) y la ofrece a la humanidad a través de la predicación, los sacramentos y el testimonio de vida. Los Pastores, por lo tanto, deben educar al Pueblo de Dios a acoger los diversos significados de la expresión Palabra de Dios.
Proposición 4
Dimensión dialógica de la Revelación
El diálogo, cuando se refiere a la Revelación, comporta el primado de la Palabra de Dios dirigida al hombre. En su gran amor, Dios quiso venir al encuentro de la humanidad y tomó la iniciativa de hablar a los hombres llamándolos a compartir su misma vida. La especificidad del cristianismo se manifiesta en el evento Jesucristo, culmen de la Revelación, cumplimiento de las promesas de Dios y mediador del encuentro entre el hombre y Dios. Él, “que nos ha revelado a Dios” (Juan 1, 18) es la Palabra única y definitiva entregada a la humanidad. Para acoger la Revelación, el hombre debe abrir la mente y el corazón a la acción del Espíritu Santo que le hace comprender la Palabra de Dios, presente en las Sagradas Escrituras. A Dios el hombre responde en plena libertad con la obediencia de la fe (cf. Rm 1, 5; 2 Cor 10, 5-6; DV 5).
María, Madre de Jesús, personifica esta obediencia de la fe en manera ejemplar; ella es también el arquetipo de la fe de la Iglesia que escucha y acoge la Palabra de Dios.
Proposición 5
Espíritu Santo y Palabra de Dios
Las Sagradas Escrituras, siendo don entregado por el Espíritu Santo a la Iglesia Esposa de Cristo, tienen en la Iglesia su lugar hermenéutico proprio.
El mismo Espíritu, que es autor de las Sagradas Escrituras, es también guía de su recta interpretación en la formación a través de los tiempos de la ‘fides Ecclesiae’.
El Sínodo recomienda a los pastores recordar a todos los bautizados el papel del Espíritu Santo en la inspiración (cf. DV 11), en la interpretación y en la comprensión de las Sagradas Escrituras (cf. DV 12). En consecuencia, todos nosotros discípulos estamos invitados a invocar con frecuencia al Espíritu Santo, para que Él nos conduzca al conocimiento cada vez más profundo de la Palabra de Dios y al testimonio de nuestra fe (cf. Juan 15, 26-27). Recuerden los fieles que las sagradas Escrituras se cierran evocando el grito común del Espíritu y de la Esposa: “Ven Señor Jesús” (cf. Apocalipsis 22, 17.20).
Traducido del italiano por Nieves San Martín
Proposición 6
Lectura patrística de la Escritura
Para la interpretación del texto bíblico, no se debe descuidar la lectura patrística de la Escritura, que distingue dos sentidos: literal y espiritual. El sentido literal es el significado por las palabras de la Escritura y encontrado a través de los instrumentos científicos de la exégesis crítica. El sentido espiritual concierne también a la realidad de los eventos de los que habla la Escritura, teniendo en cuenta la Tradición viviente de toda la Iglesia y la analogía de la fe, que comporta la conexión intrínseca de las verdades de la fe entre ellas y en la totalidad del diseño de la Revelación divina.
Proposición 7
Unidad entre Palabra de Dios y Eucaristía
Es importante considerar la profunda unidad entre la Palabra de Dios y la Eucaristía (cf. Dei Verbum 21), como se expresa en algunos textos concretos, como Juan 6, 35-58; Lc 24, 13-35, de modo que supera la dicotomía entre las dos realidades, que a menudo existe en la reflexión teológica y en la pastoral. De este modo se hará más evidente la relación con el Sínodo anterior sobre la Eucaristía.
La Palabra de Dios se hace carne sacramental en el evento eucarístico y lleva a su cumplimiento la Sagrada Escritura.
La Eucaristía es un principio hermenéutico de la Sagrada Escritura, así como la Sagrada Escritura ilumina y explica el misterio eucarístico. En este sentido, los padres sinodales se auguran que se pueda promover una reflexión teológica sobre la sacramentalidad de la Palabra de Dios. Sin el reconocimiento de la presencia real del Señor en la Eucaristía, la inteligencia de la Escritura queda incumplida.
Proposición 8
Palabra de reconciliación y conversión
La Palabra de Dios es Palabra de reconciliación porque en ella Dios reconcilia consigo todas las cosas (cf. 2 Cor 5, 18-20; Ef 1, 10). El misericordioso perdón de Dios, encarnado en Jesús, realza al pecador.
Debe subrayarse la importancia de la Palabra de Dios en los sacramentos de sanación (penitencia y unción).
La Iglesia debe ser la comunidad que, reconciliada por aquella Palabra que es Jesucristo (cf. Ef 2, 14-18; Col 1, 22), ofrece a todos un espacio de reconciliación, de misericordia y de perdón.
La fuerza sanadora de la Palabra de Dios es una llamada viva a una constante conversión personal a la misma escucha y un incentivo para un anuncio valiente de la reconciliación ofrecida por el Padre en Cristo (cf. 2 Cor 5, 20-21).
En estos días de conflictos de todo tipo y de tensiones interreligiosas, en fidelidad a la obra de reconciliación realizada por Dios en Jesús, los católicos están empeñados en dar ejemplo de reconciliación, tratando de compartir los mismos valores humanos, éticos y religiosos en su relación con Dios y con los demás. Así traten de construir una sociedad justa y pacífica.
Proposición 9
Encuentro con la Palabra en la lectura de la Sagrada Escritura
Este Sínodo vuelve a proponer con fuerza a todos los fieles el encuentro con Jesús, Palabra de Dios hecha carne, como evento de gracia que vuelve a acontecer en la lectura y la escucha de las sagradas Escrituras. Recuerda san Cipriano, recogiendo un pensamiento compartido por los Padres: “Asiste con asiduidad a la oración y a la Lectio divina. Cuando oras hablas con Dios, cuando lees es Dios el que habla contigo (Ad Donatum, 15).
Por tanto, esperamos vivamente que de esta asamblea derive una nueva etapa de mayor amor a la Sagrada Escritura por parte de todos los miembros del Pueblo de Dios, de manera que de su lectura orante y fiel en el tiempo, se profundice la relación con la misma persona de Jesús. En esta perspectiva, se augura -en cuanto sea posible- que cada fiel posea personalmente la Biblia (cf. Dt 17, 18-20) y goce de los beneficios de la especial indulgencia ligada a la lectura de las Escrituras (cf. Indulgentiarum Doctrina, 30).
Proposición 10
El Antiguo Testamento en la Biblia cristiana
Jesús oró los Salmos y leyó la Ley y los Profetas, citándolos en su predicación y presentándose a sí mismo como el cumplimiento de las Escrituras (cf. Mt 5, 17; Lc 4, 21; 24, 27; Jn 5, 46). El Nuevo Testamento ha extraído constantemente del Antiguo Testamento las palabras y las expresiones que le permiten narrar y explicar la vida, la muerte y la resurrección de Jesús (cf. Mt 1-2 y Éxodo passim; Mc 6, 3; Lc 24, 25-31). Al mismo tiempo, por lo demás, su muerte y resurrección “dieron a estos mismos textos una plenitud de significado antes inconcebible” (Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, III A 2).
En consecuencia, la fe apostólica en Jesús es proclamada “según las Escrituras” (cf. 1 Cor 15), y presenta a Jesucristo cono el “sí” de Dios a todas las promesas (cf. 2 Cor 1, 20). Por estas razones, el conocimiento del Antiguo Testamento es indispensable a quien cree en el Evangelio de Jesucristo, porque -según la palabra de San Agustín- el Nuevo Testamento está escondido en el Antiguo y el Antiguo se manifiesta en el Nuevo (cf. Quaestiones in Heptateucum, 2, 73). Quaestiones in Heptateucum
Por tanto, auguramos que, en la predicación y en la catequesis, se tengan en su debida cuenta las páginas del Antiguo Testamento, explicándolas adecuadamente en el contexto de la historia de la salvación, y se ayude al Pueblo de Dios a apreciarlas a la luz de la fe en Jesús el Señor.
Traducido del italiano por Nieves San Martín
Vaticano
Una caricia del Papa como signo de continuidad
El Papa acaricia a un niño tras finalizar la Misa por Juan XXIII
ROMA, 29 Oct. 08 / 03:22 pm (ACI).- El diario oficioso del Vaticano, L’Osservatore Romano (LOR), publica una interesante nota en la que describe la caricia del Papa Benedicto XVI a dos pequeños niños al finalizar la Misa celebrada por el 50 aniversario de la elección de Juan XXIII, como un signo de continuidad con el Beato, quien alguna vez pidiera a los padres que al volver a casa acariciaran a sus hijos de su parte.
LOR relata que “una caricia de Benedicto XVI a dos niños delante de la urna con las cenizas de Juan XXIII es un gesto de afecto que hace recordar inmediatamente las palabras del beato Pontífice pronunciadas la noche del 11 de octubre de 1962, al finalizar la jornada de apertura del Concilio Vaticano II: ‘Volviendo a casa, encontrarán a sus hijos, denles una caricia y díganles que es la caricia del Papa’”.
El diario añade “allí se aprecia el signo de continuidad entre el Pontífice del Concilio Vaticano II y el Papa que en ese Concilio participó como teólogo”.
LOR indica además que al llegar a la Basílica de San Pedro para la Eucaristía de ayer, el Papa Benedicto XVI “se arrodilló en oración delante de las reliquias de Juan XXIII, donde estaba colocada la imagen de la Virgen de Loreto que, donada al Papa Roncalli durante su viaje del 4 de octubre de 1962 al santuario loretano, fue regalada por él al Seminario de Bérgamo”, de donde era originario.

Proposiciones al Papa aprobadas por el Sínodo (11 a 15)
Caridad, Ley natural, Liturgia y homilías
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 30 de octubre de 2008 (ZENIT.org) (cont.)
Proposición 11
Palabra de Dios y caridad hacia los pobres
Unos de los rasgos característicos de la Sagrada Escritura es la revelación de la predilección de Dios por los pobres (cf. Mt 25, 31-46). Jesús de Nazaret, Palabra de Dios encarnada, pasó por este mundo haciendo el Bien (cf. Hechos 10, 35). La Palabra de Dios, acogida con disponibilidad, genera abundantemente en la Iglesia la caridad y la justicia hacia todos, y sobre todo hacia los pobres. Como enseña la encíclica Deus Caritas Est, los primeros que tienen derecho al anuncio del Evangelio son justamente los pobres, necesitados no sólo de pan sino también de palabras de vida.
Sin embargo, los pobres no sólo son los destinatarios de la caridad sino también agentes de evangelización, en tanto en cuanto están abiertos a Dios y son generosos en compartir con los demás. Los pastores están llamados a escucharles, a aprender de ellos, a guiarles en su fe y a motivarles a ser artífices de su propia historia. Los diáconos encargados del servicio de la caridad tienen una responsabilidad especial en este ámbito. El Sínodo les anima en su ministerio.
Proposición 12
Inspiración y verdad de la Biblia
El Sínodo propone que la Congregación para la Doctrina de la Fe aclare los conceptos de inspiración y de verdad de la Biblia, así como su recíproca relación, de modo que se comprenda mejor la enseñanza de la Dei Verbum.
En concreto, hay que poner de relieve la originalidad de la hermenéutica bíblica católica en este campo.
Proposición 13
Palabra de Dios y Ley natural
Los Padres sinodales son bien conscientes de los grandes desafíos del actual momento histórico. Uno de ellos tiene que ver con el enorme desarrollo que ha efectuado la ciencia respecto al conocimiento de la naturaleza.
Paradójicamente, cuanto más aumenta este conocimiento menos se logra ver el mensaje ético que proviene de la misma. En la historia del pensamiento, ya los antiguos filósofos solían llamar a este principio ‘lex naturalis’ o ley moral natural. Como ha recordado el papa Benedicto XVI, esta expresión parece que se ha hecho hoy incomprensible “a causa de un concepto de naturaleza no ya metafísico, sino solamente empírico. El hecho de que la naturaleza, el ser mismo no sea ya permeable a un mensaje moral, crea un sentido de desorientación que hace precarias e inciertas las decisiones de la vida cotidiana” (12 de febrero de 2007).
A la luz de la enseñanza de la Sagrada Escritura, como lo recuerda sobre todo el apóstol Pablo en la Carta a los Romanos (cf. Rm 2, 14-15), es bueno subrayar que esta ley está escrita en lo profundo del corazón de cada persona y cada uno puede acceder a ella. Su principio basilar es que se debe “hacer el bien y evitar el mal”; una verdad que se impone con evidencia a todos y de la que derivan otros principios que regulan el juicio ético sobre los derechos y deberes de cada uno. Es bueno recordar que también nutriéndose de la Palabra de Dios aumenta el conocimiento de la ley natural y permite el progreso de la conciencia moral. El Sínodo, por tanto, recomienda a todos los pastores que tengan una solicitud especial en que los ministros de la Palabra sean sensibles al redescubrimiento de la ley natural y a su función en la formación de las conciencias.
Segunda parte
La Palabra de Dios en la vida de la Iglesia
Proposición 14
Palabra de Dios y Liturgia
La asamblea, convocada y reunida por el Espíritu para escuchar la proclamación de la Palabra de Dios, resulta transformada por la misma acción del Espíritu que se manfiesta en la celebración.
En efecto, donde está la Iglesia allí está el Espíritu del Señor; y donde está el Espíritu del Señor, allí está también la Iglesia (cf. San Ireneo, ‘Adversus Haereses’, III, 24, 1).
Los padres sinodales reafirman que la liturgia es el lugar privilegiado en el que la Palabra de Dios se expresa plenamente, tanto en la celebración de los sacramentos como sobre todo en la Eucaristía, en la Liturgia de las Horas y en el Año Litúrgico. El misterio de la salvación narrado en la Sagrada Escritura encuentra en la liturgia el propio lugar de anuncio, de escucha y de actuación.
Por este motivo, se exige por ejemplo que:
- El libro de la Sagrada Escritura, incluso fuera de la acción litúrgica, tenga un lugar visible y de honor en la iglesia.
-Debería animarse al uso del silencio tras la primera y segunda lectura, y, acabada la homilía, como sugiere la Ordenación General del Misal Romano (cf. n. 56).
-Se pueden prever también celebraciones de la Palabra de Dios, centradas en las lecturas dominicales.
-Que se proclamen las lecturas de la Sagrada Escritura desde libros litúrgicos dignos, o sea los Leccionarios y el Evangeliario, que serán tratados con el más profundo respeto por la Palabra de Dios que contienen.
-Que se ponga en valor el Evangeliario con una procesión anterior a la proclamación, sobre todo en las solemnidades.
-Que se evidencie el papel de los servidores de la proclamación: lectores y cantores.
-Que se formen adecuadamente los lectores y lectoras, de modo que puedan proclamar la Palabra de Dios de manera clara y comprensible. Que estos sean invitados a estudiar y testimoniar con la vida los contenidos de la Palabra que leen.
-Que se proclame la Palabra de Dios de modo claro, con dominio de la dinámica de la comunicación.
-Que no se olviden, en especial en la Liturgia eucarística, las personas para las cuales es difícil la recepción de la Palabra de Dios, comunicada en los modos usuales como las personas con discapacidad visiva o auditiva.
-Que se haga un uso competente y eficaz de los instrumentos acústicos.
Además, los padres sinodales sienten el deber de recordar la grave responsabilidad que tienen quienes presiden la santa Eucaristía para que no se sustituyan nunca los textos de la Sagrada Escritura por otros textos. Ningún texto de espiritualidad o de literatura puede alcanzar el valor y la riqueza contenida en la sagrada Escritura, que es Palabra de Dios.
Proposición 15
Actualización homilética y “Directorio sobre la homilía”
La homilía hace que la Palabra proclamada se actualice: “Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis escuchado con vuestros oídos” (Lc 4,21). Ella conduce al misterio que se celebra, invita a la misión y comparte las alegrías y los dolores, las esperanzas y los temores de los fieles, disponiendo así a la asamblea tanto a la profesión de fe (Credo), como a la oración universal de la misa.
Debería haber una homilía en todas las misas “cum populo”, incluso durante la semana. Es preciso que los predicadores (obispos, sacerdotes, diáconos) se preparen en la oración, para que prediquen con convicción y pasión. Deben hacerse tres preguntas:
-¿Qué dicen las lecturas proclamadas?
-¿Qué me dicen a mí?
- ¿Qué debo decir a la comunidad, teniendo en cuenta su situación concreta?
El predicador debe sobre todo dejarse interpelar el primero por la Palabra de Dios que anuncia. La homilía debe ser alimentada por la doctrina y transmitir la enseñanza de la Iglesia para fortificar la fe, llamar a la conversión en el marco de la celebración y preparar a la actuación del misterio pascual eucarístico.
Para ayudar al predicador, en el ministerio de la Palabra, y en continuidad con la enseñanza de la Exhortación Apostólica Postsinodal Sacramentum Caritatis (n. 46), los padres sinodales desean que se elabore un “Directorio sobre la homilía”, que debería exponer, junto a los principios de la homilética y del arte de la comunicación, el contenido de los temas bíblicos que aparecen en los leccionarios que se usan en la liturgia.”
Traducido del italiano por Nieves San Martín

El Papa dice “No” al evolucionismo radical
VATICANO, 31 Oct. 08 / 10:37 am (ACI).- En un claro no al evolucionismo radical, el Papa Benedicto XVI se dirigió esta mañana a los miembros de la Pontificia Academia para las Ciencias y precisó que Dios es el fundamento de toda la creación.
En sus palabras pronunciadas en la Sala Clementina del Vaticano ante los miembros de este dicasterio que inician hoy su Asamblea Plenaria sobre el tema “Mirada científica a la evolución del Universo y la Vida”, el Santo Padre, sin embargo, dejó en claro que el principio de la creación no se opone a la idea de una evolución no absoluta.
“En este contexto -continuó el Pontífice- los asuntos ligados a la relación entre la lectura que las ciencias hacen del mundo y la lectura ofrecida por la Revelación Cristiana emergen naturalmente. Mis predecesores, el Papa Pío XII y el Papa Juan Pablo II notaron que no existe oposición entre el entendimiento de la fe de la creación y la evidencia de las ciencias empíricas”.
Benedicto XVI precisó además que “la filosofía en sus inicios había propuesto imágenes para explicar el origen del cosmos sobre la base de uno o más elementos del mundo material. Esta génesis no era vista como una creación, sino como una mutación o transformación; e incluía una especie de interpretación horizontal del origen del mundo”.
“Un avance decisivo -prosiguió- en el entendimiento del origen del cosmos fue la consideración del ser y la preocupación de la metafísica con la pregunta más básica sobre el primer origen trascendente del ser”. “Para desarrollar y evolucionar, el mundo necesitaba primero ser, es decir salir de la nada hacia el ser. Tenía que estar creado: en otras palabras, por el primer Ser que es tal por esencia”, añadió.
El Santo Padre explicó además que “afirmar que la fundación del cosmos y su desarrollo está en la sabiduría providente del Creador no significa decir que la creación solo tiene que ver con el inicio de la historia del mundo y la vida. En vez de eso implica que el Creador funda estos desarrollos y los mantiene, los hace evolucionar y los sostiene continuamente“.
Tras recordar cómo Santo Tomás de Aquino afirmaba que la “creación no es un movimiento ni una mutación” sino “la relación fundacional y continua que une a la criatura con su Creador porque Él es la causa de todo ser y en lo que se convierta”, el Pontífice comentó que el Cristianismo ha permitido en las personas la posibilidad de acercarse a un libro, “imagen querida por muchos científicos”.
“Galileo vio la naturaleza como un libro cuyo autor es Dios en la misma forma en que las Escrituras tienen a Dios como su autor. Es un libro cuya historia, cuya evolución, cuya ‘escritura’ y significado, ‘leemos’ de acuerdo a las diferentes aproximaciones de las ciencias, mientras presuponemos todo el tiempo la presencia fundacional del autor que ha querido revelarse a sí mismo en ella”.
“Esta imagen -dijo luego el Papa- también nos ayuda a entender que el mundo, lejos de originarse del caos, parece un libro ordenado; es un cosmos. Pese a los elementos de lo irracional, caótico y destructivo en los largos procesos de cambio en el cosmos, éste sigue siendo ‘legible’. Tiene una ‘matemática’ interior. La mente humana puede entonces comprometerse en una ‘cosmografía’ estudiando los fenómenos mensurables y también en una ‘cosmología’ discerniendo la lógica visible interior del cosmos”.
Es probable, prosiguió, que “al principio no podamos ver la armonía del todo y las relaciones entre sus partes individuales, de su relación al todo. Sin embargo, siempre hay un amplio rango de eventos inteligibles, y el proceso racional revela un orden de correspondencias evidentes y finalidades innegables: en el mundo inorgánico, entre la microestructura y la macroestructura, entre la estructura y la función, entre el conocimiento de la verdad y la aspiración a la libertad”.
Benedicto XVI precisó además que “las preguntas experimentales y filosóficas gradualmente descubren estos órdenes, los perciben trabajando para mantenerse siendo, defendiéndose a sí mismo ante los desbalances y los obstáculos que los superan. Y gracias a las ciencias naturales hemos incrementado nuestro entendimiento del lugar único que tiene la humanidad en el cosmos”.
El Santo Padre dijo además que “la distinción entre un simple ser viviente y un ser espiritual que es capaz de Dios, señala la existencia de un alma inteligente que tiene un fin trascendente. Por ello el Magisterio de la Iglesia constantemente ha afirmado que ‘toda alma espiritual es creada inmediatamente por Dios -no es ‘producida’ por sus padres - y es además inmortal’. Esto apunta a la distinción de la antropología e invita a la exploración de la misma por parte del pensamiento moderno”.
Finalmente, el Papa recordó las palabras que Juan Pablo II dirigiera a los participantes de este dicasterio en noviembre de 2003: “la verdad científica, que es en sí misma una participación de la Verdad divina, puede ayudar a la filosofía y la teología a entender cada vez más plenamente a la persona humana y la Revelación de Dios sobre el hombre, una Revelación que es completada y perfeccionada en Jesucristo. Por este importante enriquecimiento mutuo en la búsqueda de la verdad y el beneficio de la humanidad, estoy, con toda la Iglesia, profundamente agradecido”.

Vaticano
La muerte nos obliga a mirar la realidad cara a cara, recuerda el Papa
VATICANO, 03 Nov. 08 / 09:37 am (ACI).- El Papa Benedicto XVI destacó en la Misa que presidió esta mañana por los obispos y cardenales fallecidos durante el último año, que “la misma muerte es portadora de una enseñanza saludable porque nos obliga a mirar la realidad cara a cara, a reconocer la caducidad de los que aparece grande y fuerte a los ojos del mundo”.
En su homilía de la Eucaristía oficiada en la Basílica de San Pedro, el Pontífice señaló que “Dios es la verdadera sabiduría que no envejece, es la riqueza auténtica que no se marchita, es la felicidad a la que aspira en profundidad el corazón de todo ser humano”.
Asimismo el Santo Padre resaltó que “esta verdad que atraviesa los Libros Sapienciales y resurge en el Nuevo Testamento se cumple en la existencia y la enseñanza de Jesús. En la perspectiva de la sabiduría evangélica, la misma muerte es portadora de una enseñanza saludable porque nos obliga a mirar la realidad cara a cara, a reconocer la caducidad de los que aparece grande y fuerte a los ojos del mundo. Frente a la muerte pierde interés cualquier motivo de orgullo humano y resalta en cambio lo que vale de verdad”.
“Todos estamos de paso en este mundo porque todos somos criaturas. En una palabra, ninguno de nosotros es Dios. Reconocer esta diferencia con Él es el primer requisito para ser con Él y en Él: es incluso el requisito para ser como Él, pero solo acogiendo la gracia de su don libre”.
Tras comentar que “si Dios nos amó gratuitamente, también nosotros podemos, y por lo tanto debemos implicarnos en este movimiento oblativo y hacer de nosotros mismos un don gratuito para los demás”, Benedicto XVI precisó que “de esa forma conocemos a Dios como Él nos conoce y pasamos de la muerte a la vida, como Jesucristo que derrotó la muerte con su resurrección, gracias a la potencia gloriosa del amor del Padre celestial”.
“Esta Palabra de vida y de esperanza -continuó- nos consuela profundamente frente al misterio de la muerte, sobre todo cuando se lleva a las personas que más queremos. El Señor nos asegura hoy que estos hermanos nuestros por los que rezamos en esta Santa Misa, han pasado de la muerte a la vida porque eligieron a Cristo y se consagraron al servicio de los hermanos. Por eso, aunque tengan que expiar su parte de pena debida a la fragilidad humana, que nos marca a todos, ayudándonos a ser humildes, la fidelidad a Cristo les hace entrar en la libertad de los hijos de Dios”.
“Recemos por nosotros, peregrinos en esta tierra, para que tengamos los ojos y el corazón orientados siempre hacia la meta última a la que aspiramos, la casa del Padre, el Cielo”, concluyó.

Proposiciones al Papa aprobadas por el Sínodo (21 a 25)Pequeñas comunidades, Lectio divina, catequesis, vida consagrada, investigación exegética
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 3 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la traducción al español de las Proposiciones 21 a 25 de la última Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos –cuyo texto oficial está en latín–, objeto de voto personal por parte de los padres sinodales, presentadas al Papa Benedicto XVI.
Proposición 21Palabra de Dios y pequeñas comunidades
El Sínodo recomienda la formación de pequeñas comunidades eclesiales donde se escuche, estudie y ore la Palabra de Dios, también en la forma del Rosario como meditación bíblica (cf. Juan Pablo II, Carta Apostólica ‘Rosarium Virginis Mariae’). En muchos países hay ya pequeñas comunidades que pueden ser formadas por familias, radicadas en las parroquias o ligadas a los diversos movimientos eclesiales y nuevas comunidades.
Estas se reúnen regularmente, en torno a la Palabra de Dios, para compartirla entre ellos, y de ella reciben la fuerza.
Algunas tienen sólo raramente la posibilidad de celebrar la Eucaristía. Hacen la experiencia de la comunidad y se encuentran con la Palabra de Dios personalmente. Mediante la lectura de la Biblia experimentan ser amados personalmente por Dios. El servicio de los laicos, que guían a estas comunidades, debe ser estimado y promovido porque hacen un servicio misionero al que están llamados todos los bautizados.
Proposición 22Palabra de Dios y lectura orante
El Sínodo propone que se exhorte a todos los fieles, incluidos los jóvenes, a acercarse a las Escrituras por medio de una “lectura orante” y asidua (cf. DV 25), en modo tal que el diálogo con Dios llegue a ser una realidad cotidiana del pueblo de Dios.
Por esto es importante:
-que se relacione profundamente la lectura orante con el ejemplo de María y los santos en la historia de la Iglesia, como realizadores de la lectura de la Palabra según el Espíritu;
-que se recurra a los maestros en la materia;
-que se asegure que los pastores, sacerdotes y diáconos, y de modo muy peculiar los futuros sacerdotes, tengan una formación adecuada para que puedan a su vez formar al pueblo de Dios en esta dinámica espiritual
-que los fieles se inicien según las circunstancias, las categorías y las culturas en el método más apropiado de lectura orante, personal y/o comunitaria (Lectio divina, ejercicios espirituales en la vida cotidiana, ‘Seven Steps’ en África y en otros lugares, diversos métodos de oración, compartir en familia y en las comunidades eclesiales de base, etc.);
-que se anime la praxis de la lectura orante, hecha con los textos litúrgicos, que la Iglesia propone para la celebración eucarística dominical y diaria, para comprender mejor la relación entre Palabra y Eucaristía;
-que se vigile a fin que la lectura orante sobre todo comunitaria de las Escrituras tenga su desembocadura en un compromiso de caridad (cf. Lc 4, 18-19).
Conscientes de la amplia difusión actual de la Lectio Divina y de otros métodos análogos, los padres sinodales ven en ellos un verdadero signo de esperanza y animan a todos los responsables eclesiales a multiplicar los esfuerzos en este sentido.
Proposición 23Catequesis y Sagrada Escritura
La catequesis debe tener sus raíces preferentemente en la revelación cristiana. Debe tomar como modelo la pedagogía de Jesús en el camino de Emaús.
En la vía de Emaús, Jesús abre el corazón de los discípulos al entendimiento de las escrituras (cf. Lc 24, 27). Su proceder muestra que la catequesis que ahonda sus raíces en la Revelación cristiana supone la explicación de las Escrituras. Lo cual nos invita también a acercanos a los hombres de hoy para transmitirles el evangelio de la salvación:
-con especial atención a los niños más pequeños;
-a aquellos que necesitan una formación más profunda arraigada en las Escrituras;
-a los catecúmenos que es necesario acompañar en su camino, mostrándoles el plan de Dios a través de la lectura de la Sagrada Escritura, preparándoles a encontrar al Señor en los sacramentos de la iniciación cristiana, a empeñarse en la comunidad, y a ser misioneros.
El catecumenado prebautismal va seguido de una mistagogía postbautismal, una formación continuada en la cual la Sagrada Escritura y el Catecismo de la Iglesia Católica deben ocupar el puesto central.
Proposición 24Palabra de Dios y vida consagrada
La vida consagrada nace de la escucha de la Palabra de Dios y acoge el Evangelio como su norma de vida. En la escuela de la Palabra, resdecubre continuamente su identidad y se convierte en “evangelica testificatio” para la Iglesia y para el mundo.
Llamada a ser “exégesis” viviente de la Palabra de Dios (cf. Benedicto XVI, 2 de febrero de 2008), es ella misma una palabra con la cual Dios sigue hablando a la Iglesia y al mundo.
El Sínodo agradece a las personas consagradas su testimonio del Evangelio y su disponibilidad a proclamarlo en las fronteras geográficas y culturales de la misión mediante sus servicios carismáticos.
Les exhorta al mismo tiempo a cuidar los espacios personales y comunitarios de escucha de la Palabra de Dios y a promover escuelas de oración bíblica abiertas a los laicos, sobre todo a los jóvenes.
Sepan escuchar la Palabra de Dios con corazón de pobres y expresen su respuesta en el compromiso por la justicia, la paz y la integridad de la creación.
El Sínodo evidencia la importancia de la vida contemplativa y su valiosa aportación a la tradición de la Lectio Divina. Las comunidades monásticas son escuelas de espiritualidad y dan fuerza a la vida de las Iglesias particulares. “El monasterio, como oasis espiritual, señala al mundo de hoy lo que es más importante, en definitiva la única cosa decisiva: existe una razón última por la que vale la pena vivir, es decir, Dios y su Amor inescrutable” (Benedicto XVI, Ángelus, 18 de noviembre de 2007).
En la vida contemplativa, la Palabra es acogida, orada y celebrada. Se debe vigilar, por tanto, para que estas comunidades reciban la formación bíblica y teológica adecuada a su vida y misión.
Proposición 25Necesidad de dos niveles en la investigación exegética
Sigue siendo de gran actualidad y eficacia la hermenéutica bíblica propuesta en Dei Verbum 12, que, para un adecuado trabajo exegético, prevé dos niveles metodológicos, distintos y correlativos.
El primer nivel corresponde, de hecho, al llamado método histórico-crítico que, en la investigación moderna y contemporánea, a menudo fué utilizado con fruto y que entró en el campo católico, sobre todo a partir de la encíclica Divino Afflante Spiritu del siervo de Dios Pío XII. Este método se hace necesario por la naturaleza misma de la historia de la salvación, que no es una mitología, sino una verdadera historia con su ápice en la encarnación del Verbo, divino y eterno, que viene a habitar el tiempo de los hombres (cf. Juan 1, 14). La Biblia y la historia de la salvación exigen por tanto estudiarse también con los métodos de la seria investigación histórica.
El segundo nivel metodológico, necesario para una interpretación justa de las Sagradas Escrituras, corresponde a la naturaleza también divina de las palabras humanas bíblicas. El Concilio Ecuménico Vaticano II justamente recuerda que la Biblia debe ser interpretada con el
auxilio del mismo Espíritu Santo que guió su redacción.
La hermenéutica bíblica no puede considerarse cumplida si -junto al estudio histórico de los textos- no busca también de manera adecuada su dimensión teológica. La Dei Verbum identifica y presenta las tres referencias decisivas para llegar a la dimensión divina y, por tanto, al sentido teológico de las Sagradas Escrituras. Se trata del contenido y de la unidad de toda la Escritura, de la tradición viva de toda la Iglesia y, finalmente, de la atención a la analogía de la fe. “Sólo donde se observan los dos niveles metodológicos, el histórico-crítico y el teológico, se puede hablar de una exégesis teológica, una exégesis adecuada a este libro” (Benedicto XVI, 14 de octubre de 2008).
Traducción de Nieves San Martín

