Página que será actualizada periódicamente con reflexiones tanto personales como de religiosas. Sólo deben ir al final de la página y encontrarán nuevas reflexiones
Esta página tiene por finalidad otorgar un espacio de reflexión a través de ppt o pdf, y diversas publicaciones, de modo que logre la adecuada meditación a través de las imagenes presentadas o palabras de autoridad.
Dejo aquí como primera entrega este ppt llamado “Padre Nuestro Sevillano”, muy lindo, un llamado a trascender en este mundo por medio de la mirada al Padre.



( Un aprendizaje…a tener en cuenta cada día)

De la misma manera que la rama aparentemente muerta y sin remedio ha reverdecido, tu vida y la mía pueden comenzar de nuevo. Puede que los tormentosos vientos de las circunstancias de tu vida te hayan derribado. Puede que el fuego de los problemas y las tentaciones te hayan quemado el alma y te encuentres fatigado hasta desmayar. Puede que las fuerzas hayan desaparecido y no te tengas ánimos para seguir luchando. No te rindas. No importa cuán bajo hayas caído, no importa si tu vida se encuentra en jirones, no importa lo que otros piensen de ti, ni aún lo que tú mismo puedas pensar de ti. Lo importante es que puedes comenzar de nuevo. La mano milagrosa de Dios no se ha acortado. El tiene poder para vivificarte. El tiene poder para hacer que de tus ramas secas retoñe la vida. El tiene poder para hacer nacer vástagos de tus raíces muertas. El tiene poder sobre la muerte misma. Fue Jesús quien dijo acerca de sí mismo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).
TU CORAZON Y VIDA DEBEN VOLVER A FLORECER PORQUE NADA ESTA PERDIDO. AUN HAY UN MOTIVO PARA LUCHAR.”
Martha Janeth Rojas A miembros de “SI DIOS ESTA CONMIGO NADIE PUEDE CONTRA MI”
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El cardenal Bertone presentará en México la familia como respuesta a la crisis
Antes de volar para la Ciudad de México
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 12 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, afirmó antes de volar a México, este lunes, que el VI Encuentro Mundial de las Familias será una plataforma para presentar el núcleo familiar como respuesta a la crisis global.
Para ello, en declaraciones a un reducido grupo de periodistas de México y de América Latina, el legado de Benedicto XVI en la cumbre familiar que reunirá a más de un millón de personas afirmó que es necesario reconocer los derechos de la familia.
“La situación económica mundial es gravísima y afecta sobre todo a las familias, así como a los pueblos más pobres”, constató el purpurado.
“La Iglesia se preocupa y el Papa ha lanzado varios mensajes. Con motivo de las fiestas navideñas ha hablado de compromisos de sobriedad y solidaridad, que involucren a todos, para no descargar, no delegar sólo en las autoridades políticas, económicas o financieras, en los gobernadores de las bancas centrales, la tarea de afrontar esta crisis”.
“Afecta a todos y nos afecta a todos personalmente. Precisamente en el ámbito preciso de la sobriedad y de la solidaridad”, subrayó.
El purpurado anunció que sobre este tema intervendrá Benedicto XVI con su próxima encíclica, de carácter social, “que está en su recta final”, y que “ciertamente la publicará durante la primera mitad de este año”.
El cardenal Bertone constató que “en nuestro tiempo se da una desviación a favor de los derechos individuales, como derechos absolutos, sin tener en cuenta su fundamento, que es la naturaleza del hombre y de la mujer”.
“El Papa Juan Pablo II tenía el proyecto de escribir una encíclica sobre la ley natural –reveló–, como plataforma, como denominador común para dialogar con todas las culturas y permitir una base antropológica firme para los derechos, sin esconder los deberes”.
“Por tanto, a los derechos les corresponden los deberes –añadió–. Tras haber celebrado el sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, tenemos que pensar en una Carta de los Deberes del Hombre y de la Mujer, y de las instituciones: de las instituciones religiosas y de las instituciones públicas”.
Bertone recodó al recientemente fallecido cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, quien “trabajo mucho para elaborar a nivel socio-político una Carta de los Derechos de la Familia”.
“Ahora se subrayan mucho los derechos civiles –meramente individuales– y no se reconocen los derechos de la familia, como célula fundamental, viva de la sociedad, y como célula intermedia entre el individuo y el Estado”.
Esta mentalidad explica el motivo por el cual, afirmó, incluso en muchos países de mayoría católica se aprueban leyes “que son contrarias a lo que llamamos primera ‘ley natural’, y por tanto, a los derechos de la familia como unión entre hombre y mujer”.
Por este motivo, el cardenal considera que la Iglesia, y en particular el Encuentro Mundial de la Familia, debe “‘concienciar’ también a los políticos: a los políticos católicos y a los no católicos”.

El Papa espera que México permita redescubrir la belleza de la familia
Pide oraciones por el VI Encuentro Mundial de las Familias
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 14 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha confesado su esperanza en que el VI Encuentro Mundial de las Familias, que se celebra del miércoles al domingo en la Ciudad de México, permita redescubrir la belleza de la célula fundamental de la sociedad.
Poco antes de que comenzara la primera jornada del Congreso Teológico Pastoral del Encuentro, el pontífice, al despedirse de los miles de peregrinos que participaron en la audiencia general, subrayó la importancia del evento.
“Os invito a uniros a mi oración para implorar la abundancia de las gracias divinas sobre el VI Encuentro Mundial de las Familias, que se está desarrollando en estos días en la Ciudad de México”, dijo, hablando en italiano.
“Que este importante acontecimiento eclesial manifieste una vez más la belleza y el valor de la familia, suscitando en todos nuevas energías a favor de esta insustituible célula fundamental de la sociedad y de la Iglesia”, deseó.
Benedicto XVI se hará presente gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación en los dos momentos culminantes del encuentro: en la tarde-noche del sábado, hora de México, transmitirá un video mensaje al encuentro festivo-testimonial que se celebrará en el atrio de la Basílica de Guadalupe.
En la mañana del domingo, hora de México, seguirá por televisión toda la misa de clausura y al final dirigirá su palabra a los presentes.
El Papa ha establecido que puedan alcanzar la indulgencia plenaria los participantes en el Encuentro, así como las familias que, al no poder estar presentes, se unan al acontecimiento en oración.
Los Encuentros Mundiales de las Familias fueron creados por Juan Pablo II, quien convocó el primero en Roma, en el año 1994, con motivo del Año Internacional de la Familia convocado por las Naciones Unidas.
Los siguientes encuentros se han celebrado en Río de Janeiro (1997), Roma (2000, año del gran Jubileo), Manila (2003) y Valencia (2006).

Zélie y Louis Martin entendieron que los hijos no son propiedad de los padres
Entrevista con el Padre Antonio, vice postulador de la causa de beatificación de los papás de santa Teresita
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 15 enero 2009 (ZENIT.org).- Las reliquias de los papás de santa Teresita del Niño Jesús están viajando por diferentes ciudades de Italia. Estuvieron en la basílica de San Pedro en Roma desde el pasado sábado hasta hoy miércoles.
Benedicto XVI, en una carta de preparación del VI Encuentro Mundial de las Familias, presenta a Marie Zélie Guérin (1831-1877) y Louis Martin (1823-1894) como “modelos ejemplares de vida cristiana para las familias de hoy”.
El padre Antonio Sangalli, vice postulador de la causa de canonización de los esposos, beatificados el pasado 19 de octubre en Lisieux, Francia, acompaña siempre estas reliquias.
El milagro para la beatificación de esa pareja se dio en el año 2002. Consistió en la curación inexplicable del pequeño Pietro Schilirò, quien sufría de una grave malformación congénita en el pulmón. Sus padres Valter y Adele pidieron a los esposos Zélie y Louis que intercedieran por el pequeño, gracias a un consejo de este sacerdote carmelita, quien días atrás había bautizado a Pietro, según el ritual romano de peligro de muerte (Cf. Pietro, el niño curado por intercesión de los papás de santa Teresita).
Esta es la entrevista que el padre Sangalli ha concedido a ZENIT.
–¿Cómo comenzó su cercanía con los esposos Zélie y Louis ?
–Padre Sangalli: Es puramente “casual”. Les pasé a Valter y a Adele la oración a los padres de Santa Teresita porque estaban desesperados, para que tuvieran la fuerza y el valor para entender aquel momento difícil. Yo les había aconsejado que rezaran cuando me llamaron para bautizar a Pietro. Les aconsejé que se encomendaran a la intercesión de estos padres, Zélie y Louis, que habían perdido cuatro hijos y habían encontrado la valentía para dar este paso dificilísimo. Yo no rezaba por la curación del niño. Dios nos ha concedido mucho más de lo que le estábamos pidiendo.
Yo pedía sólo que el papá y la mamá encontraran la fuerza y acompañaran con afecto y amor a este niño hacia la muerte. Entonces, cuando después ocurrió el milagro, los padres me pidieron que fuera el vice postulador del milagro.
Yo pedía que este papá y esta mamá no perdieran la cabeza. De este modo me convertí en el vice postulador “casualmente”, por el hecho de que sucedió este milagro.
–¿Qué cree que pueden decir los esposos Martin a las familias de hoy?
–Padre Sangalli: En esta pareja yo puedo admirar muchos aspectos. Uno de ellos es el que subrayó el Santo Padre, el 11 de enero, al bautizar a trece niños en la Capilla Sextina, cuando decía que los hijos no son propiedad de los padres. Ellos han vivido esto perfectamente.
¿Cuáles son las virtudes que usted más admira de los esposos Martin?
–Padre Sangalli: Habían perdido cuatro hijos, pero no por ello se sentían en propiedad de la vida, del futuro, del destino del resto de sus hijos. Sentían que eran colaboradores de Dios en este designio y ofreciendo el dolor y el sufrimiento, implorando al Señor: “Somos esposos, somos colaboradores con Dios en la vida, ministros y siervos”. Y esto es muy fuerte.
No se sintieron nunca como propietarios de los hijos. No impusieron nada a los hijos. Los ejemplos que estos hijos han vislumbrado en los padres ha sido un estímulo para su elección de vida, porque veían que el papá y la mamá vivían una experiencia conyugal cristiana radical.

Representante vaticano: La familia migrante puede y debe ser misionera
Habla monseñor Marchetto, secretario del Consejo Pontificio para los Emigrantes e Itinerantes
CIUDAD DE MÉXICO, viernes, 16 enero 2008 (ZENIT.org-El Observador).- Las numerosas familias emigrantes de países católicos que buscan en otras naciones un futuro mejor constituyen una oportunidad misionera extraordinaria para anunciar el mensaje del Evangelio en sociedades en las que está ausente, considera un representante de la Santa Sede.
El arzobispo Agostino Marchetto, secretario del Consejo Pontificio para los Emigrantes e Itinerantes, comenta en exclusiva para ZENIT-El Observador en el marco del VI Encuentro Mundial de la Familias que se realiza en México, la oportunidad histórica que se abre ante la Iglesia en el mundo globalizado.
Monseñor Marchetto, de 68 años, habla por experiencia, pues ha sido nuncio en Madagascar, Islas Mauricio, Tanzania, Bielorrusia, y ha colaborado con el Papa en la Secretaría de Estado. Es, además, uno de los mayores expertos del mundo sobre el Concilio Vaticano II, al que ha dedicado un libro de referencia.
Colabora con Juan Pablo II y Benedicto XVI como secretario del Consejo vaticano desde el año 2001.
–En su conferencia, usted mostró cómo el migrante es un potencial misionero, capaz de compartir su fe a los lugares donde llega. ¿No es algo utópico?
–Monseñor Agostino Marchetto: Los emigrantes están llevando a un mundo secularizado un brotar de fe, esperanza y caridad. Muchas Iglesias en Europa, por ejemplo, se alegran de la presencia de los migrantes, porque es vida que llega. Tienen una fe que en Europa no es tan fuerte, no tan calurosa y es verdad que el genio cultural de los migrantes ayuda en las celebraciones. Yo soy testigo de esta capacidad que ellos tienen de dar vida a nuestras comunidades, de ser testigos del Evangelio, testigos de Jesucristo.
–Sin embargo, lo que para las comunidades receptoras, en el ámbito de la fe, es una ganancia, para las familias del migrante, las que se quedan en sus pueblos, este movimiento entraña una pérdida. Incluso en el mismo terreno de la fe, muchos migrantes acaban renunciando a ella y adoptando otra.
–Monseñor Agostino Marchetto: Es una de las grandes cuestiones que la migración lleva consigo, la disolución de las familias, en muchos casos, es una gran lástima. Hay que decir que esta convicción de pérdida estaba presente en la Iglesia desde comienzos del siglo pasado, por eso la Iglesia no animaba a ir como emigrantes al extranjero.
Es verdad que la migración es un fenómeno estructural y que no se puede anular este movimiento, que es parte de mundo de hoy, de las necesidades económicas, de los países que tienen una vejez bastante notable. Hay que hacer todo lo que se pueda para evitar el daño y aprovechar lo que se pueda por obtener cosas buenas de este fenómeno.
–En el mundo de las migraciones los Estados Unidos representan un paradigma, ¿Cómo contempla esta realidad?
–Monseñor Agostino Marchetto: Debemos decir que en Estados Unidos la emigración es un fenómeno muy grande y que el fenómeno también tiene aspectos de irregularidad; por esta razón comprendo que los gobernantes de Estados Unidos tienen dificultades ante este fenómeno. Espero vivamente que la entrada del nuevo presidente, por la manera en que encaró este problema en el pasado, pueda llevar a una comprensión de la situación de millones de emigrantes irregulares y especialmente en el trato que se debe tener con ellos, en el respeto de sus derechos humanos y también en lo que toca a los lugares donde son detenidos a fin de que haya posibilidad de visitarlos. Hace falta atención por los menores que no pueden ser tratados como los adultos; así como por las madres que tienen hijos pequeños. Toda esta cuestión de derechos tiene que ser pensada en los efectos antihumanos que lleva consigo.
–¿Qué opina de la actuación de los obispos de Estados Unidos y México frente a la migración?
–Monseñor Agostino Marchetto: Alabo a los obispos de los Estados Unidos por sus actitudes muy valientes en relación a este fenómeno y también a los obispos mexicanos por todo el dialogo que han promovido entre ellos para encarar esta realidad de la mejor manera, desde un punto de vista eclesial.
Como comunidad cristiana tenemos la instrucción Erga migrantes caritas Christi, que es una guía que puede ayudar a comprender muchas cosas referentes a la migración y a dar animo a las iglesias locales para que hagan lo que deben hacer en relación a la defensa de los migrantes y de su cuidado pastoral.

La familia, garantía de futuro; asegura el cardenal Bertone
En una rueda de prensa con motivo del Encuentro Mundial de las Familias
CIUDAD DE MÉXICO, sábado, 17 enero 2008 (ZENIT.org-El Observador).- En conferencia de medios, en el marco del VI Encuentro Mundial de las Familias (EMF), el cardenal Tarsicio Bertone aseguró que la familia es una garantía de futuro para la sociedad.
La familia no es sólo la transmisora del patrimonio cultural de un grupo de un pueblo, de la historia de un país, aclaró, de hecho aporta a la sociedad mucho más de lo que da la suma de cada uno de sus miembros.
El legado de Benedicto XVI para este EMF, que se clausurará este domingo, aseguró que esta visión de la familia “nos une a creyentes y no creyentes”.
El secretario de Estado del Papa manifestó que este “proyecto implica la noción de familia única, no de familias, como creaciones articificiales de nuestro tiempo, según las raíces de la naturaleza humana, según las raíces del derecho natural, la familia es un proyecto para la sociedad, célula fundamental de la sociedad”.
Refirió que en la familia se encuentra la historia de la propia identidad y en ella hay unidad a pesar de los malentendidos y problemas; es pues, una unidad que persevera. Abundó: “en la familia hay respeto para todos, desde el recién nacido hasta el más anciano, por los desamparados. Se aprende a cuidar al más débil”.
Al ser cuestionado sobre los signos que manifiestan la “primavera espiritual” que el mundo atraviesa, según lo ha expresado el Papa Benedicto XVI, señaló que “hoy más que nunca ha habido una cercanía, un hambre de la Palabra de Dios”, como lo señaló el reciente Sínodo de los Obispos.
“Hay una muy grande pregunta de ética y de principios morales”. De hecho, constató, los economistas que analizan la crisis económica mundial están invocando unas leyes morales que rijan el mundo.
“Espero que vengan adoptadas una ciertas reglas morales: esto será el fruto positivo de esta crisis”, afirmó.
Se le preguntó si la jerarquía no se siente responsable de las rupturas que se dan dentro de la familia, tal vez por no saber transmitir el mensaje evangélico a las familias.
Respondió: “Creo que todos somos corresponsales, y no puede atribuirle a la jerarquía el bien o el mal como responsables de esos problemas”.Y recordó que la Iglesia se conforma por todos: obispos, sacerdotes, religiosos y laicos.
Sin embargo reconoció que un problema es que no se ha logrado transmitir a los jóvenes y a las parejas la idea de la fidelidad. “¿Por qué se ha dado esto? Porque no hemos salido a comunicar, porque no se ha logrado ser apóstoles de estos valores”.
Finalizó emitiendo un mensaje a las familias que están en situación “irregular” y que no quieren dejar de pertenecer a la Iglesia: “Es un tema que se ha tratado mucho en el Congreso y que muchas iglesias locales y obispos han estado trabajando para que todas las parejas que viven en estas situaciones no se sientan abandonadas por la Iglesia”.
Pero señaló que la “doctrina no puede ser cambiada porque el Señor Jesús, nuestro maestro, en este punto de la fidelidad, del adulterio, ha sido muy claro”.
Sin embargo, añadió, “debemos practicar la misericordia de Dios y ayudar a las familias irregulares a vivir la experiencia de pertenencia a la Iglesia, mediante la experiencia de la oración y de la caridad”.

Dolor de la Iglesia ante un desfile de modelos vestidas de la Virgen María
Declaraciones del secretario de la Conferencia Episcopal Chilena
SANTIAGO DE CHILE, lunes 19 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Pese a la oposición de la Iglesia en Chile, el desfile Vírgenes Fashion Show se realizó el pasado viernes en una discoteca del barrio Bellavista de la capital de este país.
El evento, ideado por el diseñador chileno Ricardo Oyarzún para conmemorar 15 años de su carrera, presentó a importantes modelos chilenas vestidas de la Virgen María.
Con mantos y túnicas con colores fuertes y profundos escotes. Varias modelos rechazaron la propuesta de participar en el evento porque no querían ofender su fe católica.
Ante el anuncio del desfile, el secretario general de la Conferencia Episcopal Chilena, monseñor Cristián Contreras, obispo auxiliar de Santiago, ofreció el pasado viernes una Conferencia de Prensa en la que aseguró que “nuestra misión no es censurar, es iluminar las conciencias”.
El contenido de la Conferencia de Prensa se dio a conocer en la página oficial de la Conferencia Episcopal Chilena (http://www.iglesia.cl).
Igualmente el grupo católico “Muévete Chile” interpuso un recurso ante la Séptima Sala de la Corte de Apelaciones para que se detuviera el evento, petición que fue rechazada.
El diseñador aseguró que la intención de este evento no es “ofender a nadie” sino “manifestar una expresión artística”, la misma posición adoptaron varias modelos que aseguraron que su participación en el desfile no se contradice con sus creencias religiosas.
Frente a este argumento monseñor Contreras aseguró que “el arte tiene que ver con la verdad histórica, también de las personas, y la Virgen María es una persona humana que tiene una tradición. Tiene que ver también con la belleza, no es solamente la expresión de la subjetividad de alguien, sino de la realidad de las cosas”.
Más que una censura o una prohibición
Monseñor Contreras invitó a los periodistas a reflexionar sobre lo que significa la libertad de expresión: “Dentro de los derechos humanos se incluye el respeto por la religión y las creencias de las personas, y en este caso particular se trata de una mayoría de los ciudadanos chilenos”.
Frente al contenido del evento, el obispo subrayó: “ha habido todo un aparato publicitario que raya en la provocación. Aquí no estamos hablando de erotismo, pornografía, escotes más o escotes menos, sino que se trata de la utilización de la figura de la Virgen María que nosotros veneramos”.
En cuanto al recurso interpuesto ante los tribunales el obispo dijo: “así como hay personas que a través de una discutible expresión de libertad creen poder ofender a la Virgen, creemos que también hay libertad para que católicos laicos interpongan recursos cuando creen que su fe está siendo vulnerada”
“La sabiduría del pueblo cristiano sabrá juzgar. El que se presente a la Virgen de una manera distinta a la que conocemos en la tradición iconográfica de la historia cristiana o como la presenta la Sagrada Escritura, es algo que nosotros no podemos aceptar y que nos causa un inmenso dolor”, concluyó el prelado.

La propaganda contra Dios en los autobuses, “una ofensa”
Afirman los obispos españoles
MADRID, viernes 23 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Los obispos españoles han hecho pública hoy una nota en la que afirman que la proyectada propaganda sobre la inexistencia de Dios en los autobuses urbanos públicos de Madrid “lesiona” el derecho a la libertad religiosa y es una “ofensa” contra los creyentes.
Critican así oficialmente la iniciativa de colocar en los autobuses urbanos de Madrid, como se ha hecho en otras ciudades europeas, el eslógan “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”.
Los prelados insisten en que “la libertad de expresión es un derecho fundamental” que debe “ejercerse por medios lícitos”, pero argumentan que “los espacios públicos que deben ser utilizados de modo obligado por los ciudadanos no deben ser empleados para publicitar mensajes que ofenden las convicciones religiosas de muchos de ellos”.
“Insinuar que Dios probablemente sea una invención de los creyentes y afirmar además que no les deja vivir en paz ni disfrutar de la vida, es objetivamente una blasfemia y una ofensa a los que creen”, afirma la nota.
Esta iniciativa “lesiona el derecho al ejercicio libre de la religión, que debe ser posible sin que nadie se vea necesariamente menospreciado o atacado”, añaden los obispos
Con todo, afirman que los católicos “respetarán el derecho de todos a expresarse y estarán dispuestos a actuar, tanto con serenidad y mansedumbre ante las injurias, como con fortaleza y valentía en el amor y la defensa de la verdad”.
La nota pide que las autoridades “tutelen el ejercicio pleno del derecho de libertad religiosa”, compaginándolo con la libertad de expresión, y proponen que se adopten alternativas como las llevadas a cabo en Milán, Roma y Zaragoza.
En estas ciudades no se ha permitido el uso de espacios publicitarios de tipo público para la campaña.

P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
Decisiones: algo nuevo en el mundo
Hay que pensar en serio si quiero ser un pequeño artífice de bien o un simple estorbo
Cada una de nuestras decisiones introduce algo nuevo en el mundo.
A veces pensamos que ciertas elecciones son insignificantes, sin valor, sin transcendencia. En realidad, quedarme a estudiar o ir de excursión, ver este o aquel programa televisivo, leer un libro de aventuras o uno de filosofía, tomar más o menos copas de cerveza… son decisiones que “entran” en mi vida, que llegan a ser parte de mí mismo, que me modifican.
No sólo yo quedo “tocado” en cada decisión. También los demás, los más íntimos, los más cercanos, sienten los efectos de mis decisiones. Si obedezco con alegría a mis padres, si doy largas a las peticiones de un amigo, si olvido a aquella persona a la que prometí una llamada por teléfono, si descuido mi atención a la hora de apretar bien un tornillo… otros serán afectados, para bien o para mal, de lo que inicia en el mundo a partir de lo que yo hago o de lo que yo deje de hacer.
Los cercanos… y los lejanos, el mundo entero, quedan afectado por mis actos. No es indiferente si me comprometo en serio por guardar con atención la basura o si arrojo materiales peligrosos en el primer lugar que se me ocurre. Mi barrio, mi ciudad, el planeta tierra, van mejor o peor según mis costumbres, según mi preocupación por el ambiente, según mi deseo de evitar gastos inútiles o comportamientos que aumentan la contaminación en un mundo sumamente frágil.
Mis decisiones afectan, por lo tanto, a millones y millones de personas que necesitan una mano amiga. Personas que sufren por el hambre o la injusticia, por la enfermedad o el desprecio, por la soledad o por abusos en contratos de trabajo inhumanos.
Cada una de mis decisiones introduce algo distinto, nuevo, bueno o malo, justo o injusto, en este mundo de contradicciones y de esperanzas.
Hay que reflexionar profundamente antes de tomar una decisión, de empezar un nuevo acto. Hay que pensar en serio si quiero ser un pequeño artífice de bien o un simple estorbo. Hay que escuchar la voz humilde y sencilla de Dios que me repite, con un tono suave e íntimo, que hasta un vaso de agua dado a un pequeñuelo no quedará sin recompensa. Porque ese gesto de cariño habrá introducido algo bueno, algo bello, en el mundo de los corazones sedientos de amor sincero.

Explicación del Credo
Las verdades de nuestra religión, de nuestra fe católica.
Las verdades de nuestra religión, de nuestra fe católica se encuentran en la oración del Credo. El Credo es lo que creemos los católicos. Si alguien de otra religión nos pregunta ¿qué es lo que creen ustedes los católicos? podemos contestarle con todo lo que rezamos en el Credo. Podemos decir que es como un resumen de nuestra religión.
El Credo está dividido en tres partes:
La primera parte habla de Dios Padre y de la obra de la Creación.
La segunda parte habla de Dios Hijo y de la Redención de los hombres.
La tercera parte habla de Dios Espíritu Santo y de nuestra santificación.
Estas tres partes contienen doce artículos que abarcan las principales verdades en las que creemos los católicos. Estos doce artículos son:
1. Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la Tierra.
2. Jesucristo, Hijo único de Dios.
3. Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nacido de María la Virgen.
4. Jesús fue crucificado, muerto y sepultado.
5. Jesús descendió a los infiernos y al tercer día resucitó.
6. Jesús subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre.
7. Jesús vendrá a juzgar a vivos muertos.
8. El Espíritu Santo.
9. La Iglesia una, santa, católica y apostólica y la comunión de los santos.
10. El perdón de los pecados.
11. La resurreción de los muertos.
12. La vida eterna.
Si nos fijamos bien en todo lo que creemos nos vamos a dar cuenta de lo importante que es Dios y de como nos amó tanto que nos entregó a su Hijo Jesús para salvarnos. Se quedó con nosotros en la Iglesia, nos perdona y nos promete volver a venir.
Todo lo que creemos lo debemos de vivir. Debemos demostrar con nuestras obras que creemos en Dios. Se debe notar la diferencia entre un niño que no tiene fe y un niño que sí tiene fe. La vida se vive diferente. Por ejemplo, si yo creo que tengo un Padre Todopoderoso que vela por mí, mis acciones deberán demostrar esa seguridad y confianza. Si yo creo en la Iglesia, la voy a ayudar.
El Credo es una forma de profesar nuestra fe. Otra forma de profesar nuestra fe es haciendo la señal de la cruz, que es la señal del cristiano. ¿Qué expresamos cuando nos persignamos? Decimos que creemos en Dios que es uno en tres personas distintas. Esto lo hacemos al decir “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Al trazar la señal de la cruz en nuestro cuerpo, expresamos que creemos en la Encarnación, Pasión y Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Al rezar el Credo entramos en comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y con toda la Iglesia.
Catholic.net

“A la lucha por la libertad y dignidad humanas le queda un largo camino”
Entrevista a la ex-embajadora estadounidense ante la Santa Sede, Mary Ann Glendon
BOSTON, jueves, 29 enero 2009 (ZENIT.org).- Mientras Barack Obama, como nuevo presidente de Estados Unidos, se embarca en su nueva misión con el ánimo dar un viraje a la política estadounidense, muchos de los embajadores nombrados por la anterior Administración se disponen a regresar a su país.
La embajadora Mary Ann Glendon, que representó a Estados Unidos ante la Santa Sede, regresó ya a Boston, donde es profesora de Derecho en la Universidad de Harvard. La ex embajadora reanudará también su trabajo como presidenta de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales.
En esta entrevista con ZENIT, Glendon ofrece algunas reflexiones sobre su mandato como embajadora en Roma, que duró menos de un año.
-Tras representar al Vaticano durante muchos años ¿cómo fue la experiencia de representar a Estados Unidos ante la Santa Sede?
Glendon: Como representante de la Santa Sede ante Naciones Unidas, me empeñé en el tipo de trabajo al que los juristas estamos acostumbrados, la abogacía centrada en temas específicos tales como objetivos de desarrollo y derechos humanos. Lo que hizo el puesto de embajadora ante la Santa Sede especialmente atrayente para mí fue su variedad. Prácticamente cada día traía nuevas experiencias y percepciones, dado que tanto los intereses del Vaticano como los de Estados Unidos tienen fines que abarcan el mundo entero.
La Santa Sede tiene relaciones diplomáticas con 177 países; su voz moral llega a casa cada rincón de la Tierra, y su red de parroquias, diócesis, y agentes de ayuda humanitaria, forman un extraordinario “puesto de escucha”. Gran parte de mi trabajo incluía también la “diplomacia oficial”, hablar y escribir sobre temas de interés común tanto para Estados Unidos como para la Santa Sede.
Y, por supuesto, era responsable de la administración diaria de una pequeña pero muy ocupada embajada. Para alguien como yo, que enseña en el campo internacional, fue un gran privilegio poder saber de primera mano sobre el Departamento de Estado (Ministerio de Exteriores) de Estados Unidos, el Cuerpo Diplomático de la Santa Sede y el arte de la diplomacia como se practica en esta época con tantos retos.
-¿Cuáles fueron sus mayores logros y desafíos durante su mandato como embajadora
Glendon: Me siento muy afortunada de haber servido en un momento en el que las relaciones entre Estados Unidos y la Santa Sede eran especialmente cercanas, como evidenció la histórica visita de Benedicto XVI a mi país en abril de 2008, y la extraordinaria hospitalidad mostrada hacia el presidente George Bush en su visita al Vaticano en junio.
No sólo el Papa y el Presidente compartieron un punto de vista común sobre un amplio abanico de temas sociales y culturales, sino que hubo una fuerte sintonía entre las visiones del Gobierno estadounidense y la Santa Sede sobre la importancia de reforzar el consenso moral global contra el terror (especialmente contra el uso de la religión como una justificación de la violencia); la promoción de los derechos humanos (especialmente la libertad religiosa); el fomento del diálogo interreligioso; y combatir la pobreza, el hambre y la enfermedad mediante partenariados entre el Gobierno e instituciones confesionales.
En nuestra creciente interdependencia en un mundo atravesado por conflictos, es un reto encontrar modos de hacer patentes y reforzar estos valores compartidos. Pero una oportunidad excelente para hacerlo fue la coincidencia este año del 25 aniversario de las relaciones diplomáticas formales entre Estados Unidos y la Santa Sede con el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Dado que la declaración expresa tantos ideales a los que se han dedicado tanto Estados Unidos como la Santa Sede, la conjunción de estos aniversarios proporcionó muchas oportunidades de explorar y expandir el terreno común. Según esto, decidí que nuestra embajada patrocinara una serie de conferencias sobre varios aspectos de los derechos humanos. Me siento satisfecha de decir que hubo buena respuesta, y creo que ayudaron a profundizar la relación bilateral, al mismo tiempo que tuvimos acceso a nuevas audiencias con las más elevadas y mejores tradiciones estadounidenses.
-Usted dijo que pondría el acento sobre los derechos humanos en su cargo. ¿Al dejarlo, qué visión tiene de la situación de los mismos a nivel global?
Glendon: Echando una mirada al mundo contemporáneo, nadie puede negar que a la lucha por la libertad y dignidad humanas le queda un largo camino. Pero el movimiento pro derechos humanos que llegó a su cénit en la segunda mitad del siglo XX alcanzó impresionantes logros: desempeñó un papel importante en la caída de regímenes totalitarios en Europa Oriental y del ‘apartheid’ en Sudáfrica; ayudó a llevar los focos de la publicidad hacia abusos que de otro modo hubieran sido ignorados; y desacreditó de modo efectivo la asunción de que el trato de un estado a sus propios ciudadanos es exclusivamente asunto de ese estado. Como dijo Benedicto XVI en su discurso ante Naciones Unidas el año pasado, “Los derechos humanos han sido cada vez más presentados como el lenguaje común y el sustrato ético de las relaciones internacionales”.
Pero es lamentable decir que cuanto más ha mostrado su fuerza la idea de los derechos humanos, más intensa ha sido la lucha por capturar ese poder para diversos fines, de los cuales no todos respetan la dignidad humana. Los ideales basados en los derechos humanos están bajo el asalto directo de relativistas culturales y filosóficos que niegan que todos los valores son universales. Al mismo tiempo, están siendo minados indirectamente con la escalada de la exigencia de nuevos derechos, la difusión de enfoques selectivos del núcleo común de los derechos básicos, interpretaciones hiperindividualistas de los derechos, y el completo olvido de la relación entre derechos y responsabilidades.
[Por Irene Lagan, traducido del inglés por Nieves San Martín]
Experto en EEUU explica consecuencias ignoradas de la pornografía
NUEVA YORK, 30 Ene. 09 / 08:10 am (ACI) El Presidente de Morality in Media (MIM – Moralidad en los Medios), Robert Peters, explicó en una reciente conferencia las consecuencias ignoradas de la pornografía, el costo social que ésta genera; y cómo la adicción a este mal se convierte en un serio problema para quien la sufre.
En una reciente conferencia titulada “Los costos sociales de la pornografía”, dictada en el Kings College de Nueva York, Peters comienza relatando su propia experiencia y cómo desde pequeño tuvo acceso a la pornografía porque su padre tenía tres cajas con revistas de este tipo y que incluso llego a escribir sus propios relatos pornográficos” con lo que se muestra “lo fuerte que puede ser el lazo de la pornografía en la vida de un niño, un adolescente o un joven adulto”.
El Presidente de MIM cuenta luego que al volver a la fe en el segundo año de derecho se encontraba “fumando como una locomotora, tomando como un pez y yendo a Time Square regularmente para comprar revistas pornográficas. Me tomó un año dejar de tomar, dos años dejar de fumar y siete años dejar de ir a Times Square. Este es otro indicativo de lo adictiva que puede ser la pornografía”.
Al hablar luego de los costos sociales de la industria pornográfica, Peters comienza describiendo el drama de las mujeres que participan en ella. Desde que empezó a investigar, explica, “he visto muchas fuentes que indican que la mayoría sufrieron abuso sexual o fueron muy maltratadas cuando niñas”.
Citando luego un estudio sobre este trágico tema, el abogado señala que muchas llegan “desencantadas, con sus cuerpos y con su sexualidad venida a menos a causa de un abusador”.
Dado además que la pornografía se produce mayoritariamente para hombres y que cuando estos se vuelven adictos buscan cosas “más duras, explícitas, desviadas” estas mujeres son pagadas “para que den la impresión de disfrutar la degradación y la violencia, cuando la realidad es muy distinta. Algunas consumen drogas para paliar el dolor o adormecer su sensibilidad”, explica el Presidente de MIM.
Ese no es el único problema, precisa Peters, ya que “muchas de estas mujeres contraen una o más ETS, y para todas, hay un permanente registro de la degradación. Creo que el tráfico sexual es parte de la explicación de porqué hay tanto pornografía dura disponible en Internet”. “No todas estas mujeres son pagadas. Algunas (tal vez muchas) son forzadas. Y cuando los adolescentes y los adultos buscan este abominable material, ayudamos a crear el mercado que asegura que se hará más de esto”, añade.
El Presidente de MIM describe algunos de los daños que la pornografía causa a los niños y precisa que “muchos hombres que son adictos a ella la vieron por primera vez siendo niños. La exposición a la pornografía puede llevar a la adicción que le roba a los niños la oportunidad de desarrollarse de manera saludable psicológica, moral y espiritualmente”. Según recientes estudios, añade, con Internet “los niños están expuestos a la pornografía cada vez a más temprana edad”.
En el caso del matrimonio, otro especial ámbito duramente golpeado por este mal, suele “ser el esposo quien es adicto a la pornografía. Esta adicción puede afectar negativamente (destruir) el matrimonio de muchas maneras: el esposo puede perder el interés sexual en su esposa, o actuar sus fantasías alimentadas por la pornografía con su cónyuge, o en vez de ella con una prostituta. Puede gastar decenas de miles de dólares alimentando su adicción. Incluso si la adicción no destruye el matrimonio, puede causarle al cónyuge inocente mucho dolor”, indica Peters.
Al comentar luego que la adicción a la pornografía también aleja a los varones del matrimonio, porque “muchos jóvenes adultos prefieren la masturbación delante de una computadora en vez de pasar tiempo con una mujer”, el abogado advierte, citando numerosos estudios, que la pornografía también genera futuros agresores sexuales de diversa índole a raíz de la degeneración producida en la persona.
Tras exponer brevemente cómo el crimen organizado domina la industria pornográfica, Peters señala que “habiendo vivido y trabajado en la ciudad de Nueva York por más de 35 años, entiendo totalmente que la actual ‘explosión de obscenidad’ no es el único problema que nuestra nación enfrenta. Pero sí es un problema que está causando un daño inmenso a los matrimonios y a los niños y que está relacionado a la difusión de las enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el SIDA, a la explotación sexual de menores, a los abusos sexuales y la violación, al acoso sexual en el trabajo, y al tráfico sexual”.
“Como un cáncer, la pornografía no mata rápidamente, pero eventualmente mata”, concluye.

