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Nos acercamos a fin de año y hoy, 30 de noviembre, damos comienzo a la época de Adviento. Tiempo de espera, de conversión, de esperanza
¿Han pensado cómo se sienten los padres ante la gran noticia de un bebé que viene al mundo, de esa gran buena nueva que resulta cuando el médico les dice: “Van a ser padres”? Esa alegría que emociona hasta las lágrimas a la mayoría de ustedes, implica ir preparando un camino de nueve meses para que su hijo llegue en las mejores condiciones y del modo más amoroso posible. Ya amamos lo que llevamos en nuestro vientre, ideamos miles de cosas pensando en nuestro retoño, aquel que vendrá y nuestro mundo se circunscribe a esta preciosa recepción y, por cierto, es una bendición y regalo tan anhelado.
¿Sabes lo que es el Adviento? Es la etapa de preparación para el nuevo nacimiento de Jesús, tanto en la Iglesia (como unidad de todos los fieles) y en nuestras almas, no sólo haciendo una introspección en nuestra vida espiritual, preparando el camino al acontecimiento más sublime de nuestra vida en la fe, sino que además conociendo -o reconociendo- este camino a partir del inicio del año eclesiástico, donde cada año renovamos aquel misterio de la vida de Jesús anunciado tan profusamente en el AT, ya desde el pecado original hasta la llegada de nuestro Salvador al mundo. ¿Pero por qué es importante el AT en esta etapa de Adviento? Justamente porque a través de él vemos el camino preparativo para Aquel que vendrá al mundo, trabajando , sembrando esta tierra para que cuando nazca Dios hecho hombre. Así el mundo estará preparado, tal como el Padre lo pensó.
ad2“La literatura del Antiguo Testamento está embebida en esta semejanza de la tierra que se trabaja y de la tierra que clama por la lluvia para que venga esa semilla a traer su vida. Y la liturgia de este Tiempo nos trae, con esta misma comparación, toda la fuerza de su sugerencia y de su sacramentalidad para que trabajemos nuestra alma, de tal manera que, en el Adviento quitemos todo lo que en nosotros pueda oponerse al nacimiento o a la futura expansión de Jesús con su vida, cuando llegue una vez más, en Navidad.” (Padre Luis María Etcheverry Boneo)
Es por ello que toda persona, su alma, mente, espíritu, inteligencia, debe prepararse a conciencia y con fe para la llegada de nuestro Señor Jesucristo; debe transformar sus corazones en tierra fértil para permitir que nazca en nosotros el infinito amor de Cristo y permitir asi, que su obra se realice en nosotros, que no es otra cosa que obras de amor
Nuestra alma debe estar centrada en esta época en comprender lo que implica el nuevo nacimiento de Cristo en la Iglesia y en nosotros mismos, debemos desechar , erradicar de una vez por todas que Navidad es época de regalos y consumismos, es época de angustia por “tener”. Lo que realmente anhelamos para nosotros ya lo tenemos si queremos y aceptamos : Su amor, su agua viva, ese pozo inagotable que calma toda nuestra sed y sacia todas nuestras verdaderas necesidades.
ad11Aprendamos a rezar cada dia, pidiendo a nuestro Señor, que prepare nuestros corazones para el gran acontecimiento que es la Navidad, el nacimiento de Cristo, la venida del Mesías, renovando nuestra fe, renovando el Credo diario, permitiendo Su llegada en nosotros y asi, obrar desde nuestro ser conforme a como Cristo lo desea para cada uno de nosotros
Necesitamos de Cristo, necesitamos de su redención, de su enseñanza, necesitamos de la mayor enseñanza que Cristo nos dejó: amar. Sin su nacimiento, sin su venida, esto no sería posible. Hoy, en este mundo tan relativista es cuando más requerimos comprender el sentido del nacimiento de Jesús y la única forma es esta época de Adviento, época de preparación de nuestra alma y de la misma Iglesia, que Jesús venga con una fuerza renovada, en especial en esta etapa de la vida, en este mundo actual, ya de por si complejo, difícil , donde el relativismo impera en muchas mentes.(Han ido al mal últimamente? Consumismo, la apuesta por el mejor regalo……)
Enseñemos a partir de ahora, aprovechemos desde ahora de impregnar el verdadero sentido de la venida y nacimiento de Jesús en nuestros niños, que comprendan que Navidad no son regalos pues el verdadero regalo nace de María , nuestra Madre, es el regalo mayor, trascendente que Dios hace a cada uno de nosotros ¡cuánto amor hay en este acto! Cuanto nos ama nuestro Padre que hace un regalo con consecuencias eternas…..preparar el camino para la vida eterna con espernazas en la resurrección, en la salvación!
“Y si esto vale siempre, se hace más exigente en las circunstancias del mundo presente que desvirtúa precisamente lo que Jesucristo trajo con su nacimiento. ¡Qué necesario es que pongamos todo de nuestra parte para que Jesús venga a nosotros con renovada fuerza el día de Navidad y, a través nuestro, sobre las personas que están cerca, sobre la Iglesia y sobre el mundo! “
ad5Es significativo cómo en el AT se prepara este camino de quien aún no había llegado y en cambio nosotros vivimos la e´poca en que Jesús ya está en medio de cada corazón humano quelomquiera acoger, que lo reciba con esperanza, amor, fe. En esto consiste la verdadera felicidad del mundo, del hombre: la certeza de su venida, la certeza de Su amor, la certeza de quien trae el agua viva inagotable.
Que el día 25 de Diciembre todos, antes de cualquier acto digamos ¡Feliz al que ha nacido! Y nuestra alma se centre sólo en El en ese preciso momento.
A partir de hoy encontrarán en esta páginas reflexiones acerca de este tiempo de Adviento para preparar nuestros corazones a recibir con alegría, esperanza y gran regocijo el nacimiento de nuestro amado Cristo. Además podrás escuchar y bajar cantos navideños y asi alegrar tu corazón. Son nuestros pequeños regalitos para ustedes.

Luis Alfonso y Andrea Emma

“Porque ninguna cosa es imposible para Dios” Lc 1, 37

Apoyo: “El clamor del Adviento” Autor: Padre Luis María Etcheverry Boneo

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Josh Groban/Michael Bolton and Vienna – Ave María

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Diciembre 2

Sentido del Adviento

Toda nuestra vida es un largo adviento, una época que exige una actitud específica, una actitud de firmeza.
Lo dice San Pablo en la carta que hoy hemos escuchado: “El Señor os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el tribunal de Jesucristo Señor nuestro”. Tal debe ser nuestra actitud en esta vida: permanecer firmes en la fe, firmes en el Señor Así lo dijo el mismo Jesús en la Última Cena: “permaneced en mí, permaneced en mi amor”.

Nuestra actitud en esta espera larga debe ser, entonces: estar firmes, no dejarse llevar por las falsas ideologías y los errores del tiempo, no sucumbir a la tentación del paraíso en la tierra, no perder nunca de vista la patria definitiva, los ojos fijos en la eternidad.

Un ingrediente de la firmeza deberá ser la vigilancia, según nos lo recomienda el Señor en el Evangelio de hoy: “vigilad, velad”. Vigilar para que no pase inadvertido el momento de Dios. Vigilancia que debe unirse con la sobriedad: ser sobrio es no abusar de las cosas de este mundo, no echar raíces demasiado profundas en esta tierra, porque la figura de este mundo desaparece.

“Ven, Señor Jesús, ven a nuestros corazones, re naciendo en la fiesta de Navidad; ven al fin de los tiempos, clausurando la historia del mundo.”

Queridos hermanos, pidámosle a la Sma. Virgen que nos regale algo de ese espíritu de acogimiento que la caracterizó a Ella, de modo que estas cuatro semanas de Adviento se parezcan un poco a los nueve meses de su espera maternal.

¡Qué así sea!
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Padre Nicolás Schwizer
Instituto de los Padres de Schoenstatt

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3 Dic

cartel-advientoimportante, a un lugar importante. Descubramos el sentido profundo de este tiempo litúrgico tan sencillo, austero y propicio para la meditación y la esperanza.