Vaticano
El Papa da a conocer de manera brillante la Palabra de Dios a todos, dice Card. Ruini
ROMA, 05 Nov. 08 / 03:10 pm (ACI).- Al presentar hoy en Roma el libro “Homilías: El Año Litúrgico narrado por Joseph Ratzinger, Papa” en la Sala del Cenáculo en el Palacio Valdina, el Cardenal Camillo Ruini, Vicario Emérito del Santo Padre para la Diócesis de Roma, destacó que Benedicto XVI dispensa de manera brillante y “de modo comprensible a todos el pan de la Palabra de Dios y el misterio de nuestra salvación”.
Según informa L’Osservatore Romano (LOR), el también ex Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) explicó primeramente que “para la vida y misión de la Iglesia y para el futuro de la fe, es absolutamente necesario superar el dualismo entre exégesis y teología”, algo precisado por el Papa en el reciente Sínodo de los Obispos.
Seguidamente, el Cardenal Ruini destacó el carácter “esencialmente bíblico, patrístico, litúrgico e histórico” de la teología del Santo Padre, que lo han convertido “en un extraordinario predicador de homilías y un extraordinario catequista que, con la simplicidad y sustancia de su palabra, dispensa de modo comprensible a todos el pan de la Palabra de Dios y el misterio de nuestra salvación”.
Asimismo, añade, Benedicto XVI no deja “encerradas en el pasado” las Escrituras, sino que “elabora y hace vivir el gran patrimonio de la fe bíblica y eclesial en un intercambio fecundo con las grandes problemáticas del tiempo que estamos viviendo, de los que entiende en profundidad el sentido, los orígenes y sus dinamismos”.
“Por esto -prosigue- sus homilías, como sus trabajos teológicos y sus intervenciones magisteriales, nos interpelan y nos comprometen como luz y alimento para el camino actual de nuestra vida”.
Concretamente, explica el Cardenal Ruini, estas homilías del Papa que serán de gran ayuda para los sacerdotes y que están “reunidas en este ágil volumen, muestran como los textos de las lecturas bíblicas de las celebraciones singulares pueden ser comprendidas en todo su significado pleno y auténtico, histórico y teológico, dado que es parte integrante de la acción litúrgica, y cómo a partir de su plenitud pueden vivir en el presente y hablarnos a nosotros”.
Por su parte, el vaticanista Sandro Magister escribe también en LOR que “las homilías son lo más genuino que sale de la mente del Papa Benedicto. Las escribe casi íntegramente de su puño, y a veces improvisa. Pero sobre todo imprime en ellas aquel trato inconfundible que distingue a las homilías de cualquier otro momento de su magisterio: su ser parte de la acción litúrgica, es decir que las hace a ellas mismas liturgia”.
Tras recordar que en la homilía del 29 de junio de este año, Benedicto XVI hizo suya la expresión de San Pablo de “servir como liturgo de Jesucristo para las gentes”, Magister precisó que para el Papa “la Misa no es un simple rito oficiado por la Iglesia. Es la Iglesia misma, habitada por el Dios trino. Es imagen y realidad e la totalidad de la aventura cristiana”, por la que muchos mártires en los primeros siglos entregaron sus vidas.
“En este libro y por primera vez se ha reunido un ciclo de homilías de Benedicto XVI que contienen las del año litúrgico iniciado con el primer domingo de Adviento de 2007, o mejor, con las vísperas de la vigilia de este domingo”, continúa Magister y resalta que “al leer de modo continuo las homilías de Benedicto XVI se diseña el arco del año litúrgico, y por lo tanto del misterio cristiano, con una nitidez ejemplar”.

Benedicto XVI explica por qué no hay que temer al futuro
Presenta en la audiencia general las enseñanzas de san Pablo
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 12 noviembre 2008 (ZENIT.org).- El cristiano no tiene miedo del futuro ni del fin del mundo, pues Cristo está a su lado, asegura Benedicto XVI.
El Papa dedicó la catequesis de la audiencia general de este miércoles continuar con el ciclo sobre san Pablo, centrándose en esta ocasión en las enseñanzas paulinas sobre la escatología y la vida más allá de la muerte.
Explicó que, ante el futuro y en particular ante la espera de la parusía, es decir, de la última venida del Señor, los cristianos deben tener tres actitudes: la ausencia del miedo, la esperanza y la confianza en la misericordia de Dios.
Respecto a la primera actitud, el obispo de Roma afirmó que uno de los efectos esenciales de la predicación cristiana en el mundo antiguo, como también en el mundo pagano actual, de las religiones naturales era “liberar del miedo”, ese “miedo a los espíritus, a los poderes nefastos que nos amenazan”.
“Cristo vive, ha vencido a la muerte y ha vencido a todos estos poderes. Con esta certeza, con esta libertad, con esta alegría vivimos. Este es el primer aspecto de nuestro vivir hacia el futuro”, explicó.
En segundo lugar, añadió, “en Cristo el mundo futuro ya ha comenzado, esto da también certeza de la esperanza”.
“Sin Cristo, también hoy para el mundo el futuro está oscuro, hay miedo al futuro, mucho miedo al futuro. El cristiano sabe que la luz de Cristo es más fuerte y por eso vive en una esperanza que no es vaga, en una esperanza que da certeza y valor para afrontar el futuro”.
En tercer lugar, la actitud del cristiano debe ser “la responsabilidad hacia el mundo”, pero “incluso trabajando y sabiendo en nuestra responsabilidad que Dios es el juez verdadero, estamos seguros también de que este juez es bueno, conocemos su rostro, el rostro de Cristo resucitado, de Cristo crucificado por nosotros. Por eso podemos estar seguros de su bondad y seguir adelante con gran valor”.
Esta esperanza, añadió el pontífice, “hace tolerables los sufrimientos del momento presente, que no son comparables a la gloria futura”.
Comentando la primera carta a los Tesalonicenses, el sucesor del apóstol Pedro explicó que el mensaje esencial de Pablo, más allá de las imágenes con las que describe la vuelta de Cristo, es que “nuestro futuro es estar con el Señor; en cuanto creyentes, en nuestra vida nosotros ya estamos con el Señor; nuestro futuro, la vida eterna, ya ha comenzado”.
El Papa habló también sobre la expresión ¡Maranà, thà! que literalmente significa “Señor nuestro, ¡ven!”, y que a veces encuentra dificultades entre los cristianos hoy.
“¿Podemos rezar también nosotros así? Me parece que para nosotros hoy, en nuestra vida, en nuestro mundo, es difícil rezar sinceramente para que perezca este mundo, para que venga la nueva Jerusalén, para que venga el juicio último y el juez, Cristo”.
Sin embargo, aseveró Benedicto XVI, es necesario rezar “para que el mundo sea profundamente cambiado, que comience la civilización del amor, que llegue un mundo de justicia y de paz, sin violencia, sin hambre. Queremos todo esto: ¿y cómo podría suceder sin la presencia de Cristo?”
El Santo Padre añadió que es necesario que Cristo venga “donde hay injusticia y violencia, a los campos de refugiados, en Darfur y en Kivu del norte, en tantos lugares del mundo, donde domina la droga, entre los ricos que viven solo para sí mismos, donde Dios es desconocido”.
“Ven a tu mundo y renueva el mundo de hoy. Ven también a nuestros corazones, ven y renueva nuestra vida, ven a nuestro corazón para que nosotros mismos podamos ser luz de Dios, presencia suya. En este sentido rezamos con san Pablo: ¡Maranà, thà! “¡Ven, Señor Jesús!”, concluyó.
Por Inma Álvarez

El Papa reclama una “sana laicidad” que valore tradición cultural y religiosa
En su discurso al nuevo embajador de San Marino
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 13 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI abogó este jueves por el establecimiento en Europa de una “laicidad sana”, basada en la “colaboración mutua, cada una con su ámbito específico, en respeto recíproco y diálogo constante”, durante su discurso al nuevo embajador de la República de San Marino, Sante Canducci.
“Sólo en estas condiciones de laicidad sana e puede construir una sociedad en la que convivan pacíficamente tradiciones, culturas y religiones diversas, afirmó el Papa.
Advirtió también que “separar totalmente la vida pública de todo valor de las tradiciones, significaría meterse en un camino cerrado y sin salida”.
El obispo de Roma explicó que esta pequeña república enclavada en territorio italiano puede, “mediante la valoración de su heredad greco-romana enriquecida por su encuentro con el cristianismo” ayudar a convertir a Europa “en tierra de diálogo y ‘casa común’ de naciones con sus peculiaridades específicas y religiosas”.
Por otro lado, añadió, la “sana laicidad” comporta que “cada realidad temporal se rija por sus propias normas, las cuales sin embargo no deben olvidar las instancias éticas fundamentales, cuyo fundamento reside en la propia naturaleza del hombre”.
“Cuando la Iglesia católica, a través de sus legítimos pastores, apela al valor que estos principios éticos fundamentales, enraizados en la heredad cristiana de Europa, tienen en la vida privada y aún más en la pública, se mueve únicamente por el deseo de garantizar y promover la dignidad inviolable de la persona y el auténtico bien de la sociedad”.
Benedicto XVI expresó su simpatía por este pequeño estado europeo, que según la tradición fue fundado alrededor del monte Titano, en el año 301 d.C., por Marinus, un cantero cristiano huido de las persecuciones de Diocleciano.
El pontífice alabó la riqueza de “las tradiciones culturales y religiosas” que San Marino ha sabido mantener a lo largo del tiempo, así como su tradicional defensa de la familia.
“Cada nación e institución , grande o pequeña, está llamada a cooperar activamente en la construcción de una comunidad internacional apoyada en valores humanos y espirituales compartidos”, tarea a la que San Marino “también debe contribuir”, añadió.
La Serenísima República de San Marino, miembro de la ONU, es la república más pequeña y antigua de Europa. Cuenta con algo menos de 30 mil habitantes, en gran mayoría católicos.
Por Inma Álvarez

Vaticano
El Papa pide a cristianos no esconder sus dones bajo “manto de prejuicios”
VATICANO, 16 Nov. 08 / 09:04 am (ACI).- Al presidir el rezo del Ángelus dominical, el Papa Benedicto XVI reflexionó sobre la parábola de los talentos del Evangelio dominical de hoy y precisó que los cristianos no pueden esconder los dones recibidos de Dios bajo un manto de prejuicios.
El Papa recordó que el hombre de la parábola representa al propio Jesucristo, y los siervos, son los discípulos, mientras que los talentos, son los dones que Jesús les confía. “Esos dones además de la calidad natural, representan las riquezas que el Señor Jesús nos dejó en herencia: su Palabra, el Bautismo, la oración, y su perdón. En una palabra: el Reino de Dios, que es Él mismo, presente y vivo entre nosotros”, indicó.
También explicó que la actitud equivocada es la del miedo. “El siervo que tiene miedo de su patrón y teme el regreso, esconde la moneda bajo tierra no produciendo ningún fruto”, señaló.
“Esto sucede, por ejemplo, a quien habiendo recibido el Bautismo, la Comunión y la Confirmación, entierra después tales dones bajo un manto de prejuicios, bajo una falsa imagen de Dios que paraliza la fe y las obras, llegando a traicionar las expectativas del Señor”, advirtió.
“¡Sí, lo que Cristo nos ha donado se multiplica donándolo! Es un tesoro nacido para ser utilizado, invertido, compartido con todos, como nos enseña ese gran administrador de talentos de Jesús que fue el apóstol Pablo“, manifestó.
Esta enseñanza que nos ofrece el evangelio de hoy, aparece reflejada en el plano histórico-social, promoviendo en las poblaciones cristianas una mentalidad activa y empresarial recordando que siempre prevalece el mensaje central que tiene que ver con el espíritu de responsabilidad con el que hay que acoger el Reino de Dios: “responsabilidad hacia Dios y hacia la humanidad”.
Tras el rezo del Ángelus y el responso por los fieles difuntos, Benedicto XVI recordó que el próximo 21 de noviembre -memoria litúrgica de la Presentación de María Santísima al Templo- se celebra la Jornada pro Orantibus para las comunidades religiosas de clausura. “Agradezco al Señor por los hermanos y hermanas que han abrazado esta misión dedicándose totalmente a la oración viviendo de cuanto reciben de la Providencia. Oremos por ellos y por las nuevas vocaciones, y comprometámonos en ayudar a los monasterios en sus necesidades materiales. Queridos hermanos y hermanas, vuestra presencia en la Iglesia y en el mundo es indispensable”, indicó.
Benedicto XVI también recordó a quienes han fallecido en accidentes de tráfico, pidiendo la oración para las víctimas y sus familiares. En su saludo en español se dirigió a los hispanohablantes “que participan en esta oración mariana y a aquellos que se unen a la misma a través de la radio y la televisión. Os invito a hacer fructificar los dones que el Señor ha derramado generosamente en vuestros corazones, acogiendo el designio salvador de Dios en vuestra vida personal, familiar y social. Que a ello os ayude la maternal intercesión de la Santísima Virgen María, fiel discípula de su Hijo. ¡Feliz Domingo!”.

Por Cristo “somos salvados y es Él quien nos hace justos”, precisa el Papa
VATICANO, 19 Nov. 08 / 10:07 am (ACI).- En la Audiencia General de este miércoles, el Papa Benedicto XVI precisó que por Cristo, por su justificación, “el ser humano se hace verdaderamente justo a los ojos de Dios”, tema fundamental en la enseñanza del Apóstol San Pablo.
Continuando las catequesis sobre el Apóstol de Gentes, el Santo Padre explicó que cuando Pablo se encontró con el Señor era “un hombre realizado, irreprensible en cuanto a la justicia derivada de la Ley”, pero “la iluminación de Damasco cambió radicalmente su existencia y empezó a considerar los méritos adquiridos durante una carrera religiosa integérrima como ‘basura’ frente al conocimiento sublime de Jesús”.
Seguidamente Benedicto XVI señaló que la Epístola a los Filipenses “ofrece un testimonio conmovedor del paso de Pablo de una justicia fundada en la Ley y adquirida observando los preceptos, a una justicia basada en la fe en Cristo. Gracias a la experiencia personal de la relación con Jesucristo Pablo sitúa en el centro de su Evangelio una oposición irreducible entre dos caminos alternativos hacia la justicia: uno construido sobre las obras de la Ley, otro fundado en la gracia de la fe en Cristo”.
Así, San Pablo dice a los cristianos de Roma: “todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que está en Cristo Jesús y añade: ‘Afirmamos que el hombre es justificado por la fe con independencia de las obras de la Ley’”.
“Lutero tradujo justificados por la sola fe, pero antes de retomar este punto es necesario aclarar qué es la Ley de la que hemos sido liberados y cuáles son las obras de la Ley que no nos justifican. Ya en la comunidad de Corinto existía la opinión, que vuelve siempre en la historia, de que sería la ley moral y por tanto la libertad cristiana sería la liberación de la ética. Es obvio que esta interpretación es errada. La libertad cristiana no es libertinaje, no es liberación de hacer el bien”.
“Para San Pablo, como para sus contemporáneos, la palabra Ley significaba la Torah en su totalidad, que implica un conjunto de comportamientos que van del núcleo ético a las observaciones rituales, que determinan sustancialmente la identidad del hombre justo, como la circuncisión, las reglas alimentarias, etc. Todos estos preceptos que expresan una identidad social, cultural y religiosa eran muy importantes” en la época helenística donde imperaba el politeísmo, e Israel se sentía amenazado en su identidad y temía “la pérdida de la fe en el único Dios y en sus promesas”.
Por eso, explica el Santo Padre, era necesario crear contra la presión helenista, “un muro que protegiera la preciosa herencia de la fe y el muro eran los preceptos judaicos”.
Pablo, tras su encuentro con Cristo, comprendió que “el Dios de Israel, el único Dios verdadero se convierte en el Dios de todos los pueblos, y el muro entre Israel y los paganos ya no es necesario. Cristo nos protege del politeísmo y sus desviaciones. Cristo nos garantiza nuestra identidad en la diversidad de las culturas y es Él quien nos hace justos”.
Seguidamente el Pontífice subrayó que “ser justo significa sencillamente estar con Cristo, ser en Cristo y con esto basta. Los otros preceptos ya no son necesarios. Por eso, la palabra ’sola fide’ de Lutero es verdadera si no se opone a la caridad, al amor. La fe es mirar a Cristo, confiarse a Cristo conformarse a Cristo. Y la forma, la vida de Cristo es el amor. Somos justos en la comunión con Cristo que es el amor. La justicia se decide en la caridad”.
“Podemos pedir solamente al Señor que nos ayude a creer, así creer se vuelve vida, unidad con Cristo, transformación, y transformados en el amor a Dios y al prójimo seremos realmente justos a los ojos de Dios”, concluyó.

Dios acogerá en su Reino a quien practique su Palabra, recuerda el Papa
VATICANO, 23 Nov. 08 / 06:12 am (ACI).- Miles de fieles y peregrinos se reunieron este medio día en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien al introducir la oración mariana recordó que el Reino de Dios no es una cuestión ni de honores ni de apariencias, y que en su Reino eterno acoge a cuantos se esfuerzan día a día por poner en práctica su Palabra.
“La realeza de Cristo es revelación y actuación de la realeza de Dios Padre, que gobierna todas las cosas con amor y con justicia”, dijo el Pontífice el día en que la Iglesia celebra la solemnidad de Cristo Rey.
Resaltó cómo “el Padre confió al Hijo la misión de dar a los hombres la vida eterna amándolos hasta el supremo sacrificio, y al mismo tiempo le dio el poder de juzgarlos, desde el momento en que se hizo Hijo del hombre, en todo igual a nosotros”.
“El Evangelio de hoy –continuó el Papa- insiste justamente en la realeza universal de Cristo juez, con la estupenda parábola del juicio final que San Mateo ha situado inmediatamente antes de la narración de la Pasión. Las imágenes son simples, el lenguaje es popular, pero el mensaje es extremadamente importante: es la verdad sobre nuestro destino último y sobre el criterio bajo el cual seremos evaluados”.
El Pontífice citó entonces aquella parte del Evangelio según San Mateo que dice: “porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron”, y agregó: “¿Quién no conoce esta página? Es parte de nuestra civilización. Ha marcado la historia de los pueblos de cultura cristiana: la jerarquía de valores, las instituciones, las obras benéficas y sociales”.
“El reino de Dios no es de este mundo, mas lleva a su realización todo el bien que, gracias a Dios, existe en el hombre y en la historia. Si ponemos en práctica el amor por nuestro prójimo, entonces damos espacio a la señoría de Dios, y su reino se realiza entre nosotros. En cambio si cada uno piensa solamente en los propios intereses, el mundo caminará hacia su ruina”, agregó Benedicto XVI.
Más adelante recordó que “el reino de Dios no es una cuestión de honores y apariencias” y que “el Señor quiere con todo su corazón nuestro bien, es decir, que cada hombre tenga la vida y que especialmente sus hijos más pequeños puedan acceder al banquete que ha preparado para todos”.
“En su reino eterno –agregó- Dios acoge a cuantos se esfuerzan día a día por poner en práctica su palabras. Por esto la Virgen María, la más humilde de todas las criaturas, es la más grande a sus ojos y se siente a la derecha de Cristo Rey”.

VATICANO, 26 Nov. 08 / 10:13 am (ACI).- El Papa Benedicto XVI aseguró que “las consecuencias de una fe que no se encarna en el amor son desastrosas, porque todo se reduce al arbitrio y al subjetivismo más nocivo para nosotros y para los hermanos”.
En la audiencia general de hoy, el Santo Padre continuó con la catequesis sobre San Pablo y habló sobre las consecuencias que brotan de ser justificados por la fe y por la acción del Espíritu en la vida cristiana.
Desde el Aulo Pablo VI, el Papa afirmó que el Apóstol de las Gentes, en la Carta a los Gálatas, “acentúa claramente la gratuidad de la justificación, subrayando también la relación que existe entre la fe y las obras”.
El Pontífice explicó que “a menudo caemos en los mismos malentendidos que caracterizaron a la comunidad de Corinto: aquellos cristianos pensaban que habiendo sido justificados gratuitamente en Cristo por la fe, ‘todo fuese lícito para ellos’. Y pensaban y a menudo parece que lo piensan también los cristianos de hoy, que sea lícito crear divisiones en la Iglesia, Cuerpo de Cristo, celebrar la Eucaristía sin preocuparnos de los hermanos más necesitados, aspirar a los carismas mejores sin darnos cuenta de que somos miembros unos de otros, etc. Las consecuencias de una fe que no se encarna en el amor son desastrosas, porque todo se reduce al arbitrio y al subjetivismo más nocivo para nosotros y para los hermanos”.
“Por el contrario -añadió-, debemos ser conscientes de que precisamente porque somos justificados en Cristo, ya no nos pertenecemos, sino que somos templos del Espíritu y estamos llamados por tanto a glorificar a Dios en nuestro cuerpo con toda nuestra existencia. Rebajaríamos el valor inestimable de la justificación si comprados a un caro precio por la sangre de Cristo, no lo glorificáramos con nuestro cuerpo”.
Benedicto XVI subrayó que el amor de Cristo “nos reclama, nos acoge, nos abraza, nos sostiene hasta atormentarnos, porque obliga a cada uno a no vivir para sí, encerrado en el propio egoísmo, sino para ‘aquel que ha muerto y resucitado por nosotros’. El amor de Cristo hace que seamos en El aquella nueva criatura que entra a formar parte de su Cuerpo místico que es la Iglesia”.
“Así pues, la centralidad de la justificación sin las obras, objeto primario de la predicación de Pablo, entra en contradicción con la fe operante en el amor; es más, exige que nuestra misma fe se exprese en una vida según el Espíritu”, indicó.
Benedicto XVI concluyó destacando que “si la ética que San Pablo propone a los creyentes no decae en formas de moralismo y se demuestra actual para nosotros, es porque cada vez recomienza de la relación personal y comunitaria con Cristo, para realizarse en la vida según el Espíritu”.
“Esto es esencial: La ética cristiana no nace de un sistema de mandamientos; es consecuencia de nuestra amistad con Cristo. Esta amistad influye en la vida: si es verdadera se encarna y se realiza en el amor por el prójimo. Por eso, cualquier decaimiento ético no se limita a la esfera individual, sino que es al mismo tiempo desvalorización de la fe personal y comunitaria: deriva de esta e incide sobre ella de modo determinante”.

La búsqueda de la belleza no puede separarse de la verdad y la bondad, dice el Papa
VATICANO, 25 Nov. 08 / 10:14 am (ACI).- En su mensaje al Arzobispo Gianfranco Ravasi, Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, con motivo de la sesión pública anual de las Academias Pontificias, el Papa Benedicto XVI resalta la inseparable relación que existe entre la búsqueda de la belleza y la búsqueda humana de la verdad y la bondad.
En el mensaje para la sesión de este año cuyo tema es: “Universalidad de la belleza: estética y ética confrontadas”, el Santo Padre subraya que “la necesidad y la urgencia de un diálogo renovado entre estética y ética, entre belleza, verdad y bondad nos la replantea no solamente el debate cultural y artístico actual sino también la realidad cotidiana”.
“En diversos ámbitos –explica el Papa– brota dramáticamente la escisión y a veces el contraste entre las dos dimensiones: la de la búsqueda de la belleza, reducida a forma exterior, a apariencia de perseguir a toda costa y la de la verdad y la bondad de las acciones efectuadas con un fin determinado”.
Por ello, precisa, “una búsqueda de la belleza que fuera ajena a la búsqueda humana de la verdad y la bondad se transformaría, como sucede desgraciadamente, en puro esteticismo y, sobre todo, para los más jóvenes, en un itinerario que lleva a lo efímero, a la apariencia o incluso a una fuga hacia paraísos artificiales que esconden el vacío y la inconsistencia interior”.
El Santo Padre recuerda luego que en varias ocasiones ha reafirmado “la necesidad de una ampliación de los horizontes de la razón para comprender la estrecha conexión entre la búsqueda de la belleza y la búsqueda de la verdad y la bondad”, por ello, “si esta necesidad es válida para todos lo es todavía más para el creyente, para el discípulo de Cristo llamado a ‘dar testimonio’ a todos de la belleza y la verdad de su fe”.
La belleza de las obras que los creyentes cumplen para “rendir gloria al Padre” siguiendo el mandato de Cristo “manifiesta y expresa en una síntesis excelente la bondad y la verdad profunda del gesto, al igual que la coherencia y la santidad de quien lo lleva a cabo. Nuestro testimonio debe nutrirse de esta belleza y para ello hace falta saber comunicar con el lenguaje de las imágenes y los símbolos para llegar eficazmente a nuestros contemporáneos”.
Asimismo el Pontífice señala que en el reciente Sínodo los obispos han hecho hincapié en “el valor perenne de un bello testimonio para el anuncio del Evangelio, subrayando la importancia de saber leer y escrutar la belleza de las obras de arte, inspiradas por la fe para descubrir un itinerario singular que acerca a Dios y a su palabra”.
Tras citar la Carta a los Artistas de Juan Pablo II que “invitaba a reflexionar sobre el fecundo diálogo entre la Sagrada Escritura y las diversas formas artísticas del que han brotado innumerables obras maestras”, Benedicto XVI exhorta a los académicos y artistas recordándoles que su misión es “suscitar maravilla y deseo de lo bello, formar la sensibilidad y alimentar la pasión por todo lo que es expresión auténtica del genio humano y reflejo de la belleza divina”.

Esparcir la Palabra de Dios en el mundo es tarea prioritaria de sacerdotes, dice el Papa
VATICANO, 29 Nov. 08 / 10:21 am (ACI).- Al dirigirse este mediodía a un grupo de seminaristas en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano, el Papa Benedicto XVI señaló que “como ha recordado también la reciente Asamblea del Sínodo de los Obispos, entre las tareas prioritarias del presbítero está la de esparcir a manos llenas en el campo del mundo la Palabra de Dios”.
En su discurso a los seminaristas del Pontificio Seminario Regional Pio XI, de Ancona; del Pontificio Seminario Regional Pio XI, de Molfetta y del Pontificio Seminario Regional San Pio X, de Chieti, el Santo Padre señaló que así como las semillas de la Parábola del Evangelio, estas “parecen en realidad pequeñas, pero una vez germinadas, se convierten en un gran arbusto y genera abundantes frutos”.
Tras explicar que “la Palabra de Dios que están llamados a sembrar a manos llenas y que porta en sí la vida eterna es Cristo mismo, el único que puede cambiar el corazón humano y renovar el mundo”, Benedicto XVI precisó que “en el actual contexto social, una cierta cultura parece mostrarnos el rostro de una humanidad autosuficiente, deseosa de realizar sus propios proyectos por sí sola, que elige ser la única artífice de su propio destino; y que, en consecuencia, considera como no influyente la presencia de Dios y por lo tanto la excluye de hecho de sus elecciones y decisiones”.
“En un clima signado incluso por un racionalismo cerrado en sí mismo, que considera que las ciencias prácticas son el único modelo de conocimiento, el resto se convierte en subjetivo y en consecuencia una experiencia religiosa corre el riesgo de ser vista como una elección subjetiva, no esencial ni determinante para la vida”, añadió.
Sin embargo, continuó el Papa, “el hombre del tercer milenio, como los de todas las épocas, tiene necesidad de Dios y lo busca incluso sin darse cuenta. La tarea de los cristianos, de modo especial de los sacerdotes es alcanzar esta anhelo profundo del corazón humano y ofrecer a todos, con medios y modos que respondan a las exigencias de los tiempos, la inmutable y, por ello, siempre viva y actual Palabra de vida eterna que es Cristo, Esperanza del mundo”.
Ante esta misión, dijo luego el Pontífice, los años del seminario son de gran valor, “tiempo destinado a la formación y al discernimiento; años en los cuales el primer lugar debe ser para la búsqueda de una relación personal con Jesús, una experiencia íntima de su amor, que se adquiere, primero que nada, a través de la oración, así como en contacto con las Sagradas Escrituras, leídas, interpretadas y meditadas en la fe de al comunidad eclesial”.
“A imitación de San Pablo –alentó el Papa– no dejen de buscar a Cristo en la escucha, en la lectura y en el estudio de la Sagrada Escritura, en la oración y en la meditación personal, en la liturgia y en cada actividad cotidiana. Es importante, con respecto a vuestro rol, queridos encargados de la formación, recordar que son llamados a ser para vuestros pupilos primeramente maestros de vida evangélica”.
Finalmente, el Santo Padre invocó sobre cada uno de los seminaristas “la materna protección de la Virgen Madre de Cristo, que la liturgia de Adviento nos presenta como modelo de que vela en espera del retorno glorioso de su divino Hijo. A Ella confíense con fe, recurran a su intercesión para que los ayude a permanecer prestos y vigilantes. De mi parte les aseguro mi afecto y mi oración cotidiana, mientras de corazón bendigo a todos”.

