Cuando traté , hace unos meses atrás, el tema del aborto como un asesinato, en sentido estricto y amplio, se generó un debate tan controversial que sentí la urgente necesidad de defender la vida a partir de su punto inicial, desde todas las perspectivas: moral, psicológica, científica  y , para mi la más relevante, religiosa.

A partir de ahora iré actualizando esta página con antecedentes  que reafirmen la causa u objeto de mi defensa y los argumentos de autoridad en que fundo, con certeza, la base de la existencia humana a partir de un ovulo fecundado.

Como católica no estoy llamada a callar y dejar que los demás planteen este tema en forma subjetiva y antojadiza. Como mujer que ama por sobre todas las cosas al Padre, a mi Cristo Amado, defenderé su mayor “obra” con el celo y fuerza que me da Su amor .

No trepidaré en mi lucha, insistiendo que el aborto, sea como sea, es un asesinato, cobarde asesinato.

Luis Alfonso y Andrea Emma

Enlace: Aborto=Crimen

Parte I

¿Qué es el aborto?

La Medicina entiende por aborto toda expulsión del feto, natural o provocada, en el período no viable de su vida intrauterino, es decir, cuando no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir. Si esa expulsión del feto se realiza en período viable pero antes del término del embarazo, se denomina parto prematuro, tanto si el feto sobrevive como si muere.

El Derecho español, al igual que el Derecho Canónico, considera aborto la muerte del feto mediante su destrucción mientras depende del claustro materno o por su expulsión prematuramente provocada para que muera, tanto si no es viable como si lo es.

En el lenguaje corriente, aborto es la muerte del feto por su expulsión, natural o provocada, en cualquier momento de su vida intrauterino.

¿Es un ser humano el fruto de la concepción en sus primeras fases de desarrollo?

Desde que se produce la fecundación mediante la unión del espermatozoide con el óvulo, surge un nuevo ser humano distinto de todos los que han existido, existen y existirán. En ese momento se inicia un proceso vital esencialmente nuevo y diferente a los del espermatozoide y del óvulo, que tiene ya esperanza de vida en plenitud. Desde ese primer instante, la vida del nuevo ser merece respeto y protección, porque el desarrollo humano es un continuo en el que no hay saltos cualitativos, sino la progresiva realización de ese destino personal. Todo intento de distinguir entre el no nacido y el nacido en relación con su condición humana carece de fundamento.

Desde que se forma el nuevo patrimonio genético con la fecundación existe un ser humano al que sólo le hace falta desarrollarse y crecer para convertirse en adulto. A partir de la fecundación se produce un desarrollo continuo en el nuevo individuo de la especie humana, pero en este desarrollo nunca se da un cambio cualitativo que permita afirmar que primero no existía un ser humano y después, sí. Este cambio cualitativo únicamente ocurre en la fecundación, y a partir de entonces el nuevo ser, en interacción con la madre, sólo precisa de factores externos para llegar a adulto: oxígeno, alimentación y paso del tiempo. El resto está ya en él desde el principio.

¿Cómo puede existir un ser humano mientras es algo tan pequeño que no tiene el más mínimo aspecto externo de tal?

La realidad no es sólo la que captan nuestros sentidos. Los microscopios electrónicos y los telescopios más modernos nos ofrecen, sin lugar a dudas, aspectos de la realidad que jamás habríamos podido captar con nuestros ojos. De manera semejante, la ciencia demuestra rotundamente que el ser humano recién concebido es el mismo, y no otro, que el que después se convertirá en bebé, en niño, en joven, en adulto y en anciano. El aspecto que presenta varía según su fase de desarrollo. Y así, en la vida intrauterina primero es un embrión pre-implantado (hasta la llamada anidación, unos 12-14 días después de la fecundación, en que cabe la posibilidad de que de un mismo óvulo fecundado surjan gemelos); después es un embrión hasta que se forman todos sus órganos; luego, mientras éstos van madurando, un feto, hasta formarse el bebé tal como nace. Y después continúa el mismo proceso de crecimiento y maduración, y más tarde se produce el inverso de decadencia hasta la muerte.

