
(Puede guardar los cantos marianos en su ordenador en formato mp3: botón derecho en “descargar”, elegir opción “guardar enlace como…”. Si hace click en “descargar también podrá escuchar la música de su elección)
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Hoy damos inicio a un mes lleno de gracia, dedicado en forma particular a la Mater, Madre nuestra, intercesora predilecta, Virgen inmaculada, camino directo al corazón de Jesús. “A Jesús siempre se va y se “vuelve” por María.” decía San Josemaría Escrivá de Balaguer
Si tan sólo conocieran la maravilla que es sentirse acogida (o) por nuestra Madre, saber que Ella nos cuida, protege, guia, con dulzura, nuestros pasos y que entregados a sus brazos es posible alcanzar lo inalcanzable mediante su intercesión…! “Acuérdate, acuérdate, dulce, escogida Reina, que tienes de nosotros, los hombres pecadores, toda tu dignidad. ¿Cómo te llamarías Madre de la gracia y la misericordia a no ser por nuestra miseria que necesita de gracia y de misericordia”. Miguel de Unamuno
Así como Maria dijo “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”(Lc 1, 38), aprendamos de ella, pidamos obtener la sencillez de su corazón, decir siempre “Si”, sin dudar, sin titubear, venciendo al mundo. Con la Mater no tememos, sabemos que ella con su manto nos protegerá de todo mal. Aprendamos del gran poder y de las gracias del Rosario. “A quien Dios quiere hacer muy santo, lo hace muy devoto de la Virgen María” ( San Luis María Grignon de Monfort.)
Diaramente publicaremos, durante un mes, reflexiones y cantos a la Mater, consagraremos nuestras almas a Ella y dispondremos nuestro corazón para recibir todo su amor. Del mismo modo, nuestro compromiso, como católicos, debe ser trabajar por Cristo, en El y para El, como decía la madre Teresa de Calcuta, única forma de mostrar nuestro verdadero amor.
Luis Alfonso y Andrea Emma
JUNTO A TI MARIA
Junto a tí, María,
como un niño quiero estar.
Tómame en tus brazos,
guíame en tu caminar.
Quiero que me eduques
que me enseñes a rezar,
hazme transparente,
lléname de paz.
MADRE….
Gracias, Madre mía,
por llevarnos a Jesús.
Haznos más humildes,
tan sencillos como tú.
Gracias, Madre mía,
por abrir tu corazón,
porque nos congregas
y nos das tu amor.
AMANECER

Domingo, 9 de Noviembre, 2008
La esclava obediente del Señor
Palabras de Juan Pablo II comentando el relato de la Anunciación del Evangelio según San Lucas.
Catequesis de Juan Pablo II el 4 de septiembre de 1996
“Las palabras «Hágase en mi según tu palabra» (Lc 1, 38), manifiestan en María, que se declara esclava del Señor, una obediencia total a la voluntad de Dios. El optativo «hágase» (génoito), que usa san Lucas, no sólo expresa aceptación, sino también acogida convencida del proyecto divino, hecho propio con el compromiso de todos sus recursos personales.
Con el apoyo divino
María, acogiendo plenamente la voluntad divina, anticipa y hace suya la actitud de Cristo que, según la carta a los Hebreos, al entrar en el mundo, dice: «Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo (…). Entonces dije: ¡He aquí que vengo (…) a hacer, oh Dios, tu voluntad!» (Hb 10, 5-7; Sal 40, 7-9).”
“Amor, ternura, abnegación, sacrificio, todo esto es madre. Y todo esto es para nosotros María.” Mn. Josep Comerma
Gregorians – Angelus
10 de noviembre
Solemnidad de Santa María Madre de Dios
SS. Juan Pablo II
Angelus, 1 de enero de 2002
“En un mundo globalizado, donde las amenazas contra la justicia y la paz perjudican en gran medida a los más débiles, urge una movilización global de las conciencias. El gran jubileo del año 2000 ha puesto las bases para ello: no hay que desanimarse ante las pruebas de la historia, sino perseverar en el compromiso de orientar en la dirección correcta las opciones personales, familiares y sociales, así como las grandes líneas del desarrollo nacional e internacional.
Nos dirigimos a la celestial Madre de Dios, a fin de que obtenga para el mundo la paz de Cristo. A ella le encomendamos con confianza la Iglesia y toda la humanidad, en la aurora de este nuevo año.”
“Así como la aurora es el fin de la noche, así el nacimiento de María es el fin de nuestros dolores y el comienzo de nuestro consuelo“. R.Deutz
El nombre más dulce
María el nombre más dulce de la creación,
Fuiste tierra fértil en las manos del creador.
Te abriste a Dios como un capullo,
Mientras latía dentro tuyo,
El milagro más grande que jamás existió.
Bondad de Dios hecha ternura,
Nos recuerdas con tu dulzura,
Que nuestro Padre es bueno y que nos perdonó.
Y que levanta a los pequeños,
Pero derriba a los soberbios,
Y que no hay nada mejor, que disfrutar su amor,
Abriéndole el corazón.
Quiero vivir como vivías, con sencillez y alegría,
Dando gracias al Padre por lo que ha de venir.
Confiando en su providencia,
Que seguro es la mejor ciencia,
Que tenemos a mano, para saber vivir.
Si con tu sí nos entregaste a Cristo,
Para entregarme quiero yo estar listo,
Enséñame a perdonar, a recibir y a dar,
Con amor y humildad.
11 de noviembre, 2008
María, Madre mía querida
Padre Alberto Hurtado S.J.
“Jesús, en la cruz, nos dio lo último que le quedaba. Después de haber dado todo, incluso él mismo, nos entregó a su Madre. Y en San Juan estábamos todos representados. María es nuestra Madre, la Madre de todos los hombres, de todos los cristianos. Luego, todos somos hermanos. Y cuán poco me he preocupado de ser cariñoso, de ser afectuoso con mis hermanos, y con qué esmero he criticado sus defectos, me he burlado de los más infelices.
- María es mi Madre. Y al aceptarme como hijo, deposita en mí todos los tesoros de su caridad, todo su cariño. ¡Con qué ternura vela por mí! ¡Qué solicitud, qué amor!… ¿Qué quiere hacer de mí? Un santo, que sólo busque la mayor gloria de Nuestro Señor, su Santísimo Hijo”
“Confíe todo a la Ssma. Virgen. Récele siempre el rosario para que Ella le guarde no sólo su alma, sino también sus asuntos”. Santa Teresa de los Andes
Acuérdate Virgen María/Kairoi
Acuérdate oh Virgen María
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a ti
implorando tu asistencia
reclamando tu socorro,
haya sido abandonado de ti.
OH, OH, OH MARIA
OH MARIA, OH MARIA,
OH MARIA, OH MARIA
OH MARIA, OH MARIA
OH MARIA.Acuérdate, ¡oh Virgen María!,
que eres Madre del amor,
y nos amas cuando amamos en el Señor.
Confiados en tu mano,
hoy venimos ante ti,
con un canto de alegría en el corazón.
12 de Noviembre, 2008
De Esclava a Reina
Padre Tomás Rodríguez Carbajo
1.- María la “esclava” del Señor.
. Una idea que tenemos todas las personas es la de mejorar, la de superarnos en todos los campos, es algo inherente en todo ser vivo, que tiende a crecer, si no quiere morir.