UNA GRAN NOTICIA!!!!!
Disco de Plácido Domingo inspirado en los poemas de Juan Pablo II
“Amor infinito”, presentado este viernes por el tenor en el Vaticano
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 28 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- Como una poesía “increíble, profunda y compleja”, así calificó el tenor español Plácido Domingo los escritos de Juan Pablo II, musicalizados en el disco “Amor Infinito”, al presentarlo este viernes en una rueda de prensa en la Santa Sede.
El disco comprende ocho poemas traducidos al italiano, uno al español y uno al inglés. Algunos son interpretados a duo con artistas como Andrea Bocelli, Josh Groban, el coro “Los Angeles Children’s”, Catherine Jenkis y Vanessa Williams. La orquestación está a cargo de Jorge Calandrelli. Se trata del proyecto musical más grande de la Librería Editora Vaticana.
Así nació la idea
Un concierto por la paz realizado en el puerto de Ancora en Italia en abril de 2003 en el que Plácido Domingo cantó una plegaria por la paz escrita por Juan Pablo II, fue el hecho que lo inspiró a comenzar esta iniciativa.
“Fue la ultima vez que vi a Juan Pablo II. Le dije: ‘me gustaría cantar con su poesía’. Y él me respondió: ‘¿cómo no?’”, reveló el tenor.
Domingo aseguró que mientras hacía la selección de poemas, descubrió que, aunque la mayoría de ellos tocaban temas espirituales, prefirió escoger los que tuvieran que ver con temas como la libertad, el amor y la familia.
Confesó así que este sueño, que comenzó como un “proyecto más espiritual, se convirtió luego en un proyecto más artístico”.
“El Papa nos ha hecho entender que era un hombre, un artista. Fue un actor, un escritor, es decir, una persona normal” aseguró el cantante.
Plácido Domingo considera que aunque: “el Papa no tiene necesidad de ser más conocido”, era necesario dar a conocer “esta parte verdaderamente importante de su vida”, porque “no son muchas las personas que la conocen”.
El tenor estuvo varias veces cerca del Papa. “Llevo en el corazón el momento en el que le vi con los niños en México, cuando estuve en la basílica de Guadalupe. Verlo cómo los acogía, parecía un ángel, con una enorme ternura y paciencia, hablando en español, cantando con ellos… Esto ciertamente me ha tocado”.
El primero de una serie
“Amor infinito” es el primer CD de un proyecto que prevé la publicación de nuevos álbumes que serán realizados con otros artistas y con nuevos textos tomados de otras poesías de Juan Pablo II. En enero, se publicará “Amor infinito” en español y en versión internacional. Plácido Domingo lo promocionará con diez conciertos en todo el mundo.
El artista aseguró que parte del dinero recaudado con las ventas del disco irá destinado a la promoción de diferentes obras sociales.
Por Carmen Elena Villa

La santidad no pasa de moda, precisa el Papa
VATICANO, 30 Nov. 08 / 11:25 am (ACI).- Al presidir esta mañana la Misa en San Lorenzo de Extramuros, en el 1750 aniversario del martirio del santo diácono, el Papa Benedicto XVI señaló que al iniciar hoy el tiempo de Adviento, este mártir “nos repite que la santidad, es decir ir al encuentro con Cristo que viene continuamente a visitarnos, no pasa de moda”.
En su homilía, el Santo Padre alentó a que el testimonio heroico de San Lorenzo, que fuera quemado vivo en una hoguera en el siglo III, “sea para cada uno ejemplo de dócil adhesión a la voluntad divina para que, como hemos escuchado al Apóstol Pablo recordar a los corintios, también nosotros vivamos de modo que seamos encontrados ‘irreprensibles’ en el día del Señor”.
Hablando luego sobre el tiempo con el que hoy se inicia el nuevo año litúrgico, el Pontífice explicó que Adviento significa “hacer memoria de la primera venida del Señor en la carne, pensando ya en su definitivo retorno y, al mismo tiempo significa reconocer que Cristo presente entre nosotros se hace nuestro compañero de viaje en la vida de la Iglesia cuyo misterio celebra”.
“Esta conciencia, –continuó– alimentada en la escucha de la Palabra de Dios, debe ayudarnos a ver el mundo con distintos ojos, a interpretar los eventos particulares de la vida y la historia como palabras que Dios nos dirige, como signos de su amor que nos aseguran su cercanía en toda situación, esta conciencia, en particular, debe prepararnos a acogerlo cuando ‘de nuevo vendrá en la gloria para juzgar a los vivos y a los muertos, y su reino no tendrá fin’”.
Con la invitación que el Señor hace en el Evangelio de Marcos, explica Benedicto XVI, los cristianos deben recordar que “velar” significa “seguir al Señor, escoger lo que Él ha escogido, amar lo que Él ha amado, conformar la propia vida a la suya, velar comporta transcurrir cada momento de nuestro tiempo en el horizonte de su amor sin dejarse abatir por las inevitables dificultades y problemas cotidianos. Así lo hizo San Lorenzo, así debemos hacer nosotros y pedirle al Señor para que nos dé su gracia para que el Adviento sea estímulo para todos al caminar en esta dirección”.
En el Angelus también a propósito del Evangelio de hoy, Benedicto XVI afirmó que aquél “velad” está dirigido a todos pues “cada uno, en la hora que solo Dios conoce, será llamado a dar cuentas de la propia existencia. Esto implica un justo desapego de los bienes terrenos, un sincero arrepentimiento de los propios errores, una caridad operosa hacia el prójimo y sobre todo un humilde y confiado ponerse en las manos de Dios”. Terminada la oración del Ángelus el Papa saludó en diversos idiomas e impartió su Bendición Apostólica.

Desafíos de la Iglesia en Chile, según Benedicto XVI.
En la audiencia con motivo de la visita “ad limina”
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 4 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigió este jueves a los obispos de Chile, a quienes recibió en audiencia con motivo de la visita “ad limina Apostolorum” en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano.
* * *
Señor Cardenal,
Queridos Hermanos en el Episcopado:
1. Os doy mi más cordial bienvenida en este encuentro con el que culmina vuestra visita ad limina, y que me ha permitido compartir, como Sucesor de Pedro, las fatigas apostólicas que afrontáis en esa amada tierra chilena.
Deseo, ante todo, agradecer vivamente a monseñor Alejandro Goię Karmelię, Obispo de Rancagua y Presidente de la Conferencia Episcopal, las amables palabras que ha tenido a bien dirigirme en nombre de todos. Expreso también mi afecto y reconocimiento a vuestras respectivas diócesis y a todos y cada uno de los hijos de la Iglesia en Chile.
2. El Señor Jesús, después de haber pasado la noche en oración, «llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos a los que llamó también Apóstoles» (Lc 6, 12). Él se ha fijado igualmente en vosotros, queridos hermanos sucesores de los Apóstoles, y haciéndoos partícipes de su amor os ha encomendado extender por el mundo su mensaje de salvación (cf. Jn 15, 15).
Por eso, os invito a cultivar una intensa vida interior y de fe profunda, porque en el trato íntimo con el Maestro en la oración, maduran las mejores iniciativas pastorales para responder a las necesidades espirituales del pueblo fiel y, así, partiendo de Dios podremos llegar hasta nuestros hermanos con una palabra eficaz de esperanza. Ciertamente las dificultades y los obstáculos son muchos, pero apoyándonos en la promesa de nuestro Señor, que nos asegura su presencia entre nosotros todos los días hasta el fin del mundo (cf. Mt 28, 20), y en el poder de su Espíritu Santo, podremos lanzarnos con ilusión y entusiasmo a la gran tarea de llevar a Cristo a todos los hombres con el mismo ardor de los Apóstoles.
3. Como fruto de un vasto esfuerzo de discernimiento eclesial, y en consonancia con el documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en Aparecida, habéis elaborado unas apropiadas Orientaciones Pastorales para los próximos cuatro años. Con ellas pretendéis suscitar en todos los fieles el gozo de seguir a Cristo, así como una mayor conciencia misionera que permita a toda la comunidad eclesial chilena afrontar con verdadero impulso apostólico los desafíos del momento presente.
Esta gran empresa evangelizadora, a la que os habéis consagrado decididamente, exige de todos un esfuerzo particular de purificación y caridad. Sabéis bien que el hombre de hoy siente urgente necesidad de ejemplos de vida verdaderamente evangélicos y coherentes. Por eso, la santidad de todos los miembros de la Iglesia, y especialmente de sus Pastores, es uno de los dones más preciosos que podéis ofrecer a vuestros hermanos. Recordando a los numerosos santos y beatos de vuestra tierra que, con su maravilloso testimonio de fe y de entrega al servicio de los hermanos (cf. Orientaciones Pastorales, n. 3), son un patrimonio no sólo de la Iglesia católica sino de toda la sociedad chilena, seguid proponiendo incansablemente el llamado universal a la santidad (cf. Lumen gentium, nn. 39-42).
4. Deseo asimismo encomendaros de un modo especial a los sacerdotes, vuestros más cercanos colaboradores, y os pido que les transmitáis mi reconocimiento por su fidelidad al ministerio recibido y por su trabajo constante y abnegado. Mostraos muy cercanos en sus dificultades y ayudadles para que, entre las múltiples actividades que llenan su jornada, sepan dar la primacía a la oración y a la celebración de la Eucaristía, que los conforma a Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.
A este respecto, os aliento para que no cejéis en vuestros esfuerzos por mejorar la calidad de la formación humana, intelectual y espiritual de los seminaristas. Además, es necesario potenciar la dimensión vocacional de la vida cristiana en la pastoral con los jóvenes, mediante un adecuado acompañamiento espiritual que les permita responder con generosidad al llamado de Jesús en sus vidas.
5. Conozco también la gran labor que habéis realizado para que los laicos asuman con responsabilidad y madurez las exigencias de su bautismo, participando según su propia condición laical en la misión de toda la Iglesia. Continuad ofreciéndoles una adecuada educación en la fe, así como un contacto más asiduo con la Palabra de Dios, que les lleve a un mayor compromiso misionero en sus vidas. Ellos han recibido como vocación específica la santificación del mundo, transformándolo desde dentro según el proyecto de Dios (cf. ibíd., 31). Todos los sectores de la sociedad pueden ser iluminados con la luz de la fe. Pienso, entre otros, en el mundo de la cultura, de la ciencia y la política, en la promoción de la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer, en la creación de condiciones de trabajo más justas y en la ayuda a los más desfavorecidos, en el cuidado del medio ambiente, en la defensa de la vida humana en todas las etapas de su existencia y en el derecho y obligación de los padres a la educación moral y espiritual de sus hijos.
Otro aspecto importante de vuestro ministerio que deseo confiaros encarecidamente es la actividad caritativa de vuestras diócesis en favor de los pobres. En efecto, a ejemplo de la primera comunidad de discípulos (cf. Hch 2, 42-44), hemos de intentar que la Iglesia, como familia de Dios, sea un lugar de ayuda recíproca (cf. Deus caritas est, 32).
6. Por último, os animo a seguir cultivando el espíritu de comunión con el Romano Pontífice y con los demás hermanos Obispos, sobre todo dentro de la misma Conferencia Episcopal y de la propia Provincia Eclesiástica. Queridos hermanos, habéis sido «configurados con Cristo para amar a la Iglesia con el amor de Cristo esposo» (Pastores gregis, 13) y para velar y proteger su unidad. Por tanto, sed para todos verdaderos modelos e instrumentos de comunión.
Al despedirme de vosotros, os pido que llevéis a los Obispos eméritos, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a los seminaristas, así como a todo el pueblo fiel, el saludo del Papa y la seguridad de su oración por ellos. Pongo en las manos maternas de la Virgen del Carmen vuestras personas, para que Ella guíe y conduzca a buen puerto vuestros afanes apostólicos, y os imparto la Bendición Apostólica, que hago extensiva a todos y cada uno de vuestros queridos fieles diocesanos.

El Papa a las presidentas de Chile y Argentina: El diálogo soluciona los conflictos
Treinta años después de la mediación pontificia
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 5 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha mostrado en dos cartas enviadas a las presidentas de Chile y Argentina cómo el diálogo y la negociación es el camino para solucionar conflictos, con resultados sorprendentes.
El Papa ha enviado las misivas con motivo de la celebración de la mediación pontificia que hace treinta años evitó un enfrentamiento armado entre Argentina y Chile, en el Monte Aymond, frontera entre ambos países.
Los mensajes a Cristina Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet, han sido publicados por el Vaticano este viernes. Son dos cartas idénticas, en las que únicamente cambia la invocación final a la Virgen, bajo la advocación “de Luján y del Carmen” (en la carta argentina) y “del Carmen y Luján” (en la carta chilena).
En las misivas, el Papa recuerda aquella “confrontación secular” entre ambas naciones por cuestiones fronterizas, que “llegaron a pensar que se había agotado toda posibilidad de lograr un acuerdo”, y que no veían posibilidad de seguir negociando.
En un gesto “que iba más allá de las previsiones iniciales del posible compromiso del Papa y de la praxis habitual de la actividad internacional de la Santa Sede”, Juan Pablo II decidió “ofrecer una nueva y peculiar intervención suya, de carácter más personal”, enviando a un representante suyo, el cardenal Eduardo Samoré, para mediar en el conflicto.
Benedicto XVI añadió que su predecesor “impulsado por su especial sensibilidad para concretar la misión recibida del Príncipe de la Paz” se distinguió “durante su largo pontificado por la promoción de la concordia entre todos los pueblos”.
El éxito de la mediación, añade el Papa, “causó una agradable e inesperada sorpresa en el mundo”, y constituye aún hoy “un ejemplo de cómo, ante cualquier controversia, se debe vencer siempre el desánimo y no dar nunca por agotado el camino del diálogo paciente y de la negociación conducida con sabiduría y prudencia”.
Este diálogo era necesario “para alcanzar una solución justa y digna a través de medios pacíficos, propios de pueblos civilizados, sobre todo cuando sus miembros se saben, además, hermanos e hijos de un único Dios y Padre”, añadió, en referencia a la condición de países mayoritariamente católicos de ambos contendientes.
“La historia reciente, con la experiencia de varios intentos fatalmente fallidos y de soluciones drásticas que, en controversias en distintos escenarios del mundo, han generado gravísimas consecuencias, nos ayuda a descubrir los horrores que aquella mediación pontificia evitó a los pueblos argentino y chileno, e incluso a otras naciones de la región”, explica el Santo Padre.

Benedicto XVI: “la esperanza cristiana va más allá de la liberación social o política”
Se trata de una “nueva humanidad” inaugurada en Jesús, explica
CIUDAD DEL VATICANO, domingo 7 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- La esperanza cristiana “va más allá de la legítima esperanza de una liberación social y política, porque lo que Jesús ha iniciado en una humanidad nueva, que viene de Dios”, explicó hoy el Papa a los miles de peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro para el rezo del Ángelus.
Jesús, con su muerte y resurrección, “ha inaugurado un éxodo ya no solo terreno, histórico y como tal, provisional, sino radical y definitivo: el paso del reino del mal al reino de Dios, del dominio del pecado y de la muerte al del amor y la vida”.
El Papa explicó hoy que esa liberación es la que “Dios anuncia”: “hablar al corazón de su Pueblo, y a través suyo, a la humanidad entera, para anunciar la salvación”.
“También hoy se eleva la voz de la Iglesia”, añadió, “para los pueblos agotados por la miseria y el hambre, para las multitudes de prófugos, para cuantos sufren graves y sistemáticas violaciones de sus derechos, la Iglesia se pone como centinela sobre el monte alto de la fe y anuncia: Ahí está vuestro Dios. Ahí viene el Señor con poder”.
Es Dios mismo quien “ha venido a habitar en medio de esta humanidad decaída para renovarla desde dentro”.
“En la liturgia de Adviento resuena un mensaje lleno de esperanza, que invita a levantar la mirada al horizonte último, pero al mismo tiempo, a reconocer en el presente los signos del Dios-con-nosotros”.
Pero esa esperanza requiere “hombres y mujeres que sean ‘tierra buena’, dispuesta a acoger la buena semilla de su Palabra”, afirmó Benedicto XVI.
“Se trata por tanto de entrar plenamente en la lógica de la fe: creer en Dios, en su diseño de salvación, y al mismo tiempo comprometerse en la construcción de su Reino”, añadió.

El Papa ofrece a la Virgen como modelo para los jóvenes
En el acto de veneración a la Virgen ayer en la Plaza de España
ROMA, martes 9 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI ofreció este lunes a la Virgen Inmaculada como modelo para los jóvenes, “joven mujer, llamada a arriesgarlo todo por la Palabra del Señor”, durante el tradicional acto de veneración que todos los años la Ciudad de Roma celebra ante el monumento a la Virgen en la Plaza de España.
El Papa propuso a la Virgen como “madre amorosa para los jóvenes”, y pidió su intercesión para que éstos “tengan el valor de ser ‘centinelas de la mañana’”; así como para “todos los cristianos para que sean alma del mundo en esta época no fácil de nuestra historia”.
La Virgen, añadió, “es para todos signo de segura esperanza y consuelo”, pues “nos ayuda a creer con más confianza en el bien, a apostar por la gratuidad, por el servicio, por la no violencia, por la fuerza de la verdad; nos anima a permanecer despiertos, a no ceder a la tentación de evasiones fáciles, a afrontar la realidad, con sus problemas, con valor y responsabilidad”.
En referencia a la tradicional entrega, en ese día, de un cesto de rosas blancas por parte del Papa a la Virgen, Benedicto XVI explicó que esas rosas simbolizan no sólo “lo bello”, sino también “las espinas, que para nosotros representan las dificultades, los sufrimientos, los males que marcan las vidas de las personas y de nuestras comunidades”.
A la Madre “se presentan las alegrías, pero se confían también las preocupaciones, seguros de encontrar en ella conforto para no abatirnos, y apoyo para seguir adelante”.
“Como un hijo eleva los ojos al rostro de su mamá y, viéndolo sonriente, olvida todo miedo y dolor, así nosotros, volviendo la mirada a María, reconocemos en ella la “sonrisa de Dios”, el reflejo inmaculado de la luz divina, encontramos en ella nueva esperanza incluso en medio de los problemas y los dramas del mundo”, añadió.

Los derechos humanos se fundamentan en Dios, explica Benedicto XVI
Al recordar los 60 años de la Declaración universal
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 10 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Los derechos humanos tienen en Dios su fundamento, aclaró Benedicto XVI este miércoles, día en que se celebraban los 60 años de la Declaración universal de los derechos del hombre.
El aniversario fue recordado en el Aula Pablo VI con un congreso, convocado por el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, que culminó en un concierto interpretado por la “Brandenburgisches Staatsorchester” de Fráncfort del Oder, bajo la dirección de la española Inma Shara.
Tras el concierto, el Papa tomó la palabra brevemente para explicar que “la dignidad de todo hombre sólo está verdaderamente garantizada cuando todos sus derechos fundamentales son reconocidos, defendidos y promovidos”.
“Desde siempre la Iglesia subraya que los derechos fundamentales, más allá de sus diferentes formulaciones y del diferente peso que pueden tener en el ámbito de las culturas, son un dato universal, pues forman parte de la misma naturaleza del hombre”.
“La ley natural, escrita por Dios en la conciencia humana, es un denominador común a todos los hombres y a todos los pueblos; es una guía universal que todos pueden conocer en virtud de la cual todos pueden comprenderse”.
“Por tanto, los derechos del hombre están fundamentados en última instancia en Dios creador, quien ha dado a cada quien la inteligencia y la libertad. Si se prescinde de esta sólida base ética, los derechos humanos se debilitan, pues se quedan sin su fundamento sólido”, advirtió.
El Papa pidió que la celebración del sexagésimo aniversario de la Declaración sea una oportunidad para verificar “hasta qué punto los ideales, aceptados por la mayor parte de la comunidad de las naciones en 1948 son hoy respetado en las diferentes legislaciones nacionales, o más aún, en la conciencia de los individuos y de las colectividades”.
“Indudablemente ya se ha recorrido un largo camino, pero todavía queda un largo tramo: centenares de millones de hermanos y hermanas nuestros ven cómo están amenazados sus derechos a la vida, a la libertad, a la seguridad; no siempre se respeta la igualdad entre todos ni la dignidad de cada uno, mientras que nuevas barreras se elevan por motivos ligados a la raza, a la religión, a las opiniones políticas y a otras convicciones”.
El obispo de Roma concluyó pidiendo que no cese el compromiso por “promover y definir mejor los derechos del hombre” y que se intensifique el esfuerzo “por garantizar su respeto”.

LA CARTA A LOS ROMANOS, UN MENSAJE VIVO PARA LA IGLESIA
CIUDAD DEL VATICANO, 12 DIC 2008 (VIS).-Ayer por la tarde, en la basílica vaticana, después de la tradicional celebración eucarística presidida por el cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini, para los universitarios de los ateneos romanos en preparación para la Navidad, Benedicto XVI encontró a los estudiantes.
El Santo Padre afirmó que “el bimilenario del nacimiento del Apóstol de las gentes está ayudando a toda la Iglesia a volver a descubrir la propia y fundamental vocación misionera, y al mismo tiempo, a hacer plenamente uso del inagotable tesoro teológico y espiritual de las cartas paulinas”.
“Estoy convencido de que también para vosotros, tanto desde el punto de vista personal como comunitario y apostólico en la universidad, el estudio sobre la figura y el mensaje de san Pablo es una oportunidad muy enriquecedora. Por este motivo, os entregaré dentro de poco la Carta a los Romanos”, dijo.
Benedicto XVI puso de relieve que este texto “es sin duda uno de los textos más importantes de la cultura de todos los tiempos. Es y sigue siendo principalmente un mensaje vivo para la Iglesia viva”. En este contexto, expresó el deseo de que “sea alimento sustancioso para vuestra fe, llevándoos a creer más y mejor, y también a reflexionar sobre vosotros mismos para llegar a una fe “madurada”, y al mismo tiempo para vivir esta fe, poniéndola en práctica según la verdad del mandamiento de Cristo. Solo de este modo, la fe que uno profesa se convierte en “creíble” también para los demás, que son conquistados por el testimonio elocuente de los hechos”.

Separación entre Iglesia y Estado es signo de progreso y libertad, precisa el Papa
El Papa Benedicto XVI
VATICANO, 13 Dic. 08 / 11:02 am (ACI).- En su visita esta mañana a la Embajada de Italia ante la Santa Sede, el Papa Benedicto XVI señaló que la necesaria distinción entre Iglesia y Estado no solo está en la estructura fundamental del Cristianismo; siendo reconocida y respetada por la Iglesia Católica, sino que es también “un gran progreso de la humanidad y una condición fundamental para su misma libertad”.
En su discurso pronunciado luego del concierto de música clásica ofrecido en su honor, el Papa resaltó las buenas relaciones que mantiene la Santa Sede con el Estado italiano y aseguró que esta sana separación entre el Estado y la Iglesia es también condición para que la ésta última cumpla “su misión universal de salvación entre todos los pueblos”.
Por ello, explicó Benedicto XVI, la Iglesia “siente como tarea suya, siguiendo los dictámenes de la propia doctrina social, argumentada ‘a partir de aquello que es conforme a la naturaleza de todo ser humano’, el despertar en la sociedad las fuerzas morales y espirituales, contribuyendo a abrir las voluntades a las auténticas exigencias del bien”.
Es por esa razón, dijo luego el Papa, que “reclamando el valor que tienen para la vida no solo privada sino también y sobre todo pública algunos principios éticos fundamentales, que la Iglesia contribuye de hecho a garantizar y promover la dignidad de la persona y el bien común de la sociedad, y en este sentido se realiza la deseada, verdadera y apropiada cooperación entre Estado e Iglesia”.
Tras poner de ejemplo y confiar a los diplomáticos italianos a San Carlos Borromeo, quien viviera en la que es ahora sede de la Embajada de Italia ante la Santa Sede, Benedicto XVI hizo votos para que los pueblos del mundo alcancen “el auténtico progreso humano, prosperidad y concordia, realidades a las que podemos aspirar con esperanza y fe porque son dones que Jesús ha traído al mundo naciendo en Belén”.
Finalmente el Papa pidió para que “la Virgen María, a quien hace unos días hemos venerado como la Inmaculada Concepción, obtenga estos y otros deseados dones para el bien de Italia y el mundo entero, de su Hijo, el Príncipe de la paz, cuya bendición invoco de corazón sobre todos ustedes y sus seres queridos”.

La globalización necesita un “código ético común”, constata el Papa
Es la base de la lucha contra la pobreza, aclara
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 11 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- La globalización necesita un “código ético común”, constata Benedicto XVI en el mensaje que ha escrito con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero.
En el texto, publicado este jueves por la Santa Sede, afirma que para combatir la pobreza y asegurar la paz “hoy una de las vías maestras es una globalización que tienda a los intereses de la gran familia humana”, que requiere “una fuerte solidaridad global”.
“Es preciso un ‘código ético común’, cuyas normas no sean sólo fruto de acuerdos, sino que estén arraigadas en la ley natural inscrita por el Creador en la conciencia de todo ser humano”, ya que la globalización, aunque “abate ciertas barreras”, esto “no significa que no se puedan construir otras nuevas”.
Según el obispo de Roma, “la marginación de los pobres del planeta sólo puede encontrar instrumentos válidos de emancipación en la globalización si todo hombre se siente personalmente herido por las injusticias que hay en el mundo y por las violaciones de los derechos humanos vinculadas a ellas”.
Para ello, el pontífice propone una serie de iniciativas, entre ellas una “integración de las economías”, y hace un llamamiento “para que todos los países tengan las mismas posibilidades de acceso al mercado mundial, evitando exclusiones y marginaciones”, especialmente los países africanos.
En resumen, afirma el Papa, la lucha contra la pobreza requiere “una cooperación tanto en el plano económico como en el jurídico que permita a la comunidad internacional, y en particular a los países pobres mayor participación para afrontar dichos problemas”.
“El verdadero proyecto a medio y largo plazo sea el invertir en la formación de las personas y en desarrollar de manera integrada una cultura de la iniciativa”, explica.
Por otro lado, afirma, “no hay que hacerse ilusiones pensando que una política de pura redistribución de la riqueza existente resuelva el problema de manera definitiva”, sino que es necesario utilizar el beneficio como “un instrumento importante para alcanzar el objetivo de la lucha contra el hambre y la pobreza absoluta”.
En resumen, concluye el Papa, es necesaria una globalización que tenga en cuenta “en primer lugar las exigencias de los pobres de la tierra, superando el escándalo de la desproporción existente entre los problemas de la pobreza y las medidas que los hombres adoptan para afrontarlos”.
Esta desproporción “es de orden cultural y político, así como espiritual y moral”, explica el Papa, y afirma que el combate contra la pobreza no debe limitarse “a sus causas superficiales e instrumentales”, sin referirse “a las que están en el corazón humano, como la avidez y la estrechez de miras”.
“La lucha contra la pobreza necesita hombres mujeres que vivan en profundidad la fraternidad y sean capaces de acompañar a las personas, familias y comunidades en el camino de un auténtico desarrollo humano”, concluye.

El árbol de Navidad es símbolo de esperanza, afirma el Papa
Audiencia del Papa a los peregrinos austriacos que han donado el abeto a la Santa Sede
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 15 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- “Con su forma elevada, su verde y las luces en sus ramas, el árbol de navidad es símbolo de vida que remite al misterio de la Noche Santa”. Con estas palabras explicó el Papa el significado cristiano del árbol de navidad, a los peregrinos procedentes de Austria, donantes del enorme abeto que desde este fin de semana adorna la Plaza de San Pedro.
“Cristo, el Hijo de Dios, trae al mundo oscuro, frío y sin redención en el que nació, una nueva esperanza y un nuevo esplendor”, añadió.
Como es tradición desde hace más de una década, un abeto de enormes dimensiones, junto con un belén, adornan la plaza principal del Vaticano. Este árbol es obsequio de una región distinta cada año. El actual procede del valle de Piesting (Baja Austria), y fue entregado el pasado viernes 12 de diciembre al Papa por una delegación austriaca.
En la audiencia concedida, el Papa recordó “el alma profundamente cristiana de Austria” y pidió a los peregrinos que “hagan de modo que también en el futuro este testimonio de Cristo siga vivo para dar a los hombres apoyo y orientación en su vida”.
“Si el hombre se deja tocar e iluminar por el esplendor de la verdad viviente que es Cristo -prosiguió-, experimentará una paz interior en su corazón y se convertirá él mismo en instrumento de paz en una sociedad que tiene tanta nostalgia de reconciliación y de redención”.
El abeto, que mide más de 30 metros de alto, fue colocado el pasado sábado en el centro de la Plaza de San Pedro, y se ha adornado con alrededor de 2.000 esferas de colores y un nuevo sistema de iluminación de más de 1.500 puntos de luz.
En la inauguración del árbol estuvieron presentes el cardenal Giovanni Lajolo, presidente de la Gobernación del Estado Ciudad del Vaticano, así como el gobernador de la Baja Austria, Erwin Pröll, el embajador de Austria ante la Santa Sede, Martin Bolldof, y el obispo de Sankt Pölten, monseñor Klaus Küng.

Análisis y propuestas de Benedicto XVI ante la crisis económica
Presentadas en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz
CIUDAD DEL VATICANO, martes 16 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- La obsesión de los agentes financieros por lograr elevadísimas ganancias a corto plazo es algo peligroso para todos, comenzando por los mismos interesados, denuncia Benedicto XVI.
El Papa ha hecho un análisis del papel de la finanza en el actual panorama económico en el mensaje escrito con motivo de la Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2009) que en esta ocasión lleva por tema: “Combatir la pobreza, construir la paz” y que es publicado en una crisis financiera y económica global sin precedentes.
La crisis
“Una finanza restringida al corto o cortísimo plazo llega a ser peligrosa para todos, también para quien logra beneficiarse de ella durante las fases de euforia financiera”, advierte el Santo Padre.
Benedicto XVI, quien considera que el combate de la pobreza debe tener en cuenta necesariamente el contexto de la globalización, no condena la finanza, es más, le atribuye un papel importante para la promoción del desarrollo.
“La función objetivamente más importante de las finanzas, el sostener a largo plazo la posibilidad de inversiones y, por tanto, el desarrollo, se manifiesta hoy muy frágil: se resiente de los efectos negativos de un sistema de intercambios financieros –en el plano nacional y global– basado en una lógica a muy corto plazo, que busca el incremento del valor de las actividades financieras y se concentra en la gestión técnica de las diversas formas de riesgo”.
Según el Papa, “la reciente crisis demuestra también que la actividad financiera está guiada a veces por criterios meramente autorrefenciales, sin consideración del bien común a largo plazo”.
Propuestas
En este contexto, el Papa considera que es necesario un “marco jurídico eficaz para la economía” que permita “a la comunidad internacional, y en particular a los países pobres, descubrir y poner en práctica soluciones coordinadas para afrontar dichos problemas”.
El Santo Padre exige “también incentivos para crear instituciones eficientes y participativas, así como ayudas para luchar contra la criminalidad y promover una cultura de la legalidad”.
Ahora bien, Benedicto XVI alerta ante “las políticas marcadamente asistencialistas” por considerar que es innegable que “están en el origen de muchos fracasos en la ayuda a los países pobres”.
“Desde este punto de vista, no hay que hacerse ilusiones pensando que una política de pura redistribución de la riqueza existente resuelva el problema de manera definitiva”.
Una cuestión de valores
En la primera jornada de trabajos del último Sínodo de los Obispos (Cf. Zenit, 6 de octubre de 2008), el Papa habló de la crisis, en particular, del derrumbe de grandes bancos.
“Sobre la arena construye quien construye sólo sobre las cosas visibles y tangibles, sobre el éxito, sobre la carrera, sobre el dinero. Aparentemente estas son las verdaderas realidades. Pero todo esto un día pasará”, aseguró
“Quien construye la vida sobre estas realidades, sobre la materia, sobre el éxito, sobre todo lo que parece ser, construye sobre arena”, advirtió.
El mensaje de Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial de la Paz fue presentado por el cardenal Renato R. Martino, presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, como un “aperitivo” de la próxima encíclica social que debería ver la luz a inicios de 2009.