En cada adviento revivimos, con la fe, y volvemos hacer presente en la esperanza la primera venida de Cristo en su carne sencilla, prestada por María, hace más de dos mil años. Y al mismo tiempo ese adviento, todo adviento, nos lanza y nos proyecta y nos hace desear la última venida de Cristo al final de los tiempos en toda su gloria y majestad, como nos describe san Mateo en el capítulo 25: “Ven, Señor Jesús”. Pero también en cada adviento, si vivimos en clave de amor y de fe, podemos recibir y descubrir la venida intermedia de Cristo en su Eucaristía -detrás de ese pan y vino, que ya no es pan ni vino, sino el Cuerpo y la Sangre de Cristo-, en el prójimo necesitado -pregunten, si no, a san Martín de Tours cuando dio la mitad de su manto a ese pobre aterido de frío en pleno invierno francés hace ya muchos, muchos años, y en la noche Cristo se le apareció vestido con esa mitad del manto para agradecerle ese hermoso gesto de caridad-, o también descubrir el rostro de Cristo detrás de ese dolor o adversidad de la vida. Cristo continúa viniendo. El adviento es continuo y eterno. El hombre vive en perpetuo adviento. Cristo viene siempre, cada año, cada mes, cada semana, cada día, cada hora y cada minuto. Basta estar atento y no embotado en las mil preocupaciones.

Quién llega: Es Jesucristo, nuestro Señor, nuestro Salvador, el Redentor del mundo, el Señor de la vida y de la historia, mi Amigo, El Agua viva que sacia mi sed de felicidad, el Pan de vida que nutre mi alma, el Buen Pastor que me conoce y me ama y da su vida por mí, la Luz verdadera que ilumina mi sendero, el Camino hacia la Vida eterna, la Verdad del Padre que no engaña, la Vida auténtica que vivifica.

Josh Groban – I’ll Be Home For Christmas

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4 Dic

adviento1Estamos ya habituados al término «adviento»; sabemos qué significa; pero precisamente por el hecho de estar tan familiarizados con él, quizá no llegamos a captar toda la riqueza que encierra dicho concepto.

Adviento quiere decir «venida».

Por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿Quién es el que viene?, y ¿para quién viene?

En seguida encontramos la respuesta a esta pregunta. Hasta los niños saben que es Jesús quien viene para ellos y para todos los hombres. Viene una noche en Belén, nace en una gruta que se utilizaba como establo para el ganado.

Esto lo saben los niños, lo saben también los adultos que participan de la alegría de los niños y parece que se hacen niños ellos también la noche de Navidad. Sin embargo, muchos son los interrogantes que se plantean. E1 hombre tiene el derecho, e incluso el deber, de preguntar para saber. Hay asimismo quienes dudan y parecen ajenos a la verdad que encierra la Navidad, aunque participen de su alegría.

Precisamente para esto disponemos del tiempo de Adviento, para que podamos penetrar en esta verdad esencial del cristianismo cada año de nuevo.

Josh Groban – What Child is This

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5 dic

2007071Hay distintas maneras de conocer a Jesús: Se le puede conocer de oídas, o de vista fugaz, o de vista permanente; se le puede conocer a fondo: íntimamente, de corazón. Esa es la cuestión. ¿Cómo conocemos a Cristo? Quizá sólo de oídas. Nos han hablado de él. Le hemos estudiado. Le conocemos por la fe. Le hemos tocado. Hemos estrechado sus manos, como el apóstol virgen. Le conocemos por experiencia, como san Juan, que sintió los latidos de su corazón. Le conocemos por el sabor. Le hemos comido. ¿Tenemos trato frecuente con él? Cuando los discípulos de Emaús se quedaron solos después de haber caminado con el Resucitado, y de haberle escuchado, de haber conversado con él, confesaron haber experimentado que su corazón ardía mientras les hablaba.

Josh Groban – We Have Heard On High

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6 de Dic

fondo1Corona de Adviento

Los orígenes de la corona de Adviento se remontan a costumbres pre-cristianas de algunos pueblos germánicos que confeccionaban coronas con ramas verdes y encendían fuego en medio de un diciembre oscuro y frío, como una forma de avivar entre ellos la esperanza, con vistas a la llegada de la primavera.

El mensaje cristiano le dio un nuevo sentido a esta costumbre en la espera de Navidad: el nacimiento de Jesús alumbra la existencia humana y le da sentido a nuestra vida. Es la misma Luz que nos muestra el camino de la Resurrección: en Cristo toda oscuridad ha sido vencida.

La corona de Adviento es una forma visible de vivir y celebrar nuestra espera del Hijo de Dios, en templos y capillas de parroquias y comunidades, también en nuestros hogares. Se construye con ramas verdes y en ella se insertan cuatro velas (para unirse al tiempo litúrgico, se sugiere que tres sean moradas y una rosada) que se van encendiendo, una a una, a partir del primer domingo de Adviento. La proclamación del Evangelio es un momento propicio para encender cada vela en la iglesia, lo que se puede replicar en casa junto a una oración o canto en el almuerzo o cena familiar del respectivo domingo. La vela rosada se reserva para el tercer domingo y representa el gozo que nos anticipa la venida del Salvador.

fondo2_cLa corona de Adviento tiene forma circular, en señal del amor de Dios que no tiene principio ni fin. La forman ramas verdes que reflejan esperanza y vida. Las cuatro velas nos evocan el camino que recorrió el pueblo de Israel en espera de la Tierra Prometida, una iluminación progresiva desde la primera tiniebla del pecado hasta el día gozoso en que “el pueblo que andaba en la oscuridad vio una gran luz” (Is 9,2).

Bendición de la Corona de Adviento

Infunde, Señor, tu Gracia en nuestros corazones
y derrama tu bendición sobre esta Corona de Adviento,
humilde ofrenda de ramas y cirios
que acompaña el caminar de tu Iglesia
en la espera de la venida de Tu Hijo,
Luz de Vida y Salvación para el mundo.
Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Fuente : www.iglesia.cl

Misión País – Presentación del niño

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cartel-adviento-2006-lineaTere Fernández del Castillo | Fuente: Catholic.net
El Adviento, preparación para la Navidad
Tiempo para prepararse y estar en gracia para vivir correctamente la Navidad

El Adviento, preparación para la Navidad

Significado del Adviento

La palabra latina “adventus” significa “venida”. En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo. La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa penitencia.

El tiempo de Adviento es un período privilegiado para los cristianos ya que nos invita a recordar el pasado, nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro.

Esta es su triple finalidad:

- Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.

- Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la “presencia de Jesucristo” en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.

- Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la “majestad de su gloria”. Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creido en Él; vivido como hijos fieles del Padre y hermanos buenos de los demás. Esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.

cartel-adviento-2En el Evangelio, varias veces nos habla Jesucristo de la Parusía y nos dice que nadie sabe el día ni la hora en la que sucederá. Por esta razón, la Iglesia nos invita en el Adviento a prepararnos para este momento a través de la revisión y la proyección:

  • Revisión: Aprovechando este tiempo para pensar en qué tan buenos hemos sido hasta ahora y lo que vamos a hacer para ser mejores que antes. Es importante saber hacer un alto en la vida para reflexionar acerca de nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios y con el prójimo. Todos los días podemos y debemos ser mejores.
  • Proyección: En Adviento debemos hacer un plan para que no sólo seamos buenos en Adviento sino siempre. Analizar qué es lo que más trabajo nos cuesta y hacer propósitos para evitar caer de nuevo en lo mismo.

Algunas ideas para vivir el Adviento
La Corona de Adviento

Algo que no debes olvidar

  • El adviento comprende las cuatro semanas antes de la Navidad.
  • El adviento es tiempo de preparación, esperanza y arrepentimiento de nuestros pecados para la llegada del Señor.
  • En el adviento nos preparamos para la navidad y la segunda venida de Cristo al mundo, cuando volverá como Rey de todo el Universo.
  • Es un tiempo en el que podemos revisar cómo ha sido nuestra vida espiritual, nuestra vida en relación con Dios y convertirnos de nuevo.

Es un tiempo en el que podemos hacer un plan de vida para mejorar como personas.

