
En esta página he querido recordar el verdadero significado de cada Mandamiento.
¿ Por qué Dios nos da mandatos si somos, por Su gracia, libres?
La guía que encausa nuestro ser, la norma necesaria para seguir el camino verdadero y así llegar a la Verdad, aquella que sólo es en y por Cristo, es un regalo del Padre y no una ley imperativa o impositiva. Nos invita a caminar por la senda de la perfección dentro de la imperfección que en cada ser humano hay.
De nosotros depende acoger Sus enseñanzas o continuar por el camino medio , en el peor de los casos, ancho y lograr la felicidad terrenal y mundana, que no es verdadera felicidad.
“Escucha bien lo que nos dice nuestro Padre Dios en la Biblia. No olvides que la Biblia es la carta que te escribió a ti, que eres su hijo: Y ahora, Israel, esto es lo único que te pide el Señor, tu Dios: que le temas y sigas todos sus caminos, que ames y sirvas al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, observando sus mandamientos y sus preceptos, que hoy te prescribo para tu bien (Deuteronomio 10, 12-13).
Desde el inicio te digo con toda mi convicción y amor: Los diez mandamientos son diez recetas que Dios te ha dado para tu bien, para la verdadera felicidad, aquí abajo, y sobre todo diez recetas para conseguir la felicidad allá arriba. ¿Te parece poco y de poca monta?¿Quieres ser feliz? Cumple los diez mandamientos. ¿Quieres salvarte, es decir, salvar tu cuerpo y tu alma? Vive los diez mandamientos, con mucho amor.
Ellos, los mandamientos, son camino seguro de salvación eterna. Sé que esta palabra, salvación eterna, te queda grande y tal vez te asuste. No temas: es la realidad más hermosa que existe. Nadie quiere perderse. Todos quieren salvarse, no sólo aquí abajo, sino después de nuestra muerte, ¿no es así?
Los mandamientos son semáforos que en tu camino hacia Dios te marcan lo que debes hacer y lo que debes evitar; te señalan luz verde, luz roja, luz ámbar. ¿Quieres darte un cacharrazo? Tú sabes lo que pasa cuando no se respetan las señales de tráfico: accidentes mortales, caos, lágrimas, muchas lágrimas. Pero si respetas las señales, te irá bien y llegarás a tu destino, sano y salvo.”
P. Antonio Rivero LC
http://es.catholic.net/conocetufe/843/2923/articulo.php?id=32798




25 comments
Comments feed for this article
Febrero 26, 2008 en 10:02 pm
Andrea
“Hoy más que nunca es oportuno, necesario y urgente hablar y escribir sobre los diez mandamientos de la ley de Dios, aunque no guste a algunos. Si no, ¿quién va a parar esa ola de relativismo, escepticismo, agnosticismo ante las cosas de Dios? ¿Quién va a parar esa ola de corrupción, degeneración, malversación de fondos, mentiras, fraudes electorales, deshonestidades… olas que pretenden ahogarnos? ¿Quién va a parar esa ola de libertinaje, desenfreno, descaro pornográfico e indecencia en las películas?
Si no hablamos o escribimos sobre los diez mandamientos, ¿quién va a parar a esos médicos asesinos, a esos políticos inescrupulosos, a esos abogados comprados, a esos maestros y sacerdotes -pocos gracias a Dios- pedófilos?
¿Quién va a parar a esas parejas que sin estar casadas, ya están juntadas, viviendo bajo el mismo techo, en la misma cama, como si fueran esposo y esposa, y no se ruborizan, y no les importa lo que de ellos digan, pues “todos lo hacen”?
¿Quién va a parar a esas parejas ya casadas, que ante la primera dificultad y cambio de aire, ya prefieren dejar su pareja, sus hijos… y buscar otro compañero sentimental y afectivo, que le llene esa carencia que necesita?
¿Quién va a parar esa ola de narcotráfico, mafias, guerras, robos?
¿Urge o no urge hablar de los diez mandamientos?
Los diez mandamientos son camino de felicidad, de paz, de armonía, de serenidad, de amor, de limpieza, de honradez. Y sobre todo, son el modo de demostrar a Dios que de verdad le amas, le pones contento, y demuestras que eres su hijo bueno.”
http://es.catholic.net/conocetufe/843/2923/articulo.php?id=32798
Febrero 28, 2008 en 1:06 am
GRAZNIDO
Querida Andrea
Me has dejado pensativo, estoy leyendo un libro de Claudio Naranjo, Carácter y Neurosis, eso para reconocer que tipos de neuróticos trato y cual tipo soy yo mismo.
El caso es que Naranjo, influenciado por un maestro sufí, afirma que la neurosis se transmite (entre otras formas) parentalmente, así de generación en generación se va transmitiendo y finalmente somos todos neuróticos: El mundo está loco.
Creados de la luz de la verdad que no fue apagada por las tinieblas, sin embargo expulsados del paraíso vivimos en un grado creciente de caída de la consciencia (neurosis), por tanto una degradación de la vida emocional y de la motivación, nos creemos libres sin embargo.
Y no somos libres somos esclavos de una vida emocional y motivación distorsionadas.
De tal forma es la masificación que el hombre verdadero es mirado como un idiota.