El Papa presenta la sencillez de los villancicos para redescubrir la Navidad
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 17 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- La tercera semana de Adviento se conoce como la semana de la alegría. Y este sentimiento se respiró este miércoles en la audiencia que Benedicto XVI concedió en el aula Paulo VI del Vaticano, en el que los villancicos dieron un color único al encuentro.
Dada la cercanía con la Navidad, el Papa hizo una pausa en la serie de catequesis dedicadas a san Pablo y esta vez invitó a vivir el recogimiento y la alegría cristiana durante las celebraciones navideñas.
Entre los presentes había grupos musicales de peregrinos que alegraron con villancicos el encuentro con el Santo Padre, quien les invitó a anunciar la Navidad con sencillez.
Un mensaje que llegó al corazón
Tras las palabras del Santo Padre, ZENIT habló con varios peregrinos sobre el significado de la Navidad. Muchos de ellos se dejaron tocar por la exhortación del Papa a vivir cristianamente esta fiesta.
Entre ellos se encontraba un grupo peregrinos de la Diócesis de Tarbes y Lourdes, en Francia, quienes vinieron a Roma para agradecer la visita al Papa al santuario de Lourdes el pasado mes de septiembre:
Natalie, una de estas peregrinas, confesó que había quedado conmovida con las palabras del Papa: “La Navidad es un período importante porque nos recuerda el nacimiento del Niño Jesús y nos recuerda la presencia importante de los niños en nuestra familia”.
También estaba presente el grupo de peregrinos de Vernole en la arquidiócesis de Lecce en el sur de Italia. Viajaron para acompañar al cardenal Salvatore de Giorgi, oriundo de este lugar, quien celebra este año 55 años de vida sacerdotal.
Allí se encontraba sacerdote Elio Quarto, quien aseguró que para él la Navidad es un momento para redescubrir la autenticidad, pues “Dios se hace hombre para recordarnos la importancia de ser hombres auténticos”.
“Creo que se debe suscitar en nosotros una ‘rebelión’, en el sentido más sano de este termino, es decir, la capacidad de renovarnos para ser hombres verdaderos, no sólo durante 15 días de fiesta que luego pasan y dejan un vacío”, dijo el sacerdote.
Entre los peregrinos de lengua hispana, asistió a la audiencia una familia mexicana perteneciente al movimiento del Camino Neocatecumenal. “Hemos venido en peregrinación desde México con el objetivo de unirnos a la oración del Papa por el mundo y sobretodo por estas fiestas en las que nosotros confirmamos la fe en Cristo Salvador”, aseguró Enrique, el padre de esta familia quien viajó junto con su esposa Luz María y sus hijos Israel, Dulce y Daniela.
Antes y después de la audiencia se escuchaba el sonido de gaitas y zampoñas que entonaban villancicos como el tradicional italiano “Tu scendi dalle stelle”, el latín “Adeste Fideles” o “Noche de paz” (”Heilige Nacht”). Se trataba de un grupo tradicional italiano de Gaiteros de la localidad de Matese di Boiano.
Uno de los integrantes, Antonio Romano habló de la misión de este grupo por medio de la música: “Los hombres deben entender que la Navidad es Dios que ha entrado en la historia: nos quiere, nos ama, aún en el sufrimiento le da un sentido a nuestra vida”.
Decenas de peregrinos y turistas querían tomarse fotos con los músicos vestidos de traje típico, quienes continuaron tocando los instrumentos aún cuando salieron del Aula.
Tras la audiencia el Papa los saludó personalmente y según comentó Antonio, les dijo: “id y anunciad la Navidad, la Navidad verdadera, con la sencillez de los pastores”

No existe un modelo político ideal, asegura el Papa
Al recibir a once nuevos embajadores ante la Santa Sede
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 18 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI aseguró este jueves que no existe un modelo político ideal, algo que ayuda a caer en la ideología y la demagogia.
Así lo explicó este jueves en el discurso que dirigió a once nuevos embajadores acreditados ante la Santa Sede, con quienes reflexionó sobre los desafíos de la justicia social.
Los embajadores representan a Malawi, Suecia, Sierra Leona, Islandia, Luxemburgo, Madagascar, Belice, Túnez; Kazajistán; Bahrein e Islas Fiyi.
“La diversidad de vuestra procedencia me lleva a dar gracias a Dios por su amor creador y por la multiplicidad de sus dones, que no cesan de sorprender a la humanidad. Es una enseñanza”, constató en un discurso conjunto que dirigió a los diplomáticos en francés.
“A veces la diversidad da miedo –reconoció–, por eso no hay que maravillarse si el ser humano prefiere la monotonía de la uniformidad”.
Algunos sistemas político-económicos, aseguró el Santo Padre, “atribuyéndose o reivindicando orígenes paganos o religiosos, han afligido a la humanidad durante demasiado tiempo, intentando uniformarla con demagogia y violencia”.
“Han reducido y reducen al ser humano a una esclavitud indigna al servicio de una única ideología o de una economía inhumana y pseudo-científica”, añadió
“Todos sabemos que no hay un modelo político único, un ideal que hay que realizar absolutamente, y que la filosofía política evoluciona en el tiempo y en su expresión, según se afina la inteligencia humana y con las lecciones que saca de su experiencia política y económica”, advirtió.
“Cada pueblo tiene un genio y también ’sus demonios’ propios. Cada pueblo avanza a través de un alumbramiento, a veces doloroso, hacia un porvenir que desea luminoso”.
El Papa confesó su deseo de que “cada pueblo cultive su genio, enriqueciéndolo lo mejor posible para el bien de todos, y que se purifique de sus ‘demonios’, controlándolos hasta transformarlos en valores positivos y creadores de armonía, prosperidad y paz para defender la grandeza de la dignidad humana”.

Benedicto XVI pide solidaridad para los afectados por la crisis
En particular para quien ha perdido el trabajo
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 19 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha pedido solidaridad para todos los afectados por la crisis económica, en particular quienes han perdido el puesto de trabajo.
Escucharon la exhortación del Papa los miembros de la Oficina del Trabajo de la Sede Apostólica, recibidos este viernes en audiencia, pocos días antes de la celebración del vigésimo aniversario de su creación por parte de Juan Pablo II.
“Al acercarse la Santa Navidad, pienso casi espontáneamente en la crisis del trabajo que preocupa hoy a toda la humanidad”, confesó el Santo Padre.
“Quien tiene la posibilidad e trabajar, dé las gracias al Señor y abra con generosidad el espíritu a quien por el contrario se encuentra en dificultades laborales y económicas”.
“Que el Niño Jesús, que en la Noche Santa de Belén se hizo hombre para salir al paso de nuestras dificultades, mire con bondad a quienes se ven duramente afectados por esta crisis mundial y suscite en todos sentimientos de auténtica solidaridad”.
Citando el mensaje que ha escrito para la próxima Jornada Mundial de la Paz, Benedicto XVI recordó que “la lucha a la pobreza tiene necesidad de hombres y mujeres que vivan profundamente la fraternidad y sean capaces de acompañar a personas, familias y comunidades en caminos de auténtico desarrollo humano”.

Benedicto XVI invita a “aprender de María y José” a contemplar el misterio de la Navidad
Hoy durante el rezo del Ángelus
CIUDAD DEL VATICANO, domingo 21 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- El Papa invitó a los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro para el rezo del Ángelus en este cuarto domingo de Adviento, a “volver la mirada a María y José, que esperan el nacimiento de Jesús”, y a “aprender de ellos el secreto del recogimiento para gustar la alegría de la Navidad”. En el mismo sentido se dirigió a los fieles, tras el rezo del Ángelus, en los saludos particulares en cada idioma.
El Papa se detuvo a hablar sobre el significado del rezo del Ángelus, que contiene precisamente el Evangelio que se proclama en este cuarto domingo de Adviento, en de la Anunciación del ángel a María. También la oración ”Colecta’ de hoy es la misma que se recita al final del Ángelus.
“Esta oración nos hace revivir el momento decisivo en el que Dios llamó al corazón de María y, al recibir su ’sí’, comenzó a tomar carne en ella”, explicó.
La encarnación y el nacimiento de Jesús constituye, afirmó el Papa, “la primera clave de la redención”.
La segunda es “la muerte y resurrección de Jesús, y estas dos claves inseparables manifiestan un único diseño divino: salvar a la humanidad y a su historia asumiéndolas hasta el final haciéndose cargo enteramente de todo el mal que nos oprime”.
Por tanto, añadió, “a pocos días ya de la fiesta de Navidad, se nos invita a dirigir la mirada al misterio inefable que María ha custodiado durante nueve meses en su seno virginal: el misterio de Dios que se hace hombre”.
“Preparémonos a acoger con fe al Redentor que viene a estar con nosotros. Palabra e amor de Dios para la humanidad de todo tiempo”, concluyó.

Benedicto XVI aboga por “una ecología del hombre”
La ideología de género altera la constitución de la naturaleza humana, advierte
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 22 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- La defensa de la naturaleza no es algo accesorio para la Iglesia, sino que forma parte de su naturaleza, afirmó este lunes Benedicto XVI, aclarando, sin embargo, que se trata de una “ecología del hombre”.
Así lo explicó este lunes en el largo y extenso discurso que dirigió a los miembros de la Curia Romana con quienes mantuvo el tradicional encuentro de intercambio de felicitaciones con motivo de la Navidad.
“Dado que la fe en el Creador es una parte esencial del Credo cristiano, la Iglesia no puede y no debe limitarse a transmitir a sus fieles sólo el mensaje de la salvación”, afirmó el Papa, que a inicios de 2009 publicará una encíclica de carácter social.
“También tiene una responsabilidad con la creación –advirtió– y tiene que cumplir esta responsabilidad en público”.
En el cumplimiento de esta misión, añadió, la Iglesia “no sólo tiene que defender la tierra, el agua, el aire, como dones de la creación que pertenecen a todos. Tiene que proteger también al hombre contra su propia destrucción”.
“Es necesario que haya algo como una ecología del hombre, entendida en el sentido justo”, aseguró.
Esta ecología humana, afirmó, se basa en el respeto de los géneros, masculino y femenino, que forman parte de la naturaleza humana.
Se trata, aseguró, “de la fe en el Creador y de la escucha del lenguaje de la creación, cuyo desprecio significaría una autodestrucción del hombre y, por tanto, una destrucción de la obra misma de Dios”.
El pontífice advirtió ante la manipulación que tiene lugar en foros nacionales e internacionales cuando se altera el término “gender” (género). Con frecuencia, como sucedió el pasado jueves en la asamblea general de las Naciones Unidas, se utilizan términos como “orientación sexual” o “identidad de género” para tratar de reconoce el pretendido “matrimonio” homosexual.
“Lo que con frecuencia se expresa y entiende con el término “gender”, se sintetiza en definitiva en la autoemancipación del hombre de la creación y del Creador. El hombre quiere hacerse por su cuenta, y decidir siempre y exclusivamente sólo sobre lo que le afecta”, constató el pontífice.
Pero de este modo, advirtió, “vive contra la verdad, vive contra el Espíritu creador”.
Por eso, aclaró, “grandes teólogos de la Escolástica han calificado el matrimonio, es decir, el lazo para toda la vida entre el hombre y la mujer, como sacramento de la creación, instituido por el Creador y que Cristo –sin modificar el mensaje de la creación– acogió después en la historia de su alianza con los hombres”.
“Forma parte del anuncio que debe ofrecer la Iglesia el testimonio a favor del Espíritu creador presente en la naturaleza en su conjunto y de manera especial en la naturaleza del hombre creado a imagen de Dios”, concluyó.

Benedicto XVI ante la Navidad: “La fiesta se puede organizar, la alegría no”
Su deseo para los creyentes con motivo del año nuevo
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 17 diciembre 2008 (ZENIT.org).- En estos días de Navidad, llenos de adornos y regalos, Benedicto XVI ha dejado un consejo para descubrir su sentido: “La fiesta se puede organizar, la alegría no”.
Fue una de las constataciones a las que llegó en el discurso que dirigió el 22 de diciembre a los miembros de la Curia Romana en la tradicional audiencia de intercambio de felicitaciones con motivo del nacimiento del Niño Jesús (Cf. ZENIT, 22 de diciembre de 2008)
“La fiesta es parte integrante de la alegría –afirmó el Santo Padre–. La fiesta se puede organizar, la alegría no”.
“Sólo puede ofrecerse como don; y, de hecho, se nos ha dado en abundancia: por eso nos sentimos agradecidos”.
Citando a Friedrich Nietzsche, el sucesor de Pedro afirmó: “la habilidad no está en organizar una fiesta, sino en traer a personas capaces de poner alegría”.
“Así como Pablo califica la alegría fruto del Espíritu Santo del mismo modo también Juan, en su Evangelio, ha unido íntimamente el Espíritu y la alegría. El Espíritu nos da la alegría. Y es la alegría”.
“La alegría es el don en el que todos los demás dones están resumidos -afirmó el obispo de Roma–. Es la expresión de la felicidad, del estar en armonía consigo mismos, algo que sólo puede derivarse de estar en armonía con Dios y con su creación”.
“Forma parte de la naturaleza de la alegría el irradiarse, tener que comunicarse”, añadió.
“Que siempre esté viva en nosotros y, después, que se irradie en el mundo en sus tribulaciones: este es mi auspicio para finales de este año”, confesó.

El Papa invita a los cristianos a mirar al nuevo año “sin miedo” a pesar de la crisis
“La esperanza de la vida eterna nos ayuda a afrontar las dificultades”, afirmó
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 1 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI invitó a los cristianos a “no tener miedo” a pesar de las dificultades que se presentan en el nuevo año 2009, ayer durante su intervención con motivo de las Primeras Vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios y el Te Deum, de acción de gracias por el año 2008, en la Basílica de San Pedro.
“Este año se cierra con la conciencia de una crisis económica y social creciente, que interesa ya al mundo entero”, afirmó el Papa, pero añadió que “aunque en el horizonte van apareciendo no pocas sombras en nuestro futuro, no debemos tener miedo”.
El Papa recordó a los cristianos que “nuestra gran esperanza como creyentes es la vida eterna en la comunión de Cristo y de toda la familia de Dios. Esta gran esperanza nos da la fuerza de afrontar y de superar la las dificultades de la vida en este mundo”.
“El año que termina y el que se anuncia en el horizonte están ambos puestos bajo la mirada bendiciente de la Santísima Madre de Dios”, añadió, e invitó a los presentes a acogerse a la Virgen ante las dificultades.
“La presencia maternal de María nos asegura esta noche que Dios no nos abandona nunca, si nos confiamos a Él y seguimos sus enseñanzas. A María, por tanto, con filial afecto y confianza, presentamos las esperanzas y deseos, como también los temores y las dificultades que llevamos en el corazón, mientras que despedimos el 2008 y nos preparamos para acoger el 2009”, añadió.
Añadió que “en estos tiempos nuestros, marcados por la inseguridad y la preocupación por el futuro, es necesario experimentar la presencia viva de Cristo. Es María, Estrella de la esperanza, la que nos conduce a Él”.
Por otro lado, el Papa afirmó que la presente crisis “pide a todos más sobriedad y solidaridad para venir en ayuda especialmente de las personas y de las familias con dificultades más serias”.
“La comunidad cristiana se está ya empeñando, y sé que la Cáritas diocesana y las demás organizaciones benéficas hacen lo posible, pero es necesaria la colaboración de todos, porque nadie puede pensar en construir por sí solo la propia felicidad”, afirmó.

PROMOVER UN NUEVO ORDEN MUNDIAL DIGNO DEL SER HUMANO
CIUDAD DEL VATICANO, 1 ENE 2009 (VIS).-Este mediodía, poco después de la misa celebrada en la basílica vaticana, Benedicto XVI se dirigió a los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro para el rezo del Angelus.
El Papa felicitó el Año Nuevo a todos los presentes y a los que seguían el Angelus mediante la radio y la televisión, y aseguró que “con la gracia del Señor -y solo con ella- podemos esperar siempre nuevamente que el futuro sea mejor que el pasado”.
Con el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, cuyo tema en 2009 es: “Combatir la pobreza, construir la paz”, “deseo -aseguró- dialogar nuevamente con los responsables de las naciones y de los organismos internacionales, ofreciendo la contribución de la Iglesia católica para la promoción de un nuevo orden mundial digno del ser humano“.
“Al inicio del nuevo año -dijo- mi primer objetivo es precisamente invitar a todos, gobernantes y simples ciudadanos, a no desanimarse frente a las dificultades y los fracasos y a renovar sus compromisos”.
El Santo Padre señaló que “en la segunda parte de 2008 ha surgido una crisis económica de vastas proporciones. Esta crisis debe ser examinada en profundidad, como un síntoma grave que requiere intervenir sobre las causas. No basta -como diría Jesús- poner remiendos nuevos en un vestido viejo. Poner a los pobres en primer lugar significa pasar decididamente a la solidaridad global que ya Juan Pablo II había indicado como necesaria, concertando las potencialidades del mercado con las de la sociedad civil, en el constante respeto de la legalidad y tendiendo siempre al bien común”.
“Jesucristo -terminó el Papa-, no ha organizado campañas contra la pobreza, pero ha anunciado a los pobres el Evangelio para un rescate integral de la miseria moral y material. Lo mismo hace la Iglesia con su labor incesante de evangelización y promoción humana. Invoquemos a la Virgen María, Madre de Dios, para que ayude a todos los hombres a caminar juntos por la Vía de la paz”

El Papa presenta modelos de familias cristianas
En una carta con motivo del VI Encuentro Mundial de las Familias
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 4 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha presentado ejemplos de familias cristianas, tanto de los primeros siglos de la iglesia como del siglo XX, en una carta dirigida en preparación del VI Encuentro Mundial de las Familias.
La misiva, escrita en latín, está dirigida al cardenal cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, quien representará personalmente al Papa, durante esas celebraciones que tendrán lugar en la Ciudad de México del 13 al 18 de enero.
Al ofrecer modelos de familias, entre los antiguos cristianos de Oriente, presenta a Basilio y Emilia, quienes vivieron entre el siglo III y IV, pues de sus nueve hijos cuatro son santos (san Basilio, san Gregorio Niseno, san Pedro de Sebaste, y santa Macrina).
Entre los cristianos de Occidente cita al senador Gordiano, ejemplo de político íntegro, y a su esposa Silvia, padres del Papa Gregorio Magno, quien vivió en el siglo VI.
Luego presenta modelos de familias más recientes, como el caso de la mártir española María Teresa Ferragud Roig, que fue arrestada a los 83 años de edad junto con sus cuatro hijas religiosas contemplativas.
El 25 de octubre de 1936, fiesta de Cristo Rey, la beata pidió acompañar a sus hijas al martirio y ser ejecutada en último lugar para poder así alentarlas a morir por la fe. Su muerte impresionó tanto a sus verdugos que exclamaron: “Ésta es una verdadera santa”.
A continuación propone el modelo de vida de los cónyuges italianos Luigi (1880-1951) y María (1884-1965) Beltrame Quattrochi, la primera pareja elevada conjuntamente a los altares. Él era abogado del Estado; ella era profesora y escritora de temas de educación.
Luego el Papa presenta a la pareja recientemente beatificada, los franceses Louis Martin (1823-1894) Marie Zélie Guérin (1831-1877), padres de santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las Misiones, a quien el Papa define “flor del Carmelo”.

JESUS ES LA SABIDURIA DE DIOS ENCARNADA
CIUDAD DEL VATICANO, 4 ENE 2009 (VIS).-Al mediodía de hoy, el Santo Padre se asomó a la ventana de su estudio que da a la Plaza de San Pedro para rezar el Angelus con los miles de peregrinos allí presentes.
El Papa recordó al inicio que la liturgia de este domingo “propone nuevamente a nuestra meditación el mismo Evangelio proclamado en el día de Navidad, es decir, el Prólogo de san Juan. Después del trajín de los días pasados para comprar los regalos, la Iglesia nos invita a contemplar de nuevo el misterio de la Navidad de Cristo para comprender mejor su profundo significado y su importancia para nuestra vida”.
“Se trata -dijo- de un texto admirable que ofrece una síntesis extraordinaria de toda la fe cristiana. Comienza por lo alto: “En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios”; aquí está la novedad inaudita y humanamente inconcebible: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”.
Benedicto XVI subrayó que esta “no es una imagen retórica, sino una experiencia vivida. La relata Juan, testigo ocular. (…) No es la palabra erudita de un rabino o de un doctor de la ley, sino el testimonio apasionado de un humilde pescador que, atraído cuando era joven por Jesús de Nazaret, en los tres años de vida común con Él y con los demás apóstoles, experimentó su amor -hasta el punto de definirse a sí mismo “el discípulo al que Jesús amaba”-, le vio morir en la cruz y aparecerse resucitado, y recibió junto a los demás su Espíritu. De toda esta experiencia, meditada en su corazón, Juan sacó una certeza íntima: Jesús es la Sabiduría de Dios encarnada, es su Palabra eterna, que se hizo hombre mortal”.
Tras poner de relieve que “al conocer a Jesús, estando con Él, escuchando su predicación y viendo los signos que realizaba, los discípulos reconocieron que en Él se cumplían todas las Escrituras”, el Papa dijo que “cada hombre y cada mujer necesita encontrar un sentido profundo para su propia existencia. Y para ello no bastan los libros, ni siquiera las Sagradas Escrituras. El Niño de Belén nos revela y nos comunica el verdadero “rostro” del Dios bueno y fiel, que nos ama y que no nos abandona ni siquiera en la muerte”.
El Santo Padre afirmó que “la primera que abrió el corazón y contempló “al Verbo que se hizo carne” fue María, la Madre de Jesús. Una humilde muchacha de Galilea se convirtió de este modo en la “sede de la Sabiduría”. Al igual que el apóstol Juan, cada uno de nosotros está invitado a “acogerla en su casa”, para conocer profundamente a Jesús y experimentar su amor fiel e inagotable. Este es mi deseo para cada uno de vosotros, queridos hermanos y hermanas, al inicio de este año nuevo”.

Los niños son “riqueza y bendición del mundo” dice el Papa en Fiesta de la Epifanía
VATICANO, 06 Ene. 09 / 09:56 am (ACI).- Durante el Ángelus que presidió este día feriado en Italia con ocasión de la fiesta de la Epifanía del Señor, el Papa Benedicto XVI pidió por los niños del mundo, especialmente aquellos que viven en países en conflicto o que son abusados en de diversas formas.
El Pontífice recordó que esta fiesta, en muchos países “es la fiesta de los niños”, por ello dirigió “un pensamiento especial a todos los niños, que son la riqueza y bendición del mundo, y sobre todo a quienes les es negada una infancia serena”.
“Deseo, en particular, llamar la atención sobre la decena de niños y jóvenes, en estos últimos meses, incluyendo el tiempo navideño, que en la Provincia oriental de la República Democrática del Congo han sido secuestrados por bandas armadas, que han atacado las poblaciones y causado numerosas víctimas y heridos”, agregó.
El Santo Padre exhortó “a los autores de tal inhumana brutalidad, a que retornen a los niños a sus familias y a su futuro de seguridad y desarrollo, al que tienen derecho junto a aquellas queridas poblaciones”.
Benedicto XVI señaló luego que “los episodios de violencia en relación con los jóvenes, que también se registran en otras partes de la tierra, aparecen aún más despreciables considerando que en el 2009 celebramos el 20° aniversario de la Convención de los Derechos del Niño: un compromiso en el que la comunidad internacional está llamada a renovar la defensa, tutela y promoción de la infancia en el mundo entero”.
“El Señor bendiga a todos aquellos –¡y son numerosos!– que operan diariamente al servicio de las nuevas generaciones, ayudándolas a ser protagonistas de su futuro. Además, la Jornada de la Infancia Misionera, que se celebra en la fiesta de la Epifanía, es ocasión oportuna para evidenciar como los niños y jóvenes pueden jugar un papel importante en la difusión del Evangelio y en las obras de solidaridad hacia sus coetáneos más necesitados. ¡Que el Señor los recompense!”, concluyó.

El verdadero culto de los cristianos es su propia vida, según el Papa
Sigue el ciclo de catequesis sobre san Pablo
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 7 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI inauguró la primera audiencia general del año 2009 con una nueva catequesis san Pablo, ciclo que se había interrumpido con motivo de las fiestas de Navidad.
Ante los peregrinos congregados en el Aula Pablo VI, el Papa se dedicó a hablar largamente sobre uno de los temas más importantes de la teología paulina, que es la cuestión del “nuevo culto” inaugurado con el cristianismo, frente a los rituales judíos y paganos de la época.
Este “nuevo culto” se realiza en la propia vida del cristiano “cuya vida está unida a Cristo”, y no supone una “espiritualización” del culto judío, como muchos han creído erróneamente, sino al contrario, “algo concreto y real” que engloba “toda la persona”.
Por eso, el Papa rebate a quienes piensan que san Pablo proponía una “espiritualización” del culto judío; al contrario, el culto del templo era “un símbolo” de “la realidad”, que es “el sacrificio de Cristo”.
“Este culto simbólico, culto de deseo, ha sido sustituido ahora por el culto real: el amor de Dios encarnado en Cristo y llevado a su plenitud en la muerte en la cruz. Por tanto, esto no es una espiritualización del culto real, sino al contrario, es el culto real, el verdadero amor divino-humano, que sustituye al culto simbólico y provisional”.
“No se trata de un culto menos real, o incluso solamente metafórico, sino de un culto más concreto y realista, un culto en el que el hombre mismo en su totalidad de un ser dotado de razón, se convierte en adoración, glorificación del Dios vivo”.
Sin embargo, aclaró el Papa, este nuevo culto “no debe entenderse en sentido moralista”, en el que el hombre lo haría todo por sí mismo con su esfuerzo moral”, porque el sacrificio de la propia vida “sólo puede darse en unión con Cristo”, realizada “en la fe y en los sacramentos”.
“La Iglesia sabe que en la santísima Eucaristía la autodonación de Cristo, su sacrificio verdadero, se hace presente. Pero la Iglesia reza para que la comunidad celebrante esté realmente unida con Cristo, sea transformada; reza para que nosotros mismos lleguemos a ser aquello que no podemos ser con nuestras fuerzas”: ofrenda “que agrada a Dios”, explicó.
Por último, el Papa explicó el sentido que Pablo daba a la evangelización como “sacerdocio” y “sacrificio”.
“San Pablo interpreta su acción misionera entre los pueblos del mundo para construir la Iglesia universal como acción sacerdotal”, explicó el Papa. “El Apóstol del Evangelio es un verdadero sacerdote, hace lo que está en el centro del sacerdocio: prepara el verdadero sacrificio“.
“Sólo en comunión con Cristo, el Hombre ejemplar, uno con Dios, el mundo llega a ser tal y como todos lo deseamos: espejo del amor divino. Este dinamismo está presente siempre en la Escritura -este dinamismo debe inspirar y formar nuestra vida”, concluyó.

Benedicto XVI: las persecuciones contra los cristianos, “signo de pobreza moral”
“Las religiones pueden contribuir a luchar contra la pobreza, advierte
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 8 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI lamentó este jueves, en su discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, las persecuciones que han sufrido miles de cristianos, especialmente en la India e Irak durante el año acaba de terminar.
Ante los embajadores reunidos en la Sala Regia del Palacio Apostólico Vaticano, el Papa dedicó un amplio pasaje de su intervención a la libertad religiosa, dentro del tema principal de su intervención, la pobreza y la paz.
“Las discriminaciones y los graves ataques de los que han sido víctimas, el año pasado, millares de cristianos, muestran cómo la que socava la paz no es sólo la pobreza material, sino también la pobreza moral. De hecho, es en la pobreza moral, donde dichas atrocidades hunden sus raíces”, afirmó el Papa.
Pero advirtió también que en Occidente “se cultivan prejuicios u hostilidades contra los cristianos, simplemente porque, en ciertas cuestiones, su voz perturba”.
Ante los representantes de las distintas naciones, el Santo Padre afirmó que “el cristianismo es una religión de libertad y de paz y está al servicio del auténtico bien de la humanidad”, y que las religiones “pueden dar una valiosa contribución a la lucha contra la pobreza y a la construcción de la paz”.
“El testimonio del Evangelio es siempre un ’signo de contradicción’ con respecto al ‘espíritu del mundo’. Si las tribulaciones son duras, la constante presencia de Cristo es un consuelo eficaz”, afirmó.
Por otro lado, pidió a los gobiernos de las naciones donde ha habido persecuciones cruentas contra los cristianos que “las autoridades civiles y políticas se dediquen con energía a poner fin a la intolerancia y a las vejaciones contra los cristianos, que intervengan para reparar los daños causados, en particular en los lugares de culto y en las propiedades; que alienten por todos los medios el justo respeto hacia todas las religiones, proscribiendo todas las formas de odio y de desprecio”.
En otro momento, recordó sus viajes a Francia y a Estados Unidos, y con ellos la cuestión de la “sana laicidad”.
“Una sociedad sanamente laica no ignora la dimensión espiritual y sus valores, porque la religión, y me pareció útil repetirlo durante mi viaje pastoral a Francia, no es un obstáculo, sino más bien al contrario un fundamento sólido para la construcción de una sociedad más justa y libre”, advirtió.
El mundo mira a la Iglesia
Benedicto XVI, al recordar sus recientes viajes, constató que pudo “percibir las expectativas de muchos sectores de la sociedad con respecto a la Iglesia católica”.
“En esta fase delicada de la historia de la humanidad, marcada por incertidumbres e interrogantes, muchos esperan que la Iglesia ejerza con decisión y claridad su misión evangelizadora y su obra de promoción humana”, afirmó.

Se perfila la agenda del Papa para el año 2009
Un objetivo: dar esperanza
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 9 de enero de 2009 (ZENIT.org).- “Esperanza”, el tema de la última encíclica de Benedicto XVI, es también una de las palabras que más ha repetido al comenzar este año 2009, caracterizado por la crisis económica.
“Esperanza” es también el mensaje que quieren dejar los grandes acontecimientos que el pontífice está incluyendo en su agenda para los próximos meses.
Tras las celebraciones del inicio del año y de su balance sobre la situación del planeta realizado el 8 de enero junto a los embajadores de los países acreditados ante la Santa Sede, en su agenda destacan las dos intervenciones que gracias a las nuevas tecnologías ofrecerá al VI Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en México del 14 al 18 de enero.
El 25 de enero, solemnidad de la Conversión de san Pablo, Benedicto XVI presidirá, a las cinco y media de la tarde, la celebración de las vísperas, en la Basílica Papal dedicada al Apóstol de las Gentes, culminando la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2009, que tiene lugar mientras la Iglesia ortodoxa rusa está de luto a causa de la muerte del patriarca Alejo II.
En una fecha todavía no anunciada, se espera la publicación de su encíclica sobre doctrina social, Caritas in veritate (Caridad en la verdad), en la que aplicará los temas de las dos primeras encíclicas –amor y esperanza (Deus Caritas est, Spe salvi)– a las principales cuestiones sociales del mundo.
Recurriendo a las verdades morales abiertas, en principio, a cualquiera (la ley natural), así como a las enseñanzas evangélicas (revelación), el Papa Benedicto XVI se dirigirá a católicos y no católicos, para desafiarles a reconocer y a afrontar los males sociales de hoy.
En marzo el Papa cumplirá finalmente con su sueño de visitar el continente africano, en particular, Camerún y Angola.
El Papa ha elegido Camerún para presentar el documento preparatorio del segundo Sínodo para África, que se celebrará en octubre, en el Vaticano, pues este país está en el centro del continente africano y en él se habla tanto inglés como francés.
El Sínodo tendrá por tema: “La Iglesia en África, al servicio de la reconciliación, de la justicia y la paz. ‘Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo’”.
En el mes de mayo, el Papa podría cumplir otro sueño acariciado desde hace tiempo: visitar la tierra de Cristo. La visita a Jordania, Israel y a los territorios palestinos le ofrecerá inspiración para seguir escribiendo los siguientes volúmenes sobre “Jesús de Nazaret”.