. En las primeras páginas del N.T. encontramos a María haciendo una profunda profesión de lo que sinceramente se creía ante Dios. Recibido el mensaje del cielo, para que conociese la voluntad de Dios sobre lo que había pensado acerca de Ella, ante la inesperada propuesta de la gran amabilidad de parte de Dios para salvar al hombre, María, que tenía un papel importantísimo en aquel tramado por haber sido escogida para Madre de Dios, con toda sinceridad, consciente de su gratuita elección para ocupar un puesto de alto relieve en la Historia de la Salvación, se proclama: “He aquí la esclava del Señor” (Lc.1,38).
. El esclavo en sentido real estaba equiparado a la condición de cosa u objeto con el que el dueño podía hacer lo que quisiera sin dar cuenta a nadie; pero en sentido figurado y desde un punto de vista religioso la esclavitud es la condición moral del hombre perfecto, así “María es la esclava del Señor” y Jesucristo es el Siervo de Dios que tomó la forma de “esclavo” (Filp.2,7).
. Con la respuesta que dio María al ángel nos mostró su alta catadura espiritual, su entera y absoluta disponibilidad para aceptar siempre la voluntad de Dios. Esta condición de “esclava” del Señor le llevó a ser la esclava y servidora de los hombres sus hermanos(Mt.20,27; Mc.10,44), pues, el amor a Dios nos lleva a amar a los hermanos y todo acto de amor lleva consigo el ser “esclavo”, servidor de quien se ama..”
VEN, AMADA MIA (Schoenstatt)
En la noche busqué al amor de mi alma
en mi árido jardín el hizo su morada,
con perlas de rocío cubrió el mi cabeza,
mi alma está bella, mi bien amado llega.
Ven, amada mía, ven a mi jardín
el invierno ya pasó y las viñas en flor
exhalan su frescor, ven, a mi jardín.
Habla, mi bien amada, atisba en la ventana,
el fruto está maduro, mi alma está presta.
Espero su llamada pidiéndome abrir
arrulla la paloma, mi bien amada llama.
13 de Noviembre 2008
De Esclava a Reina (2)
Padre Tomás Rodríguez Carbajo
2.- Dios proclama a María Reina.
. María desde la concepción hasta su final terreno y más allá, tuvo una sarta de privilegios, que no fueron fruto del esfuerzo personal, sino pura gratuidad de Dios, aunque siempre prestó su colaboración.
. El último privilegio que Dios le concedió fue llevarla en cuerpo y alma al cielo. En Ella se sintetiza toda la belleza y todo el poder de la creación, visible e invisible, por su prerrogativa de Madre de Dios.
. El Vaticano ll nos dice: “La Virgen Inmaculada preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de una vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como Reina Universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de Señores, y vencedor del pecado y de la muerte” (L.G. 59).
. Dios la ensalzó sobre todos los seres creados. Todos los grupos, gremios o estamentos la pueden proclamar “Reina”, se le proclama “Virgen de los Reyes” y en las letanías “Reina de los Apóstoles”, “Reina de los Profetas”, “Reina de los Mártires”, “Reina de todos los Santos”.
. La que comenzó el N.T. proclamándose la “esclava del Señor”, terminó siendo constituida Reina de todo el universo.
Fuente: http://www.mariologia.org/inicioA.htm
Madre hoy quiero hablarte una vez más/Schoenstatt
Madre hoy quiero hablarte una vez más,
estar cerca de tu corazón, junto a Vos,
y quiero contarte que ya estoy
en la lucha diaria por lograr la Santidad.
Quiero que tu me vayas guiando
por ese camino que escogí,
ser como el Padre,
pero tengo miedo de caer,
y en la oscuridad no ver
pero Madre Tú estarás allí.
El mal va dejando huellas tras de sí
pero el joven quiere construir un nuevo mundo
donde el hombre tenga que luchar para que Cristo
pueda reinar junto a su Padre.
Ser respuesta para el Mundo es la misión,
por eso yo me entrego a vos por entero.
Sos la reina de mi corazón, Madre humilde,
esclava del Señor, hazme fuerte en la alianza de amor.
14 de Noviembre, 2008
María, nuestra madre
José Rivera, José María Iraburu
El concilio Vaticano II afirma que María «es nuestra madre en el orden de la gracia» (LG 61). Y precisa más: «Esta maternidad de María en la economía de la gracia perdura sin cesar desde el momento del asentimiento que prestó fielmente en la Anunciación, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta la consumación perpetua de todos los elegidos. Pues asunta a los cielos, no ha dejado esta misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada» (62). Esta ha sido siempre la doctrina de la Iglesia.
En mi Getsemaní/ Hna Glenda
Para que mi amor no sea un sentimiento
tan solo un deslumbramiento pasajero
para no gastar las palabras más mías
ni vaciar de contenido mi “te quiero”.
Quiero hundir mas hondo mis raíces en ti,
y cimentar en solidez este, mi afecto
pues mi corazón que es inquieto y frágil,
sólo acierta si se abraza a tu proyecto.
Mas allá de mis miedos, mas allá
de mi inseguridad, quiero darte mi respuesta;
aquí estoy para hacer tu voluntad,
para que mi amor sea decirte si, hasta el final.
Duermen en su sopor y temen en el huerto
ni los amigos acompañan al maestro
si es hora de cruz, no es de felicidades,
pero el mundo nunca quiere aceptar eso.
Dame comprender señor, tu amor tan puro,
amor que persevera en cruz, amor perfecto
dame serte fiel, cuando todo este oscuro,
para que mi amor no sea un sentimiento.
No es en las palabras ni en las promesas
Donde la historia tiene su motor secreto,
solo el amor, en la cruz ha madurado
el amor que mueve a todo el universo.
Porque mi pequeña vida en tus manos
por sobre mis seguridades y mis miedos,
y para vivir tu querer y no el mío,
hazme en Getsemaní fiel y despierto.
15 de Noviembre, 2008
María, nuestra madre
José Rivera, José María Iraburu
En la cruz. La Virgen María, al pie de la cruz, nos dio a luz con dolores de parto. Pío XII dice que «ha sido voluntad de Dios que, en la obra de la Redención humana, la Santísima Virgen María estuviese inseparablemente unida con Jesucristo; tanto que nuestra salvación es fruto de la caridad de Jesucristo y de sus padecimientos, a los cuales estaban íntimamente unidos el amor y los dolores de la Madre» (enc. Haurietis aquas 15-V-1956, n.36).
“¡Bienaventurada, María!, porque, aturdida por haber perdido a tu divino Hijo en el templo, suspiste aceptar la Palabra del Niño, callar y confiar… Enséñame a escuchar, no sólo oír, y callar prudente ante los que, a veces, considero errores ajenos…”
Gustavo Villapalos
Kairoi – Nacidos de Mujer
Como ella lo encarnó
haz la prueba de acoger
el corazón de esa mujer,
sus entrañas de mujer.
Como ella le dio a luz
prueba tu a renacer
de la fe de esa mujer,
del amor esa mujer
PARA SER COMO JESÚS
DEJA MOLDEAR TU CORAZÓN
PARA SER COMO JESÚS
SENTIR Y AMAR COMO JESÚS.