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Cuida tu fe

Esta es una época del año en la que vamos a estar “bombardeados” por la publicidad para comprar todo tipo de cosas, vamos a estar invitados a muchas fiestas. Todo esto puede llegar a hacer que nos olvidemos del verdadero sentido del Adviento. Esforcémonos por vivir este tiempo litúrgico con profundidad, con el sentido cristiano.
De esta forma viviremos la Navidad del Señor ocupados del Señor de la Navidad.

Josh Groban - My Christmas These Are Special Times

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8 dic.

christmas-background-with-shiny-textureP. Luis María Etcheverry Boneo | Fuente: Catholic.net

Consejos de Juan Bautista para vivir el Adviento
…se trata de preparar un camino para que pueda, por él, llegar a nuestra alma Jesús. .. llegar a nuestra alma la Persona adorable del Señor.
Son cuatro los consejos que san Juan Bautista -y la Iglesia con él- nos da:
1.- Bajar los montes (El orgullo): todo monte y toda colina sea humillada, sea volteada, bajada, desmoronada. Y cada uno tiene que tomar esto con mucha seriedad y ver de qué manera y en qué forma ese orgullo -que todos tenemos- está en la propia alma y está con mayor prestancia, para tratar en el Adviento -con la ayuda de la gracia que hemos de pedir-, de reducirlo, moderarlo, vencerlo, ojalá suprimirlo en cuanto sea posible, a ese orgullo que obstaculizaría el descenso fructífero del Señor a nosotros.
navidad_fondoscatolicoscom_-122.- Enderezar los senderos(rectitud) : “Yo soy una voz que grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos”. Y aquí tenemos, entonces, el llamado también obligatorio a la rectitud, es decir, a querer sincera y prácticamente sólo el bien, sólo lo que está bien, lo que es bueno, lo que quiere Dios, lo que es conforme con la ley de Dios o con la voluntad de Dios según nos conste de cualquier manera, lo que significa imitarlo a Jesús y darle gusto a El, aquello que se hace escuchando la voz interior del Espíritu Santo y de nuestra conciencia manejada por Él.
A cada uno corresponde en este momento ver qué es lo que hay que enderezar en la propia conducta, pero sobre todo en la propia actitud interior para que Jesucristo Nuestro Señor, viendo claramente nuestra buena voluntad y viéndonos humildes, esté dispuesto a venir a nuestro interior con plenitud, o por lo menos con abundancia de gracias.
3.- Hacer planos los caminos abruptos, los que tienen piedras o espinas, los que punzan los pies de los caminantes, los que impiden el camino tranquilo, sin dificultad. Y ese llamado hace referencia a la necesidad de ser para nuestro prójimo, precisamente, camino fácil y no obstáculo para su virtud y para su progreso espiritual: quitar de nosotros todo aquello que molesta al prójimo, que lo escandaliza, que lo irrita o que le dificulta de cualquier manera el poder marchar, directa o indirectamente, hacia el cielo.
navidad_fondoscatolicoscom_-114.-Llenar toda hondonada, todo abismo, todo vacío. Los caminos no sólo se construyen bajando los montes excesivos, ni sólo enderezando los senderos torcidos, o allanando los caminos que tengan piedras: también llenando las hondonadas o cubriendo las ausencias. Este mensaje se refiere a la necesidad de llenar nuestras manos y nuestra conciencia con méritos, con oraciones, con obras buenas -como hicieron los Reyes Magos y los pastores- para poder acoger a Jesucristo con algo que le dé gusto; no sólo con la ausencia de obstáculos o de cosas que lo molesten, no sólo con ausencia de orgullo o con ausencia de falta de rectitud o de dificultades en nuestra conducta para con el prójimo, sino también positivamente con la construcción: con nuestras oraciones y con nuestras buenas obras y un pequeño -al menos- caudal, capital de méritos, que dé gusto al Señor cuando venga y que podamos depositar a sus pies.

El Adviento, además de la conmemoración y el sentido del Antiguo Testamento -de la tierra que espera la buena semilla-, además de la figura límite entre el Antiguo Testamento y el Nuevo -san Juan Bautista-, este Tiempo nos acerca más al Señor por aquélla que, en definitiva, fue quien nos entregó a Jesucristo: la Virgen. No sólo en el hemisferio sur entramos al Adviento por la puerta del Mes de María, sino que en toda la Iglesia se entra al Adviento por la fiesta de la Inmaculada Concepción.

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Josh Groban – O Come All ye Faithful

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9 DIC

shepardsaniAdviento 2008:
Desde el 30 de Noviembre hasta el 24 de Diciembre

El tiempo de Adviento

Comienzo: El Adviento es el comienzo del Año Litúrgico y empieza el domingo

Término: Adviento viene de adventus, venida, llegada, próximo al 30 de noviembre y termina el 24 de diciembre. Forma una unidad con la Navidad y la Epifanía.

Color: La Liturgia en este tiempo es el morado.

Sentido: El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor.

Duración: 4 semanas

Partes: Se puede hablar de dos partes del Adviento:

a) desde el primer domingo al día 16 de diciembre, con marcado carácter escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos;

b) desde el 17 de diciembre al 24 de diciembre, es la llamada “Semana Santa” de la Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en las historia, la Navidad.

Personajes: Las lecturas bíblicas de este tiempo de Adviento están tomadas sobre todo del profeta Isaías (primera lectura), también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento señalando la llegada del Mesías. Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesias ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.

Josh Groban – My Christmas

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10 de Diciembre

bibliaLatin ad-venio, llegar.

Conforme al uso actual [1910], el Adviento es un tiempo litúrgico que comienza en el Domingo más cercano a la fiesta de San Andrés Apóstol (30 de Noviembre) y abarca cuatro Domingos. El primer Domingo puede adelantarse hasta el 27 de Noviembre, y entonces el Adviento tiene veintiocho días, o retrasarse hasta el 3 de Diciembre, teniendo solo veintiún días.

Con el Adviento comienza el año eclesiástico en las Iglesias occidentales. Durante este tiempo los creyentes son exhortados
a prepararse dignamente a celebrar el aniversario de la venida del Señor al mundo como la encarnación del Dios de amor,
de manera que sus almas sean moradas adecuadas al Redentor que viene a través de la Sagrada Comunión y de la gracia, y
en consecuencia estén preparadas para su venida final como juez, en la muerte y en el fin del mundo.

simbolismoSimbolismo

La Iglesia prepara la Liturgia en este tiempo para lograr este fin. En la oración oficial, el Breviario, en el Invitatorio de Maitines, llama a sus ministros a adorar “al Rey que viene, al Señor que se acerca”, “al Señor que está cerca”, ” al que mañana contemplaréis su gloria”. Como Primera Lectura del Oficio de Lectura introduce capítulos del profeta Isaías, que hablan en términos hirientes de la ingratitud de la casa de Israel, el hijo escogido que ha abandonado y olvidado a su Padre; que anuncian al Varón de Dolores herido por los pecados de su pueblo; que describen fielmente la pasión y muerte del Redentor que viene y su gloria final; que anuncian la congregación de los Gentiles en torno al Monte Santo. La Segunda Lectura del Oficio de Lectura en tres Domingos están tomadas de la octava homilía del Papa San León (440-461) sobre el ayuno y la limosna como preparación para la venida del Señor, y en uno de los Domingos (el segundo) del comentario de San Jerónimo sobre Isaías 11:1, cuyo texto él interpreta referido a Santa María Virgen como “el renuevo del tronco de Jesé”. En los himnos del tiempo encontramos alabanzas a la venida de Cristo como Redentor, el Creador del universo, combinados con súplicas al juez del mundo que viene para protegernos del enemigo. Similares ideas son expresadas los últimos siete días anteriores a la Vigilia de Navidad en las antífonas del Magnificat . En ellas, la Iglesia pide a la Sabiduría Divina que nos muestre el camino de la salvación; a la Llave de David que nos libre de la cautividad; al Sol que nace de lo alto que venga a iluminar nuestras tinieblas y sombras de muerte, etc. En las Misas es mostrada la intención de la Iglesia en la elección de las Epístolas y Evangelios. En las Epístolas se exhorta al creyente para que, dada la cercanía del Redentor , deje las actividades de las tinieblas y se pertreche con las armas de la luz; que se conduzca como en pleno día, con dignidad, y vestido del Señor Jesucristo; muestra como las naciones son llamadas a alabar el nombre del Señor; invita a estar alegres en la cercanía del Señor, de manera que la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodie los corazones y pensamientos en Cristo Jesús; exhorta a no juzgar, a dejar que venga el Señor, que manifestará los secretos escondidos en los corazones.

juanEn los Evangelios la Iglesia habla del Señor que viene en su gloria; de Aquel en el que, y a través del que, las profecías son cumplidas; del Guía Eterno en medio de los Judíos; de la voz en el desierto, “Preparad el camino del Señor”. La Iglesia en su Liturgia nos devuelve en espíritu al tiempo anterior a la encarnación del Hijo de Dios, como si aún no hubiera tenido lugar. El Cardinal Wiseman ha dicho:

Estamos no sólo exhortados a sacar provecho del bendito acontecimiento, sino a suspirar diariamente como nuestros antiguos Padres, “Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad al Justo: ábrase la tierra y brote la salvación.” Las Colectas en tres de los cuatro Domingos de este tiempo empiezan con las palabras, “Señor, muestra tu poder y ven” – como si el temor a nuestras iniquidades previniera su nacimiento.