Benedicto XVI: el bautismo es el puente que Dios ha construido para acercarse al hombre
Reflexión sobre la Solemnidad del Bautismo del Señor
CIUDAD DEL VATICANO, domingo 11 de enero de 2008 (ZENIT.org).- El sacramento del bautismo es el camino, el puente que Dios ha establecido para encontrarse con el hombre. Así lo afirmó hoy el Papa Benedicto XVI durante la homilía con motivo de la Solemnidad del Bautismo del Señor, celebrada esta mañana en la Capilla Sixtina, y durante la cual bautizó a 13 niños.
Con esta fiesta, con la que concluye el tiempo litúrgico de la Navidad, “el Señor no se cansa de repetirnos: ‘Sí, estoy aquí. Os conozco. Os amo. Hay un camino que viene de mí a vosotros. Y hay un camino que desde vosotros sube hasta mí’”, explicó el Papa.
El pontífice explicó que con esta fiesta, “Jesús nos introduce, podríamos decir, en la cotidianeidad de una relación personal con Él. De hecho, mediante la inmersión en las aguas del Jordán, Jesús se ha unido a nosotros”.
“El Bautismo es por así decirlo el puente que Él ha construido entre sí y nosotros, el camino por el que se nos hace accesible; es el arco iris divino sobre nuestra vida, la promesa del gran sí a Dios, la puerta de la esperanza y, al mismo tiempo, el signo que nos indica el camino a recorrer de forma activa y alegre para encontrarlo y sentirnos amados por él”, añadió.
El Papa explica el gesto de Jesús, que “confundido entre la gente, se presenta para ser bautizado”, tiene una importante consecuencia para el hombre en su relación con Dios.
“Desde cuando el Hijo unigénito del Padre se hizo bautizar, el cielo se ha abierto realmente y sigue abriéndose, y podemos confiar cada nueva vida que nace en las manos de Aquel que es más poderoso que los poderes oscuros del mal”, explicó.
Este acontecimiento marca un nuevo comienzo para toda la humanidad, afirmó el Papa, “que se cumplirá plenamente con la muerte en cruz y resurrección” de Jesús.
Hasta entonces, el bautismo era signo de penitencia, algo “muy distinto” del sacramento, por el cual “no nos sumergimos sencillamente en las aguas del Jordán para proclamar nuestro empeño de conversión, sino que se infunde en nosotros la sangre redentora de cristo que nos purifica y nos salva”.
Al explicar el pasaje evangélico, el Papa afirmó que “con estas palabras: ‘Tu eres mi hijo amado’ se revela qué es la vida eterna: es la relación filial con Dios, tal y como Jesús la vivió y nos la ha revelado y entregado”.
“Es el Hijo amado del Padre, en el que Él se ha complacido, el que nos devuelve la dignidad y la alegría de llamarnos y ser realmente ‘hijos’ de Dios”, concluyó

La crisis plantea la urgencia de la educación de los jóvenes, asegura Benedicto XVI
Ofrece la colaboración de la Iglesia en el área educativa y asistencial
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 12 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI considera que la actual crisis mundial y sus causas plantean la urgencia de “una formación en valores”, especialmente a los jóvenes.
La actual crisis económica que está afectando a la comunidad mundial, afirmó este lunes durante el tradicional encuentro de primeros de año, a los miembros de la administración de la ciudad de Roma, de su provincia y de la región del Lazio, de la que depende, “está ligada con otra estructural, cultural, de valores”.
Esta crisis de valores es patente especialmente entre los jóvenes, explicó, en quienes “se debilitan los valores humanos y cristianos que dan sentido al vivir cotidiano y que forman una visión de la vida abierta a la esperanza”, y “surgen en cambio deseos efímeros y esperanzas no duraderas, que al final generan aburrimiento y fracasos”.
El actual “nihilismo” tiene como consecuencia, afirmó, “la banalización de la propia vida para refugiarse en la transgresión, en la droga y en el alcohol, que para algunos se ha convertido en el rito habitual del fin de semana”.
“Incluso el amor tiende a reducirse a una simple cosa que se puede comprar y vender y hasta el hombre mismo se convierte en mercancía”, añadió.
El Papa invitó a los poderes públicos a “dedicarse seriamente a los jóvenes, a no dejarles a merced de sí mismos y expuesto a la escuela de ‘malos maestros’, sino a comprometerles en iniciativas serias, que les permitan comprender el valor de la vida en una familia estable, fundada en el matrimonio”.
Recalcó que la Iglesia, “con una intuición que quisiera llamar profética, concentra sus esfuerzos desde hace años en el tema de la educación”.
La Iglesia, en el campo de la educación, “está llamada a hacer su aportación estimulando la reflexión y formando las conciencias de los fieles y de todos los ciudadanos de buena voluntad”.
Añadió que es una “prioridad inderogable” la “formación en el respeto de las normas, en la asunción de las propias responsabilidades, a una actitud de vida que reduzca el individualismo y la defensa d ellos intereses parciales, para tender juntos al bien de todos, poniendo una particular atención a las expectativas de los sujetos más débiles de la población, no considerándolos un peso sino un recurso que valorar”.
“Quizás nunca como ahora la sociedad civil comprende que sólo con estilos de vida inspirados en la sobriedad, en la solidaridad y en la responsabilidad, es posible construir una sociedad más justa y un futuro mejor para todos”, aseveró el obispo de Roma.

El Papa explica que quien está en Cristo “no tiene miedo de nada ni nadie”
El señorío de Cristo sobre el cosmos es la “clave” para una relación correcta con lo creado
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 14 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El cristiano “no tiene miedo de nada ni nadie”, pues Cristo, cabeza de la Iglesia, es el Señor del cosmos, aseguró Benedicto XVI este miércoles durante la audiencia general celebrada en el Aula Pablo VI.
Continuando con el ciclo sobre san Pablo, en el bimilenario de su nacimiento, el Papa explicó un aspecto de la doctrina paulina contenido en las cartas a los Colosenses y a los Efesios -dos cartas “casi gemelas”, explicó- que es la consideración de Cristo como “cabeza” de la Iglesia y de todo el cosmos, y las implicaciones que esto tiene para la vida de los cristianos.
Este “señorío de Cristo” sobre “las potencias celestes y el cosmos entero” constituye “un mensaje altamente positivo y fecundo” para el hombre pagano de ayer y de hoy, explicó a los más de cuatro mil peregrinos que participaron en el encuentro.
“Para el mundo pagano, que creía en un mundo lleno de espíritus, en gran parte peligrosos y contra los cuales había que defenderse, aparecía como una verdadera liberación el anuncio de que Cristo era el único vencedor y de que quien estaba con Cristo no tenía que temer a nadie”.
El Papa añadió que “lo mismo vale también para el paganismo de hoy, porque también los actuales seguidores de estas ideologías ven el mundo lleno de poderes peligrosos. A estos es necesario anunciar que Cristo es el vencedor, así que quien está con Cristo, quien permanece unido a Él no debe temer a nada ni a nadie”.
Esto es importante también para los cristianos, añadió: “debemos aprender a afrontar todos los miedos, porque Él está por encima de toda dominación, es el verdadero Señor del mundo”.
Cristo, explicó el Papa, “no tiene que temer a ningún eventual competidor, porque es superior a cualquier forma de poder que intentase humillar al hombre. Por eso, si estamos unidos a Cristo, no debemos temer a ningún enemigo y a ninguna adversidad; ¡pero esto significa también que debemos permanecer bien unidos a Él, sin soltar la presa!”.
Esto tiene otra implicación importante, señaló, y es que el cosmos “tiene sentido”: “no existe, por una parte, el gran mundo material y por otra esta pequeña realidad de la historia de nuestra tierra, el mundo de las personas: todo es uno en Cristo”.
Esta visión no sólo es “racional”, sino que es incluso “la más universalista”: “la Iglesia reconoce que, en cualquier modo, Cristo es más grande que ella, dado que su señorío se extiende también más allá de sus fronteras”.
De esta conciencia viene a los cristianos “la fuerza de actuar de modo recto” tanto de cara a los demás como hacia la Creación, explicó.
“Estas dos Cartas son una gran catequesis, de la que podemos aprender no sólo cómo ser buenos cristianos, sino también cómo llegar a ser realmente hombres. Si empezamos a entender que el cosmos es la huella de Cristo, aprendemos nuestra relación recta con el cosmos, con todos los problemas de su conservación”.
Así también “aprendemos a verlos con la razón, pero con una razón movida por el amor, y con la humildad y el respeto que permiten actuar de forma correcta. , añadió.
Por otro lado, “si pensamos que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, que Cristo se ha dado a sí mismo por ella, aprendemos cómo vivir con Cristo el amor recíproco, el amor que nos une a Dios y que nos hace ver al otro como imagen de Cristo, como Cristo mismo”.
Ante este “misterio de Cristo”, afirmó el Papa, “las meras categorías intelectuales resultan insuficientes”.
“Reconociendo que muchas cosas están más allá de nuestras capacidades racionales, debemos confiar en la contemplación humilde y gozosa no sólo de la mente sino también del corazón. Los Padres de la Iglesia, por otro lado, nos dicen que el amor comprende mucho más que la sola razón”, concluyó.

NO PERDER LA ESPERANZA FRENTE A LAS SOMBRAS ACTUALES
CIUDAD DEL VATICANO, 15 ENE 2009 (VIS).-El Santo Padre recibió esta mañana a los miembros de la Inspección General de Seguridad Pública en el Vaticano, como es habitual a principios de año.
El Papa se refirió a los sacrificios que comporta el servicio que realizan, y que también deben compartir sus familiares, “debido a los turnos que exige la continua vigilancia de los lugares adyacentes a la Plaza de San Pedro y al Vaticano”.
A pesar de que “son tantas nuestras expectativas y esperanzas” al comienzo del nuevo año, dijo, “no podemos negar que en el horizonte se perfilan muchas sombras que preocupan a la humanidad. A pesar de ello, no debemos desalentarnos; es más, debemos mantener siempre encendida en nosotros la llama de la esperanza. Para nosotros, cristianos, la verdadera esperanza es Cristo, don del Padre a la humanidad. (…) Solo Cristo puede ayudarnos a construir un mundo donde reine la justicia y el amor”.
Benedicto XVI aseguró a los agentes que su labor de vigilancia “se puede vivir como una misión. Un servicio al prójimo, concerniente al orden y la seguridad y, al mismo tiempo, una ascesis personal, por decir así, una constante vigilancia interior que exige armonizar bien la disciplina y la cordialidad, el control de uno mismo y la acogida atenta de los peregrinos y de los turistas que vienen al Vaticano”.
“Este servicio, realizado con amor -concluyó-, se convierte en oración, una oración que es más agradable a Dios cuando vuestro trabajo es poco gratificante, monótono y gravoso, especialmente en las horas nocturnas o en los días en los que el clima es más destemplado. Todos los bautizados realizan su propia vocación a la santidad cumpliendo bien el propio deber”.

El Papa exhorta a católicos de Irán a vivir su fe con fidelidad en su tierra
VATICANO, 16 Ene. 09 / 10:17 am (ACI) Al recibir esta mañana a los obispos de la Conferencia Episcopal de Irán al finalizar su visita “ad limina”, conformada por prelados de rito armenio, caldeo y latino, el Papa Benedicto XVI los alentó y con ellos a los católicos del país, a “mantenerse fieles a la fe de sus padres y a seguir apegados a su tierra para colaborar en el desarrollo de la nación”.
Tras expresar que esta diversidad de ritos orientales de los obispos representa “la riqueza de la unidad en la diversidad que existe en el seno de la Iglesia Católica , que atestiguáis diariamente en la República Islámica de Irán”, el Papa señaló que “hoy como ayer la Iglesia Católica no deja de alentar a todos los que se preocupan del bien común y de la paz entre las naciones. Por su parte, Irán, puente entre Oriente Medio y Asia sub-continental, no dejará tampoco de cumplir con esta vocación”.
Benedicto XVI afirmó luego que en este país “la presencia cristiana es muy antigua” y allí “se ha desarrollado y mantenido en el curso de las diversas peripecias de la historia iraní”. Tras agradecer la labor que prestan los sacerdotes, religiosos y religiosas, recordó en particular la colaboración de la Iglesia Católica en la reconstrucción de la región de Bam, tras el terremoto.
“Tampoco quiero olvidar a los fieles católicos, cuya presencia en la tierra de sus antepasados hace pensar en la imagen bíblica de la levadura en la masa que hace subir el pan, dándole sabor y consistencia”, destacó.
“A pesar de que vuestras comunidades vivan en contextos diversos, algunos problemas son comunes. Es necesario que desarrollen relaciones armoniosas con las instituciones públicas que, con la gracia de Dios, se harán ciertamente cada vez más profundas y les permitirán realizar mejor su misión de Iglesia en el respeto mutuo y por el bien de todos. Os invito a promover todas las iniciativas que favorezcan un mejor conocimiento recíproco. Hay dos caminos que pueden explorarse: el diálogo cultural, riqueza milenaria de Irán, y la caridad”.
Al referirse a la escasez de sacerdotes y religiosos y a las dificultades que encuentran en su misión, por ejemplo el desplazamiento a comunidades lejanas, el Papa propuso la “institución de una comisión bilateral con las autoridades, que ya está en estudio, para consentir la mejora de la relaciones y el conocimiento mutuo entre la República de Irán y la Iglesia Católica “.
Al hablar luego de los inmigrantes que “buscan más allá de las fronteras posibilidades más favorables para su vida profesional y para la educación de sus hijos”, el Santo Padre dijo a los obispos que esa situación comporta, “como pastores de vuestro rebaño, que ayudéis especialmente a los fieles que viven en Irán, invitándoles a permanecer en contacto con sus familiares que han elegido otro destino para que puedan mantener también su identidad y su fe ancestral”.
“El camino que se abre ante vosotros es largo y requiere mucha constancia y paciencia. El ejemplo de Dios, paciente y misericordioso con su pueblo, os servirá de modelo y os ayudará a recorrer el espacio necesario para el diálogo”.
“Vuestras Iglesias son herederas de una noble tradición y de una larga presencia cristiana en Irán. Han contribuido, cada una a su modo, a la vida y a la edificación del país. Quieren seguir su obra al servicio de Irán conservando su identidad propia y viviendo libremente su fe”, concluyó.

El Papa envía ayuda material a los católicos de Gaza
VATICANO, 17 Ene. 09 / 09:38 am (ACI) A nombre del Papa Benedicto XVI, el Pontificio Consejo Cor Unum, dicasterio de la Santa Sede que tiene como tarea realizar las iniciativas de caridad del Pontífice, ha enviado “un signo personal y concreto para ayudar y sostener a la pequeña pero ferviente presencia católica en Gaza”.
Así lo indica un comunicado dado a conocer hoy en el que se recuerda además que el Papa “ha expresado muchas veces su cercanía a nuestros hermanos y hermanas que habitan en la franja de Gaza, quienes ya han sufrido mucho a causa del persistente conflicto que ha causado una grave crisis humanitaria”.
Esta ayuda, precisa el texto, ha sido enviada “al Padre Manuel Musallam, Párroco de la Iglesia de la Santa Familia, a las Misioneras de la Caridad y a otras congregaciones religiosas, que están al servicio de las personas más vulnerables en la tierra natal de Jesús, que ahora es trágicamente golpeada por la muerte, el sufrimiento, los daños materiales, mientras la población vierte lágrimas que invocan a la paz”.

Cristianos deben experimentar urgencia de anunciar a Cristo, dice el Papa
VATICANO, 18 Ene. 09 (ACI).-Miles de fieles y peregrinos se dieron cita este medio día en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien al introducir la oración mariana, recordó que el verdadero cristiano debe siempre experimentar como necesidad el dar testimonio del amor de Cristo anunciándolo en primera persona.
“Como cristianos, no podemos no advertir la necesidad de transmitir el mensaje de amor de Jesús especialmente a cuantos no lo conocen o a cuantos se encuentra en situaciones difíciles y dolorosas”, dijo el Pontífice en el marco de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado citando las diversas situaciones que estos afrontan.
“En algunos casos, gracias a Dios, es serena e integrada; pero a veces, lamentablemente, es penosa, difícil y hasta dramática”; dijo el Papa; y resaltó que “la comunidad cristiana mira a toda persona y a toda familia con atención, y pide a san Pablo la fuerza de un renovador impulso para favorecer, en todo el mundo, la pacífica convivencia entre hombres y mujeres de etnias, culturas y religiones diversas”.
“El Apóstol -prosiguió- nos dice el secreto de su nueva vida: ‘Yo también he sido conquistado por Cristo Jesús’, a lo que agrega: ‘Haceos mis imitadores’. Cada uno de nosotros, según la propia vocación y ahí donde vive y trabaja, está llamado a testimoniar el Evangelio, con una atención particular por aquellos hermanos y hermanas de otros países que por diversos motivos han venido a vivir entre nosotros, valorando así el fenómeno de la migración como ocasión de encuentro entre civilizaciones”.
Finalmente el Papa hizo una invitación a rezar por “el Encuentro Mundial de las Familias y la semana de Oración por la Unidad de los Cristianos”. Seguidamente rezó el Ángelus, saludó a los presentes en distintos idiomas e impartió su Bendición Apostólica.

El Papa propone a luteranos una reflexión común sobre la Iglesia
Al recibir a un grupo de peregrinos protestantes y católicos procedentes de Finlandia
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 19 enero 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI señaló como nuevo objetivo, dentro del diálogo ecuménico con las Iglesias y comunidades de la Reforma, un “mayor consenso” sobre “las implicaciones profundamente cristológicas y pneumatológicas del misterio de la Iglesia”, hoy en su discurso a un grupo de peregrinos luteranos y católicos procedentes de Finlandia.
Estos peregrinos habían acudido a Roma con motivo de la fiesta anual del patrón de Finlandia, san Enrique de Uppsala.
El Papa puso de manifiesto la importancia de la coincidencia de esta visita con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, y también con el bimilenario del nacimiento de san Pablo, “cuya vida y enseñanza estuvieron incansablemente comprometidas con la unidad de la Iglesia”.
“San Pablo nos recuerda la maravillosa gracia que hemos recibido al convertirnos en miembros del cuerpo de Cristo a través del bautismo”, explicó. “De Pablo aprendemos también que la unidad que estamos buscando no es nada menos que la manifestación de nuestra incorporación plena en el Cuerpo de Cristo”.
Benedicto XVI reconoció también la importancia de la Declaración conjunta Luterano-Católica sobre la justificación, de la que se celebra actualmente el décimo aniversario, y que actualmente está estudiando la Comisión para el Diálogo Luterano-Católico en Finlandia y Suecia.
Esta declaración ha suscitado, según el Papa, “cada vez más completa cuenta de la naturaleza de la Iglesia como signo e instrumento de la salvación traída en Jesucristo, y no sencillamente una mera asamblea de creyentes o una institución con funciones diversas”.
“La Iglesia es este Cuerpo místico de Cristo, y es guiada continuamente por el Espíritu Santo; el Espíritu del Padre y del Hijo. Sólo basándose en esta realidad encarnacional podrá comprenderse el carácter sacramental de la Iglesia como comunión en Cristo”, añadió.
El Papa expresó su esperanza de que esta visita a Roma “refuerce las relaciones ecuménicas entre Luteranos y Católicos en Finlandia, que han sido tan positivas durante muchos años”.
“Juntos, debemos dar gracias a Dios por todo lo que se ha logrado hasta la fecha en las relaciones católico-luteranas, y orar para que el Espíritu de la verdad nos guíe siempre hacia una mayor unidad, al servicio del Evangelio”, concluyó.

El Papa pide a Obama cooperar en la construcción de un mundo justo
VATICANO, 20 Ene. 09 / 09:17 am (ACI) El Papa Benedicto XVI envió esta mañana un telegrama a Barack Obama, quien asume hoy la presidencia de Estados Unidos y se convierte así en el mandatario 44º de esta nación y el primero de raza negra. En el breve texto, el Pontífice ofrece sus mejores deseos y alienta al Presidente a cooperar “en la construcción de un mundo verdaderamente justo y una sociedad libre”.
En esta ocasión, señala el Papa, “ofrezco mis cordiales y buenos deseos, y le aseguro mis oraciones para que Dios todopoderoso le otorgue sabiduría y fortaleza en el ejercicio de sus altas responsabilidades”.
A continuación el Santo Padre hace votos para que “bajo su mando los estadounidenses sigan encontrando en su importante herencia religiosa y política los valores espirituales y los principios éticos necesarios para cooperar en la construcción de un mundo verdaderamente justo y una sociedad libre, marcada por el respeto a la dignidad, la igualdad de derechos para cada uno de sus miembros, especialmente los pobres, los abandonados y aquellos que no tienen voz, en un tiempo en el que tantos de nuestros hermanos y hermanas en todo el mundo claman por ser liberados del flagelo de la pobreza, el hambre y la violencia”.
Finalmente, Benedicto XVI destacó que reza “para que sea usted confirmado en su resolución de promover el entendimiento, la cooperación y la paz entre las naciones, para que todos puedan compartir en el banquete de la vida que Dios desea para toda la familia humana. Sobre su familia y sobre todo el pueblo estadounidense, invoco las bendiciones del Señor de la alegría y la paz”.

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Benedicto XVI invita a todos los cristianos a trabajar por el ecumenismo
“La unidad está conectada con la misma misión de la Iglesia en el mundo”
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 21 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI interrumpió este miércoles el ciclo de catequesis que viene realizando sobre la vida y las enseñanzas del Apóstol san Pablo, y dedicó la audiencia de hoy a hablar sobre el diálogo ecuménico, dada la coincidencia con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
El Papa dedicó la catequesis de hoy a reflexionar sobre el pasaje de Ezequiel que se ha elegido como lema de esta semana, y en el que el profeta toma dos leños, símbolo del Israel dividido, para realizar una profecía sobre su reunión futura.
En primer lugar, destacó que la cuestión de la unidad de los cristianos no es secundaria, sino que “está conectada con la vida y a la misión misma de la Iglesia en el mundo”, como el propio Cristo señaló en la Última Cena.
La Iglesia, afirmó, “debe vivir una unidad que sólo puede derivar de su unidad con Cristo, con su trascendencia, como signo de que Cristo es la verdad. Esta es nuestra responsabilidad: que sea visible para el mundo el don de una unidad en virtud de la cual se haga creíble nuestra fe”.
Por ello, invitó reiteradamente a los cristianos a que “tomen conciencia de la urgencia de trabajar de todas las formas posibles para llegara este gran objetivo”.
Sin embargo, esta unidad plena necesita como condición previa la “purificación” de los cristianos de los “elementos extraños a la fe” y la “mayor fidelidad a la vocación de Dios”.
“En la dispersión entre los gentiles, los israelitas habían conocido cultos erróneos, habían asimilado concepciones de vida equivocadas, habían asumido costumbres ajenas a la ley divina”, explica el Papa. “A esta renovación debemos estar abiertos también nosotros, porque también nosotros, desperdigados entre los pueblos del mundo, hemos aprendido costumbres muy alejadas de la Palabra de Dios”.
“El ecumenismo verdadero no existe sin la conversión interior, porque el deseo de la unidad nace y madura de la renovación de la mente, de la abnegación de sí mismo y del ejercicio pleno de la caridad”, añadió.
Por último, el Papa invitó a tomar como modelo al Apóstol san Pablo, y especialmente “su anhelo y dedicación por el único Señor y por la unidad de su Cuerpo místico, la Iglesia”.
“Siguiendo su ejemplo y contando con su intercesión, que cada comunidad crezca en el empeño de la unidad, gracias a las diversas iniciativas espirituales y pastorales y a las asambleas de oración común, que suelen hacerse más numerosas e intensas en esta “Semana”, haciéndonos ya pregustar , en un cierto modo, el gozo de la unidad plena”, concluyó.

Benedicto XVI alienta a “generación digital” a anunciar a Cristo en Internet
VATICANO, 23 Ene. 09 / 07:27 am (ACI) Este mediodía –hora local– en la Sala de Prensa de la Santa Sede se ha presentado el mensaje para la 43º Jornada de las Comunicaciones Sociales, en el que el Papa Benedicto XVI recuerda que las nuevas tecnologías son “un don para la humanidad” y alienta a los jóvenes, “la generación digital”, a hacer buen uso de ella convirtiéndola también en un espacio para anunciar al Señor Jesús.
Tras enumerar algunos de los beneficios de las nuevas redes sociales en Internet, el Papa resalta cómo los jóvenes han descubierto el “enorme potencial de los nuevos medios para facilitar la conexión, la comunicación y la comprensión entre las personas y las comunidades” y cómo la popularidad de su uso responde “al deseo fundamental de las personas de entrar en relación unas con otras”.
“Este anhelo de comunicación y amistad –explica el Papa– tiene su raíz en nuestra propia naturaleza humana y no puede comprenderse adecuadamente sólo como una respuesta a las innovaciones tecnológicas. A la luz del mensaje bíblico, ha de entenderse como reflejo de nuestra participación en el amor comunicativo y unificador de Dios, que quiere hacer de toda la humanidad una sola familia. Cuando sentimos la necesidad de acercarnos a otras personas, cuando deseamos conocerlas mejor y darnos a conocer, estamos respondiendo a la llamada divina, una llamada que está grabada en nuestra naturaleza de seres creados a imagen y semejanza de Dios, el Dios de la comunicación y de la comunión”.
Tras alentar a quienes trabajan en este mundo digital a “promover una cultura de respeto, diálogo y amistad”, Benedicto XVI exhorta a “quienes se ocupan del sector de la producción y difusión de contenidos de los nuevos medios” a “respetar la dignidad y el valor de la persona humana. Si las nuevas tecnologías deben servir para el bien de los individuos y de la sociedad, quienes las usan deben evitar compartir palabras e imágenes degradantes para el ser humano, y excluir por tanto lo que alimenta el odio y la intolerancia, envilece la belleza y la intimidad de la sexualidad humana, o lo que explota a los débiles e indefensos”.
Seguidamente, al hablar de la amistad, el Papa advirtió que ésta debe ser vivida primeramente en los ambientes cotidianos y evitar el riesgo de convertir en obsesivo el deseo de “conexión virtual” cuya “consecuencia es que la persona se aísla, interrumpiendo su interacción social real. Esto termina por alterar también los ritmos de reposo, de silencio y de reflexión necesarios para un sano desarrollo humano”.
“La amistad es un gran bien para las personas, pero se vaciaría de sentido si fuese considerado como un fin en sí mismo. Los amigos deben sostenerse y animarse mutuamente para desarrollar sus capacidades y talentos, y para poner éstos al servicio de la comunidad humana”, precisó.
El Papa Benedicto XVI también alentó a los jóvenes católicos “a llevar al mundo digital el testimonio de su fe. Amigos, sentíos comprometidos a sembrar en la cultura de este nuevo ambiente comunicativo e informativo los valores sobre los que se apoya vuestra vida”.
“A vosotros, jóvenes, que casi espontáneamente os sentís en sintonía con estos nuevos medios de comunicación, os corresponde de manera particular la tarea de evangelizar este ‘continente digital’. Haceos cargo con entusiasmo del anuncio del Evangelio a vuestros coetáneos. Vosotros conocéis sus temores y sus esperanzas, sus entusiasmos y sus desilusiones. El don más valioso que les podéis ofrecer es compartir con ellos la ‘buena noticia’ de un Dios que se hizo hombre, padeció, murió y resucitó para salvar a la humanidad”, exhortó el Papa.
Finalmente, el Santo Padre recordó que “el corazón humano anhela un mundo en el que reine el amor, donde los bienes sean compartidos, donde se edifique la unidad, donde la libertad encuentre su propio sentido en la verdad y donde la identidad de cada uno se logre en una comunión respetuosa. La fe puede dar respuesta a estas aspiraciones: ¡sed sus mensajeros! El Papa está junto a vosotros con su oración y con su bendición”

San Pablo ayuda a entender el significado de la conversión, según el Papa
La conversión “es el camino hacia la unidad de los cristianos”
CIUDAD DEL VATICANO, domingo 25 de enero de 2009 (ZENIT.org).- La experiencia de san Pablo puede ser “un modelo para toda auténtica conversión cristiana”, afirmó hoy Benedicto XVI, durante el rezo del Ángelus con los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro.
Gracias a la conversión de Pablo, explicó el Papa, aludiendo a la fiesta de la Conversión de San Pablo que hoy celebra toda la Iglesia, “podemos comprender el verdadero significado de la conversión evangélica”.
“Fue este encuentro el que le cambió radicalmente la existencia. En el camino de Damasco sucedió para él lo que Jesús pide en el Evangelio de hoy: Saulo se convirtió porque, gracias a la luz divina, ‘creyó en el Evangelio’”, explicó.
“Su conversión y la nuestra -observó el Pontífice-, consiste en creer en Jesús muerto y resucitado y en abrirse a la iluminación de su gracia divina”.
En aquel momento, de hecho, “Saulo comprendió que su salvación no dependía de las obras buenas realizadas según la ley, sino del hecho de que Jesús había muerto también por él -el perseguidor- y que estaba, y está, resucitado”.
Según el Papa, “esta verdad, que gracias al bautismo ilumina la existencia de todo cristiano, alumbra completamente nuestra forma de vivir”.
Convertirse, por tanto, significa “creer que Jesús se ha entregado a sí mismo por mí, muriendo en la cruz, y que resucitado, vive conmigo y en mí”.
Confiando en “el poder de su perdón, explicó el Papa, podemos “salir de las arenas movedizas del orgullo y del pecado, de la mentira y de la tristeza, del egoísmo y de toda falsa seguridad, para conocer y vivir la riqueza de su amor”.
Ecumenismo y conversión
El Papa afirmó que la invitación a la conversión era particularmente oportuna en este domingo, en el que coincide esta fiesta paulina con la conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que había comenzado el 18 de enero.
La conversión “es la actitud espiritual adecuada que nos indica el Apóstol para poder progresar en el camino de la comunión”, explicó.
“Los cristianos aún no hemos conseguido la meta de la unidad plena, pero si nos dejamos convertir continuamente por el Señor Jesús, llegaremos seguramente”, constató Benedicto XVI.
El Papa pidió la intercesión de la Virgen para que “nos obtenga el don de una conversión verdadera, para que cuanto antes se realice el anhelo de Cristo: Ut unum sint” (que sean uno).