Como ella le siguió
haz la prueba de querer
la lucha de esa mujer,
el coraje de mujer.
Como ella lo vivió
prueba tu dejar crecer
la libertad de esa mujer
y la audacia de mujer.
PARA SER COMO JESÚS
DEJA MOLDEAR TU CORAZÓN
PARA SER COMO JESÚS
SENTIR Y AMAR COMO JESÚS.
16 de noviembre, 2008
Dios habla a los hombres a través de esa belleza única llamada María”, Madre de Dios y Madre nuestra. SS. Juan Pablo II
Dios no concede gracia alguna a los mortales sin hacerla pasar por las manos de María. San Bernardo
Dios no nos salvará sin la intercesión de María. San Jerónimo
Dios nos busca a cada uno de nosotros como buscó a María. Tiene una propuesta para nuestra vida. Álvaro Ginel
Donde no se encuentra nuestra Señora, Cristo se oculta, Dios desaparece, y ya no existe garantía de nada. Dillensberger.
Durante mi vida llegué hasta el ateísmo intelectual, hasta imaginar un mundo sin Dios, pero ahora veo que siempre conservé una oculta fe en la Virgen María. En momentos de apuro se me escapaba maquinalmente del pecho esta exclamación: Madre de Misericordia, favoréceme. Miguel de Unamuno
Oh María /Schoenstatt
Qué difícil es
llevar una vida sin Tu presencia,
qué difícil es comparar
Tu imagen con la mía,
sin Tu amor, sin Tu luz
qué sería de mí.
Oh María, Madre mía
no me dejes solo, que moriría,
oh María, madre mía
en Ti confío mis penas y alegrías,
no me dejes, que de Ti
depende mi vida
17 de Noviembre, 2008
La Influencia de Maria Mediadora
R. P. Garrigou-Lagrange O. P.
Al ocuparnos de los fundamentos de la vida interior, no es posible tratar de la acción de Jesucristo, mediador universal, sobre su cuerpo místico, sin hablar igualmente de la influencia de María mediadora.
Hay muchos ilusos, decíamos, que pretenden alcanzar la unión con Dios, sin recurrir constantemente a Nuestro Señor que es el camino, la verdad y la vida. Otro error sería querer llegar a Nuestro Señor sin pasar , por. María a quien la iglesia llama, en una fiesta especial, Mediadora de todas las gracias. Los protestantes cayeron en este error. Sin llegar a esta desviación, hay católicos que no. comprenden la necesidad de recurrir a María para conseguir la intimidad con el Salvador.
¿Qué se entiende por mediación Universal?
“Al oficio de mediador”, dice Santo Tomás (3), “corresponde el acercar y unir a aquéllos entre quienes ejerce tal oficio; porque los extremos se unen por un intermediario”. Ahora bien, unir los hombres a Dios es propio de Jesucristo que los ha reconciliado con el Padre, según las palabras de San Pablo (II Cor., v 19): “Dios reconcilió al mundo consigo mismo en Cristo. Por eso sólo Jesucristo es el perfecto mediador entre Dios y los hombres, cuanto por su muerte reconcilió con Dios al género humano.” Igualmente, después de decir San Pablo: “Uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hecho hombre”, continúa: “que se ha entregado en rehén por todos. Nada impide, sin embargo, que, en cierto modo, otros sean dichos mediadores entre Dios y los hombres, en tanto cooperan á la unión de los hombres con Dios, como encargados o ministros.”
Por eso podemos preguntarnos si no será María la mediadora Universal para todos los hombres y para la distribución de todas y cada una de las gracias.
María fue elegida por el Señor, no como ministra, sino para ser asociada de un modo especialísimo y muy íntimo a la obra de la redención del género humano.
¿No es María, en su cualidad de Madre de Dios, naturalmente designada para ser mediadora universal? ¿No es realmente intermediaria entre Dios y los hombres? Sin duda, por ser una criatura, es inferior a Dios y a Jesucristo; pero está a la vez muy por encima de todos los hombres en razón de su maternidad divina…y por la plenitud de la gracia recibida en el instante de su concepción inmaculada, plenitud que no cesó de aumentar hasta su muerte.
Dulce Madre/Schoenstatt
Dulce Madre, no te alejes,
tu vista de mi no apartes,
ven conmigo a todas partes
y solo nunca me dejes:
Y ya que Tú me proteges tanto,
como verdadera madre,
haz que me bendigan el Padre.
el Hijo y el Espíritu Santo.
18 de Niviembre
La maternidad espiritual de María
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
“MUJER, HE AHÍ A TU HIJO”
Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaban allí, dijo a la madre: Mujer, he ahí a tu hijo.
¿Que valor tiene esta expresión? Para nuestras enseñaza, Cristo desde lo alto de su cruz, ratifica por un don con mucho simbolismo y a su vez eficaz, la maternidad espiritual de María con relación a los hombres, como también en la persona del discípulo predilecto, en el que confiaba también a la Santísima Virgen. Es decir a partir de este momento y con estas palabras, Cristo proclama la maternidad espiritual de María sobre nosotros, todas las generaciones, lo mismo que en la persona de san Juan proclamaba la afiliación espiritual de éstos con respecto a María”
“Modelo de cooperación: María como Madre no quiere condecoraciones ni honras, sino prestar servicios.” San Alberto Hurtado Cruchaga, S.J
Kairoi (Maristas)- Danos tu espíritu
Madre de Dios
danos el Espíritu de Amor,
danos la Fuerza
que nos lleva hasta Jesús.
19 de noviembre 2008
” Verdaderamente, ella fue fuerte y tierna, dulce y firme a la vez, olvidada de sí misma y generosa con nosotros. A Ella es a quien conviene amar y reverenciar por encima de todas las cosas, después de la Trinidad Suprema” San Buenaventura
“Tres paraísos ha criado Dios: uno para el hombre en estado de inocencia, paraíso terrenal; otro para el hombre en gracia, paraíso del cielo, y otro para sí mismo, María, paraíso de Dios.” Autor desconocido
“Un apoyo grande para vosotros, un arma poderosa contra las insidias del demonio la tenéis, queridos jóvenes, en la devoción a María Santísima.” San Juan Bosco
“El Rosario es una espada llameante y una armadura impenetrable que nos pondrán a cubierto de los más temibles asaltos del mundo, del demonio y de la carne, y nos harán vencedores de todos los enemigos.” Beato Alano de Rupe
“El Rosario es repasar los misterios del Hijo con los ojos de la Madre”.Autor desconocido
Kairoi – Haced lo que Él os diga
HACED LO QUE ÉL OS DIGA
COMO HIZO MARÍA
ENTREGANDO SU VIDA
EL SEÑOR SE LO PIDIÓ.
Quiero ser servidor de tu Reino
con amor entregaré la vida
de tu Amor sacaré la energía
para andar y darme cada día
a la gente
HACED…
Viviré las causas de la gente,
su dolor, dibujarán mi suerte.
Quebrarán mi corazón de barro
y al final podré sentirme hermano
a tu lado.