Autor: Sandro Magister | Fuente: chiesa.espresso.repubblica.it
Las finanzas vaticanas
Para el dinero de Pedro hay calma en medio de la tempestad
La crisis mundial incide también en las finanzas vaticanas, pero de manera limitada. Las ofrendas del óbolo son siempre generosas. Y el banco cerró también el 2008 en activo.
Este poco común y pequeño estado que es la Ciudad del Vaticano ha marcado, en los últimos meses, tres golpes exitosos sin desembolsar un solo euro.
El primero en Hungría, en la rivera del río Tibisco. Allí, en una amplia llanura, está surgiendo un bosque que absorberá cada año 82 mil toneladas de anhídrido carbónico. Del millón de nuevos árboles, 125 mil son del Vaticano, capaces de absorber 10 mil toneladas de anhídrido carbónico, o sea lo que se produce en un año dentro de los murallas pontificias. Con ello el Vaticano se convierte en el primer estado del mundo con emisión cero de CO2. El terreno y los 170 mil euros necesarios para reforestar el área climática vaticana han sido donados por dos sociedades comprometidas en la empresa, la húngara KlimaFa y la americana Plankton.
El segundo golpe ha sido realizado bajo la cúpula de San Pedro. En los 5 mil metros cuadrados del techo del aula de las audiencias construida por Pierluigi Nervi se han aplicado 2.400 paneles a luz solar. Producirán 300 megawatts/h anuales de energía “limpia”, ahorrando el consumo de 80 toneladas de petróleo, evitando así de introducir en el aire ambiental 225 toneladas de anhídrido carbónico. El nuevo implante fotovoltaico entró en funciones el pasado 26 de noviembre. Los gastos los ha sostenido la sociedad constructora, la alemana SolarWorld AG.
El tercer golpe con costo cero ha sido el ingreso en YouTube, la más grande comunidad mundial de videos en la web. El nuevo canal, inaugurado el 23 de enero con el director administrativo de Google, Henrique de Castro, que vino a Roma a cortar la cinta, ofrece cada día videonews de producción propia sobre las actividades del Papa y del gobierno central de la Iglesia. El Vaticano ha obtenido de Google una protección particular para su nuevo canal. Los videos no podrán ser descargados y girados por la red sin control, ni se podrán colocar comentarios.
Pero estos tres éxitos han dado sólo un parcial alivio a las autoridades que administran el pequeño estado vaticano. Los balances del 2008 serán publicados al inicio del verano y son esperados con más aprensión que lo normal.
Como aliento está que el IOR, Instituto para las Obras de Religión, el banco vaticano legendario por su impenetrable secreto, parece haber cerrado también el 2008 en discreta salud, no obstante los desastres de las finanzas a nivel mundial. Cada enero el presidente del IOR, que desde hace veinte años es el lombardo Angelo Caloia, se presenta al Papa con una suma generosa, en proporción a las ganancias del año. La magnitud de esta suma es en extremo secreta, pero fuentes confiables aseveran que está en el orden de cerca del doble de la cantidad del Óbolo de san Pedro, o sea de las ofrendas que de todo el mundo afluyen cada año al Papa para sus obras de caridad.
Y el Óbolo de san Pedro es una piedra de comparación conocida. En el 2007 sumó 94,1 millones de dólares, de los cuales 14,3 llegaron de un solo donante que quiso permanecer anónimo. Al contribuir con el Óbolo, las naciones más generosas son en orden los Estados Unidos e Italia, respectivamente con el 28 y el 13 por ciento del total. Alemania sigue más atrás con el 6 por ciento.
Pero el Papa tiene no solamente el Óbolo. Están también los donativos y las contribuciones que las diócesis y las congregaciones religiosas de todo el mundo tienen que dar al sucesor de Pedro, según la norma del canon 1271 del código de derecho canónico.
En el 2007 dichos aportes sumaron 29,5 millones de dólares, con Alemania a la cabeza, 31 por ciento del total, los Estados Unidos, 28 por ciento, e Italia, 19 por ciento. Los aportes son libres, pero desde hace unos años el Vaticano pide a las diócesis que den al menos 1 euro por cada bautizado, y a las congregaciones religiosas al menos 10 euros por cada inscrito. Pero de hecho estos parámetros no ampliamente ignorados. Algunos contribuyentes dan más, la mayor parte mucho menos. El gobierno central de la Iglesia está muy lejos de regirse por un regular sistema de tasación.
El Óbolo y las otras contribuciones para el Papa son administrados por una oficina de la secretaría de estado dirigida por monseñor Gianfranco Piovano. Es de aquí que la Santa Sede toma para las numerosas “emergencias”, la última una notable contribución para la reconstrucción de Gaza. El dinero es depositado en el IOR, que desde que tiene a Caloia a la cabeza los administra con mucha prudencia. El cuarto mandato quinquenal consecutivo termina para Caloia en junio del 2009 y entre quien aspira a sucederlo está Antonio Fazio, el ex gerente del Banco de Italia. Otro nombre que se susurra es el de Ettore Gotti Tedeschi, cinco hijos, profesor en la Universidad Católica, presidente en Italia del Banco Santander y brillante comentarista económico para “L´Osservatore Romano”. Pero es probable que Caloia siga en su puesto todavía por un poco más. Quienes decidan serán los cinco cardenales que velan sobre el IOR, es decir, el actual secretario de estado, Tarcisio Bertone, su predecesor y rival Angelo Sodano, cuyo ex secretario Piero Pioppo está sólidamente ubicado dentro del banco con el rol de “prelado”.
Aparte del Óbolo, otros dos balances hechos públicos en sus líneas generales son los de la Santa Sede y el de la gobernación del la Ciudad del Vaticano.
Las dos administraciones tienen como cabeza un cardenal: la Santa Sede al cardenal lombardo Attilio Nicora, presidente del APSA, Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, y la gobernación al piamontés Giovanni Lajolo, ex ministro de los asuntos exteriores y antes nuncio en Alemania. Las cuentas de las dos administraciones están separadas, así como las competencias.
La gobernación es heredera del antiguo Estado Pontificio. Se ocupa del territorio, edificios, seguridad, salud, agua, energías, correo, estampillas, monedas, comunicaciones, provisiones. También caen bajo su jurisdicción las villas papales de Castel Gandolfo, incluida una granja con fruta, verdura, aceite, huevos y 26 vacas de leche. Tiene a su cargo cerca de 1800 dependientes y 600 pensionados. Pero cierra casi siempre en activo. La mayor fuente de entrada es los Museos Vaticanos. Mientras que son más oscilantes las ganancias financieras. En el 2006, por ejemplo, reportó un activo de 7,2 millones de euros. El año siguiente, pérdidas por 8 millones.
En todo caso, la gobernación sabe ser generosa. Se hace cargo cada año de la mitad del déficit de la Radio Vaticana, que ni siquiera hace parte de su jurisdicción. De hecho, sin tener publicidad, la Radio Vaticana registra sólo salidas y ninguna entrada. Su costo anual está en torno a los 24 millones de euros, que las autoridades de la Iglesia consideran de todos modos un gasto justo. Así como para “L´Osservatore Romano”, con su déficit anual entre los 4 y 5 millones de euros.
Tanto la radio como el diario están a cargo de la administración de la Santa Sede, junto con la tipografía y la editorial del Vaticano. Estas últimas en el 2007 resultaron en activo de más de un millón de euros cada una, gracias sobre todo al éxito de venta de los libros de Benedicto XVI y a las ganancias de derecho de autor. También el Centro Televisivo Vaticano tiene un resto de medio millón de euros. Pero estos aportes son nada frente a la carga de gastos requerida para hacer funcionar toda la máquina de la curia, con sus 2.750 dependientes y los más de 900 pensionados. Sólo la congregación para la evangelización de los pueblos está en pie por sí sola, gracias a las donaciones de la jornada mundial para las misiones. Las casi doscientas representaciones diplomáticas en el exterior son puro costo.
Para hacer frente a estas salidas, los recursos del APSA son los inmuebles de su propiedad, en Roma y en otras ciudades europeas, que desde el año 2007 han producido un rédito de más de 36 millones de euros, y las inversiones financieras, con un activo en el mismo año de 33 millones de euros, no obstante un penalización de 12 millones sufrida por las tasas de cambio. Después de tres años de activos, en el 2007 el balance de la administración de la Santa Sede volvió a salir en rojo por más de 9 millones de euros, como ya había ocurrido en el 2003. Y el balance del 2008 no promete nada bueno en vista a los tiempos que corren. Previsor, el Vaticano ha vuelto a apostar por el oro. El último informe financiero anual, transmitido a los obispos el pasado verano, afirma que la Santa Sede posee oro por un valor de 19 millones de euros, equivalentes a una tonelada de lingotes. Y también está el tesoro de los donativos al Papa, siempre listo a cubrir los faltas.
Los balances oficiales de los últimos cinco años
ADMINSITRACIÓN DE LA SANTA SEDE (CURIA, DIPLOMACIA, EDITORÍA, RADIO, TV…)
2003: – 9,6 millones de euros
2004: + 3,1 millones de euros
2005: + 9,7 millones de euros
2006: + 2,4 millones de euros
2007: – 9,1 millones de euros
GOBERNACIÓN DE LA CIUDAD DEL VATICANO (TERRITORIO, SERVICIOS, MUSEOS, ESTAMPILLAS, MONEDAS…)
2003: – 8.8 millones de euros
2004: + 5,3 millones de euros
2005: + 29,6 millones de euros
2006: + 21,8 millones de euros
2007: + 6,7 millones de euros
ÓBOLO DE SAN PEDRO (PARA LAS OBRAS DE CARIDAD DEL PAPA)
2003: + 55,8 millones de dólares USA
2004: + 51,7 millones de dólares USA
2005: + 59,4 millones de dólares USA
2006 + 101,9 millones de dólares USA
2007: + 94,1 millones de dólares USA
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P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net
¿Hacer más o hacer mejor?
La pregunta que deberíamos formular al acostarnos no es si hice más, sino sencillamente si hice lo mejor, si hice el bien, si lo hice con amor, si lo hice para amar.
La eficiencia, en ocasiones, nos obsesiona. Queremos rendir más, aprovechar a fondo el tiempo, atender varios asuntos a la vez, conquistar metas y más metas.
Al final del día podemos sentirnos satisfechos al recordar que hemos hecho “muchas cosas”. La enumeración empieza con el excelente editorial que leímos por la mañana, el desayuno consumido en menos tiempo, la llegada a tiempo al trabajo, el haber terminado 15 asuntos pendientes, el haber respondido a más de 30 mensajes del correo electrónico, y un largo etcétera de pequeñas, medianas o grandes realizaciones.
Pero si vamos más a fondo, ¿estamos de verdad satisfechos? Hemos hecho muchas cosas, hemos rendido más de lo ordinario, hemos tenido un día “lleno”. ¿Basta eso o quedó algo pendiente, dejé de lado otras “cosas” mucho más importantes?
Es posible vivir con la agenda repleta de compromisos y con un gran vacío en el corazón. Quizá ocurre eso porque la avalancha de actividades nos ha alejado de lo más importante, porque hemos perdido la brújula y no sabíamos exactamente hacia dónde queríamos llegar.
No podemos recorrer el camino de la vida bajo un frenesí de acciones y bajo un esfuerzo, casi titánico, por llevar a cabo miles de cosas que nos dispersan y que nos esclavizan.
Hemos sido creados para algo mucho más grande, más noble, más profundo, más hermoso. La verdadera vocación del hombre está no en el hacer, sino en el amar.
Juan Pablo II lo explicaba con estas palabras: “El hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente” (Redemptor hominis, n. 10).
Nuestra plenitud no está en la técnica, ni en la televisión, ni en internet, ni en los crucigramas, ni en la conquista de una buena forma física, ni en la dieta, ni en la lectura de novelas apasionantes o de libros de ciencia. Nuestra plenitud está en aprender a vivir según nuestra naturaleza íntima, profunda: según el plan de Dios, que nos hizo por amor y nos invita cada día a amar.
La pregunta que deberíamos formular al acostarnos no es si hice más, sino sencillamente si hice mejor, si hice bien, si hice con amor, si hice para amar.
No vale la pena hacer miles de cosas. Hay una única cosa importante: “Sólo vale la pena el amor, que es lo que hace posible la eternidad” (José María Pérez Lozano).

El Papa Benedicto XVI…recordó que el verdadero cristiano debe siempre experimentar como necesidad el dar testimonio del amor de Cristo anunciándolo en primera persona.”Como cristianos, no podemos no advertir la necesidad de transmitir el mensaje de amor de Jesús especialmente a cuantos no lo conocen o a cuantos se encuentra en situaciones difíciles y dolorosas”, dijo el Pontífice en el marco de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, citando las diversas situaciones que estos afrontan.
“En algunos casos, gracias a Dios, es serena e integrada; pero a veces, lamentablemente, es penosa, difícil y hasta dramática”; dijo el Papa; y resaltó que “la comunidad cristiana mira a toda persona y a toda familia con atención, y pide a san Pablo la fuerza de un renovador impulso para favorecer, en todo el mundo, la pacífica convivencia entre hombres y mujeres de etnias, culturas y religiones diversas”.
“El Apóstol -prosiguió- nos dice el secreto de su nueva vida: ‘Yo también he sido conquistado por Cristo Jesús’, a lo que agrega: ‘Haceos mis imitadores’. Cada uno de nosotros, según la propia vocación y ahí donde vive y trabaja, está llamado a testimoniar el Evangelio, con una atención particular por aquellos hermanos y hermanas de otros países que por diversos motivos han venido a vivir entre nosotros, valorando así el fenómeno de la migración como ocasión de encuentro entre civilizaciones”.

Por qué muchos jóvenes no oyen hoy la llamada de Jesús
Entrevista con Juan Carlos Martos, autor de un nuevo libro sobre la vocación
ROMA, lunes, 9 febrero 2009 (ZENIT.org).- Jesús sigue llamando a hombres y mujeres a su seguimiento, como lo hizo hace dos mil años a orillas del lago Tiberíades. El problema es que muchos jóvenes hoy no saben escuchar esta llamada.
Por este motivo se ha presentado en Roma el libro “Abrir el corazón. Animación vocacional en tiempos difíciles y formidables” (“Publicaciones Claretianas”).
Se trata del último volumen del sacerdote Juan Carlos Martos, misionero de los hijos del Corazón Inmaculado de María (claretiano), presentado la semana pasada durante un encuentro organizado en el Instituto de Vida Consagrada “Claretianum” de Roma, en el que, entre otros, participó la hermana Enrica Rossana, religiosa salesiana y subsecretaria de la Congregación Vaticana para Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica.
El autor explica a ZENIT los motivos que le han llevado a emprender la aventura de volver a proponer la vida consagrada en una sociedad que parece ir contra la corriente de esta propuesta. Un argumento al que le está dedicando la vida para que la pastoral vocacional vuelva a convertirse en corazón de la pastoral.
–¿Por qué publicar un libro sobre las vocaciones?
–Padre Juan Carlos Martos: Por dos razones. La primera y más fundamental es que en la Iglesia en occidente, y más concretamente en la Iglesia en España, donde yo trabajaba desde un comienzo, el tema de las vocaciones es uno de los problemas más serios que actualmente atravesamos, particularmente en mi congregación, misioneros claretianos. Esto me llevó a una serie de trabajos en España, en mi provincia con laicos, con seglares, con otras congregaciones a través también de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER). Y en un determinado momento, “Publicaciones Claretianas” me pidió que por favor pasara a papel aquellas cosas que yo decía en mis intervenciones. Y este ha sido el origen sencillo de esta publicación, que no es novedosa en todas las cosas, pero que aporta su granito de arena en esta tarea de la renovación de la Pastoral Vocacional.
–¿A qué se refiere en el título del libro con “tiempos difíciles”?
–Padre Juan Carlos Martos: Tiempos difíciles quiere decir la situación que estamos viviendo actualmente a nivel social, también a nivel de Iglesia, de una cultura en la que Dios no es el referente último. Entonces cuando Dios no es lo más importante, Dios no es nada importante. En este sentido las grandes decisiones y las pequeñas decisiones que toma el hombre de hoy quedan al margen de Dios. Esta situación de cara al presente y al futuro pone a la Iglesia en clara dificultad. Dios está perdido del horizonte del hombre.
–¿Cuáles cree que son las causas actuales por las que los jóvenes no dan un “sí” al Señor? ¿Comodidad, egoísmo, miedo o simplemente es que no escuchan o no quieren escuchar esta llamada?
–Padre Juan Carlos Martos: Yo veo varias causas. La central, y me parece que es la más preocupante, sería el narcisismo. Es decir, actualmente la persona vive centrada en su yo. Lo único que esto produce es un fenómeno de sordera con relación a otras voces muy cercanas. Algunas de ellas que están llamando a sus puertas, pero están con una insensibilidad enorme para poder responder a otra llamadas que no sean las que nacen de su propia sensibilidad, de su propio deseo, de sus propias intuiciones, o de sus propios gustos. Yo creo que es este el narcisismo.
–¿Y hay alguna solución ante esta problemática?
–Padre Juan Carlos Martos: Sí, a mí me parece que el trabajo consiste en lo siguiente: tenemos que hacer lo posible para que un joven de nuestro tiempo, en lugar de hacerse la pregunta “¿qué voy a hacer yo con mi vida?”, sea capaz de hacerle una pregunta a Dios: “Señor, ¿qué quieres tú que haga yo con mi vida?”.
Y para dar este salto, yo creo que es fundamental una experiencia de muchísima gratitud a Dios. Es decir, que le haya pasado algo que le deje enormemente agradecido a Dios. Ahí nace la pregunta: “Señor, ¿qué quieres Tú que haga yo por ti que tanto has hecho por mí?”. A mí me parece que esta es la clave.
–¿A quienes va dirigido el libro?
–Padre Juan Carlos Martos: El libro va dirigido fundamentalmente a religiosos y sobre todo a religiosos pastoralistas, es decir, aquellos que están trabajando en cualquier ámbito de la pastoral. Porque hoy se da una convicción en la Iglesia: la pastoral vocacional o está anclada en la pastoral o sino queda marginada y desdibujada. Entonces va dirigido fundamentalmente a este campo. Desgraciadamente no está tan dirigido, como me hubiera gustado, por ejemplo, al mundo diocesano, o incluso a la pastoral familiar. Pero la demanda me la hicieron desde “Publicaciones Claretianas”… Un público dirigido fundamentalmente a la vida consagrada. Pero es perfectamente aplicable a cualquier ámbito.
–¿Qué se quiere ofrecer con este libro?
–Padre Juan Carlos Martos: Con este libro se quiere ofrecer como una pedagogía de acompañamiento vocacional. Y responder a preguntas como: “¿quién tiene que hacer la pastoral vocacional?” “¿Desde dónde se hace?” “¿A quién hay que dirigirla?” Fundamentalmente las preguntas son muy prácticas.
Yo creo que se trata aportar un granito de arena para seguir creando cultura vocacional. Es decir, que el tema de la pastoral vocacional, no siga siendo como hasta ahora un poco Cenicienta dentro de la pastoral sino que ocupe cuanto antes el lugar que corresponde, que creo que es un lugar cordial, de corazón, de centro, porque es colocar a cualquier persona delante del Señor que llama. Esta es la pastoral vocacional.

Portavoz vaticano: La muerte de Eluana Englaro no es la última palabra
Pide que sea motivo de reflexión sobre el valor de la vida humana
ROMA, lunes, 9 febrero 2009 (ZENIT.org).- La muerte de Eluana Englaro, la mujer italiana de 38 años, en estado vegetativo desde hace 17, fallecida en la noche de este lunes no tiene la última palabra, asegura el portavoz vaticano.
El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha comentado el desenlace terreno de esta frágil vida, que tuvo lugar, mientras en el Senado de Italia se debatía un proyecto de ley para prohibir la suspensión de la nutrición e hidratación que mantenía a la joven a con vida.
El sacerdote ha recordado a Eluana como “una persona a la que hemos querido mucho y que en los últimos meses se ha convertido en parte de nuestra vida”.
“Ahora, que Eluana está en la paz, esperamos que su caso, después de tantas discusiones, sea motivo para todos de una reflexión serena y de búsqueda responsable de los mejores caminos para acompañar a las personas más débiles, con amor y cuidadosa atención, con el debido respeto del derecho a la vida”, afirma en una nota difundida a través de Radio Vaticano.
Citando las palabras que Benedicto XVI pronunció durante el Ángelus de este domingo, su portavoz mencionó especialmente a las personas que “no pueden valerse por sí mismas, sino que dependen totalmente de los demás”.
“La muerte de Eluana nos deja necesariamente una sombra de tristeza por las circunstancias en las que ha tenido lugar”, reconoce el padre Lombardi.
“Pero la muerte física no es nunca para el cristiano la última palabra. Por tanto, en nombre de Eluana, seguiremos buscando los caminos más eficaces para servir a la vida”, concluye.
La muerte de Eluana tuvo lugar cuando cumplía el tercer día sin alimentos ni hidratación en la clínica “La Quiete” de la ciudad de Údine.
Los obispos italianos habían pedido repetidas veces que se le mantuviera en vida, pues no dependía de máquinas para vivir, sino únicamente del suministro de alimentación e hidratación.
Al hacerse pública la noticia de su muerte, la Conferencia Episcopal Italiana publicaba un comunicado para manifestar su “grandísimo dolor” y expresar la esperanza de que su muerte una “a quienes creen en la dignidad de la persona y el valor inviolable de la vida, sobre todo cuando es indefensa”.
“Dirigimos un llamamiento a todos para que no desfallezca esta pasión por la vida humana, desde su concepción hasta su ocaso natural”, concluyen los prelados italianos.

El problema no es la teoría de la evolución, sino el evolucionismo como ideología
ROMA, 12 Feb. 09 (ACI).-El P. Marc Leclerc, Profesor de Filosofía de la Naturaleza de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, explicó en un artículo aparecido en L’Osservatore Romano que no existe, en concreto, un problema con la teoría de la evolución de Darwin: el problema está en la ideología creada a partir de la teoría.
En el artículo titulado “El problema no es la teoría sino la ideología”, el experto jesuita precisa que en el pasado y con más fuerza en la actualidad “muchos, ya sea partidarios o adversarios de Darwin, han confundido su teoría científica de la evolución -que debe discutirse a nivel científico entre personas competentes- con su propia reducción a un sistema ideológico, a una visión del mundo que forzosamente recae en todos los hombres”.
El P. Leclerc resalta luego que “como escribía justamente el entonces Cardenal Ratzinger, la polémica no ha nacido de la teoría de la evolución en cuanto tal, sino de la erección de algunos de sus elementos en filosofía universal, en ‘clave de interpretación de la entera realidad’”.
El autor de “El Origen de las Especies”, prosigue el sacerdote, “aplicaba su teoría de la selección natural a cómo emergió nuestra especie, pero no al funcionamiento de las actuales sociedades humanas, subrayando en vez de ello como un carácter benéfico para la especie la adquisición de facultades morales y religiosas que llevan al hombre a proteger al más débil, al contrario de las absurdas pretensiones del darwinismo social”.
“Evolución y creación no presentan entre ellas la más mínima oposición, sino que se revelan del todo complementarias”, precisa.
Para el P. Leclerc, será de particular importancia “la reflexión sobre el puesto del hombre en la evolución y en la creación. El hombre, como ser viviente, puede encontrar su propio lugar en la evolución de la especie, que, en una lectura post factum, ha preparado desde hace mucho su venida. Pero el hombre no puede reducirse, sin contradicciones, al puro producto de la evolución de la especie: en otras palabras, el hombre no es reducible a la propia animalidad”.
Entonces, prosigue el experto jesuita, “una buena crítica filosófica muestra que el hombre puede justificar los primeros principios de su conocimiento. El ser humano dispone de una capacidad de reflexión, de autoconciencia, de libertad que trascienden necesariamente la pura animalidad y que no pueden ser el simple producto de la evolución”.
Finalmente, señala el sacerdote, “como afirma con justicia la teología católica, toda persona humana es objeto de un acto creador singular de parte de Dios, que también se inserta naturalmente en la especie del homo sapiens, y aparece al final como el culmen de un inmenso proceso evolutivo del que ya se comienzan a descubrir algunos de los secretos”.

Esposo chileno espera siempre “un milagro” para su mujer en coma desde hace 14 años
SANTIAGO, 17 Feb. 09 / 02:03 pm (ACI) Carlos Abarca visita tres veces al día a su esposa Erika Sotelo, quien desde hace 14 años está en estado de coma, a causa de una mala aplicación de la anestesia para una operación. Este devoto esposo chileno comenta cómo es el día a día con su esposa y cómo en estas difíciles circunstancias el cariño “es más fuerte que antes” y está siempre “a la espera de un milagro”.
Este dramático y conmovedor caso, un nuevo contrapunto para el de Eluana Englaro en el que su padre Beppino solicitó se le retirara la hidratación y la alimentación produciéndole la muerte el pasado 9 de febrero, fue dado a conocer por el diario chileno El Mercurio.
Carlos no le lleva flores a Erika aunque le encantan. “En su estado puede ser peligroso”, explica. Por eso prefiere llevarle camisas de dormir, la única vestimenta que su esposa utiliza desde el 3 de marzo de 1995, cuando quedó en coma tras una falla en la anestesia mientras le realizaban una histerectomía en el Hospital del Salvador.
Ahora que está retirado de carabineros, Carlos puede visitarla tres veces al día y mantiene la esperanza de verla despertar: “estando ella viva, siempre está latente que en cualquier momento pueda producirse un milagro”, comenta.
Este devoto esposo relata que sus esperanzas crecen cuando Erika hace “pequeñas cosas”, como bostezar y estirar una mano. También asegura que lo siente cuando llega “por muy dormida que pueda estar”. “Ella está esperándome, hace cosas para que vaya donde ella. Abre sus ojitos, no sé si ve o no ve”, pero de lo que sí está seguro es que lo escucha. “Uno está conversando y ella está pendiente, se agita”.
Por eso siempre le conversa, le cuenta por ejemplo en qué día y año están. “A veces cuando uno le habla al oído se pone a llorar, entonces yo creo con mayor razón que ella escucha”, dice, “claro que los médicos siempre manifiestan otra cosa, pero yo creo que es para no darte una esperanza, para que uno no se ilusione, pero yo la conozco mejor que nadie”.
Cuenta que Erika “a veces llora con fuerza, no sé si le molestará o recordará algo”. Por eso prefiere evitar hacer comentarios que la puedan poner triste, como que él se debe marchar. “Cuando uno se va y le dice ella se pone a llorar o estira la boca, hace pucheros, igual que una guagua (bebé)”, afirma.
Hay días, dice, en los que su Erika, su esposa también se ríe. “Cuando yo le hago cariño se sonríe, cuando le paso mi cara por su cara, quizás es por la sensación, por mi bigote, como que le llama la atención y se ríe”, señala. Dice que a veces también la besa. “Por su puesto, si es mi mujer”, asegura.
Además de conversarle y acariciarla, cuando la visita también la acicala. Le echa colonia, crema, la peina y le lava el pelo junto a su suegra. “Uno aprovecha porque la estadía es larga, de las 11.00 a las 5.00 de la tarde, entonces uno tiene tiempo para hacer eso, que es bonito también”, explica.
Carlos reafirma el amor que tiene por su esposa: “es un cariño diferente, un cariño como no sé, ella es como una guagua, entonces el cariño es totalmente diferente, pero es más fuerte que antes. Quiero protegerla, cuidarla, que esté bien, que no le falte nada”, dice.
Este enamorado esposo rechaza la idea de “rehacer” su vida, ya que “el cariño siempre va a estar enfocado en ella, nunca he dudado. No pretendo nada más de la vida que preocuparme de ella, no hay otra cosa que hacer”.
La seguirá amando “hasta cuando Dios diga la última palabra. Por último, si el día de mañana ella tiene que partir, la conciencia nuestra va a quedar tranquila”, precisa.
“Muchas personas me dicen ‘tú ya estás acostumbrado a esto’, pero no, el día a día es diferente y uno no puede acostumbrarse, tampoco estoy preparado para cuando ella quiera partir”, concluye.
Autor: SS Benedicto XVI | Fuente: Catholic.net
No dejarse envenenar por el rencor
Pronto empezará la Cuaresma y sería bueno irnos “lavando” de palabras vacías, prejuicios, falsedades y de toda suciedad de la que estémos cubiertos.
El Papa Benedicto XVI nos llama a la purificación, para no dejar que el alma quede envenenada por el rencor. A la necesidad de la purificación interior, como condición para vivir la comunión con Dios y con los hermanos:
A esto exhorta el Jueves Santo, a no dejar que el rencor hacia los demás se vuelva veneno del alma. Nos exhorta a purificar continuamente nuestra memoria, perdonándonos de corazón los unos a los otros, lavándonos los pies los unos a los otros, para poder dirigirnos todos juntos hacia el banquete de Dios».
Día tras día estamos como recubiertos de suciedad multiforme, de palabras vacías, de prejuicios, de sabiduría reducida y alterada; una multiplicidad de falsedades se filtra continuamente en nuestro ser más íntimo.
Todo esto ofusca y contamina nuestra alma, nos amenaza con la incapacidad ante la verdad o el bien. Si acogemos las palabras de Jesús con el corazón atento, éstas se revelan cómo verdadera limpieza, y purificación del alma.
Caridad y purificación son dos palabras que Jesucristo logró sintetizar con el gesto del lavatorio de los pies a sus discípulos.
Si acogemos las palabras de Jesús con el corazón atento, se convierten en auténticos lavatorios, purificaciones del alma, del hombre interior. A esto nos invita el Evangelio del lavatorio de los pies: a dejarnos siempre de nuevo lavar por esta agua pura, a ser capaces de la comunión con Dios y con los hermanos.
Pero del costado de Jesús, tras el golpe de la lanza del soldado, no sólo salió agua, sino también sangre. Jesús no sólo habló, no sólo nos dejó palabras. Se entrega a sí mismo. Nos lava con la potencia sagrada de su sangre, es decir, con su entrega “hasta el final”, hasta la Cruz.
Su palabra es algo más que simplemente hablar; es carne y sangre “por la vida del mundo”. En los santos sacramentos, el Señor se arrodilla nuevamente ante nuestros pies y nos purifica. Pidámosle que seamos cada vez más penetrados por el baño sagrado de su amor y de este modo quedemos verdaderamente purificados.
Tenemos necesidad del “lavatorio de los pies”, el lavatorio de los pecados de cada día, y por este motivo necesitamos confesar los pecados».
Tenemos que reconocer que también en nuestra nueva identidad de bautizados pecamos. Tenemos necesidad de la confesión tal y como ha tomado forma en el sacramento de la reconciliación. En él, el Señor nos lava siempre de nuevo los pies sucios y nosotros podemos sentarnos a la mesa con Él.
En la misa en la Cena del Señor. 20 marzo 2008

El hombre es unidad de cuerpo y espíritu, afirma monseñor Rino Fisichella
En el congreso “Las nuevas fronteras de la genética y el riesgo de la eugenesia”
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 20 de febrero de 2009. (ZENIT.org) La Iglesia defenderá siempre la ciencia “en su legítima aspiración a indagar el inmenso misterio del Creador” para que pueda estar “cada vez mejor en un ambiente al servicio del hombre y a la medida del hombre”.
Así lo dijo esta mañana Monsenor Rino Fisichella, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, durante la conferencia de apertura del congreso “Las nuevas fronteras de la ética y el riesgo de la eugenesia” que se realiza hasta mañana sábado en el Nueva Aula del Sínodo en la Ciudad del Vaticano.
Monseñor Fisichella destacó los nuevos avances de la ciencia, especialmente el descubrimiento del genoma humano, hecho al que se han referido diversos expositores durante este evento académico, y gracias al cual se obtiene “el conocimiento de diversas tipologías de enfermedades, y a menudo se ofrece la posibilidad de superar las patologías hereditarias”.
No obstante, el prelado advirtió que “no todo lo que es científicamente y técnicamente posible es igualmente lícito” y que los nuevos avances científicos necesitan “confrontarse con otras ciencias a las que se les ha confiado la responsabilidad de verificar el límite y la instancia objetiva ética que la sustentan”.
El presidente de la Pontificia Academia para la Vida aseguró también que el hombre sólo será feliz en la medida en que participe en la construcción de la existencia personal y social sin sustituir nunca a Dios. Por ello advirtió los peligros de una reducción del hombre sólo al campo biológico y de tener una fe ciega sólo en los avances científicos.
Recalcó además que justo en ese afán por querer explicarlo todo desde la ciencia, el hombre se siente equivocadamente con poder para manipular la genética, un hecho que “se esconde bajo la máscara del rostro consolador de quien quisiera mejorar físicamente la especie humana”.
No reducir todo a la ciencia
Monsenor Fisichella señaló que el hombre puede diferenciarse de otras criaturas porque en él “permanecerá siempre un ser personal, libre, consciente de su dignidad, capaz de amar”, características que “no pueden ser cuantificadas en un proceso de identificación material”.
Por ello destacó la importancia de que el hombre tenga una concepción unitaria, diciendo que el cuerpo “no agota la globalidad de la persona”.
Durante su ponencia, enfatizó varias veces la dimensión espiritual del hombre, la cual siempre debe tenerse en cuenta para lograr esa visión unitaria y afirmó que “el hecho de que sea menos perceptible no quita nada a su realidad”.
Pero advirtió que no por ello el ser humano debe reducirse únicamente a su parte espiritual: “si el hombre ambiciona ser solamente espíritu y quiere rechazar la carne como una herencia únicamente animal, entonces espíritu y cuerpo pierden su dignidad”, y recalcó la necesidad de mirar siempre las dos realidades, tanto la biológica como la espiritual.
Así, el prelado aseguró que como fruto de las investigaciones científicas, las conquistas en este campo pertenecen al “progreso genético que parece no tener límites” y señaló que es necesario dejarle a las nuevas generaciones “una riqueza de cultura que considera la naturaleza como patrimonio común, que no puede ser destruido, con unas leyes que todos deben reconocer y acoger antes de que sean reformuladas en fórmulas químicas o en sistemas jurídicos”.

Las posibilidades del ayuno
Entrevista con Jean-Christophe Normand, animador de retiros
PARÍS, viernes, 26 febrero 2009 (ZENIT.org).- “Siempre se siente mucha angustia ante la idea de privarse de comida”, constata Jean-Christophe Normand, animador de retiros, en esta entrevista sobre el ayuno.
Reconoce que en esta práctica “se encuentra en juego una auténtica conversión a nivel espiritual”, aunque “los frutos son diferentes según las personas”. “Lo que está claro es que el ayuno ofrece respuestas”.
Jean-Christophe Normand es un laico, padre de familia, consultor en recursos humanos, asistente de dirección de empresas, quien anima retiros de iniciación al ayuno desde el año 2007.
Ha retomado el proyecto lanzado por el teólogo suizo, Harri Wettstein, que presentaba en el monasterio benedictino francés de la Pierre-qui-Vire la experiencia de un ayuno de seis días, según un método adaptado a nuestros días. Normand ofrece esta experiencia también en la abadía de San Guénolé de Landévennec en Bretaña.
ZENIT le ha entrevistado al comenzar esta Cuaresma en la que Benedicto XVI ha propuesto redescubrir el valor del ayuno, que “puede ayudarnos a mortificar nuestro egoísmo y a abrir el corazón al amor de Dios y del prójimo, primer y sumo mandamiento de la nueva ley y compendio de todo el Evangelio (Cf. Mensaje para la Cuaresma 2009).
Beneficios espirituales
Ante todo, explica que el ayuno es un terreno adaptado para permitir una “auténtica conversión a nivel espiritual”.
“Las personas que acuden a nuestros retiros, a veces no creyentes, están en búsqueda. Una búsqueda que tomará cuerpo durante la semana y que a la que no siempre son capaces de dar un nombre. Ante la propuesta del cambio, el ayuno ofrece recursos para afrontar este paso”.
“Para ayudarles, se proponen momentos de acompañamiento individual con un monje, aunque no se impone nada. Las personas que vienen tienen necesidad de ser guiadas. Durante el retiro, se realiza un trabajo considerable en cada persona y, en general, tienen necesidad de expresar lo que sienten”.
“Este retiro ofrece también la oportunidad de seguir los oficios litúrgicos de los monjes benedictinos y la vida de su comunidad. Les proponemos tratar de vivir la liturgia y de entrar en ella, de ver cómo se desarrolla”.
“El día en que nos despedimos hacemos un balance. Entonces, las personas logran poner un nombre a lo que han venido a buscar. Los frutos dependen de cada persona, pero lo cierto es que el ayuno ofrece respuestas”.
Superar el miedo a la privación
A nivel psicológico, sigue diciendo Normand, el ayuno permite afrontar “el miedo a la privación”.
“Es muy alentador darse cuenta de que es posible lograrlo. En último término, esto da una confianza personal muy fuerte: ¡mi cuerpo tiene recursos para vivir períodos de escasez!
A través del ayuno, percibimos también las disfunciones de nuestra alimentación. Hay personas que hacen excesos: esto permite tomar distancia, reencontrar una forma de higiene de vida, de bienestar.
Normand reconoce que el ayuno no es algo natural, pues “siempre provoca mucha angustia la idea de privarse de alimentación”.
“Al ponernos en una posición de humildad, renunciamos a nuestro apetito de poder. Vamos a comprender lo que es realmente necesario en nuestras vidas y lo que no lo es. En este trabajo de introspección y de distanciamiento, se comprende lo que es excesivo en nuestras vidas”.
Dimensión caritativa
Ahora bien, según el animador de los retiros, el ayuno no es algo egoísta. “Uno no ayuna para sí mismo –advierte–. El ayuno abre a los demás y a la vida de caridad. Por este motivo, proponemos sistemáticamente, al final del retiro, que hagan un don, que apoyen una obra”.
“Vivimos de este modo plenamente los carismas asociados a la vida de Cristo –concluye–. Además de la alegría de un bienestar físico, experimentamos la alegría de estar en comunión con nuestros hermanos y hermanas”.

El portavoz vaticano propone una cuaresma “sin máscaras”
Tiempo para volvernos a encontrar con nosotros mismos, dice el padre Lombardi
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 1 marzo 2009 (ZENIT.org).- El portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, S.I., invita a vivir una cuaresma sin máscaras, pues constituye un período privilegiado para volvernos a encontrar con “nosotros mismos y con nuestra verdad”.
El director de la Oficina de Información de la Santa Sede hace esta propuesta en el editorial de esta semana de “Octava Dies”, semanario del Centro Televisivo Vaticano, del que él también es director.
El sacerdote toma prestada la expresión de las palabras espontáneas que dirigió el 26 de febrero Benedicto XVI a los párrocos de Roma, cuando les explicó qhe la tarea del pastor de almas es especial, porque los hombres van a él “sin máscaras” en su verdad, sin esconderse o protegerse por el papel que se tiene en la sociedad.
“E insistió en el hecho de que la fe puede ser anunciada con eficacia a los hombres y a las mujeres de hoy si pasa a través de la experiencia vivida de quien la anuncia, y si viene anunciada en su sencillez esencial, sin cargarla demasiado con consideraciones eruditas”, explica el padre Lombardi.
“La Cuaresma hay que vivirla con este espíritu -añade el portavoz–. Tiempo de presentarse a Dios sin máscaras, para poner en el centro de la vida de cada uno de nosotros la relación con Él, y para simplificar nuestros comportamientos y nuestras palabras dirigiéndolas a aquello que es verdaderamente importante“.
El miércoles de ceniza el Papa dijo: “Jesús está en el fondo de nuestro corazón. La relación con Él esta presente también si hablamos, y actuamos según nuestros deberes profesionales. Esta relación poco a poco se convierte también en oración explicita”.
En el mensaje para la cuaresma el mismo Papa ha recordado el valor del ayuno, ha invitado a redescubrir las formas adecuadas en nuestra vida cotidiana como ejercicio de liberación del apego a nosotros mismos, para abrirnos al amor de Dios y a la caridad solidaria hacia los otros.
“Un tiempo, pues –concluye–, para encontrar el lugar adecuado de Dios y la atención a los demás con la ayuda de gestos sencillos, concretos y cotidianos: oración, ayuno y limosna. Un tiempo para volvernos a encontrarnos nosotros mismos y nuestra verdad sin máscaras ¡no perdamos esta ocasión!”.

Experto precisa falsa oposición entre “darwinismo” e Iglesia Católica
ROMA, 03 Mar. 09 / 05:51 pm (ACI) Gennaro Auletta, profesor de Filosofía de las Ciencias en la Pontificia Universidad Gregoriana y Director Científico del proyecto Stoq (Ciencia, Teología e Investigación Ontológica) explicó en una entrevista a L’Osservatore Romano los alcances de la falsa oposición entre el darwinismo y lo que afirma la Iglesia Católica al respecto:
En el marco de la celebración en la mencionada casa de estudios de la conferencia internacional “La evolución biológica: Hechos y teorías”, que se realiza hasta el 7 de marzo con la colaboración de la Universidad de Notre Dame (Indiana, EEUU) y promovida por el Pontificio Consejo para la Cultura, el experto italiano precisa que la Iglesia frente al darwinismo “nunca ha tenido una actitud de condena”.
“Esta es una de las múltiples razones que hacen que sea superfluo, en mi opinión, casi todo esfuerzo de recuperación o rehabilitación de Darwin, porque ni la Iglesia Católica ni sus exponentes significativos, nunca han condenado ni el darwinismo, ni la teoría de la evolución”, explicó.
Incluso, continuó el Subdirector de la mencionada conferencia internacional, “siempre ha habido mucha atención para ella. Basta recordar que el Cardenal John Henry Newman que en Inglaterra fue un claro sostenedor, desde sus albores, del darwinismo. Diría incluso que desde la famosa toma de posición de Juan Pablo II en 1996, se ha pasado a una fase de reconocimiento”.
Es necesario recordar al respecto la opinión del Cardenal Schonborn, quien en un artículo publicado en el New York Times en 2005 precisara que “la carta (de Juan Pablo II de 1996) no puede ser leída como la aprobación de todas las teorías del evolucionismo, incluyendo las teorías neo-darwinianas que explícitamente niegan la divina providencia como protagonista en el desarrollo de la vida en el universo”.
Asimismo, cabe resaltar que el problema que se presenta sobre este tema no está concretamente en la teoría de la evolución, sino en el evolucionismo como ideología radical, según precisara hace unos días el sacerdote jesuita Marc Leclerc, profesor de Filosofía de la Naturaleza de la Pontificia Universidad Gregoriana.
Auletta explica luego que “a la reflexión filosófica le espera la tarea, incluso respecto al así llamado darwinismo, de distinguir el plano de la ciencia del de la teología. Dos perspectivas que hoy parecen confundirse con frecuencia”.
“Se habla con frecuencia de la incompatibilidad entre el catolicismo y la teoría de la evolución, del riesgo de reducir al ser humano a un montón de células o a la pura dimensión animal, pero tal vez estos solo son mitos y los problemas son distintos”, dijo el experto.
Finalmente Gennaro Auletta expresó su deseo de que este congreso “además de ser un claro testimonio del hecho de que las instituciones y las universidad eclesiásticas y el Proyecto STOQ toman muy en serio la teoría de la evolución, sirva también a individualizar los asuntos abiertos”.