El Papa destaca el papel positivo de la religión en la sociedad
Especialmente ante la próxima reforma de las leyes sobre bioética
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 26 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI afirmó hoy, en su discurso al nuevo embajador de Francia ante la Santa Sede, Stanislas Lefebvre de Laboulaye, el papel positivo que la religión, y particularmente el catolicismo, puede tener para la sociedad francesa.
Esta presencia “viva” del catolicismo en Francia, explicó el Papa, se puso de manifiesto en su pasado viaje de septiembre para el 150 aniversario de las apariciones de Lourdes.
En esta ocasión, los católicos “dieron testimonio de la capacidad de la fe para tener abierto pacíficamente el espacio de interioridad que existe en el hombre, y para reunir fraternal y gozosamente a grandes masas de hombres y mujeres tan distintos”.
“Estos momentos han mostrado, si era necesario, que la comunidad católica es una de las fuerzas vivas de su país”, afirmó el Papa.
En este sentido, afirmó que la Iglesia católica “ha comprendido bien y acogido con interés y satisfacción la propuesta de su Presidente de que la aportación de las grandes familias espirituales constituya para la vida de la Nación una “gran riqueza” en lugar de una “locura” que dejar pasar”.
“Los pastores de la Iglesia de Francia han trabajado mucho y están dispuestos a ofrecer su contribución de calidad al debate público que va a empezar”, afirmó, y añadió que “los poderosos avances científicos deben estar siempre guiados por la preocupación de servir al bien y a la dignidad inalienable del hombre”.
Se refirió también al diálogo interreligioso, poniendo de manifiesto el trabajo que la Iglesia francesa está llevando a cabo en este sentido, para “reunir las condiciones de un diálogo pacífico y permanente con todas las comunidades religiosas y todas las familias del pensamiento”.
“Les agradezco sus desvelos para asegurar las bases de un diálogo intercultural e interreligioso donde las diferentes comunidades religiosas tengan la oportunidad de mostrar que son factores de paz”, explicó el Papa.
Añadió que las religiones, al “reconocer el valor trascendente de todo ser humano, en lugar de enfrentar a los hombres unos contra otros, favorecen la conversión del corazón que lleva a un compromiso contra la violencia, el terrorismo o la guerra, y la promoción de la justicia y de la paz”.
Por último, el Papa se refirió a la actual crisis económica que afecta a todo el mundo, y auguró que las medidas que se pongan en marcha “tengan particular empeño en favorecer la cohesión social, en proteger a las poblaciones más frágiles”.
Las actuales dificultades, añadió, “son una fuente penosa de inquietudes y de sufrimientos para muchos, pero también son una oportunidad para sanear los mecanismos financieros, para hacer progresar el funcionamiento de la economía hacia una preocupación más grande por el hombre y para reducir las formas antiguas y nuevas de pobreza”.

Benedicto XVI exhorta a periodistas católicos a tener el coraje de ser coherentes
VATICANO, 27 Ene. 09 / 01:01 pm (ACI) El Papa Benedicto XVI en un mensaje dado a conocer hoy, dirigido a los participantes del Congreso Nacional de la Unión Católica de la Prensa Italiana (UCSI), invitó a los periodistas católicos a “tener el coraje de ser coherentes” para así ser “más fácilmente escuchados”.
Tras precisar el debilitamiento en el respeto “por la dignidad de la persona, el sentido de los valores de la justicia, la libertad, la solidaridad, que son esenciales para la supervivencia de una sociedad”, el Papa afirmó que “no son pocos los colegas ‘laicos’ que esperan vuestro testimonio silencioso, no solo de apariencia sino de sustancia, de una vida inspirada en los valores de la fe”.
“En la medida en que el testimonio de vida sea más coherente, seréis más fácilmente escuchados”, agregó el Papa a los periodistas de UCSI que este año conmemora el 50º aniversario de su fundación y que celebraran este congreso la semana pasada.
Asimismo, Benedicto XVI señaló que en la actualidad los periodistas están “comprometidos en una tarea cada vez más exigente, en la que los espacios de libertad a menudo son amenazados, y los intereses económicos y políticos tienen preeminencia sobre el espíritu de servicio y sobre el criterio del bien común”.
Por ello, el Papa los exhortó a “no ceder a compromisos en valores tan importantes, sino a tener el coraje de ser coherentes, aunque conlleve renuncias personales: la serenidad de la conciencia no tiene precio”.

Leer Escrituras como inspiradas por el Espíritu Santo, exhorta el Papa Benedicto
VATICANO, 28 Ene. 09 / 10:02 am (ACI) En la Audiencia General de hoy, el Papa Benedicto XVI alentó a leer la Escritura “como ‘inspirada’ y proveniente del Espíritu Santo”, al tiempo que exhortó a custodiar con “su ayuda la tradición de la fe apostólica” pues Él “habita en nosotros” y “es el criterio de fidelidad al anuncio del Evangelio”.
Ante miles de fieles reunidos en el Aula Pablo VI, el Papa habló sobre la visión teológica de las últimas cartas de San Pablo, llamadas Cartas pastorales porque están dirigidas a Timoteo y Tito, estrechos colaboradores del Apóstol.
En estas cartas, dijo Benedicto XVI, se hace referencia a una situación en la que “surgen algunas doctrinas erróneas y falsas, como los que pretendían que el matrimonio no fuese bueno. Esta preocupación es actual porque hoy se lee a veces la Escritura como objeto de curiosidad histórica y no como palabra del Espíritu Santo, en la que podemos sentir la misma voz del Señor y conocer su presencia en la historia”.
Al referirse luego al “sentido de universalidad” de la salvación – ‘Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad’– que “es fuerte y determinante en estas cartas paulinas”, el Papa precisó que las cartas pastorales de San Pablo se ofrece “una reflexión sobre la estructura ministerial de la Iglesia, presentándose por primera vez la triple división de obispos, presbíteros y diáconos”.
“De este modo tenemos lo esencial de la estructura católica: Escritura y Tradición, Escritura y anuncio, forman un conjunto, pero a esta estructura, por decir así doctrinal, hay que añadir la estructura personal, los sucesores de los Apóstoles, como testigos del anuncio apostólico”.
Hablando del obispo, el Papa recordó que en la Carta a Timoteo “es considerado padre de la comunidad cristiana. La idea de la Iglesia como ‘casa de Dios’ tiene sus raíces en el Antiguo Testamento, y se encuentra formulada de nuevo en la Carta a los Hebreos, mientras que en la Carta a los Efesios se lee que todos los cristianos ya no son extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios”.
Finalmente, el Papa alentó a pedir “al Señor y a San Pablo para que también nosotros, como cristianos, podamos caracterizarnos siempre más, en relación con la sociedad en la que vivimos, como miembros de la ‘familia de Dios’. Y pidamos también para que los pastores de la Iglesia adquieran cada vez más sentimientos paternos, tanto compasivos como fuertes, en la formación de la casa de Dios, de la comunidad, de la Iglesia”.

“Jesús sufre y muere por amor y da así sentido al sufrimiento humano”, dice Papa en Ángelus
VATICANO, 01 Feb. 09 / 06:29 am (ACI) Miles de fieles se reunieron este medio día en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien en sus palabras introductorias hizo un llamado a testimoniar el amor que ayuda afrontar el dolor y la agonía de modo humano encontrando un sentido al sufrimiento en la Cruz de Cristo. “Jesús nunca deja de enseñar a sus discípulos que para ingresar en la gloria debe padecer mucho, ser rechazado, condenado y crucificando, pues el sufrimiento es parte integrante de su misión”, dijo el Papa en su introducción al Ángelus meditando sobre las lecturas hodiernas.
El Papa hizo notar que se tratan de lecturas que resaltan “el secreto mesiánico, es decir, el hecho que Jesús no quiere que por el momento se sepa, fuera del grupo de los discípulos, que Él es el Cristo, el Hijo de Dios”. Es por ello que Jesús “más de una vez dice a los apóstoles, a los enfermos que cura, que no revelen a nadie su identidad”. Sobre la cita de este domingo resaltó que Jesús “impide a los demonios mismos revelar su identidad” y que justamente insiste en este punto porque “está en juego la realización de su misma misión, de la cual depende nuestra salvación”.
“Sabe, en efecto, que para liberar a la humanidad del dominio del pecado, Él tendrá que ser sacrificado en la cruz como verdadero Cordero pascual. El diablo, por su parte, trata de distraerlo, de hacerle perder la dirección hacia la lógica humana de un Mesías potente y lleno de éxito”, continuó el Papa. Más adelante el Pontífice recordó que “Jesús sufre y muere por amor” y que así “da un sentido a nuestro sufrimiento, un sentido que muchos hombres y mujeres de todas las épocas han comprendido y hecho propio, experimentando la serenidad profunda incluso en la dureza de las pruebas físicas y morales”.
El Papa aprovechó sus reflexiones para recordar, en el marco de la Jornada por la Vida, que “la eutanasia es una falsa solución al drama del sufrimiento, una solución indigna para el hombre. La verdadera respuesta no puede ser dar la muerto, por muy ‘dulce’ que sea, sino testimoniar el amor que ayuda afrontar el dolor y la agonía de modo humano”. El Papa encomendó a María todas “las personas que pasan sufrimientos y quienes se empeñan cada día por apoyarlas, sirviendo a la vida en cada una de sus fases: padres, operadores sanitarios, sacerdotes, religiosos, científicos, voluntarios y otros”. Seguidamente rezó el Ángelus dominical, saludó a los presentes en diversos idiomas, e impartió su Bendición Apostólica.

El Papa ve necesaria “una nueva síntesis entre capital y trabajo”
”La actual crisis económica y social, “una oportunidad que la Iglesia debe aprovechar”
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- La crisis económica exige encontrar una nueva relación entre capital y trabajo, considera Benedicto XVI, quien considera que la coyuntura interpela también a la Iglesia.
“El gran desafío y oportunidad, que la preocupante crisis económica del momento invita a saber aprovechar, consiste en encontrar una nueva síntesis entre bien común y mercado, entre capital y trabajo”, afirmó el Papa al recibir el pasado sábado a los miembros de la Confederación Italiana Sindical de los Trabajadores (Confederazione Italiana Sindacati Lavoratori, CISL),
En su discurso, Benedicto XVI afirmó que el mundo del trabajo es “la clave esencial” de toda la cuestión social, “porque condiciona el desarrollo no sólo económico, sino también cultural y moral, de las personas, de las familias, de las comunidades y de la humanidad entera”.
Citando a Juan Pablo II, el Papa subrayó que la Iglesia “nunca ha dejado de considerar el problema del trabajo dentro de una cuestión social que ha ido asumiendo progresivamente dimensiones mundiales”.
Precisamente, la crisis económica y social actual “está afectando especialmente al mundo del trabajo”, y requiere “un esfuerzo libre y responsable por parte de todos; es decir, es necesario superar los intereses particulares y de sector, para afrontar juntos y unidos las dificultades”.
“Nunca como hoy se ha advertido una urgencia semejante”, advirtió.
Ante la actual crisis, añadió el Papa, es necesario realizar un “llamamiento a la solidaridad y la responsabilidad de todos”, así como trabajar juntos”. “Las dificultades que atraviesa el mundo del trabajo empujan a una concertación efectiva y más compacta entre todos los componentes de la sociedad”, añadió.
En este sentido, insistió en el importante papel que deben jugar los sindicatos a la hora de encontrar esta nueva relación entre capital y trabajo, hasta el punto de considerarlos “un elemento indispensable de la vida social, especialmente en las modernas sociedades industrializadas”.
“Auguro por tanto que de la actual crisis mundial brote la voluntad común de dar vida a una nueva cultura de la solidaridad y de la participación responsable, condiciones indispensables para construir juntos el futuro de nuestro planeta”, añadió.
“En el pleno respeto de la legítima autonomía de toda institución, la Iglesia, experta en humanidad, no se cansa de ofrecer la contribución de su enseñanza y de su experiencia a aquellos que pretenden servir a la causa del hombre, del trabajo y del progreso, de la justicia social y de la paz”, añadió.
El Papa invitó a los sindicalistas a “renovar el entusiasmo de los comienzos y para redescubrir aún más vuestro carisma original”.
“El mundo necesita personas que se dediquen con desinterés a la causa del trabajo en el respeto pleno a la dignidad humana y del bien común. La Iglesia, que aprecia el papel fundamental de los sindicatos, os está cercana hoy como ayer, y está dispuesta a ayudaros, para que podáis cumplir lo mejor posible vuestro deber en la sociedad”, afirmó.

El Papa alienta a vivir el ayuno en esta Cuaresma
VATICANO, 03 Feb. 09 / 10:39 am (ACI) En su mensaje para la Cuaresma 2009 titulado “Jesús después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre”, el Papa Benedicto XVI reflexiona de manera especial en el tema del ayuno y lo propone como ejercicio espiritual para los fieles del mundo y así desapegarse cada vez más del pecado.
En el mensaje presentado esta mañana en la Sala Prensa de la Santa Sede por el Cardenal Paul Josef Cordes, Presidente del Pontificio Consejo Cor Unum; y Josette Sheeran, Directora Ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, el Papa señala que “en mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, este año deseo detenerme a reflexionar especialmente sobre el valor y el sentido del ayuno. En efecto, la Cuaresma nos recuerda los cuarenta días de ayuno que el Señor vivió en el desierto antes de emprender su misión pública”.
Tras recordar luego que “las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. Por esto, en la historia de la salvación encontramos en más de una ocasión la invitación a ayunar”, Benedicto XVI precisa que ante “el pecado y sus consecuencias nos oprimen a todos, el ayuno se nos ofrece como un medio para recuperar la amistad con el Señor”.
“El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que ‘ve en lo secreto y te recompensará’. Él mismo nos da ejemplo al responder a Satanás, al término de los 40 días pasados en el desierto, que ‘no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’. El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el ‘alimento verdadero’, que es hacer la voluntad del Padre”.
“Si, por lo tanto, Adán desobedeció la orden del Señor de ‘no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal’, con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia”, destaca luego.
En nuestros días, prosigue, “parece que la práctica del ayuno ha perdido un poco su valor espiritual y ha adquirido más bien, en una cultura marcada por la búsqueda del bienestar material, el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Está claro que ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es, en primer lugar, una ‘terapia’ para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios”.
Luego de explicar que “la práctica fiel del ayuno contribuye, además, a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor”, el Papa asegura que “privarse del alimento material que nutre el cuerpo facilita una disposición interior a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra de salvación. Con el ayuno y la oración Le permitimos que venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón: el hambre y la sed de Dios.
Al mismo tiempo, el ayuno nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos”.
“Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. Precisamente para mantener viva esta actitud de acogida y atención hacia los hermanos, animo a las parroquias y demás comunidades a intensificar durante la Cuaresma la práctica del ayuno personal y comunitario, cuidando asimismo la escucha de la Palabra de Dios, la oración y la limosna”.
Seguidamente Benedicto XVI indica que “el ayuno representa una práctica ascética importante, un arma espiritual para luchar contra cualquier posible apego desordenado a nosotros mismos. Privarnos por voluntad propia del placer del alimento y de otros bienes materiales, ayuda al discípulo de Cristo a controlar los apetitos de la naturaleza debilitada por el pecado original, cuyos efectos negativos afectan a toda la personalidad humana”.
“Pienso, –continúa– especialmente en un mayor empeño en la oración, en la lectio divina, en el Sacramento de la Reconciliación y en la activa participación en la Eucaristía, sobre todo en la Santa Misa dominical. Con esta disposición interior entremos en el clima penitencial de la Cuaresma.
Finalmente el Papa hace votos para que “nos acompañe la Beata Virgen María, Causa nostræ laetitiæ, y nos sostenga en el esfuerzo por liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado para que se convierta cada vez más en ‘tabernáculo viviente de Dios’. Con este deseo, asegurando mis oraciones para que cada creyente y cada comunidad eclesial recorra un provechoso itinerario cuaresmal, os imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica”.

El Papa resalta extraordinaria herencia espiritual de San Pablo para el mundo
VATICANO, 04 Feb. 09 / 09:58 am (ACI) En la Audiencia General de hoy celebrada en el Aula Pablo VI, con la que dio fin a las catequesis sobre San Pablo, el Papa Benedicto XVI destacó que “la figura de Pablo va más allá de su vida terrena y de su muerte porque nos ha dejado una extraordinaria herencia espiritual”.
Tras explicar que “muy pronto sus cartas entran en la liturgia donde la estructura, profeta, apóstol, evangelio es decisiva para la forma de la liturgia de la Palabra”, el Papa resaltó que “con esta presencia el Apóstol se hace alimento espiritual para los fieles de todos los tiempos”.
Su martirio, explicó Benedicto XVI, “se narra por primera vez en los ‘Hechos de Pablo’, escritos hacia el final del siglo II. Refieren que Nerón lo condenó a la decapitación inmediata. La fecha de la muerte varía en las fuentes antiguas que la colocan entre la persecución desencadenada por Nerón después del incendio de Roma en julio del 64 y el último año de su reino, el 68″. La tradición narra que la decapitación tuvo lugar en el lugar conocido como “Tre Fontane” en Roma y que fue sepultado en la Via Ostiense donde hoy se encuentra la basílica de San Pablo Extramuros erigida sobre su tumba.
Seguidamente el Papa resaltó como “los Padres de la Iglesia y más tarde todos los teólogos se nutrieron de su espiritualidad. Por eso es desde hace siglos el maestro y el Apóstol de las Gentes. San Agustín se convirtió gracias a él. Santo Tomás de Aquino nos dejó un hermoso comentario a sus epístolas que representa el fruto más maduro de la exégesis medieval. Un momento decisivo fue la Reforma protestante en el siglo XVI” cuando Lutero “encontró una nueva interpretación de la doctrina paulina de la justificación que lo libró de escrúpulos y ansias y le dio una confianza nueva y radical en la bondad de Dios que perdona siempre sin condiciones todo. A partir de entonces Lutero identificó el legalismo judeocristiano, condenado por el apóstol, con el orden de vida de la Iglesia Católica y ésta se le presenta como esclava de la Ley a la que opone la libertad del Evangelio”.
“El Concilio de Trento interpretó de forma muy profunda la cuestión de la justificación y encontró en la línea de toda la tradición católica la síntesis entre Ley, Evangelio en conformidad con el mensaje de la Escritura leída en su totalidad y unidad”.
A continuación, el Papa indicó que “el siglo XIX, recogiendo la herencia mejor de la Ilustración, conoció un resurgir de los estudios paulinos en ámbito más científico, de interpretación histórico-crítica de la Sagrada Escritura. El nuevo paulinismo de ese siglo consideró central en el pensamiento del Apóstol el concepto de libertad y se habla de él casi como un nuevo fundador del cristianismo. Lo cierto es que en San Pablo la centralidad del Reino de Dios, determinante para Jesús, se transforma en la centralidad de la cristología cuyo punto decisivo es el misterio pascual del que se derivan los sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía como presencia permanente de este misterio gracias al cual crece el Cuerpo de Cristo y se construye la Iglesia”.
En los últimos 200 años, en el ámbito de la exégesis paulina, “crecen las convergencias entre exégesis católica y protestante y hoy se esbozan consensos precisamente en los puntos del máximo disenso histórico. Esto representa una gran esperanza para la causa del ecumenismo, fundamental para el Concilio Vaticano”, prosiguió.
El Papa citó además los diversos movimientos religiosos surgidos en la Edad Moderna dentro de la Iglesia Católica inspirados por San Pablo “como en el siglo XVI ‘la Congregación de San Pablo en el XIX los Misioneros de San Pablo en el XX la Familia Paulina o el Instituto Secular de la Compañía de San Pablo”.
Finalmente, Benedicto XVI precisó que “ante nosotros se yergue la figura luminosa de un Apóstol y un pensador cristiano extremadamente fecundo y profundo al que todos podemos acercarnos beneficiosamente. Aproximarnos a su persona y a su doctrina, será por lo tanto un estímulo, y también una garantía para la consolidación de la identidad cristiana de cada uno de nosotros y para el rejuvenecimiento de la entera Iglesia”.

LA VOZ DEL PAPA
Febrero, 2009
Un acto de misericordia paterna: “En cumplimiento de este servicio a la unidad, que califica de modo específico mi ministerio de Sucesor de Pedro, he decidido hace días conceder la remisión de la excomunión en que habían incurrido los cuatro obispos ordenados sin mandato pontificio en 1988 por Mons. Lefebvre. (…) A este gesto mío siga el solícito empeño por su parte de llevar a cabo el verdadero reconocimiento del magisterio, de la autoridad del Papa y del Concilio Vaticano II” (Comunicado del Papa durante la audiencia general, miércoles 28 de enero de 2009).
Buscar la plenitud de la comunión: “Le deseo toda la fortaleza y alegría en el cumplimiento de la gran tarea que se presenta ante usted para guiar la Iglesia que preside en el camino del crecimiento espiritual y de la unidad. (…) Reitero el compromiso de la Iglesia católica para cooperar con la Iglesia ortodoxa rusa dando un claro testimonio de la verdad del mensaje cristiano y de los valores que únicamente pueden sostener al mundo actual en el camino de la paz, la justicia y el cuidado amoroso hacia los marginados” (Comunicado de felicitación del Santo Padre al nuevo patriarca de Moscú durante la audiencia general, miércoles 28 de enero de 2009).
Alimentar el auténtico espíritu de fe: “El Sucesor de Pedro les renueva la expresión de su solicitud y cercanía espiritual, animándoles a continuar unidos en la actividad pastoral, beneficiándose también de la experiencia de la Iglesia universal. (…) Alimenten un auténtico espíritu de fe, con la conciencia totalmente evangélica de que Jesús no dejará de hacer fecundo, con la gracia de su Espíritu, su ministerio para gloria del Padre” (Discurso del Papa durante la audiencia de los obispos rusos durante su visita “ad limina”, jueves 29 de enero de 2009).
El valor del sufrimiento humano: “La eutanasia es una falsa solución al drama del sufrimiento pues no es digna del hombre. (…) La verdadera respuesta no puede ser la de provocar la muerte, por más ‘dulce’ que sea, sino testimoniar el amor que ayuda a afrontar el dolor y la agonía de manera humana. (…) Podemos estar seguros: ninguna lágrima, ni de quien sufre ni de quien está a su lado, se pierde ante Dios” (Discurso del Santo Padre durante la oración del Ángelus, domingo 1 de febrero de 2009).
Intenciones de oración del Papa para el mes de febrero
La intención general del Apostolado de la Oración del Papa para el mes de enero es: “Para que los pastores de la Iglesia sean cada vez más dóciles a la acción del Espíritu Santo en su enseñanza y en su servicio al pueblo de Dios”.
Su intención misionera es: “Para que la Iglesia en África encuentre vías y medios adecuados para promover eficazmente la reconciliación, la justicia y la paz, siguiendo las indicaciones de la II Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos”.

El Papa resalta suprema dignidad de toda vida humana débil y sufriente
VATICANO, 07 Feb. 09 / 10:20 am (ACI) En su mensaje por la 17º Jornada Mundial del Enfermo que se celebra este 11 de febrero, Fiesta de la Virgen de Lourdes, el Papa Benedicto XVI resaltó “la absoluta y suprema dignidad de toda vida humana. No cambia, con el transcurrir del tiempo, la enseñanza que la Iglesia incesantemente proclama: la vida humana es bella y vivida en plenitud incluso cuando es débil y está envuelta en el misterio del sufrimiento”.
En el texto dado a conocer hoy, el Papa explicó cómo la Iglesia abre los brazos de manera especial a los niños, como “familia de Dios” que es, principalmente a los que padecen alguna enfermedad; y a los que sufren otro tipo de “enfermedades” como las guerras, la orfandad, la explotación de parte de personas inescrupulosas que roban su inocencia “provocando en ellos una plaga psicológica que los marcará el resto de la vida”.
Tras explicar luego cómo la comunidad cristiana se ofrece como familia para los niños enfermos, a ejemplo del Buen Samaritano que ayuda al prójimo herido, Benedicto XVI explica que la compasión del Señor Jesús “por el llanto de la viuda de Nain y la implorante oración de Jairo constituyen, entre otros, algunos útiles puntos de referencia para aprender a compartir los momentos de pena física y moral de tantas familias probadas”.
“Todo esto –dice luego el Papa– presupone un amor desinteresado y generoso, reflejo del amor misericordioso de Dios, que nunca abandona a sus hijos en la prueba, pero siempre proporciona adecuados recursos de corazón e inteligencia para estar en capacidad de afrontar apropiadamente las dificultades de la vida”.
Luego de precisar que “la dedicación cotidiana y el esfuerzo sin desmayo al servicio de los niños enfermos constituye un elocuente testimonio de amor por la vida humana, en particular por la vida de quien es débil y en todo y para todo depende de otros”, el Santo Padre asegura que “es a Jesús hacia quien debemos volver la mirada: muriendo en la cruz ha querido compartir el dolor de toda la humanidad. En su sufrir por amor vemos una suprema co-participación en las penas de los pequeños enfermos y de sus padres”.
El Papa luego saluda a las organizaciones “internacionales y nacionales que se ocupan de los niños enfermos, especialmente en los países pobres” y exhorta a los “responsables de las naciones para que “se potencien leyes y provisiones a favor de los niños enfermos y sus familias”.
“Siempre –prosigue– y sobre todo cuando está en juego la vid de los niños, la Iglesia por su parte, se hace disponible a ofrecer su cordial colaboración en el intento de transformar toda la civilización humana en ‘civilización del amor’”.
Seguidamente el Papa saluda a todos cuantos sirven a los niños enfermos y luego se dirige a estos últimos. “Un saludo del todo especial para ustedes, queridos niños enfermos y sufrientes: el Papa os abraza con afecto paterno junto a vuestros padres y familiares y os asegura un especial recuerdo en la oración, invitándoos a confiar en la ayuda maternal de la Inmaculada Virgen María que en la pasada Navidad hemos contemplado una vez más mientras tomaba entre sus brazos con alegría al Hijo de Dios hecho niño”.
Finalmente, el Papa concluye invocando “sobre cada uno de ustedes y sobre todo enfermo la materna protección de la Virgen Santa, Salud de los enfermos, y a todos imparto de corazón una especial Bendición Apostólica”.

La peor enfermedad es la ausencia de Dios, dice Benedicto XVI
VATICANO, 08 Feb. 09 / 06:16 am (ACI)
La lluviosa mañana romana se tornó de pronto en una jornada de sol cuando el Papa Benedicto XVI se asomó a la Plaza de San Pedro para presidir la oración del Ángelus, durante el cual recordó que la peor enfermedad es la ausencia de Dios.
Al comentar el Evangelio del Día -la curación de la suegra de Pedro-, el Pontífice recordó que el amor de Dios se manifiesta en las numerosas curaciones que Cristo realizó en vida, y que se prolonga en la acción caritativa de la Iglesia en todo el mundo.
“Jesús no deja dudas: Dios es el Dios de la vida que nos libra de todo mal. Los signos de esta potencia de amor son las curaciones que realiza: así demuestra que el Reino está cerca, restituyendo a los hombres y mujeres su plena integridad de espíritu y de cuerpo”, dijo el Santo Padre.
“Es por ello -agregó- que su predicación y las curaciones que realiza van siempre unidas: forman un único mensaje de esperanza y de salvación”.
El Papa destacó luego que “a pesar de que la enfermedad es parte de la experiencia humana, no logramos acostumbrarnos a ella. No solo porque a veces puede ser muy dura y grave, sino porque esencialmente estamos hechos para la vida”.
“Cuando somos sometidos a la prueba por el mal, y nuestras oraciones parecen ser vanas, surge entonces en nosotros la duda y angustiados nos preguntamos: ‘¿Cuál es la voluntad de Dios?’”, dijo el Santo Padre; y señaló que “la respuesta se encuentra en el Evangelio”.
“Gracias a la acción del Espíritu Santo, la obra de Jesús se prolonga en la misión de la Iglesia. Mediante los Sacramentos es Cristo quien comunica su vida a multitud de hermanos y hermanas, mientras sana y conforta a un sinnúmero de enfermos mediantes las varias actividades de asistencia sanitaria que las comunidades cristianas promueven con caridad fraterna”, agregó.”
Recemos por todos los enfermos, especialmente por aquellos más graves, que no pueden en modo alguno velar por sí mismos, sino que se encuentran totalmente dependientes de los cuidados de los demás: que cada uno de ellos pueda experimentar, en la solicitud de quien lo acompaña, la potencia del amor de Dios y la riqueza de su gracia que salva”.
El Papa también anunció la Celebración de la Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el miércoles 11 de febrero, día en que la Iglesia celebra a la Beata Virgen María de Lourdes.Seguidamente rezó el Ángelus dominical en latín, saludó a los presentes en distintos idiomas, e impartió la Bendición Apostólica.
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Fe, esperanza y caridad “son la escalera” a la verdadera vida, recuerda el Papa
VATICANO, 11 Feb. 09 / 10:27 am (ACI) En la Audiencia General de este miércoles, el Papa Benedicto XVI destacó, recordando las palabras de San Juan Clímaco, que “solo la esperanza nos hace capaces de vivir la caridad”; y que la fe, la esperanza y la caridad constituyen “la escalera” que nos permite alcanzar la verdadera vida.
En su catequesis de hoy, con la que inicia un ciclo sobre los grandes escritores de la Iglesia en Oriente y Occidente en el medioevo, el Papa se refirió a San Juan Clímaco, quien naciera en el año 575 y cuya principal obra fue la “Scala”, de gran actualidad para nuestro tiempo pues “describe la escalada de la vida humana hacia Dios”.
Benedicto XVI explicó que Juan Clímaco nació en Bizancio, la actual Palestina, en medio de la peor crisis del Imperio Romano de Oriente. A los 16 años se convirtió en monje en el monte Sinaí y se hizo discípulo del Abad Martirio. Hacia los 20 años se hizo eremita y durante 40 años vivió de esta forma. Falleció hacia el año 650.
Seguidamente el Papa explicó que su obra ya mencionada, llamada en Occidente “Escalera al Paraíso” o “Escalera para subir al Cielo”, constituye “el camino del monje de la renuncia al mundo hasta la perfección del amor”. Tras explicar que esta obra está compuesta por 30 capítulos, en los que cada uno es una “grada hacia el Cielo”, el Santo Padre precisó que, a simple vista, esta obra de San Juan Clímaco podría no tener injerencia para los tiempos actuales, pero sí la tiene.
“Si observamos –prosigue el Papa– un poco más de cerca, veremos que esta vida monástica es solo un gran símbolo de la vida bautismal, de la vida del cristiano. Muestra, por así decir, en grandes caracteres lo que nosotros escribimos día a día en caracteres pequeños. Se trata de un símbolo profético que revela que es la vida del bautizado, en comunión con Cristo, con su muerte y resurrección. Y para mí es particularmente importante el hecho que el vértice de la ‘escalera’, las últimas gradas sean al mismo tiempo las virtudes fundamentales, iniciales, más simples: la fe, la esperanza y la caridad”.
Benedicto XVI precisa luego que estas virtudes “no son solo accesibles a los héroes morales, sino que son un don de Dios para todos los bautizados: en ellas crece también nuestra vida. El inicio y también el fin, el punto de partida y de llegada: todo el camino apunta siempre a una radical realización de fe, esperanza y caridad. En estas virtudes la escalada está presente. Fundamentalmente en la fe, porque tal virtud implica que deba renunciar a mi arrogancia, a mi pensamiento, a la prisa de juzgar solo, sin confiarme a los otros”.
Es necesario, dice el Papa, “este camino hacia la humildad, hacia la infancia espiritual” para superar pensamientos de arrogancia que a veces nos hacen decir “soy mejor en este mi tiempo del siglo XXI, de lo que se pudiese saber en los tiempos de entonces”.
Lo que ha de hacerse, alienta el Santo Padre, es “confiarse solamente a las Sagradas Escrituras, a la Palabra del Señor, confiarse con humildad al horizonte de la fe, para entrar así en la vastedad enorme del mundo universal, del mundo de Dios. De este modo crece nuestra alma, crece la sensibilidad del corazón hacia Dios”.
Justamente, “dice Juan Clímaco que solo la esperanza nos hace capaces de vivir la caridad. La esperanza en la cual trascendemos las cosas de cada día, no esperamos el éxitos en nuestros días terrenos, sino que esperamos al final la revelación de Dios mismo. Solo en esta extensión de nuestra alma, en esta autotrascendencia, nuestra vida se hace grande y podemos soportar las fatigas y las desilusiones de cada día, podemos ser buenos con los otros sin esperar recompensa”.
Finalmente, Benedicto XVI explicó que “solamente si está Dios, esta esperanza grande a la que tiendo, puedo cada día dar pequeños pasos en mi vida y así aprender la caridad. En ella se esconde el misterio de la oración, del conocimiento personal de Jesús: una oración sencilla, que tiende sobre todo a tocar el corazón del divino Maestro. Y así se abre el propio corazón, se aprende de Él su misma bondad, su amor. Usando entonces esta ‘escalera’ de la fe, de la esperanza y de la caridad, llegaremos así a la verdadera vida”.