Cantaré la fuerza de tu amor fraterno
que siempre estará a mi lado
y en mi ser notaré tu presencia
siempre fiel a aquellos que caminan
siguiendo a María
20 de Noviembre, 2008
“Alégrate, llena de gracia” (Lc. 1,28)
Mons. Javier Salinas Viñals, Obispo de Tortosa
Toda la acción de Dios en la historia tiene un alcance salvador para nosotros, nos abre la posibilidad de una vida nueva. Así, la concepción inmaculada de María nos anuncia la victoria definitiva del amor y la misericordia de Dios en el mundo. Dios se ha mostrado capaz de preservar a una sola de sus criaturas para que fuera la Madre de su Hijo y, así, iniciar el mundo nuevo que con Él nos viene. Dios, más fuerte que el pecado, proclama en María que quiere liberar a los hombres del egoísmo y del miedo. Así, frente al fatalismo del mal, en María resplandece la victoria de la misericordia de Dios; frente a la noche, símbolo de nuestro sufrimiento y de nuestra capacidad de destrucción, María es la aurora que nos trae al Salvador.
A la luz de la Inmaculada podemos descubrir que, a pesar del peso de nuestros pecados, todavía hay futuro para nosotros y, por esto, podemos dar gracias a Dios. La Inmaculada nos revela un camino nuevo en medio de un mundo viejo y marcado por tantas limitaciones e injusticias. Es un hecho que realiza la gran promesa: “María permanece ante Dios, y también ante la humanidad entera, como signo inmutable e inviolable de la elección por parte de Dios de la que nos habla San Pablo: “nos ha elegido en Él (Cristo) antes de la fundación del mundo, eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos”(Ef.1,4-5), esta elección es más fuerte que toda la experiencia del mal y del pecado, que toda aquella “enemistad”, con la que ha sido marcada la historia del hombre”(RM,11). En esta historia, María sigue siendo una señal de esperanza segura. Por esto, el pueblo cristiano dice a María: “vida y dulzura y esperanza nuestra”.
Ave Maria
Dios te salve, Maria
Llenas eres de gracia
El Señor es contigo…
Bendita Tú eres,
entre todas las mujeres.
Y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa Maria
Madre de Dios
ruega por nosotros
los pecadores
ahora y en la hora
de nuestra muerte
Amén.
Ave María
“Permaneced en la escuela de María, escuchad su voz, seguid sus ejemplos. Como hemos oído en el Evangelio, Ella nos orienta hacia Jesús: “Haced lo que Él os diga” . Y como en Caná de Galilea, encomienda al Hijo las dificultades de los hombres, obteniendo de Él las gracias deseadas”. S.S. Juan Pablo II. Homilía ante la Basílica Nacional de Aparecida. 4 de julio de 1980
“En su escuela queremos aprender a ser discípulos atentos y dóciles al Señor (…) Siguiendo su ejemplo, queremos dejarnos guiar siempre y sólo por Jesucristo”. S.S. Benedicto XVI. Homilía en Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. 1º de enero de 2006)
Ora pro nobis/Gregorians

22 de Noviembre, 2008
“María es la “Virgen oyente”, que acoge con fe la palabra de Dios: fe, que para ella fue premisa y camino hacia la Maternidad divina, porque, como intuyó S. Agustín: “la bienaventurada Virgen María concibió creyendo al (Jesús) que dio a luz creyendo” (45); en efecto, cuando recibió del Ángel la respuesta a su duda (cf. Lc 1,34-37) “Ella, llena de fe, y concibiendo a Cristo en su mente antes que en su seno”, dijo: “he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38) (46); fe, que fue para ella causa de bienaventuranza y seguridad en el cumplimiento de la palabra del Señor” (Lc 1, 45): fe, con la que Ella, protagonista y testigo singular de la Encarnación, volvía sobre los acontecimientos de la infancia de Cristo, confrontándolos entre sí en lo hondo de su corazón (Cf. Lc 2, 19. 51). Esto mismo hace la Iglesia, la cual, sobre todo en la sagrada Liturgia, escucha con fe, acoge, proclama, venera la palabra de Dios, la distribuye a los fieles como pan de vida (47) y escudriña a su luz los signos de los tiempos, interpreta y vive los acontecimientos de la historia” (cf. 17, Marialis Cultus, Pablo VI)
Misión País / María
A veces me alejo de ti
Cuantas veces olvido tu amor
Aún así me quieres
Déjame cantar tu nombre.
María,
María,
María,
María.
Sin ti no sé por donde ir
Sin ti perderse es fácil
Ayúdame a seguir
A Jesús el salvador.
En este difícil caminar
Tú estás siempre a mi lado
Contigo llegaré
Al Señor, viviré.

23 Noviembre, 2008
María es, asimismo, la “Virgen orante”. Así aparece Ella en la visita a la Madre del Precursor, donde abre su espíritu en expresiones de glorificación a Dios, de humildad, de fe, de esperanza: tal es el “Magnificat”(cf. Lc 1, 46-55), la oración por excelencia de María, el canto de los tiempos mesiánicos, en el que confluyen la exultación del antiguo y del nuevo Israel, porque —como parece sugerir S. Ireneo— en el cántico de María fluyó el regocijo de Abrahán que presentía al Mesías (cf. Jn 8, 56) (48) y resonó, anticipada proféticamente, la voz de la Iglesia: “Saltando de gozo, María proclama proféticamente el nombre de la Iglesia: “Mi alma engrandece al Señor…” ” (49). En efecto, el cántico de la Virgen, al difundirse, se ha convertido en oración de toda la Iglesia en todos los tiempos.
“Virgen orante” aparece María en Caná, donde, manifestando al Hijo con delicada súplica una necesidad temporal, obtiene además un efecto de la gracia: que Jesús, realizando el primero de sus “signos”, confirme a sus discípulos en la fe en El (cf. Jn 2, 1-12).
También el último trazo biográfico de María nos la describe en oración: los Apóstoles “perseveraban unánimes en la oración, juntamente con las mujeres y con María, Madre de Jesús, y con sus hermanos”(Act 1, 14): presencia orante de María en la Iglesia naciente y en la Iglesia de todo tiempo, porque Ella, asunta al cielo, no ha abandonado su misión de intercesión y salvación (50). “Virgen orante” es también la Iglesia, que cada día presenta al Padre las necesidades de sus hijos, “alaba incesantemente al Señor e intercede por la salvación del mundo” (51). (cf. 18, Marialis Cultus, Pablo VI)
Misión País – Madre del Amor
No temas dice el ángel
porque has encontrado el favor del Señor
y en la cruz ha vencido
tu Hijo nuestro Salvador.
Tú la amada y favorecida por el Señor
Tú madre de la inocencia y del amor
Tú que preguntas cómo y no por qué
que te haces servidora de Dios.
Tú llevas el silencio en tu corazón
Tú eres Reina de toda creación
Tú que derribas la muerte con la fe
y te elevan victoriosa a Dios.
Tú bienaventurada Madre de Jesús
lo acompañas de la infancia hasta la cruz.
Tú llevas en silencio una espada de dolor
Tú condúcenos a tu Hijo Salvador.
24 de Noviembre
«¡Mujer, ahí tienes a tu Hijo!
¡Hijo, ahí tienes a tu Madre!»