Educación de la persona es tarea de la familia, recuerda Cardenal Rouco
MADRID, 05 Mar. 09 / 06:32 am (ACI) El Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, recordó que la educación de la persona humana es una tarea propia de la familia y esta “vocación educadora” cobra una importancia mayor en las sociedades individualistas.
En una carta circular con motivo de la XXIV Jornada Diocesana de Enseñanza que se celebrará este fin de semana, el Cardenal Rouco sostuvo que “es tarea propia de la familia la educación de la persona humana”.
Para el Arzobispo de Madrid, “en una sociedad individualista, como la nuestra, donde la influencia cultural tiende a forjar un hombre fragmentado y fascinado por una libertad desvinculada, aún cobra más importancia la vocación educadora de la familia como instancia humanizadora”.
“En ella, el individuo experimenta la importancia irremplazable de sentirse amado para aprender a amar, librándole de la experiencia de la soledad –en la que tantas veces se encuentra– cuando busca la felicidad reduciéndola a la mera satisfacción de los deseos”, indicó.
Asimismo, reconoció que, “siendo fundamental el quehacer educativo de la familia, ésta necesita de otras instancias que le ayuden a conseguir la formación integral de los hijos, pues en sí misma es incapaz de ofrecerles toda la ayuda que necesitan”.
El Cardenal Rouco precisó que “la escuela, siempre de forma subsidiaria a los padres y en íntima colaboración con ellos, ha de procurar educar a los alumnos de manera que aprendan a ser personas, para lo cual no basta con transmitir sólo conocimientos y habilidades prácticas, sino también educar las conciencias en la virtud”.
“Es fácil dejarse llevar por el desánimo ante el malestar de tantas familias, que no saben cómo educar a sus hijos, y tantos profesores cristianos que se sienten contrariados en su actividad docente por la presión de algunas corrientes culturales, que promueven unos modelos de comportamiento alejados de la verdad que ayuda a dar sentido a la vida”, admitió.
Por eso urgió a “recuperar el impulso misionero de las familias y los docentes cristianos que devuelvan a las nuevas generaciones de niños y jóvenes la capacidad de vivir en plenitud”.
La jornada se celebrará con el lema “El profesor cristiano, testigo de una experiencia”. Con motivo del Año Paulino, el Arzobispo propuso la figura de San Pablo como “un estímulo y una ayuda para los profesores cristianos a la hora de vivir su vocación al servicio de la tarea educativa”, ya que San Pablo es “maestro, apóstol y heraldo de Jesucristo, que quiere hablar con nosotros hoy”.
“El profesor cristiano, siguiendo el ejemplo del apóstol, ha de procurar ser un testigo fiel de la fe y la verdad”, afirmó y agregó que “el profesor cristiano, desde su profunda convicción de fe y aprovisionado de un conjunto de competencias culturales, psicológicas y pedagógicas, deba acompañar a los alumnos en la búsqueda de la verdad, ayudándoles a sortear los atajos del subjetivismo, relativismo y nihilismo, tan presentes en nuestra sociedad, que les incapacita para una apertura a la trascendencia y una acogida libre sincera de la verdad revelada en Jesucristo”.

Lo que hoy necesitan los jóvenes es esperanza, afirma el portavoz vaticano
Comentando el mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Juventud 2009
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 8 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Lo que hoy necesitan los jóvenes es una “grande esperanza” capaz de desenmascarar la idolatría de la carrera, el dinero y el éxito que genera decepción, considera el portavoz de la Santa Sede.
El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha comentado el mensaje de Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará este domingo de ramos, en el editorial del último número de “Octava Dies”, semanario del Centro Televisivo Vaticano, que él también dirige.
“Está relacionado, claro está, con la última encíclica del Papa Benedicto XVI –titulada precisamente, ‘Spe salvi’, es decir, salvados por la esperanza–, pero se dirige específicamente a las nuevas generaciones, naturalmente abiertas a los ideales, a los sueños, a los proyectos, que pueden y deben encontrar la manera de traducir la esperanza en señales concretas en el curso de los años venideros”.
“La cuestión de la esperanza está en el centro de nuestra vida de seres humanos y de nuestra misión de cristianos, sobre todo en la época contemporánea”, dice el Papa, quien estimula el sentido de responsabilidad de los jóvenes: “la juventud es el tiempo en el que maduran las opciones decisivas para el resto de la vida”.
Según el padre Lombardi, el papa propone “ir más allá de las esperanzas pequeñas y efímeras para poner el corazón en la ‘gran esperanza’, que da sentido a la existencia, la esperanza que se apoya en Jesucristo y en su Evangelio”.
“Sobre esta base sólida se puede aprender a ser pacientes y perseverantes, a desenmascarar la idolatría del dinero, de la carrera y del éxito, a poner las capacidades personales al servicio del bien común, de la verdad, del amor al prójimo”.
“La juventud debe ser la edad de la alegría; pero sin esperanza no hay posibilidad para la alegría”.
“El cristiano auténtico, en cambio –concluye el editorial– no está jamás triste, aunque deba afrontar pruebas difíciles, porque la presencia y la amistad con Jesús es el secreto de su alegría y de su paz. La Iglesia continúa invitando a la juventud del mundo a mirar hacia adelante”.

La crisis económica, una oportunidad para cultivar la esperanza
Intervención del sociólogo Giuseppe de Rita en San Juan de Letrán
ROMA, martes 10 de marzo de 2009 (ZENIT.org) En medio de la crisis económica, es necesario que esta sociedad pueda “pasar del politeísmo del miedo al monoteísmo de la esperanza”. Así lo aseguró el conocido abogado y sociólogo italiano Giuseppe de Rita durante su conferencia “El reto de la crisis, del miedo a la esperanza”
La actividad académica se llevó a cabo el pasado lunes dentro del programa Diálogos en la Catedral, que realiza la diócesis de Roma en la basílica San Juan de Letrán.
Giuseppe de Rita ha sido presidente del Consejo de Economía del Trabajo de Italia. En los últimos años ha sido relator en importantes congresos y debates sobre la condición y las líneas de desarrollo de la sociedad italiana.
El evento estuvo dirigido por el cardenal Agostino Vallini, vicario de la diócesis de Roma y contó también con la intervención de monseñor Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura.
De Rita comenzó su conferencia asegurando que la sociedad “ha perdido la linealidad”, sobre todo en Europa donde la sociedad estaba acostumbrada a un “desarrollo equilibrado”.
“El carácter rectilíneo ha desaparecido después del 11 de septiembre. Ha llegado el fundamentalismo islámico, el terrorismo internacional. Las nuevas potencias, el mundo se convierte en multipolar. Llega el poder político a China. Se crea una incertidumbre, miedo, no se sabe qué sucederá”, aseguró De Rita.
Refiriéndose a la actual crisis económica el sociólogo señaló que “nos hemos encontrado en una situación que comenzó en los grandes bancos internacionales y terminó con la despedida del trabajo de nuestro tío”.
Y señaló que esta situación de inestabilidad, al menos en Italia “ha hecho aumentar el miedo. El miedo económico ha estimulado otros miedos”
“¿De donde viene el miedo? ¿Podemos reflexionar sobre el miedo? ¿Podemos tener un concepto sobre el miedo?”, se preguntaba el conferenciante, quien a su vez respondió: “Los miedos tienen la misma raíz. Conocer nuestros límites”
Y aseguró que algunas manifestaciones de ese temor pueden ser “no poder ayudar los hijos, no mantener el mismo nivel de vida, no tener los medios para el cuidado personal, terminar sin trabajo” y que esto genera otros miedos a hechos “enfermedades incurables, perder las facultades intelectuales, el temor de tener una vida peor”.
“Una de las características de la sociedad moderna es ser llena de emociones, pero sin sentimiento”, añadió.
Así De Rita tocó el tema de la esperanza, una virtud que requiere “vigor y paciencia”. El sociólogo concluyó su intervención diciendo que la verdadera esperanza no es “física, psicológica e intelectual”, sino que procede “de un plano sobrenatural, de la santidad”.

Recuperar sentido de pertenencia a la Iglesia Católica, alienta Cardenal Ruini
ROMA, 13 Mar. 09 / 02:58 pm (ACI) El Vicario Emérito del Papa para la Diócesis de Roma, Cardenal Camillo Ruini, alentó a los fieles a la recuperación del sentido de pertenencia eclesial, es decir, volver a experimentar “la alegría y la gratitud de ser parte de la Iglesia Católica”.
En un artículo publicado en L’Osservatore Romano tras hacerse conocida la carta del Papa Benedicto XVI a los obispos sobre la remisión de la excomunión a los 4 obispos lefebvristas, el Cardenal Ruini denunció cómo a veces este sentido de pertenencia eclesial se está debilitando y en algunos casos llega casi a extinguirse.
En opinión del Purpurado, no se trata entonces “de alguna cosa secundaria o accesoria, que debería justamente ceder el paso ante nuestra libertad individual o a nuestra relación personal con Dios, o incluso ante tantas otras pertenencias que aparecen como más concretas o más gratificantes”.
“Hace falta en cambio reconstruir dentro de nosotros aquella convicción de fe que ha caracterizado al Cristianismo desde su inicio, según el cual el sentido de la Iglesia es parte esencial de nuestra pertenencia a Cristo”, precisó.
Tras recordar luego que el Papa ha querido resaltar “la prioridad del amor y de la comunión entre nosotros: en concreto la prioridad de la unidad de los creyentes en Cristo y la prioridad de la paz entre todos los hombres”, el Cardenal Ruini explicó que en esta necesidad de recuperar el sentido de pertenencia eclesial “tiene aquí su raíz la acogida del Magisterio de la Iglesia y el esfuerzo de conformar nuestra vida a sus enseñanzas, pero también una actitud que abarca la esfera de los sentimientos y que se traduce espontáneamente en el afecto por quienes en la fe son padres y hermanos”.
Si estos sentimientos “están vivos en nosotros”, prosigue el Vicario Emérito, “estaremos lejos de aquel gusto amargo de advertir la falla en nuestro presunto adversario, que en realidad es nuestro hermano” como explica el Papa en su carta “quien con honestidad y dolor nos ayuda a comprender” esta situación.

El mundo necesita una renovación en el Espíritu Santo
Afirma Salvatore Martínez, presidente en Italia de la Renovación en el Espíritu Santo
ROMA, viernes 27 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- El mundo necesita de una renovación en el Espíritu Santo, constata Salvatore Martínez, presidente en Italia del movimiento de la Renovación en el Espíritu Santo (RnS).
Martínez intervino el pasado lunes durante la catequesis sobre San Pablo que se realiza cada mes en la basílica San Pablo Extramuros de Roma con motivo del Año Paulino.
La asociación “Renovación en el Espíritu Santo”, fue fundada en Italia en 1967 por monseñor Dino Foglio. Está formada en su mayoría por laicos. Comprende también sacerdotes y personas consagradas. Sus miembros se reúnen en grupos locales y comunidades, tanto a nivel diocesano como regional y nacional.
Martínez aseguró que los nuevos movimientos eclesiales son “un don especial del Espíritu Santo a la Iglesia de nuestro tiempo” y recordó las palabras del Papa Benedicto XVI durante la Jornada Mundial de la Juventud en Sydney, cuando aseguró que “el mundo necesita una renovación”.
“El viento sopla donde quiere y no sabe de dónde viene ni a dónde va”, reconoció.
San Pablo, un gran inspirador
Haciendo referencia al contenido de las cartas paulinas, Martínez aseguró que “nuestras comunidades encuentran en las páginas de San Pablo el dinamismo de la fe”.
Aseguró que en ese nuevo tiempo “hemos visto cómo una generación ha renacido en el Espíritu”, el cual ha traído inmensos frutos como “muchas conversiones, sobretodo entre los jóvenes”.
Dijo que este es un tiempo también de redescubrimiento para muchos sacerdotes “del sentido profundo de la propia vocación”.
“El espíritu está llamando a una nueva evangelización, a una Iglesia nueva”, afirmó, precisando que para ello todos los hombres “tendremos necesidad de un corazón nuevo”. Y también de “un amor que debe vaciarse de nuestra naturaleza y que la llene de la consolación del Espíritu”.
Señaló asimismo que en tiempos de crisis la espiritualidad es la “más grande reserva de esperanza. Aquellos que pueden con fuerza defender la vida”.
Recalcó también la importancia de la oración “sólo quien ora, enseña a los hombres. Aprende a reconocer que el otro es un don y nunca un problema”.
Y recordó unas palabras del entonces cardenal Joseph Ratzinger “sólo un hombre tocado por Dios podrá tocar la historia”.
Es importante, reconoció, “enseñar al hombre a vivir una vida interior en un mundo exteriorizado”, porque “los hombres aprenden a vivir la historia con los ojos de la historia”.
El presidente nacional italiano de la Renovación en el Espíritu Santo, testimonió que, “en nuestro movimiento, encontramos a gente que ha perdido el sentido de la vida”, y que ha aprendido a “descubrir el valor de la cruz. Nuestra alegría lleva el doloroso trabajo de la experiencia humana, propone un amor apasionado, amor a Cristo”.
Martínez concluyó su intervención citando una frase de la Madre Teresa “Nunca dejes que nada te llene tanto de pena que te haga olvidar la alegría de Cristo resucitado”
“Nosotros creemos que en el Espíritu está el secreto de la eterna juventud de la Iglesia. Aquel que lleva belleza a la Iglesia es Jesús, es el Señor, es el grito que se escucha desde hace dos mil años”, recalcó.

“Los jóvenes buscan mensajes verdaderos y proyectos humanizadores”
Intervención de monseñor Blázquez en la Universidad de Navarra
PAMPLONA, viernes, 24 abril 2009 (ZENIT.org).- El obispo de Bilbao y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española clausuró el XXX Simposio Internacional de Teología de la Universidad de Navarra, España, dedicado a “La ‘communio’ en los Padres de la Iglesia”. En su intervención, el prelado destacó la necesidad de ofrecer a los jóvenes razones para creer, vivir y sufrir por la verdad y el bien.
“Los jóvenes detectan los movimientos de la cultura y la sociedad. Es necesario ofrecerles razones para creer, vivir y sufrir por la verdad y el bien. Ellos responden a las solicitaciones del trabajo por la paz, la solidaridad y las causas de la libertad; pero necesitan que esos valores arraiguen en el Evangelio y la fe en Jesucristo. Su corazón, como el de toda persona, se sacia con mensajes verdaderos y proyectos humanizadores, aunque sean sacrificados”, dijo monseñor Blázquez.
Para el obispo de Bilbao, la Iglesia debe “recordar las verdades inscritas en la condición humana y ayudar a que en la familia la fidelidad y entrega mutua y la educación en la fe y los grandes valores humanos sean una realidad”.
Consideró que el intento de redefinir el matrimonio en la legislación y los llamados modelos de familia “han introducido cierto oscurecimiento sobre su estructura fundamental y debilitado el sentido de la familia constituida por padres e hijos como referente básico”.
Y aseguró que el mejor regalo que los padres pueden ofrecer a sus hijos es “su amor vivido en unidad y perseverancia”. Así, “brotan las mejores condiciones para madurar los niños y jóvenes”.
Ante el debate abierto en España sobre el aborto, monseñor Blázquez se preguntó: “¿Tiene una persona el derecho de privar a un ser humano del derecho fundamental a la vida? ¿No se devalúa así la dignidad y el valor de la persona humana?”.
“La mujer que tiene dificultades para llevar adelante el embarazo debe ser acompañada, pero no tiene derecho a abortar eliminando al ser humano que está gestando”, explicó.
Monseñor Blázquez expresó su confianza en que la próxima Jornada Mundial de la Juventud de 2011 en Madrid “sea cima e impulso de itinerarios pasados y futuros en la maduración humana y cristiana de los jóvenes. Estos encuentros resultan estimulantes y quienes participan son testigos de su personal experiencia”.
Por último, al referirse a los cuatro años de pontificado de Benedicto XVI, comentó que “doy gracias a Dios por su persona, su ministerio papal y las tareas desarrolladas”. Subrayó que, en una hora delicada de la historia, anuncia “con amor, humildad, paciencia, lucidez y valor la verdad sobre Dios, el hombre y el mundo a la luz del Evangelio”.
Además, a los cristianos “nos ayuda a profesar con claridad la fe”. Una constante en su magisterio consiste en “unir la fe y la razón en la vida y el servicio de la Iglesia”, concluyó monseñor Blázquez.

Episcopado paraguayo muestra “el poder del periodista”
Mensaje de la Conferencia Episcopal a los informadores en su día
ASUNCIÓN, miércoles, 29 abril 2009 (ZENIT.org).- La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) ha dirigido un mensaje a los informadores en su día, titulado “El poder del periodista”, sobre “su importante tarea y los desafíos que enfrentan en el ejercicio cotidiano de la profesión de informar, opinar y orientar a la sociedad”.
El mensaje está firmado por monseñor Adalberto Martínez Flores, obispo de San Pedro, secretario general de la CEP y responsable de la Pastoral de la Comunicación, y se presentó con motivo del día del periodista paraguayo, el 26 de abril.
El mensaje recuerda que, hace algunos años, en el Primer Congreso Nacional de la Comunicación que se realizó en el país, “el reconocido y prestigioso periodista colombiano Javier Darío Restrepo, en una inolvidable charla magistral, planteó la cuestión del poder del periodista”.
“El periodista tiene mucho poder –afirma el mensaje–. Pero no se trata de poder político, o de privilegios, o de poder económico y social. Se trata, según Javier Darío Restrepo, del poder de entrar en las conciencias para proponer y guiar, para transformar la realidad construyendo la esperanza”.
“En estos momentos difíciles por los que atraviesa nuestra sociedad –sigue el mensaje–, en medio del desconcierto, del relativismo ético, del oportunismo y la mezquindad política, es necesario que el periodista use su poder para transformar nuestra realidad hacia horizontes de mayor esperanza”.
Recuerda así mismo que, según Restrepo, “el periodista tiene el poder de ingresar a la conciencia de las personas con la noticia y el enfoque que él ha seleccionado, ejerciendo su libertad de expresión. El periodista entra en la mente de las personas sin restricciones porque el lector, oyente o televidente va en busca de la información sin que nadie lo presione ni obligue, movido solamente por la necesidad de saber qué está pasando. El periodista entra en el recinto de las conciencias individuales, todos los días, incluso varias veces al día”.
Este tremendo poder, subraya el mensaje, “le obliga a ser responsable, es decir, a responder por los efectos de la información. Tiene la obligación ética y profesional de desarrollar este poder en beneficio de las personas y de toda la sociedad. Implica informar con rigor, exactitud y veracidad; con respeto a la dignidad de las personas, aunque esto pueda significar ‘perder la primicia’. Competir es sano, pero no a cualquier precio y utilizando cualquier medio”.
El obispo responsable de la Pastoral de Comunicación cita palabras de Benedicto XVI a los periodistas: “Estáis comprometidos en una tarea cada vez más exigente, en la que los espacios de libertad son amenazados, y los intereses económicos y políticos tienen a menudo preeminencia sobre el espíritu de servicio y sobre el criterio del bien común. En estos momentos difíciles se hace especialmente importante el testimonio de la propia coherencia, incluso a riesgo de pagarlo en persona: la serenidad de la conciencia no tiene precio” (A los periodistas católicos italianos, Vaticano, 27 de enero de 2009).
Y concluye el mensaje expresando sus “congratulaciones” a los periodistas y animándoles “a seguir ejerciendo con valentía y coraje la digna e importante profesión de informar”.

Epidemia en México: Por la salud y la vida
Por monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, sábado, 2 mayo 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el artículo que ha escrito monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de las Casas, México, ante la epidemia de influenza que padece México.
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VER
El país está atravesando un delicado momento, por la influenza porcina que ha afectado a mucha gente, con lamentables casos de fallecimientos. Se paralizan las actividades escolares y se suspenden reuniones multitudinarias, para evitar contagios. Los servicios pastorales y religiosos sufren modificaciones. Es encomiable la actitud responsable de la mayoría de la población, atendiendo las indicaciones de la autoridad. Hay muchos signos de solidaridad y fraternidad, características de nuestro pueblo en situaciones de emergencia.
Sin embargo, no faltan los que sistemáticamente desconfían de todo lo que diga o haga el gobierno. Sostienen que es una trama, urdida para apuntalar la economía de la industria farmacéutica. A pesar de que instancias tan serias como la Organización Mundial de la Salud y varios países han confirmado la existencia del problema, los críticos de siempre se niegan a aceptarlo y lo califican como una farsa distractiva. ¡Cada quien está en su derecho de pensar lo que quiera! Hasta que les toque en carne propia, para que se convenzan… Como el apóstol Tomás, que se resistía a creer hasta que comprobara con sus ojos y sus manos la existencia del Resucitado.
JUZGAR
El Señor Jesús atendió con un corazón misericordioso a muchos enfermos, sin retraerse por el peligro de posibles contagios. No se alejó de los leprosos y tocaba a los aquejados por diversos males. Hasta con su saliva les procuraba la salud. Muchas veces les daba indicaciones de lo que debían hacer, como lavarse en la piscina de Siloé, o presentarse ante los sacerdotes, como marcaba la ley de Moisés. Nos encargó cuidar a los enfermos y procurar su salud. Lo mismo hicieron los apóstoles y es lo que hemos hecho en la Iglesia, a través de los siglos. ¡Tantos hospitales, asilos, albergues, dispensarios y tantas congregaciones religiosas al servicio de los enfermos, son una prueba evidente de fidelidad al mandato central de Jesús! Seremos juzgados al fin de la vida, por lo que hayamos hecho o dejado de hacer por los enfermos (cf Mt 25, 37-40).
En Aparecida, decimos que a Jesucristo “también lo encontramos de un modo especial en los pobres, afligidos y enfermos, que reclaman nuestro compromiso y nos dan testimonio de fe, paciencia en el sufrimiento y constante lucha para seguir viviendo… En el reconocimiento de esta presencia y cercanía, y en la defensa de los derechos de los excluidos se juega la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo. El encuentro con Jesucristo en los pobres es una dimensión constitutiva de nuestra fe en Jesucristo… La misma adhesión a Jesucristo es la que nos hace amigos de los pobres y solidarios con su destino” (257).
Los enfermos son los rostros vivientes y permanentes de Jesús entre nosotros. Ojalá esta contemplación de fe, nos lleve a un servicio amoroso, paciente y sostenido con ellos.
ACTUAR
Ante la emergencia actual que vive el país, hay muchas cosas que hacer. Ante todo, seguir las indicaciones de las autoridades de salud y no ser irresponsables. El no tomarlas en cuenta, puede ser una falta de justicia y de solidaridad con los demás. La desconfianza no ha de ser causa de irresponsabilidad social. No puede faltar la oración intensiva, para pedir al Dios de la vida que nos la conserve y nos ayude a recobrar la salud, para seguir sirviendo en la familia, en la sociedad y en la Iglesia.
Los enfermos no están obligados a la Misa dominical, ni tampoco quienes les cuidan. Desde su casa, pueden unirse a la Pascua del Señor.
“En las visitas a los enfermos en los Centros de salud, en la compañía silenciosa al enfermo, en el cariñoso trato, en la delicada atención a los requerimientos de la enfermedad, se manifiesta, a través de los profesionales y voluntarios discípulos del Señor, la maternidad de la Iglesia que arropa con su ternura, fortalece el corazón y, en el caso del moribundo, lo acompaña en el tránsito definitivo. El enfermo recibe con amor la Palabra, el perdón, el sacramento de la Unción y los gestos de caridad de los hermanos. El sufrimiento humano es una experiencia especial de la cruz y de la resurrección del Señor” (Aparecida 420).

El reto de la Iglesia en Latinoamérica, según el Papa: ser misionera
Consignas a los obispos de Perú 2 años después de la Conferencia de Aparecida
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 18 mayo 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI considera que, si la Iglesia en América Latina se convierte en una Iglesia misionera –como buscaba la quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano celebrada en Aparecida–, superará sus problemas.
Así lo explicó al recibir este lunes a los obispos de la Conferencia Episcopal de Perú con motivo de la visita “ad Limina Apostolorum” al Santo Padre y a sus colaboradores en la Curia Romana.
El obispo de Roma reconoció que los obispos de Perú ya están aplicando en sus programas pastorales “el impulso misionero” que surgió de la cumbre episcopal celebrada en el santuario brasileño, del 13 al 31 de mayo de 2007, y especialmente la “Misión continental”.
El objetivo, señaló el Santo Padre, debe ser que “cada fiel aspire a la santidad tratando personalmente con el Señor Jesús, amándolo con perseverancia y conformando la propia vida con los criterios evangélicos, de modo que se creen comunidades eclesiales de intensa vida cristiana”.
Como explicó el pontífice, “una Iglesia en misión relativiza sus problemas internos y mira con esperanza e ilusión al porvenir”.
Por eso, señaló, “se trata de relanzar el espíritu misionero, no por temor al futuro, sino porque la Iglesia es una realidad dinámica y el verdadero discípulo de Jesucristo goza transmitiendo gratuitamente a otros su divina Palabra y compartiendo con ellos el amor que brota de su costado abierto en la cruz”.
“Cuando la belleza y la verdad de Cristo conquistan nuestros corazones, experimentamos la alegría de ser sus discípulos y asumimos de modo convencido la misión de proclamar su mensaje redentor”, aclaró.
Por este motivo, el Papa exhortó a los obispos de Perú “a convocar a todas las fuerzas vivas de vuestras diócesis, para que caminen desde Cristo irradiando siempre la luz de su rostro, en particular a los hermanos que, tal vez por sentirse poco valorados o no suficientemente atendidos en sus necesidades espirituales y materiales, buscan en otras experiencias religiosas respuestas a sus inquietudes”.

Un año en la Iglesia para redescubrir la belleza del sacerdocio
El cardenal Hummes explica la iniciativa del Papa para recuperar el orgullo sacerdotal
CIUDAD DEL VATICANO, martes 26 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- En medio de escándalos de sacerdotes que han conmocionado en los últimos tiempos a la opinión pública, Benedicto XVI convoca un “año sacerdotal” para mostrar que los fallos de éstos no son representativos de la gran mayoría del clero.
Así lo explica el prefecto de la Congregación vaticana para el Clero, el cardenal Claudio Hummes, en una carta enviada con motivo del año sacerdotal, convocado por Benedicto XVI a partir del 19 de junio con motivo del 150 aniversario de la muerte de san Juan María Bautista Vianney, el santo cura de Ars.
Según aclara el purpurado brasileño será “un año positivo y propositivo en el que la Iglesia quiere decir, sobre todo a los sacerdotes, pero también a todos los cristianos, a la sociedad mundial, mediante los medios de comunicación globales, que está orgullosa de sus sacerdotes, que los ama y que los venera, que los admira y que reconoce con gratitud su trabajo pastoral y su testimonio de vida”.
El cardenal Hummes reconoce que “es verdad que a algunos se les ha visto implicados en graves problemas y situaciones delictivas”. “Obviamente es necesario continuar la investigación, juzgarles debidamente e infligirles la pena merecida”, aclara.
Sin embargo, añade, “estos casos son un porcentaje muy pequeño en comparación con el número total del clero”.
“La inmensa mayoría de sacerdotes son personas dignísimas, dedicadas al ministerio, hombres de oración y de caridad pastoral, que consuman su total existencia en actuar la propia vocación y misión y, en tantas ocasiones, con grandes sacrificios personales, pero siempre con un amor auténtico a Jesucristo, a la Iglesia y al pueblo; solidarios con los pobres y con quienes sufren”.
“Es por eso que la Iglesia se muestra orgullosa de sus sacerdotes esparcidos por el mundo”, subraya la misiva del cardenal.
El Año Sacerdotal empezará el 19 de junio, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, con la celebración, presidida por el Papa, de las Vísperas ante las reliquias de San Juan María Vianney, llevadas a Roma por el obispo de Belley-Ars.
Al anunciar este año, el 16 de marzo pasado, Benedicto XVI explicó que con este año quiere “favorecer esta tensión de los sacerdotes hacia la perfección espiritual de la cual depende, sobre todo, la eficacia del ministerio”.
Por este motivo, el cardenal Hummes considera que debe ser, ante todo, “un año de oración de los sacerdotes, con los sacerdotes y por los sacerdotes; un año de renovación de la espiritualidad del presbiterio y de cada uno de los presbíteros”.
Por otra parte, el purpurado considera que este año debe dar la oportunidad para examinar “las condiciones concretas y el sustento material en el que viven nuestros sacerdotes, en algunos casos obligados a subsistir en situaciones de dura pobreza·. Al mismo tiempo, espera que en este año tengan lugar “celebraciones religiosas y públicas que conduzcan al pueblo, a las comunidades católicas locales, a rezar, a meditar, a festejar y a presentar el justo homenaje a sus sacerdotes”.
Con creatividad, el cardenal pide que en cada conferencia episcopal, en cada diócesis o parroquia o en cada comunidad eclesial “se establezca lo más pronto posible un verdadero y propio programa para este año especial”

Guiados por el Espíritu Santo
Por monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Palencia
PALENCIA, sábado, 30 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el artículo que ha escrito monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Palencia, en preparación de la solemnidad de Pentecostés, que se celebra este domingo.
* * *
Este mes se despide con la coincidencia de la solemnidad de Pentecostés, con la tradicional fiesta mariana del 31 de mayo. Una buena ocasión para sentirnos cautivados por el modelo de la Virgen María, “Esposa del Espíritu Santo”, que ha sido la criatura humana que con mayor docilidad se ha dejado moldear y conducir por el Espíritu de Dios.
Nuestra fe católica afirma que la tercera persona de la Santísima Trinidad procede del Padre y del Hijo. Con profunda veneración, constatamos además que la presencia y la intercesión de María en el Cenáculo fue providencial para que los Apóstoles recibiesen el don del Espíritu en el primer Pentecostés de la era cristiana. Dios ha querido que el mayor de sus dones, el Espíritu Santo, tenga a María por “madrina”, al igual que el resto de las gracias del Cielo.
El Espíritu Santo, plenitud de la obra de Cristo
Para que nos demos cuenta de la importancia del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia, nos puede ayudar el reflexionar sobre las palabras de Jesús en el Evangelio de San Juan: “Os conviene que yo me vaya, porque así vendrá a vosotros el Espíritu que viene de mi Padre” (Jn 16, 7). Dicho de otra manera: ¡hemos “salido ganando” con la Ascensión de Jesús a los cielos, porque fue compensada con creces en la venida del Espíritu Santo! En efecto, sin la acción del Espíritu Santo no habríamos podido conocer en profundidad a Jesucristo: “Pero el abogado, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, hará que recordéis cuanto yo os he enseñado y os lo explicará todo” (Jn 14, 26).
Dos errores distintos, pero confluyentes
Necesitamos renovar nuestra fe en el Espíritu Santo, precisamente cuando se está extendiendo la absurda creencia de que el “acceso” a la figura de Jesucristo haya podido permanecer vedado hasta el momento presente. Parece que gracias a algunas recientes investigaciones ¡estaríamos en disposición de conocer, por primera vez, el mensaje original de Jesucristo! Esta falsa suposición se está difundiendo en ámbitos y niveles bien distintos:
En primer lugar, la encontramos muy desarrollada en la abundante literatura y filmografía anticatólica de corte esotérico. Se intenta intoxicar la opinión pública, presentando lo que es mera quimera e invención, bajo un ambiguo formato que emula a la historia novelada. Los guiones de estas producciones son muy similares: la Iglesia Católica habría “secuestrado” al auténtico Jesucristo a lo largo de la historia, hasta que ha llegado este momento en que somos liberados de la ignorancia, gracias al descubrimiento de algún papiro secreto que habría sido ocultado y custodiado a lo largo de los siglos por las órdenes oscurantistas medievales. ¡La cosa sería para tomarla a risa, si no fuera por la desafección sembrada, que lleva incluso a confundir la ficción con la realidad!
Pero no estamos hablando exclusivamente de un fenómeno extraeclesial. Entre nosotros, también se desarrollan métodos exegéticos que buscan el acceso al “Jesús histórico”, que bien parecen dar crédito a la premisa de que la fe en Jesucristo predicada por la Iglesia Católica se haya alejado de la figura originaria. En efecto, determinadas exégesis de los textos evangélicos utilizan exclusivamente el método histórico-crítico, y desprecian o ignoran la exégesis canónica que la Iglesia ha realizado durante veinte siglos bajo la asistencia del Espíritu Santo. Quienes así proceden, parecen olvidarse de que el Magisterio de la Iglesia y los mismos santos, han sido inspirados y sostenidos en todo momento por la acción del Espíritu, para profundizar y predicar el misterio de Cristo.
Nosotros no dudamos de que la promesa de asistencia del Espíritu se ha visto cumplida con creces, de forma que hoy estamos en disposición de hacer una afirmación que posiblemente pueda sorprender y escandalizar a quienes han asumido los errores de planteamiento a los que nos hemos referido: los católicos del siglo XXI tenemos un conocimiento mucho más profundo y exacto de la figura y del mensaje de Jesucristo que el que tuvieron sus primeros discípulos. Más aún, no nos cabe duda de que los cristianos que vivan dentro de cinco siglos se habrán acercado a Jesucristo y a su Evangelio, todavía más que nosotros.
En pocas palabras: el paso del tiempo no nos ha alejado de Jesucristo, sino todo lo contrario; ya que es el Espíritu Santo quien dirige la historia de la salvación hasta la plena manifestación del Señor en la Parusía. Mientras tanto, el Paráclito, el Espíritu de la Verdad, continúa guiándonos hacia la plena comprensión del misterio de Cristo, nos fortalece con sus dones y nos enriquece con sus carismas.
Nos preparamos para un nuevo Pentecostés, porque Dios desea completar en nosotros la santidad que obró en María. Así lo decía el “Papa bueno”, el beato Juan XXIII: “El Espíritu Santo, que formó el cuerpo de Cristo en el seno de María, forma también, une, sana y fortifica a los miembros de Cristo”. Por ello, por intercesión de Santa María suplicamos: ¡Ven, Espíritu Santo!

La propuesta de Benedicto XVI para la cultura: “Reza, trabaja… y lee”
El portavoz vaticano pide no descuidar la importancia del estudio en tiempos de Internet
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 31 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha presentado en un lema la clave para volver a humanizar la sociedad y la cultura: “Ora et labora et lege”: “Reza, trabaja y lee”, constata el portavoz de la Santa Sede.
El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, pide no descuidar la “perenne actualidad” del mensaje de san Benito de Nursia, que propuso el Santo Padre al visitar el 24 de mayo la abadía de Montecassino, fundada por el patriarca del monaquismo occidental.
En su editorial del último numero de “Octava Dies”, semanal del Centro Televisivo Vaticano, el padre Lombardi profundiza en los elementos del eslogan: ante todo la oración, que hace presente “el primado de Dios y de Jesucristo en la vida persona y comunitaria. Después el trabajo: el cansancio cotidiano que hay que humanizar y espiritualizar, descubriendo y respetando el valor y el orden de la creación. Por último, la lectura, es decir, la cultura y la educación”.
“A decir verdad, todos nos acordábamos desde siempre del ‘ora et labora”, pero noto todos teníamos presente el tercer elemento: ‘et lege’, es decir, ‘lee, estudia’. No es casualidad que sea precisamente el Papa Benedicto quien nos lo ha señalado, un Papa en el que la síntesis entre oración, servicio y cultura se presenta no sólo como mensaje, sino antes aún como testimonio personal”, afirma el portavoz.
“Lee, estudia”, concluye el portavoz. “No basta navegar y hacer clic o zapping, o copiar y pegar sin cesar. Pues de ese modo no quedará nada ni para ti ni para los demás”.

Portavoz vaticano: Un año para que los sacerdotes sean santos
El padre Lombardi reflexiona en la consigna del Papa: “¡También los sacerdotes deber acordarse de rezar!”
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 14 junio 2009 (ZENIT.org).- Con el Año Sacerdotal, que comenzará el próximo viernes, Benedicto XVI busca imprimir una renovación en la Iglesia basada en la santificación de los sacerdotes, especialmente a través de la oración, constata el portavoz del Vaticano.
El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha hecho un análisis de esta iniciativa papal en el último editorial del semanario “Octava Dies” del Centro Televisivo Vaticano, del que también es director, dejando espacio a momentos de vida cotidiana del Santo Padre.
De hecho, el Papa Joseph Ratzinger, cuando recibe en audiencia a los sacerdotes, les suele regalar un Rosario y les dice: “¡También los sacerdotes deber acordarse de rezar!”.
“A mí me ha pasado más de una vez”, reconoce el portavoz y añade: “Estas palabras me volvieron a la mente cuando el Papa proclamó el Año sacerdotal, que está por empezar, en el 150 aniversario de la muerte de san Juan María Vianney, el santo cura de Ars, espléndido modelo de espiritualidad y de celo para todos los sacerdotes, sobre todo si están comprometidos en la pastoral”.
El sacerdote cita otra advertencia pública del Papa en la que aseguraba que “siempre es fuerte la tentación de reducir la oración a momentos superficiales y apresurados, dejándose vencer por las actividades y las preocupaciones humanas”.
Por eso, el padre Lombardi recuerda esta expresión del cura de Ars: “Parece que algunos le dicen al buen Dios: ‘no tengo más que un par de palabras que decirte, de manera que me voy a apresurar para luego alejarme de ti’”.
“Si el problema de la unión con Dios se presenta a todos los cristianos, se presenta en particular a los sacerdotes, requeridos por todos los lados, mientras disminuye o sigue siendo tan pequeño ante las expectativas”, asegura el sacerdote.
El portavoz reconoce que “es obvio que la santidad de los sacerdotes es, ante todo, responsabilidad de ellos mismos, pero está ligada también a toda la comunidad de los fieles. Bastan algunos sacerdotes indignos para herir profundamente la credibilidad de la Iglesia”.
“Y, por otra parte –concluye–, la solidaridad espiritual de la comunidad es un apoyo muy fuerte para su vida espiritual y apostólica. En fin, el Año sacerdotal vale no sólo para los sacerdotes sino para todos”.



