Por eso no tiene sentido decir que un niño proviene de un feto, sino que él mismo fue antes un feto, del mismo modo que un adulto no proviene de un niño, sino que antes fue niño, y siempre es el mismo ser humano, desde el principio. Y tan absurdo sería defender que el hijo recién concebido no es un ser humano porque no tiene aspecto de niño, como suponer que el niño no es un ser humano porque no tiene el aspecto externo del adulto.

Admitiendo que existe una nueva vida desde el momento de la fecundación, ¿no podría ser una vida vegetal o animal, para llegar a ser humana en una fase posterior?

No. Con los actuales conocimientos genéticos, es indudable que cada ser es lo que es desde el momento de la fecundación. De la unión de gametos vegetales sólo sale un vegetal; de gametos animales no racionales, por ejemplo un chimpancé, sólo sale otro chimpancé, y de la unión de gametos humanos se crea un nuevo ser de la especie humana, que es tal desde el principio, pues así lo determina su patrimonio genético específicamente humano.

Si existe un ser humano desde la fecundación, ¿por qué los científicos se refieren a él con términos varios según su fase de desarrollo: cigoto, mórula, blastocisto, embrión, feto?

Porque la vida de un ser humano es un largo proceso que se inicia cuando de dos gametos, uno masculino y otro femenino, surge una realidad claramente distinta: el nuevo ser humano, fruto de la fecundación, quien en las distintas etapas de su desarrollo recibe nombres distintos: el cigoto es la primera célula que resulta de la fusión de las células masculina y femenina. Tras unas primeras divisiones celulares, este ser humano recibe el nombre de mórula, en la que pronto aparecerá una diferenciación entre las células que formarán el embrión (lo que hemos llamado embrión preimplantado, y que algunos llaman preembrión) y las destinadas a formar la placenta. En esta nueva fase, el ser humano se llama blastocisto, y anidará en la pared del útero de su madre. Después se irán diferenciando sus órganos, unos antes que otros, durante todo el período embrionario, al tiempo que la placenta se desarrolla por completo. El embrión se llamará entonces feto, y continuará su crecimiento mientras se produce la maduración funcional de sus órganos hasta que, en un momento dado, nacerá y se llamará neonato, recién nacido. Y este proceso único, que se ha desarrollado suavemente, sin cambios bruscos, continúa después del nacimiento, y el neonato se hace niño; el niño, adolescente; el adolescente, joven; el joven, adulto y el adulto, anciano. Todos éstos son los nombres que distinguen las etapas de la vida de un solo ser que surgió con la fecundación y que será el mismo hasta que muera, aunque su apariencia externa sea muy diferente en una u otra fase.

¿No podría entenderse que hasta que sea viable, es decir, hasta que sea capaz de subsistir fuera del vientre materno, el hijo no nacido no es un ser humano, puesto que depende de su madre para existir?

No. El hecho de que en una determinada fase de su vida el hijo necesite el ambiente del vientre materno para subsistir no implica que sea una parte de la madre. Desde la fecundación tiene ya su propio patrimonio genético distinto del de la madre, y su propio sistema inmunológico diferente también del de la madre, con quien mantiene una relación similar a la del astronauta con su nave: si saliese de ella moriría, pero no por estar dentro forma parte de la nave.

Por otra parte, lo que se llama la viabilidad (es decir, la probabilidad de que el hijo siga viviendo en el exterior tras un embarazo cesado prematuramente) es mayor a medida que la gravidez está más avanzada, pero es muy difícil determinarla en el tiempo, pues el que el hijo pueda seguir viviendo depende en gran parte de factores externos: . tipo de parto, atenciones médicas que reciba el niño, abundancia o escasez de medios y estado de la técnica en el lugar en que ocurre el nacimiento, etc. Además, a medida que avanzan los conocimientos de la ciencia va disminuyendo la edad del embarazo en que se puede considerar viable un feto. Por eso la adquisición de la viabilidad, como el aprender a andar o a hablar, o el llegar al uso de razón, son cosas que le pasan a un ser humano, pero en modo alguno momentos en que éste se convierte en humano. No tiene sentido hacer depender la condición humana del desarrollo tecnológico.