Sarah Brightman-Requiem

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11 de Dic

Reflexionemos un poquito….(parte 1)

amor_corazones_-12Recibir regalos y regalar

¿Cuál es el mejor regalo que has recibido en tu vida?
(… Piénsalo unos instantes…)

En la vida uno recibe regalitos y REGALOS.
Los primeros (regalitos), pequeñitos, son obsequios materiales que recibimos del Viejito Pascuero o de las personas más cercanas como muestra del cariño que nos tienen.
Los otros (REGALOS), GRANDES, son aquellos dones u obsequios que nos hace el mismo Dios y que nos sirven para la vida.

Presentamos algunos ejemplos:
regalitos: Un autito a control remoto, una barbie, una polera, etc

REGALOS:

La Vida que Dios nos da
La Familia que tengo
Los Buenos Amigos

Entre los regalitos, también hay algunos especiales. Piensa, por ejemplo, en el primer dibujo que hace un niño. ¡Qué regalo más precioso para unos padres o abuelos! Piensa en una poesía creada por alguien para ti, o en una canción compuesta pensando en ti. Piensa en algo que alguien creó, o buscó afanosamente pensando en ti. ¡Pensar en ti ya es una gran muestra de amor y ése ya es un gran regalo! ¿Te das el trabajo de pensar en otros y crear para otros?

¿Podrías creer que hay gente que se afana comprando y gastando, incluso el dinero que no tiene, para hacer muchos y grandes regalos materiales muy costosos? No fue esa la manera de actuar que tuvo Dios, que escogió el más humilde de los lugares para nacer.

¿Sabes lo que significa la palabra “austeridad”? Significa vivir sencillamente, con lo necesario. ¡Son tan lindas las navidades austeras! Sobre todo, si pensamos que hay muchos hogares (incluso cerquita de los nuestros) donde las cenas y los regalos de Navidad dependen de la generosidad de otras personas. ¿Te das cuenta que ser una persona austera y ser una persona generosa son actitudes muy parecidas?

Viviré

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12 de Dic

nativityMira donde está el Niño, en un pesebre, el lugar donde se guardan a los animales. Recostado sobre paja, Áquel que es Rey de reyes y Señor de señores. Vestido sólo con unos pañales.

¿Cómo nos comportamos nosotros? ¿Buscamos el confort? ¿El primer lugar con calefacción, aire acondicionado, asientos cómodos? ¿Cuán de acuerdo está mi vida con la del Niño Jesús, pobre, desnudo, desprendido de todo?

Vuelve tu rostro sobre el pesebre, allí verás a una joven que es su Madre, María, Virgen Inmaculada.

Un varón respetable llora de ternura al contemplar este cuadro y es ¿no le conoces? el glorioso San José… el más feliz de todos los mortales que mereció ser tenido por padre de Jesús…

Y tú ¿qué haces? … ¿qué le dices a ese Niño?…¿No te atreves a llegar por respeto a su cuna?

Acércate con humildad; no temas, que nadie te dirá: Atrás.

Párate un poco al lado del pesebre. Mira y remira a tu Niño Jesús, ¿No observas que te sonríe?… es que piensa en ti. Pensaba en ti antes que tú nacieras. Piensa en los designios que tiene para ti, los inmensos regalos que quiere hacerte, el amor con el que te quiere colmar. Te ama desde toda la eternidad. Piensa en todo lo que puedes hacer por El. Piensa en el apostolado que tienes en la palma de la mano, piensa en las almas que espera recibir mediante tu labor, ve tu alma y arde en deseos de reinar en ella. ¡Qué dicha la tuya Jesús piensa en ti!

Pero escucha ahora : ¿oyes sus gemidos? ¿no ves correr sus lágrimas por sus mejillas? Pues es que llora por ti … Él ve claramente las veces que le has de traicionar, que le vas a dar la espalda, que te mirara de frente y tu dirás: No, no te conozco.

Mira al Niño Jesús y vuélvele a mirar… ¡Qué bueno es Jesús! ¡Qué hermoso! ¡Cuanto te ama!… ¿Y aún continuarás negándole o regateándole tu amor?

Toma el Niño Jesús en tus brazos como María y José. Le ves qué hermoso es. Dile, dile cuánto deseas amarle, dile cuanto has de hacer por su amor, dile de tus proyectos en el apostolado, dile que harás todo por cumplir su voluntad. Niño Dios, haz que te ame cada día más, no permitas que me separe de Vos.

Mira al Niño Jesús en tus brazos, a quien arrullan unos pobres padres y festejan unos sencillos pastores en un establo, es al propio tiempo adorado y alabado como Dios de cielos y tierra por miles de Ángeles…Y mientras padece frío, viste los campos de flores, y esmalta de verdor las praderas y cubre de hojas los árboles…Y duerme en un establo, es honrado en un trono de gloria eterna en lo más excelso de los cielos…

Ahora, acércate a su pecho, escucha los latidos de ese Sagrado Corazón, que siempre ardió en amor a los hombres. Tú viniste a poner fuego en la tierra de mi corazón, y nada deseas tanto como verlo abrasado en las llamas de tu amor…Te humillaste Señor por mí hasta hacerte hombre por mi amor.

Martín Valverde – Se busca un pesebre

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13 de Dic

san-joseEl silencio de san José

Dejémonos “contagiar” por este silencio. Nos es muy necesario, en un mundo ruidoso, que no favorece el recogimiento y la escucha de la voz de Dios.

En los días de Adviento, la liturgia nos invita a contemplar de modo especial a la Virgen María y a san José, que vivieron con intensidad única el tiempo de la espera y de la preparación del nacimiento de Jesús. Hoy deseo dirigir mi mirada a la figura de san José. (……)

Desde luego, la función de san José no puede reducirse a un aspecto legal. Es modelo del hombre “justo” (Mt 1, 19), que en perfecta sintonía con su esposa acoge al Hijo de Dios hecho hombre y vela por su crecimiento humano. Por eso, en los días que preceden a la Navidad, es muy oportuno entablar una especie de coloquio espiritual con san José, para que él nos ayude a vivir en plenitud este gran misterio de la fe.

El amado Papa Juan Pablo II, que era muy devoto de san José, nos ha dejado una admirable meditación dedicada a él en la exhortación apostólica Redemptoris Custos, “Custodio del Redentor”. Entre los muchos aspectos que pone de relieve, pondera en especial el silencio de san José. Su silencio estaba impregnado de contemplación del misterio de Dios, con una actitud de total disponibilidad a la voluntad divina. En otras palabras, el silencio de san José no manifiesta un vacío interior, sino, al contrario, la plenitud de fe que lleva en su corazón y que guía todos sus pensamientos y todos sus actos.

Un silencio gracias al cual san José, al unísono con María, guarda la palabra de Dios, conocida a través de las sagradas Escrituras, confrontándola continuamente con los acontecimientos de la vida de Jesús; un silencio entretejido de oración constante, oración de bendición del Señor, de adoración de su santísima voluntad y de confianza sin reservas en su providencia.

No se exagera si se piensa que, precisamente de su “padre” José, Jesús aprendió, en el plano humano, la fuerte interioridad que es presupuesto de la auténtica justicia, la “justicia superior”, que él un día enseñará a sus discípulos (cf. Mt 5, 20).