Plegaria para la noche.
Padre mío, ahora, que las voces se silenciaron,
y los clamores se apagaron,
aquí, al pie de la cama,
mi alma se eleva hasta a Ti para decirte,
Creo en Ti, espero en Ti,
te amo con todas mis fuerzas
Gloria a Ti, Señor.
Deposito en tus manos,
la fatiga y la lucha,
las alegrías y desencantos,
de este día que quedó atrás.
Si los silencios me traicionaron,
si los impulsos egoístas me dominaron,
si di entrada al rencor o a la tristeza,
perdón Señor, Ten piedad de mí
Si he sido infiel,
si pronuncié palabras vanas,
si me dejé llevar por la impaciencia,
si fui espina para alguien, perdón Señor.
No quiero esta noche entregarme al sueño,
sin sentir sobre mi alma,
la seguridad de tu misericordia,
tu dulce misericordia
enteramente gratuita, Señor.
Te doy gracias, Padre mío,
porque has sido la sombra fresca,
que me ha cobijado,
durante todo este día.
Te doy gracias porque
invisible, cariñoso, envolvente
me has cuidado como una madre, a lo largo de estas horas.
Señor, a mi derredor
ya todo es silencio y calma.
envía el angel de la paz a esta casa.
Relaja mis nervios, relaja mis nervios, sosiega mi espiritu,
suelta mis tensiones,
inunda mi ser de silencio y serenidad.
Vela sobre mí, Padre querido,
mientras me entrego confiado al sueño,
como un niño, que duerme feliz en tus brazos.
En tu nombre, Señor,
Descansaré tranquilo. Así sea.
(cf. Encuentro, Padre Ignacio Larrañaga)
Oración de la esperanza.
Señor, una vez más estoy delante de tu Misterio.
Estoy constantemente envuelto en tu Presencia
que tantas veces se torna en ausencia.
Busco tu Presencia
en la ausencia de tu Presencia.
Echando una mirada al inmenso mundo
de la tierra de los hombres,
tengo la impresión de que muchos ya no esperan en Ti, que ya no esperan en Ti
Yo mismo hago mis planes, trazo mis metas
y pongo las piedras de un edificio
del cual el único arquitecto parezco ser yo mismo.
Hoy día, los hombres somos, muchas veces,
unas criaturas que nos constituimos
en esperanza de nosotros mismos.
Dame, Señor, la convicción más profunda
de que estaré destruyendo mi futuro
siempre que la esperanza en Ti no estuviere presente.
Haz que comprenda profundamente que,
a pesar del caos de cosas que me rodea,
a pesar de las noches que atravieso,
a pesar del cansancio de mis días,
mi futuro está en tus manos
y que la tierra que me muestras
en el horizonte de mi mañana
será más bella y mejor.
Deposito en tu Misterio mis pasos y mis días
porque sé que tu Hijo, y mi Hermano
venció la desesperanza y garantizó un futuro nuevo
porque pasó de la muerte a la vida. Así sea.
(cf. Encuentro, Padre Ignacio Larrañaga)
ECUMENISMO: POR QUÉ, PARA QUÉ
Las palabras que introducen nuestro tema fueron pronunciadas por el cardenal Bessarión en el discurso dogmático sobre la unidad de la Iglesia durante el concilio de Florencia [1439], en el que se logró una pasajera unión entre la Iglesia católica y la ortodoxa. Después de más de quinientos años estas palabras continúan teniendo tristísima realidad. ¿Cómo conseguir la unidad entre los cristianos todavía divididos e incluso enfrentados?
El 30 de mayo de 1995 fue presentada en el Vaticano y también en Madrid la duodécima encíclica del fallecido Papa Juan Pablo II, que lleva por título “Ut unum sint” (”Que sean uno”). Es la primera vez que una encíclica aborda el tan importante como insoslayable tema del ecumenismo. Con su estilo peculiar el Papa habla de las condiciones y el método a seguir para acelerar el proceso de acercamiento en el que se hallan comprometidas las iglesias, que se preocupan del problema de su desunión.
En su escrito, el Papa reitera el compromiso adquirido por la Iglesia católica en el concilio Vaticano II, de promover el movimiento ecuménico, tendente a la consecución de la unidad: “El ecumenismo, el movimiento a favor de la unidad de los cristianos, no es sólo un mero ‘apéndice’ que se añade a la actividad tradicional de la Iglesia. Al contrario, pertenece orgánicamente a su vida y a su acción y debe, en consecuencia, inspirarlas y ser como el fruto de un árbol que, sano y lozano, crece hasta alcanzar su pleno desarrollo”.
ECUMENISMO: ¿UNO O MÚLTIPLE?
En realidad no hay más que un solo ecumenismo. El ecumenismo apoyándose en la base doctrinal común a todos los cristianos, trata de acortar distancias entre las iglesias para llegar a la unidad de las mismas. En cuanto método o sistema para alcanzar su objetivo, es común a todas las iglesias que se hallan empeñadas en esta causa.
Cuando los padres conciliares empezaron a estudiar el esquema preparatorio sobre el decreto de ecumenismo, se les presentó esta formulación: “Principios del ecumenismo católico”.
Alguien, precisamente el entonces arzobispo de Zaragoza y luego de Madrid, Casimiro Morcillo, les hizo reparar en lo incorrecto de tal formulación. No debía de hablarse de ecumenismo católico, como si éste estuviera contrapuesto al ecumenismo protestante u ortodoxo. El ecumenismo no puede ser más que uno. La formulación más exacta sería decir: “Principios católicos del ecumenismo”.
Al cambiar el emplazamiento del adjetivo católico, para referirlo a los principios en que se basa la acción ecuménica y no al ecumenismo, en cuanto metodología, se dio un paso importante en el camino de la reconciliación. Es cierto que los principios doctrinales de la Iglesia católica son distintos de los de las otras iglesias. Si fueran los mismos ya no habría necesidad de la labor ecuménica, porque ya se habría verificado la unión.
Pero, si bien los principios doctrinales todavía son divergentes, el método que deben utilizar todos los ecumenistas, para acabar con las diferencias, debe ser el mismo. El ecumenismo es como una baraja, la misma para todos, y que han de utilizar cuantos se hallan empeñados en el tan difícil como santo juego de la reconstrucción de la unidad. Las mismas cartas para todos, si se quiere que ese maravilloso juego sea realmente leal.
VARIEDAD DE ECUMENISMOS
Si bien el ecumenismo es uno sólo y el mismo para cuantos están implicados en él, los caminos por los que discurre, las tareas en que se realiza, y las situaciones de las personas que lo promueven es múltiple y variada. Por eso se suele hablar de distintos ecumenismos. Como diría el cardenal Congar:
“El ecumenismo es como un órgano con cuatro teclados y con muchos registros. El ecumenismo va todo él dirigido hacia el futuro, hacia el Reino, pero mantiene su referencia a la Escritura y a la tradición, a la vez que revisa nuestras antiguas querellas tomadas desde sus raíces. Se centra en la unidad de la Iglesia y en la unidad de la humanidad. Es teológico y práctico, doctrinal y secular, espiritual y sociopolítico. No debe restringirse su ambición…
No cabe pensar en el ecumenismo sin tener en cuenta la tensión entre lo personal y lo institucional. La historia enseña, sin embargo, que la primacía recae al principio sobre el individuo, sobre los pioneros del ecumenismo, hombres carismáticos que con una visión profética emprendieron la andadura ecuménica antes de que éste tomara formas propias de lo ‘institucional’”.
1. Ecumenismo doctrinal
La separación de las iglesias se produjo, principalmente, por motivos teológicos y cuestiones doctrinales, presentes todavía entre las diferentes iglesias. Para intentar salvar esas diferencias se han suscitado innumerables coloquios, encuentros y diálogos a diferentes niveles, que pretenden dar verdaderos pasos hacia la unidad cristiana en plenitud. Es innegable que existen otras dimensiones ecuménicas no estrictamente doctrinales y que, sin resolverse, difícilmente se hace creíble una eventual unidad cristiana.
Pero es del todo incuestionable que el diálogo doctrinal está hoy en el núcleo del movimiento ecuménico, por ello las comisiones mixtas de teólogos, representantes de las diversas iglesias en el diálogo doctrinal, constituyen la mejor prueba de que las comunidades cristianas están seriamente comprometidas en el movimiento ecuménico.
Pero es del todo incuestionable que el diálogo doctrinal está hoy en el núcleo del movimiento ecuménico, por ello las comisiones mixtas de teólogos, representantes de las diversas Iglesias en el diálogo doctrinal, constituyen la mejor prueba de que las comunidades cristianas están seriamente comprometidas en el movimiento ecuménico.
Son muchos los documentos resultantes de múltiples diálogos bilaterales (entre dos Iglesias) o multilaterales (entre tres o más tradiciones eclesiales). En su elaboración, que lleva normalmente años de trabajo, participan teólogos y pastores de las iglesias implicadas en el diálogo. Son resultado de un amplio movimiento que mira hacia el futuro, no pretenden decir la última palabra, ni seguramente han alcanzado la mejor de las posibles.
Teniendo en cuenta que en la composición de los equipos mixtos participan delegados oficiales y teólogos de diferentes nacionalidades y de diversas tradiciones teológicas, los trabajos tienen unas características especiales, entre las que hay que destacar su provisionalidad, porque de un documento teológico interconfesional no puede exigirse la precisión y exactitud termino lógica que cabe esperar de un documento confesional; todo texto, por imparcial que se confiese, comporta una cierta ambigüedad, la cual va desapareciendo a medida que las interpretaciones y lecturas de unos y otros, criticándose mutuamente y dentro de la provisionalidad, van convergiendo en textos posteriores que enmiendan lagunas; cada documento es jalón necesario para la siguiente etapa que conduce a la meta final.
Si el texto está firmado por teólogos, pastores o sacerdotes de grupos ecuménico s privados, sin oficialidad eclesial alguna, su autoridad depende del grado de solidaridad y verdad que mantengan con la fe de su propia Iglesia. En ningún caso el texto o declaración en cuestión implica a las Iglesias como tales, ya que son grupos no oficiales, pero con frecuencia su peso moral es una importante contribución a la tarea teológica interconfesional.
Si el texto está firmado por los miembros de los equipos mixtos o comisiones oficiales, pero todavía no ha recibido el respaldo de las jerarquías eclesiásticas, no goza de valor oficial y por tanto sus conclusiones permanecen bajo la sola responsabilidad de sus autores. De ahí que no sea considerado todavía como “declaración de Iglesia” y no autorice el cambio de la disciplina o normas vigentes. El hecho de que sea publicado significa que puede ayudar y enriquecer la reflexión teológica y el cambio de mentalidad del pueblo fiel.
Los interlocutores del diálogo intereclesial son, como se ha dicho, múltiples y es interesante destacar que desde el concilio Vaticano II, la experiencia de la Iglesia católica, es inédita en la historia. Ningún concilio tras las viejas divisiones de oriente y occidente, a excepción del concilio de Ferrara-Florencia [1438-1442], había considerado a las otras iglesias y a sus miembros sino bajo la perspectiva del anatema. Los padres del Vaticano II se plantearon por primera vez en la historia, la posibilidad de referirse a ellos fuera de todo contexto polémico. El diálogo venía a sustituir a la polémica. Y en el nuevo contexto, el diálogo doctrinal ocupa un puesto de honor.
2. Ecumenismo institucional
Es el promovido, impulsado y realizado por las iglesias, y dentro de esas instituciones hay que destacar al Consejo Ecuménico de las Iglesias, sin equivalente alguno en la historia del cristianismo. No es una Iglesia, no es una superIglesia, ni es la Iglesia del futuro. No es tampoco un “concilio universal” en el sentido católico u ortodoxo del término, ni siquiera podría equipararse a un “sínodo”, según la terminología de muchas iglesias reformadas.
Es sin embargo, la expresión más completa de los anhelos de unidad cristiana que existe hoy entre las iglesias, pero no abarca todo el movimiento ecuménico ni ha tenido nunca la pretensión de atribuirse la totalidad de la tarea ecuménica. Desde el momento en que está compuesto por más de 334 iglesias de todas las tradiciones eclesiales y de casi todos los paises del mundo y mantiene relaciones fraternales con muchas Iglesias que no forman parte de él, como es el caso de la Iglesia católica, debe afirmarse que constituye hoy la realización más importante, mejor organizada y más representativa de la decidida voluntad del cristianismo dividido por expresar visiblemente la unidad que quiso Cristo para su Iglesia.
El CEI no puede tomar decisiones en nombre de las Iglesias representadas, ni tiene autoridad impositiva sobre ellas. La teología del CEI no se funda sobre una concepción particular de la Iglesia, ni es el instrumento de una de ellas en particular. Es más, la adhesión de una Iglesia a este organismo no implica que considere desde ese momento su concepción de Iglesia como relativa. Pero desde perspectivas positivas se afirma que las Iglesias miembros del CEI se apoyan en el Nuevo Testamento para declarar que la Iglesia de Cristo es una, reconocen en las otras iglesias al menos elementos de la verdadera Iglesia que les obliga a reconocer su solidaridad, a prestarse ayuda mutua y asistencia en caso de necesidad y a abstenerse de todo acto incompatible con el mantenimiento de relaciones fraternales.
La pertenencia de una Iglesia al CEI depende de la aceptación de su base doctrinal, que propiamente no es una confesión de fe. Cada Iglesia tiene su propia confesión de fe, a la que no renuncia por su entrada en el organismo ecuménico. Es evidente que al CEI no pueden pertenecer organizaciones seculares, partidos políticos o sociedades religiosas no cristianas.
Solamente pueden ser miembros las iglesias que, considerándose cristianas, pueden en conciencia suscribir la base doctrinal. La base que actualmente está vigente aprobada en la asamblea de Nueva Delhi [1961] es: “El CEI es una asociación fraternal de iglesias que creen en Nuestro Señor Jesucristo como Dios y Salvador según las Escrituras y se esfuerzan por responder conjuntamemnte a su vocación común para gloria de sólo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo”.
Al CEI pertenecen las Iglesias de la comunión anglicana, la mayoría de las iglesias ortodoxas, y muchas de las Iglesias protestantes de tradición luterana y calvinista.
Gran parte de las iglesias de tradición libre, llamadas a veces “evangélicas”, como las bautistas, algún sínodo luterano y grandes sectores pentecostales no pertenecen al CEI, porque han creído ver en él un peligro para su propia autonomía. En realidad las Iglesias que rechazan al CEI son doctrinalmente muy conservadoras, opuestas al diálogo y reagrupadas en el Consejo Internacional de las iglesias cristianas [1948] o en la Federación Evangélica Mundial [1963], organismos claramente antiecuménicos.
El CEI mantiene además relaciones con las grandes familias cristianas reunidas en alianzas, federaciones o conversiones mundiales. Incluso dentro de los edificios del CEI en Ginebra se hallan ubicadas las sedes de la Alianza Reformada Mundial y de la Federación Luterana Mundial y alberga también a la Conferencia de Iglesias Europeas (KEK) y a las representaciones de los patriarcados de Constantinopla y Moscú.
Las relaciones entre el CEI y la Iglesia católica han sido siempre cordiales. En cambio el tema de la incorporación de Roma al CEI como Iglesia miembro ha suscitado algunos debates nunca suficientemente esclarecidos por los partidarios de su entrada.
Desde la Asamblea de Nueva Delhi [1961] están presentes observadores católicos en cada una de sus asambleas generales. En el año 1965 se crea una Comisión mixta de teólogos católicos y del CEI que vienen trabajando en temas doctrinales y a partir de la Asamblea general de Upsala [1968] teólogos católicos participan de pleno derecho en los trabajos de la comisión “Fe y Constitución”.
“El aprecio vaticano por el CEI ha quedado reflejado en las dos visitas papales realizadas a la sede de Ginebra por Pablo VI, [junio 1969] y Juan Pablo II, [junio I984]. Pero el tema de la entrada de la Iglesia católica como miembro del CEI es bien distinto al de las relaciones cordiales de ambos. La posición oficial está por la no entrada, pero sin considerar el tema cerrado” [J. Bosch].
La incorporación de la Iglesia católica al movimiento ecuménico es tardía, si tomamos como referencia la mayoría de las Iglesias protestantes y anglicanas, ya que desde 1910 diversas iglesias venían trabajando por la unidad de los cristianos.
El Papa Juan XXIII crea el 5 de junio de 1960, el Secretariado Romano para la Unidad de los Cristianos, como organismo preparatorio del Concilio Vaticano 11 y su estructura definitiva le vendrá dada por la constitución apostólica de Pablo VI, Regimini Ecclesiae Universae, el 15 de agosto de 1967.
Las competencias del Secretariado, según el documento citado son varias: mantener informado al Papa de los asuntos de su competencia, fomentar la relación con los hermanos de otras comunidades, ofrecer una exacta interpretación y aplicación de los principios católicos del ecumenismo, fomentar y coordinar grupos de teólogos católicos, nacionales e internacionales que promuevan desde su área la unidad cristiana, establecer conversaciones sobre los problemas y actividades ecuménicas con otras iglesias, designar observadores católicos para las reuniones con esas iglesias e invitar a sus observadores a las reuniones católicas, ejecutar los textos conciliares en lo referente al ecumenismo.
A partir de la constitución apostólica Pastor Bonus de Juan Pablo II sobre la reforma de la curia romana [1-3-1989], el Secretariado cambió de nombre por el de Consejo Pontificio para la promoción de la Unidad, algo que parece ser más que un simple cambio de nombre.
Su labor ha sido inmensa, solamente el trabajo llevado a cabo para la elaboración del decreto conciliar Unitatis Redintegratio, bastaría para dar un juicio altamente positivo. Después del concilio Vaticano II, ha fomentado encuentros oficiales con otras iglesias y familias de iglesias en orden a constituir comisiones mixtas de diálogo; ha creado con el Consejo Ecuménico de las Iglesias una comisión mixta de trabajo y asegura, desde hace años, la preparación conjunta de materiales para la celebración de la Semana de Oración por la Unidad. Con la Alianza Bíblica Mundial ha ofrecido normas para la traducción ecuménica de los textos bíblicos y es muy notable el trabajo que lleva con respecto al judaísmo en materia religiosa.
Los interlocutores de la Iglesia católica en el diálogo teológico oficial pertenecen a casi todas las tradiciones del cristianismo: Iglesias ortodoxas, Iglesias antiguas orientales, Comunidad Anglicana, Federación Luterana Mundial, Alianza Reformada Mundial; Alianza Bautista Mundial, Discípulos de Cristo, Iglesia Metodista, y con grupos pentecostales.
3. Ecumenismo social
El ecumenismo secular o social, hay que considerarlo como una de las etapas del movimiento ecuménico: en primer lugar estaría la era de los pioneros, aquella que se inicia con la Alianza Evangélica [1846] y con la Federación
Mundial de Estudiantes Cristianos a finales del siglo XIX. Viene después, la etapa eclesiástica; es el momento en que las Iglesias como tales toman la iniciativa. Se trata de una tendencia dentro del movimiento ecuménico a primar las actividades referentes al campo social, 10 cual constituyó la finalidad de una de las ramas del Consejo Ecuménico de las Iglesias ya en los momentos primeros de su nacimiento, a la que se llamó “Vida y Acción”.
La convicción de que el deber esencial del cristianismo de hoy es también apuntar a la unión de la humanidad, y no solamente de las Iglesias, impulsa este tipo de ecumenismo, por 10 que valora más la acción universal de reconciliación con el mundo, que la tarea repetitiva y sin claro fruto de una unión exclusivamente intereclesiástica.
Ésta es la definición que da de esta tendencia del ecumenismo el P. Congar: “La experiencia positiva hecha por los cristianos comprometidos efectivamente con otros en las actividades de la liberación humana y que hacen, de este compromiso, una nueva y evangélica experiencia de su fe. El lugar de la vivencia evangélica ya no es la Iglesia en tanto que sociedad sacral puesta aparte, sino la realidad humana o secular de la que sabemos que tiene referencia al reino de Dios…” [Congar, Essais oecumeniques, 57].
4. Ecumenismo espiritual
El concilio Vaticano II, en el número 8 del decreto sobre el ecumenismo, dice que el ecumenismo espiritual está compuesto de dos elementos: conversión del corazón y reforma de vida junto con la oración por la unidad. “Esta conversión del corazón y santidad de vida, juntamente con las oraciones privadas y públicas por la unidad de los cristianos, han de considerarse como el alma de todo el movimiento ecuménico y con razón pueden llamarse ecumenismo espiritual” [UR, 8].
Todos los verdaderos ecumenistas están convencidos de que se necesita un milagro para llegar a la unidad de los cristianos. Las dificultades que ésta encuentra, desde el punto de vista humano son insuperables. Los milagros solamente Dios los realiza, pero sabemos que tenemos acceso a Dios mediante la oración.
Cuando a lo largo de un diálogo teológico interconfesional, en el que se han hecho indecibles esfuerzos por acercar las posiciones de cada uno, los interlocutores llegan a un callejón sin salida, es fácil que el desaliento y la desilusión se apoderen de los interlocutores, que los dialogantes sean presa del desengaño y de la desesperanza y que se sientan tentados de regresar a sus propias posiciones desandando el camino que ya habían recorrido. Cuando siguiendo los postulados de las exigencias de la fidelidad a su propia fe, cada uno de los interlocutores crea que no puede dar nuevos pasos en el terreno de las concesiones por impedírselo la lealtad que debe a su propia Iglesia y crea haber topado con un muro infranqueable, no debe volver la vista atrás dando lugar al desmayo. Es entonces cuando más necesita caminar por los senderos de la oración, ya que ésta sobrevuela las dificultades y remonta las montañas. La oración es el apoyo sobrenatural y la ayuda divina para nuestras debilidades.
En la tarea ecuménica, como en cualquier otra empresa apostólica, cabe señalar dos tiempos. Uno es el del propio esfuerzo, la parte que le corresponde al hombre en la realización de las empresas de Dios: diálogo teológico, estudio de las dificultades, colaboración a todos los niveles, etc., en una línea de mera complementariedad, para dar paso al otro, que es el verdaderamente definitivo e insustituible, la acción de Dios, que debemos impetrar insistentemente mediante la oración.
El problema ecuménico no sólo no puede orillar y prescindir de la oración, sino que tiene que situarla en el corazón mismo de su actuar a favor de la unidad.
La unidad no debe plantearse como problema sino como misterio. Esta es la expresión favorita del P. Couturier. Misterio en el cual solamente podemos entrar de rodillas, según la afirmación de otro pionero del ecumenismo, el P. Villain.
La vida está llena de misterios, que van desvelando progresivamente los avances de la ciencia. El mundo de lo religioso está poblado de misterios, que nutren y alimentan la fe y que no pueden ser desvelados más que por la revelación, como el misterio trinitario, el misterio cristológico, el misterio eucarístico. También el de la unidad eclesial es un misterio. Misterio ya en el momento de las rupturas. ¿Cómo puede entenderse que personas rectamente intencionadas, al menos algunas, hayan provocado las separaciones en la Iglesia? ¿Cómo puede explicarse que esas separaciones continúen a través de los siglos, apoyadas y sostenidas por los hombres que adoran y veneran al mismo Cristo? ¿Qué explicación puede darse al hecho de que, habiendo realizado el ecumenismo tantos esfuerzos a lo largo de su andadura, los frutos de los mismos sean tan menguados?
Cuando dialogo con un hermano de otra confesión, cuando oro con el mismo o trabajo a su lado, muchas veces me siento invadido por el misterio que se manifiesta a través de este interrogante: ¿por qué estamos tan lejos hallándonos tan cerca? ¿Por qué estando tan cerca continuamos alejados? La autenticidad de fe que hay en mí la supongo también en él. El nivel de su convicción religiosa es también el mío. La sinceridad de entrega al Señor la compartimos por igual.
En el amor a la Iglesia y a Cristo podemos estar empatados. Hambreamos juntamente la unidad de la Iglesia y competimos en el esfuerzo por conseguir su logro. Si esto es así, como en realidad lo es, ¿por qué continuamos desunidos? No hallo respuesta a esta pregunta. Ante ella no hago pie. La luz se me apaga. Me invade la oscuridad y me hundo en el misterio. Verdaderamente el de la unidad es un misterio de la Iglesia.
La oración es fundamental para la búsqueda de la unidad de los cristianos. En la oración aprendemos a despojamos de nuestros deseos, a liberamos de las cosas a las que nos apegamos para nuestra seguridad y nos abrimos a Dios.
Julián GARCÍA HERNANDO
http://www.centroecumenico.org/infoekumene/ecumenismo.htm
El Hno. Hipólito y su lámpara
El H. Hipólito entró en la Congregación a los veintiséis años. Su oficio era el de sastre. Y ese mismo oficio tuvo en el Hermitage durante muchos años. Como quería mucho la casa, por la noche, con un pequeño farol, recorría todos los lugares para cerrar bien las puertas, apagar las luces y ver si todo estaba en su sitio. Esta imagen del H. Hipólito y su farol, le inspiró a Marcelino una charla sobre algo que es muy importante en todo hombre: el espíritu de reflexión y la prudencia, que son como una lámpara en la vida, ayudando en los momentos difíciles y animando las mejores acciones y compromisos.
– La reflexión y la prudencia son necesarias al hombre con personalidad.
Hay que tomar decisiones, hay que saber ser firme, hay que comprometerse con los demás y sus necesidades. Una buena personalidad está fundada en la sensatez, en el saber pensar, en el actuar con equilibrio.
– La reflexión y la prudencia conservan lo mejor de uno mismo.
Todas las cualidades de una persona, sus virtudes, sus valores, se guardan y crecen si esa persona es prudente, reflexiva. La alegría es bondad del corazón y no jolgorio vacío. La disponibilidad y la entrega son fruto del acercamiento a las necesidades de los demás.
– La reflexión y la prudencia ayudan frente al mal y frente al egoísmo.
Y es que el mal siempre nos ronda. La violencia, el egoísmo, la superficialidad, los caprichos, la pereza … Un corazón reflexivo detecta enseguida el mal e intenta evitarlo, y se controla con las precauciones necesarias. El mal es un camino de sombras, y la prudencia lo ilumina, así puede evitar lo malo.
– La reflexión y la prudencia deben crecer con los años y lo que uno va viviendo.
Los buenos educadores, los buenos padres, los amigos y las personas que dirigen a otros tienen que tener esta cualidad de ser prudentes y reflexivos. Con reflexión se sabrá cuándo hay que felicitar y cuándo hay que corregir, cuándo estimular y cuándo poner límites a actividades y planes. De la prudencia debe nacer la bondad, la comprensión, la acogida, y hasta la misma autoridad.
(Aporte Luis Robert)
Marcelino Champagnat
Marcelino era un hombre muy práctico. Una vez el Hno. Lorenzo, que era todo sencillez, le vino a decir que en una comunidad cercana a la suya, los hermanos, a pesar de que eran buenos, no vivían felices; tenían sus líos y andaban con algunas peleas. Y al mismo tiempo le pidió remedio para evitar tales problemas.
Marcelino le contestó con una charla larga en la que le decía que el tema de vivir contento en un grupo, y la felicidad de la amistad, no se resolvía con grandes teorías, sino con pequeñas virtudes. Y le dio la siguiente lista de «pequeñas virtudes»:
• Saber perdonar y disculpar con alegría lo que no nos gusta en los que viven junto a nosotros.
• Disimular y hacer como que no se ven esas cosas que otros hacen mal y que a veces apuntamos para echarles en cara cuando estamos enfadados.
• Tener un gran corazón para ayudar a quien sufre o lo pasa mal.
• Estar siempre alegres y contagiar alegría a todos.
• Saber ceder en las ideas y opiniones, y no encerrarse en ellas.
• Estar dispuesto a ayudar siempre, a echar una mano en las cosas que nos pidan los demás.
• Ser educado y respetuoso, y prestar a todos las debidas atenciones.
• Tener mucha paciencia. Saber dejar las ocupaciones propias para escuchar a los demás, para ayudarles si lo necesitan …
• Ser de buen carácter y evitar los momentos de enfado, de tristeza o de mal humor, conservando siempre un estado alegre.
• Y pensar más en los demás que en uno mismo.
El H. Lorenzo y muchos otros aprendieron con estas ideas que la vida de familia es feliz cuando crecen en ella los mil detalles que Marcelino les dijo con su lista de pequeñas virtudes.
Luis Robert
La Santísima Trinidad.
Fuente: Catholic.net
Autor: P. Alberto Ramírez Mozqueda
El espejo es implacable con nuestra belleza y nuestras imperfecciones. A todos podemos engañar, menos al espejo… y a Dios.
Podemos disimular, podemos recubrir las cicatrices, podemos usar los mejores ungüentos, las mejores pinturas, podemos poner aspecto juvenil con ropa nueva, con un nuevo peinado, con unos buenos lentes, podemos sonreír a diestra y siniestra, pero a la hora de la verdad, al enfrentarnos al espejo, todo eso pasa y nos encontramos la figura y la imagen de nosotros mismos ante quien no podemos definitivamente fingir ni disimular. Y el espejo es implacable con el paso del tiempo. Algún día llega en que nos volvemos irreconocibles a nosotros mismos, pues hicieron presencia las arrugas y las canas, y llegamos a preguntarnos: ¿Este soy yo? ¿Tanto tiempo ha pasado? ¿Verdaderamente éste soy yo?
Pero además de reflejarnos a nosotros mismos el espejo nos revela la semejanza y el parecido con nuestros progenitores. Somos figura de nuestros padres. De esa misma manera, el espejo nos tendría que decir que cada día nos parecemos más a Dios si en verdad somos imagen y semejanza suya. Cada día tendríamos que parecernos más a Dios si en verdad somos hijos suyos.
Tendremos que reflejar en nuestro rostro y en nuestra vida la creatividad, el ingenio, la alegría, el amor para mejorar este mundo maravilloso y encantador en el que nos ha tocado vivir, y emplear toda nuestra capacidad para mejorar este mundo que salió bello y armónico de las manos de Dios. Somos hechura del Padre que se complació en nosotros e hizo este mundo bello como el teatro en que tenemos que ir realizando nuestro papel cocreador con nuestro Dios, engendrando un mundo en que la armonía entre las cosas y los seres humanos sea la nota distintiva, empleando toda nuestra capacidad para desterrar la basura, el desorden, el destrozo de la naturaleza, y realzar la armonía entre los mismos seres humanos, que tenemos entre otras muchas cosas bellas que Dios nos ha dado, la capacidad de engendrar nuevos seres para este mundo. No le tengamos miedo a la vida. Es el distintivo de nuestro Creador y tiene que ser también el distintivo de los humanos. Cuando viene la primavera los tallos de las plantas que habían estado inactivos, como muertos, cobran nueva vida y aparecen los botones y enseguida las flores vario-pintas y fragantes. Así tiene que ser la primavera de nuestra vida que se prolonga de día en día.
Pero también tenemos que parecernos cada día un poquito más a Cristo el Señor, a Jesús, al Salvador, al Hijo de Dios, que tiene su delicia estar con los hombres, hermanarlos, hacerlos una sola familia, acercarlos los unos a los otros, de manera que las barreras que nos dividen, el color, la raza, el dinero, las comodidades, los bienes materiales nos lleguen a parecer ridículos y tendamos puentes para que la miseria, los vicios, los crímenes, las violaciones, la maldad, la división y la muerte se nos conviertan en cosa del pasado. Parece difícil, ¿pero no nos dijo Jesús: “Yo estaré todos los días con ustedes hasta el fin del mundo?” ¿A qué tenerle miedo? Aún un vaso de agua dado en el nombre de Jesús no quedará sin recompensa, ¿qué pasará si empeñamos toda nuestra vida en lograr la unidad y la paz entre todos los hombres?
Pero ya que hemos seguido esta línea, algo que siempre denotará nuestro espejo invisible, será el amor con que Dios nos ha adornado, y que tendrá que ser perfectamente reconocible cuando nos presentemos al tribunal de Dios. Y no tendrá que ser cualquier amor, hecho según las dimensiones del corazón humano, sino el Amor mismo de Dios manifestado en la persona de Cristo Hijo de Dios que se entregó por nosotros y también por el Espíritu Santo de Dios al que llamamos el Espíritu de Amor, y que se refleja en cada uno de los que nos rodean, sobre todo en los más pequeños: “Todo lo que hiciste con el más pequeño de mis hermanos a mí me lo hiciste”, nos dice Jesús. Ver a Jesús en los pequeños, en los pobres, en los necesitados hasta verlos como mis propios hermanos, será fruto de la presencia del Espíritu Santo en nosotros, y así seremos más parecidos al Dios que nos ha dado la vida.
Por cierto, al llegar a este punto, debo decirles que estamos celebrando la Fiesta de la Santísima Trinidad, ante la que no caben sino dos actitudes: en primer lugar, la contemplación, la acción de gracias, la alabanza, la alegría por Dios que se nos ha manifestado en su intimidad porque nos quiere y nos ama, y segundo, una vida nueva, de entrega, de generosidad, de amor a todos los que nos rodean y a todo lo que nos rodea, pretendiendo vivir inmersos en ese Amor de Dios manifestado en su Hijo y en el Espíritu Santo, hasta ser como los pececillos en el agua.
Felicidades, Oh Trinidad Santa, Oh Trinidad inmaculada, Felicidades Oh Dios Creador, Felicidades Oh Espíritu de Amor, Felicidades Oh Jesús, Hijo de Dios que nos has metido a la inmensidad del Amor de nuestro Dios, hasta lanzarnos la invitación a vivir en ese seno de amor y de esperanza.
Felicidades a todos mis amigos, porque en cada uno de ustedes veo el rostro de mi Señor, de mi Creador, del Dios que nos ama a todos con locura.
Andrea Emma
Tres mil católicos vuelven a la Iglesia gracias a un sitio web
Mediante cuñas publicitarias y respuestas a preguntas de fe
PHOENIX, martes, 29 abril 2008 (ZENIT.org).- Unos tres mil católicos han vuelto a la Iglesia católica en la diócesis estadounidense de Phoenix gracias a la labor del sitio web http://www.CatholicsComeHome.org, que explica de manera atractiva y sencilla, y a través de una serie de cuñas publicitarias y de respuestas, la gracia de pertenecer a la Iglesia fundada por Cristo. El sitio tiene una versión en español: http://www.CatolicosRegresen.org.
«Católicos Regresen a Casa –explica el sitio–, es un ministerio dirigido a todos los que se hayan dejado la Iglesia católica, por cualquier razón que sea. Sea por resentimiento, enojo, divorcio, aislamiento, apatía, rebelión, o falta de entendimiento de la fe, regresar a casa nunca ha sido mas fácil».
«Nuestra meta es proporcionarte una variedad de recursos que te ayudarán a entender más claramente la Iglesia católica y sus enseñanzas», informa el sitio en su página inicial.
«En Católicos Regresen –añade–, le prometemos que honestamente siempre le diremos la verdad, sin ocultar nada. No huiremos de temas difíciles, ni nos cohibiremos de señalar las muchas maravillas y los aspectos milagrosos de la Iglesia católica».
«También –explica el sitio- sinceramente rezamos para que ustedes no dejen de examinar la Biblia cuidadosamente y sus hechos históricos y que ustedes consideren sinceramente que el catolicismo es mucho más de lo que conocieron».
En una entrevista concedida a CatholicNewsAgency, el presidente y fundador de Catholics Come Home, Inc., Tom Peterson, explicó que los avisos publicitarios permiten a las personas encontrar respuestas a las preguntas sobre algunas enseñanzas de la Iglesia y también las pone en contacto con su parroquia local «para volver a casa, a la Iglesia Católica».
Peterson explica que la diócesis de Phoenix le contrató para que hiciera una campaña, lanzada el mes pasado, de cuñas publicitarias que ya han sido transmitidas en grandes cadenas como Fox News, ESPN, Lifetime, entre otras, para lograr que más católicos volvieran a la Iglesia.
Tras la campaña, explica Peterson, más de «31.000 visitantes entraron en el sitio web de Phoenix» para presentar «preguntas, inquietudes, para averiguar horarios de misas, leer información sobre asuntos relacionados con el matrimonio o para pedir el libro de Matthew Kelly, “Redescubriendo el catolicismo”».
Las cuñas publicitarias han sido producidas también por CatholicsComeHome.org. La primera de ellas «Épico» muestra una breve reseña de la historia, espiritualidad y belleza de la Iglesia católica que «Jesús inició hace dos mil años».
Peterson comenta que «muchas personas no conocen la historia de la Iglesia. No saben que Pedro fue el primer Papa. No tienen idea de los grandes logros que la Iglesia ha hecho a los largo de los siglos».
Con la segunda cuña publicitaria, «Película», «muchas personas llegan incluso a llorar. Este video muestra la misericordia de Dios sin importar lo que hayamos hecho, podemos aceptar la misericordia de Jesús que nos ayudará a crear el final perfecto para cada una de nuestras vidas».
«El sitio web proporciona respuestas a preguntas sobre las enseñanzas de la Iglesia; y explica por qué una fe sólida es importante en el mundo de hoy que anda ocupado en medio de la confusión. También ofrece una mirada general a la fe, con recursos adicionales así como un buscador de parroquias», informa Peterson.
La meta de la organización es lanzar las cuñas publicitarias en todo el mundo una vez que se perfeccionen.
Cardenal Cipriani alienta a convivientes y divorciados a abrirse a misericordia de Dios
LIMA, 29 Sep. 08 (ACI).-El Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, alentó a los matrimonios en crisis, a los divorciados vueltos a casar y las parejas que conviven, a abrirse a la misericordia de Dios y acercarse a la Iglesia; para sanar el dolor que experimentan y volver al camino del bien sin pedir “rebajas”.
En su homilía de la Misa dominical, el Purpurado explicó que “toda crisis es el paso para una nueva concepción de la vida. La Iglesia, entonces, no va a modificar una ley que nos ha dado el mismo Jesucristo. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. No viene por la negociación de la rebaja. Pero sí viene por la enorme misericordia de Dios que sigue contando con aquella mujer o hombre que por alguna circunstancia se encuentra en una situación irregular”.
Tras precisar que “lo que no ha dicho Dios es que están condenados. Lo que no ha dicho la Iglesia, es que no pueden rezar, ni que no tiene consideración para ellos”, el Cardenal explicó que estas parejas en situación irregular siempre tienen a su alcance “la oración. Esos hombres y mujeres pueden rezar. Tiene para ellos el acompañamiento de la lectura, de la palabra de Dios, donde pueden considerar la vida personal a la luz de la palabra de Dios”.
Sin embargo, precisó, deben en Misa “pasar por el dolor de no comulgar. Están divorciados y vueltos a casar o están conviviendo. Pero, pueden acercarse a Misa y buscar ahí la luz. Pueden coger su Santo Rosario para pedir ayuda y perdón. Pueden mucho”.
El Arzobispo de Lima explicó luego que estas parejas y estas personas que han pasado por un divorcio “no pueden engañarse y decir ‘todos pueden comulgar, todo se puede perdonar‘. Hay pecados que no tienen ese perdón porque Dios lo ha dejado sin perdón, por lo menos en el campo de la participación en la vida de la Iglesia. Pero, nadie te dice que ese hombre o esa mujer están condenados”.
Seguidamente alentó a que, en el mes de octubre que en el Perú está dedicado al Señor de los Milagros, quienes viven en algunas de estas situaciones dolorosas “abran el corazón con dolor, con arrepentimiento y con esperanza. Busquen la Misericordia de Dios. Pero no se descalifiquen. Ni tampoco intenten estar en una negociación en la que pueden engañar”.
El Arzobispo de Lima señaló que aunque no se le pueda dar la absolución a una persona divorciada o conviviente, eso no quiere decir que estas personas no tengan un campo para procurar la amistad y confianza con Dios a través del diálogo. “Hay que aprender que la misericordia de Dios y la lógica de Dios es muy diferente a la nuestra”, expresó.
Historia debe contemplarse con serenidad y no a la luz de ideologías, dice Cardenal Cipriani
LIMA, 30 Sep. 08 (ACI).-El Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, explicó que cuando alguien se acerca a la historia debe hacerlo sin apasionamientos, “con un espíritu realmente sereno” y no debe interpretarse “a la luz de ideologías completamente pasajeras”.
El Cardenal Cipriani indicó que “la historia guarda en su interior la grandeza de los hechos con todo su realismo y nosotros nos acercamos sin apasionamientos, con un espíritu realmente sereno y contemplamos el protagonismo que tiene la figura de Francisco Pizarro en la historia del Perú. Es un hito sumamente importante y no formamos parte de una leyenda que pretenda desvirtuar la historia interpretándola a la luz de ideologías completamente pasajeras”.
Crisis económica mundial exige devolver centralidad al hombre, explica Cardenal Martino
SANTIAGO, 30 Sep. 08 (ACI).-El Presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, Cardenal Renato Martino, pidió a la sociedad recordar que la persona humana debe estar en el centro de la economía mundial, ante la crisis que afecta a Estados Unidos y los mercados internacionales.