Desde lo alto de la Cruz. Desde el dolor. Desde el olvido y traición de tantos, la incomprensión de tantos, el Señor Jesús tiene unas palabras cargadas de dulzura y sentido profético para con su Madre. ¡Mujer, ahí tienes a tu Hijo!, le dice a Santa María. Es una palabra con ecos que provienen de los umbrales de la historia cuando Dios le prometió al hombre que la Salvación habría de venir. Desde la misma Cruz del dolor y de la esperanza, el Señor ilumina la identidad de su Madre. Jesús le dice que Ella es la Mujer, aquella de quien dependió el ingreso de la Salvación en la historia. En esta palabra el Señor esboza y resume lo grandioso del misterio de María, su rol dinámico participatorio en la historia salvífica de la humanidad. Su maternidad no es un hecho aislado, revela Jesús; su maternidad es piedra angular de la vida del cristiano, luz que esclarece, calor que alienta, fuerza y esperanza que cimientan.
Y, completando el mensaje que alguien ha llamado el último testamento del Señor, Jesús le dice a todos sus amigos fieles en aquel que es el apóstol fiel por excelencia: ¡Hijo, ahí tienes a tu Madre! Al hablarnos a todos nosotros en San Juan, el Señor Jesús, desde la Cruz de la Salvación nos confirma el misterio de la maternidad espiritual de María. Ella, ¡la Madre de Dios!, ¡Madre nuestra! ¡Qué hermoso legado del Hermano mayor! Hay en esto todo un programa de vida, todo un camino para el peregrino que siente en su corazón la nostalgia del encuentro con el Padre. Cada hecho, cada palabra del Señor recogida en el Evangelio son iluminación del sendero que nos conduce a la semejanza, a la Casa del Padre.
¡María, nuestra Madre! Por voluntad del Señor, María madre de todos los que buscan abrirse a Jesús en un encuentro plenificador que guíe todos los momentos de su permanencia en el mundo. Por los propios designios del Salvador, Él nos señala el camino más adecuado de aproximación: por María. San Pío X, haciéndose eco de la voluntad de Dios, decía: «No hay camino más seguro y fácil que María por el cual los hombres pueden llegar a Cristo». Y es que todo en María apunta a Jesús. Amando a María se llega a amar plenamente al Señor Jesús.
Cristobal Fones – La Promesa
¿Qué fue Señor lo que ayer sucedió?
Vi a un ángel que mi casa visitó:
“No temas María, el Señor está en ti
de tus entrañas Dios quiere nacer”
mas, cómo en mi puede esto ocurrir
y me dijo “ten fe, Dios todo lo puede hacer”
Señor me es difícil comprender
Lo que en mi tu querer me propone vivir
Mas un tiempo atrás te quise prometer
Que en tu querer viviría hasta morir.
Sólo ayer Señor estaba en Belén
Con Jesús recién nacido entre mis brazos
Sólo ayer Señor, estaba en Nazaret
Con Jesús hombre, hijo y amigo
Y hoy, Señor, estoy en Jerusalén
Con Jesús que en mis brazos descansa en su morir.
Hoy en su gloria mi Señor, ha vuelto a vivir
Y en su bondad me ha querido visitar
Y me ha dicho “Mujer, recuerda siempre la promesa
Que en tu juventud el Buen Padre te hizo”
La oración de mi vida hoy vuelvo a recitar
Dichosa por los siglos, vuelvo yo a cantar.
25 de Noviembre
“María, estrella de la esperanza”
Con un himno del siglo VIII/IX, por tanto de hace más de mil años, la Iglesia saluda a María, la Madre de Dios, como « estrella del mar »: Ave maris stella. La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía. Y ¿quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza, Ella que con su « sí » abrió la puerta de nuestro mundo a Dios mismo; Ella que se convirtió en el Arca viviente de la Alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plantó su tienda entre nosotros (cf. Jn 1,14)? (cf. Benedicto XVI, Spe Salvi, 49)
Kairoi – A las tres de la tarde
De nuevo aquí nos tienes oh Señor Jesús
unidos con María y Juan junto a tu cruz.
Mira nuestros pecados, danos tu perdón,
hoy como ayer son causa de pasión.
Ante la cruz estamos, Oh Señor
Nos das tu Madre, un precioso don.
Ella fue dócil al espíritu y supo confiar.
Sentimos su presencia al caminar.
En María, Juan, supiste una madre ver,
concédenos servirla, saberla acoger.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu,
por María, gloria ayer y hoy.
26 de Noviembre
“El Corazón de María es humano. Como el tuyo y como el mío. Con amor y ternura”
Santa María no tuvo más corazón ni más vida que la de Jesús. Una vida y un corazón humanos pero de Jesús. ¿Podemos, acaso, tú y yo amar y entregarnos de igual manera? El corazón humano de María pudo hacerlo. Tú y yo tenemos su propio corazón como un escalón a la Puerta Santa que es Jesús. Con el ejemplo de la Santa Madre de Dios, no solo sabemos que podemos amar a Cristo, debemos amarle así porque la tenemos a Ella misma como intercesora.
Corazón generoso y tierno corazón como por naturaleza es el de toda mujer que es madre, el de María nos inspira profundamente. Y podríamos admirar a la Virgen por amar al Niño Dios, de igual manera que admiramos a cualquier madre que sostiene a su pequeño en los brazos. Pero el corazón de María ya era de Dios aún antes de la Anunciación. Había decidido reservar su corazón a Dios sin necesitar algún prodigio. En la Anunciación se consuma la previa entrega que ya se había realizado.
El corazón de María nos muestra todas las encontradas emociones que un corazón es capaz de sentir. Es el corazón de la Virgen uno tan grande y tan generoso, que es además nuestro propio refugio. Su corazón es, además de ejemplo y con dignidad sobresaliente para ser admirado, el consuelo para la aflicción. ¿Cuánto no comprenderás nuestros humanos dolores ella que enfrentó el dolor más profundo que se pueda experimentar?
Pero el corazón humano de nuestra Madre en Cristo no solo es un ejemplo de ternura amorosa o de abyecto dolor. María en su corazón es la Madre del buen consejo, y quien mejor nos puede enseñar a vivir el amor al prójimo.
Es a la Madre de Dios a quien hemos de acudir para pedirle que nos enseñe a amar más, a entregar más, a ser más justos, a rogarle que con su corazón dulcísimo nos proteja, nos enseñe, nos guíe.
Kairoi – En comunidad
Eres madre presencia de amor
que guía siempre nuestro caminar.
De tu mano y en comunidad
queremos ser testigos del Señor.
La caridad, servicio, amor
son dones que dan vida a los demás
y con Jesús, en torno al pan,
la fe y el compromiso crecerán
Buena Madre, contigo al andar,
queremos vivir en fidelidad.
Danos fuerza para compartir
la vida con aquel que sufre más.
La caridad, servicio, amor
son dones que dan vida a los demás
y con Jesús, en torno al pan,
la fe y el compromiso crecerán
Eres madre presencia de amor
que guía siempre nuestro caminar
27 de Noviembre
“La voluntad de Dios significó dolor, renuncia, humillación, obediencia, silencio, ocultamiento, insultos, desprecio, hasta el momento culminante de la cruz, cuando se consumó también para Ella su pasión junto a su Hijo amado”
María junto a la cruz muestra más claramente el papel que juega María en la misión de su Hijo. ¿Cuál va a ser la función de María en este nuevo pueblo de Dios?