Tienes mucha razón al recordar el significado de los diez mandamientos, es más pienso que, como sucede en algunas ciudades de otro país, los diez mandamientos deberían estar esculpidos en piedra en la plaza pública para que las gentes en su quehacer cotidiano los recordaran al pasar.
No deben estar los diez mandamientos encerrados entre cuatro paredes deberían ser públicos y notorios.
Como siempre sucede la violación de los diez mandamientos afecta a los más desposeídos, los indefensos, mirado desde ese punto de vista es una cuestión social y no solo de fe individual, privada.
El abuso del poder, la corrupción, la lenidad en el manejo de los recursos de todos ,el no respeto a la palabra empeñada, la mentira, el robo y todas las plagas que nos acosan día a día favorecen a unos pocos que manejan a su amaño las riendas del poder en detrimento de los más.
Un orden social libre compuesto de hombres consientes libres de distorsiones motivacionales y emocionales irá muchos más rápido en el camino hacia una sociedad mejor.
Tienes razón hay que recordar el significado de los diez mandamientos… cada día.
Saludos
Guillermo
Febrero 28, 2008 en 1:09 am
GRAZNIDO
¡Plop!… ¿soy spam?
Febrero 28, 2008 en 1:14 am
Andrea
No, Guillermo, sabes que este wordpress de pronto se manda solo…perdóname, por favor!!! No eres spam ni estás en moderación, no te preocupes, de pronto falla este sistemita….
Leeré tu comentario, muy extenso!!! Eso me da alegría.
Cariños
Febrero 28, 2008 en 1:21 am
Andrea
Ay mi amigo…he leido tu texto….arduo análisis el que haré….la noche es larga ¿o no?
Por respeto a ti contestaré a “conciencia” plena , dame algo de tiempo porque has puesto, como en todos tus comments varios puntos a desarrollar, lo cual yo, personalmente agradezco.
En efecto, trataré de desarrollar cada mandamiento en forma clara, de modo tal que comprendamos el sentido y alcance y cómo “tratar” de cumplir cada uno de ellos…en eso consiste la vida porque de ello deriva luego el aspirar a la santidad, todos podemos ser santos, lo que no implica de manera alguna que no nos equivoquemos o pequemos.
Prometo respuesta….mereces una opinión fundada, siempre pones los temas de fondo a partir de un texto, agradecida estoy
Cariños
Febrero 28, 2008 en 1:23 am
GRAZNIDO
Perdoname tú, soy un perseguidor- perseguido, neurotico del tipo VI.. o sea un parano!!!… jjaja
No aprenderé nunca!!
Buenas no ches
Febrero 28, 2008 en 1:26 am
GRAZNIDO
Borra please mis paranoias..por favor!!! (28, 2008 en 1:09 am / 2008 en 1:23 am y esta misma,no caben acá tamañas leseras!!
Ya me pongocamisa de fuerza y a dormir.
Febrero 28, 2008 en 1:26 am
Andrea
Por Dios que me haces reir!!!!
Convengo en ello….te concedo el diagnóstico. ¡¡¡Broma!!!
Cariños
Febrero 28, 2008 en 1:28 am
Andrea
No los borraré porque una cuota de humor siempre es bienvenida sea donde sea, Jesús también rie, Guillermo, y es feliz cuando nosotros lo somos.
Cariños.
Febrero 28, 2008 en 1:34 am
GRAZNIDO
Jesus debe estar muy contento entonces.
Gracias Andrea…y una vez que yo me ubique bien en el anagrama te ubicaré a tí…aunque por ahora no meparece que te asimiles a alguno.
Buenas noches.
PS.Lo decia porque el tema que tratas es muy serio… pero si prefieres dejarlo y reir tanto mejor.
Febrero 28, 2008 en 1:34 am
GRAZNIDO
Buenas noches
Febrero 28, 2008 en 1:36 am
Andrea
Buenas noches, descansa.
Febrero 28, 2008 en 1:40 am
GRAZNIDO
¿VES?…pasé rápidamente de la inquietud por lo del spam a estar muerto de la risa.
Esquizoide tipo V
No hay caso
Ya haora si buenas noches…y descansa tú también.
Febrero 28, 2008 en 1:43 am
Andrea
También estoy de acuerdo con el diagnóstico…..(bromita de nuevo)
Buenas noches….ahora si descansa….
Febrero 28, 2008 en 3:42 pm
Andrea
“Maestro, -le preguntaba el joven del Evangelio a Cristo- ¿Qué he de hacer yo de bueno para conseguir la vida eterna?”. Y Jesús le responde: “Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mateo 19, 16-17).
Es necesario que vuelvan a resonar los diez mandamientos de Dios:
“Amarás a Dios sobre todas las cosas”.
“No tomarás el Nombre de Dios en vano”.
· “Santificarás las fiestas”.
“Honra a tu padre y a tu madre”.
“No matarás”.
“No cometerás actos impuros”.
“No robarás”.
“No dirás falsos testimonios ni mentirás”.
“No desearás la mujer o el varón que no te pertenece…No consentirás pensamientos ni deseos impuros”.
“No codiciarás los bienes ajenos”.
Y estos mandamientos dicen todo con claridad.
“No matarás”. No dice: “No interrumpirás el embarazo” o “No harás una selección sexual prenatal”.
“No mentirás”. No dice: “No mentirás en algunas ocasiones”.