Durante una rueda de prensa que forma parte de su visita en Chile, el Purpurado señaló que “la crisis económica que se manifiesta en todo el mundo tal vez es una señal que nos dice que el mundo no está hecho solamente de cuentas, de dinero, de economía; y tal vez ese es un fenómeno que nos sirve para acordarnos que hay que poner a la persona humana en el centro de toda la economía mundial”.
Según informó el departamento de prensa de la Conferencia Episcopal Chilena, entre los problemas mayores que enfrenta hoy la humanidad, desde la preocupación social de la Iglesia, se cuentan la situación de la movilidad humana, y los 200 millones de personas que migran en busca de trabajo, refugio o una mejor situación económica.
También abordó el problema del agua en el mundo. “El derecho al agua es un derecho humano fundamental que es parte del derecho a la vida, que está compuesto de varios derechos, como el derecho a la comida, al trabajo, al agua. Por eso el agua no puede ser un elemento que se privatice, tiene que estar a la disposición de todos”, indicó.
En su tercera visita a Chile, que contempla una intensa agenda de actividades, el Cardenal Martino valoró que los chilenos estén interesados en la doctrina social.
Nuevo libro relata cómo el Papa Pío XII salvó la vida a miles de judíos
ROMA, 02 Oct. 08 (ACI/Europa Press).-El libro Pío XII. La verdad te hará libre de la religiosa italo-americana y experta en literatura Margherita Marchione llegó a las librerías italianas con ocasión del 50 aniversario de la muerte del Papa Eugenio Pacelli, que se celebrará el próximo 9 de octubre.
A través de testimonios directos, documentos y fotografías, la obra rehabilita la figura de Pío XII y demuestra su compromiso activo a favor del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial.
En declaraciones, Marchione resaltó la necesidad de “decir la verdad” acerca la labor que llevó a cabo la Iglesia católica bajo el papado de Pío XII para defender y salvar a los judíos de la persecución nazista.
“Sólo en Roma fueron salvados 5.000 hebreos” que vivieron escondidos en monasterios, iglesias e incluso dentro del Vaticano, explicó Marchione, que pertenece a la Congregación de las Maestras Filipinas, en cuyos conventos de Roma se escondieron 114 judíos.
A través de este libro, Marchione se propone eliminar las sombras que suelen rodear la figura de Pío XII, que ha sido criticado por haber guardado silencio ante los abusos y atrocidades perpetradas por el Nazismo.
La obra demuestra que esta sospecha no se apoya en ningún “método de investigación histórica objetiva y bien documentada” y es más bien “hija del prejuicio y de un análisis precipitado y superficial”, según señaló en un comunicado la editorial del Vaticano, que se ha encargado de publicar el libro.
“En realidad, Pío XII salvó la vida a miles y miles de hebreos y perseguidos. Muchos edificios eclesiásticos, incluida su residencia de Castel Gandolfo, fueron transformados en lugares de acogida y de refugio. Todo se desarrolló no sólo gracias a su consenso sino, sobre todo, según las órdenes” de Pío XII, detalla la nota.
El Vaticano siempre ha defendido la posición mantenida por el Papa, quien prefirió “mantener la máxima reserva y trabajar en silencio para evitar así sangrientas represalias y el recrudecimiento” de la violencia.
De hecho, la posición de neutralidad mantenida por Pacelli fue sólo “aparente”, ya que sus discursos con respecto al nazismo fueron “claros, nunca ambiguos” tal y como demuestran “la encíclica ‘Summi Pontificatus’ que publicó en 1939 o el mensaje radiofónico que pronunció con ocasión de la Navidad de 1942″, añade el comunicado.
El libro de Marchione cuenta con una presentación del Cardenal Secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, en la que el número dos del Vaticano considera de “fundamental importancia” recordar la labor desempeñada por Pío XII para salvar a los judíos.
Cardenal Cafarra explica que Humanae Vitae es de “una dramática actualidad”
ROMA, 03 Oct. 08 (ACI).-Al celebrarse hoy 3 de octubre el Congreso Internacional “Humanae Vitae: actualidad y profecía de una encíclica” en la Universidad Católica del Sacro Cuore, el Arzobispo de Bologna, Cardenal Carlo Cafarra, aseguró que esta encíclica del Papa Pablo VI es de una “dramática actualidad“.
En su conferencia recogida por L’Osservatore Romano, el Purpurado experto en bioética indicó que la Encílica Humanae Vitae, que este año cumple 40 años de publicación, al principio generó una gran polémica y fue seguida de un silencio casi absoluto. En ella, Pablo VI delineaba los fundamentos de la sexualidad humana y explicaba por qué la anticoncepción no es moralmente lícita.
Tras comentar que es necesario precisar que la propuesta cristiana es razonable y posible de ser vivida, el Cardenal señala que hay una serie de erosiones que han llevado a algunos a considerar lo propuesto por la Humanae Vitae no solo “impracticable, sino impensable e incluso han ‘demostrado’ su supuesta ¡falsedad!”.
“La afirmación central de la Humanae Vitae se funda en la percepción de la presencia de un bien moral en el hecho que el acto sexual conyugal fértil es al mismo tiempo unitivo y procreativo. La comprensión de estas dos capacidades no es un mero dato planteado, sino que en sí mismo tiene una belleza de carácter ético que exige ser respetada”.
Según el Cardenal Cafarra, “este acto de inteligencia se funda en algunos presupuestos antropológicos”; el primero de los cuales tiene que ver con que “la persona humana es sustancialmente una en su composición de materia y espíritu. Por tanto la relación entre el yo persona y el cuerpo no es solo de propiedad y por tanto de uso”.
El segundo, añade el Arzobispo, precisa que “la dimensión biológica de la sexualidad humana es el lenguaje de la persona, dotado de un significado propio, de una gramática propia”; mientras que el tercero indica que esta gramática “que rige el lenguaje de la persona que es la sexualidad es la gramática del don de sí“.
A continuación el Cardenal Cafarra explica que estas tres perspectivas han sido erosionadas con el tiempo por la postmodernidad: “El primero fue demolido en dos direcciones: afirmando una naturaleza sin libertad y una libertad sin naturaleza; el segundo fue demolido por la victoria que la ética utilitarista ha obtenido en la ética occidental que niega la existencia de razones incapaces de justificar una elección libre; y en el tercero se han demolido” las dimensiones del hombre “llegando a estar ahora completamente separadas“.
Por estas razones, dice el Purpurado italiano, la Humanae Vitae llegó a ser “impensable” para algunos. “En una lectura más profunda de toda la vivencia resulta que la enseñanza de la Humanae Vitae es la respuesta, es la indicación del camino de salida de una especie de prisión en el que el hombre se está encerrando a sí mismo. Hablar entonces de actualidad de la Humanae Vitae, de su relevancia profética no es retórica”.
Al hablar luego de la anticoncepción, el Cardenal dice que ésta hacía “pensable e impracticable un verdadero acto de amor conyugal manipulando sustancialmente su biología. Quedaba en la conciencia del hombre y la mujer la idea de que el verdadero amor era lo que unía los cónyuges, haciendo uso del propio curso a la medida de los dos. Una ‘medida de uso‘ que ahora la técnica podía establecer“.
Seguidamente indicó cómo con el nacimiento de la primera persona “in vitro” el hombre se transformaba de “misterio” en “problema” por resolver. “Pablo VI intuyó que esta transformación tenía el riesgo de hacer que lo humano se convirtiera en un destino tecnológico, de ponerse a disposición de un poder de hecho sin límites. La persona humana estaba en riesgo de perder su absoluta no disponibilidad, de perder su no negociabilidad”.
“¿Cuál es la condición de la Humanae Vitae hoy? Debo responder que de dramática actualidad”, dijo luego.
El Arzobispo de Bologna explicó después que “como toda profecía, también la Humanae Vitae está dotada de una gran fuerza y una gran fragilidad. Su fragilidad se debió a la poca preparación y a lo inadecuado del pensamiento ético teológico que debía sostener su enseñanza. El gran Magisterio de Juan Pablo II expresado en el ciclo de catequesis sobre el amor humano, ha respondido a estas exigencias. Ahora el profundo magisterio de Benedicto XVI sobre el ágape y la relación con el eros ha profundizado todavía más”.
“La fuerza de la profecía de la Humanae Vitae consiste precisamente en poner en guardia al hombre ante un poder que podría devastar su dignidad, poner su propia humanidad ‘a disposición’ y de una libertad y una deliberación pública que no reconoce más la existencia de una verdad sobre el hombre”, añadió.
Finalmente, el Cardenal precisó que “ahora el desafío más urgente es el educativo: ayudar a las jóvenes generaciones a trascender a sí mismos hacia la verdad. Es decir, ser verdaderamente libres y libremente verdaderos“.
Hambre y felicidad
¿Dónde está nuestra felicidad? ¿Es posible tener hambre y sed y sentirse feliz?
Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net
Sería muy interesante examinar a la luz de la psicología moderna algunas expresiones de los salmos de la Biblia. Por ejemplo, éstas:
¡Oh Dios, mi alma está sedienta de ti! Mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, árida, sin agua…
Como brama el ciervo sediento por la fuente de agua, así, Dios mío, clama por ti el alma mía. Porque mi alma está sedienta del Dios fuerte y vivo. ¿Cuándo llegará el día en que me presente ante la cara del Dios vivo?…
Mi alma suspira y sufre ansiando estar en los atrios del Señor…
Y podríamos citar muchos más.
Esto, para preguntarnos: ¿Es posible tener hambre y sed y sentirse feliz? Porque estos mismos salmistas que así se sienten llenos de hambre y de sed, exclaman felices, como uno de ellos:
Se inundan de gozo mi alma y mi cuerpo contemplando al Dios vivo. Porque vale más un día sólo en los atrios de tu templo que mil días fuera de tu casa, mi Dios…
¿Es posible esto? Sí; porque al mismo tiempo que se tiene hambre y sed, se tiene qué comer y qué beber. La tragedia sería tener hambre y sed, y no tener nada que llevarse al paladar. Y al revés, tener delante un banquete espléndido y sentirse inapetente total, sin ganas de nada.
A un multimillonario le hicieron esta pregunta: “Usted es feliz del todo, ¿no es así? Porque lo tiene todo”. La respuesta no puso ser más triste: “Están ustedes equivocados. Me falta una cosa que me tiene fastidiado: ¡no tengo HAMBRE!”
Y otro caso paralelo. El gran industrial alemán, fundador de la fábrica de cañones que hicieron retemblar a Europa en dos guerras mundiales, vivió sus últimos años con una dolencia estomacal incurable. Al ver merendar a un obrero, que comía feliz a dos carrillos, dijo con no disimulada envidia: Daría medio millón para comer un bocadillo con apetito semejante.
Esto es una realidad muy cierta. El hambriento es mucho más feliz con un trozo de pan y un plato de arroz seco devorado con avidez, aunque dentro de un rato vuelva a tener el hambre de siempre, que el sentado ante la mesa espléndida de un banquete de gala, pero con falta total de apetito.
Por eso, nos preguntamos: ¿Estamos satisfechos de la vida?…
Algunos, sí; la mayoría, no. Porque nos faltan muchas cosas, y quisiéramos tenerlo todo. Sólo cuando tuviéramos ese todo soñado, sólo entonces así lo pensamos seríamos felices de verdad. Pero, al pensar así, también nos engañamos todos, los que lo tienen todo y los que piensan tenerlo algún día. Porque esa hambre de felicidad es precisamente una señal inequívoca de que aquí no seremos nunca felices del todo.
Dios ha metido esa hambre en nuestro ser para hacernos entender que tenemos un destino eterno, y que sólo un ser eterno e infinito podrá dejarnos enteramente satisfechos. Es la bienaventuranza que proclama Jesús: ¡Dichosos los pobres, dichosos los que tenéis hambre, porque un día quedaréis hartos y serán colmados todos vuestros deseos!
Aquel pastor protestante se convirtió al catolicismo y armó una tremenda revolución entre los suyos. Al enterarse su padre, le mandó una respuesta terrible: con una carta le maldecía y le desheredaba de todo bien familiar. Preguntado si en esta situación era feliz o no, respondió: “¡Oh, si pudiese dar a mi padre una parte de mi dicha y de mi paz!”
Ninguna cosa y ningún bien terreno le importaban ya nada, ahora que se sentía lleno de Dios. Esta ansia de Dios la sentimos todos en particular y la siente el mundo entero. Ninguna cosa de aquí nos llena plenamente por más que se disfrute. El apóstol San Pablo nos describe cómo estamos con todas las criaturas suspirando de lo íntimo del corazón, anhelando la liberación de nuestro cuerpo, para vernos metidos definitivamente el Dios…
No sabemos si la psicología se explica el misterio. Pero lo vivimos todos muy bien: tenemos hambre y sed de Dios, y estamos felices, aunque poseamos a Dios sólo en las sombras de la fe. El creyente es una persona feliz de verdad. Se siente metido en Dios y pendiente de su providencia amorosa. Se pone a orar, y está convencido de que habla con Dios, al que trata con intimidad. Y cuanto más trata con Dios, más ansias siente de Dios.
Además, está seguro de que este mismo trato que ahora tiene con Dios, por intenso y dichoso que sea, es sólo un anticipo de lo que le espera después. El convencimiento de la vida eterna que ya se acerca es el colmo de todas sus ilusiones y de sus esperanzas, que no van a quedar fallidas.
Poseer el mundo entero, sin tener a Dios, es la mayor desgracia y la pobreza suma. Tener a Dios, aunque nos falte todo, es la mayor suerte y la riqueza colmada. Es lo que nos dijo, con versos mil veces repetidos, nuestra incomparable Teresa de Jesús: Quien a Dios tiene nada le falta, sólo Dios basta…
Rabino ve su presencia en el Sínodo como un signo de esperanza
Por primera vez un representante de la religión judía en esta asamblea
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 6 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- El gran rabino de Haifa (Israel) confesó que su intervención en la tarde de este lunes en el Sínodo de los Obispos constituye un signo de esperanza para el crecimiento en las buenas relaciones entre judíos y católicos.
Shear Yashuv Cohen entró junto a Benedicto XVI en el aula sinodal y participó sentado entre los obispos durante toda la sesión de la tarde. Luego, en la mesa central, cerca de Benedicto XVI, pronunció las primeras palabras que dirigía un representante judío al Sínodo de los Obispos.
“Existe una larga, dura y dolorosa historia de relaciones entre nuestro pueblo, nuestra fe, y los líderes y seguidores de la Iglesia católica, una historia de sangre y lágrimas”, afirmó.
El rabino es copresidente de la Comisión Bilateral del Gran Rabinado de Israel y de la Santa Sede.
“Siento profundamente que mi presencia entre vosotros es sumamente significativa. Trae consigo un signo de esperanza y un mensaje de amor, convivencia, y paz para nuestra generación y para las generaciones futuras”, aseguró.
Según ha explicado el arzobispo Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de los Obispos, la comisión organizadora pensó que era “algo lógico” invitar a la asamblea sobre la Palabra de Dios a un representante del pueblo judío. Benedicto XVI apoyó después esta decisión.
De hecho, cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger mantenía con frecuencia encuentros con representantes judíos.
En su intervención en el Sínodo, el rabino, nacido en 1927, hijo de David Cohen, famoso rabino en Jerusalén, ilustró a los obispos el papel central que tiene la Biblia en la vida, y en particular en la oración y el culto judíos.
El representante judío, quien reveló que sus amigos de la Comunidad de San Egidio le han introducido en el espíritu de diálogo promovido por Juan Pablo II en su famosa cumbre de oración en Asís, presentó momentos típicos del culto en sinagoga.
“Rezamos a Dios utilizando sus propias palabras, como nos son relatadas en las Escrituras”, afirmó. “Del mismo modo, le alabamos utilizando sus mismas palabras tomadas de la Biblia”.
“Imploramos su misericordia, recordando que Él lo prometió a nuestros antepasados y a nosotros. Todo nuestro servicio se basa sobre una antigua regla, como nos la han relatado nuestros rabinos y maestros: ‘Dadle lo que es suyo, porque vosotros y lo vuestro sois suyos’”.
“Creemos que la oración es el lenguaje del alma en su comunión con Dios. Creemos sinceramente que nuestra alma es suya, que Él nos ha dado”.
Asimismo, añadió, los rabinos, cuando en sus sermones hablan de temas como la santidad de la vida, la lucha al secularismo, la promoción de los valores de la fraternidad, del amor y la paz, “siempre tratamos de basar nuestras palabras sobre citas bíblicas”
“Nuestro punto de partida se encuentra en los tesoros de nuestra tradición religiosa, aunque hablemos a un mundo moderno con un lenguaje contemporáneo y afrontemos cuestiones actuales”.
“Es sorprendente constatar cómo las Sagradas Escrituras nunca pierden su vitalidad e importancia para presentar cuestiones de nuestro tiempo y época. Este es le milagro de la perpetua Palabra de Dios”, concluyó.
Las 4 dimensiones de la fidelidad matrimonial, según Juan Pablo II
Fuente: Catholic.net / VirtudesyValores.com
Autor: Ricardo Ruvalcaba, L.C.
La primera dimensión de la fidelidad se llama búsqueda. Quien no busca ardiente, paciente y generosamente a su pareja ideal jamás tendrá a quien serle fiel. En esta dimensión hay que preguntarse a quién debo entregarle el resto de mis años para ser feliz buscando su felicidad.
Acogida, aceptación es la segunda dimensión. El “a quién debo consagrar mi vida” se transforma en un “te acepto”. Aceptar a tu pareja es confesar que estás pronta para todo lo bueno y difícil que venga. El momento crucial de la fidelidad es aceptar al amado como es.
La tercera dimensión de la fidelidad se llama coherencia. Vivir conforme a los compromisos por amor. Ser coherente significa aceptar incomprensiones y buscar soluciones a través del diálogo antes que permitir rupturas. He aquí el núcleo más íntimo de la fidelidad.
Toda fidelidad debe pasar por la prueba más exigente: la de la duración. La cuarta dimensión es la constancia. “Es fácil ser coherente por un día o algunos días. Difícil e importante es ser coherente toda la vida. Es fácil ser coherente en la hora de la exaltación, difícil serlo en la hora de la tribulación. Y sólo puede llamarse fidelidad una coherencia que dura a lo largo de toda la vida”.
Es fiel quien no traiciona en las tinieblas lo que aceptó comprometiéndose. Ojalá que al final de tu matrimonio se pueda decir: “¡Siempre fieles!”
¡Vence el mal con el bien!
El Sínodo de la Palabra, una respuesta a las sectas
La interpretación de la Biblia fundamentalista gana adeptos
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 8 octubre 2008 (ZENIT.org).- El Sínodo dedicado a la Palabra quiere convertirse en una respuesta a los fieles católicos que dejan la Iglesia para unirse a sectas que ofrecen una predicación fundamentalista de la Biblia.
Las sectas, de hecho, es uno de los argumentos sobre los que más se ha hablado en las discusiones que han tenido lugar en la congregación general entre el martes y el miércoles.
El número 56 del Instrumentum laboris (documento de trabajo) al que hacen referencia los participantes en el Sínodo en sus intervenciones considera que “una especial atención ha de prestarse a las numerosas sectas, que actúan en diferentes continentes y se sirven de la Biblia para alcanzar objetivos desviados con métodos extraños a la Iglesia”.
Monseñor Laurent Monsengwo Pasinya, arzobispo de Kinshasa, presidente de la Conferencia Episcopal de la República Democrática del Congo, constató que en realidad el fenómeno de las sectas no es nuevo.
“En su primera carta (1 Jn, escrita hacia el año 95 d. J.C.), Juan menciona ya a algunos disidentes que dejaron de creer en ‘Jesucristo venido en carne mortal’ (1 Jn 4,2-3), que salieron de la comunidad y quedaron excluidos de la fe apostólica (1 Jn 2,19-24)”.
“Sin embargo, lejos de apaciguarnos, la proliferación cancerosa de sectas de todo tipo y con las motivaciones más diversas es motivo de inquietud para los pastores de la Iglesia, dado que su doctrina generalmente se basa en una interpretación fundamentalista de las Sagradas Escrituras”.
“Y sin embargo numerosos textos bíblicos disuaden de esta interpretación e incitan más bien a recurrir a criterios establecidos”.
“Es decir, existen normas de interpretación de las Escrituras, de las que Pedro y los apóstoles son garantes (cfr. 2 P 1,16-19). El mismo Pedro afirma que ‘ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia’, porque ‘los hombres, movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios’ (2 P 1,20-21)”.
Y Pedro condena a los “falsos doctores” y sus “herejías perniciosas”, añadió el arzobispo, considerado uno de los mayores biblistas en África.
“Hay que decir que muchas de las sectas actuales responden al perfil que describe aquí el Príncipe de los Apóstoles: libertinaje, difamación contra la verdad, codicia, palabras artificiosas, tráfico de influencias (2 P 2,2-3), de lo que se deduce que la mejor vía de diálogo con las sectas es una sana interpretación de las Sagradas Escrituras“, aseguró.
África se ha convertido en este sentido en el terreno de crecimiento para las sectas, como reconoció monseñor John Olorunfemi Onaiyekan, arzobispo de Abuja (Nigeria), quien denunció la proliferación de grupos que, además de “fundamentalistas, son anti-católicos declarados”.
“África, desafortunadamente, es el vertedero de otros continentes que echan en ella todo tipo de ideas disparatadas, tales como que nuestra Iglesia no ‘respeta” la Biblia, y por lo tanto no puede ser considerada verdaderamente católica”.
“Muchos miembros nuestros se sienten a menudo en dificultad por los ataques y los abusos de estos grupos, sobre todo cuando no están adecuadamente preparados para defender la propia posición católicas”, confesó el prelado.
“Por esto, muchos fieles nuestros se encontraron con la necesidad de profundizar las Escrituras, justamente para poder combatir los ataques dirigidos a ellos mismos y a la Iglesia. En general, igualmente, creo que el contacto con nuestros hermanos protestantes se va desarrollando gradualmente en la dirección apropiada”, constató.
Por su parte, monseñor Norbert Klemens Strotmann Hoppe, M.S.C., obispo de Chosica (Perú), explicó que “en los últimos 40 años, la Iglesia en América latina ha perdido cerca del 15% de sus propios fieles a favor de movimientos no católicos que se basan en estrategias que impulsan la Biblia”.
“América latina representa hoy el 43% del catolicismo mundial que, a su vez, ha disminuido en los últimos 30 años del 14% respecto al crecimiento de la población mundial. La deserción del 2,3% de los católicos en América Latina representa hoy para el catolicismo mundial una pérdida del 1%”.
El obispo pidió al Sínodo “una contra-estrategia pastoral que afine la acción bíblica hacia quienes poseen una estrategia pastoral bíblica que hace difícil nuestra acción pastoral”.
“Es urgente una clara identidad en lo que concierne a la función fundadora de la Palabra de Dios para la Iglesia. Sólo que se la debería evaluar sin descuidar la perspectiva exterior en el difícil mar actual de la Iglesia”.
“No hay más tiempo –alertó–; no lo hay, sobre todo, para las comparaciones con el actual clima general de la situación económico-política”.
Concluyó con “una cierta suspicacia bíblica”: “no deberíamos sólo quedarnos en el interior de la barca ocupándonos de las cuestiones relativas a la construcción para mejorar la estabilidad de la ruta. Como los apóstoles, después de haber recibido el Espíritu en Pentecostés, deberíamos preguntar: cómo hacemos para salir de esta Aula, ya que la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios quieren llegar a las gentes, y hacerlo a través de nosotros”.
El cardenal Péter Erdö, arzobispo de Esztergom-Budapest (Hungría), presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas, constató en este sentido que las publicaciones “más sensacionalistas que científicas, pueden crear una confusión notable también en el pensamiento de los fieles y a veces hasta en el de los propios sacerdotes”.
“El riesgo mas grande no es que alguno no sepa qué crédito puede dar a un escrito apócrifo, como, por ejemplo el Evangelio de Judas, sino que muchos no tienen la más remota idea sobre cómo distinguir las fuentes creíbles de las no creíbles de la historia de Jesucristo”.
Monseñor Desiderius Rwoma, obispo de Singida (Tanzania), consideró que en parte el avance de las sectas se debe “a la falta de una buena y adecuada predicación por parte de los ministros”.
El relator general en su intervención de apertura, el cardenal Marc Ouellet, arzobispo de Quebec, denunció “la insatisfacción de numerosos fieles con respecto al ministerio de la predicación”.
“Esta insatisfacción explica en parte la salida de muchos católicos hacia otros grupos religiosos”, dijo.
Eusebio Gómez Navarro | Fuente: Catholic.net
Tus faltas…Yo las he olvidado para siempre.
Al acercarse a pedir perdón a Dios, hay que estar dispuesto a amar y perdonar al prójimo.
El creyente a Dios:
- No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
Dios al creyente:
- ¿Qué pecados? Como tú no me los recuerdes, yo los he olvidado para siempre.
Dios, como Padre, tiene muy mala memoria para recordar pecados de sus hijos; no lleva cuentas del mal, disculpa siempre y “olvida siempre”. Como buen Padre, quiere que aprendamos a amar de tal forma que seamos capaces de perdonar.
Jesús nos habla del perdón de Dios, de las entrañas amorosas del Padre en la parábola del hijo pródigo (Lc 15,11-32).
El Padre ama al Hijo y le deja en libertad para que siga sus sueños, para que sea él mismo, para que se pueda equivocar, con el riesgo de perder su compañía y la alegría de vivir en su casa.
El Padre espera la vuelta del hijo. No la acelera, no se le agota la paciencia. Su corazón no se amarga ni se endurece en la tardanza, sino que crece en él el ánimo de abrazar, consolar y dar una fiesta, porque su hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida.
Cuando retorna el hijo arrepentido y humillado, el Padre no le niega su herencia ni le echa de casa, sigue siendo el hijo muy amado. El hijo puede olvidar tranquilamente su pasado, porque el Padre no lo recuerda.
El cristiano ora frecuentemente esta petición: “Perdona nuestras ofensas”. Dios se olvida de nuestras faltas, a no ser que alguien se las recuerde al no amar y perdonar al hermano. Es imposible amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al hermano a quien vemos (1 Jn 4,20). Es imposible abrirse a su gracia, acoger el amor misericordioso del Padre, si no se está abierto a amar y perdonar al otro. El perdón se hace posible, “perdonándonos mutuamente como nos perdonó Dios en Cristo” (Ef 4,32).
La parábola del siervo sin entrañas, que culmina la enseñanza del Señor sobre la comunión eclesial (Mt 18,23-35), acaba con esta frase: Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial si cada uno no perdona de corazón a su hermano.
Solamente se puede amar y perdonar con la ayuda y la gracia de Dios. En el perdón y el amor no hay límites ni medidas. A nadie hay que deber nada más que amor (Rm 13,8).
Al acercarse a pedir perdón a Dios, hay que estar dispuesto a amar y perdonar al prójimo. “Dios no acepta el sacrificio de los que provocan la desunión; los despide del altar para que antes se reconcilien con sus hermanos” (San Cipriano).
La teología de la prosperidad, nueva amenaza en Latinoamérica
Denuncia del obispo guatemalteco Víctor Hugo Palma Paúl
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 10 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- La teología de las prosperidad, que encuentra en la pobreza la maldición, se ha convertido en la nueva amenaza para la Iglesia católica en Latinoamérica, denunció este viernes ante el Sínodo un obispo.
Monseñor Víctor Hugo Palma Paúl, pastor de la diócesis de Escuintla, en Guatemala, al intervenir ante la asamblea sinodal sobre la Palabra de Dios, reconoció que en estos momentos se da “un panorama sombrío en el campo bíblico”.
“No sólo por los consecuencias de la anulación de los criterios” de interpretación de la Biblia surgidos de la Reforma Protestante, sino “por el surgimiento de ‘una nueva gnosis’ que introduce en la interpretación bíblica elementos extraños a la esencia del cristianismo”.
“Más allá del grave fundamentalismo en las sectas se trata de servicios religiosos pseudocristianos que como expresión del antropocentrismo cultural e incluso existencial de la actualidad, utilizan la Biblia para proponer ideas de progreso material, de reinvención de sí mismo, de conocimiento de caminos de anulación del dolor, etc.”. denunció.
“Especialmente en regiones pobres o emergentes de América Latina, la necesidad de una cosmovisión económica y para algunos, necesariamente religiosa, que ayude a superar los conflictos de pobreza, corrupción administrativa, frustración económica, inseguridad ciudadana, etc., crea un campo fértil para la mercadotecnia de la llamada ‘teología de la prosperidad’”.
Se trata, ilustró, de “un falso Dios aparentemente bíblico, pero no cristiano que reduce el horizonte de su acción en la vida humana a pobreza como ‘maldición’ y a riqueza como ‘bendición o prosperidad’”.
Esta “teología de la prosperidad”, dijo, surge de la atomización de grupos nacidos del evangelismo neopentecostal, que manipulan la traducción, la predicación y la aplicación existencial de la Palabra de Dios.
Ante esta visión del Evangelio, es urgente, dijo, “una formación y pastoral bíblicas que unan Biblia y Tradición, para vivir el encuentro con Jesucristo como camino para la conversión, la comunión y la solidaridad”.
NO a la “teología” de la Prosperidad.
Representante ortodoxo ve al Papa como signo de unidad entre cristianos
Intervención del archimandrita Ignatios D. Sotiriadis
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 12 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- El representante de la Iglesia Ortodoxa de Grecia ha reconocido ante el Sínodo de los Obispos el papel del obispo de Roma como signo de unidad entre los cristianos.
Así lo expuso ante el Sínodo de los Obispos el archimandrita Ignatios D. Sotiriadis, consejero de la Representación de la Iglesia de Grecia ante la Unión Europea, al tomar la palabra este sábado ante la asamblea sinodal sobre la Palabra de Dios.
Su relación ha sido la más aplaudida en la primera semana de intervenciones en el aula del Sínodo.
“Santidad -dijo–: ¡Nuestra sociedad está cansada y enferma! ¡Busca pero no encuentra! ¡Bebe pero no se sacia! ¡Exige de nosotros, los cristianos (católicos, ortodoxos, protestantes, anglicanos), un testimonio común, una voz unida! ¡Esta es nuestra responsabilidad como pastores de las Iglesias en el siglo XXI!”.
De este modo presentó “la misión primaria, histórica y extraordinaria, del primer obispo de la cristiandad, quien preside en la caridad, y sobre todo, de un Papa que es Magister Theologiae (maestro de teología, ndt.): ¡ser signo visible y paterno de unidad y guiar, bajo la guía del Espíritu Santo y según la Sagrada Tradición, con sabiduría, humildad y dinamismo, junto a todos los obispos del mundo, co-sucesores de los apóstoles, a toda la humanidad a Cristo Redentor!”
“¡Este es el deseo profundo de quien alberga en el corazón la nostalgia dolorosa de la Iglesia no dividida, Una, Sancta, Catholica et Apostolica! Así como de quien, en un mundo si Cristo, le dirige, con pasión, con confianza filial y fe, una vez más, el grito de los apóstoles: Señor, ¿con quién iremos? ¡Tú sólo tienes palabras de vida eterna!”, el archimandrita.
Hablando del tema de la asamblea, el “delegado fraterno” ante el Sínodo reconoció que “la historia de la cristiandad está llena de crímenes, pecados y errores. ¡Entonces, se plantea siempre el problema de la interpretación auténtica de la Palabra de Dios!”
“No son suficientes, por desgracia, las buenas intenciones para guiar al pueblo de Dios hacia el Reino prometido. Es necesaria la metanoia y la metamorfosis de nuestros débiles corazones”, recalcó.
En este contexto, concluyó, “la Iglesia vive de la fuente de la vida que es la Sagrada Escritura. Enseña a la Europa secularizada y a la Ecumene descristianizada el amor por la Creación en peligro, el perdón y la reconciliación con quien quiere comenzar una nueva vida, el respeto por toda persona humana hecha a imagen de Dios, así como la paz, la justicia, la igualdad entre el hombre y la mujer, judío o griego…”.
Pedro García Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net
Olimpíadas cristianas. A correr los valientes…
¿Y nosotros, los cristianos?… No una corona de laurel, ni una medalla de oro, sino la vida eterna.
Cada cuatro años, ya lo sabemos: ¡las Olimpíadas!…
Y hay que ver las horas que pasamos ante el televisor, y cómo devoramos los periódicos, y cómo contamos oros, platas y bronces, y cómo nos llenamos de orgullo con los vencedores de nuestra tierra…
Todo eso está magnífico. Felicitamos a Grecia que inventó e inició las Olimpíadas hace ya veintisiete siglos. Y las seguimos celebrando para aprender a cultivar sanamente los ideales de humanismo y de fraternidad que entrañan.
Pero, colocándonos ahora en la mente de San Pablo, queremos aprender sobre todo las enseñanzas que nos dan en orden a la vida cristiana. Sí, cristiana, como suena. El Apóstol las vivió en su tiempo y de ellas sacó lecciones inolvidables.
¿De veras que San Pablo se metió en las Olimpíadas?… Ciertamente, las aprovechó para enseñar. Lo mismo que el Papa con los deportistas de hoy.
Por ejemplo, Juan Pablo II, en el Gran Jubileo del año 2000, acudió al Estadio Olímpico de Roma para presenciar y animar el partido de fútbol durante el Jubileo organizado especialmente para los deportistas.
Unas Olimpíadas propias, se celebraban cada dos años en Corinto: eran los Juegos Ístmicos, que apasionaban a los corintios como hoy a nosotros las grandes ligas deportivas.
¿Qué hace entonces Pablo en sus cartas?… Toma las competiciones deportivas para enseñarnos lo que es la vida del cristiano:
-¡Corre como los atletas! ¡Entrénate antes como hacen ellos! ¡Lucha conforme al reglamento! ¡Conquista la corona de laurel! ¡No te canses y sigue hasta el fin!…
San Pablo recurre muchas veces a esta comparación tan bella y tan apasionante. Con frecuencia lo hace usando solamente una palabra deportiva, y se entiende lo demás.
Por ejemplo, cuando le escribe a su discípulo más querido:
“Corre al alcance de la justicia, de la piedad, de la fe, de la caridad, de la paciencia en el sufrimiento, de la dulzura” (1Tm 6,11)
O como cuando le escribe:
“Conquista la vida eterna a la que has sido llamado” (1Tim. 6,12)
Las palabra “corre” y “conquista” lo dicen todo.
El pregonero gritaba en el estadio ante la multitud: -¡Timoteo ha quedado vencedor!…
Y viene el premio: -¡Agarra la corona que te alarga Cristo como a vencedor, Timoteo!
Sin embargo, hay en las cartas ocasiones en que Pablo explana la comparación. La más notable la tenemos en la carta precisamente a los de Corinto, y poniéndose como ejemplo él mismo, como si fuera uno de los atletas:
“¿No saben que en las carreras del estadio todos corren, pero uno sólo se lleva el premio? ¡Corran ustedes de manera que lo consigan!
“Los atletas se privan de todo; y eso, ¡por una corona corruptible!; nosotros en cambio lo hacemos por una incorruptible.
“Así, pues, yo corro, no como a la ventura; y ejerzo el pugilato, no como dando golpes en el vacío, sino que golpeo mi cuerpo y lo esclavizo; no sea que habiendo proclamado a los demás, resulte yo mismo descalificado” (1Co 9,24-27)
¡Qué párrafo tan magnífico! Soñando en una corona de laurel o de olivo, los atletas se imponían una vida austera a fin de ganarla y lucirla después en sus cabezas coronadas, con la admiración de todos:
-¡Ahí va el héroe! ¡Este es el mejor corredor de Grecia!…
¿Cuánto duraba incorrupta la corona, cuánto tiempo estaban las alabanzas en la boca de todos?…
Y para eso se imponían toda clase de sacrificios mientras duraban los entrenamientos.
Ni la satisfacción del sexo se permitían, como atestigua el poeta pagano Horacio. ¡Nada, austeridad total!
Pablo saca la consecuencia:
- ¿Y nosotros, los cristianos?… No una corona de laurel, ni una medalla de oro, sino la vida eterna, ¡qué ya es decir!… Por sacrificios y deberes que imponga la vida cristiana, ¿qué son ante la gloria que espera a los triunfadores?…
Precioso, sencillamente. Pero en una ocasión Pablo se supera a sí mismo.
Es cuando a los de Filipos les narra su conversión.
Jesucristo se le tira detrás a aquel fariseo, lo alcanza ante las puertas de Damasco, y Pablo se da cuenta de quién le ha perseguido y quién le vence.
Entonces, en vez de rendirse, Pablo se tira detrás de Jesucristo, diciéndose:
-¿Si? ¡Veremos a ver si gano o no!…
Se lanza detrás del que le ha dado alcance, y confiesa:
- No he atrapado todavía del todo a Jesucristo. Aún no soy perfecto. ¡Pero sigo adelante en mi carrera hasta alcanzarlo, igual que Cristo Jesús me alcanzó a mí! Sigo corriendo hacia la meta, al premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús. (Flp 3,8-15)
Sublime lo de Pablo, que entusiasma con esto de las Olimpíadas. Y ese su discípulo que escribió la carta a los Hebreos, conocedor del pensamiento de su maestro, nos coloca a todos en el estadio.
En las gradas, como espectadores, están todos los que ya triunfaron: santos y santas innumerables, que entre gritos y aplausos van animando a todos desde el Cielo:
- ¡Venga! ¡Corre! ¡Aprisa! ¡No te detengas! ¡Que ya falta poco!…
¡Para ti una medalla de oro! Y tú, ¡no te contentes con la de bronce!…
Para correr bien, quítate de encima todo lo que te estorbe, ¡sé valiente!…
¡Mira a Jesús que va delante de ti! Él no tuvo miedo ni a la cruz, y ya ves con qué medalla lo condecoró el Padre…
Esto significa ese párrafo entusiasmante:
“También nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con constancia la carrera que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, por el gozo que se le proponía, soportó la cruz y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios” (Hbr 1,1-4)
Las Olimpíadas que contemplamos cada cuatro años en el televisor son bellas y estimulantes, es cierto. Pero están limitadas para pocos.
Las Olimpíadas cristianas cuentan con atletas innumerables y magníficos, con un Dios que es espléndido en las medallas que reparte.
A cada uno le enseña la de oro, mientras le dice sonriendo:
-Es para ti. ¿La quieres?…
Ignacio Sarre | Fuente: Catholic.net
No importa lo exterior
Lucas 11, 37-41.
Que las buenas obras broten de nuestro interior, de nuestro amor a Dios y al prójimo, que nacen del corazón.
Reflexión:
El Señor reprende a los fariseos porque quiere ayudarles a ver que viven en la hipocresía, que de nada les valen sus ‘buenas obras’ y su observancia de la ley, si por dentro están sucios.
Un hombre captó en profundidad este mensaje de Cristo y entonces dijo: “Quiero escribir el libro de mi vida, no de cara a los hombres, sino cara a cara con Dios”.
Descubrió que no vale la pena vivir fingiendo, vivir de apariencias, para crearse una buena imagen ante los demás, porque podemos engañar a los hombres, e incluso a nosotros mismos. Pero no a Dios, que ve en lo secreto y lo conoce todo.
Descubrió la insatisfacción y el desasosiego en que se vive cuando hay dualidad e hipocresía, cuando se vive con una máscara, se sonríe por fuera y se llora amargamente en el interior. Se dejó convencer al sentir la paz que deja la autenticidad y la coherencia de vida.
Que las buenas obras broten de nuestro interior, de nuestro amor a Dios y al prójimo, que nacen del corazón. Que nuestra intención no sea impresionar a los hombres, sino sencillamente agradar a Dios y ser un testimonio alentador para los que nos rodean.
Música es capaz de transmitir visión religiosa de la vida y la historia, dice el Papa
VATICANO, 14 Oct. 08 (ACI).-Al finalizar el concierto ofrecido en su honor a cargo de la Orquesta Filarmónica de Viena, realizado en la Basílica de San Pablo de Extramuros como parte de las celebraciones por el Año Paulino, el Papa Benedicto XVI destacó que la música tiene la capacidad de transmitir “una visión religiosa de la vida y la historia”.
Al finalizar el concierto al que asistieron el Pontífice y los obispos que participan del Sínodo sobre la Palabra de Dios en el Vaticano, Benedicto XVI comentó la sexta sinfonía de Anton Bruckner interpretada por la Filarmónica de Viena.
“Anton Bruckner, inspirándose en el barroco austriaco y en la tradición schubertiana del canto popular llevó, podríamos decir, a las extremas consecuencias el proceso romántico de interiorización”, dijo el Papa.
Seguidamente, Benedicto XVI manifestó que “escuchando esta célebre composición en la Basílica dedicada a San Pablo es espontáneo pensar en un pasaje de la Primera Epístola a los Corintios en la que el Apóstol, después de haber hablado de la diversidad y de la unidad de los carismas, compara la Iglesia con el cuerpo humano, formado por miembros muy diversos entre sí, pero todos indispensables para su buen funcionamiento. También la orquesta y el coro están formados por instrumentos y voces diferentes que, afinándose unos con otros, ofrecen una melodía armoniosa, agradable al oído y al espíritu”.