Dejémonos “contagiar” por el silencio de san José. Nos es muy necesario, en un mundo a menudo demasiado ruidoso, que no favorece el recogimiento y la escucha de la voz de Dios. En este tiempo de preparación para la Navidad cultivemos el recogimiento interior, para acoger y tener siempre a Jesús en nuestra vida.

Josh Groban – Believe

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14 de Dic

adventYa hemos comenzado el período del adviento. Pero el adviento es muy breve y, en un abrir y cerrar de ojos, nos encontraremos ya en la Navidad. Por eso, es urgente preparar bien el nacimiento y el pesebre para la llegada del Niño Jesús.

Se cuenta que el gran estadista italiano, Alcide de Gasperi –fundador de la Democracia Cristiana y gran líder político después de la Segunda guerra mundial— solía preparar el nacimiento con particular devoción, junto con su mujer. De entre las ovejitas escogían a dos, a las cuales les ponían los nombres de las dos hijas: María Romana y Lucía. Cada día de la novena de Navidad, las niñas debían ofrecer un sacrificio especial al Niño. Si se portaban bien, la ovejita avanzaba un poco hacia el portal de Belén; de lo contrario, venían alejadas cada vez más de la gruta. Era la gran lección de mortificación y de acercamiento al Señor que les enseñaban sus padres.

También nosotros tenemos que preparar el pesebre de nuestra alma para cuando Jesús nazca. No es sólo una bonita tradición o una práctica piadosa para entretener a los niños. Si un acto importante se prepara con mucha anticipación –una gran fiesta, la celebración de un aniversario, una graduación, un matrimonio, etc.—, ¿con cuánta mayor razón no debemos preparar el nacimiento de todo un Dios, que se hace hombre –más aún, que se hace un niño pequeño— por amor a nosotros y que se encarna para salvarnos y darnos la vida eterna?

El color litúrgico de este período –igual que durante la cuaresma— es el morado, que es el símbolo de la penitencia y de la austeridad. El sacerdote se reviste con los ornamentos sagrados de este color en la Santa Misa para invitar a todos los fieles al sacrificio y a la conversión, pues sólo así podemos purificar nuestra conciencia y nuestro corazón para que Cristo Niño lo encuentre bien dispuesto el día de Nochebuena.

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Pero, ¿qué significa conversión? ¿de qué o por qué tenemos que convertirnos? Todos, por lo general, nos creemos gente buena y pensamos que la conversión es sólo para los grandes pecadores. Sin embargo, el Papa Juan Pablo II nos decía que todos necesitamos convertirnos diariamente en nuestra vida. Porque convertirse significa “volver a Dios”, “cambiar” de actitudes y de comportamiento. El verbo hebreo que expresa este concepto es “sub” y significa, ni más ni menos, “volver”; el vocablo latino “cum-versio” indica la misma idea. Sin embargo, en griego se dice “metá-noia” –que quiere decir, literalmente, “cambio de mente”, “cambio de corazón”—. Convertirnos, pues, es acercarnos más a nuestro Señor, alejándonos del pecado y de las propias pasiones que nos apartan de Él; convertirnos para cambiar nuestra mentalidad mundana y sustituirla por unos criterios de fe, auténticamente cristianos; cambiar “nuestro corazón de piedra –como decía Ezequiel— por un corazón de carne”, lleno de amor, de compasión, de perdón y de caridad. ¿Nosotros pensamos igual que Cristo en todo? ¿Pensamos como Él piensa acerca de la fama, del poder, de la riqueza, del sufrimiento, del dolor? ¿Y nuestro corazón es como el Suyo para amar al Padre Celestial y todos los hombres sin excepción, como Él nos amó? Todo esto es convertirse.

Entonces la Navidad dejará de ser una fiesta más o un bello folklore religioso, para adquirir su verdadero sentido en nuestra vida. Sólo si Cristo nace en nuestro corazón, la Navidad tendrá un valor y comenzaremos a vivir el cielo en la tierra.

Beben y Beben

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15 de Dic

nativity3Vivir el Adviento no es tan fácil. Para muchos apenas adquiere relevancia, ni la palabra en sí y mucho menos su contenido.

Apenas una suma pequeña de domingos que nos conduce a la Navidad.

Es necesario reivindicar el sentido pleno del Adviento como actitud cristiana fundamental: esperar a Dios y esperarlo en Jesús; creer en su venida progresiva, misteriosa pero real, a nosotros, al mundo. El Adviento es ese tiempo concreto que rompe nuestra inconcreción y nuestra monotonìa para ponernos en camino de conversión, para centrar nuestra vida no en una irrealidad, sino en la realidad maravillosa de Jesús que se acerca a la vida de los hombres como nuestro Salvador.

Cada día esperábamos, a veces hasta acomodados en un sueño profundo; oíamos voces, ecos; alguien que viene, que vendrá…

Nuestra salvación descansa en una venida. Aquel que viene, no lo han podido inventar ni producir los hombres mismos; ha venido a ellos desde el misterio de la libertad de Dios. ¡Cuántas veces lo han intentado! En todos los pueblos y en todas las épocas surgen las figuras de salvadores y redentores que apenas pueden modificar la realidad humana. Por haber nacido del mundo, no pudieron llevar el mundo a la libertad; y por estar hechos de la materia de su tiempo desaparecieron.

El auténtico Redentor, Aquél a quien esperamos, ha procedido de la libertad de Dios: ha surgido en una pequeña nación, en una época que nadie podría demostrar que era la apropiada y en figura ante la cual nos invade el asombro: ¿por qué precisamente ésta? La decisión de la fe consiste en buena medida en prescindir de qué es lo correcto y apropiado, y recibir al que proviene de la libertad de Dios: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

Este es el comienzo de la Buena Nueva, de la Buena Noticia.

Estamos ya en el camino de la esperanza.

Esto nos dice el Adviento. Todos los años nos exhorta a considerar el prodigio de esta Venida. Pero nos recuerda también que su sentido sólo puede adquirir su plenitud si el Redentor no viene sólo para la humanidad en su conjunto, sino para cada uno de nosotros en particular: en sus alegrías y miserias, en sus convicciones, perplejidades y tentaciones, en todo lo que constituye su ser y su vida. Descubrir desde lo hondo de nuestras conciencias que Cristo es mi Redentor y viene a mi vida, es ponerse en el camino de Adviento. El auténtico Adviento procede del interior. Del interior del corazón creyente del hombre y, sobre todo, de la hondura del amor de Dios. Debemos preparar el camino a su Amor y descubrir formas nuevas que nos pongan en disposición de recibir “al Salvador de Dios”. De nuevo volverá a tener vigencia y sentido este bello deseo y oración: “Ven, Señor Jesús”.

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Brotes de Olivo – Mi mejor villancico

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16 de Dic

nino-jesusEs verdad que el Niño Jesús poco se ve entre tanto regalito, tantos adornos, tanto chocolate durante las fiestas de Navidad. A veces casi no se puede palpar lo religioso que debería tener. Muchos, cuando escuchan la palabra Navidad, sólo piensan en las ganancias de su negocio. ¿Cuántos panes venderé? Mejor los hago más chiquitos y los envuelvo mejor…

Entre las felicitaciones, turrones y adornos de todo tipo, es fácil olvidar el mismo núcleo de esta fiesta, el motivo de la alegría y de todo el entorno. Este es un niño, apenas nacido, envuelto en pañales, en una noche fría, al que fueron a adorar unos pastores llenos de alegría: es el mismo Dios, nacido de la Santísima Virgen María, en medio de la noche en una cueva en Belén. Es Dios que quiso hacerse hombre, para estar contigo y conmigo. Vino para librarnos de nuestras culpas, para cargarse Él con esos sacos tan pesados que son nuestros pecados. ¿A quién no le pesa su costal?

Es bueno que celebramos su nacimiento, y con mucha alegría, música y todo lo demás –cosas sanas–, porque es el nacimiento de Dios en la Tierra. ¡Qué raro! Sucede lo contrario que con el hijo pródigo: aquí es el Padre el que tiene que salir de su casa para salvar al hijo pecador. Cosas del amor de Dios.