“No cometerás adulterio”. No dice: “Cuando no te vaya bien con tu mujer, búscate otra”.
“No robarás”. No dice: “No robarás al que no te roba”.
Estos diez mandamientos … deben ser una bocanada de oxígeno y una ráfaga de luz en la oscuridad, un punto de referencia y una sacudida moral en medio de nuestra buscada y confusa, pero comodísima ambigüedad.
Este es el código moral más antiguo de la humanidad y el único válido para construir una hermosa civilización.
Dijo el Papa Benedicto XVI el domingo 8 de enero de 2006: «Los mandamientos son un “sí” a un Dios que da sentido, en los primeros mandamientos; “sí” a la familia, cuarto mandamiento; “sí” a la vida, quinto mandamiento; “sí” al amor responsable, sexto mandamiento; “sí” a la solidaridad y a la responsabilidad social y a la justicia, séptimo mandamiento; “sí” a la verdad. Esta es la filosofía de la vida y la cultura de la vida que se hace concreta, posible y bella en la comunión con Cristo».
Oración
Señor, amo tus mandamientos, grábamelos a fuego en mi corazón. Que los viva con alegría, pues son camino para amarte y son también camino de felicidad y realización personal. ”
P. Antonio Rivero LC
http://es.catholic.net/conocetufe/843/2923/articulo.php?id=32798
Febrero 29, 2008 en 7:24 am
roberto viera gonzalez
Yo practicaré como nunca dos de ellos. Gracias por este recuerdo, amiga mía. Urge la urgencia. Y no es rebundancia. Es insistencia en la perseverancia. La debilidad es la mayor de nuestras realidades. Por lo menos en mi, para mi.
Yo también te pido que los grabes con fuego en mi. Pero….. ¡con harto fuego! Quiero sentir ese incendio en mi alma. yo aguanto, mi Señor. yo aguanto.
Marzo 1, 2008 en 11:37 pm
Andrea
“Resuena en nuestros oídos la pregunta del joven rico: Maestro, ¿qué he de hacer para conseguir la vida eterna? Marcos 10, 17.
Le contestó Cristo: – Cumple los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás testimonio falso, honra a tu padre y a tu madre.
Te dije que el Decálogo, es decir, los diez mandamientos, es un camino de vida, felicidad, realización personal: Si amas a tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, sus preceptos y sus normas, vivirás y te multiplicarás Deuteronomio 30,16.
Los diez mandamientos son resumen y proclaman la ley de Dios. Son un don de Dios a la humanidad, para que conozcas su Santa Voluntad. Por tanto, no son una carga; son un don. Y un don se recibe con las manos abiertas, se agradece, se disfruta y se comparte, ¿no crees? No se puede despreciar un regalo. Sería una ingratitud imperdonable y un descaro sin nombre.
Los diez mandamientos enuncian las exigencias del amor de Dios y del prójimo. Los tres primeros se refieren más al amor de Dios, y los otros siete más al amor del prójimo. ¿No te dijo Cristo que toda la ley se resumía en el amor a Dios y en el amor al prójimo? ¡Qué hermoso mensaje el de Cristo: amar!
Los mandamientos de la ley de Dios no son cadenas ni barreras: son, más bien, caminos para disfrutar de la verdadera libertad, sin las más duras esclavitudes de tus pasiones desordenadas que te conducen al pecado.
No puedes reducir los mandamientos a una serie de fronteras infranqueables, a unas defensas a las que no puedes tocar para no electrocutarte, como sucede con la corriente eléctrica. No. Son mucho más: son caminos para realizarte como hombre, primero; y evitan que te salgas de la carretera que te conduce a la felicidad y al cielo. ¿Te parece poco?
Los mandamientos resumen la “ley” de Dios, y todos tenemos un poco de miedo a la ley, como si con ella se restringiera algo que amamos mucho los hombres: nuestra libertad. Nadie quiere que se le pise o se le ponga trabas y límites a la libertad.
Pero no debes olvidar que tu libertad no es absoluta, sino limitada. La libertad absoluta sólo la tiene Dios. Sólo Dios es la verdadera Libertad, como también es la Verdad absoluta, la Unidad perfecta, la Belleza incomparable. Tú y yo, tenemos algo de esto, pero participado por Dios, al darnos la existencia. Por eso, todo en nosotros es limitado, no absoluto. No pretendas endiosarte. Sé humilde.
No temas a la ley. Una ley bien hecha no es la que restringe tus derechos, sino la que te da la garantía de poder usar en pleno tus derechos y tu libertad.
Las leyes ponen, sí, limitaciones a tus caprichos, pero no a tu libertad, que la encauza y la cuida.
Los diez mandamientos no son diez caprichos que Dios te ha impuesto para salvarte. Son, por el contrario, el resumen de las diez grandes aspiraciones de la naturaleza humana, las diez condiciones que son necesarias para la plena realización de tu naturaleza y para el logro de tu felicidad.
La ley del Señor es suave para los humildes y los que aman con corazón abierto y sencillo.
El Decálogo contiene una expresión privilegiada de la ley natural, esa ley que ha puesto Dios en el corazón de cada hombre, de todo hombre; y, por lo mismo, en tu corazón. El corazón humano ha sido esa piedra donde Dios quiso grabar los diez mandamientos. Por tanto, aunque han sido revelados por Dios a Moisés, sin embargo, son accesibles a la sola razón. Todos podemos conocerlos, pues nacemos con ellos grabados en el corazón. Basta que tengas inteligencia y los captarás perfectamente.