El Papa concluyó indicando su deseo que la Basílica de San Pablo Extramuros, “donde están custodiados los restos mortales del Apóstol de las gentes, sea verdaderamente un fulcro de iniciativas litúrgicas, espirituales y artísticas, encaminadas a redescubrir su obra misionera y su pensamiento teológico”.
16 de octubre
El Pescador de Hombres
Oscar Schmidt | Fuente: reinadelcielo.org
El hombre se despertó de madrugada en esa ciudad que no era la suya, a la que había ido tantas veces. No podía dormir. Pensó, ¿dónde estoy? con esa extraña sensación del que viaja demasiado y termina perdiendo sentido de tiempo y lugar. Ah, se dijo a si mismo algo confundido, aquí estoy, en esta ciudad tan bendecida por la Mano de Dios. Pero no puedo dormir.
El Rosario sobre la mesita de luz del hotel llamó su atención. Es bueno rezar a estas horas, el Señor siempre lo necesita porque es el horario en que más cosas feas pasan y los buenos están durmiendo, así que es importarte llenar este espacio oscuro con oraciones ofrecidas simplemente por las intenciones del Señor, que El las use a Su mejor conveniencia.
El pensamiento atravesó su mente, “de paso ayudo a bendecir un poco esta ciudad”. El rechazo a la idea fue inmediato, ¿qué clase de bendiciones puedo pedir yo al Señor, si es que soy literalmente “un pecado” que camina? El Señor le respondió, muy breve y conciso: “eres un pescado”. Nuestro amigo se quedó sorprendido, estupefacto. Pero Señor, yo dije que soy un “pecado que camina”, ¿y cómo es que Tú me dices que soy un pescado? El Señor le volvió a responder, tan breve y con el mismo tono de la vez anterior: “yo te pesqué”.
El señor de nuestra historia rió, y el Señor de la Historia rió también. Rieron juntos. Si, soy tu pescado, le dijo, y Tú, nadie menos que Tú, eres mi Pescador. Nuestro amigo se quedó absorto en sus pensamientos, alegre de saber que él mismo era la presa de Jesús. Y entonces recordó el signo, aquel signo que precedió a la Cruz, y que fue la forma en que se reconoció al pueblo cristiano y a Cristo mismo durante los primeros siglos de la Iglesia: el Pez. Aquel signo representaba lo que él era, no un pez, sino un pescado. Y se sintió parte de esa Iglesia primitiva, se sintió en una catacumba viendo ese signo pintado una y otra vez en las paredes alumbradas por la tenue luz de las lámparas de aceite.
Y luego recordó cómo había sido pescado por Jesús. Se imaginó al Señor pensando cual era la mejor estrategia para atrapar a Su presa, para que ese pez que andaba suelto por las peligrosas aguas del mar del mundo, mordiera su anzuelo y fuera recogido a su barca, la misma barca que San Juan Bosco viera en sus sueños, la gran Barca de la Iglesia. Jesús pensó: tengo que usar el mejor señuelo, el que tenga el color y el sabor adecuados, el que mejor llame la atención de Mi presa. El estudió al hombre, miró sus costumbres, sus gustos, sus hábitos, y trazó Su plan.
El buen pescador sabe muy bien que debe tener absolutamente todo en cuenta antes de abordar su desafío: el horario del día, la transparencia y temperatura del agua, la profundidad a la que hay que buscar a la presa, y en función de ello elige su señuelo. Los que son realmente buenos pescadores diseñan y construyen ellos mismos sus señuelos, utilizando materiales que encuentran aquí y allá. Ellos miran y sopesan una y otra vez de qué modo serán capaces de atraer la atención del pez buscado, y luego se lanzan a su misión con perseverancia, hasta hacer morder el anzuelo a su presa. ¡Entonces la alegría vale doble!
Jesús sabía muy bien lo que Su presa necesitaba, la había observado durante demasiados años nadar lejos de El. De tal modo que esta vez eligió utilizar el mejor señuelo del que disponía, uno literalmente irresistible. El lo llama de diversos modos, como Señuelo Santo, o Estrella de la Mañana, o también Rosa Mística, aunque lo más habitual es que lo llame simplemente Mamá (recuerden el Rosario). Con gran expectativa nuestro Pescador de hombres lanzó a las aguas del mundo a Su Gran Señuelo, y atrapó a Su presa esta vez. El pequeño hombre mordió el anzuelo con ganas, y aunque luego se resistió como todo buen pez que no quiere volverse pescado, no lo soltó nunca más.
Y así fue como se transformó en un orgulloso pescado, presa del Pescador de hombres, atrapado por no poder resistir el llamado del Señuelo Santo, de la Madrecita del mismo Dios. Nuestro amigo vio todo esto con tanta claridad que no pudo más que sonreír, abrazarse a la Cruz del Rosario, y sentirse feliz de comprender la profundidad de aquel signo que nos representa, el Pez, Ictis, símbolo de Jesucristo, Pescador de hombres. Así lo conocieron, así se presentó al mundo El desde la barca de Pedro, la misma Barca que dos mil años después sigue transportándolo por los mares del mundo, mientras El sigue pescando a hombres y mujeres de buena voluntad.
P. José Luis Richard
Obediente hasta la cruz
Dios está cerca del dolor, sea moral o físico, siempre cerca de nosotros.
El Evangelio nos dice: Después de que llegaron al lugar llamado Calvario, ahí lo crucificaron… El laconismo no puede ser mayor. Pero ¡cuánto dolor hay detrás de estas palabras! Dolor de la humillación de ser el espectáculo del pueblo, el hazmerreír de la chusma. Dolor del pudor que siente que le arrancan los vestidos y la piel. Dolor de la sien que parece estallarle. Dolor de los clavos que penetran bajo sordos golpes del martillo y taladran hasta abrir hilos de sangre en las manos y en los pies. Dolor al ver a la Madre destrozada por la angustia. Dolor de ver la ingratitud a su amor. Dolor de conocer la esterilidad de su sacrificio en tantas almas…
Quien sufre -y a todo hombre le llega su momento, porque el dolor es la herencia del pecado- puede afrontar su sufrimiento de diversas formas: desesperación, rabia, escepticismo, odio… Otros sencillamente se resignan sin comprender jamás ni el porqué ni el para qué de su sufrimiento. Y Cristo nos deja clara la razón: el dolor por obediencia redentora.
Si miramos sin fe la cruz de Cristo, como si miramos el dolor humano desde un punto de vista meramente natural, sólo hallaremos como respuesta el absurdo.
Pero muy por encima del existencialismo desesperado de la vida, brilla la luz del misterio. Nadie me arrebata mi vida, sino que la entrego yo mismo… Éste es el mandato que recibí de mi Padre (Jn 10, 18). Ahí está la clave para comprender a Cristo crucificado y toda su doctrina y obra. Va al dolor y a la misma muerte con plena conciencia y con la más absoluta libertad. No ofrece una obediencia pasiva y resignada, “porque no hay otra alternativa”, sino voluntaria y cumplida con perfección en el detalle: hasta sus últimas consecuencias. Y esto, a pesar de todo el dolor que le desgarra… Se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Fil 2, 8).
Sólo a la luz de esa obediencia amorosa se comprende la muerte de Cristo. Y porque ha obedecido, dirige la mirada a su Padre con confianza. Ha terminado su obra, ha llegado al final a pesar de todas las dificultades, a pesar de la cruz y de la muerte. Y en sus últimas palabras alcanzamos a percibir que es tal su amor, tanta la paz que invade su ser después de haber consumado la Redención, que el sufrimiento, el dolor y la muerte no tienen ya ningún poder sobre Él: En tus manos, Padre, encomiendo mi espíritu.
Dios está cerca del dolor, sea moral o físico, pues Él en Jesucristo también se quiso identificar con el sufrimiento humano, escogiendo la cruz para salvarnos. Por eso, el sufrimiento nos purifica, nos hace más agradables a Dios, nos educa en la recta apreciación de la vida humana y del sentido de la misma.
19 de Octubre, 2008
Pregoneros y apóstoles esa es nuestra misión
Donde quiera que estemos, pregonar la verdad, la rectitud, la generosidad junto a la palabra de Dios, dando testimonio de nuestra fe.
Cuando oímos la palabra MISIÓN, misiones o misioneros nos llega como un aire de selva, de lugares ignotos, de países muy distantes a nosotros y de un puñado de hombres y mujeres, que abandonando todo, comodidades y familia, se fueron a predicar el Evangelio. Pero tenemos que entender de una vez por todas que el mundo católico está en Estado de Misión.
Cada uno de nosotros tenemos el deber de ser misioneros. No nos podemos conformar con ser católicos de Bautizo, de Primera Comunión, tal vez de Sacramento de Matrimonio… y de una llamada de urgencia al sacerdote cuando estemos a las puertas de la muerte y en algunas ocasiones tan solo por precaución: ¡no vaya a ser que de verdad haya “algo” después…
Hay quién dice:
- “Soy católico pero no practico”.
¿Quién podrá decir soy tenista si no juego tenis?¿Quién podrá decir poeta, pero no hago versos?. Nuestra vida de fe nos lleva a poner en practica esa fe, mantenerla viva y que nuestra existencia tenga coherencia con lo que creemos.
Tenemos una importante misión que realizar. Primero con nosotros mismos, buceando, sumergiéndonos en la palabra de Dios, preparándonos más a fondo en nuestra religión, no conformándonos con lo que aprendimos de niños y hoy la llevamos como asignatura prendida con alfileres y después, hacer esta labor de misioneros con los más cercanos, con los seres que amamos dentro del núcleo familiar. Así como velamos, nos interesamos y preocupamos por su estado económico, bienestar y salud física, así hemos de poner el máximo interés por transmitirles lo que nosotros llevamos dentro espiritualmente y también en el ámbito de nuestro trabajo y en el círculo social al que pertenezcamos.
Recordando las palabras del Papa Juan Pablo II: “El don más precioso que la Iglesia ( y nosotros somos la Iglesia) puede ofrecer al mundo de hoy, desorientado e inquieto, es la de formar cristianos firmes en lo esencial y humildemente felices en su fe”.
También en el primera carta del Apóstol san Pablo a Timoteo: 2,1-8, nos llega este mensaje muy válido para hacerse presente en nuestros días: “Te ruego hermano, que ante todo se hagan oraciones, plegarias, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres y en particular, por los Jefes de Estado y las demás autoridades, para que podamos llevar una vida tranquila y en paz, entregados a Dios y respetable en todo sentido. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, pues El quiere que todos los hombres se salven y todos lleguen al conocimiento de la verdad, porque no hay sino un solo Dios y un solo Mediador entre Dios y los hombres. Cristo Jesús, hombre El también, se entregó como rescate por todos. El dio testimonio de esto a su debido tiempo y de esto yo he sido constituido, digo la verdad y no miento, pregonero y apóstol para enseñar la fe y la verdad. Quiero pues, que los hombres, libres de odios y divisiones, hagan oración donde quiera que se encuentren, levantando al cielo sus manos puras”.
Pregoneros y apóstoles esa es nuestra misión. Donde quiera que estemos, pregonar la verdad, la rectitud, la generosidad junto a la palabra de Dios, dando testimonio de nuestra fe como la gran luz que ilumina al mundo.
Maria Esther de Ariño. catholic.net
P. Eusebio Gómez Navarro OCD | Fuente: eusebiogomeznavarro.org
Dios está donde le dejan entrar
Todo cambia cuando le dejamos entrar, cuando Él pasa a ser parte de nuestra vida y le dejamos actuar.
Un día, el Rabí Mendel de Kotzk, recibiendo a algunos sabios personajes, sorprendió a sus visitantes preguntando de repente: “¿Dónde habita Dios?”. Se burlaron de él: “Qué te pasa? ¿No está lleno el mundo de su magnificencia?”. El Rabí respondió: “Dios está donde le dejan entrar”.
Dios está en nuestro mundo, en medio de nosotros, en el interior de cada uno; pero hay que reconocerlo y permitirle que esté vivo. “Es aquí, en el sitio donde nos encontramos, donde se trata de hacer brillar la luz de la vida divina escondida” (M. Buber). Pablo invita a vivir como “hijos de la luz” (Ef 5,8-9). Y donde la luz tiene sus efectos todo es bondad, santidad y verdad.
Es vital reconocer que Dios está presente, que su amor lo penetra y lo envuelve todo. San Juan de la Cruz pone en boca de Cristo esta sentencia: “¡Desdichado de aquel que de mi amor ha hecho ausencia y no quiere gozar de mi presencia!”. En efecto, no hay mayor desdicha que ausentarse de Dios y huir de su presencia. No hay mayor gozo que creer en él y disfrutar de su divina presencia.
Tener conciencia de Dios, creer que nos ama y nos llama, cambia completamente la vida de las personas. Así le pasó a P. Claudel. En la Navidad de 1886, “no teniendo nada que hacer”, asiste a las Vísperas cantadas en Notre Dame de París, esperando que las ceremonias religiosas le han de brindar inspiración poética. De improviso le sobrecoge la conciencia de Dios como una gran realidad personal, como “Alguien”, y desde ese momento toda su mentalidad y su vida cambian por completo.
Dios está presente, nos llama por nuestro nombre, nos ama. Sus ojos amorosos lo ven todo y están fijos siempre en sus criaturas. Nos ve donde quiera que estemos. No se puede huir de su presencia. Él está dondequiera que vayamos. “Te ve dondequiera que estés. Te llama por tu nombre. Te mira. Te comprende. Conoce todos tus sentimientos y pensamientos íntimos, tu debilidad, tu fortaleza. Te ve en tus días de gozo y en tus días de pesar. Observa tu semblante. Oye tu voz. Percibe los latidos de tu corazón; tu misma respiración no se le escapa. Tú no puedes amarte más de lo que Él te ama” (Newman).
Creer que es un Padre amoroso, que está presente en todos los momentos de la vida y pendiente de cada uno de los seres humanos, ayuda a caminar. Creer en su bondad, en su providencia, es de gran luz para cuando la noche se acerca y se oscurece la fe.
Todo va bien cuando creemos y caminamos en la presencia de Dios. Todo cambia cuando le dejamos entrar, cuando Él pasa a ser parte de nuestra vida y le dejamos actuar. Todo es posible para aquél que cuenta con Dios.
Vaticano
La razón corrompida por la arrogancia puede destruir a la humanidad, advierte el Papa
VATICANO, 16 Oct. 08 / 08:04 am (ACI).- Al recibir este jueves a los participantes del Congreso que celebra el 10 aniversario de la promulgación de la Encíclica Fides et Ratio sobre el diálogo entre la fe y la razón, el Papa Benedicto XVI advirtió que el curso actual de racionalismo, enfrascado en el desarrollo de tecnologías sin límites morales y a veces sujeto a la arrogancia o el deseo de ganancias puede poner en riesgo a la humanidad.
“A diez años de distancia, una mirada atenta a la Encíclica Fides et Ratio permite captar con admiración su permanente actualidad: se revela en ella la visionaria profundidad de mi inolvidable Predecesor”, dijo el Papa, refiriéndose a Juan Pablo II.
“Con este magisterio la Iglesia se ha hecho intérprete de una exigencia que brota en el contexto cultural actual. Ha defendido la fuerza de la razón y su capacidad de alcanzar la verdad, presentando una vez más a la fe como una forma peculiar de conocimiento, gracias a la cual nos abrimos a la verdad de la Revelación. Se lee en la encíclica que hay que fiarse de la capacidad de la razón humana y no fijarse metas demasiado modestas”, dijo el Santo Padre.
“¿Quién puede negar -dijo el Papa- la aportación que los grandes sistemas filosóficos han hecho al desarrollo de la conciencia del ser humano y al progreso de las culturas? Estas, a su vez, son fecundas cuando se abren a la verdad, permitiendo a los que participan en ellas alcanzar objetivos que hacen más humana la sociedad”.
“No podemos esconder, sin embargo -advirtió el Papa-, que ha habido un cambio de línea en el pensamiento, que ha pasado de ser primariamente especulativo a -en su mayor parte- experimental”.
“La investigación se ha dirigido ante todo a la observación de la naturaleza, con la intención de desvelar sus secretos. El deseo de conocer la naturaleza se ha transformado después en la voluntad de reproducirla”, prosiguió.
“La conquista científica y tecnológica con la que se provoca cada vez más a la ‘fides’ para que se confronte, ha modificado el concepto antiguo de ‘ratio’; de alguna forma ha marginado a la razón que buscaba la verdad última de las cosas para dar espacio a una razón orgullosa de descubrir la verdad contingente de las leyes de la naturaleza”.
“La investigación científica tiene ciertamente su valor positivo”, explicó el Papa, cuando “las ciencias aplicadas son fruto de la razón y expresan la inteligencia con que el ser humano penetra la profundidad de lo creado” y “la fe, por su parte, no teme el progreso de la ciencia y los hechos a los que llevan sus conquistas cuando su finalidad es el ser humano, su bienestar y el progreso de toda la humanidad”.
El Santo Padre afirmó que como “la ciencia no es capaz de elaborar principios éticos”, la filosofía y la teología “son, en este sentido, ayudas indispensables para evitar que la ciencia proceda por sí sola en un sendero tortuoso, lleno de imprevistos y de riesgos”.
“Esto no significa limitar la investigación científica sino mantener el sentido de responsabilidad de la razón y la fe en relación con la ciencia, para que garantice su servicio al ser humano”.
“La razón siente y descubre -continuó- que además de lo que ya ha alcanzado y conquistado, existe una verdad que nunca podrá descubrir partiendo de sí misma, sino únicamente recibir como un don gratuito. La verdad de la Revelación no se superpone a la verdad alcanzada por la razón; más bien purifica la razón y la eleva, permitiéndole así dilatar los propios espacios para entrar en un campo de investigación insondable como el misterio mismo”.
Benedicto XVI concluyó señalando que “la pasión por la verdad nos impulsa a entrar en nosotros mismos para percibir en el hombre interior el sentido profundo de nuestra vida. Una verdadera filosofía llevará a todas las personas a que descubran qué fundamental es para su misma dignidad conocer la verdad de la Revelación”.
23 de Octubre, 2008
P. Carlos M. Buela | Fuente: Catholic.net
La Eucaristía, principio vivificante
“Si no comeís la carne del Hijo del hombre y no bebeís su sangre, no tendreís vida en vosotros”
Además de los efectos particulares que tiene la Eucaristía, el principal de los cuales es la gracia cibativa, tiene, también, un efecto general, como sacramento que se relaciona con los otros, como fin de todos ellos, como su consumación y como principio vivificante del que depende la eficacia de todos los demás.
Hay muchas especies morales de gracia: el bautismo y la penitencia regeneran; la confirmación robustece; el orden sagrado y el matrimonio son gracia de estado. Todas estas gracias tienen un elemento que santifican al hombre, o sea, lo vivifican, lo sobrenaturalizan, lo divinizan. El bautismo y la penitencia quitan el pecado y dan la vida; la confirmación robustece, pero aumentando la vida; el orden y el matrimonio dan la gracia de estado que da vida a quienen los reciben en relación al cumplimiento de los deberes de estado.
El elemento vivificante es efecto del sacramento de la Eucaristía. Por eso: “Si no comeís la carne del Hijo del hombre y no bebeís su sangre, no tendreís vida en vosotros” (Jn 6, 53).
No hay modo de vivificarnos con la vida sobrenatural sino a través de la Eucaristía. Dice Santo Tomás: “La Eucaristía tiene por sí misma poder para dar la gracia, de tal modo, que nadie tiene la gracia antes de recibir la Eucaristía al menos en deseo; en deseo personal como los adultos, en deseo de la Iglesia como los niños … Es tal la eficacia de su poder, que con sólo su deseo recibimos la gracia, con la que nos vivificamos espiritualmente”(1) Hace crecer y perfeccionar la vida espiritual, para que el hombre en sí mismo sea perfecto por la unión con Dios.
De lo dicho se desprende que la Eucaristía se recibe in voto real cuando se recibe cualquier otro sacramento (el deseo o voto de la Eucaristía está objetivamente incluído en todos los otros ritos sacramentales). “La recepción de todos ellos viene a ser como preparación para recibir o consagrar la Eucaristía”(2).
La Eucaristía es el fin de todos los sacramentos y está en todos, como el fin está en los medios que a él conducen.
Por eso decía San Agustín:”No penséis que los niños no pueden tener la vida por estar ayunos del cuerpo y de la sangre de Cristo”(3). “No cabe dudar de que los fieles se hacen partícipes del cuerpo y la sangre del Señor cuando en el bautismo se hacen miembros del cuerpo de Cristo. Y no están alejados del consorcio del pan y del cáliz, aún en el caso de que no lo coman ni lo beban, si dejan el mundo estando ya constituídos en la unidad de este cuerpo”(4).
Dice Santo Tomás que: “a este sacramento pueden asignarse los efectos de todos los sacramentos, en cuanto que es la perfección de todo sacramento, teniendo como en principio y plenitud (o como en síntesis y en suma) todo lo que los otros sacramentos contienen particularmente”(5).
Por tanto, “es necesario concluir que la Eucaristía es un sacramento general; contiene lo de todos, hace lo de todos, actúa en todos. No se compara con ellos como uno de tantos sólo, sino, además, como el primero, principal y universal“(6).
Por tanto la Eucaristía es el principio vivificador de todos los demás sacramentos, como enseñó la Verdad Encarnada: “Si no comeís la carne del Hijo del hombre y no bebeís su sangre, no tendréis vida en vosotros” (Jn 6, 53).
(1) S.Th. 3, q 79, a 1, ad 1.
(2) S.Th. 3, q 73, a 3.
(3) Contra pelagianos,lib. 1, cap 22.
(4) Ps-Beda, In I Cor 10, 17; cfr. Graciano, Decretum, p 3, d 4, cn 131 Nulli est.
(5) In Sent. 4, d.8, q. 1, a.2; q a 2 ad 4: “”Ad quartum dicendum quod sacramentum habet omnem suavitatem, inquantum continet fontem omnis gratiae, quamvis non ordinatur eius usus ad omnes effectus sacramentalis gratiae. Vel dicendum, quod etiam quantum ad effectum habet omnem suavitatis effectum in reficiendo, quia hoc solum sacramentum per modum refectionis operatur. Vel dicendum secundum Dionysium (de eccles. Hier. cap. ult.) quod omnium sacramentorum effectus huic sacramento possunt ascribi, inquantum perfectio est omnis sacramenti, habens quasi in capitulo, et summa omnia quae alia sacramenta continent singillatim”
(6) R.P. Emilio Saurás, O.P., Introducción a la cuestión 79, S. Th., t. XIII, BAC, Madrid, 1957, pág. 672. Resaltado nuestro.
Octubre 26, 2008
Si, el reír rejuvenece… ¡Y qué poco reímos!
Ma Esther de Ariño | Fuente: Catholic.net
Si, el reír rejuvenece… ¡Y qué poco reímos!
¡Qué afortunados quienes tienen un ser amado en cuyo rostro aparece con frecuencia el fulgor maravilloso de la sonrisa!
¿La risa, la sonrisa? algo que muchos considerarán intrascendente, pero sin embargo es de gran importancia y valor.
Valioso e importante para nuestro caminar por la vida, para nuestro trato con los demás, para nuestro beneficio y hasta para nuestra salud.
La risa y la sonrisa. Según una terapeuta que realizó estudios en los Estados Unidos relativos a los beneficios de la risa para la mente y el cuerpo humano, así como las terapias adicionales a la misma, tales como la respiración consciente, la expresión corporal, el canto y la conversación eran factores importantísimos, aparte de un signo externo de alegría, para prevenir las enfermedades cardiovasculares, calmar los dolores físicos, regular el sistema nervioso y aliviar el stres.
No sabemos que es lo que pensarán los médicos al respecto pero lo que si sabemos todos es que reír es algo que nos deja el alma aligerada, que es una sensación extraordinaria de bienestar y gozo que como algo mágico nos transporta un poco a nuestros tiempos infantiles y por eso el reír rejuvenece. Si, el reír rejuvenece… ¡Y qué poco reímos!
Al sentirnos adultos nos revestimos de una gran austeridad y de una propiedad tan seria y formal que vamos olvidando poco a poco lo que es el reír y podemos decir que pasan días y días sin que la risa vigorice nuestra personalidad y alegre nuestra existencia y la de los demás. Ceño fruncido, mirada torva y reconcentrada, gesto adusto, labios apretados… eso hace daño al corazón y al espíritu.
La Madre Teresa de Calcuta solía decir: “Familia que reza unida, permanece unida” y estamos de completo acuerdo pero también nos atrevemos a decir que : “Familia que ríe unida, permanece unida”
Y reírnos un poco de nosotros mismos es el mejor antídoto para sobrellevar con buen ánimo todos nuestros errores y fallas que como seres humanos tenemos.
Es cierto que no siempre hay motivos para reír, pero de lo que no podemos prescindir es de la sonrisa. La sonrisa no es carcajada, es algo más sutil, es como dice de ella Martín Descalzo: “Si yo tuviera que pedirle a Dios un DON, le pediría que me concediera el supremo arte de la sonrisa. Es lo que más envidio en algunas personas. Es, me parece, la cima de la expresión humana. Debe ser, por ello, muy fácil enamorarse de personas que poseen una buena sonrisa. Y ¡qué afortunados quienes tienen un ser amado en cuyo rostro aparece con frecuencia ese fulgor maravilloso!”.
Cuando alguien nos sonríe nos está mandando un mensaje de paz, de equilibrio interior, de dulzura y de amor. Quién sabe amar sonríe fácilmente Las personas amargadas, egoístas, envidiosas, no saben sonreír y mucho menos si son orgullosas.
Reír es bueno para la salud porque la alegría es cosa sana y provechosa. Sonreír es ir derramando un haz luminoso de calor y ternura para los demás, es como un destello del mismo Dios que brota como agua fresca para las almas sedientas que se nos acercan.
Que nuestra sonrisa no sea un gesto forzado, sino algo espontáneo y natural que dará a nuestra personalidad un relieve maravillosamente profundo y humano.
¿Nos acercamos al gran anhelo del Padre?
29 de Octubre
Por primera vez el Sínodo acoge el magisterio de un patriarca ortodoxo
Presentada una proposición al Papa sobre la intervención de Bartolomé ICIUDAD DEL VATICANO, martes 28 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- El Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios se ha convertido en la primera asamblea sinodal de estas características en acoger el magisterio de un patriarca ortodoxo.
La proposición 37 (de las que ha adoptó el Sínodo por al menos dos tercios de los votos (el resultado exacto de la votación es secreto) recoge la enseñanza que presentó a los padres sinodales el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I.
En su propuesta al Papa los padres sinodales comienzan dando gracias “a Dios por la presencia y las intervenciones de los delegados fraternos, representantes de las demás Iglesias y comunidades eclesiales”.
En total han sido once y han representado al patriarcado de Constantinopla, al de Rusia, al de Rumanía, al de Serbia, a la Iglesia ortodoxa griega, a la Iglesia apostólica armenia, a la Comunión Anglicana, a la Federación Mundial Luterana, los Discípulos de Cristo y el Consejo Ecuménico de las Iglesias
Los padres sinodales hacen referencia particular a la oración de las Vísperas presidida por el Papa Benedicto XVI junto a Su Santidad Bartolomé I en la Capilla Sixtina el 18 de octubre.
“Las palabras del patriarca ecuménico dirigidas a los padres sinodales han permitido experimentar una profunda alegría espiritual y tener una experiencia viva de comunión real y profunda, aunque todavía no sea perfecta; en ellas hemos experimentado la belleza de la Palabra de Dios, leída a la luz de la Sagrada Liturgia y de los Padres, una lectura espiritual intensamente contextualizada en nuestro tiempo”, dice la proposición aprobada por el Sínodo.
“De este modo hemos visto que acudiendo al corazón de la Sagrada Escritura encontramos realmente a la Palabra en las palabras; la Palabra abre los ojos de los fieles para responder a los desafíos del mundo actual”, siguen diciendo los padres sinodales en el enunciado. En total han aprobado 55 proposiciones.
“Además hemos compartido la experiencia gozosa de tener en Oriente y Occidente padres comunes –añade–. Que este encuentro se convierta en estímulo para ofrecer un ulterior testimonio de comunión en la escucha de la Palabra de Dios y de súplica ferviente al único Señor para que se realice cuanto antes la oración de Jesús: ‘Que todos sean uno’”.
2 de Noviembre, 2008
La contestadora de Dios
Por favor selecciona una de las siguientes opciones…
La contestadora de Dios
¿Qué sucedería si Cristo decidiera instalar una contestadora telefónica automática en el cielo?
Imagínate rezando y escuchando el siguiente mensaje:
Gracias por llamar a la Casa de mi Padre… Por favor selecciona una de las siguientes opciones:
*Presiona 1 para “peticiones”.
*Presiona 2 para “acciones de gracias”.
*Presiona 3 para “quejas”.
*Presiona 4 para cualquier otro asunto.
Imagínate que Dios usara la excusa tan conocida…
De momento todos nuestros ángeles están ocupados, atendiendo a otros clientes. Por favor manténgase rezando en la línea y su llamada será atendida en el orden que fue recibida.
¿Te imaginas obteniendo este tipo de respuestas cuando llames a Dios en tu oración?…
*Si deseas hablar con Gabriel, presiona 5.
*Con Miguel, presiona 6.
*Con cualquier otro ángel, presiona 7.
*Si deseas que el Rey David te cante un Salmo,presiona 8.
*Si deseas hacer reservaciones para la casa de mi Padre, simplemente presiona: J U A N, seguido de los números 3, 1-6.
*Si deseas obtener respuestas a preguntas necias sobre los dinosaurios, la edad de la Tierra, dónde está el Arca de Noé, por favor espérate a llegar al Cielo.
¿Te imaginas lo siguiente en tu oración?
Nuestra computadora señala que ya llamaste otra vez hoy, por favor cuelga inmediatamente y despeja la línea para otros que quieren también rezar
O bien lo siguiente:
Nuestras oficinas estarán cerradas el fin de semana, por causa de Semana Santa; por favor vuelve a llamar el lunes.
GRACIAS A DIOS que esto no sucede…
GRACIAS A DIOS que le puedes llamar en oración cuantas veces necesites…
GRACIAS A DIOS que a la primera llamada Él siempre te contesta…
GRACIAS A DIOS porque en JESÚS y con JESÚS nunca estará la línea ocupada…
GRACIAS A DIOS que Él nos responde personalmente y nos conoce por nuestro nombre…
GRACIAS A DIOS que Él conoce nuestras necesidades antes de que se las manifestemos…
GRACIAS A DIOS porque de nosotros depende llamarle en ORACIÓN…
GRACIAS A DIOS…
Noviembre 4, 2008
Benedicto XVI: la vida eterna comienza cuando uno acoge a Dios en su vida
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 3 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- La vida eterna comienza ya en este mundo, “aun dentro de la precariedad de las circunstancias de la historia” en la medida en que “nos abrimos al misterio de Dios y lo acogemos en medio de nosotros”. Así lo afirmó este lunes el Papa Benedicto XVI durante la misa de sufragio por los obispos y cardenales fallecidos en los últimos doce meses.
En la homilía, el Papa recordó “con gran afecto” a los cardenales – Stephen Fumio Hamao, Alfons Maria Stickler, Aloisio Lorscheider, Peter Porekuu Dery, Adolfo Antonio Suárez Rivera, Ernesto Corripio Ahumada, Alfonso López Trujillo, Bernardin Gantin, Antonio Innocenti e Antonio José González Zumárraga – y a “cada uno de los arzobispos y obispos” fallecidos recientemente.
La Misa se celebró esta mañana en la Basílica de San Pedro, por los diez cardenales y los 103 prelados fallecidos este año, renovando, aseguró Benedicto XVI, una “bella tradición”. Junto con él concelebraron los cardenales Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio, y Tarcisio Bertone, secretario de Estado.
El Papa dedicó la homilía a reflexionar sobre el sentido cristiano de la muerte, y recordó que “si el Señor llama a sí a un justo antes del tiempo, es porque sobre él tiene un diseño de predilección que nosotros no conocemos”.
“La muerte prematura de una persona que nos es querida supone una invitación a no detenerse viviendo de modo mediocre, sino a tender lo antes posible hacia la plenitud de la vida”, añadió.
Según el Papa, existe “un contraste entre lo que aparece a la mirada superficial de los hombres y lo que en cambio ven los ojos de Dios. El mundo considera afortunado a quien vive muchos años, pero Dios, más que a la edad, mira la rectitud del corazón“.
Por otro lado, subrayó, “la misma muerte es portadora de un saludable amaestramiento, porque obliga a mirar a la cara la realidad, empuja a reconocer la caducidad de lo que parece grande y fuerte a los ojos del mundo. Frente a la muerte pierde interés todo motivo de orgullo humano y resalta en cambio lo que vale en serio”.
“Todo acaba, todos en este mundo estamos de paso. Solo Dios tiene vida en sí mismo, es la vida”, añadió el Papa.
Sin embargo, quien acoge a Dios puede vivir ya durante su existencia terrena un anticipo de la eterna. “Dios es la verdadera sabiduría que no envejece, es la riqueza auténtica que no se marchita, es la felicidad a que aspira en profundidad el corazón de todo hombre”, explicó.
Los cardenales y obispos difuntos, añadió, “han pasado de la muerte a la vida porque han elegido a Cristo y han acogido su yugo suave, consagrándose al servicio de los hermanos”. Por ello, “aunque deban expiar su parte de pena debida a la fragilidad humana -que nos marca a todos, ayudándonos a ser humildes- la fidelidad a Cristo les permite entrar en la libertad de los hijos de Dios”.
El mundo: un jardín de santos: “Cuando se contempla el panorama de la santidad el mundo se nos presenta como un jardín donde el Espíritu de Dios ha suscitado con admirable fantasía una multitud de santos y santas, de todos los orígenes y condiciones sociales, de todas las lenguas, pueblos y culturas” (Ángelus, domingo 2 de noviembre).
Antorcha 35
Fuente: Catholic.net
Autor: Jorge Enrique Mújica, L.C.
Aprovecho esta noticia que publicaré para señalar mi gran decepción frente a la elección, como Presidente de Estados Unidos de Norteamérica, a Barack Obama, un hombre contrario a la esencia misma de la vida y por tanto de la familia, aprobando el aborto durante toda la etapa de gestación y los inhumanos abortos de nacimiento parcial; como legislador, votó en muchas oportunidades en contra de toda materia legislativa en favor del que no ha nacido , materias pro vida, e incluso en contra de aquellos estados que protejan la vida del nasciturus, comprometiéndose a abolir estas normas. Promueve el secretismo a los padres respecto de jovencitas menores de 13 años que pretenden abortar.
Contraviene derechos fundamentales y normas morales trascendentes para el ser humano, partiendo por el derecho a la vida que ningún ser humano tiene la supremacía de coartar y menos a decidir por aquel que no tiene voz y no se puede defender. Basta de avalar a los cobardes.!
AE
Es injustificable destruir embriones, recuerda un representante vaticano a Obama
El cardenal Lozano Barragán reitera el rechazo a la investigación con células estaminales
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 11 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Ante los anunciados proyectos de Barack Obama de dar vía libre a proyectos de investigación con embriones humanos, el presidente del Consejo Pontificio para la Salud, el cardenal Javier Lozano Barragán, reiteró este martes que se trata de una práctica que atenta contra la ética.
El purpurado mexicano expresó la posición de la Iglesia en una rueda de prensa en respuesta a la pregunta de una periodista que le preguntó su opinión sobre las políticas de investigación de células estaminales que propuso el pasado domingo el presidente electo de Estados Unidos.
Según informó el pasado domingo el jefe de transición del presidente electo a la Casa Blanca John Podesta, Obama dará vía libre a varios proyectos que el actual presidente George Bush ha detenido durante su gobierno, entre ellos la investigación con este tipo de células.
Un principio fundamental de la bioética, recordó el cardenal a los periodistas, asegura que “lo que construye al hombre es bueno, lo que lo destruye es malo”.
Recordando que la dignidad humana es un fin, y no un medio que puede manipularse, afirmó que ” nunca se puede usar a una persona como un medio para la otra”.
No es posible matar a un ser humano para salvar a otro, subrayó.
Lozano Barragán se refirió también a otros métodos lícitos para extraer células estaminales como las que se encuentran en el cordón umbilical, el hígado, el páncreas o la médula ósea.
“Cuando se trata de transplantes que no ponen en peligro al donante ni al receptor, todo es bienvenido, no hay ninguna cuestión en contra”, aseguró
Igualmente aseguró que los descubrimientos con las células madres fueron presentados a la opinión pública, en un primer momento, como una “panacea”, pero que hasta ahora la curación con células madre extraídas de los fetos no ha dado las garantías anunciadas.
Sobre el tema intervino también en la rueda de prensa el profesor Alberto Ugazio, coordinador del departamento de medicina pediátrica en el hospital Bambino Gesù de Roma para respaldar esta conclusión.
Cuando se han utilizado células estaminales fetales “ni siquiera un solo estudio ha dado un resultado positivo”.
Mientras que sí se han salvado otras vidas con células estaminales que se encuentran en otras partes del cuerpo, informó el doctor.
Por Carmen Villa
El Papa presenta a jóvenes y enfermos el ejemplo de san Martín
El soldado que rasgó su capa para defender a un pobre del frío
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 12 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- En la audiencia general de este miércoles Benedicto XVI presentó a los jóvenes, enfermos y recién casados el ejemplo de san Martín de Tours, cuya fiesta fue celebrada este martes por la Iglesia.
San Martín, nacido in Panonia (hoy Hungría), hijo de un oficial del ejército romano. Siendo muy joven, él mismo se unió a la caballería imperial, prestando servicio en Galia, motivo por el cual es también considerado como patrono de los soldados.
En esa época tuvo lugar el famoso episodio con el que los artistas recuerdan al soldado Martín, quien cuando cabalgaba a caballo, rasgó con su espada su capa militar para ofrecérsela a un mendigo aterido por el frío.
Tras dejar el ejército en el año 356, se retiró a Ligugé, en la región de Poitiers, donde con un grupo de discípulos fundó un monasterio, que pronto se haría famoso en toda Galia. Elegido obispo de Tours, en el año 371, difundió del cristianismo en toda la Galia occidental.
Martín fue uno de los santos más populares de Europa occidental. Miles de parroquias y pueblos tomaron su nombre. En Francia hay al menos 4.000 iglesias dedicadas al santo.
“Que sea para vosotros, queridos jóvenes, empuje para una fidelidad evangélica cada vez más generosa”, dijo el Papa al final de la audiencia general al despedirse de los 15 mil peregrinos presentes en la plaza de San Pedro.
“Que sea para vosotros, queridos enfermos, aliento para confiar en el Señor que nunca abandona a sus hijos en el momento de la prueba”, añadió.
Por último, dirigiéndose a los recién casados, les deseó que el santo sea “estímulo para respetar y servir con valentía la vida humana, que es un don de Dios”.
Obispos expresan voluntad de trabajar con Obama pero reafirman enérgico rechazo a aborto
WASHINGTON D.C., 14 Nov. 08 / 12:11 am (ACI).- El Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), Cardenal Francis George, expresó la voluntad de los prelados de trabajar con el Presidente electo Barack Obama y el nuevo Congreso, pero recordó que el bien común no se puede construir cuando “los no nacidos pueden ser legalmente asesinados”.
“El bien común nunca puede ser suficientemente encarnado en ninguna sociedad cuando los no nacidos pueden ser legalmente asesinados“, señaló el Purpurado en su discurso inaugural de la Asamblea Plenaria.
El también Arzobispo de Chicago reafirmó que la vida es un “bien fundamental” y un don de Dios. Por ello, expresó el rechazó de los obispos a la posible aprobación de la ley Libertad de Opción (FOCA por sus siglas en inglés), que eliminará toda restricción al aborto en cualquier Estado.
“Las clínicas de aborto serían desrreguladas. La enmienda ‘Hyde’ que restringe los fondos federales para los abortos sería abolida. La propuesta FOCA tendría consecuencias letales para la vida humana prenatal”, señaló.
Por otro lado, el Cardenal indicó que si bien hoy “todas las razas viven seguras dentro de la sociedad americana”, todavía no se ha llegado “al momento, en el que los católicos, sobre todo en la vida pública, puedan ser considerados como plenamente participantes en la experiencia estadounidense, a no ser que estén dispuestos a dejar de lado algunas enseñanzas fundamentales católicas sobre la justicia moral y política”.
En ese sentido, recordó que para la Iglesia lo importante es permanecer fiel a sí misma y a Cristo, porque solo así “podrá servir a la sociedad y a sus miembros, en la promoción del bien común y la justicia racial, pilares de nuestra doctrina social”.
Europa padece de una ausencia crónica de esperanza, advierte Obispo
Mons. Juan Antonio Martínez Camino, Secretario General del Episcopado español
MADRID, 21 Nov. 08 / 02:03 pm (ACI).- El Secretario General de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Mons. Juan Antonio Martínez Camino, advirtió que la sociedad actual, especialmente la europea, “ha convertido a la ciencia en todopoderosa, ha hecho del progreso un sustituto de la salvación y sufre una falta crónica de esperanza, donde la cultura de la muerte gana enteros cada día frente a la vida”.
En su ponencia durante el 10º Congreso Católicos y Vida Pública, el Prelado destacó que ante esta realidad en Europa, es necesaria la esperanza cristiana en una sociedad europea con un futuro devaluada y que parece haber renunciado a la protección de la vida y del hombre ante la cultura de la muerte.