Por lo demás, la capacidad de subsistir fuera del seno materno ha de ser forzosamente ajena a la determinación del inicio de la vida humana, porque un recién nacido es también absolutamente incapaz de subsistir por sí mismo sin recibir los oportunos cuidados. El nacimiento determina un cambio en el modo de recibir el oxígeno y un cambio en el modo de alimentarse, pero el resto del desarrollo continúa el curso que ya se inició en el comienzo de la vida intrauterino.

¿En qué momentos de su vida intrauterina va desarrollando el hijo no nacido sus distintos órganos y funciones?

  • A las dos semanas se inicia el desarrollo del sistema nervioso.
  • A las tres semanas de vida empieza a diferenciarse el cerebro, aparecen esbozos de lo que serán las piernas y los brazos y el corazón inicia sus latidos.
  • A las cuatro semanas ya empiezan a formarse los ojos.
  • A las seis semanas la cabeza tiene su forma casi definitiva, el cerebro está muy desarrollado, comienzan a formarse manos y pies, y muy pronto aparecerán las huellas dactilares, las que tendrá toda su vida.
  • A las ocho semanas el estómago comienza la secreción gástrica; aparecen las uñas.
  • A las nueve semanas se perfecciona el funcionamiento del sistema nervioso: reacciona a los estímulos y detecta sabores, pues se ha comprobado que si se endulza el líquido amniótico -en el que vive nadando dentro del vientre materno- ingiere más, mientras que si se sala o se acidula, lo rechaza.
  • A las once semanas ya se chupa el dedo, lo que puede verse perfectamente en una ecografía.

La mayor parte de los órganos están completamente formados al final de la duodécima semana, y casi todos ellos funcionarán ya en la segunda mitad de la vida intrauterina. Pero hay cambios que no se producirán más que después de nacer: la primera dentición sólo aparece seis meses después del nacimiento, los dientes definitivos lo hacen hacia los siete años y algunas veces las últimas muelas no salen hasta bien avanzada la edad adulta. La pubertad, con todos sus cambios anatómicos y fisiológicos, acaece en la segunda década de la vida, y la capacidad reproductora en la mujer se inicia poco después de la pubertad y cesa en el climaterio. Es decir, la vida es un proceso único, que empieza en la fecundación y no se detiene hasta la muerte, con sus etapas evolutivas e involutivas.

Entonces, ¿con qué fundamento defienden algunos que el hijo aún no nacido forma parte del cuerpo de la madre, y que es ella la única que puede decidir sobre el destino del hijo?

Quienes así argumentan no tienen ningún fundamento en absoluto. La realidad demuestra categóricamente que el hijo es un ser por completo distinto de su madre, que se desarrolla y reacciona por su cuenta, aunque la dependencia de su madre sea muy intensa, dependencia que, por cierto, continúa mucho tiempo después del nacimiento. Ni siquiera forman parte del cuerpo de la madre la placenta, el cordón umbilical o el líquido amniótico, sino que estos órganos los ha generado el hijo desde su etapa de cigoto porque le son necesarios para sus primeras fases de desarrollo, y los abandona al nacer, de modo semejante a como, varios años después del nacimiento, abandona los dientes de leche cuando ya no le son útiles para seguir creciendo. Por tanto, pretender que el hijo forma parte del cuerpo de la madre no es, en el mejor de los casos, más que una muestra de absoluta ignorancia.

Fuente: http://www.aciprensa.com/aborto/

Parte II

¿Cuáles son los métodos habituales en la práctica del aborto?