Ahora daremos un paso más y contestamos a estas preguntas:
1° ¿Qué características tienen los diez mandamientos?
2° ¿Por qué te cuestan tanto los diez mandamientos?
3° ¿Qué frutos experimentarás, si cumples los diez mandamientos?”
P. Antonio Rivera LC
http://es.catholic.net/conocetufe/843/2923/articulo.php?id=32799
Marzo 3, 2008 en 8:52 pm
Leonardo
Gracias Dios porque no sólo eres mío.
Eres el Dios de quienes amo.
Y de aquellos que no creen en Ti.
Y de otros que te combaten sin conocerte.
A quienes a veces ataco en ridícula furia.
En ves de intentar mostrarles Tu cara en la mía.
Es mi culpa, no proyecto Tu rostro en mi actuar.
Es más fácil mirar a otro lado.
¡Qué estupidez!
Eres Tú quien busca mi mirada.
Ahí estás Tú…me sigues, me buscas.
Gracias mi Dios por Tu perdón.
A los que más amas, a los que Te necesitan.
A mí tu insignificante servidor inútil.
Pues de la ira, del rencor y la guerra.
Se nutre la soledad en muerte eterna.
Silencio sin respuesta.
Designio voluntario fatal.
Enséñame a amarme a mi mismo.
Enséñame a amar a mis hermanos.
A amarte sobre todas las cosas.
A ser digno de tu generoso Amor.
Y que sea yo quien llegue primero a Ti.
A recibir Tu paternal abrazo en el cielo.
Antes que los míos y a los que más amo.
Derrama tu paz en el mundo.
Di una sola palabra.
Y mi alma será salva.
Imbécil ignorante yo, tan lejos…
De tu Divina Esencia.
¡DIOS, ERES AMOR!
Marzo 4, 2008 en 12:50 am
Leonardo
Pido disculpas por un error muy grave de mi parte, una vez escrito en este blog. Expresión de una justificación acomodada…quizás…no necesariamente mal intencionada, más bien acomplejada, sesgada, por un sentimiento de exclusión personal que ahora definitivamente no siento:
La fe NO es personal, es una semilla que Dios planta en tierra fértil, nuestros corazones, después nosotros nos debemos a ella para amorosamente retribuir ese don en el prójimo cercano, nuestra familia y semejantes.
Sin semillas no se reproduce la vida, de ella no debemos sentir verguenza ni miedo, de mostrarla, de dispersarla a los cuatro vientos, sin prójimo no hay Dios, no hay fe, cualquiera sea nuestra situación personal ante El. Sobre ese asunto personal ya tendremos oportunidad de conversar directamente con Cristo, el cordero de Dios, si no hay oídos en la tierra… siempre los hay…como criterios también los hay.
Cada uno de nosotros es único e irrepetible ante los ojos de Dios, Dios nos ama individual y colectivamente, repito, somos pequeñas semillas lanzadas al viento, separadas, pero también somos parte de la humanidad unida en Cristo y la Mater como un hermoso trigal mecido por el viento en armonía sin igual, creciendo juntos y madurando ante los amorosos rayos de luz que nos envía el Padre Sol.
Qué bien entiendo ahora esas palabras pronunciadas en el Estadio Nacional:
¡No tengáis miedo de mirarlo a El!
Marzo 4, 2008 en 1:04 am
Andrea
Leonardo
Su humildad de alma queda demostrada de manera completa, abierta y transparente en este comentario último.
Y humildemente lo agradezco. Somos personas que constantemente crecemos, evolucionamos, caminamos hacia El, de tal modo que todos, en algún momento, pensamos de alguna manera pero luego la certeza del Amor del Padre nos señala el camino exacto, con esa ternura que sólo El entrega.
Me siento tremendamente orgullosa de usted, y todos sus últimos comentarios dan muestras cierta, certera, de que usted es un hombre muy bueno y de alma abierta al Padre y a la Mater.
“Dios habita en el alma” Esta preciosa frase la aprendí de usted, y es tan significativa que la he hecho mía, pues su sentido profundo y real es el que permite comprender que todo hombre lleva a Dios en el alma, sólo que algunos no lo ven. otros requieren de mayor tiempo. La misericordia y el amor infinito es rasgo fundamental de aquel Padre Perfecto que tanto nos ama que no excluye de regaloneos a hijo alguno.
Gracias, Leonardo. Gratitud por sus palabras y consecuencia en su vida diaria, doy fe de ello.
Cariños
Andrea
Marzo 4, 2008 en 1:52 am
Leonardo
Por favor Andrea, no me de las gracias, todo lo por hacer está pendiente para mí…estoy atrasado, debo apresurarme, hay tierra fértil a mi rededor, tengo pocas semillas, pero El que multiplicó los panes se encargará de llenar mi talega de ellas.
Gracias y cariños para Usted Andreita.
Buenas noches.
PS: estoy releyendo “Un Fuego que enciende otros fuegos.” del Padre Alberto Hurtado.
Marzo 5, 2008 en 12:36 am
Andrea
Primer mandamiento “Amarás a Dios sobre todas las cosas”.