Cristo es la respuesta al enigma del dolor y de la muerte, recuerda el Papa
VATICANO, 12 Feb. 09 (ACI).-Al finalizar la Eucaristía celebrada ayer por la tarde en la Basílica de San Pedro en ocasión de la Jornada Mundial del Enfermo, el Papa Benedicto XVI destacó que “Para nosotros los cristianos, la respuesta al enigma del dolor y la muerte se encuentra en Cristo”.
Al concluir la Misa, en el día de la Virgen de Lourdes, presidida por el Cardenal Javier Lozano Barragán, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, el Papa resaltó que “esta jornada nos invita a hacer sentir con mayor intensidad a los enfermos la cercanía espiritual de la Iglesia”, que es “la familia de Dios en el mundo y en su interior nadie debe sufrir por la carencia de lo necesario. Al mismo tiempo, hoy se nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la experiencia de la enfermedad, del dolor y, más en general, sobre el sentido de la vida que debe realizarse plenamente aún cuando se sufre”.
Al recordar que este año la Jornada Mundial del Enfermo está dedicada a los niños, Benedicto XVI cuestionó: “si ya nos quedamos sin palabras ante un adulto que sufre ¿qué decir cuando el mal se ceba en un pequeño inocente? ¿Cómo percibir también en las situaciones tan difíciles el amor misericordioso de Dios, que nunca abandona a sus hijos en la prueba?”.
“Estos interrogantes son frecuentes y a veces inquietantes, ya que en ámbito puramente humano no encuentran las respuestas adecuadas porque el dolor, la enfermedad y la muerte, son en su significado, insondables para nuestra mente. Nos ayuda la luz de la fe”.
“La Palabra de Dios -precisó el Papa- nos revela que también estos males son misteriosamente ‘abrazados’ por el designio divino de salvación; la fe nos ayuda a pensar que la vida humana es bella y digna de ser vivida en plenitud incluso cuando el mal la debilita”.
“Dios creó al ser humano para la felicidad y para la vida, mientras que la enfermedad y la muerte entraron en el mundo a consecuencia del pecado. Pero el Señor no nos ha abandonado a nosotros mismos: Él, el Padre de la vida, es el médico por excelencia del ser humano y no cesa de inclinarse con amor sobre la humanidad que sufre”.
Por ello, continuó el Santo Padre, “nos damos cuenta cada vez más de que la vida del ser humano no es un bien disponible, sino un cofre precioso que hay que custodiar y cuidar con todas las atenciones posibles, desde su comienzo hasta su último cumplimiento natural. La vida es un misterio que requiere responsabilidad, amor, paciencia y caridad por parte de todos. Y es todavía mas necesario rodear de atenciones y respeto a los enfermos y a los que sufren. No siempre es fácil; sabemos, sin embargo, donde buscar el valor y la paciencia para afrontar las vicisitudes de la existencia terrena, sobre todo las enfermedades y todos los sufrimientos”.
“Para nosotros los cristianos, la respuesta al enigma del dolor y la muerte se encuentra en Cristo. En la ‘escuela’ del Cristo eucarístico aprendemos a amar siempre la vida y a aceptar nuestra aparente impotencia ante la enfermedad y la muerte. ¡Que la luz que viene ‘de las alturas’ nos ayude a comprender y a dar también sentido y valor a la experiencia de sufrir y morir!”.

El Papa Benedicto XVI pide a Dios velar por el Vaticano, “centro visible de la Iglesia”
VATICANO, 13 Feb. 09 / 09:14 am (ACI) Al finalizar el concierto sinfónico por el 80 aniversario de la fundación del Estado de la Ciudad del Vaticano, el Papa Benedicto XVI pidió a Dios para que “guíe firmemente las suertes de la ‘Barca de Pedro’ entre las vicisitudes no siempre tranquilas de la historia que siga velando sobre este pequeño Estado”.
Al concluir el concierto de la RTE Concert Orchestra acompañada por la Our Lady’s Choral Society, ambas de Dublin (Irlanda), que interpretaron “El Mesías” de Georg Friedrich Händel, el Papa destacó que “este concierto, con el que se ha celebrado un aniversario tan significativo para el Estado de la Ciudad del Vaticano, se inserta en el programa del congreso organizado para esta circunstancia y dedicado al tema ‘Un pequeño territorio para una gran misión’”.
“Quisiera, también en esta circunstancia, dar las gracias a cuantos han contribuido a hacer solemne una fecha tan significativa para la Iglesia Católica. Conmemorando los 80 años de la Civitas Vaticana, se siente la necesidad de reconocer el mérito de todos los que han sido y son protagonistas de estas ocho décadas de historia de un pequeño trozo de tierra”.
Seguidamente el Santo Padre recordó “en primer lugar al principal protagonista, mi venerado antecesor Pío XI que, anunciando la firma de los Pactos Lateranenses y sobre todo la constitución del Estado de la Ciudad del Vaticano, recurrió a una frase de San Francisco de Asís y dijo que la nueva realidad soberana era para la Iglesia como para el Pobrecillo ‘ese tanto de cuerpo que bastaba para tener unida el alma’”.
Finalmente, Benedicto XVI pidió a Dios para que “guíe firmemente las suertes de la ‘Barca de Pedro’ entre las vicisitudes no siempre tranquilas de la historia que siga velando sobre este pequeño Estado. Pidámosle sobre todo que ayude con la potencia de su Espíritu a aquel que lleva el timón de la Barca, el sucesor de Pedro, para que desempeñe con fidelidad y eficacia su ministerio como fundamento de la unidad de la Iglesia Católica, que tiene en el Vaticano su centro visible y se extiende hasta los confines del mundo”.

El pecado es la verdadera impureza del corazón que nos aleja de Dios, dice el Papa
VATICANO, 15 Feb. 09 / 06:42 am (ACI) Una soleada mañana de invierno recibió a los miles de fieles y peregrinos que desde todas partes del mundo se dieron cita en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien en sus palabras introductorias resaltó la importancia del don del Sacramento de la Penitencia para restituir la comunión con Dios y con el prójimo recordando que el pecado puede causar “la muerte del alma”.
“En el Sacramento de la Penitencia, Cristo nos purifica con su misericordia infinita, nos restituye a la comunión con el Padre celeste y con los hermanos, nos dona su amor, su alegría y su paz”, dijo el Papa al comentar el Evangelio del día de hoy.
Asimismo, el Pontífice enfatizó que “los pecados que cometemos nos alejan de Dios, y si no son confesados humildemente, confiando en la misericordia divina, pueden llegar a provocar la muerte del alma”.
Explicando la curación del leproso, Benedicto XVI hizo notar que “la lepra no era solamente una enfermedad, sino también la más grave forma de ‘impureza’. Por ello era una suerte de muerte religiosa y civil, y su curación una suerte de resurrección”. “En la lepra –continuó– es posible encontrar un símbolo del pecado, que es la verdadera impureza del corazón, capaz de alejarnos de Dios. En efecto, no es la enfermedad física, como afirmaban las viejas usanzas, la que nos separa de Él, sino la culpa, el mal espiritual y moral”.
El Santo Padre también resaltó el valor simbólico del milagro: “Jesús como profetizó Isaías, es el Siervo del Señor que ‘ha cargado nuestro sufrimientos, ha llevado nuestros dolores’. En su pasión, será como un leproso, hecho impuro a causa de nuestros pecados, separado de Dios: hará todo esto por amor, por obtenernos la reconciliación, el perdón y la salvación”.
“Invoquemos a la Virgen María, que Dios preservó de toda mancha de pecado, para que nos ayude a evitar el pecado y haga en nosotros frecuente el recurso al Sacramento de la Confesión, el Sacramento del Perdón, que hoy debe ser redescubierto en su auténtico valor y en su importancia para nuestra vida cristiana”, concluyó el Pontífice. Seguidamente rezó el Ángelus en latín, saludó a los diferentes grupos presentes, e impartió su Bendición Apostólica.

Benedicto XVI impulsa la “Misión Continental” en Latinoamérica
Hoy al recibir a los miembros del Pontificio Colegio Pío Latinoamericano de Roma
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 19 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI mostró este jueves su apoyo a la “Misión continental” lanzada hace meses por los episcopados de Latinoamérica y el Caribe, al recibir el audiencia a los miembros del Pontificio Colegio Pío Latinoamericano de Roma.
Esta institución, que celebra este año el 150 aniversario de su fundación, se creó para favorecer la formación eclesiástica a seminaristas y sacerdotes procedentes de Hispanoamérica, y se confió desde su creación al cuidado de la Compañía de Jesús.
El Papa invitó a los presentes a “a asociarse con entusiasmo” al “dinamismo con el que todas aquellas diócesis han iniciado, o lo están haciendo, la ‘Misión continental’ impulsada en Aparecida”.
“El amor y la adhesión a la Sede Apostólica es una de las características más relevantes de los pueblos latinoamericanos y del Caribe”, subrayó, recordando su visita a Aparecida para la Asamblea Plenaria del CELAM, en mayo de 2007, en la que propuso una nueva evangelización del continente.
“Con mi presencia allí, quise alentar a los obispos en su reflexión sobre algo fundamental para avivar la fe de la Iglesia que peregrina en aquellas amadas tierras: llevar a todos nuestros fieles a ser discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida”.
Se dirigió a los alumnos del Colegio, recordándoles que ellos mismos “son fruto de esa maravillosa siembra del mensaje redentor de Cristo a lo largo de la historia. En efecto, provienen de diversos países, en los que, hace más de quinientos años, unos valerosos misioneros dieron a conocer a Jesús, nuestro Salvador”.
Les instó a “aprovechar bien su estancia en Roma”: “Sus obispos los han enviado al Pontificio Colegio Pío Latinoamericano para que se llenen de la sabiduría de Cristo crucificado, de forma que, al regresar a sus diócesis, puedan poner este tesoro a disposición de los demás en los diversos encargos que les sean confiados”.
Otro de los puntos en los que insistió el Papa fue en la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y a la persona del Sucesor de Pedro, como una misión particular de los directores del Colegio, “que tiene la misión de animar a sus alumnos a fortalecer su sentido de comunión y fidelidad al Romano Pontífice y a sus propios Pastores”.
“En Roma, junto a la Cátedra del Príncipe de los Apóstoles, ustedes tienen una oportunidad privilegiada de forjar su corazón de verdaderos apóstoles, en los que todo su ser y quehacer esté anclado firmemente en el Señor, que ha de ser siempre para ustedes cimiento, brújula y meta de sus esfuerzos”, añadió.

Cuidar formación integral de futuros sacerdotes, pide el Papa Benedicto XVI
VATICANO, 20 Feb. 09 / 10:17 am (ACI) Al recibir esta mañana a los participantes de la Reunión Plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL), el Papa Benedicto XVI pidió que en los seminarios, “tiempo decisivo de discernimiento y preparación” se cuide la formación humana, espiritual, intelectual y pastoral de quienes aspiran al sacerdocio, así como la adecuada elección de sus formadores y profesores.
Al dirigirse a los presentes que han tratado en la reunión el tema “La situación actual de la formación sacerdotal en los seminarios”, el Santo Padre recordó que “para todos nosotros, el seminario fue un tiempo decisivo de discernimiento y preparación. Allí, en diálogo profundo con Cristo, se fue fortaleciendo nuestro deseo de enraizarnos hondamente en Él”.
“En aquellos años, aprendimos a sentirnos en la Iglesia como en nuestra propia casa, acompañados de María, la Madre de Jesús y amantísima Madre nuestra, obediente siempre a la voluntad de Dios. Por eso me complace que esta Asamblea Plenaria haya dedicado su atención a la situación actual de los Seminarios en Latinoamérica”, continuó
Al precisar luego que para “lograr presbíteros según el corazón de Cristo”, Benedicto XVI indicó que “se ha de poner la confianza en la acción del Espíritu Santo, más que en estrategias y cálculos humanos, y pedir con gran fe al Señor, ‘Dueño de la mies’, que envíe numerosas y santas vocaciones al sacerdocio, uniendo siempre a esta súplica el afecto y la cercanía a quienes están en el seminario con vistas a las sagradas órdenes”.
Por otro lado, prosiguió, “la necesidad de sacerdotes para afrontar los retos del mundo de hoy, no debe inducir al abandono de un esmerado discernimiento de los candidatos, ni a descuidar las exigencias necesarias, incluso rigurosas, para que su proceso formativo ayude a hacer de ellos sacerdotes ejemplares”.
Seguidamente el Papa explicó que “hoy más que nunca, es preciso que los seminaristas, con recta intención y al margen de cualquier otro interés, aspiren al sacerdocio movidos únicamente por la voluntad de ser auténticos discípulos y misioneros de Jesucristo que, en comunión con sus Obispos, lo hagan presente con su ministerio y su testimonio de vida”.
Para ello, precisó, “es de suma importancia que se cuide atentamente su formación humana, espiritual, intelectual y pastoral, así como la adecuada elección de sus formadores y profesores, que han de distinguirse por su capacitación académica, su espíritu sacerdotal y su fidelidad a la Iglesia, de modo que sepan inculcar en los jóvenes lo que el Pueblo de Dios necesita y espera de sus pastores.
Finalmente el Papa encomendó “al amparo maternal de la Santísima Virgen María las iniciativas de esta Asamblea Plenaria, suplicándole que acompañe a quienes se preparan para el ministerio sacerdotal en su caminar tras las huellas de su divino Hijo, Jesucristo, nuestro Redentor. Con estos sentimientos, les imparto con afecto la Bendición Apostólica”.

Toda vida humana tiene la misma dignidad y debe ser respetada, precisa el Papa Benedicto
VATICANO, 21 Feb. 09 / 11:05 am (ACI) Al recibir esta mañana a los participantes del Congreso “Las nuevas fronteras de la genética y el riesgo de la eugenética”, el Papa Benedicto XVI reafirmó que toda vida humana tiene la misma dignidad, incluso cuando actualmente sucede que son “penalizados desde la concepción aquellos hijos cuya vida es juzgada como no digna de ser vivida”.
En su discurso a los participantes de este congreso realizado en ocasión de la XV Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida, el Papa explicó que el trabajo de los investigadores en el ámbito de la genética “requiere un particular sostenimiento; por ello la colaboración entre las diferentes ciencias es una ayuda que nunca puede faltar para llegar a resultados que sean eficaces y al mismo tiempo productores de un autentico progreso para la humanidad entera”.
Esta complementariedad, precisó, “permite evitar el riesgo de un difundido reduccionismo genético, inclinado a identificar a la persona exclusivamente con la referencia de la información genética y sus interacciones con el ambiente”.
Tras señalar luego la necesidad de reafirmar que “el hombre será siempre más grande que todo aquello que forma su cuerpo”, el Santo Padre precisó que todo ser humano “es mucho más que una singular combinación de informaciones genéticas que le son transmitidas por sus padres. La generación del hombre no podrá nunca ser reducida a una mera reproducción de un nuevo individuo de la especie, cosa que sucede con cualquier animal. Cada aparecer en el mundo de una persona es siempre una nueva creación”.
Entonces, prosiguió el Santo Padre, “si se quiere entrar en el misterio de la vida humana, es necesario que ninguna ciencia se aísle, pretendiendo poseer la última palabra”. Seguidamente precisó que la eugenética es una “práctica no ciertamente nueva y que ha visto en el pasado formas inauditas de auténtica discriminación y violencia”.
El Papa Benedicto XVI explicó que esta práctica aparece actualmente “no como ideologías eugenéticas y raciales que en el pasado han humillado al hombre y provocado sufrimientos humanos, sino como una nueva mentalidad que tiende a justificar una distinta consideración de la vida y de la dignidad personal fundada en el propio deseo y en el derecho individual”.
“Se tiende entonces a privilegiar las capacidades operativas, la eficiencia, la perfección y la belleza física en detrimento de otras dimensiones de la existencia que no se consideran dignas. Se debilita así el respeto que se le debe a todo ser humano, incluso en presencia de un defecto en su desarrollo o de una enfermedad genética que podrá manifestarse en el curso de su vida, y son penalizados desde la concepción aquellos hijos cuya vida es juzgada como no digna de ser vivida”, prosiguió.
Es necesario reafirmar, continuó, “que toda discriminación ejercida por cualquier poder frente a las personas, pueblos o etnias, sobre la base de diferencias que reconducen a reales o presuntos factores genéticos es un atentado contra la humanidad entera. Lo que se debe reafirmar con fuerza es la igual dignidad de todo ser humano por el hecho mismo de haber sido llamado a la vida”.
“El desarrollo biológico, psíquico, cultural y el estado de salud no pueden nunca convertirse en un elemento discriminante. Es necesario, al contrario, consolidar la cultura de la acogida y del amor que testimonian concretamente la solidaridad hacia quienes sufren, derribando las barreras que con frecuencia la sociedad erige discriminando a quien está incapacitado o sufre de alguna patología, o peor llegando a la selección y al rechazo de la vida en nombre de un ideal abstracto de salud y de perfección física”.
Benedicto XVI precisó finalmente que “si el hombre es reducido a un objeto de manipulación experimental desde los primeros estadíos de su desarrollo, esto significa que las biotecnologías médicas se entregan al arbitrio del más fuerte. La fe en la ciencia no puede nunca hacer olvidar el primado de la ética cuando está en juego la vida humana”.

El Papa Benedicto XVI recuerda primacía de la Iglesia en Roma
VATICANO, 22 Feb. 09 / 06:11 am (ACI) Miles de fieles y peregrinos se reunieron en la Plaza de San Pedro este mediodía para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien introduciendo la oración mariana recordó la primacía de la Iglesia en Roma, y que la curación física es signo de la curación espiritual que produce el perdón de Jesús.
Al explicar el episodio de la curación del paralítico, el Papa definió el pecado como “una suerte de parálisis del espíritu de la cual solamente la potencia del amor misericordioso de Dios nos puede librar, permitiendo que nos pongamos de pie y retomemos el camino del bien”.
Asimismo el Pontífice hizo referencia a la fiesta de la Cátedra de San Pedro, que “simboliza la autoridad del Obispo de Roma, llamado a realizar un peculiar servicio frente al entero Pueblo de Dios. Tras el martirio de los santos Pedro y Pablo, a la Iglesia de Roma se le reconocía el rol primordial en toda la comunidad católica, rol conferido en el II siglo por San Ignacio de Antioquía y por San Ireneo de Lyón”.
“Este singular y específico ministerio del Obispo de Roma –continuó– fue resaltado por el Concilio Vaticano II: ‘en la comunión eclesiástica existen Iglesias particulares, que gozan de tradiciones propias, permaneciendo íntegro el primado de la Cátedra de Pedro, que preside todo el conjunto de la caridad, defiende las legítimas variedades y al mismo tiempo procura que estas particularidades no sólo no perjudiquen a la unidad, sino incluso cooperen en ella’”.
El Papa aprovechó tal celebración para pedir oraciones por su misión, y pueda así “cumplir fielmente la alta tarea que la Providencia divina me ha confiado como Sucesor del Apóstol Pedro”.
“Invoquemos por ello a la Virgen María, que nos ayude a ingresar con la debida actitud interior al tiempo de la Cuaresma, que iniciará este miércoles con el sugestivo Rito de las Cenizas. Que María nos abra el corazón a la conversión y a la escucha dócil de la Palabra de Dios”.

Denuncia razonable y razonada de crisis económica es deber de la Iglesia, precisa el Papa Benedicto
VATICANO, 26 Feb. 09 / 01:07 pm (ACI) En el habitual encuentro del Santo Padre con los párrocos y sacerdotes de Roma al inicio de la Cuaresma, el Papa Benedicto XVI explicó que es deber de la Iglesia la denuncia razonable y razonada de los errores que han provocado la actual crisis económica.
Según informa L’Osservatore Romano, así lo expresó el Pontífice en el encuentro realizado esta mañana en el Aula de la Bendición en Roma. Este deber, dijo Benedicto XVI, “hace siempre parte de la misión de la Iglesia y es ejercitado con valor y concreción, sin recurrir a moralismos sino motivándolo con razones concretas y comprensibles para todos”.
En esta oportunidad, y al responder a 8 preguntas de los sacerdotes que sirven en Roma, el Papa indicó que la actual crisis debe leerse en dos niveles. En el primero, el macroeconómico, ha de entenderse “los fracasos de un sistema basado en la idolatría del dinero y en el egoísmo, que oscurecen en el hombre la razón y la voluntad y lo conducen por caminos errados”.
“Es aquí que la voz de la Iglesia está llamada a hacerse sentir –a nivel nacional e internacional– para contribuir a corregir la dirección. Y mostrar así el camino de la recta razón iluminada por la fe: en definitiva, el camino de la renuncia a sí mismo y de la atención de los necesitados”.
En cuanto al segundo nivel, el microeconómico, el Santo Padre recordó que los grandes proyectos de reforma no pueden realizarse “sin un cambio de ruta individual. Si no hay justos no puede tampoco haber justicia. Desde aquí invito a intensificar el trabajo humilde y cotidiano de la conversión de los corazones. Un trabajo que involucra sobre todo a las parroquias. Su actividad, al final, no está limitada solo a la comunidad local sino que se abre la entera humanidad”.
Al hablar de la labor evangelizadora, el Papa explicó la centralidad y la importancia del testimonio personal, “de personas que vivan no para sí mismas sino para los otros. Este aspecto del testimonio va unido al de la palabra: es lo primero, de hecho, lo que da credibilidad a lo segundo, revelando que la fe no es una filosofía ni una utopía sino una realidad que se hace vida”.
En este servicio, dijo luego el Santo Padre, es necesario el compromiso de sacerdotes, párrocos y catequistas formados culturalmente, “pero sobre todo capaces de hablarle al hombre de hoy con la simplicidad de la verdad. Para mostrarles que Dios, en realidad, no es un ser lejano sino una persona que habla y actúa en la vida de cada uno”.
Tercera encíclica
Tras haber sido interrumpido afectuosamente varias veces por los aplausos de los asistentes y en medio de la alegría general por poder escuchar al Obispo de Roma, hablando de estos temas y otros más también de importancia, explica LOR, el Papa aprovechó la oportunidad para recordar que está escribiendo su tercera encíclica sobre temas sociales y económicos.
Este animado encuentro concluyó con el rezo del Ángelus y con Benedicto XVI impartiendo su Bendición Apostólica.

El Papa Benedicto recuerda importancia de los ángeles en la vida del cristiano
VATICANO, 01 Mar. 09 / 06:32 am (ACI) A pesar de la lluvia, miles de fieles y peregrinos se dieron cita este mediodía en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien al introducir la oración mariana recordó la importancia de los ángeles en la historia de la salvación e invitó a todos a pedir su intercesión para poder servir mejor a Cristo.
“Jesús, que no ha pecado ni puede pecar, se pone a prueba y es por ello que puede compadecer nuestra enfermedad”, dijo el Papa meditando el Evangelio de hoy, recordando que “en el desierto, lugar de la prueba, como nos muestra la experiencia del pueblo de Israel, se muestra con vivo drama la realidad de la kenosi, de aquel despojamiento de Cristo de la forma de Dios”.
Asimismo, el Papa resaltó que frente a la figura de Satanás, “el adversario que desde el principio se ha opuesto al designio salvador de Dios para los hombres”, están los ángeles, “figuras luminosas y misteriosas” que según el Evangelio “sirven a Jesús”.
“La presencia aseguradora del ángel del Señor –prosiguió el Papa– acompaña al pueblo de Israel en todas sus vicisitudes. Gabriel es enviado a anunciar a Zacarías y a María aquellos hermosos eventos que están al inicio de nuestra salvación; y un ángel advierte a José y lo orienta en el momento de la incertidumbre”.
El Santo Padre enfatizó también que “un coro de ángeles lleva a los pastores la buena noticia del nacimiento del Salvador; y serán ángeles quienes anuncien a las mujeres la gozosa noticia de la resurrección”.
“Los ángeles –continuó el Papa– sirven a Jesús, quien ciertamente es superior a ellos; y esta dignidad de Jesús es proclamada en modo claro en el Evangelio, pues incluso en una situación de extrema pobreza y humildad, como cuando es tentado por Satanás, permanece cual Hijo de Dios, cual Mesías, como el Señor”.
Finalmente el Pontífice exhortó a los presentes a invocar con frecuencia a los ángeles “para que nos sostengan en el empeño por seguir a Jesús hasta identificarnos con Él. Pidámosles, particularmente el día de hoy, que velen por mí y por los colaboradores de la Curia Roma que esta tarde, como inicio del año, iniciaremos la semana de los Ejercicios espirituales”.
A continuación el Papa rezó el Ángelus, saludó en diversos idiomas a los presentes, e impartió su Bendición Apostólica.

La gran esperanza está en Cristo, recuerda el Papa Benedicto a los jóvenes
VATICANO, 04 Mar. 09 / 10:21 am (ACI) En su mensaje por la 24º Jornada Mundial de la Juventud, que este año se celebrará a nivel diocesano el Domingo de Ramos, 5 de abril, el Papa Benedicto XVI recordó a los jóvenes del mundo que “la gran esperanza está en Cristo”, aquello que buscan y anhelan profundamente está en Dios y que a Él deben dirigirse para vivir el amor y ser auténticamente felices.
Al iniciar su mensaje, el Papa rememoró la JMJ de Sydney, en agosto de 2008 y propuso un camino de formación para la siguiente JMJ que se celebrará en Madrid en 2011 bajo el lama “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”. En este camino hacia Madrid, el Santo Padre propuso reflexionar en 2009 sobre la afirmación de San Pablo: “Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo” (1 Tm 4,10), y en 2010 sobre la pregunta del joven rico a Jesús: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” (Mc 10,17).
Seguidamente el Santo Padre explicó que la “juventud, en particular, es tiempo de esperanzas, porque mira hacia el futuro con diversas expectativas. Cuando se es joven se alimentan ideales, sueños y proyectos; la juventud es el tiempo en el que maduran opciones decisivas para el resto de la vida”.
“Y tal vez por esto es la etapa de la existencia en la que afloran con fuerza las preguntas de fondo: ¿Por qué estoy en el mundo? ¿Qué sentido tiene vivir? ¿Qué será de mi vida? Y también, ¿cómo alcanzar la felicidad? ¿Por qué el sufrimiento, la enfermedad y la muerte? ¿Qué hay más allá de la muerte?”
Por ello, continuó, al intentar responder a estas apremiantes preguntas, es necesario hallar la “gran esperanza”; y recordó que en su Encíclica Spe Salvi, ya había precisado que ésta “sólo puede ser Dios, que abraza el universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por sí solos no podemos alcanzar”.
“Por eso, una de las consecuencias principales del olvido de Dios es la desorientación que caracteriza nuestras sociedades, que se manifiesta en la soledad y la violencia, en la insatisfacción y en la pérdida de confianza, llegando incluso a la desesperación”, advirtió.
Seguidamente Benedicto XVI describió la situación de muchos jóvenes que ante sus problemas huyen “hacia la dependencia de drogas y alcohol, y hacia tantas otras formas de malestar juvenil”. En ellos, dijo, “no se apaga el deseo del verdadero amor y de la auténtica felicidad” y necesitan la nueva evangelización “que ayude a las nuevas generaciones a descubrir el rostro auténtico de Dios, que es Amor”.
El Santo Padre puso como ejemplo de la esperanza auténtica a San Pablo, quien siendo un joven de 20 o 25 años se convierte camino a Damasco. “Después de aquel encuentro, la vida de Pablo cambió radicalmente: recibió el bautismo y se convirtió en apóstol del Evangelio. En el camino de Damasco fue transformado interiormente por el Amor divino que había encontrado en la persona de Jesucristo”.
“De perseguidor se transformó en testigo y misionero; fundó comunidades cristianas en Asia Menor y en Grecia, recorriendo miles de kilómetros y afrontando todo tipo de vicisitudes, hasta el martirio en Roma. Todo por amor a Cristo”, añadió.
El Papa resalta luego en su mensaje que “Jesús, del mismo modo que un día encontró al joven Pablo, quiere encontrarse con cada uno de vosotros, queridos jóvenes. Sí, antes que un deseo nuestro, este encuentro es un deseo ardiente de Cristo”.
Por eso, alentó el Papa a los jóvenes, “dad espacio en vuestra vida a la oración. Está bien rezar solos, pero es más hermoso y fructuoso rezar juntos, porque el Señor nos ha asegurado su presencia cuando dos o tres se reúnen en su nombre”. Asimismo invitó a participar activamente en la liturgia y en la Eucaristía, alrededor de la cual “nace y crece la Iglesia, la gran familia de los cristianos, en la que se entra con el Bautismo y en la que nos renovamos constantemente por al sacramento de la Reconciliación”.
“Si os alimentáis de Cristo, queridos jóvenes, y vivís inmersos en Él como el apóstol Pablo, no podréis por menos que hablar de Él, y haréis lo posible para que vuestros amigos y coetáneos lo conozcan y lo amen. Convertidos en sus fieles discípulos, estaréis preparados para contribuir a formar comunidades cristianas impregnadas de amor como aquellas de las que habla el libro de los Hechos de los Apóstoles”.
“La Iglesia cuenta con vosotros para esta misión exigente. Que no os hagan retroceder las dificultades y las pruebas que encontréis. Sed pacientes y perseverantes, venciendo la natural tendencia de los jóvenes a la prisa, a querer obtener todo y de inmediato”, alentó.
Al finalizar su mensaje, el Papa exhortó a mirar siempre a María, la Madre de la esperanza; quien bajo el título de Stella Maris (Estrella del Mar) “guía a los jóvenes de todo el mundo al encuentro con tu divino Hijo Jesús, y sé tú la celeste guardiana de su fidelidad al Evangelio y de su esperanza”.