El aborto provocado tiene por objeto la destrucción del hijo en desarrollo en el seno materno o su expulsión prematura para que muera. Para conseguir este resultado se suelen usar diversos métodos que en otras circunstancias se emplean normalmente también en ginecología y obstetricia, y que se eligen atendiendo a los medios de que se disponga y a la edad del feto que hay que suprimir. Los métodos más utilizados son: aspiración, legrado, histerotomía (“mini cesárea”), inducción de contracciones e inyección intraamniótica.

¿Cómo se practica un aborto por aspiración?
Se dilata primero el cuello uterino con un instrumental adecuado a esta función, para que por él pueda caber un tubo que va conectado a un potente aspirador. La fuerza de la succión arrastra al embrión y al resto del contenido uterino, todo deshecho en pequeños trozos. Una vez terminada la operación de succión se suele realizar un legrado para obtener la certeza de que el útero ha quedado bien vacío. Este método se suele usar cuando el embarazo es de menos de diez o doce semanas.

¿En qué consiste el método de legrado?
El legrado o raspado, también llamado “curetaje”, es el método que se usa más frecuentemente. Se comienza por dilatar convenientemente el cuello del útero, lo que sólo se puede hacer bajo anestesia. Luego se introduce en el útero una especie de cucharilla de bordes cortantes llamada legra o “cureta”, que trocea bien a la placenta y al hijo al ser paseada de arriba abajo por toda la cavidad del útero. Los trozos así obtenidos se extraen con la misma legra.
Este método suele practicarse sobre todo en los tres o cuatro primeros meses de la vida del hijo. Si el embarazo ha superado las doce semanas, las dificultades aumentan y hay que triturar muy bien el cuerpo del feto para sacarlo al exterior. A veces pueden quedar grandes restos en el interior del útero, por ejemplo la cabeza, y por eso el abortador debe identificar cuidadosamente todos los restos extraídos para asegurarse de que no ha quedado nada dentro de la madre.

¿En qué consiste el método de abortar conocido por “mini cesárea”?
La cesárea es una intervención que se realiza al final del embarazo, y que consiste en extraer al hijo a través de una incisión en el abdomen de su madre, cuando por las causas que fuere no es posible su nacimiento por el conducto normal. Esta operación ha salvado muchas vidas tanto de madres como de hijos. Una cesárea practicada cuando han transcurrido todavía pocas semanas de embarazo se llama “mini cesárea”, y consiste en practicar una incisión en el útero a través del abdomen materno para extraer por ella al hijo y a la placenta. Este método se suele realizar a partir de la decimoquinta o decimosexta semana del embarazo. Habitualmente se extraen niños vivos, que se mueren poco después por ser inviables. Pero a veces por este procedimiento se han obtenido niños vivos que eran viables, y entonces se les ha dejado morir sin prestarles los cuidados que posiblemente habrían permitido salvarlos, o bien se les ha provocado la muerte, habitualmente por asfixia.

¿En qué consiste el aborto por inducción de contracciones?
Consiste en la provocación de la expulsión del feto y la placenta mediante la administración a la madre, por diversas vías, de sustancias (prostaglandinas, oxitocina) que producen contracciones semejantes a las de un parto, las cuales provocan a su vez la dilatación del cuello uterino, y la bolsa en que está el hijo se desprende de las paredes del útero. El niño puede nacer muerto, porque se asfixia en el interior de su madre, o vivo.
También se emplean en ocasiones, y previamente al uso de oxitócidos, unos tallos o dilatadores hidrófilos que, colocados en el cuello uterino, se hinchan progresivamente y lo dilatan.

