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En esta página he querido recordar el verdadero significado de cada Mandamiento.

¿ Por qué Dios nos da mandatos si somos, por Su gracia, libres?

La guía que encausa nuestro ser, la norma necesaria para seguir el camino verdadero y así llegar a la Verdad, aquella que sólo es en y por Cristo, es un regalo del Padre y no una ley imperativa o impositiva. Nos invita a caminar por la senda de la perfección dentro de la imperfección que en cada ser humano hay.

De nosotros depende acoger Sus enseñanzas o continuar por el camino medio , en el peor de los casos, ancho y lograr la felicidad terrenal y mundana, que no es verdadera felicidad.

“Escucha bien lo que nos dice nuestro Padre Dios en la Biblia. No olvides que la Biblia es la carta que te escribió a ti, que eres su hijo: Y ahora, Israel, esto es lo único que te pide el Señor, tu Dios: que le temas y sigas todos sus caminos, que ames y sirvas al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, observando sus mandamientos y sus preceptos, que hoy te prescribo para tu bien (Deuteronomio 10, 12-13).

Desde el inicio te digo con toda mi convicción y amor: Los diez mandamientos son diez recetas que Dios te ha dado para tu bien, para la verdadera felicidad, aquí abajo, y sobre todo diez recetas para conseguir la felicidad allá arriba. ¿Te parece poco y de poca monta?¿Quieres ser feliz? Cumple los diez mandamientos. ¿Quieres salvarte, es decir, salvar tu cuerpo y tu alma? Vive los diez mandamientos, con mucho amor.

Ellos, los mandamientos, son camino seguro de salvación eterna. Sé que esta palabra, salvación eterna, te queda grande y tal vez te asuste. No temas: es la realidad más hermosa que existe. Nadie quiere perderse. Todos quieren salvarse, no sólo aquí abajo, sino después de nuestra muerte, ¿no es así?

Los mandamientos son semáforos que en tu camino hacia Dios te marcan lo que debes hacer y lo que debes evitar; te señalan luz verde, luz roja, luz ámbar. ¿Quieres darte un cacharrazo? Tú sabes lo que pasa cuando no se respetan las señales de tráfico: accidentes mortales, caos, lágrimas, muchas lágrimas. Pero si respetas las señales, te irá bien y llegarás a tu destino, sano y salvo.”

P. Antonio Rivero LC

http://es.catholic.net/conocetufe/843/2923/articulo.php?id=32798

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