Benedicto XVI propone buscar silencio y oración en Cuaresma
VATICANO, 08 Mar. 09 / 07:42 am (ACI) Miles de fieles y peregrinos se dieron cita en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien en sus palabras introductorias exhortó a todos los presentes a buscar momentos de silencio y oración para poder evaluar la propia vida a la luz del designio del amor de Dios.
“La oración alcanza su culmen, y se convierte por ello en fuente de luz interior, cuando el espíritu del hombre se adhiere al de Dios y sus voluntades se funden al punto de formar casi una sola voluntad”, dijo el Papa reflexionando sobre la experiencia de la Transfiguración, que definió “sustancialmente una experiencia de oración”.
Explicando el sentido del episodio de la Transfiguración de Jesús, el Santo Padre resaltó que “Jesús quería que sus discípulos, en particular aquellos que habrían tenido la responsabilidad de guiar la Iglesia naciente, tuviesen una experiencia directa de su gloria divina para afrontar el escándalo de la cruz”.
“En efecto –prosiguió el Papa- llegada la hora de la traición, Jesús se retira a rezar al Getsemaní, y mantendrá consigo a los mismos Pedro, Santiago y Juan, pidiéndoles que velen y oren con Él. Ellos no lo lograrán, pero la gracia de Cristo los sostendrá y los ayudará a creer en la Resurrección”.
Profundizando sobre el misterio de la Transfiguración, el Pontífice agregó: “Cuando Jesús subió a la montaña, se sumergió en la contemplación del designio de amor del Padre, que lo envió al mundo para salvar a la humanidad. Junto a Jesús aparecen Elias y Moisés, significando que las Sagradas Escrituras eran concordes en anunciar el misterio de su Pascua, que el Cristo debía sufrir y morir para entrar en la gloria”.
“En aquel momento –continuó- Jesús vio frente a sí la Cruz, el extremo sacrificio necesario para liberarnos del dominio del pecado y de la muerte. Y en su corazón repitió una vez más su ‘Amén’. Dijo sí, aquí estoy, se haga, oh Padre, tu voluntad de amor”.
Finalmente el Papa hizo una exhortación a los presentes a “encontrar en este tiempo de Cuaresma prolongados momentos de silencio, de retiro, para hacer un examen de la propia vida a la luz del designio de amor del Padre celeste. Déjense guiar es esta intensa escucha de Dios por la Virgen María, maestra y modelo de oración”.
Seguidamente Benedicto XVI rezó el Ángelus, saludó a los presentes en diversos idiomas, e impartió su Bendición Apostólica.

El Papa invita a redescubrir la presencia de Cristo en la Eucaristía
Recibe en audiencia a los miembros de la Congregación para el Culto Divino
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 13 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI subrayó este jueves la importancia de profundizar en el misterio de la Eucaristía, aumentando la conciencia de los fieles y especialmente de los futuros sacerdotes sobre la realidad de la Presencia Real de Cristo en las especies eucarísticas.
Esta preocupación fue el tema central de su discurso a los participantes en la plenaria de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que han dedicado el tema de su reunión a la práctica de la adoración eucarística.
El Papa agradeció en este sentido que para el dicasterio que actualmente preside el cardenal Antonio Cañizares, administrador apostólico de Toledo, “la insistencia sobre el tema de la Eucaristía como fuente inextinguible de santidad ha sido una urgencia de primer orden”.
En la actualidad es necesario, subrayó el Papa, “promover la fe en la presencia real del Señor en la Santa Eucaristía y asegurar a la celebración de la Santa Misa toda la dimensión de la adoración”, para lo cual la práctica de la adoración eucarística supone un recurso pastoral importante.
Esta clarificación es importante, subrayó, sobre todo por las “desviaciones que han quizás contaminado la renovación litúrgica post-conciliar, revelando una comprensión demasiado reduccionista del misterio eucarístico”.
Esta preocupación estuvo muy presente en el Sínodo de 2005, en el que “los Padres sinodales no habían dejado de manifestar preocupación por una cierta confusión generada después del Concilio Vaticano II, sobre la relación entre Misa y adoración del Santísimo Sacramento”, explicó el Papa.
Ante esto, el Papa recuerda que la doctrina de la transubstanciación del pan y del vino y de la presencia real “son verdades de fe evidentes ya en la propia Sagrada Escritura y confirmadas después por los Padres de la Iglesia”.
Adoración de amor
El pontífice quiso también especificar el sentido que el término “adoración” debe tener para los cristianos, y que no es el de la mera sumisión, sino que “la palabra latina ad-oratio, en cambio, denota el contacto físico, el beso, el abrazo, que está implícito en la idea del amor”.
“El aspecto de la sumisión prevé una relación de unión, porque aquel a quien nos sometemos es Amor. De hecho, en la Eucaristía la adoración debe convertirse en unión: unión con el Señor vivo y después con su Cuerpo místico”, explica.
Recordó sus propias palabras en la explanada de Marienfeld, durante la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia: en la Eucaristía se vive la “profunda transformación de la violencia en amor, de la muerte en vida; ella arrastra consigo las demás transformaciones. Pan y vino se convierten en su Cuerpo y Sangre”.
“Esta profundización será posible sólo a través de un mayor conocimiento del misterio en plena fidelidad a la sagrada Tradición, e incrementando la vida litúrgica dentro de nuestra comunidades”, añade el Papa, citando la Spiritus et Sponsa de Juan Pablo II.
En este sentido, animó también a redescubrir otras prácticas ligadas a la Eucaristía, como el ayuno, especialmente en esta Cuaresma, “no sólo como práctica ascética, sino también como preparación a la Eucaristía y como arma espiritual para luchar contra todo eventual apego desordenado a nosotros mismos”.
“Este periodo intenso de la vida litúrgica nos ayude a alejar todo aquello que distrae el espíritu y a intensificar lo que nutre el alma, abriéndola al amor a Dios y al prójimo”, concluyó.

Vengo a África para confirmar a mis hermanos en la fe, dice el Papa Benedicto XVI
YAUNDÉ, 17 Mar. 09 / 11:15 am (ACI) En su primer discurso al descender del avión que lo ha llevado en su histórico primer viaje al África, el Papa Benedicto XVI señaló que “vengo entre vosotros como pastor. Vengo para confirmar a mis hermanos y mis hermanas en la fe. Esta es la tarea que Cristo ha confiado a Pedro en la Última Cena, y este es el rol de los sucesores de Pedro”.
En su discurso en francés, luego de la bienvenida del Presidente de Camerún, Paul Biya, Benedicto XVI recordó que “el testimonio de muchos grandes santos de este Continente durante los primeros siglos del cristianismo –San Cipriano, Santa Mónica, San Agustín, San Atanasio, por nombrar solo algunos– asegura al África un puesto de distinción en los anales de la historia de la Iglesia”.
Tras recordar que en África hay unos 150 millones de católicos, el Santo Padre precisó que “he venido aquí para presentar el Instrumentum laboris para la Segunda Asamblea Especial” del Sínodo de los Obispos de África “que se realizará en Roma en el próximo octubre. Los padres sinodales reflexionarán en torno al tema ‘La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, la justicia y la paz: Son la sal de la tierra… son la luz del mundo’ (Mt 5,13-14)”.
“Luego de casi diez años en el nuevo milenio, este momento de gracia es un llamado a todos los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos del Continente para dedicarse nuevamente a la misión de la Iglesia a llevar esperanza a los corazones del pueblo de África, y con ello a los pueblos de todo el mundo”.
Tras recordar el testimonio de Santa Josephine Bakhita, como ejemplo de la “transformación que el encuentro con el Dios viviente puede generar en una situación de gran sufrimiento e injusticia”, el Papa Benedicto XVI precisó que “frente al dolor o la violencia, a la pobreza o al hambre, a la corrupción o al abuso de poder, un cristiano no puede permanecer en silencio”.
“El mensaje salvífico del Evangelio exige ser proclamado con fuerza y claridad, para que así la luz de Cristo pueda brillar en medio de las vidas de las personas. Aquí en África, como en tantas otras partes del mundo, innumerables hombres y mujeres anhelan oír una palabra de esperanza y consuelo”.
Seguidamente el Santo Padre afirmó que en estos tiempos de escasez de alimentos, crisis financieras, cambios climáticos, África sufre los males del “hambre, la pobreza y la enfermedad” ante los cuales los habitantes de este continente “imploran a viva voz la reconciliación, la justicia y la paz, y esto es efectivamente lo que la Iglesia les ofrece. No nuevas formar de opresión económica o política, sino la libertad gloriosa de los hijos de Dios. No la imposición de modelos culturas que ignoran el derecho a la vida de los no nacidos, sino el agua salvadora del Evangelio de la vida. No rivalidades interétnicas o interreligiosas, sino la rectitud, la paz y la alegría del Reino de Dios, descrito en modo apropiado por el Papa Pablo VI como la ‘civilización del amor’”.
“Aquí en Camerún, en donde más de un cuarto de la población es católica, la Iglesia está bien encaminada para llevar su misión por la salud y la reconciliación. En el Centro Cardinal Léger, podré observar personalmente la solicitud pastoral de esta Iglesia local por las personas enfermas y sufrientes, y particularmente encomiable por los enfermos de SIDA en este país para que sean curados gratuitamente”.
“El esfuerzo educativo –dijo luego el Papa– es otro elemento-clave de la Iglesia, y ahora vemos los esfuerzos de generaciones de profesores misioneros llevar su fruto en la obra de la Universidad Católica del África Central, un signo grande es esperanza para el futuro de la región”.
Tras poner de ejemplo de paz a Camerún, Benedicto XVI indicó que este país “es una tierra de jóvenes, bendecida con una población joven llena de vitalidad e impaciente por construir un mundo más justo y pacífico. Justamente es descrita como un ‘África en miniatura’, patria en donde más de doscientos grupos étnicos viven en armonía unos con otros. Son estos, entre tantas otras, las razones para alabar y agradecer a Dios”.
Seguidamente el Papa hizo votos para que “la Iglesia aquí y en toda África pueda continuar creciendo en santidad, en el servicio a la reconciliación, en la justicia y la paz. Ruego para que el trabajo de la Segunda Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos pueda alentar el fuego de los dones que el Espíritu ha derramado sobre la Iglesia en África”.
Finalmente, el Santo Padre precisó que reza “por cada uno de vosotros, vuestras familias y seres queridos y pido a vosotros unirse a mí en la oración por todos los habitantes de este vasto continente. ¡Que Dios bendiga a Camerún! ¡Que Dios bendiga a África!”

Balance de Benedicto XVI de su viaje a África
Palabras del Papa a los periodistas durante el vuelo de vuelta a Roma
CIUDAD DEL VATICANO, martes 24 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación las palabras que el Papa dirigió a los periodistas que le acompañaban, ayer durante el vuelo de vuelta a Roma, mientras el aparato sobrevolaba aún Yaoundé. La intervención completa ha sido hecha pública hoy por la Santa Sede.
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Queridos amigos, veo que aún trabajáis. Mi trabajo casi ha terminado, en cambio el vuestro empieza otra vez. Gracias por vuestro empeño.
Se han grabado en mi memoria sobre todo dos impresiones: por una parte la impresión de esta cordialidad casi exuberante, de esta alegría, de una África en fiesta, y me parece que en el Papa han visto, digamos, la personificación del hecho que somos hijos y familia de Dios. Existe esta familia y nosotros con todos los límites estamos en esta familia y Dios está con nosotros. Y así la presencia del Papa ha ayudado a sentir esto.
Y por otra parte me ha impresionado mucho el espíritu de recogimiento en la liturgia, el fuerte sentido de lo sagrado: en la liturgia no hay autopresentación de los grupos, autoanimación, pero está la presencia de lo sagrado, de Dios mismo; también los movimientos eran siempre movimientos de respeto y de consciencia de la presencia divina. Esto me ha impresionado mucho.
Tengo que decir que me ha afectado mucho el hecho de que el sábado en el caos que se formó al ingreso del estadio murieran dos chicas. He rezado y rezo por ellas. Otros dos recuerdos grabados en mi memoria: un recuerdo especial – habría que mencionar tantos- es el centro del Cardenal Lége: me ha tocado el corazón ver aquí el mundo de tantos sufrimientos, todo el sufrimiento, la tristeza, la pobreza de la existencia humana, pero también ver cómo el Estado y la Iglesia colaboran para ayudar a los que sufren.
Por una parte el Estado gestiona de modo ejemplar este gran centro, por otra parte, movimientos eclesiales y la realidad de la Iglesia colaboran para ayudar realmente a estas personas. Y me parece que se nota, que el hombre que ayuda al que sufre es más hombre, el mundo es más humano: esto queda escrito en mi memoria.
También hemos distribuido el Instrumentum laboris para el Sínodo y hemos trabajado para el Sínodo. En la tarde del día de San José me he reunido con los componentes del Consejo para el Sínodo -12 obispos- y cada uno ha hablado de la situación de su iglesia local, de sus propuestas, de sus expectativas y así ha nacido una idea muy rica de la realidad de la Iglesia en África, cómo se mueve y sufre, qué hace, cuáles son las esperanzas, los problemas.
Podría contar mucho, por ejemplo que la Iglesia de Sudáfrica, que ha tenido una experiencia de difícil reconciliación, pero en gran parte ya conseguida, ayuda ahora con sus experiencias al intento de reconciliación en Burundi y busca hacer algo parecido, aunque con grandísima dificultad, en Zimbabwe. Buen viaje a todos. ¡Gracias!

VIVIR EN PROFUNDIDAD EVENTOS CENTRALES DE LA REDENCION
CIUDAD DEL VATICANO, 8 ABR 2009 (VIS).-En la audiencia general de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa habló sobre la Semana Santa, “que para nosotros los cristianos -dijo- es la semana más importante del año y nos ofrece la oportunidad de vivir en profundidad los eventos centrales de la Redención, de revivir el misterio pascual, el gran misterio de la fe”.
El Santo Padre explicó que Jesús “no quiso usar su ser Dios, su dignidad gloriosa y su potencia como instrumento de triunfo y signo de distancia entre nosotros”.
“Por amor -continuó-, quiso “vaciarse de sí mismo” y hacerse nuestro hermano; por amor compartió nuestra condición, la de cada hombre y de cada mujer”.
En la misa del Jueves Santo por la tarde, llamada “in Coena Domini”, “la Iglesia -recordó- conmemora la institución de la Eucaristía, el sacerdocio ministerial y el mandamiento nuevo -mandatum novum- de la caridad, dejado por Jesús a sus discípulos”. Este día “constituye, por tanto, una invitación renovada a dar gracias a Dios por el don supremo de la Eucaristía, que hay que acoger con devoción y adorar con fe viva”.
El Papa afirmó que el Viernes Santo es el “día de la pasión y de la crucifixión del Señor. (…) La muerte de Cristo recuerda el dolor y los males que gravan sobre la humanidad de todos los tiempos: el peso aplastante de nuestro morir, el odio y la violencia que siguen ensangrentando la tierra. La pasión del Señor sigue estando presente en los sufrimientos de los seres humanos”.
“Si el Viernes Santo es un día lleno de tristeza -continuó-, también es un día muy propicio para reavivar nuestra fe, para consolidar nuestra esperanza y la valentía de llevar cada uno nuestra cruz con humildad, confianza y abandono en Dios, seguros de su apoyo y de su victoria”.
Benedicto XVI puso de relieve que “esta esperanza se alimenta en el gran silencio del Sábado Santo, en espera de la resurrección de Jesús”. En este día, “la Iglesia vela en oración como María y junto a María, compartiendo sus mismos sentimientos de dolor y de confianza en Dios. Se recomienda justamente conservar durante toda la jornada un clima de recogimiento, que ayude a la meditación y a la reconciliación; se anima a los fieles a que se acerquen al sacramento de la Penitencia para poder participar renovados en las fiestas pascuales”.
Refiriéndose a la solemne Vigilia Pascual, “madre de todas las vigilias”, Benedicto XVI recordó que en ella “se proclama la victoria de la luz sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte, y la Iglesia se alegra en el encuentro con su Señor. De este modo entramos en el clima de la Pascua de Resurrección”.
El Santo Padre concluyó invitando a los fieles a “entrar con la Virgen María en el Cenáculo, permaneciendo a los pies de la Cruz, velando idealmente junto a Cristo muerto, aguardando con esperanza el alba del día luminoso de la resurrección”.

La Pascua de Cristo “es verdaderamente nuestra esperanza”, recuerda el Papa
VATICANO, 13 Abr. 09 / 09:43 am (ACI) En el “lunes del Ángel”, el Papa Benedicto XVI presidió el rezo del Regina Caeli desde la residencia estival de Castelgandolfo, en el que destacó que la Pascua de Cristo resucitado “es verdaderamente nuestra esperanza”.
En efecto, explicó el Santo Padre, “resurgiendo de la muerte, Jesús ha inaugurado su día eterno. ‘No moriré –Él dice– sino que quedaré en vida’. El Hijo del hombre crucificado, piedra descartada por los constructores, se convierte ahora en el sólido fundamento del nuevo edificio espiritual que es la Iglesia, su Cuerpo místico. El pueblo de Dios, que tiene a Cristo como su cabeza invisible, está destinado a crecer en el curso de los siglos, hasta el pleno cumplimiento del plano de la salvación”.
Entonces, continuó el Papa, “la humanidad entera será incorporada a Él, y toda realidad existente estará compenetrada por su total victoria. Así, como escribió San Pablo, Él será ‘el perfecto cumplimiento de todas las cosas’ y Dios será todo en todos’”.
A continuación el Santo Padre resaltó que “se alegra por lo tanto la comunidad cristiana porque la resurrección del Señor nos asegura que el plano divino de la salvación se cumplirá ciertamente. Razón por la cual su Pascua es verdaderamente nuestra esperanza”.
“Y nosotros, resucitados con Cristo mediante el Bautismo, debemos ahora seguirlo fielmente en la santidad de vida, caminando sin parar hacia la Pascua eterna, con la conciencia de que las dificultades, las luchas, las pruebas, los sufrimientos de la existencia humana, en las que se incluye a la muerte, no podrán ya separarnos más de Él y su amor”, añadió.
Por ello, precisó Benedicto XVI, la resurrección de Jesús “ha colocado un puente entre el mundo y la vida eterna, sobre el que cada hombre y cada mujer puede pasar para alcanzar la verdadera meta de nuestro terreno peregrinar”.
“‘He resucitado y estoy siempre contigo’. Esta aseveración de Jesús se realiza sobre todo en la Eucaristía, y en cada celebración eucarística que la Iglesia, y cada uno de sus miembros, en la que experimentan su presencia viva y se benefician de toda la riqueza de su amor. En el sacramento de la Eucaristía, el Señor resucitado nos purifica de nuestras culpas, nos nutre espiritualmente y nos infunde vigor para sostener las duras pruebas de la existencia y para luchar contra el pecado y el mal”.
Finalmente, el Papa explicó que Cristo “es el apoyo seguro en nuestra peregrinación hacia la eterna morada del Cielo. Que la Virgen María, que ha vivido junto a su divino Hijo todas las fases de su misión en la tierra, nos ayude a acoger con fe el don de la Pascua y nos haga fieles y alegres testimonios del Señor resucitado”.

Audiencia general: el Papa exhorta a proclamar la resurrección de Jesús como un hecho real, histórico y acreditado, frente a quienes intentan negar su carácter histórico reduciendo la narración a un mito o una visión de los apóstoles
Miércoles, 15 abr (RV).- Esta mañana a las 10,30 Benedicto XVI celebró su tradicional encuentro de los miércoles, la Audiencia General, con los miles de fieles reunidos para escucharlo en la Plaza de San Pedro. Su Santidad abandonó la Villa Pontificia de Castel Gandolfo donde se encuentra pasando unos días de descanso desde el domingo pasado y se trasladó al Vaticano para este encuentro, después del cual emprendió nuevamente viaje de regreso. Recordamos que Castel Gandolfo será la residencia del Papa hasta el próximo Domingo “in albis”, “Domingo de la Misericordia”.
Benedicto XVI dedicó la catequesis de hoy a la Pascua afirmando que “para nuestra fe y nuestro testimonio cristiano es fundamental proclamar la resurrección de Jesús de Nazaret como un hecho real, histórico y testificado por muchos y acreditados testimonios. Lo afirmamos con fuerza porque, también en nuestro tiempo, no falta quien intenta negar su carácter histórico reduciendo la narración a un mito o una visión de los apóstoles, y retomando y presentando algunas teorías viejas y manidas como nuevas y científicas”
Esta ha sido la alocución del Papa en nuestro idioma seguido por los saludos que dirigió a los peregrinos del Continente Americano, el Caribe y España:
Queridos hermanos y hermanas:
El gozo espiritual de estos días de Pascua, que ningún sufrimiento o pena pueden borrar, se basa en la certeza que Cristo, con su muerte y resurrección, ha triunfado definitivamente sobre el mal y la muerte. La novedad sorprendente de la resurrección es tan importante que la Iglesia no deja de proclamarla, prologando su recuerdo especialmente el domingo, que es el día del Señor y la Pascua semanal del pueblo de Dios. Para nuestra fe y nuestro testimonio cristiano es fundamental proclamar la resurrección de Jesús como un hecho real, histórico y atestiguado por testigos acreditados, que implica a toda la familia humana. Este evento cambió la vida de los testigos oculares y a lo largo de los siglos generaciones enteras de hombres lo acogieron con fe y lo testimoniaron, incluso con el martirio. Como afirma San Agustín, la resurrección de Cristo es nuestra esperanza, e ilumina además todo nuestro peregrinar terreno. El misterio pascual es el corazón de todo el mensaje evangélico, el núcleo central de nuestro “Credo”, en el que se cumplen las escrituras. En la Pascua, Dios se revela a sí mismo y la potencia del amor trinitario que aniquila las fuerzas destructoras del mal y la muerte.

Dimensión religiosa hacer al hombre cada vez más humano, recuerda el Papa
VATICANO, 25 Abr. 09 / 09:56 am (ACI) Al recibir este mediodía (hora de Roma) a los participantes del Encuentro de Educadores de Religión Católica en Italia, el Papa Benedicto XVI señaló que “la dimensión religiosa hace al hombre cada vez más hombre” e hizo votos para que a ejemplo de San Pablo quienes realizan esta tarea de educar en la fe “abran a vuestros estudiantes a esta dimensión de libertad”.
En su discurso, el Santo Padre exhortó también a los educadores a abrirse a la realidad de “plena comprensión del hombre redimido por Cristo, así como está en el proyecto de Dios, expresando así, ante tantos muchachos y sus familias, una verdadera caridad intelectual”.
“Poner al centro al hombre creado a imagen de Dios es, en efecto, lo que distingue cotidianamente vuestro trabajo, en unidad de esfuerzos con otros educadores y maestros”, prosiguió el Papa y resaltó que “la dimensión religiosa es intrínseca al hecho cultural, concurre a la formación integral de la persona y permite transformar el conocimiento en sabiduría de vida”.
Seguidamente Benedicto XVI subrayó que “con la plena y reconocida dignidad escolástica de vuestra enseñanza, contribuís, por una parte, a dar un alma a la escuela; y por otra, a asegurar a la fe cristiana la plena ciudadanía en los lugares de la educación y de la cultura en general. Gracias a la enseñanza de la religión católica, la escuela y la sociedad cuentan con verdaderos trabajadores de cultura y humanidad, en los cuales, descifrando el aporte significativo del cristianismo, se habilita a la persona a descubrir el bien y a crecer en la responsabilidad, a buscar la relación y a refinar el sentido crítico, y a mirar los dones del pasado para comprender mejor y proyectarse claramente hacia e futuro”.
El Santo Padre puso luego como ejemplo de verdadero maestro católico a San Pablo, en quien se puede reconocer al “discípulo humilde y fiel, al valeroso anunciador, al genial mediador de la Revelación. Características que os invito a mirar para alimentar vuestra identidad de educadores y de testimonios en el mundo de la escuela”.
A continuación el Papa precisó que la dimensión religiosa es “parte integrante de la persona, desde la primera infancia; y apertura fundamental a la alteridad y al misterio que precede toda relación y todo encuentro entre los seres humanos”.
Tras explicar que parte central de la enseñanza católica es la instrucción en la Biblia, el Pontífice recordó que a los educadores en la fe les toca “además de tener la competencia humana, cultural y didáctica propia de todo docente, y porque pertenece a su vocación, transparentar a aquel Dios del que hablan en las aulas como aquel que constituye la referencia esencial de vuestra vida”.
“Lejos de constituir una interferencia o una limitación de la libertad, vuestra presencia es además un válido ejemplo de aquel espíritu positivo de laicidad que permite promover una convivencia civil constructiva, fundada en el respeto recíproco y en el diálogo leal, valores de los que un país tiene siempre necesidad”.
Finalmente el Papa Benedicto XVI hizo votos para que “el Señor os conceda el gozote no avergonzarse de su Evangelio, la gracia de vivirlo, la pasión de compartir y cultivar la novedad que de eso surge para la vida del mundo. Con estos sentimientos os bendigo con vuestras familias, así como a todos aquellos –estudiantes y profesores– que cada día se encuentran en la comunidad de personas y de vida que es la escuela”.

El Papa Benedicto XVI explica el sentido de las imágenes en la Iglesia
VATICANO, 29 Abr. 09 / 10:17 am (ACI) Al presidir la Audiencia General de los miércoles, el Papa Benedicto XVI explicó que “las santas imágenes nos enseñan a ver a Dios en el rostro de Cristo, de los santos y de todos los seres humanos”.
El Santo Padre dedicó su catequesis de hoy al patriarca San Germán de Constantinopla, que tuvo “un papel significativo en la compleja historia de la lucha por las imágenes durante la llamada crisis iconoclasta y supo resistir a la presión de un emperador iconoclasta como León III”.
El Papa señaló que hay tres cosas que San Germán puede decir todavía a la humanidad contemporánea. En primer lugar, la necesidad de reconocer “la visibilidad de Dios en el mundo y en la Iglesia”, porque “Dios creó al hombre a su imagen, pero esa imagen se cubrió de la suciedad del pecado” y el Creador “casi no se percibía. Así, el Hijo de Dios se hizo hombre y, en Cristo la imagen verdadera de Dios, podemos aprender a ser también nosotros imagen suya”.
Si para contrarrestar la idolatría y el peligro de las imágenes paganas Dios prohibió a los israelitas construir imágenes suyas, “cuando Dios se hizo visible en Cristo mediante la Encarnación, fue legítimo reproducir el rostro de Cristo” y “las santas imágenes nos enseñan a ver a Dios en el rostro de Cristo, de los santos y de todos los seres humanos”, indicó el Pontífice.
En segundo lugar, San Germán enseña “la belleza y la dignidad de la liturgia”, que se debe celebrar “con la conciencia de la presencia de Dios y con la belleza y la dignidad que dejan entrever el esplendor de Dios”.
El tercer punto, señaló, es “amar a la Iglesia”. “Quizá en la Iglesia, como en nosotros, vemos el pecado, lo negativo, pero con la ayuda de la fe podemos hoy y siempre volver a descubrir en la Iglesia la belleza divina. En la Iglesia, Dios se nos ofrece en la Eucaristía, habla con nosotros, nos perdona y nos enseña a perdonar. Recemos para que Dios nos enseñe a ver en la Iglesia su presencia y su belleza, a ver su presencia en el mundo y para que nos ayude, haciéndonos transparentes con su luz”.
Sobre San Germán
El Papa explicó que “durante el patriarcado de Germán (715-730) la capital del imperio bizantino, Constantinopla, fue asediada por los sarracenos. En esa ocasión (717-718) se organizó una solemne procesión con la ostensión de la imagen de la Madre de Dios y la reliquia de la Santa Cruz para invocar del cielo la defensa de la ciudad. Efectivamente Constantinopla fue liberada del asedio”.
Después de ese hecho el patriarca “se convenció de que la intervención de Dios debía considerarse una aprobación evidente de la piedad mostrada por el pueblo hacia los iconos sagrados”, pero “el emperador León III que subió al trono en el 717 empezó a manifestar cada vez más la convicción de que la consolidación del imperio debía partir de la reordenación de las manifestaciones de la fe, refiriéndose en particular al peligro de idolatría al que, a su parecer, el pueblo estaba expuesto con motivo del excesivo culto de los iconos”.
“De nada sirvieron las referencias del patriarca Germán a la tradición de la Iglesia y a la eficacia de algunas imágenes que eran reconocidas por unanimidad “milagrosas”. El emperador fue inamovible en la aplicación de su proyecto reformador. Germán no quiso doblegarse a su voluntad en cuestiones que creía determinantes para la fe ortodoxa. En consecuencia se vio obligado a dimitir como patriarca y se recluyó en un monasterio donde murió en el olvido. Pero su nombre fue ensalzado en el segundo Concilio de Nicea (787), donde se reconocieron sus méritos”.
De San Germán se conservan “diversas homilías de argumento mariano, entre las cuales algunas han marcado profundamente la piedad de enteras generaciones de fieles en Oriente y Occidente” y algunos textos como el que el Papa Pío XII “engastó como una perla en la constitución apostólica “Munificentissimus Deus” (1950)” dedicada a la Asunción de María.
El Papa Benedicto XVI recordó que el santo ofreció una “gran aportación” a la tradición bizantina, donde “el decoro de la forma retórica en la predicación y todavía más en los himnos o composiciones poéticas es tan importante en la celebración litúrgica como la belleza del edificio sagrado donde se desarrolla”.

Santos son fruto maduro del diálogo Dios y respuesta humana, dice el Papa
VATICANO, 03 May. 09 / 05:42 am (ACI) Miles de fieles y peregrinos se dieron cita en la Plaza de San Pedro para rezar el Regina Coeli con el Papa Benedicto XVI, quien al introducir la oración exhortó a rezar por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada e indicó el diálogo y la reconciliación como claves para obtener una paz estable y duradera.
“La confianza en el Señor, que continuamente llama a todos a la santidad y a algunos en particular a una especial consagración, se manifiesta justamente en la oración. Sea personalmente, sea comunitariamente, debemos rezar mucho por las vocaciones para que la grandeza y la belleza del amor de Dios atraiga a tantos a seguir a Cristo en el sacerdocio y en la vida consagrada”, dijo el Pontífice en el día en que se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.
Recordando también la llamada universal a la santidad afirmó la necesidad de “rezar también para que hayan esposos santos, capaces de indicar a los hijos, sobre todo con el ejemplo, los altos horizontes a los que debe tender su libertad. Los santos y las santas, que la Iglesia propone a la veneración de todos los fieles, testimonian el fruto maduro de este entrelazar el llamado divino y la respuesta humana”.
Más adelante, el Papa pidió oraciones por “el viaje a Tierra Santa desde el próximo viernes 8 de mayo al viernes 15. Siguiendo las huellas de mis venerables predecesores Pablo VI y Juan Pablo II, peregrinaré a los principales lugares santos de nuestra fe … En Jerusalén Cristo murió para reunir a todos los hijos de Dios dispersados”.
“Con mi visita –continuó- quiero confirmar y alentar a todos los cristianos de Tierra Santa, que deben afrontar cotidianamente no pocas dificultades. Cual Sucesor del apóstol Pedro, les haré sentir la cercanía y el apoyo de todo el cuerpo de la Iglesia. Además, me haré peregrino de paz, en nombre del único Dios que es Padre de todos. Testimoniaré el compromiso de la Iglesia Católica a favor de cuantos se esfuerzan por practicar el dialogo y la reconciliación, para llegar a una paz estable y duradera en la justicia y en el respeto recíproco”.
Finalmente el Papa invocó a la Virgen María, cual “Madre del Buen Pastor, para que en todo el mundo florezcan numerosas y santas vocaciones de especial consagración al Reino de Dios”.
Se rezó el Regina Coeli, e inmediatamente el Papa saludó en diversos idiomas e impartió su Bendición Apostólica.

El Papa ordena 19 sacerdotes y advierte: El “mundo” contamina a la Iglesia
El dolor del apóstol, “ver que Dios no es conocido”
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 3 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- Al ordenar este domingo diecinueve sacerdotes, Benedicto XVI constató que “el mundo”, entendido en el sentido evangélico, también contamina la Iglesia.
En la homilía de la celebración eucarística, presidida en la Basílica de San Pedro del Vaticano, el pontífice