Es la celebración del misterio de la Encarnación. Los cristianos celebramos que Dios haya querido hacerse uno de nosotros para salvarnos y enseñarnos el camino al Padre. No dejemos que el Niño Jesús siga perdido en esta Navidad!

Sal y Luz – Tam Tam Tam

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17 de Dic

encarnacionSe acerca el tiempo de NAVIDAD, la Natividad del Señor, el Nacimiento, el cual, en y desde el Espíritu, es re-nacimiento de Cristo en nuestros corazones y en nuestras comunidades.

Quisiera sencillamente apuntar al RENACIMIENTO que Jesús quiere obrar en nosotros: ¿Quién puede nacer de nuevo?, nos preguntaremos. Aquél que pone toda su esperanza en el Señor y le ofrece el «corazón» (toda la interioridad humana) en una sincera y franca conversión, obrada por gracia y recibida con la inteligencia y la voluntad. Para eso nos hemos preparado en este tiempo de Adviento. Tantas veces tenemos miedo de re-nacer….

Nos exige el convertirnos, y el convertirnos implica CAMBIAR DE VIDA, primero de lo cual tendríamos que «vernos» tales cuales somos… vernos en un «espejo real», que nos muestre nuestro rostro real. Para «vernos» como somos, hay que MIRAR A DIOS, a lo cual nos invita el profeta Isaías: “Digan a los cobardes de corazón: ¡Sean fuertes, no teman! Miren a nuestro Dios que va a venir a salvarnos” (Is 35, 4). Es INVITACIÓN, cada vez más apremiante a medida que se acerca la Navidad, para PREPARAR NUESTRO CORAZÓN a recibir al MESÍAS. Si de veras lo recibimos, el fruto será el PERDÓN, la PAZ, y seguramente una MANO MISERICORDIOSA tendida sobre las heridas que tanto nos aquejan.

En la Noche Santa «re-cordaremos» (es decir, traeremos de nuevo al «corazón») el Nacimiento de Jesucristo en Belén; contemplaremos, llenos de admiración, con María Santísima y el Glorioso Patriarca San José, la gloria del Verbo Eterno, que se hizo hombre, nuestro Salvador. ¿Hemos vivido con fe este tiempo de Adviento, y su liturgia, impregnada ella de constantes alusiones a la espera gozosa del Mesías?. Porque Él, de verdad, viene a nosotros, convirtiendo nuestra vida en un perpetuo “adviento”, una espera «esperanzada y esperanzadora» de la venida definitiva de Cristo, cuando vendrá «para juzgar a los vivos y a los muertos» como rezamos en el Credo. Creemos en Dios todopoderoso, el que, siéndolo, quiso hacerse Niño, que nació en un pesebre, pero que, anonadándose, no perdió su poder sino que lo manifestó como «PODER DE AMOR», EL AMOR QUE TODO LO VENCE, también el sinsentido, el desgano, el odio, la envidia, las rivalidades, las peleas, las frustraciones, y todas las obras del «HOMBRE VIEJO». Jesús enterró al «hombre viejo» en el Pesebre y en la Cruz y nos dio la UNIDAD en la REDENCIÓN. Así Él lo quiso, como nos lo narra San Jerónimo: “Aquel que encierra en un puño el universo, se halla aquí encerrado en un estrecho pesebre”.

Con estos sentimientos, preparémonos junto con toda la Iglesia a contemplar el maravilloso misterio de la Encarnación. Hagamos caso de Juan el Bautista “la voz del que grita en el desierto” (Mc 1, 4). Porque, como nos lo dice el Santo Padre Benedicto XVI, “(…) mientras continúa el camino del Adviento, mientras nos preparamos para celebrar la Navidad de Cristo, resuena en nuestras comunidades este llamamiento de Juan Bautista a la conversión. Es una apremiante invitación a abrir el corazón y a acoger al Hijo de Dios que viene entre nosotros para manifestar el juicio divino”. María, la «MUJER DEL SÍ» nos prepare para darle un «SÍ» grande al Señor en esta Navidad.

Sal y Luz – Dónde nacerá

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18 de Dic

verbo1Benedicto XVI dedicó la catequesis de la última audiencia general de 2008, celebrada en el Aula Pablo VI, a la Navidad, “una fiesta universal”.

“También los no creyentes -dijo- percibe en esta festividad cristiana algo extraordinario y trascendental, algo íntimo que toca el corazón. Es la fiesta que canta el don de la vida. El nacimiento de un niño tendría que ser siempre un acontecimiento alegre”.

“La Navidad es el encuentro con un recién nacido que llora en una mísera gruta -agregó el Santo Padre-. Contemplándolo en el Nacimiento, ¿cómo no pensar en tantos niños que todavía hoy, en muchas regiones del mundo nacen en medio de la pobreza? ¿Cómo no pensar en los recién nacidos rechazados, los que no consiguen sobrevivir por falta de cuidados? ¿Cómo no pensar también en las familias que querrían la alegría de un hijo y no ven colmada esta esperanza?”.

“Desgraciadamente, bajo el empuje de un consumismo hedonista, la Navidad corre el peligro de perder su significado espiritual para convertirse en una mera ocasión comercial de compras e intercambio de regalos. En verdad, sin embargo, las dificultades, la incertidumbre y la crisis económica que en estos meses viven tantas familias y que toca a la entera humanidad, pueden servir de estímulo para redescubrir el calor de la sencillez, de la amistad y de la solidaridad, valores típicos de la Navidad. Despojado de la costra materialista y consumista, la Navidad puede convertirse en una ocasión para acoger, como regalo personal, el mensaje de esperanza que emana del misterio del nacimiento de Cristo”.

“En Navidad, por lo tanto, no nos limitamos a conmemorar el nacimiento de un gran personaje, no celebramos en abstracto el misterio del nacimiento del ser humano o en general el misterio de la vida. (…) En Navidad recordamos algo muy importante y concreto para los seres humanos y esencial para la fe cristiana, una verdad que San Juan resume en estas palabras: “El Verbo se hizo carne”. Se trata de un hecho histórico que el evangelista Lucas se preocupa por situar en un contexto histórico determinado: en los días en que se emanó el decreto para el primer censo de Cesar Augusto”.

“En la oscuridad de la noche de Belén se encendió una luz: el Creador del universo se encarnó uniéndose indisolublemente y para siempre a la naturaleza humana, hasta el punto de ser “Dios de Dios, luz de luz” y al mismo tiempo, verdadero hombre. Lo que Juan llama “el Verbo” (…) significa también el Sentido” y “el Sentido que se hizo carne no es solo una idea general grabada en el mundo; es una Palabra que se dirige a nosotros”.

“El Sentido tiene poder: es Dios. Un Dios bueno que no hay que confundir con un ser excelso y lejano al que no podemos llegar, sino un Dios que se hizo prójimo nuestro y está cerca de nosotros” y “Dios se nos muestra como un niño pequeño para vencer nuestra soberbia. (…) Se hizo pequeño para librarnos de la pretensión humana de grandeza que brota de la soberbia; se encarnó libremente para hacernos libres de amarlo”.

“La Navidad -concluyó el Papa- es una oportunidad privilegiada para meditar sobre el sentido y el valor de nuestra existencia. La proximidad de esta solemnidad nos ayuda a reflexionar, por una parte, sobre el dramatismo de la historia en la que los seres humanos, heridos por el pecado, están perennemente en búsqueda de la felicidad y de un sentido del vivir y el morir; por otra, nos exhorta a meditar sobre la bondad misericordiosa de Dios, que salió al encuentro del ser humano para comunicarle directamente la Verdad que salva y para hacerlo partícipe de su amistad y de su vida”.

CIUDAD DEL VATICANO, 17 DIC 2008

Villancicos – El niño del tambor

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19 de Dic

weihnachten¿Cómo debe vivir la Navidad un creyente?

Y a nivel comunidad: ¿Cómo debe nuestra comunidad prepararse para Navidad, partiendo del Evangelio?

El reto que nos toca afrontar es en definitiva recuperar el sentido
Cristiano de la Navidad, reaccionando firme y valientemente ante una postura y comportamiento que más bien huelen a paganismo. Sin Jesús, simplemente es un 25 de Diciembre, con la única variante de que uno amanece espiritualmente ‘crudo’ al día siguiente.