Con la ausencia visible de Jesús a través de su muerte, los discípulos iban a quedarse huérfanos. Para suplir esa orfandad forzada por la muerte de Jesús, Él mismo los encomendó a su Madre. Lo que cada uno tiene que hacer con María es “recibirla en su casa” al estilo de San Juan Evangelista.
Este recibir a María “en su casa” es sólo una imagen para indicar una realidad más profunda: hay que tener a María como Madre, como intercesora, como ejemplo… Esto es todo lo que viene a nuestra mente al pensar en la analogía de “Madre”.
No podemos pasar por alto el hecho mismo de que María estaba junto a su cruz, acompañando a su Hijo. Aquí nos muestra una faceta que ya conocemos bastante bien de su personalidad: su gran fortaleza de espíritu. El hombre delante del sufrimiento se dobla fácilmente. No aguanta ver el sufrimiento, especialmente de sus seres queridos. Es común que la mujer se ponga histérica ante escenas sangrientas y ciertamente es bien comprensible, tomando en cuenta la gran finura de alma de la mujer.
La fortaleza de María puede decir mucho al hombre moderno tan acostumbrado a lo fácil y lo muelle. El hombre trata de erradicar la cruz de su vida. No sólo desaparece de las paredes de las casas y de las escuelas, sino especialmente de los corazones de los hombres. Parece ser que para muchos es un símbolo de poco progreso, reminiscencias de la edad media, de tiempos superados… Sin embargo, la Virgen junto a la cruz nos da otro mensaje: la cruz todavía vale, es absolutamente necesaria para ser feliz. (Autor: P. Fintan Kelly, LC, www.mariologia.org)
Misión País / Schoenstatt – Tu Voluntad
Señor en tu entrega
nos dejaste el camino para seguir
son tus pasos
los que vida han marcado en mí.
Encomendados
a tu Madre intentamos llegar mas a ti
Madre Maria,
imploramos tu bendición.
Es el mensaje el que me inspira
tus palabras que busco encontrar
tu gran ejemplo entregaste en la vida,
vida de luz que da Tu Voluntad.
Tu nos guías, dando gloria a los hombres en paz
es Tu Vida la que quiero en amor imitar
con Maria un mensaje de fe y caridad
Señor Tu Voluntad.
Buscar el consuelo
del espíritu y en su luz llegar al amor
ser testimonios,
misión entregada por Ti.
Somos libres y eso te damos
la voluntad entregada a Tu voz
aunque caigamos cientos de veces,
en ti la lucha es amor.
28 de Noviembre
El amor tierno y filial a María. María debe convertirse en la vida de un cristiano en objeto de ternura, de cariño, de afecto. A María hay que quererla como se quiere a una madre. Lejos de nuestra espiritualidad una actitud seca, austera, distante, fría hacia quien nos ama tanto, hacia quien aboga tanto por nosotros ante Dios, ante quien tanto nos cuida, ante quien vigila nuestros pasos para que no caigamos en el mal. De ahí la necesidad de tener con María momentos de encuentro, diálogos cordiales, intimidad y confianza. No puede pasar un día en nuestra vida que no nos dirijamos a Ella con la sencillez de un niño a contarle a nuestra Madre del Cielo nuestros problemas, nuestras alegrías, nuestras luchas, nuestros planes.
Pero la devoción a María no debe quedarse sólo en un afecto y amor, porque entonces se empobrecería. Debe convertirse en imitación de sus virtudes. Para nosotros María es la obra perfecta de Dios y en Ella resaltan con luz muy especial todos aquellos aspectos de una vida que agradan a Dios. Aunque nunca seremos tan perfectos como Ella, sin embargo podemos seguir sus pasos para llegar a Cristo a través de María. Su mayor deseo es que amemos a su Hijo, que seamos como Él, que vivamos su Evangelio. (Qué María sea nuestra guía en este camino!
Y no olvidemos esas formas de oración particular centradas en María como pueden ser el Santo Rosario. Una devoción que hay que llegar a gustar y gozar, metiendo el corazón en cada Avemaría, en cada invocación, en cada recuerdo de María. En casa en familia, ante el Santísimo, en los viajes, el rosario debe ser nuestro acompañante. (Autor: P Juan J. Ferrán | Fuente: Catholic.net)
Misión País / Schoenstatt – María Virgen Del Carmen
La historia de mi patria te recuerda
la estrella que sus pasos alumbró
las voces que forjaron los caminos
que hoy día nos congregan para Dios.
Tu manto cubrió sus esperanzas
y el corazón llenaste de pasión
la fuerza revive en nuestras almas
pues hoy te consagramos la misión.
María, Virgen del Carmen
tus hijos te quieren cantar
el pueblo que clama tu nombre
su fe hoy te vuelve a entregar
¡Salve Reina de Chile!
Madre del cielo y del mar.
¡Salve Reina de Chile!
Madre del cielo y del mar.
María confiamos nuestra vida
en tu inmaculado corazón
y alegres vivimos este tiempo
de amar sin medida al Señor.
En cada rincón de nuestro Chile
con fuerza se cante tu canción
tu Gracia ha colmado nuestro anhelo
de ser constructores del Amor.
María, Virgen del Carmen…
Traemos del sur y del desierto
la fuerza y la fe de esta misión
Contigo abriremos los caminos
que anuncien el paso del Señor.
29 de Noviembre
María es una mujer con el corazón en el cielo. María veía todo a través del cielo. ¿Qué importancia tenían el sufrimiento, las carencias, las luchas, los sacrificios, los esfuerzos, las renuncias, los momentos difíciles, cuando todo eso se ve desde el cielo? Ninguna. Todo es parte de ese camino hacia el cielo, ese camino estrecho que tanto asusta al ser humano, que conduce a Dios. Ella ha sido nuestra precursora en este camino, dándonos ejemplo. Sigamos a María en esta vida que sin duda es para todos “un valle de lágrimas”, pero tengamos siempre el corazón arriba, junto a Dios, con espíritu de resucitados.
Dios nos ha dado a María como Madre, Abogada, Intercesora, Mediadora, Amiga y Compañera. En la espiritualidad cristiana debe haber un gran sitio para María en el corazón de cada cristiano. De lo contrario nuestra espiritualidad estaría incompleta, sería muy pobre. (Autor: P Juan J. Ferrán | Fuente: Catholic.net)
Misión País / Schoenstatt – Alégrate una vez más
Fue en el silencio de esa Cruz
que tu Dolor forjó la paz.
Y viste volver a caminar,
al Salvador, el que nos dio la libertad.
Hoy caminas entre apóstoles y esperas
el misterio de tu encuentro con tu Dios y Señor.
Abran el cielo sin temor
Bajen los ángeles de Dios
y te eleven entre cantos.
Alégrate María una vez más,
los que te vieron regresar
cantarán esta verdad.
Virgen que fuiste hasta Belén,
para dar vida al que te amó.
Hoy vuelven los brazos del Señor
a bendecir y levantar tu corazón.
El Espíritu de Dios está contigo
Te hizo madre y refugio de esta historia de amor.
30 de Noviembre
En la hora decisiva de la historia humana, María se ofreció a sí misma a Dios, ofreció su cuerpo y su alma como morada. En ella y de ella el Hijo de Dios asumió la carne. Por medio de ella la Palabra se hizo carne (cf. Jn 1, 14). Así María nos dice lo que es el Adviento: ir al encuentro del Señor que viene a nuestro encuentro.