¡Sólo Dios basta!
Se ha dicho que el hombre moderno ha matado a Dios y ahora no puede deshacerse de su cadáver .
¿De verdad habrá hombres que no crean en Dios?
Encontré por ahí la oración del ateo, de Juan Arias:
“Soy ateo y por tanto no puedo rezar a nadie, porque para mí no existe ese Alguien superior, distinto de mí, a quien poder dirigirme. Sin embargo, tengo que confesar que a veces siento fuerte la angustia de la soledad. A veces tengo necesidad de gritar a un Ser Supremo mi sed de no sé qué cosa infinita y de preguntarle tantos porqués que no tienen respuesta, pero sería como hablar al viento.
Sé, por lo tanto, que debo aceptar la realidad; deberé caminar en la oscuridad, tendré que renunciar a la respuesta definitiva a cuál es la razón de mi existencia. Me parecen locos los que dicen que creen, aunque a veces me sorprenden pensando si el loco no seré yo.”
¡Dios, Dios, Dios! ¿Serás una hermosa invención de los poetas? ¿Serás el eco de cuantos se engañan para poder aferrarse a una esperanza? ¿Serás la proyección inconsciente de la necesidad humana de protección?
Claro que…también podrías ser la única realidad verdadera que da sentido a las cosas, a los acontecimientos, a la vida, al sufrimiento y a la muerte.
Pero…¿y si fueses sólo una ilusión humana que pretende divinizar lo que es sólo tierra? Yo, pues, gritaré mi oración al viento. Sí. Los creyentes se reirán diciendo que ese viento al que yo rezo se llama Dios.
¿QUÉ ENTRAÑA ESTE PRIMER MANDAMIENTO?
1. La vivencia de las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad
El hombre es un ser que, así como necesita comer y dormir, también necesita creer en algo o en alguien superior que responda a sus interrogantes.
A lo largo de la historia de la humanidad podemos constatarlo. No ha existido ninguna cultura en la que las divinidades no se hagan presentes: Zeus, Júpiter,… El hombre es un ser religioso por naturaleza.
El primer mandamiento no lo inventó Dios cuando le entregó las tablas a Moisés. Está escrito en el corazón del hombre desde siempre. Dios puso esta necesidad en el hombre al crearlo a su imagen y semejanza y sabe que Él es la única respuesta. Por eso le da un mandato al hombre: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”, no porque Dios necesite ser amado, sino porque el hombre necesita amar a Dios.
Todo tu día es un ejercicio de las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.
Creer en Dios y creer a Dios, tu Creador y Señor, Providencia amorosa. Creer con una fe firme, recia, luminosa, contagiosa, profunda y madura. Tu fe no debe ser débil, opaca, apagada, superficial e infantil. Con el paso de los años, además de crecer en edad y sabiduría, debes crecer en tu fe.
Confiar en Dios, porque Él nunca te falla, porque es tu Padre cariñoso y solícito, y te concede lo que necesitas para tu bien material y para tu alma. Confiar y esperar en Él a pesar de todo y contra toda esperanza. Dios tu Padre te lleva de la mano en el camino de la vida; unas veces te hace caminar por senderos luminosos y hermosos; otras veces, por senderos difíciles y no tan lindos (enfermedades, pruebas, golpes de la vida, etc.), pero no temas. Él va contigo. Lánzate a sus brazos. El timón de tu vida lo lleva Él.
Y sobre todo, amarlo. Con un amor personal, pues tanto Él como tú es una Persona. Con un amor real y operante, manifestado en obras. Dios te pide que le ames. No podía ser de otra manera, pues es tu Padre y tú eres su hijo.
Es conmovedor considerar cómo la ley de Dios comienza con lo más hermoso: con el amor. Otras religiones, tal vez inicien con el temor, el miedo. Nosotros, con el amor.
La gente por la calle se nos acerca y nos pide fuego, limosna, un empleo, una recomendación, la hora… Dios se acerca a los hombres para mendigar amor.
¡Qué hermoso y conmovedor! Dios te pide que le ames.
¿Por qué te mendiga amor? Porque es tu Padre Dios, que quiere establecer y entablar contigo una relación hermosa de padre a hijo. Quiere hacerte feliz, compartir su intimidad contigo. Y sólo es posible esto desde el amor.
Te pide amor porque Él te ha amado primero. Sólo así corresponderás a su amor.
P. Antonio Rivero LC
http://es.catholic.net/conocetufe/843/2923/articulo.php?id=32801
1ª parte.
Marzo 7, 2008 en 11:56 pm
Andrea
Te pide amor porque “obras son amores”. Cristo lo dijo: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”. Por tanto el que ama a Dios, estará ya cumpliendo todos los demás mandamientos.
Ahora bien, no se puede amar bien lo que se conoce mal. Y hay algunos que dicen que aman a Dios, pero no hacen el menor esfuerzo por conocerle a Él en la Biblia y conocer su voluntad, a través de los mandamientos.
¿Qué pensarías tú de un hijo que dijera que ama a su padre y a su madre y ni siquiera se molestara en leer las cartas que ellos le envían al hijo, en el caso de estar lejos el hijo?