El sentido Cristiano de la Navidad es: Recibir el gran regalo que Dios Padre en su amor inmenso hacia nosotros nos hace al enviarnos y darnos a Jesús, su Hijo nacido de una mujer, la Virgen María, como el Salvador del mundo, de nuestras familias, de nuestra vida. En este sentido, sólo hay Navidad si acogemos a Jesús el Salvador como regalo de Dios. En síntesis, Jesús es la Navidad.

Por eso, cómo es importante que programemos una Navidad Cristiana y no simplemente unas ‘fiestas decembrinas’. ¿Qué implica esto?

Ejemplificamos:

-Durante el período de Adviento
* Participar en la misa de cada Domingo, que progresivamente nos conduce al encuentro con el Salvador

* Reunirse diariamente en familia para invocar la llegada de Jesús como el salvador de la Familia, que le permite superar problemas, crisis, etc.

* Personalmente, descubrir la necesidad que tenemos de Jesús
como Salvador de nuestra propia vida, mediante un examen de
conciencia profundo, para determinar en qué lo necesitamos a El, para cambiar y renovarnos, acudiendo al sacramento de la confesión.

Es por eso que el grito que brota del corazón como invocación y
súplica es ‘¡Ven, Señor Jesús!’. Nos puede ayudar en todo esto la corona de Adviento, si la sabemos utilizar con espíritu de fe y oración, así como también preparar en nuestros hogares el Nacimiento, recuperando una tradición Cristiana.

-En la Nochebuena:
* Lo más importante e indispensable para una Nochebuena es
participar en la Misa: Es allí donde Jesús se nos da y lo recibimos para que nazca en nuestra vida.

* La oración en familia: para decirle a Jesús que le brindamos
posada en nuestro hogar.

* La reconciliación con quienes nos rodean para que todos
disfrutemos de la paz que los ángeles han proclamado en el portal de Belén: “Paz a los hombres amados por Dios”.

Con este espíritu, les deseo de corazón, a nombre de nuestra
comunidad Salesiana, una Santa Navidad, llena de la presencia de Jesús Salvador en cada hogar y en cada corazón.

Villancicos – Arre borriquito

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20 de Dic

navidad-fcEn una noche de diciembre, antes de las fiestas navideñas, Carlitos y su mamá caminaban de la mano, dentro de una iglesia iluminada y acogedora. Su mamá lo llevó hasta donde estaban las figurillas del nacimiento e inclinándose le dijo al oído: “Ella es mamá Virgen, mira sus ojos tan bellos y tiernos, y mira a san José que siempre cuida de Ella”. Carlitos preguntó: “¿por qué están aquí?” “Porque están esperando a Dios” –respondió su mamá-. “¿Va a venir Dios? ¿Y por qué no preparan su casa, así como tú lo haces cuando vienen mis abuelos?” “Porque no tienen casa, están en una cueva que les prestaron”. “Pero aquí no puede venir Dios -dijo Carlitos extrañado-, en medio de una vaca y de un burro y entre paja y tierra… ¿Y cómo va a venir?”. “Va a nacer el día de Navidad, y va a ser un bebé como cuando naciste tú”. “¿Dios va a ser igual de pequeñito que yo? ¿Y no va a tener frío en las noches? Porque aquí no hay ventanas, ni cama, ni cobijas”. Y sin pensarlo se quitó el suéter y lo puso junto a la figura de María. “Para que cobije a Dios y no se enferme”, dijo con voz inocente. Su madre guardó silencio mientras los ojos se le llenaron de lágrimas.

La Navidad es un misterio que sólo los de corazón sencillo pueden aceptar y comprender. Un misterio que no puede dejar indiferente nuestro corazón, un misterio de amor, amor de Dios, amor grande, amor infinito, amor desinteresado, amor y dolor, amor sincero y duradero.

arbol-de-navidad-con-ninosNavidad es gozo, es alegría y paz, es confianza y esperanza, es seguridad. Navidad es fuerza en la debilidad, consuelo en la amargura, calor en las horas de frío, es respiro y aliento.

La Navidad se celebra cada año sin falta porque cada año se nos da una nueva oportunidad para amar. Cada año recordamos el mayor don, el mayor amor. Cada año se renueva el compromiso de amistad y de entrega eterna. Cada año se nos recuerda que las puertas están abiertas, que esta vida aún no comienza.

Carlitos dejó su suéter. ¿Yo que le voy a ofrecer? Si en la noche del 24, la Virgen María y San José tocaran el timbre de tu casa, ¿qué harías por ellos? Llorarías de alegría y los pasarías dentro, donde no golpea el frío. Les ofrecerías una manta, un té caliente y un lugar para su descanso y estarías muy cerca de ellos esperando la llegada de Dios.

Este próximo 24, debemos estar atentos. “Mira que estoy a la puerta y llamo”(Ap 3,20). Jesús tocará la puerta de tu corazón buscando un lugar donde nacer. Puede venir de muchas maneras: En la Eucaristía, en tu oración, en tus hijos, en tu esposa o esposo, en tu vecino, en tu amigo o enemigo, en el vagabundo, en el enfermo, en el pecador, en el triste y el enfermo, en el solitario, en el amargado o desesperado, en la tristeza y en al alegría. Pero sobre todo, Jesús viene en la Eucaristía y pide un poco de calor en este mundo de invierno y al mismo tiempo Él es Calor que nace en el corazón de quien ama.

Brotes de Olivo – Navidad en el corazón

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21 de Dic

nino-jesus3¿Qué es importante en la Navidad?

El amor.

  • Cantar villancicos con los niños.
  • Pasarlo en familia.
  • Armar un nacimiento.
  • Ir a las posadas.
  • Compartir nuestro tiempo.
  • Ayudar a todo el que podamos.
  • Hacer visitas, llevando alegrìa y entusiasmo. Tener momentos intimos, para la oraciòn. Contemplar al recièn nacido.

Mi vida le pertenece a este pequeño niño que ha de nacer.

Él será lo más importante para mí.

Cuando le cargue en mis brazos, ¿cómo estará mi alma?, ¿tendré puestas mis mejores vestiduras? ¿Podré atraerlo a mí sin temor?

Es tan pequeño e indefenso que casi da miedo apretarlo contra mi pecho.

Sí, podré hacerlo. Le besaré su frente. Y lo miraré a los ojos. Él me mirará. Tocará mi rostro con sus manitos y me sonreirá.

No hay palabras para describir tanta emoción.

Encontrará mi alma dispuesta.
Mi corazón a la espera.
En mis labios una oración.

Villancicos – Los Campanilleros

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22 de Dic

navidadUna vez más hemos limpiado la casa. Hemos pulido los metales, hemos abrillantado las maderas.

Una vez más hemos sacudido el polvo, hemos encendido las luces…

Una vez más hemos hecho estrellas de papel plateado, hemos colgado guirnaldas, una vez más está engalanado el árbol de Navidad, una vez más, Señor, tienen nuestra casa ambiente de fiesta navideña.

Una vez más hemos andado con el vértigo del tráfico, de acá para allá buscando regalos y una vez más, Señor, hemos dispuesto la mesa y preparado la cena con esmero… una vez más, Señor…

Y una vez más todo esto pasará y será como fuego de artificio que se pierde en la noche de nuestras vidas, si todo esto ha sido meramente exterior. Si no hemos encendido la luz de Tu amor en nuestro corazón. Si nuestra voluntad no se inclina ante ti y te adora incondicionalmente.

Tu no quieres tibios , ya lo dijiste cuando siendo hombre habitabas entre nosotros, no quieres “medias tintas”, a ratos si y a ratos no. Trajiste la paz pero también la guerra. La guerra dentro de nosotros mismos para vencer nuestro egoísmo, nuestra soberbia, nuestra envidia, nuestra gran pereza para la entrega total.

La Navidad no es solo para Nochebuena y un ratito y tal vez mañana otro poquito. Es mucho más que eso, es todos los días, todos los meses y todos los segundos del año en que tenemos que vivir la autenticidad de nuestro Credo.