¿En qué consiste el método de la inyección intraamniótica?
Se inyecta en el líquido amniótico en que vive el hijo, a través del abdomen de la madre, una solución salina hipertónica o una solución de urea. Estas soluciones irritantes hiperosmóticas provocan contracciones parecidas a las del parto, y con un intervalo de uno o dos días tras la inyección, el hijo y la placenta suelen ser expulsados al exterior. En un cierto número de casos hay que efectuar después un legrado para asegurarse de la expulsión de la placenta.
Este método se utiliza en ocasiones para evacuar un feto muerto espontáneamente y retenido en el útero, y sólo puede usarse en un embarazo ya avanzado. Si se trata de provocar un aborto, es decir, si el hijo está vivo dentro de su madre y hay que suprimirlo, también el embarazo tiene que ser de cierto tiempo, de más de cuatro meses.
La solución irritante introducida previamente suele envenenar al feto, produciéndole además extensas quemaduras. Alguna vez, en lugar de soluciones cáusticas, se han introducido en el líquido amniótico prostaglandinas; pero los que provocan abortos prefieren las otras soluciones, porque se obtienen fetos muertos con más seguridad, y es desagradable que el hijo nazca vivo y haya que matarlo o dejarlo morir a la vista de todos.

¿Puede decirse que estos métodos sean seguros para la vida o la salud de la madre?
No. La palabra “seguridad” es completamente inadecuada para estas situaciones. En los abortos por aspiración existe el riesgo de infecciones e incluso de perforación del útero, y que a la hemorragia se una la lesión de órganos abdominales de la madre. Este riesgo se incremento en los abortos por legrado. En los abortos por inducción de contracciones las complicaciones más graves son las hemorragias y las embolias, y en las “mini cesáreas” se corre el riesgo de desgarros de la cicatriz y de infecciones sobreañadidas. En las inyecciones intraamnióticas puede producirse el paso de las sustancias tóxicas al sistema circulatorio de la madre.

Es cierto que estas complicaciones no son muy frecuentes y que la mortalidad materna no es alta (aunque hay complicaciones y hay muertes), pero existen secuelas importantes derivadas de estas manipulaciones, que pueden influir seriamente en el desarrollo de embarazos posteriores.
Hay que mencionar también aquí el alto riesgo de alteraciones psíquicas que pueden aparecer muchas veces de forma tardía. El aborto supone frecuentemente para la madre, aunque se someta a él voluntariamente, un fuerte trauma psíquico.
En suma, ningún aborto es “seguro” para la mujer que aborta. Se trata tan sólo de una manera de hablar, por contraposición a otros métodos que implican aún más riesgo.

¿No sería mejor legalizar el aborto para evitar los riesgos de esos abortos clandestinos, o para que las mujeres más pobres no estén en inferioridad de condiciones respecto de las más ricas, que pueden ir a abortar al extranjero?
En primer lugar, debe saberse que incluso en los países con legislación muy permisivo sobre el aborto, el aborto clandestino sigue existiendo, por mil razones muy fáciles de comprender (adulterios con consecuencias no deseadas, necesidad de ocultar un embarazo para mantener cierta posición social, o tantas otras). En cualquier caso, las circunstancias exteriores que rodean al aborto pueden hacerlo más sórdido e inhumano por poner en peligro la vida de la madre además de la del hijo. Pero el aborto, sea de mujeres ricas o pobres, se haga clandestinamente o bajo la protección del Estado, se practique sin medios o con la más sofisticado tecnología, es siempre el mismo crimen contra la vida de un inocente indefenso, y esta acción nunca se puede justificar.

Parte III

La cuestión del aborto, ¿no es un problema de conciencia de la mujer, al que debe ser ajeno el Estado?