Por eso para que puedas vivir el primer mandamiento primero tienes que conocerle a Dios:
A través de la lectura asidua, amorosa, ferviente de la Biblia, especialmente del Nuevo Testamento. Ahí te sale Dios al paso de tu vida y te ilumina, te consuela, te fortalece, te orienta y te hace conocer su santa Voluntad. La Biblia es la carta que te ha escrito tu Padre Dios.
A través de la lectura del Catecismo de la Iglesia católica. Aquí encontrarás el resumen de tu fe, explicado de manera magistral, extensa y muy positiva. No olvides que la fe es el mayor tesoro que tienes, y vale más que la vida. El Catecismo ha sido el esfuerzo que ha hecho tu madre Iglesia para explicarte extensamente lo que es tu fe, cómo celebrarla, cómo vivirla y cómo rezarla.
A través de los sacramentos, sobre todo, de la Confesión y Eucaristía. Acércate a ellos para conocer el amor misericordioso de Dios en la Confesión al perdonarte todas tus caídas y desamor; y para saborear el Pan de vida eterna en la Eucaristía, en cada Misa.
Se trata, pues, de tener a Dios como el mayor valor de tu vida. En torno a Él debería girar tu día, tu trabajo, tu estudio, tu familia, tus cosas, tu noviazgo…Para ello, debes aumentar cada día tu fe en Dios, tu esperanza en Él. Y el amor brotará de los costados de tu existencia. ¡Haz la prueba!”
P. Antonio Rivero LC
http://es.catholic.net/conocetufe/843/2923/articulo.php?id=32801
2ª parte
Marzo 24, 2008 en 11:43 pm
Andrea
Segundo: “No tomarás el Nombre de Dios en vano”
En el Padrenuestro, ¿cuál es la primera petición que hacemos a Dios? “Santificado sea tu nombre”.
El nombre de Dios es tan “Santo” que los israelitas no se atrevían ni siquiera a pronunciarlo y usaban todo tipo de circunloquios o rodeos: Dios era “el Señor”, o “el todopoderoso” o “Aquel que nadie ha visto” o “El que está en los cielos” o “Aquel cuyo nombre es santo”, “El que es”. Y todo, por el respeto que sentían por Dios.
¿Me dejas escribirte una cita un poco larga de santo Tomás sobre este tema del nombre de Dios?
“El nombre de Dios es, en primer lugar, admirable porque obra maravillas en todas las criaturas. Por eso el Señor dice en el Evangelio: “En mi Nombre arrojarán los demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en sus manos, y si bebieren un veneno no les hará daño” (Marcos 16, 17).
En segundo lugar, el nombre de Dios es amable. “Bajo el cielo, dice san Pedro, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos” (Hechos 4, 12). Ahora bien, la salvación debe ser amada por todos. San Ignacio de Antioquia, que amó tanto el nombre de Cristo, nos ofrece un ejemplo de este amor. Cuando el emperador Trajano lo conminó a que negara el nombre de Cristo, respondió que le era imposible separarlo de sus labios. Y como el emperador lo amenazara con degollarlo, para arrancar así a Cristo de sus labios, Ignacio respondió: “Aunque me lo quitaras de mis labios, nunca podrás arrancarlo de mi corazón; pues llevo este nombre grabado en mi corazón, y es por eso que no puedo dejar de invocarlo”. Oyendo esto Trajano, y queriendo ver si era cierto, luego de haberle hecho cortar la cabeza, mandó que le arrancaran el corazón. Y se halló que en él estaba grabado con letras de oro, el nombre de Cristo. Porque había puesto ese nombre en su corazón, como un sello.
En tercer lugar, el nombre de Dios es venerable. Afirma el apóstol que “al nombre de Jesús se dobla toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno” (Filipenses 2, 10). En el cielo, por parte de los ángeles y los santos. En la tierra, por parte de los hombres que viven en el mundo; éstos lo hacen, o bien por amor a la gloria que desean alcanzar, o bien por temor a las penas del castigo. En el infierno, por parte de los condenados, que lo hacen por temor.
En cuarto lugar, el nombre de Dios es inefable, porque ninguna lengua es capaz de expresar toda su riqueza. Por esta razón a veces se intenta una aproximación por medio de las creaturas. Y así se le da a Dios el nombre de fuego, en razón de su poder purificador. Porque así como el fuego purifica los metales, Dios purifica el corazón de los pecadores. Por esto se dice en la Escritura: “Vuestro Dios es un fuego que consume” (Deuteronomio 4, 24)”.
Entre los cristianos el nombre de Dios es moneda corriente. Hablan de Él incluso quienes en Él no creen. Se ha vuelto en muchas cosas una muletilla, una exclamación, un chascarrillo, una blasfemia a veces.
“¡Dios!” - se escucha con frecuencia y de manera superficial. Y se escucha en los partidos de fútbol, entre amigos, cuando uno se golpea un dedo, en medio de un asado entre risotadas. ¡Qué poca seriedad!
Y esa es la razón por la que este segundo mandamiento se vuelve más importante para ti.
“Dios es celoso de su nombre”, y demasiadas veces ese nombre es usado vana y torpemente. ¿Te gustaría a ti, que usaran tu nombre o el de tu madre, en plan de chiste, de broma pesada e incluso sin respeto? Pues si a ti no te gusta, dime qué pensará Dios al respecto.