Esperarlo, escucharlo y contemplarlo. María nos explica para qué existen los edificios de las iglesias: existen para que acojamos en nuestro interior la palabra de Dios; para que dentro de nosotros y por medio de nosotros la Palabra pueda encarnarse también hoy.
Así, la saludamos como Estrella de la Evangelización: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, para que vivamos el Evangelio. Ayúdanos a no esconder la luz del Evangelio debajo del celemín de nuestra poca fe. Ayúdanos a ser, en virtud del Evangelio, luz para el mundo, a fin de que los hombres puedan ver el bien y glorifiquen al Padre que está en los cielos (cf. Mt 5, 14 ss). Amén. (Homilía, 10 de Diciembre 2006. Visita pastoral a la parroquia romana Santa María, estrella de la Evangelización. Recopilación: Pensamientos Marianos, Benedicto XVI)
Misión País / Schoenstatt – Hasta que el mundo arda por Él
María, toma todo
lo que tengo y soy
te ofrezco mi corazón
Como aquel niño
que hoy se acerca ante ti
y te habla de su canción.
Gota a gota mi sangre te entrego
día a día vivir su misión.
Hazme una antorcha que arda por Cristo,
Incendiar el corazón, ser hogar
como el sol que esparce tu luz
hasta que el mundo arda por Él,
hasta que el mundo arda por Él.
Maria, quiero soñar
nuevos caminos comenzar
Quiero ser santo y si debo morir,
mi vida quiero entregar.
Hazme una antorcha que arda por Cristo,
Incendiar el corazón, ser hogar
como el sol que esparce tu luz,
hasta que el mundo arda por Él,
hasta que el mundo arda por Él.
01 de Diciembre
“María es una mujer que ama…Como creyente, que en la fe piensa con el pensamiento de Dios y quiere con la voluntad de Dios, no puede ser más que una mujer que ama” (Deus Caritas Est, n. 41). Sí, queridos hermanos y hermanas, María es el fruto y el signo del amor que Dios nos tiene, de su ternura y de su misericordia. Por eso, juntamente con nuestros hermanos en la fe de todos los tiempos y lugares, recurrimos a ella en nuestras necesidades y esperanzas, en las vicisitudes alegres y dolorosas de la vida. Mi pensamiento va, en este momento, con profunda participación, a la familia de la isla de Ischia, afectada por la desgracia que aconteció ayer.
Su corazón, mediante el ser y el sentir con Dios, se ensanchó. En ella, la bondad de Dios se acercó y se acerca mucho a nosotros. Así, María está ante nosotros como signo de consuelo, de aliento y de esperanza. Se dirige a nosotros, diciendo: “Ten la valentía de osar con Dios. Prueba. No tengas miedo de él. Ten la valentía de arriesgar con la fe. Ten la valentía de arriesgar con la bondad. Ten la valentía de arriesgar con el corazón puro. Comprométete con Dios; y entonces verás que precisamente así tu vida se ensancha y se ilumina, y no resulta aburrida, sino llena de infinitas sorpresas, porque la bondad infinita de Dios no se agota jamás”. (Discurso, 1 de Mayo 2006. Homilía 8 de Diciembre 2005, Condecoración eucarística en el 40º aniversario de la clausura del Concilio Ecuménico Vaticano II)
Misión País / Schoenstatt – El Mensaje de Gabriel
Fue la luz del Señor
la que trajo tu voz a Nazaret,
y tus alas Gabriel se abrieron
para anunciar con gozo
a nuestro Salvador,
el Hijo de Dios.
En tus ojos la paz
fueron calma al temor y la Verdad.
Se hizo Vida en sus entrañas
llena de la Gracia eres,
alégrate en tu Dios
Virgen de Israel.
Dios te Salve María,
el Señor es contigo
y bendito es el fruto que llevas en ti,
al que llamaremos Emmanuel,
por siglos su luz reinará,
alégrate pues Él vivirá.
Vuelve pronto Gabriel
a contar la victoria de tu Dios,
y a anunciar entre los que esperan
que es María, nuestra Madre
y esclava del Señor,
Virgen de la luz y el dolor.
02 de Diciembre
María es ejemplo y apoyo para todos los creyentes: nos impulsa a no desalentarnos ante las dificultades y los inevitables problemas de todos los días. Nos asegura su ayuda y nos recuerda que lo esencial es buscar y pensar “en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (cf. Col 3, 2). En efecto, inmersos en las ocupaciones diarias, corremos el riesgo de creer que aquí, en este mundo, en el que estamos sólo de paso, se encuentra el fin último de la existencia humana.
En cambio, el cielo es la verdadera meta de nuestra peregrinación terrena. ¡Cuán diferentes serían nuestras jornadas si estuvieran animadas por esta perspectiva! Así lo estuvieron para los santos: su vida testimonia que cuando se vive con el corazón constantemente dirigido a Dios, las realidades terrenas se viven en su justo valor, porque están iluminadas por la verdad eterna del amor divino. (Ángelus, 15 de Agosto 2006)
Misión País / Schoenstatt – Nuestra Oblación
Confiados en tu misericordia
Nos acercamos a Ti Señor
Para ofrecerte de nuevo la vida
Para entregarte nuestra voluntad.
Venimos con María nuestra Madre
En la presencia de tus santos, Señor
Venimos a cantar Tu infinita bondad
El triunfo de Tu gracia: nuestra libertad.
Con tu amor y gracia Señor caminaremos
Cielo nuevo, nueva canción proclamaremos
Funde a fuego nuestra misión,
lánzanos a la aventura:
Manos que parten Pan, consagrado el andar.
Eterno Señor de todas las cosas,
Seguimos Tu bandera
Conoces de sobra nuestra humanidad
Fecunda nuestras miserias,
Refunda nuestras fronteras.
Hay hambre en el mundo de hoy,
Hambre de pan y justicia, Señor
Toma nuestros brazos, queremos servir
Contigo el Reino construir.
Confiados en tu misericordia
Nos acercamos a Ti Señor
Venimos a cantar tu infinita bondad
El triunfo de tu gracia nuestra libertad.
03 de Diciembre
En los Santos es evidente que, quien va hacia Dios, no se aleja de los hombres, sino que se hace realmente cercano a ellos. En nadie lo vemos mejor que en María. La palabra del Crucificado al discípulo —a Juan y, por medio de él, a todos los discípulos de Jesús: « Ahí tienes a tu madre » (Jn 19, 27)— se hace de nuevo verdadera en cada generación. María se ha convertido efectivamente en Madre de todos los creyentes. A su bondad materna, así como a su pureza y belleza virginal, se dirigen los hombres de todos los tiempos y de todas las partes del mundo en sus necesidades y esperanzas, en sus alegrías y contratiempos, en su soledad y en su convivencia. Y siempre experimentan el don de su bondad; experimentan el amor inagotable que derrama desde lo más profundo de su corazón. Los testimonios de gratitud, que le manifiestan en todos los continentes y en todas las culturas, son el reconocimiento de aquel amor puro que no se busca a sí mismo, sino que sencillamente quiere el bien. La devoción de los fieles muestra al mismo tiempo la intuición infalible de cómo es posible este amor: se alcanza merced a la unión más íntima con Dios, en virtud de la cual se está embargado totalmente de Él, una condición que permite a quien ha bebido en el manantial del amor de Dios convertirse a sí mismo en un manantial « del que manarán torrentes de agua viva » (Jn 7, 38). María, la Virgen, la Madre, nos enseña qué es el amor y dónde tiene su origen, su fuerza siempre nueva. A ella confiamos la Iglesia, su misión al servicio del amor. (Deus Caritas Est, 42, Benedicto XVI)
Pioneros de Schoenstatt – María Luz de Esperanza
De tristeza y de dolor,
El egoísmo en nuestras almas
No nos deja ver el sol.