Para el Obispo, la acción de lo religioso en la esfera pública constituye una inmunización frente a la tentación totalitaria de que el hombre no sea considerado más que como un simple engranaje de la maquinaria social. “La oración exorciza el peligro de que la sociedad quiera acaparar la vida del modo que lo hace una colmena con las abejas. La sociedad no es el horizonte de la vida humana, sino el medio en que ésta se realiza según su semejanza a Dios”, precisó.
Por tanto, explicó, elementos como la oración, los templos o los crucifijos, regeneran la vida pública porque “indican a los hombres cuál es su sentido”. En su opinión, la falta de esperanza radica “en esta cultura dominante que pretende sustituir al Dios de la Esperanza por el ídolo del progreso” convertido casi en una ideología.
Asimismo el también Obispo Auxiliar de Madrid señaló que algunos cristianos se ven contaminados “por la ideología del progreso y el antropocentrismo inmanentista en que se sostiene”, por la cual la fe ha pasado a ser considerada por muchos “como una fuerza más en la construcción del mundo”, mientras que otros “la retraen al mundo de lo individual”.
Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net
De la fe al amor
Vivimos una crisis de amor. No hay capacidad de darse, de pensar en los demás, de salir de uno mismo para servir. Esta crisis es consecuencia de una crisis de fe.
San Agustín decía que cuando uno se aparta de la fe se aleja de la caridad, pues no podemos amar lo que no sabemos si existe o no existe. En otras palabras, desde la fe reconocemos y aceptamos a otros en su bondad, en sus valores y riquezas personales, y sólo a partir de esta aceptación podemos amarlos (cf. De doctrina christiana I, 37, 41).
En muchos corazones se vive una crisis de amor. No hay capacidad de darse, de pensar en los demás, de salir de uno mismo para servir, para dar. Esta crisis de amor es consecuencia de una crisis de fe. Quizá nos faltan ojos para descubrir en cada hombre, en cada mujer, la presencia del Amor de Dios, un Amor que dignifica cualquier existencia humana.
Es verdad que algunas malas experiencias en el trato con otros nos hacen desconfiados, precavidos, “prudentes”. No resulta nada fácil ofrecer nuestro tiempo o nuestro afecto a alguien que nos puede engañar o tal vez podría llegar a darnos una puñalada por la espalda. Pero más allá de esos puntos negros que nos hacen desconfiados ante los extraños, existe la posibilidad de renovar la fe y de abrir ventanas al mucho bien presente en los otros.
Además, cientos de hombres y mujeres que caminan a nuestro lado nos miran con fe, con afecto, confían en nosotros. A veces lo hacen por encima de algunas faltas que hayamos podido cometer contra ellos. Su mirada nos dignifica, nos hace redescubrir esos valores que hay en nosotros, ese amor que Dios nos tiene, también cuando somos pecadores. ¿No vino Cristo a buscar a la oveja perdida? ¿No hay fiesta en el cielo por cada hijo lejano que vuelve a casa?
Hemos de pedir, cada día, el don de la fe. Una fe que nos permita crecer en el amor. Una fe que sea entrega, lucha, alegría, a pesar de los fracasos. Fe en el esposo o la esposa, fe en los hijos, fe en el socio de trabajo, fe en quien busca romper el ciclo de la corrupción con un poco de honradez. Hay que renovar esa fe que nos lleve a crecer en el amor.
Es cierto que en el cielo ya no hará falta tener fe. Pero ahora, mientras estamos de camino, la fe nos hace mirar más allá, más lejos, más dentro. Nos permite vislumbrar que el amor es más fuerte que el pecado y las miserias de los hombres. Nos permite entrar en un mundo de bondades que hacen la vida hermosa y que nos preparan para recibir el don del paraíso, el don del amor eterno del Dios Padre nuestro.
La Santa Sede pide una autentica “refundación” del sistema financiero mundial
CIUDAD DEL VATICANO, martes 25 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- Ante la actual situación de crisis financiera, la Santa Sede propone una “refundación del sistema” que ponga a las finanzas ante su fin natural, que es servir al desarrollo y al bien común.
El documento, muy extenso, ha sido elaborado por el Consejo Pontificio “Justicia y paz”, y aprobado por la Secretaría de Estado.
En él, se expone la necesidad de que las naciones se planteen “cómo se ha llegado a la desastrosa situación actual de crisis, tras un decenio en que se han multiplicado los discursos sobre la ética de los negocios y de la finanza, y en el que se ha difundido la adopción de códigos éticos”.
La Santa Sede afirma, en línea con la opinión de muchos expertos, que “la actual crisis financiera es esencialmente una crisis de confianza”, y apunta entre sus causas “el excesivo uso de la ‘leva’ financiera por parte de los operadores, la inadecuada consideración de los elementos de riesgo”, pero sobre todo, “la relación entre la necesidad de que las finanzas cumplan su función ‘real’ de puente entre el presente y el futuro, y el horizonte temporal de referencia de los operadores, sustancialmente empequeñecido en el presente”.
Para la Santa Sede, la solución a la crisis pasa por un pacto internacional en materia financiera y fiscal, de forma que se recupere la “confianza” y la “trasparencia”.
“Los mercados financieros no pueden operar sin confianza; y sin transparencia y sin reglas no puede haber confianza. El buen funcionamiento del mercado requiere por tanto un importante papel del Estado y, donde es apropiado, de la comunidad internacional para fijar y hacer respetar reglas de transparencia y de prudencia”.
Sin embargo, en el fondo, no habrá solución mientras no haya una “formación de la conciencia moral de las personas”, ya que las normas por sí solas “no pueden garantizar” la marcha de la economía.
“Ninguna intervención de regulación puede “garantizar” su eficacia prescindiendo de la conciencia moral bien formada y de la responsabilidad cotidiana de los operadores del mercado, especialmente de los empresarios y de los grandes operadores financieros”, advierte.
“El hombre nunca puede ser cambiado o redimido sencillamente desde el exterior”, añade el documento.
Por ello, apunta, “es necesario llegar al ser moral más profundo de las personas, es necesaria una educación real en el ejercicio de la responsabilidad hacia el bien de todos, de parte de todos los sujetos, a todos los niveles: operadores financieros, familias, empresas, instituciones financieras, autoridades públicas, sociedad civil”.
Esta educación a la responsabilidad “puede encontrar un fundamento sólido en algunos principios indicados por la doctrina social, que son patrimonio de todos y base de toda la vida social: el bien común universal, el destino universal de los bienes, la prioridad del trabajo sobre el capital”.
Al respecto, la Iglesia cree también que es necesario repensar el propio trabajo de los operadores financieros, sometidos ellos los primeros a la “absoluta prioridad del capital” sobre las personas, con “horas de trabajo larguísimas y estresantes, y horizonte temporal cortísimo de referencia para las decisiones”.
¡Son tan importantes las formas! (www.conocereisdeverdad.org)
S.S. Benedicto XVI: «la fe no es una idea, sino amor al otro» 26.XI.2008
La elegancia abarca todos los comportamientos del ser humano, también en la forma de ser y de tratar a los demás
“Ojalá fuera tal tu compostura y tu conversación que todos pudieran decir al verte o al oírte hablar: éste lee la vida de Jesucristo” (San Josemaría Escrivá de Balaguer).
Dicen que “la elegancia espiritual es el conjunto de cualidades de la persona que rechaza naturalmente lo bajo y mezquino y cultiva lo noble y bello”.
La elegancia abarca todos los comportamientos del ser humano. No solo en la forma de hablar y de vestir, sino, y aquí esta el meollo del artículo, en la forma de ser y de tratar a los demás. Es nuestro sello interior, nuestro estilo propio, que se refleja en los demás, nuestras buenas maneras, nuestro trato considerado y gentil; y, sobretodo, el respeto y la valía que tienen para nosotros.
Por eso, en esta ‘era digital’, en la que muchos nos comunicamos virtualmente, necesitamos los buenos modales y la cortesía más que nunca para que nuestra relación pueda llamarse humana. Puesto que no contamos con las ventajas de poder utilizar los gestos, las miradas, el tono de la voz,… que nos ayudarían a saber interpretar los mensajes de nuestro interlocutor, dependemos únicamente de nuestro buen hacer, no sólo para entender lo que piensan nuestros lectores, sino, aun más importante, para entender lo que sienten.
A menudo, el debate abierto que podemos encontrar en la red nos ofrece una vía de participación donde poder expresar no sólo los problemas diarios, nuestras inquietudes, nuestras denuncias, sino, lo que es más excepcional, fomentar la amistad y el enriquecimiento cultural y personal.
Por ello es tan importante ponernos en la piel del otro, sin renunciar ni un ápice a defender con amabilidad y sin violencia verbal lo que sabemos con certeza de fe cristiana, para evitar ‘lanzarse a la yugular’ de los que no piensan como nosotros.
El respeto, la delicadeza y la nobleza interior son elementos básicos para la convivencia; una convivencia basada en sentimientos tan importantes como el amor, la amistad, la felicidad, la tristeza, la decepción,… ¡Cuantas veces, una corrección, una palabra dicha en un momento inoportuno provoca en nosotros alejamiento o ansias de revancha. Y, al contrario, una palabra una palabra amable, en el momento oportuno, nos puede cambiar la vida!
Recuerdo que cuando era niña, mi abuelo me decía que una persona por muy inteligente que sea, si no sabe tratar a los que tiene alrededor, pierde toda su valía y su razón.
De manera que espero no os importe que lance unas preguntas al aire a modo de reflexión:
¿Somos capaces de disculparnos y aceptar las disculpas de los demás, sabiendo que las criticas, las quejas, el rencor y la irritación no sirven para nada?
¿Pensamos alguna vez si nuestras palabras y maneras han podido ofender, humillar o decepcionar a algún compañero virtual con el propósito de intentar mejorar?
¿Contestamos con aspereza, aun sabiendo que hemos cometido una torpeza con nuestras palabras, o nos dejamos llevar por el amor propio de creer que siempre tenemos razón?
¿Soy consciente de que, como alguien dijo una vez “el perdón es la “marca de la casa” que atrae a mucha gente a conocer LA VERDAD”?
En fin, ya lo decía Santo Tomas: “Porque así como por los movimientos corporales se disciernen las disposiciones interiores de los cuerpos, así por las obras exteriores se conocen las costumbres interiores”.
Mañana, 30 de Noviembre el santoral recuerda a “San Andrés” apostol. Es significativo el mensaje que leerán a continuación.
Andrés, el que acercaba a otros a Cristo
Fuente: Catholic.net
Autor: P. Juan J. Ferrán
Mañana, 30 de noviembre, celebramos el día del apóstol San Andrés, pero como empezamos el Adviento, meditaremos hoy acerca de este gran apóstol.
El Apóstol Andrés es un hombre sencillo, tal vez también pescador como su hermano Simón, buscador de la verdad y por ello lo encontramos junto a Juan el Bautista. No importa de dónde viene ni qué preparación tiene. Parece, por lo que conocemos de él en el Evangelio, que entre otras muchas cosas algo que va a hacer es convertirse en un anunciador de Cristo a otros.
“He ahí el Cordero de Dios” (Jn 1,36). Estando Andrés junto a Juan el Bautista escucha de él estas palabras. De repente se siente inquieto por ellas y se va con Juan tras Jesús. Él les pregunta: ¿Qué buscáis?, a lo que ellos le dicen: ¿Dónde vives?. Jesús entonces les dice: “Venid y lo veréis”. Ellos fueron con Jesús y se quedaron con Él aquel día. Ha sido Juan el Bautista quien les ha enseñado a Cristo, y antes que nada Andrés ha querido hacer personalmente la experiencia de Cristo. Estando junto a él ha descubierto dos cosas: que Cristo es el Mesías, la esperanza del mundo, el tesoro que Dios ha regalado a la humanidad, y también que Cristo no puede ser un bien personal, pues no puede caber en el corazón de una persona. A partir de ahí, la vida de Andrés se va a convertir en anunciadora de Dios para los demás hasta morir mártir de su fe en Cristo.
“Hemos encontrado al Mesías” (Jn 1,41). La primera acción de Andrés, tras haber experimentado a Cristo, es la de ir a anunciar a su hermano Simón Pedro tan fausta noticia. Simón Pedro le cree y Andrés le lleva con el Maestro. Hermosa acción la de compartir el bien encontrado. Andrés no se queda con la satisfacción de haber experimentado a Cristo. Bien sabe que aquel don de Dios, a través de Juan el Bautista que le señaló al Cordero de Dios, hay que regalarlo a otros, como su Maestro Juan el Bautista hizo con él. Queda claro así que en los planes de Dios son unos (tal vez llamados en primer lugar) quienes están puestos para acercar a otros a la luz de la fe y de la verdad. ¡Gran generosidad la de Andrés que le convierte en el primer apóstol, es decir, mensajero, de Cristo, y además para un hermano suyo!
“Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús” (Jn 12,20). Se refieren estas palabras a una escena en la que unos griegos, venidos a la fiesta, se acercaron a los Apóstoles con la petición de ver a Jesús. Andrés es uno de los dos Apóstoles que se convierte en instrumento del encuentro de aquellos hombres con Cristo, encuentro que llena de gozo el Corazón del mismo Jesús. ¿Puede haber labor más bella en esta vida que acercar a los demás a Dios, se trate de personas cercanas, de seres desconocidos, de amigos de trabajo o compañeros de juego? Sin duda en la eternidad se nos reconocerá mucho mejor que en esta vida todo lo que en este sentido hayamos hecho por los otros. Toda otra labor en esta vida es buena cuando se está colaborando a desarrollar el plan de Dios, pero ninguna alcanza la nobleza, la dignidad y la grandeza de ésta.
El Apóstol Andrés se erige así, desde su humildad y sencillez, en una lección de vida para nosotros, hombres de este siglo, padres de familia preocupados por el futuro de nuestros hijos, profesionales inquietos por el devenir del mundo y de la sociedad, miembros de tantas organizaciones que buscan la mejoría de tantas cosas que no funcionan. A nosotros, hombres cristianos y creyentes, se nos anuncia que debemos ser evangelizadores, portadores de la Buena Nueva del Evangelio, testigos de Cristo entre nuestros semejantes. Vamos a repasar algunos aspectos de lo que significa para nosotros ser testigos del Evangelio y de Cristo.
En primer lugar, tenemos que forjar la conciencia de que, entre nuestras muchas responsabilidades, como padres, hombres de empresa, obreros, miembros de una sociedad que nos necesita, lo más importante y sano es la preocupación que nos debe acompañar en todo momento por el bien espiritual de las personas que nos rodean, especialmente cuando se trata además de personas que dependen de nosotros. Constituye un espectáculo triste el ver a tantos padres de familia preocupados únicamente del bien material de sus hijos, el ver a tantos empresarios que se olvidan del bienestar espiritual de sus equipos de trabajo, el ver a tantos seres humanos ocupados y preocupados solo del futuro material del planeta, el ver a tantos hombres vivir de espaldas a la realidad más trascendente: la salvación de los demás.
El hombre cristiano y creyente debe además vivir este objetivo con inteligencia y decisión, comprometiéndose en el apostolado cristiano, cuyo objetivo es no solamente proporcionar bienes a los hombres, sino sobre todo, acercarlos a Dios. Es necesario para ello convencerse de que hay hambres más terribles y crueles que la física o material, y es la ausencia de Dios en la vida. El verdadero apostolado cristiano no reside en levantar escuelas, en llevar alimentos a los pobres, en organizar colectas de solidaridad para las desgracias del Tercer Mundo, en sentir compasión por los afligidos por las catástrofes, solamente. El verdadero apostolado se realiza en la medida en que toda acción, cualquiera que sea su naturaleza, se transforma en camino para enseñar incluso a quienes están podridos de bienes materiales que Dios es lo único que puede colmar el corazón humano. ¿De qué le vale a un padre de familia asegurar el bien material de sus hijos si no se preocupa del bien espiritual, que es el verdadero?
Hay un tema en la formación espiritual del hombre a tener en cuenta en relación con este objetivo. Hay que saber vencer el respeto humano, una forma de orgullo o de inseguridad como se quiera llamarle, y que muchas veces atenaza al espíritu impidiéndole compartir los bienes espirituales que se poseen. El respeto humano puede conducirnos a fingir la fe o al menos a no dar testimonio de ella, a inhibirnos ante ciertos grupos humanos de los que pensamos que no tienen interés por nuestros valores, a nunca hablar de Cristo con naturalidad y sencillez ante los demás, incluso quienes conviven con nosotros, a evitar dar explicaciones de las cosas que hacemos, cuando estas cosas se refieren a Dios. En fin, el respeto humano nunca es bueno y echa sobre nosotros una grave responsabilidad: la de vivir una fe sin entusiasmo, sin convencimiento, sin ilusión, porque a lo mejor pensamos eso de que Dios, Cristo, la fe, la Iglesia no son para tanto.
La acogida al extranjero no es un deber, sino “un modo de vivir”
Explica el secretario del dicasterio para los Migrantes e Itinerantes
COLONIA, domingo, 30 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- La acogida del extranjero “no es tanto un deber como un modo de vivir y de compartir”, subrayó el arzobispo Agostino Marchetto, secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de migrantes e Itinerantes, interviniendo en la Reunión de la Comisión para las Migraciones de la Conferencia Episcopal Alemana, que ha tenido lugar en Colonia esta semana.
“Como Iglesia, ¿cómo podemos estar efectivamente presentes, con una pastoral adecuada y específica, entre migrantes, refugiados, desplazados, estudiantes internacionales y cuantos viven y sufren los condicionantes que derivan de las múltiples experiencias de la movilidad humana?” se preguntó.
“¿Cómo puede esta presencia ser también evangelizadora y misionera? ¿Cómo puede estar unida a la promoción humana y al desarrollo integral, tan necesarios y urgentes?”
El primer “nuevo itinerario pastoral en el alba del Tercer Milenio”, observó, es precisamente “la acogida eclesial y eventual integración en la Iglesia local”.
La acogida, observó el prelado, “es característica fundamental del ministerio pastoral entre los refugiados y los prófugos dentro del propio país” porque “garantiza que nos dirijamos al otro como una persona y, eventualmente, como hermano o hermana en la fe”, lo que “impide considerarlo como casualidad, o fuente de trabajo”.
“Esperanza, valor, amor y creatividad, esto es lo que necesitamos ofrecer a estas personas para permitirles rehacer su vida”.
De la misma forma, “una presencia pastoral efectiva de la Iglesia entre los migrantes, los refugiados y los itinerantes depende, en general, de la formación de los sacerdotes y de otros operadores pastorales en el campo de la movilidad humana, de una adecuada organización pastoral (’solidaridad pastoral orgánica’) y de la cooperación intereclesial a nivel diocesano, nacional, regional, continental y universal, como expresión y realización de esta solidaridad”.
Por esto, junto a la formación es necesaria la creación de estructuras nacionales apropiadas nacionales diocesanas, en particular de las Comisiones para la Pastoral de los Migrantes y de los itinerantes, que tienen el deber de “promover de forma específica la acogida del extranjero, para ser Iglesia-Familia con aquellos que han sufrido y sufren el trauma y la cruz del exilio, o que son extranjeros en tierra extraña”.
En cuanto a la cooperación pastoral entre las parroquias, diócesis, conferencias episcopales, estructuras regionales, continentales y universales de comunión eclesial, a día de hoy para el prelado es imprescindible, porque dado que los migrantes y refugiados “superan los confines eclesiásticos y nacionales”, “la respuesta de la Iglesia comporta necesariamente dimensiones similares”.
Si los migrantes pertenecen a otras Iglesias o comunidades eclesiales cristianas, o son seguidores de otras religiones, observó el secretario del dicasterio vaticano, “el hecho de acogerlos proporciona la oportunidad de establecer ese diálogo de vida que es un aspecto clave del ecumenismo y de las relaciones interreligiosas”.
Para una verdadera integración de los migrantes, concluyó el arzobispo, estos deben ser “visibles en las parroquias, tanto territoriales como personales, en las missiones cum cura animarum, en las organizaciones caritativas, en los movimientos eclesiales, en las nuevas comunidades y en las congregaciones religiosas”.
Toda auténtica reforma, incluida la universitaria, debe ser espiritual y moral, dice el Papa
VATICANO, 01 Dic. 08 / 10:52 am (ACI).- Al recibir este mediodía a los docentes y estudiantes de la Universidad de los Estudios de Parma (Italia), el Papa Benedicto XVI resaltó que “toda auténtica reforma”, incluida la universitaria, “debe ser primero que nada espiritual y moral, debe entonces partir de las conciencias”.
Al iniciar su discurso, el Santo Padre puso como ejemplo a los miembros de esta Casa de Estudios a San Pedro Damián, considerado uno de los grandes “reformadores” de la Iglesia alrededor del año mil, cuya síntesis de intensa vida eremítica y eclesial es modelo para quienes participan de la vida universitaria.
“Quienes, como ustedes, se dedican a los estudios a nivel superior –toda la vida o en la edad juvenil– no pueden no sentirse interpelados por esta heredad espiritual de San Pedro Damián. Las nuevas generaciones son fuertemente expuestas a un doble riesgo, debido básicamente a la difusión de las nuevas tecnologías informáticas: de una parte, el peligro de ver siempre más reducida la capacidad de concentración y de aplicación mental en el plano personal; y de otra, el aislarse individualmente en una realidad siempre más virtual”.
“Así –precisó el Papa– la dimensión social se parte en miles de fragmentos, mientras que la personal se repliega sobre sí misma y tiende a cerrarse a relaciones constructivas con el otro y el distinto a uno. La universidad, en cambio, por su naturaleza vive del virtuoso equilibrio entre el momento individual y el comunitario, entre la búsqueda de la reflexión de cada uno y el compartir y el diálogo abierto a los otros en un horizonte tendencialmente universal”.
El Pontífice señaló luego que ante las incertidumbres de nuestra época, “los estudios académicos deben contribuir a calificar el nivel formativo de la sociedad, no solo en el plano de la investigación científica estrictamente sino también en el más general, en ofrecer a los jóvenes la posibilidad de madurar intelectual, moral y civilmente, confrontándose con los grandes interrogantes que interpelan la conciencia del hombre contemporáneo”.
“Si se quiere un ambiente humano mejor –prosiguió– en calidad y eficiencia, lo primero que debe suceder es que cada uno comience con reformarse a sí mismo, corrigiendo lo que puede dañar el bien común u obstaculizarlo de algún modo”.
Asimismo, el Papa explicó que junto a la necesidad de la reforma espiritual en la universidad, es necesario también tener en cuenta a la libertad: “libertad de enseñanza, libertad de investigación, libertad de la institución académica frente a los poderes económicos y políticos”. “Eso no significa aislamiento de la universidad de la sociedad, ni auto-referencialidad, mucho menos en la persecución de intereses privados aprovechando los recursos públicos. ¡Esta no es la libertad cristiana!”, precisó.
Por ello, precisó, “verdaderamente libre, según el Evangelio y la tradición de la Iglesia, es la persona, la comunidad o institución que responde plenamente a la propia naturaleza y fin; y la vocación de la universidad es la formación científica y cultural de las personas para el desarrollo de la entera comunidad social y civil”.
Finalmente, el Papa pidió la intercesión de “San Pedro Damián y a la Santa Virgen María, para que los acompañen también con mi bendición, que imparto a todos ustedes, sus colegas y vuestros seres queridos”.
Monseñor Migliore: Asegurar sistemas de mercado más justos
CIUDAD DEL VATICANO, 2 DIC 2008 (VIS).-El arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, intervino ayer durante la conferencia internacional sobre financiación para el desarrollo, que se celebra en Doha (Qatar).
“La persona -dijo el arzobispo Migliore- debe ocupar el centro de todas las decisiones concernientes al desarrollo social y económico y a su puesta en práctica”. Aunque las ayudas al desarrollo han aumentado en los últimos años, afirmó, “quedan muchas cuestiones pendientes”, como el número de personas “que no tienen acceso a la alimentación o a las necesidades sanitarias básicas” o no cuentan “con un salario mínimo para ellos mismos y para sus familias”.
Tras poner de relieve que “los gobiernos nacionales tienen necesidad de la cooperación de la comunidad internacional para acelerar el desarrollo económico y humano”, monseñor Migliore subrayó que “la reciente crisis financiera demuestra que cuando la voluntad política se combina con la preocupación por el bien común somos capaces de producir, en unos meses, fondos esenciales para los mercados financieros”.
“Se debe prestar una renovada atención para asegurar -continuó- sistemas de mercado más justos y equitativos. (…) Ayudas de mercado desequilibradas, especulación financiera, aumento de los precios energéticos y disminución de las inversiones en agricultura han dado lugar recientemente a la falta de acceso a algo que es necesario para vivir: el alimento. Esta inestabilidad económica, que golpea en el corazón de la vida humana, exige encontrar urgentemente un compromiso común para administrar el mercado global y el desarrollo”.
El observador permanente de la Santa Sede ante la ONU señaló que “a pesar de que la incertidumbre y la ansiedad parezcan prevalecer actualmente, permanecen las virtudes y los principios que han llevado a la comunidad global a salir de muchas crisis. Por ejemplo, la solidaridad con nuestra comunidad global, la división justa de recursos y oportunidades, el uso prudente del medio ambiente, la moderación en la búsqueda del beneficio financiero y social a corto plazo a costa del desarrollo sostenible, y finalmente la audacia política necesaria para construir un mundo en el que la vida humana esté en el centro de todas las actividades sociales y económicas”.
Reconocer el valor irrenunciable de la ley moral natural y Sentido y método de la Teología
CIUDAD DEL VATICANO, 5 DIC 2008 (VIS).-El Papa recibió esta mañana a los participantes en la sesión plenaria de la Comisión Teológica Internacional, que esta vez coincide con la conclusión del séptimo quinquenio desde su creación.
Refiriéndose al proyecto de documento que está a punto de aprobarse, titulado: “En búsqueda de una ética universal. Nueva mirada sobre la ley natural”, el Santo Padre hizo hincapié en la “necesidad y la urgencia, en el contexto actual, de crear en la cultura y en la sociedad civil y política las condiciones indispensables para una plena conciencia del valor irrenunciable de la ley moral natural”.
“La ley natural -dijo- constituye la verdadera garantía ofrecida a cada uno para vivir libre y respetado en su dignidad de persona, y para sentirse defendido de cualquier manipulación ideológica y atropello perpetrado sobre la base de la ley del más fuerte”.
Comentando el tema “Sentido y método de la Teología”, que los miembros de la Comisión han afrontado en los últimos años, Benedicto XVI subrayó que “la tarea verdadera de la teología es entrar en la palabra de Dios, tratar de comprenderla y hacerla entender a nuestro mundo y encontrar así respuesta a nuestras grandes preguntas”.
“El método en teología -continuó- no se puede constituir únicamente según criterios y normas comunes a las otras ciencias, sino que tiene que observar sobre todo los principios y las normas derivados de la Revelación y de la fe, en su dimensión personal y eclesial”.
Tras poner de relieve que “la virtud fundamental del teólogo es buscar la obediencia a la fe, que le hace colaborador de la verdad”, el Papa afirmó que “la obediencia a la verdad no significa renunciar a la investigación y al esfuerzo de pensar. La inquietud del pensamiento, que indudablemente nunca podrá ser mitigada totalmente en la vida de los creyentes, ya que también ellos siguen el camino de la investigación y de la profundización de la Verdad, será sin embargo -terminó- una inquietud que les acompañe y les estimule en la peregrinación del pensamiento hacia Dios, y de esta manera será fecunda”.
“A san Pablo le ofendería ser considerado el inventor del cristianismo”
El padre Cantalamessa presenta al Apóstol como guía para el Adviento
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 5 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- El padre Raniero Cantalamessa , OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia, comenzó este viernes su predicación sobre el Adviento, ante Benedicto XVI y los miembros de la Curia Romana, con una reflexión sobre la relación de san Pablo con Cristo, como modelo para los cristianos.
En esta primera predicación, en la Capilla “Redemptoris Mater”, a cuyo contenido ha tenido acceso ZENIT, el predicador reflexiona sobre el acontecimiento del camino de Damasco, que califica como “el que más ha influido en el cristianismo, después de la muerte y la resurrección de Cristo”.
Sin embargo, según el padre Cantalamessa, el año paulino “corre el riesgo de de quedarse en Pablo, en su personalidad, su doctrina, sin dar el paso sucesivo de él a Cristo”. Esto, añadió, “ha sucedido muchas veces en el pasado, hasta dar lugar a la tesis absurda según la cual Pablo, no Cristo, sería el verdadero fundador del cristianismo”.
“Esa tesis es la tergiversación más completa y la ofensa más grave que se pueda hacer al apóstol Pablo. Si volviera a la vida, reaccionaría contra esta tesis con vehemencia”, afirma.
“Como antes de él Juan el Bautista, es un índice que señala hacia uno ‘más grande que él’, del que no se considera digno siquiera de ser apóstol”, añade.
El encuentro personal de Pablo con Cristo en el camino de Damasco supuso para el Apóstol “una identificación”: “él ha vivido en sí mismo el misterio pascual de Cristo, en torno al cual gravitará a continuación todo su pensamiento”.
“Un encuentro personalísimo (es el único texto donde el Apóstol usa el singular “mio”, no “nuestro” Señor) y un encuentro existencial más que mental. Nadie podrá nunca conocer a fondo qué sucedió en aquel breve diálogo: “¡Saulo, Saulo!” “¿Quién eres, Señor?” “Yo soy Jesús”. Una “revelación”, la define él. Fue una especie de fusión a fuego, un relámpago de luz que aún hoy, habiendo pasado dos mil años, ilumina al mundo”.
“El mayor testimonio del diálogo fe-ciencia es nuestra propia existencia”
Entrevista al director del Observatorio Astronómico Vaticano
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 4 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- El año 2009 ha sido declarado por la UNESCO como “Año Internacional de la Astronomía”, en conmemoración del 400 aniversario de las primeras observaciones de Galileo Galilei.
El Observatorio Astronómico Vaticano, más conocido como Specola Vaticana, participará también en estas celebraciones. Por el momento, está previsto un Congreso Internacional de relectura histórico-filosófica y teológica sobre el “Caso Galilei”, una “Study Week on Astrobiology” organizada por la Academia Pontificia de las Ciencias, así como una exposición sobre el patrimonio astronómico italiano y vaticano, organizada en colaboración con el Instituto italiano de Astrofísica.
La Specola Vaticana, uno de los observatorios astronómicos más antiguos del mundo, fue fundado por el papa Gregorio XIII en 1578 y desde el principio trabajaron en él astrónomos y matemáticos jesuitas, aunque posteriormente han participado otras órdenes religiosas. Actualmente, la sede está en la residencia papal de Castel Gandolfo.
Con este motivo, el director de la Specola, el astrónomo y sacerdote jesuita argentino José Funes, concedió una entrevista a Zenit en la que explica que el diálogo entre la fe y la ciencia “tiene lugar esencialmente en la vida del propio científico”.
-La UNESCO ha declarado el 2009 como Año de la Astronomía, en recuerdo de Galileo Galilei. Ante los enormes logros en los últimos años de la ciencia en biología, medicina o física, ¿en qué ha avanzado la astronomía?
José Funes: Ciertamente, la astronomía, desde las primeras observaciones de Galileo, ha conocido un desarrollo tremendo. Galileo, con su pequeño telescopio, ya pudo observar los cráteres de la luna, algunas estrellas de la Vía Láctea, los satélites de Júpiter y las fases de Venus.
Hemos avanzado mucho desde entonces. Basta citar algunos de los descubrimientos más recientes: actualmente, con los modernos telescopios como el Hubble, podemos observar las galaxias más lejanas, a unos 2.000 millones de años luz. Dado que la velocidad de la luz es limitada, lo que en realidad estamos observando es el pasado del universo en estas galaxias, cómo se formaron y desarrollaron.
Esta es una de las fronteras de la astronomía actual. Otra frontera es el estudio de la formación de estrellas y planetas. Sabemos en la actualidad que existen cerca de trescientas estrellas con sistemas planetarios orbitando alrededor. El desafío en este campo es la búsqueda de planetas extrasolares similares a la tierra, porque eso implicaría la posible existencia de vida extraterrestre. Hasta ahora no se ha encontrado.
-¿Es el universo, para los astrónomos en general, “un cosmos” y un libro en el que se puede descubrir a su autor, como dijo recientemente Benedicto XVI a los miembros de la Pontificia Academia de las Ciencias, o más bien entre los científicos se concede crédito a la teoría del “caos”?
José Funes: No, el universo es un cosmos. Hay una cierta racionalidad en el Universo, y esto es lo que los científicos buscan, encontrar esas leyes del universo físico que permitan una explicación de lo que observamos. Esa premisa de que existe una cierta “racionalidad” es compartida por la mayor parte de los astrónomos.
En cualquier caso, esta consideración es propia de los filósofos más que de los científicos. La reflexión sobre el origen de esta racionalidad se sale del campo de la astronomía, aunque haya astrónomos que tengan intereses filosóficos. Pero son campos distintos.
-De alguna manera, el estudio de la evolución del universo forma parte de la “teoría de la evolución” que se aplica también a las especies, en el sentido de entender que en lugar de haber sido creado en un momento concreto y definitivo, la materia ha ido evolucionando hasta su estado actual. En cuanto al universo, se estableció hace décadas como más probable la teoría del “Big Bang”, de la “gran explosión” original. Esa teoría ¿sigue siendo aceptada mayoritariamente? ¿Contradice a la fe?
José Funes: No, no la contradice en absoluto. Hablando como astrónomo, puedo decir que la evolución del Universo es un hecho probado. Aunque hay muchas cosas que aún no comprendemos, es notable que podamos reproducir la historia del Universo hasta cuando éste tenía 10-43 segundos de vida, es decir, en el instante después de haberse creado la materia.
Desde ese momento hasta el presente, podemos explicar cómo se han formado las galaxias, las estrellas y planetas, aunque no sabemos todo y aún quede mucho por investigar Esto muestra también el grado de avance al que ha llegado la humanidad en su comprensión del Universo.
Por tanto, la teoría del “Big Bang” siguen siendo el marco adecuado para entender lo que observamos, y esta teoría no está en contradicción con los relatos que conocemos de la creación, tanto lo que la Biblia dice como la reflexión teológica que la Iglesia ha hecho posteriormente. La intención del autor sagrado no es dar una explicación científica del origen del Universo, sino religiosa.
-El caso Galileo ha sido puesto siempre como ejemplo de intransigencia de la Iglesia y de incompatibilidad entre ciencia y fe. Hoy, después de cuatro siglos, ese caso ¿sigue siendo paradigmático de esa confrontación o habría que revisarlo?
José Funes: Yo diría que es imposible cerrar el caso en un sentido o en otro, de forma que satisfaga completamente a los distintos autores que han estudiado el caso. Verdaderamente creo que es dificilísimo encontrar una solución que contente a todos.
Habiendo dicho esto, creo que la Iglesia ha tratado de hacerlo lo mejor que podía. El Papa Juan Pablo II formó una Comisión para estudiar con sinceridad los textos y los datos de lo que ocurrió. Las conclusiones se presentaron al Papa en 1998 , este concluyó con mucho acierto que había habido dos problemas en el caso Galileo, un problema de interpretación bíblica y un problema pastoral.
Sobre la primera cuestión, se admite que los descubrimientos de Galileo nos ayudan a entender mejor el texto bíblico, cosa que como dice el Papa, los teólogos de su tiempo no supieron comprender.
Respecto al aspecto pastoral, sí es paradigmático, sobre todo de cara al futuro. La Iglesia se encontró frente a una situación nueva, culturalmente hablando, que le imponía revisar su propio modo de leer la Biblia.
Lo que dijo al respecto Juan Pablo II me pareció muy interesante, pues dio una “regla de oro” pastoral: por un lado, un pastor debe ser prudente ante las novedades, y por otra, debe tener cierta audacia a la hora de enfrentar problemas nuevos y darles respuesta desde la fe. Porque la tradición teológica es lo suficientemente rica para poder dar respuestas nuevas a situaciones nuevas..
-Por último, ¿qué puede aportar la astronomía al diálogo entre la ciencia y la fe? Y, concretamente, ¿por qué la Iglesia mantiene un observatorio astronómico?
José Funes: La “Specola vaticana” tiene una función importante en el diálogo entre ciencia y fe. Creo que en estos momentos hay una frontera entre la ciencia y la religión, y en esa frontera, la Iglesia debe estar presente.
El gran desafío para los creyentes es saber integrar lo que sabemos del mundo científico con los conocimientos que nos vienen de la fe. Y nuestro papel es éste, tenemos que ayudar al pueblo cristiano a dar una respuesta madura e inteligente que permita integrar ambos conocimientos.
El segundo gran papel que nos toca es el de puente entre la Iglesia y el mundo científico: por un lado, mostrar a los astrónomos lo que la Iglesia piensa, y al mismo tiempo, informar a ésta de los últimos descubrimientos astronómicos. La astronomía es una ciencia que nos ayuda a poner en perspectiva nuestra realidad, lo que somos, en este pequeño planeta, en este universo inmenso.
Para mí, científico y creyente, no existe contradicción entre la fe y la ciencia. Más que hacer muchos discursos o escribir muchas cosas, mi propia vida y la de mis colaboradores testifica que este diálogo es posible.
El hecho de que nosotros publiquemos trabajos científicos en revistas especializadas y que nuestro trabajo se someta al juicio de nuestros mismos colegas, como cualquier científico, en congresos, conferencias, revistas, etc. significa que somos capaces de hacer ciencia, como el resto de astrónomos. Y por otro lado, somos hombres de fe que seguimos al Santo Padre. Nuestra vida es el mejor argumento.
Navidad solo tiene sentido en el encuentro con Cristo, recuerda Obispo mexicano
MÉXICO D.F., 09 Dic. 08 (ACI).-El Obispo de Celaya, Mons. Lázaro Pérez Jiménez, recordó que en este tiempo de Adviento “la Iglesia invita a sus hijos a preparar espiritualmente el corazón de forma que la fiesta no se reduzca a lo puramente exterior y festivo, sino que sea un acontecimiento significativo que encauce al hombre a un encuentro con la persona de Jesucristo”.
En su carta titulada “La alegría de la Navidad”, el Obispo señaló que el Señor Jesús es “el único capaz de transformar la vida de la persona ofreciendo motivos suficientes para alcanzar una vida feliz y digna. Celebrar la Navidad sin haber experimentado el encuentro con la persona de Jesucristo, sería tanto como recordar un hecho carente de trascendencia y nuestra fe nos asegura que la venida del Hijo de Dios en la carne es el cumplimiento de las aspiraciones legítimas de la humanidad entera”.
Mons. Pérez advirtió luego que “los gastos excesivos en la adquisición de bienes superfluos, a más de contradecir el sentido de sencillez, pobreza y humildad con el que Jesús vino al mundo, ofenden a quienes menos tienen o carecen de todo, incluso de lo más indispensable”.
“Los pobres están llamados a participar de los bienes necesarios que hasta el momento nuestro mundo, los sistemas económicos existentes y la indiferencia de quienes se encuentran en mejor posición, les han negado y cuya situación de exclusión clama al cielo”, precisó.
Tras explicar el proceso de inculturación con el que el Evangelio se ha ido plasmando en distintas manifestaciones de devoción y piedad popular, el Obispo de Celaya instó a los fieles a que “hagamos de la Navidad la gran fiesta de alegría pero convencidos que el mayor gozo es recibir a Jesús que viene y nos enseña a descubrirlo en el rostro de cada pobre o empobrecido que espera de nuestra actitud solidaria. Sólo así podremos experimentar que la Navidad trae felicidad”.
COMBATIR LA POBREZA, CONSTRUIR LA PAZ