Muchas veces lo usamos sin caer siquiera en la cuenta de que le estamos poniendo por testigo. Por superficialidad a veces dices: “Si Dios quiere, Dios mediante, válgame Dios, Dios te ampare, a la buena de Dios”. Y ni siquiera te das cuenta de que le estás citando y poniendo por testigo. Si lo dices con respeto y con cariño, no hay problema. Es más, demostrarías que Dios es para ti alguien siempre presente en tu vida, en tu pensar y hablar. Pero cuídate de nombrar el nombre de Dios de manera superficial y distraída.
¡El nombre de Dios es santo, y hay que utilizarlo santamente y en momentos santos!
Con frecuencia es usado para proteger nuestras mentiras en falsos juramentos: “Que baje Dios y lo vea, te lo juro por Dios; que Dios me castigue, si miento”.
O para satisfacer o apoyar nuestras venganzas: “En nombre de Dios haremos esta guerra”; o cuando, tras una desgracia, nos lanzamos a decir “castigo de Dios”. ¿Te acuerdas de lo que pasó con las torres gemelas en Estados Unidos? En “nombre de Dios” se provocaron esos actos terroristas.
Hay quienes usan el nombre de Dios para blasfemar (la blasfemia es como una chispa de aquel fuego del infierno), para reírse de los valores sagrados, para retar o escupir al cielo, como se dice que hizo el emperador Juliano, el apóstata, al querer acabar con todos los cristianos y un buen día que iba en su caballo, dispuesto a matarlos a todos, le cayó un rayo y su caballo se desbocó, muriendo él desnucado. Antes de morir, cuentan, gritó al cielo diciendo con furia: “Venciste, Galileo”. Se refería, lógicamente a Cristo, el Galileo.
A todos estos sucios y frívolos modos de usar el nombre de Dios se refiere este mandamiento. No debes usar el nombre de Dios para estos casos.
Sabes qué es el juramento?
El juramento es otra manera de honrar el nombre de Dios, ya que es poner a Dios como testigo de la verdad de lo que se dice o de la sinceridad de lo que se promete.
¿Cómo se respeta la santidad del nombre de Dios?
Se respeta la santidad del Nombre de Dios invocándolo, bendiciéndole, alabándole y glorificándole. Ha de evitarse, por tanto, el abuso de apelar al Nombre de Dios para justificar un crimen, y todo uso inconveniente de su Nombre, como la blasfemia, que por su misma naturaleza es un pecado grave; la imprecación y la infidelidad a las promesas hechas en nombre de Dios.
¿Por qué está prohibido jurar en falso?
Está prohibido jurar en falso, porque ello supone invocar en una causa a Dios, que es la verdad misma, como testigo de una mentira.
¿Qué es el perjurio?
El perjurio es hacer, bajo juramento, una promesa con intención de no cumplirla, o bien violar la promesa hecha bajo juramento. Es un pecado grave contra Dios, que siempre es fiel a sus promesas. ”
P. Antonio Rivero , LC
Texto completo en
http://es.catholic.net/conocetufe/843/2923/articulo.php?id=32802
Mayo 20, 2008 en 1:10 am
andre
Tercero: “Santificarás los domingos y las fiestas”
El domingo es un regalo especial de Dios para toda familia y para toda la humanidad. Es un día para dedicarlo a Dios, a nuestra familia, a nuestro descanso personal y para hacer algo por los demás.
Con este mandamiento debería quedar bien claro que nuestra religión cristiana y católica no es triste ni aburrida, sino alegre, pues la fiesta está en el centro de la vida cristiana… El mejor descanso de la semana está en el domingo.
El domingo, para un cristiano, debería ser el gran estallido de la fiesta, el día en que el amor se desborda. Todos, al ver nuestro gozo, deberían preguntarse por qué estamos contentos.
¿Es así? No sé si en todas las iglesias el domingo es un estallido de fiesta. Tal vez en alguna iglesia o parroquia parezca reinar el aburrimiento. Gentes resignadas que miran repetidamente el reloj y a quienes se les hace larguísima la hora de la misa. Personas que salen de los templos con la impresión de haberse quitado un peso de encima para alejarse con la sensación de que “ya han cumplido”.
Así se dice todavía en algunas partes “ya he cumplido con la misa”. ¡Cómo que has cumplido con la misa! Con la misa no se cumple y ya; la misa hay que disfrutarla en comunidad cristiana, con gozo y en familia.
…el mismo Nietzsche no se cansó de repetir que “si los cristianos creyéramos en la salvación, que se ofrece en cada misa, tendríamos más caras de salvación”. ¡Rostros de resucitados!
Si, en cambio, convirtiéramos nuestras celebraciones en verdaderas fiestas: con buenos cantos y cantores, buenos guías y lectores, homilías sustanciosas, momentos de silencio profundo y respetuoso, jovialidad, espíritu de familia… todos vendrían a ver qué celebramos. Celebramos la fiesta de Dios que nos salva y nos comunica su vida divina.
Nuestra mejor homilía sería para el mundo el rostro alegre y sereno de los cristianos en domingo.
El domingo, pues, es el día de la alegría, el día del amor.
¿Por qué el domingo? Porque celebramos y revivimos la resurrección de Cristo, el gran triunfo de nuestra salvación, el gran día de la liberación de todos los creyentes.