No. El aborto no es un problema de conciencia individual de la madre, ni del padre, pues afecta a alguien distinto de ellos: el hijo ya concebido y todavía no nacido. Otra cosa es que abortar pueda crear problemas de conciencia.
Los poderes públicos deben intervenir positivamente en la defensa de la vida y la dignidad del hombre, en todos los períodos de su existencia, con independencia de las circunstancias de cada cual, aunque este principio, patrimonio común de todos los ordenamientos desde el cristianismo, sea hoy puesto en cuestión por algunos. El aborto provocado no es sólo un asunto íntimo de los padres, sino que afecta directamente a la solidaridad natural de la especie humana, y todo ser humano debe sentirse interpelado ante la comisión de cualquier aborto.
La autonomía de la conciencia individual debe respetarse en función de la persona humana, pero precisamente por esta convicción los Estados tienen la exigencia ética de proteger la vida y la integridad de los individuos, y despreciarían gravemente esta exigencia si se inhibieran en el caso del aborto provocado, como la despreciarían en el de la tortura. En efecto, carece de sentido una argumentación según la cual los Estados deberían permitir la tortura cuando chocasen el interés de los torturadores por obtener una información o una confesión y el de las víctimas por no facilitarla o no confesar. Los Estados no pueden inhibirse en la defensa de la vida humana o su integridad física o moral argumentando que nadie puede oponerse a que alguien, según su conciencia, crea que debe practicar la tortura. El aborto, como la tortura, nos afecta a todos, y los Estados no pueden ser ajenos a eso.
¿Cómo es que esto se comprende claramente en el caso de la tortura y, sin embargo, no ocurre así en el del aborto?
Por varias razones, entre las cuales no es la menor el arcaísmo de creer que sólo existe lo que tenemos delante de nuestros ojos. Pero el hijo no nacido existe, está vivo, aunque no se vea ni se oiga. La tortura nos la podemos imaginar fácilmente en toda su crudeza y en todo su horror, pero hay que hacer un esfuerzo para imaginar la realidad cruda y horrible de un aborto provocado. De ahí que en páginas precedentes se haya explicado, aunque sea sucintamente y de la manera menos dramática posible, una realidad ciertamente dramática, que ni se puede ni se debe ocultar, porque el valor de la vida humana no depende de nuestros sentimientos, sino de lo que ella en realidad es.
Por otro lado, los Estados que permiten legalmente el aborto provocado encuentran para su silencio unos aliados espontáneos en los que tienen la principal obligación de proteger la vida de los hijos no nacidos: la madre y el médico que predica el aborto; mientras que, en el caso de la tortura, los familiares de la víctima son unos acusadores permanentes, y no digamos la propia víctima, si sale con vida del tormento. Por eso se tiende a comprender mucho más fácilmente la obligación del Estado de proteger al torturado que a la víctima de un aborto. Pero eso no exime en absoluto a los Estados de su obligación ética hacia el no nacido.
Entonces, ¿tienen los Estados obligación de penalizar la práctica del aborto?
Los Estados tienen obligación de poner los medios, también los jurídicos, para que no se practiquen abortos, del mismo modo que tienen obligación de poner los medios necesarios para que no se asesine, se viole o se robe; y conforme a las técnicas jurídicas actuales, la tipificación penal del aborto como delito es la medida jurídica proporcionada a la gravedad del atentado que supone contra la vida humana.
También existen otros medios jurídicos para que los Estados desarrollen una política contraria a la práctica de abortos (sanciones administrativas, premios o subvenciones a la natalidad, etc.), pero su carácter liviano y colateral no estaría proporcionado a la gravedad intrínseca del aborto, que, por ser un atentado radical a un bien básico y fundamental, merece la máxima protección jurídica, que hoy no es otra que su configuración como delito. Lo mismo se puede decir del homicidio o la violación: deben ser delito, pues no sería proporcional amenazar al asesino o al violador solamente con una multa o algo semejante.
¿Significa esto que el Estado debe sancionar en sus leyes todo lo que la moral prohíbe?
No. El Estado sólo debe sancionar aquellas conductas inmorales que entran en el ámbito de su competencia por no agotarse en el terreno de la intimidad de las personas, y siempre que las normas jurídicas sean un instrumento técnicamente apto para evitar que se haga lo que se prohíbe. Todo ello sin perjuicio de la prudencia exigible al legislador para saber en cada caso hasta dónde puede y debe llegar, pues a veces es admisible la tolerancia con el mal por la imposibilidad de erradicarlo y si su prohibición pudiese causar males todavía mayores.
¿Y no es éste precisamente el caso de los abortos, ya que siempre los habrá y su clandestinidad puede causar gravísimos peligros a las madres que abortan?
De ninguna manera. El Estado debe proteger, por todos los medios a su alcance, los valores sobre los que se cimienta el orden social, como lo es la vida humana, y nunca, bajo ninguna circunstancia, puede renunciar a reprimir los atentados básicos y definitivos contra esos valores (homicidio, aborto, violación, tortura…), aunque se sepa que jamás podrán erradicarse, porque eso sería tanto como renunciar a la razón de ser de toda sociedad organizada y del mismo poder público.
El que a veces pueda ser aceptable cierta tolerancia con el mal, ¿significa que hay circunstancias en que pueda no ser tenido por mal, sino ser considerado como un bien?
No. El mal siempre es mal aunque haya que tolerarlo. El bien no se tolera; se desea, se busca, se intenta conseguir. Sólo se puede tolerar lo que es negativo mientras lo negativo no se puede suprimir, pero nunca es legítimo ver como bueno lo que intrínsecamente es malo, como por ejemplo el aborto.
Y si en un momento determinado, una parte de la población de un país no percibe el aborto como intrínsecamente malo, ¿significa eso que el aborto no ha de sancionarse o perseguirse por el Estado?
No; si fuese éste el caso, esa parte de la población estaría equivocada, como lo estaban quienes en otras épocas no veían como malas la esclavitud o la tortura. Quienes están equivocados tienen derecho a que se les ayude a salir de su error, y se les impulse a no causar daños irreparables por actuar conforme a su error.
Los valores básicos y esenciales, como la vida del ser humano y su dignidad, son previos, independientes y superiores a las determinaciones de las mayorías. Por eso los Estados no deben guiarse por las opiniones de la mayoría en lo que hace referencia a la naturaleza de las cosas. Las cosas no son verdaderas o falsas, bellas o feas, buenas o malas, porque así lo pueda disponer una mayoría en un momento concreto.