CIUDAD DEL VATICANO, 11 DIC 2008 (VIS).-El cardenal Renato Martino, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, presentó este mediodía en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el Mensaje de Benedicto XVI para la XLII Jornada Mundial de la Paz, que se celebra el 1 de enero de 2009 y cuyo tema es: “Combatir la pobreza, construir la paz”.
El mensaje de Benedicto XVI, dijo el cardenal Martino, “retoma y desarrolla el del Mensaje de Juan Pablo II para la Jornada Mundial de la Paz de 1993, que explicaba las conexiones y los condicionamientos recíprocos entre pobreza y paz”. Esta vez el Santo Padre “nos muestra cómo la lucha contra la pobreza y la paz se intersectan; un dato que constituye uno de los presupuestos más estimulantes para dar un enfoque cultural, social y político apropiado a las complejas temáticas ligadas al logro de la paz en nuestra época, caracterizada por el fenómeno de la globalización”.
De la globalización, el Papa subraya “el significado metodológico y de los contenidos, con lo cual afronta de forma amplia y articulada el tema de la lucha contra la pobreza” y “analiza a fondo estos aspectos para individuar los múltiples rostros de la pobreza actual”.
“El Santo Padre -prosiguió el purpurado- toma en consideración sobre todo el papel de las ciencias sociales para medir el fenómeno de la pobreza, (…) que suministran datos sobre todo cuantitativos y, si la pobreza fuera solo material, bastarían para explicar sus características. Pero sabemos que no es así: hay pobrezas inmateriales que no son consecuencia directa y automática de la pobreza material”.
“En las sociedades ricas y desarrolladas está muy difundido el fenómeno de la pobreza relacional, moral y espiritual: muchas personas se sienten alienadas y viven con malestar, a pesar del bienestar económico. Es el llamado subdesarrollo moral”.
“En las sociedades pobres, el crecimiento económico se frena a menudo por impedimentos culturales que no consienten el empleo adecuado de los recursos. La pobreza material no explica de por sí la inmaterial, mientras es frecuente el caso contrario”.
“El mensaje del Papa -concluyó el cardenal- consta de dos partes, en las que el tema de la lucha contra la pobreza (…) entra en relación con los diversos aspectos de la promoción de la paz. En la primera se tratan las implicaciones morales ligadas a la pobreza; en la segunda la lucha contra la pobreza se relaciona con la exigencia de una solidaridad global más grande”.
ACOGIDA Y FUTURO DEL DIALOGO ECUMENICO
CIUDAD DEL VATICANO, 12 DIC 2008 (VIS).-El Santo Padre recibió esta mañana en la Sala Clementina del Vaticano, a los participantes en la asamblea plenaria del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, que preside el cardenal Walter Kasper, y que ha estado dedicada al tema “Acogida y futuro del dialogo ecuménico”.
Ese argumento, dijo el Papa, “presenta dos dimensiones esenciales: por una parte el discernimiento del itinerario recorrido hasta ahora y, por otra, la individuación de nuevos caminos para proseguirlo, buscando como superar juntos las diferencias que desgraciadamente persisten en las relaciones entre los discípulos de Cristo”.
“Es indudable que el dialogo teológico constituye un ingrediente esencial para restablecer la plena comunión a la que aspiramos todos y, por eso, hay que sostenerlo y alentarlo. Este dialogo se desarrolla cada vez más en el contexto de las relaciones eclesiales que (…) se amplían, e implican no solamente a los pastores, sino a todo el Pueblo de Dios”
El Santo Padre citó al respectos los progresos en “las relaciones con las Iglesias ortodoxas y con las antiguas Iglesias ortodoxas de Oriente, sea por lo que se refiere al dialogo teológico que por la consolidación y el crecimiento de la fraternidad eclesial” y hablo del último documento de la Comisión Mixta Internacional para el Dialogo Teológico entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas, titulado “Comunión eclesial, carácter conciliar y autoridad”, afirmando que “abre con seguridad una perspectiva positiva de reflexión sobre la relación entre el primado y la sinodalidad en la Iglesia, un argumento de crucial importancia en las relaciones con los hermanos ortodoxos”.
Por ultimo, Benedicto XVI recordó que la plenaria había dedicado una atención especial al denominado “Harbes Project” (Consenso/convergencia ecuménica sobre algunos aspectos fundamentales de la fe cristiana identificados en las relaciones de los cuatro primeros diálogos bilaterales internaciones en los que ha participado la Iglesia católica desde el Concilio Vaticano II). Los resultados del diálogo con “la Federación Luterana Mundial, el Consejo Metodista Mundial, la Comunión Anglicana y la Alianza Reformada Mundial se encuentran “en un tramo intermedio del camino y es útil y oportuno analizar objetivamente los resultados logrados”.
Vaticano y despenalización de la homosexualidad, una polémica inexistente
Aclaración del padre Federico Lombardi
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 11 diciembre 2008 (ZENIT.org).- El portavoz de la Santa Sede ha constatado que la polémica surgida sobre la oposición de la Santa Sede a una propuesta francesa de despenalización de la homosexualidad carece de fundamento.
El padre Federico Lombardi, S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, afrontó el argumento este jueves en la rueda de prensa de presentación del mensaje de Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial de la Paz.
Respondiendo a la pregunta de un periodista explicó que el documento todavía no ha sido presentado “y no creo que sea presentado ante la próxima asamblea de las Naciones Unidas para una votación”.
“Por tanto, me parece que no hay motivo para desencadenar polémicas sobre un texto del que todavía no se conoce oficialmente el contenido”, afirmó el sacerdote.
El padre Lombardi recordó que el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, se opuso en una entrevista a la propuesta francesa por el peligro de que, con la justificación de la despenalización de la homosexualidad, se imponga el reconocimiento de derechos que no son tales, como el del “matrimonio” homosexual, incluida la adopción de niños, algo que ni siquiera en Francia es reconocido.
Ahora bien, el prelado había aclarado que por lo que se refiere a “una ley penal que criminaliza a los homosexuales o que incluso prevé la pena de muerte, no hay nada de qué discutir: la Santa Sede está totalmente en contra”, recordó el padre Lombardi.
“Es una posición que respeta los derechos de la persona humana, en su dignidad. Monseñor Migliore habló también en contra de toda discriminación que afecte a la homosexalidad”, añadió el portavoz.
La Santa Sede, por tanto, no está a favor de “una legislación que penaliza la homosexualidad”, dijo, desmintiendo titulares y artículos de periódico de días pasados.
“Al mismo tiempo, sin embargo, se opone a que se añadan otras cláusulas que lleven a decir que todas las orientaciones sexuales deben ponerse al mismo nivel en todas las situaciones y en relación a todas las normas”, aclara.
Como ejemplo, el padre Lombardi citó el matrimonio.
“La Iglesia sostiene el matrimonio entre un hombre y una mujer y no acepta el que se ponga al mismo nivel la unión de personas del mismo sexo”, concluyó.
Laicos deben evitar que ley civil suplante a la moral, exhorta Cardenal García-Gasco
Cardenal Agustín García-Gasco, Arzobispo de Valencia
VALENCIA, 14 Dic. 08 / 06:20 pm (ACI).- El Arzobispo de Valencia, Cardenal Agustín García-Gasco, llamó a los laicos a cultivar la verdadera prudencia y evitar que la ley civil suplante la moral, destinándola solo al ámbito privado.
“La Iglesia hace una llamada en estos momentos a todos los creyentes laicos, pues resulta imprescindible desarrollar la razón práctica, la prudencia, la virtud que dispone para discernir en cada circunstancia el verdadero bien y elegir los medios adecuados para llevarlo a cabo. Nuestra sociedad civil parece adormecida, aletargada”, expresó en su carta semanal.
El Purpurado advirtió que “el relativismo y los cambios que se operan en nuestra sociedad demuestran una tendencia no sólo a la indefinición moral, sino a la suplantación de la moral por la ley civil”, donde un acto no es inmoral si no está prohibido por la ley.
Por ello, llamó a los laicos a cultivar la virtud de la prudencia, que no es sinónimo de astucia, cálculo utilitarista o desconfianza, sino capacidad “para tomar decisiones coherentes, con realismo y sentido de responsabilidad. La prudencia permite aplicar correctamente los principios morales a los casos particulares”.
El Cardenal dijo que cuando gracias a la prudencia, el cristiano valoró una situación particular, debe moverse a la acción, pues “no actuar cuando ya se ha decidido responsablemente lo que hay que hacer no es prudencia, es negligencia, y muchas veces es fruto del miedo, la pereza, la abulia o la falta de una verdadera generosidad”.
El Cardenal afirmó que “los fieles laicos tienen la oportunidad de realizar una síntesis entre fe y vida, evitando que se vivan con dualismo, como si fueran realidades paralelas”.
Para ello, señaló, “la Iglesia propone un camino sembrado sabiamente por los elementos que caracterizan el itinerario del cristiano: la adhesión a la Palabra de Dios, la oración, ; la celebración litúrgica del misterio cristiano; la oración personal; la experiencia eclesial auténtica; el ejercicio de las virtudes sociales, especialmente de la prudencia, y el perseverante compromiso de formación cultural y profesional”.
Los obispos franceses, preocupados por la desaparición del domingo
Publican un mensaje sobre el significado cristiano y humano del descanso dominical
PARÍS, miércoles 17 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- “El domingo, en riesgo en la vida actual”, es el título del documento que los obispos franceses han hecho público el pasado lunes 15 de diciembre, con ocasión del proyecto de ley francés sobre el trabajo en domingo.
El documento ha sido elaborado por el Consejo para las cuestiones familiares y sociales de la Conferencia de los obispos de Francia.
Los obispos aducen razones tanto sociales como antropológicas para argumentar la importancia del día de descanso semanal en la cultura occidental y para el bienestar de las familias.
Por un lado, afirman, es necesario “un tiempo para descansar, vivir en familia, tener una vida social y disfrutar de diversas actividades culturales y deportivas etc.”, escapando de las constricciones impuestas por el trabajo durante el resto de la semana.
Respecto a las razones sociales que aconsejan no eliminar el día de descanso semanal, los prelados advierten que la economía y el trabajo “no pueden tener la última palabra en la vida social”, y recuerdan que cuando se reguló por última vez esta cuestión, en el año 1906, se afirmaba que el domingo supone “una experiencia social que es importante respetar”.
Los defensores de la consideración del domingo como día laborable, precisan los obispos, son sobre todo las grandes superficies comerciales, que pretenden así “dinamizar la economía”; pero, advierten, esta medida está “lejos de ser eficaz”, porque el problema “tiene que ver más con el poder adquisitivo real de los consumidores”, añaden.
Finalmente, advierten, borrar el carácter particular del domingo “es un camino fácil que, con el pretexto del liberalismo, le retira al hombre una indicación objetiva, inscrita en el tiempo, de su dimensión espiritual”.
“La apertura de las tiendas el domingo volvería a banalizar este día y a hacer pasar las leyes del comercio por encima de la dimensión amistosa, familiar y espiritual de la existencia. Esto acentuaría la atomización de la sociedad francesa”, subraya el Consejo para las cuestiones familiares y sociales de la Conferencia de los obispos de Francia.
El domingo para los cristianos
Para los cristianos, el domingo es el día del descanso y también de la liberación del mal mediante la resurrección de Cristo. “La asamblea dominical celebra con anticipación el ‘banquete celeste’ y la esperanza de la vuelta del Señor. La misa del domingo expresa a la vez el sentido y la finalidad de la vida de los cristianos”, explica el documento.
Actualmente, ante la amenaza de desaparición del descanso dominical, advierten los obispos, “los cristianos, guardando el domingo, hacen un llamamiento profético: el hombre no vive solo de pan”.
La Iglesia, al defender el domingo, no sólo “manifiesta su voluntad de que los cristianos vivan ese día en condiciones favorables”, sino también “desea prestar un servicio a toda la sociedad, para que pueda encontrar un camino que permita hacer la vida humana cada vez más humana”.
Santa Sede ante la declaración sobre orientación sexual
CIUDAD DEL VATICANO, 19 DIC 2008 .-Ayer por la tarde se hizo pública la declaración de la delegación de la Santa Sede ante la 63 sesión de la Asamblea General de la ONU sobre el tema: “Cuestiones relativas a los derechos humanos, que incluyen enfoques alternativos para mejorar el disfrute efectivo de los derechos humanos y de las libertades fundamentales”.Image
El arzobispo Celestino Migliore afirmó que “la Santa Sede aprecia los esfuerzos de la “Declaración sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad de género” -presentada antela Asamblea General de la ONU el 18 de diciembre- de condenar todas las formas de violencia contra las personas homosexuales, así como de pedir a los Estados que tomen las medidas necesarias para acabar con todas las penas criminales contra ellas”.
“Al mismo tiempo, la Santa Sede observa que la formulación de esta Declaración va mucho más allá de la intención antes mencionada y compartida”.
“En particular -continúa-, las categorías de “orientación sexual” e “identidad de género”, utilizadas en el texto, no encuentran un reconocimiento o una definición clara y compartida en el derecho internacional. Si estas categorías se tuvieran que tener en cuenta a la hora de proclamar y aplicar los derechos fundamentales, crearían una seria incertidumbre jurídica y socavarían la capacidad de los Estados para establecer y hacer respetar las convenciones y criterios sobre los derechos humanos nuevos o ya existentes”.
“A pesar de que la Declaración condene justamente todas las formas violencia contra las personas homosexuales y afirme el deber de protegerlas de ellas, el documento, considerado en su totalidad, va más allá de este objetivo y da origen sin embargo a incertidumbre en el derecho, planteando un desafío a las normas existentes sobre derechos humanos”, subraya la declaración.
“La Santa Sede sigue sosteniendo que se debe evitar todo signo de discriminación injusta contra las personas homosexuales y exhorta a los Estados -concluye- a que eliminen las penas criminales contra ellas”.
El Papa habla del aprecio de la Iglesia por la astronomía y la ciencia en general
La Navidad está ligada al solsticio de invierno, explicó
CIUDAD DEL VATICANO, domingo 21 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- El Papa aprovechó hoy su reflexión dominical en el rezo del Ángelus, en la Plaza de San Pedro con los peregrinos allí congregados, para hablar del aprecio que la Iglesia ha tenido siempre por la ciencia y por la astronomía en particular.
Aludiendo a la coincidencia del rezo del Ángelus de hoy con el solsticio de invierno en el hemisferio norte de la tierra (día más corto del año, que marca la transición entre los días decrecientes del otoño y los días crecientes del invierno y la primavera), el Papa explicó que la Navidad, cercana a este día, tiene “una dimensión cósmica” además de histórica.
De hecho, explicó, a Jesús la liturgia le llama “sol de gracia que, con su luz, transfigura y enciende el universo en espera”.
A propósito de esta coincidencia, Benedicto XVI aludió a la importancia de la astronomía, ya desde la antigüedad, e incluso entre los mismos Papas, para determinar los tiempos y las horas litúrgicas, como el propio rezo del Ángelus, que se realiza “por la mañana, al mediodía y por la noche”.
“Entre mis predecesores de venerada memoria ha habido cultivadores de esta ciencia, como Silvestre II, que la enseñó, Gregorio XIII, a quien debemos nuestro calendario, y san Pío X, que sabía construir relojes solares”, explicó.
El Papa explicó también que la propia Plaza de San Pedro “es una meridiana: el gran obelisco, de hecho, arroja su sombra a lo largo de una línea que recorre el empedrado hacia la fuente que está bajo esta ventana, y en estos días la sombra es la más larga del año”.
En este sentido, se refirió a la próxima celebración del año 2009, dedicado a la astronomía, al cumplirse el 4º centenario de las primeras observaciones con el telescopio de Galileo Galilei, y mandó un saludo “a todos aquellos que participarán en diverso grado en las iniciativas de este año mundial de la astronomía”.
“Si los cielos, según las bellas palabras del salmista, narran la gloria de Dios, también las leyes de la naturaleza, que en el transcurso de los siglos tantos hombres y mujeres de ciencia nos han hecho entender cada vez mejor, son un gran estímulo para contemplar con gratitud las obras del Creador”, concluyó.
Obispos chilenos recuerdan en Maipú la mediación papal de 1978
Invitan a Chile y Argentina a cultivar la paz como un regalo
SANTIAGO, martes 23 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).Con la presencia de las más altas autoridades de los respectivos países, los obispos católicos de Chile y Argentina agradecieron a Dios por el don de la paz, en Misas celebradas este lunes en los santuarios marianos del Carmen en Maipú y de Luján en Buenos Aires.
De este modo, las Iglesias de ambos países conmemoraron el 30º aniversario del inicio de la Mediación Pontificia para el diferendo austral, cuya aceptación Juan Pablo II anunció el 22 de diciembre de 1978.
En el Santuario nacional de Maipú la Eucaristía fue presidida por monseñor Alejandro Goic, obispo de Rancagua y presidente de la Conferencia Episcopal de Chile; y concelebrada por el nuncio apostólico, el arzobispo Giuseppe Pinto; el arzobispo de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz, y otros obispos, según informa el servicio de información de esa Conferencia.
La celebración contó con la asistencia de las principales autoridades del país, encabezadas por la presidenta de la República, Michelle Bachelet. Concurrieron ministros de estado, comandantes en jefe de las fuerzas armadas y de orden, magistrados judiciales, legisladores, diplomáticos, juristas vinculados al proceso de la Mediación Pontificia, y familias trasandinas residentes en nuestro país, además de delegaciones de instituciones de la Defensa, comunidades argentinas y numerosos fieles.
Signo común de unidad y paz
Antes de la Misa, se realizó en ambos países un signo común del compromiso de ambos pueblos en favor de la paz. En Maipú, monseñor Alejandro Goic entregó a la Conferencia Episcopal Argentina una imagen de Nuestra Señora del Carmen, imagen que fue recibida por una familia trasandina residente desde hace 13 años en Chile y formada por Gustavo Berrino, su esposa Inés y sus cuatro hijos. En tanto, el chileno Miguel Bahamondes junto a su familia recibieron en Buenos Aires de manos del Cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y Presidente de la Conferencia Episcopal trasandina, la imagen de Nuestra Señora de Luján que será posteriormente entregada al Episcopado chileno. A la eucaristía celebrada en Argentina asistió la Mandataria del hermano país, Cristina Fernández junto a diversas autoridades; entre ellas, el embajador chileno, Luis Maira.
Durante su homilía , monseñor Goic revivió los dramáticos momentos que se vivían hace 30 años cuando las instancias de diálogo para resolver el diferendo limítrofe austral entre ambos países estaban agotadas y la amenaza de la guerra asolaba a los poblados australes chilenos y argentinos. Un día como hoy, hace 30 años, el Santo Padre Juan Pablo II acogía la voluntad de ambas naciones para acudir a él como facilitador del encuentro.
“La Mediación Pontificia que salvó por la vía del diálogo el diferendo marítimo austral entre nuestros países, es una prueba contundente del amor de Dios hacia nuestros pueblos. El Hijo de Dios Vivo que se hace pequeño para derribar nuestra soberbia, el Príncipe de la Paz, atendía la plegaria de tantos hombres y mujeres humildes, convencidos de nuestra vocación de entendimiento y no de enfrentamiento”, señaló el Presidente de la Conferencia Episcopal.
Monseñor Goic explicó la razón que movió a las Iglesias de Argentina y de Chile a celebrar esta Eucaristía de Acción de gracias por el don de la paz: “Porque la memoria es patrimonio de nuestros pueblos, y la amenaza de la guerra es un episodio crítico que no conviene echar en el olvido. Para que las generaciones actuales y futuras aprendan de nuestro pasado reciente. Entre tantos reproches y culpas, he aquí un aprendizaje: cuando los pueblos creen en la paz, a pesar de los desencuentros y diferendos, el Dios de la Paz está con nosotros”.
Ante la crisis, Benedicto XVI presenta una Navidad de solidaridad
Para que vuelva a difundirse la esperanza, desea
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 25 diciembre 2008 (ZENIT.org).- En una Navidad caracterizada por el contexto social de la crisis económica, Benedicto XVI pidió más solidaridad entre familias y comunidades.
Fue la consigna que dejó, tras pronunciar su mensaje de Navidad desde el balcón de la Basílica vaticana, al comenzar su saludo de felicitación en 64 idiomas.
Comenzó hablando en italiano para desear que “al gran fiesta del nacimiento de Cristo sea fuente de luz y confianza para la vida de todos”.
“En nuestro tiempo, caracterizado por una considerable crisis económica, que la Navidad pueda ser una ocasión para una mayor solidaridad entre las familias y las comunidades”, deseó.
“Que de la pobre y humilde gruta de Belén se difunda por doquier la luz de la esperanza evangélica y resuene el anuncio que nadie es ajeno al amor del Redentor”, deseó.
El Papa, que saludó en idiomas como el hebreo, arameo, árabe, o el guaraní, añadió en esta ocasión un saludo en islandés, la lengua que se habla en uno de los países del mundo más afectados por la crisis.
La respuesta del Papa a las palabras en español fueron las más bulliciosas. Banderas mexicanas y españolas dieron color al encuentro.
“¡Feliz Navidad! Que la Paz de Cristo reine en vuestros corazones, en la familias y en todos los pueblos”, deseó el obispo de Roma en español.
Una familia Feliz porque ahí estaba Dios.
Fuente: Catholic.net
Autor: P. Mariano de Blas LC
Hoy se celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Una familia formada por José, María y el Niño Jesús. Era una familia muy pobre, tenía lo elemental para vivir. Sin embargo, ha sido la familia más feliz.
Feliz porque ahí estaba Dios. Una familia feliz porque ahí se rezaba todos los días. Feliz porque ahí se trabajaba con paz y con amor. Allí se amaba la vida, allí se amaban entre ellos con un grandísimo corazón.
¡Cuánto necesitamos nosotros que esa Sagrada Familia nos ayude a recuperar muchos valores familiares que se ha llevado el viento!
¡Oh Familia de Nazareth, qué pocos elementos te bastaron para ser una familia feliz y hermosa! ¡Cómo necesitamos que vuelvas a injertar en nuestros hogares, en nuestros corazones, esa maravillosa gama de virtudes que tiene la familia!
Todos los que quieran saber cuál es la familia más maravillosa deben visitar Nazareth, y preguntar a José a Jesús y a María cómo se puede ser feliz en familia.
Jornada Mundial de la Paz “Combatir la pobreza, construir la paz“
Escrito por Vicente Jiménez Zamora – Obispo de Santander
Eclessia Digital, http://www.revistaecclesia.com.
Al comenzar un nuevo año, siguiendo la práctica iniciada por el Papa Pablo VI, el año 1968, el Santo Padre el Papa Benedicto XVI ha dirigido un mensaje para hacer llegar al mundo entero sus fervientes deseos de paz. “Combatir la pobreza, construir la paz”. Es el lema interpelador que ha escogido el Papa en este año 2009, para denunciar de nuevo el escándalo de la pobreza en el mundo y subrayar la necesidad de una respuesta urgente a este grave problema material y, sobre todo, moral y espiritual.
En el mensaje el Papa vuelve a denunciar, como ya lo hizo ante la FAO, el 2 de junio de 2008, el escándalo de pobreza en el mundo, preguntando “cómo se puede permanecer insensibles ante el clamor de aquellos que en los distintos continentes no logran alimentarse lo suficiente para vivir”.
“Pobreza y malnutrición no son una mera fatalidad, provocada por situaciones ambientales adversas o por desastrosas calamidades naturales”, recuerda el Papa, señalando que “las consideraciones de carácter exclusivamente técnico o económico no deben prevalecer sobre los deberes de justicia para cuantos sufren el hambre”.
Con la Constitución Pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, Benedicto XVI pone de relieve que “el escándalo de la pobreza manifiesta que los actuales sistemas de convivencia humana no son adecuados para promover la realización del bien común. Ello indica que es necesario reflexionar sobre las raíces profundas de la pobreza material y, por tanto, también sobre la miseria espiritual que hace que el hombre permanezca indiferente ante los sufrimientos del prójimo”.
En plena crisis económica y financiera mundial, y cuando todavía resuenan los ecos de la celebración del 60 Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Benedicto XVI retoma una enseñanza clásica de la Doctrina Social de la Iglesia: la ley natural inscrita en el corazón de todo ser humano debe y puede inspirar un código ético común capaz de promover el bien de la humanidad en su conjunto.
Este código sustentado en la dignidad inviolable de todo ser humano debiera regir el funcionamiento de las instituciones económicas y financieras internacionales, aunque más aún, debiera hacer posible que los pueblos más pobres adquieran plena conciencia de sus capacidades, de sus derechos, y sobre todo de sus responsabilidades.
Ésta es la nueva cuestión social. La pobreza se ha hecho mundial y la globalización, moralmente gestionada, es una oportunidad para poner todos los recursos disponibles que el mundo genera al servicio de todo el hombre y de todos los hombres.
Pongamos estos buenos deseos de paz en las manos de la Virgen María, que por ser la Madre del Hijo de Dios que se hizo carne para la salvación de toda la humanidad, es Madre de todos y Madre de la Paz.
¡Feliz Año 2009, lleno de la paz y de la bendición del Señor!.
El Papa invita a combatir la pobreza inmoral a través de la pobreza evangélica
Distingue entre la pobreza “elegida por Dios” y la pobreza “que Dios no quiere”
CIUDAD DEL VATICANO, jueves 1 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa exhortó hoy al mundo a combatir la pobreza “que ofende a la dignidad del hombre” a través de la sobriedad y la solidaridad, fruto de la pobreza evangélica que Jesús eligió al hacerse hombre, hoy durante la Misa la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios y Jornada Mundial de la Paz.
En la homilía, explicó que existe una distinción entre una pobreza evangélica y una pobreza “que Dios no quiere”, e invitó a todos a combatir la segunda a través de la primera: “ Por una parte, la pobreza elegida y propuesta por Jesús, por otra la pobreza que hay que combatir para hacer al mundo más justo y solidario”.
Respecto a la primera, el Papa explicó que Jesús al hacerse hombre quiso ser también pobre: “El nacimiento de Jesús en Belén nos revela que Dios eligió la pobreza para sí mismo en su venida en medio de nosotros. El amor por nosotros ha empujado a Jesús no sólo a hacerse hombre, sino a hacerse pobre”, añadió.
Sin embargo, existe “una pobreza, una indigencia, que Dios no quiere y que hay que combatir”, afirmó; “una pobreza que impide a las personas y a las familias vivir según su dignidad; una pobreza que ofende a la justicia y a la igualdad y que, como tal, amenaza la convivencia pacífica”.
Esta pobreza, centro del mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año, no sólo es material, dijo, sino que “entran también las formas de pobreza no material que se encuentran incluso en las sociedades ricas o desarrolladas: marginación, miseria relacional, moral y espiritual”.
Ante esta situación, afirma que la actual crisis económica supone “un banco de pruebas: ¿Estamos preparados para leerla, en su complejidad, como desafío para el futuro y no sólo como una emergencia a la que dar respuestas a corto plazo? ¿Estamos dispuestos a hacer juntos una revisión profunda del modelo de desarrollo dominante, para corregirlo de forma concertada y a largo plazo?”
El Papa invitó a establecer un “círculo virtuoso” entre la pobreza “que elegir” y la pobreza “que combatir”: “para combatir la pobreza inicua, que oprime a tantos hombres y mujeres y amenaza la paz de todos, es necesario redescubrir la sobriedad y la solidaridad, como valores evangélicos y al mismo tiempo universales”, explicó.
Esta pobreza evangélica, que como voto está reservado sólo a algunos, recuerda a todos “la exigencia de no apegarse a los bienes materiales y el primado de las riquezas del espíritu”, explicó el pontífice.
“La pobreza del nacimiento de Cristo en Belén, además de objeto de adoración para los cristianos, es también escuela de vida para cada hombre. Ésta nos enseña que para combatir la miseria, tanto material como espiritual, el camino que recorrer es el de la solidaridad, que ha empujado a Jesús a compartir nuestra condición humana”, concluyó.
Por último, el Papa explicó que el mundo nuevo traído por Cristo consiste en “una revolución pacífica”, “no ideológica, sino espiritual, no utópica sino real, y por esto necesitada de infinita paciencia, de tiempos quizás larguísimos, evitando toda ruptura y recorriendo el camino más difícil: la vía de la maduración de la responsabilidad en las conciencias”.
El Encuentro Mundial de las Familias para beneficio de la sociedad
Asegura el cardenal Norberto Rivera Carrera
MÉXICO, sábado, 3 de enero de 2009 (ZENIT.org-El Observador).- Durante la misa del 28 de diciembre, en que la Iglesia conmemoró a la Sagrada Familia, el cardenal Norberto Rivera Carrera exhortó a los fieles a participar en el próximo Encuentro Mundial de las Familias (EMF) para construir una sociedad más humana.
El evento que tendrá por sede la ciudad de México del 14 al 18 de enero próximo espera la visita de miles de familias de todo el mundo por lo que el Arzobispo de México extendió la invitación a participar del mismo de modo activo.
“Muchos de ustedes ya han tenido acceso a las catequesis realizadas aquí en la Arquidiócesis de México y en el Pontificio Colegio para la Familia en Roma”, dijo “pero también busquemos participar de un modo activo de éste Encuentro buscando que nuestras familias generen una sociedad siempre mejor en que no haya camino hacia la violencia, la delincuencia, el abuso de la mujer y de los niños, la corrupción y la indiferencia, a la hora de elegir entre el bien y el mal”.
En este sentido, la catedral metropolitana instalará durante los siguientes domingos un módulo de inscripción para el EMF. De igual forma puede realizarse el trámite vía internet en el sitio www.emf2009.com.
“Hagamos de nuestra familia una buena trasmisora de valores humanos y cristianos para el bien de todos. Eso es lo que puede hacer una gran convivencia humana, en nuestra gran ciudad, en nuestro México y en el mundo”, añadió Rivera Carrera. “Y que el año nuevo que comienza sea un año en el todos construyamos el respeto, el amor y sobretodo un corazón lleno de Dios en cada uno de nuestros hogares”, concluyó.
El Papa a israelíes y palestinos: La guerra no es la solución
En el segundo día de ofensiva terrestre del ejército israelí en territorio palestino
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 4 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha vuelto a asegurar, tanto a israelíes como a palestinos, que la guerra no es ni será la solución para el conflicto en Oriente Medio.
Así lo afirmó después de rezar el Ángelus, en este domingo que se convirtió en el segundo día de ofensiva terrestre del ejército israelí en territorio palestino.
En su alocución, el Papa se unió a los patriarcas y jefes de las Iglesias cristianas de Jerusalén quienes invitaron en ese domingo a los fieles a rezar por el final del conflicto en la franja de Gaza e implorar justicia y paz para su tierra.
“Me uno a ellos y os pido también a vosotros que hagáis lo mismo –dijo el Papa a los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro–, recordando, como ellos dicen, ‘a las víctimas, los heridos a quienes tienen el corazón roto, a quien vive en la angustia y en el temor, para que Dios les bendiga con el consuelo, la paciencia y la paz que proceden de Él’”.
Según el obispo de Roma, “las dramáticas noticias que nos llegan de Gaza muestran cómo el rechazo del diálogo lleva a situaciones que pesan de manera inenarrable sobre las poblaciones, que una vez más vuelven a ser víctimas del odio y de la guerra”.
“La guerra y el odio no son la solución de los problemas –subrayó–. Lo confirma también la historia reciente. Recemos, por tanto, para que el Niño del pesebre inspire en las autoridades y los responsables de ambos frentes, israelí y palestino, una acción inmediata para acabar con la trágica situación actual”.
Benedicto XVI recoge la lección de Galileo
El universo no está gobernado por una fuerza ciega
CIUDAD DEL VATICANO, martes 6 enero 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI recogió este martes, solemnidad e la Epifanía, la lección que ha dejado Galileo Galilei al pensamiento: el universo no está gobernado por una fuerza ciega, sino por el Amor.
En la homilía de la misa en la que los creyentes recuerdan a los Magos de Oriente, expertos en astronomía, que llegaron a Belén guiados por una estrella, el Papa recordó que en 2009 se celebra el cuarto centenario de las primeras observaciones de Galileo gracias al telescopio.
Este aniversario ha llevado a la UNESCO a proclamar el Año Mundial de la Astronomía.
Benedicto XVI aseguró que en estos momentos se da “un nuevo florecimiento”, en este campo, “gracias a la pasión y a la fe de muchos científicos, que siguiendo las huellas de Galileo, no renuncian ni a la razón ni a la fe, es más, las valoran hasta el fondo a ambas, en su recíproca fecundidad”.
“El pensamiento cristiano compara el cosmos a un ‘libro’ -así decía el mismo Galileo-, considerándolo como la obra de un Autor”, añadió en su homilía.
Según este libro, afirmó, “el amor divino, encarnado en Cristo es la ley fundamental y universal de la creación. Esto no debe entenderse en sentido poético, sino real”.
Así lo entendía el mismo Dante, recordó, cuando en el verso sublime que concluye el Paraíso y toda la Divina Comedia, define a Dios “el amor que mueve el sol y las demás estrellas”.
“Esto significa que las estrellas, los planetas, el universo entero no están gobernados por una fuerza ciega, no obedecen sólo a las dinámicas de la materia”, afirmó.
“Por tanto, no hay que divinizar los elementos cósmicos, sino por el contrario, en todo y por encima de todo está una voluntad personal, el Espíritu de Dios, que en Cristo se reveló como Amor”, aclaró.
Por este motivo, aclaró, los hombres no son esclavos de los “elementos del cosmos”, “sino que son libres, es decir, son capaces de relacionarse con la libertad creadora de Dios”.
“Él está en el origen de todo y lo gobierna todo, pero no como un frío y anónimo motor, sino como Padre, Esposo, Amigo, Hermano, como Logos, ‘Palabra-Razón’, que se ha unido a nuestra carne mortal una vez para siempre y ha compartido plenamente nuestra condición, manifestando la sobreabundante potencia de su gracia”, concluyó.
El “modelo de desarrollo” del Papa para pasar de la crisis a la esperanza
Basado en “justicia”, “sobriedad” y “solidaridad”
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 7 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha presentado un nuevo “modelo de desarrollo” para pasar de la crisis económica y social a la esperanza, constata el portavoz vaticano.
Este modelo, según explica el padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, se basa en tres palabras: “justicia”, “sobriedad” y “solidaridad”.
Y es que, según reflexionar el sacerdote en el último número de “Octava Dies”, semanario del Centro Televisivo Vaticano, del que también es director, a una crisis económica y social que tiene causas morales hay que ofrecer respuestas de carácter moral.
El portavoz vaticano presenta su análisis comentando las últimas intervenciones del Papa, en particular, su primera homilía del año nuevo en la que afirmó: “La actual crisis económica global debe ser vista como un campo prueba, como un desafío y no sólo como una emergencia a la cual dar respuestas de miras miopes”.
De este modo, constata el sacerdote, el Papa propone un nuevo “modelo de desarrollo”, exigido “no sólo por las dificultades financiarías inmediatas, sino por el estado de salud ecológica del planeta y –sobretodo– por la crisis cultural y moral, cuyos síntomas son evidentes en todas partes del mundo”.
El obispo de Roma presenta, según la síntesis del portavoz, presenta un método para el compromiso común: “opciones de justicia y sobriedad, opciones de solidaridad, que frenen la avidez insaciable que suscita luchas y divisiones, que moderen la manía de poseer para poder estar dispuestos a compartir y a acogernos recíprocamente”.
“La pobreza de Cristo mismo, la historia de la espiritualidad y del compromiso cristiano por los demás se nos presenta como ejemplo eficaz para caminar en esta dirección”, explica el padre Lombardi.
“Porque el espíritu de pobreza, ser libres del egoísmo, es el instrumento eficaz que nos hace capaces de combatir la pobreza injusta, material y moral, que envilece la dignidad humana y es el origen de tensiones, odios y conflictos”, asegura.
“Ciertamente –reconoce el director de la Oficina de Información–, los problemas del mundo de hoy son inmensamente complejos, pero algunos puntos de partida para buscar respuestas de largo alcance son más bien simples y claros. Ahora bien, es necesario querer aceptarlos”.
Por eso concluye desean “un 2009 con más sabiduría para pasar de la crisis a la esperanza”.
La batalla global a favor de la familia pasa por México
Nota publicada por el Vaticano en vísperas del Encuentro Mundial de las Familias
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 9 de enero de 2009 (ZENIT.org).- A pesar de que el divorcio, el aborto o la eutanasia, son opciones muy alejadas de la cultura mexicana, están penetrando bajo la presión exterior. Por este motivo, la Santa Sede atribuye el VI Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en su capital, una importancia decisiva.
México, segundo país del mundo en número de católicos, acogerá este evento convocado por Benedicto XVI del 14 al 18 de enero y debería congregar a más de un millón de personas.
Este viernes, tuvo lugar en la Sala de Prensa del Vaticano un encuentro con la prensa, dirigido por el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, en el que se distribuyó un comunicado que responde a esta pregunta: “¿Qué estado de salud atraviesa la familia hoy en México?”.
A esta pregunta, la nota del Consejo vaticano responde: “La familia en México, como en otras partes del mundo, está atravesando hoy una crisis”.
En el año 2006, la Ciudad de México se convirtió en la segunda ciudad de América Latina, después de Buenos Aires, cuya legislación reconoció las uniones administrativas de personas del mismo sexo.
En agosto de 2008, la Justicia mexicana ratificó la ley que despenaliza el aborto hasta las 12 semanas de gestación en la capital mexicana, algo que hasta ese momento era considerado inconstitucional por eminentes juristas.
“Sin embargo, se conservan todavía muchos valores: la unidad familiar sigue experimentándose y valorándose intensamente”.
“Aborto, divorcio, eutanasia, temas de bioética, aunque están alejados de la cultura y de la vida popular, están penetrando también en la mentalidad del pueblo mexicano”, constata el Consejo vaticano.
“La familia debe afrontar hoy, con creatividad y con espíritu propositivo, el desafío de una cultura individualista y mercantilista, basada en la producción y el consumismo”, añade.
“Por desgracia, tenemos un concepto errado de libertad, entendida como una autonomía cerrada en sí misma; se privilegian otras formas de convivencia que ofuscan el valor de la familia, basada en el matrimonio de un hombre y de una mujer”.
“Ponerse al servicio de la transmisión de la vida y de la educación de los hijos se hace hoy muy difícil. Con esta mentalidad errada, muchas veces se difunden –sin un amplio consenso social y bajo el impulso de pequeños pero activos grupos de presión fuertemente ideologizados y de grandes recursos económicos– leyes que permiten, con mucha facilidad, el aborto, así como el divorcio rápido y la eutanasia. Responder a estos desafíos es una obligación moral, pero también difícil”.
La Iglesia, añade, “está realizando un gran esfuerzo de evangelización para apoyar a las familias cristianas en sus valores, estimulándolas para emprender una amplia estrategia de promoción de defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural y de los derechos de la familia, incluyendo al ámbito político, cultural, económico y social”.
Enero 19, 2009
RECUERDA QUE NO ERES UNA FLOR MARCHITA