La gente no cree en nada,
Le hace falta tu amor
Para conquistar batallas
En el nombre del Señor.
Y en medio de este desierto
Yo te doy mi corazón
María luz de esperanza,
María tu eres fuego de amor,
María luz de esperanza
Ilumina mi corazón
María guía nuestra misión.
Aquí todo es oscuro
Solo existe soledad
Úsanos como espadas
Par el mundo transformar.
No podemos seguir solos
Danos hoy la vocación
Para construir el mundo y lograr la redención.
Y en medio de este desierto
Yo te canto mi canción.
04 de Diciembre
“No temas, María”, le dice (el ángel). En realidad, había motivo para temer, porque llevar ahora el peso del mundo sobre sí, ser la madre del Rey universal, ser la madre del Hijo de Dios, constituía un gran peso, un peso muy superior a las fuerzas de un ser humano. Pero el ángel le dice: “No temas. Sí, tú llevas a Dios, pero Dios te lleva a ti. No temas”.
“No temas”. María nos dice esta palabra también a nosotros. Ya he destacado que nuestro mundo actual es un mundo de miedos: miedo a la miseria y a la pobreza, miedo a las enfermedades y a los sufrimientos, miedo a la soledad y a la muerte. En nuestro mundo tenemos un sistema de seguros muy desarrollado: está bien que existan. Pero sabemos que en el momento del sufrimiento profundo, en el momento de la última soledad, de la muerte, ningún seguro podrá protegernos. El único seguro válido en esos momentos es el que nos viene del Señor, que nos dice también a nosotros: “No temas, yo estoy siempre contigo”. Podemos caer, pero al final caemos en las manos de Dios, y las manos de Dios son buenas manos. (Homilía, 28 de Diciemnbre 2005. Visita pastoral a la parroquia romana Nuestra Señora de la Consolación)
Alumnos UC, Cristobal Fones / Schoenstatt – Consagrados a ti
nos acercamos a ti, Señor,
para ofrecerte de nuevo la vida;
para entregarte nuestra voluntad.
en la presencia de tus santos, Señor.
Venimos a cantar tu infinita bondad,
el triunfo de tu gracia, nuestra libertad.
Cielo nuevo, nueva canción, proclamaremos.
Funde a fuego nuestra misión, lánzanos a la aventura:
Manos que parten pan, consagrado el andar.
Conoces de sobra nuestra humanidad;
fecunda nuestras miserias, refunda nuestras fronteras.
hambre de pan y justicia, Señor.
Toma nuestros brazos, queremos servir;
contigo, el Reino construir.
nos acercamos a ti, Señor.
Venimos a cantar tu infinita bondad,
el triunfo de tu gracia, nuestra libertad.
05 de Diciembre
¿Por qué entre todas las mujeres Dios escogió precisamente a María de Nazaret? La respuesta está oculta en el misterio insondable de la voluntad divina. Sin embargo, hay un motivo que el Evangelio pone de relieve: su humildad. Lo subraya bien Dante Alighieri en el último canto del “Paraíso”: “Virgen Madre, hija de tu Hijo, la más humilde y más alta de todas las criaturas, término fijo del designio eterno” (Paraíso XXXIII, 1-3). Lo dice la Virgen misma en el Magníficat, su cántico de alabanza: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, (…) porque ha mirado la humildad de su esclava” (Lc 1, 46. 48). Sí, Dios quedó prendado de la humildad de María, que encontró gracia a sus ojos (cf. Lc 1, 30). Así llegó a ser la Madre de Dios, imagen y modelo de la Iglesia, elegida entre los pueblos para recibir la bendición del Señor y difundirla a toda la familia humana. (Ángelus, 8 de Diciembre 2006, Benedicto XVI)
Mision País/ Schoenstatt – Canto al Padre Dios
te alaben con fe nuestras familias
y venga tu Reino a cada hogar.
Padre Dios en manos de María
Tu Gloria venimos a anunciar.Padre Dios somos los hijos
que el alma queremos transformar
la Patria que nos has entregado
tu canto la vuelve a renovar.
Padre Dios somos los hijos
que el alma queremos transformar
Hoy celebramos alegres y unidos
tu eterna victoria y lealtad.
Padre Dios de nuestra historia
Venimos por tu inmensa bondad
Padre comienzan a escucharse
las voces que quieren avanzar.
Del sol y del valle se escuchen los salmos
y el viento anuncie tu Paz.
Padre Dios somos los hijos
que el alma queremos transformar
la Patria que nos has entregado
tu canto la vuelve a renovar.
Padre Dios somos los hijos
que el alma queremos transformar
/:Hoy celebramos alegres y unidos
tu eterna victoria y lealtad:/
Padre Dios.
08 de Diciembre
En la actual sociedad de consumo, este período sufre, por desgracia, una especie de “contaminación” comercial, que corre el peligro de alterar su auténtico espíritu, caracterizado por el recogimiento, la sobriedad y una alegría no exterior sino íntima.
Por tanto, es providencial que la fiesta de la Madre de Jesús se encuentre casi como puerta de entrada a la Navidad, puesto que ella mejor que nadie puede guiarnos a conocer, amar y adorar al Hijo de Dios hecho hombre. Así pues, dejemos que ella nos acompañe; que sus sentimientos nos animen, para que nos preparemos con sinceridad de corazón y apertura de espíritu a reconocer en el Niño de Belén al Hijo de Dios que vino a la tierra para nuestra redención. Caminemos juntamente con ella en la oración, y acojamos la repetida invitación que la liturgia de Adviento nos dirige a permanecer a la espera, una espera vigilante y alegre, porque el Señor no tardará: viene a librar a su pueblo del pecado. (Ángelus, 11 de Diciembre de 2005, Benedicto XVI)
Mision País/ Schoenstatt – Pentecostés
Tras un largo camino
nos encontrábamos congregados.
Entre el frío y el miedo
que impedía mi oración,
perseveraba.
Pues un mismo espíritu
acompañaba mi misión,
era María, la Madre del Señor.
Unidas nuestras almas
en la soledad de abandono.
Con duda y confusión,
ante la ausencia de tu Voz
conocida.
Y un fuerte ruido despertó
nuestro sueño,
aquel soplo sobre nosotros,
el Espíritu de Dios.
Aparecen impetuosas
llamas de fuego y de luz.
Para inundarnos de espíritu y de paz.
Ven Espíritu de Dios,
llena mi alma, llénala hasta rebosar.
Que no me canse de hablar,
que es urgente proclamar,
que la historia se repite.
Todo pueblo reconozca tu Mensaje de Amor,
que no me canse de gritar
que no te has ido,
que hoy y siempre estás aquí.