Te resumo los motivos de tu alegría dominical, según esta carta del Papa.
1° Cada domingo estás celebrando las maravillas obradas por Dios Creador, quien después de haber creado todo, al séptimo día descansó. ““Y vio que todo era muy bueno” (Génesis 1, 31).
2° Cada domingo es el día del Señor Resucitado, pues conmemoramos el triunfo de Cristo sobre la muerte y el pecado. El domingo es el día del Sol verdadero que ilumina nuestra vida. Y también el domingo es el día del fuego, pues la luz de Cristo está íntimamente vinculada al fuego del Espíritu. En cada domingo te revistes de esa luz y de ese fuego.
3° Cada domingo es, además, el día de la Iglesia. ¿Por qué? Porque nos reunimos como comunidad y familia cristiana: con nuestro sacerdote, que preside en nombre de Cristo y con todos los fieles, que junto a él, celebran la Eucaristía, y que son tus hermanos en la fe….Si faltas tú al banquete, la familia cristiana no está del todo contenta, pues faltas tú, que eres miembro de esta familia. ¿Habías pensado esto alguna vez?
4° El domingo es también día del hombre, pues es día de alegría, descanso y solidaridad. Es día de paz del hombre con Dios, de paz consigo mismo y de paz con sus semejantes.
5° El domingo es el día de los días, pues nos recuerda el domingo sin ocaso, que será el cielo. ¿Habías pensado todo esto alguna vez? Cada domingo deberías sentir la nostalgia del verdadero domingo eterno, donde disfrutarás y gozarás de la presencia de Dios y de los amigos de Dios en el cielo. ¿No te ilusiona esto?
Dice el Papa Benedicto XVI: “La participación en la misa dominical no tiene que ser experimentada por el cristiano como una imposición o un peso, sino como una necesidad y una alegría. Reunirse con los hermanos, escuchar la Palabra de Dios, alimentarse de Cristo, inmolado por nosotros, es una experiencia que da sentido a la vida, que infunde paz en el corazón. Sin el domingo, nosotros, los cristianos, no podemos vivir”.
Hay quienes se van olvidando de Dios, debido a la indiferencia religiosa, a la ignorancia de esta dimensión religiosa del hombre, y se dejan llevan del espíritu materialista.
Se han perdido las actitudes más nobles del hombre ante Dios: gratitud, reconocimiento, alabanza, confianza y amor. ¿No tienes nada que agradecer a Dios cada domingo? ¡Cuántas cosas el Señor te ha regalado durante la semana! ¡Qué hermoso detalle con Dios venir a misa para agradecer! ¿Cómo lo ves?
Por eso un santo decía: “La que es larga no es la misa. La que es corta es tu fe”. Por tener raquítica tu fe, por eso la misa te parece larga. (en alusión a los que argumentan que no van a misa porque es muy larga)
“Yo no voy a misa porque no tengo tiempo”
Esta excusa es una mentira. Cada uno tiene tiempo para lo que quiere, y no tiene tiempo para lo que no quiere. ¿Es posible que en doce horas de luz del domingo, no tengas ni una hora para Dios? ¿Tan falto de fe estás?
La misa dura 60 minutos. El domingo tiene 1,440 minutos. ¿Cuántos minutos das a Dios y cuántos te reservas para ti?
“Yo no voy a misa porque no me nace de dentro”
Si no nos nace ir a misa tendremos doble premio. Uno por la misa en sí misma y otro por el sacrificio que hicimos al asistir a ella sin tener deseos de asistir. Jesús dijo que la primera condición para ser discípulo es negarse a sí mismo, es decir, hacer lo que nos cuesta hacer.
Si en la vida sólo hiciéramos lo que nos agrada…¿cuántos estudiarían, cuántos trabajarían, cuántos cumplirían sus deberes? Al cielo no se va en el colchón de la facilidad, sino por el camino angosto y estrecho del sacrificio, ofrecido por amor a Dios.
“Yo no voy a misa porque el cura es muy aburrido”
Es que no tienes que ir a misa por el cura. Tienes que ir para encontrarte con Jesús, para alimentarte con su Palabra y con su Cuerpo y para compartir la fe con tu comunidad parroquial, y salir con ilusión de la misa dispuesto a transmitir lo que ahí se te ha dado: el mensaje de Cristo que libera y hace feliz.
En pocas palabras, las causas profundas por las que muchos no van a misa y no respetan el domingo son éstas: el olvido de Dios, la negación de Dios, la indiferencia religiosa, ignorar las dimensiones del espíritu, desconocer que el hombre es criatura, limitada y débil, y se realiza en Dios, y en Él alcanza la plenitud.
Abandonada o descuidada la referencia a Dios, se está produciendo una especie de vacío espiritual, sobre todo en los jóvenes, que se manifiesta con frecuencia en situaciones de aburrimiento o falta de ilusión.
Para recuperar el domingo hay que comenzar por recuperar a Dios en el corazón humano, teniendo presente que negar a Dios es negar al hombre, y despreciar a Dios es dejar desamparado al hombre. Hay que recuperar las actitudes más nobles del hombre ante Dios: gratitud, reconocimiento, alabanza, confianza y amor.
P. Antonio Rivero, LC
Texto completo en
http://es.catholic.net/conocetufe/843/2923/articulo.php?id=32803