Ser auténticos con nuestra Fe no solo es: no robar, no matar, no hacer mal a nadie. Busquemos en nuestro interior y veamos esos pecados de omisión: el no hacer el bien, el no preocuparnos de los que están a nuestro lado, del hermano que nos tiende la mano y hacemos como que no lo vemos, como que no lo oímos… Veamos si en nuestra vida hay desprendimiento y generosidad o vivimos solo para atesorar y cuando nos parece que tenemos las manos llenas, las tenemos vacías ante los ojos de Dios.

Que esta Navidad sea Navidad de verdad en nuestro corazón. Vamos a limpiar y quitar el polvo del olvido para las buenas obras. Vamos a colgar para siempre la estrella de la humildad donde antes había soberbia, vamos a poner una guirnalda de caridad donde antes había desamor.

Vamos a cambiar nuestra vida interior fría y apática, por una valiente y plena de autenticidad. Vamos a darte, Señor, lo que viniste a buscar en los hombres una noche como esta hace ya muchos años: limpieza de corazón y buena voluntad.

Villancicos – Adeste Fideles

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23 de Diciembre

nativity4La verdadera felicidad está en Navidad

Fuente: Catholic.net
Autor: P. Cipriano Sánchez LC

Vamos a celebrar el nacimiento de Jesucristo, el Hijo de Dios. Y yo me pregunto si ya hemos sido capaces de reflexionar sobre lo que verdaderamente significa tener una “Feliz Navidad”.

Si fuéramos a una comunidad marginada y viéramos cómo pasan la Navidad muchas personas, seguramente diríamos: “Pobre gente, no tienen nada para poder pasar una Feliz Navidad”. ¿Creo yo que tener una Feliz Navidad necesariamente significa tener comida, bebida, música, luces de colores y a toda mi familia alrededor?

Cuando uno lee el Evangelio se da cuenta que tener una Feliz Navidad significa otra cosa muy distinta, que no necesariamente excluyo lo anterior, ya que uno se la puede pasar muy bien con comida, bebida, música, luces de colores y con la familia, pero también se la puede pasar muy mal.

El Evangelio nos dice: “Mientras estaban en Belén, le llegó a María el tiempo de dar a luz y tuvo a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no hubo lugar para ellos en el mesón. En aquella región había unos pastores que pasaban la noche en el campo. Un ángel del Señor se les apareció y la gloria de Dios los envolvió con su luz y se llenaron de temor. El ángel les dijo: ‘No teman. Les traigo una buena noticia, que causará gran alegría a todo el pueblo: hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Como señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre’. De pronto se le unió al ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: ‘¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad’! Se fueron los pastores a toda prisa y encontraron a María, a José y al Niño, recostado en el pesebre. Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado

experiencia-cristoEn este pasaje nos damos cuenta que no puede existir una Feliz Navidad sin haber hecho una profunda y seria experiencia de Cristo. Y, a lo mejor, todos los agujeros que hay en tu corazón, todas las resquebrajaduras que hay en tu existencia, todos los miedos que hay en tu alma, se deben a que no ha habido un ángel que te diga: “Feliz Navidad. Hoy te ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor”.

Cada uno tendría que preguntarse con mucha seriedad si ya ha hecho esta profunda y seria experiencia de Cristo. Porque, pudiera ser que por diferentes causas, nos pudiéramos haber olvidado dónde está la auténtica felicidad. ¿No has buscado la felicidad en muchas partes y no la has encontrado? ¿Por qué te empeñas en buscarla donde no está? ¿Por qué no quieres ir a Belén como los pastores? ¿Por qué te da miedo?

A todos nos puede costar mucho encontrar a este Niño en un pesebre. Nos puede doler descubrir que es en la pequeñez, en la debilidad donde está la experiencia de Cristo.

Yo estoy seguro que a través de la vida de todos Dios se ha cruzado muchas veces, pero como lo ha hecho como un niño envuelto en pañales y recostado sobre un pesebre, no hemos sabido reconocerlo, con lo que hemos perdido la oportunidad de encontrarnos con Cristo.

Nunca olvidemos que generalmente no es en lo espectacular donde Dios Nuestro Señor se va a encontrar contigo, sino que lo va a hacer donde pensarías que Él no puede estar: en la pequeñez, en la pobreza, en la debilidad, en la humildad, en el abandono, en la humillación.

Para tener una Feliz Navidad es necesario tomar la decisión de encontrarse y hacer la experiencia del Cristo del Evangelio. Porque haces la experiencia de Cristo, o no encontrarás la felicidad, aunque tengas muchas otras cosas.

Yo les invito a que se hagan la siguiente pregunta: ¿Por qué no soy completamente feliz? Y pudiera ser que no eres completamente feliz porque no tienes lo más importante: la experiencia de Cristo. No has vivido la experiencia de Cristo, el encontrarte con un Niño envuelto en pañales y recostado sobre un pesebre.

¿Cuántas veces te ha invitado Cristo a encontrarte con Él en un pesebre? Y cuántas veces tu les has dicho: “Al ratito…; luego…; no quiero…; de esa forma no se me da la gana…”. Con lo que has hecho de la experiencia una conveniencia. Y cuando hacemos de la experiencia una conveniencia, tengamos por cierto que no podremos encontrarnos con Cristo.

Pidámosle al Señor que nos conceda la gracia de experimentar a Cristo, permitiéndole llegar a nuestras vidas como Él quiere llegar, para que así podamos tener una Feliz Navidad.

Sal y Luz – Os ha nacido en Belén

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24 de Diciembre

nativity-scene¡Se quedó sin nada!

Fuente: Catholic.net
Autor: P Mariano de Blas

Quienquiera que seas,
detente un momento ante esa cueva.
¿Ves ese niño indefenso?
Es Dios, es el único Redentor.

Es para ti.
Si te sientes muy pecador…
Él te dice que tienes perdón.
Si estás muy desesperado…
Él te ofrece la alegría de vivir.
Si eres pobre…
piensa que Él es más pobre que tú
y que es pobre por ti.

Si crees que no hay camino para encontrar la paz…
El es el Camino.
Si crees que todo es farsa y mentira
en la vida y en la sociedad…
Él es la Verdad.
Si crees que la vida no tiene sentido ni valor…
Recuerda que Él es la Vida.

Tú que te has detenido ante muchos palacios,
y tiendas, y salas de fiestas,
sin encontrar lo que buscas…
nada pierdes con intentar
comprar a ese Niño el amor,
la vida y la paz.
Y Él a cambio te pide
una pequeña limosna de amor.

Se quitó los rayos, se quitó la fuerza
y se quedó sólo con el amor.

Si te hacen un pequeño favor,
das las gracias.
Si el favor es muy grande,
sientes la obligación de agradecerlo muchísimo más.

El favor que Dios te hace volviéndose hombre por ti, es mayor que el mar, mayor que el cielo,
mayor que todo.

Pero dime si alguna vez le has dicho ¡gracias!,
como a los que te hacen pequeños favores.

Nadie te ha amado como Él.
Nadie te amará como Él.
Mucho ama el que mucho perdona.
El te ha perdonado lo que nadie te perdonaría.

Pedir una limosna de amor para Él, ¿es mucho pedir?
Vivir la Navidad en paz con Dios,
¿es mucho pedir?

Me atrevería a sugerirte una cosa:
Si tú, como adulto, no sabes amar a ese Niño-Dios,
deja a tus hijos que lo amen,
diles que lo amen por ti,
que disfruten la Navidad por ti.

Se quitó los rayos, se quitó la fuerza
y se quedó sólo con el amor.
Yo me quito la careta de hipocresía,
mi coraza de pecador
y me quedo sólo con la gratitud.

***

Recibimos Nochebuena con un corazón abierto…que estos días de Adviento hayan preparado nuestra alma, más transparente y honesta para recibir al Niño Jesús, nuestro sentido, el fin de nuestras vidas. Comparto contigo este maravilloso y testimonial texto escrito por mi mejor amiga, Andrea Emma Balbontín, donde nos invita a regalarle nuestro ser al Niño Jesús, donarnos enteramente por su Amor, esto sí vale la pena…

Luis Alfonso y Andrea Emma.

Texto: Navidad: qué le regalaremos al Niño que nace?

Misión País / Schoenstatt – Canto a la Primera Noche

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