La actitud del Estado frente al aborto provocado, ¿debe limitarse a tipificarlo como delito y perseguirlo?
No. El Estado está obligado también a favorecer la vida de las personas y su dignidad, ayudando a resolver los problemas sociales que están en el fondo de la decisión o la tentación de abortar (ayudando a la maternidad, favoreciendo la adopción, creando un marco de costumbres públicas que favorezcan la vida y la vida digna…), y buscando el ideal de que no sea necesario aplicar las penas del delito porque las medidas positivas sean más eficaces.
Pero, mientras el aborto se dé en la realidad, ¿no es mejor sacarlo de la clandestinidad para controlarlo?
No. Legalizar los abortos no ayuda a su desaparición, sino a que aumente su número. Creer lo contrario es un error muy extendido que desmienten las estadísticas de todo el mundo, sin excepciones. El efecto multiplicador de la legalización del aborto se debe a que la opinión pública general ve como bueno lo que se despenaliza, y cada vez se trivializa más en las conciencias la decisión de abortar.
La ley penal no sólo tiene como fin la persecución del delito, sino también ayudar a conformar la conciencia social sobre los valores básicos de la convivencia, estimulando a los ciudadanos a no cometer lo que se penaliza. Por eso, cuando una determinada conducta se despenaliza, se hace cada vez más frecuente hasta llegar a ser vista como buena y, por lo tanto, a practicarse con naturalidad, en la equivocada creencia de que todo lo legal es moral, y todo lo ilegal es inmoral.
¿Quiere decir esto que el Estado ha de poner su poder legislativo y represivo al servicio de una determinada moral, concretamente de la moral católica?
No. Pero hay un mínimo que se articula alrededor de la defensa de la dignidad humana -en la cual se incluye el derecho a la vida, también del concebido y todavía no nacido- que es absolutamente irrenunciable, pues, de lo contrario, ni la sociedad ni el Estado tendrían justificación alguna. Este mínimo no es patrimonio exclusivo de la Iglesia Católica, sino de toda la Humanidad.
Los legisladores no pueden, no tienen derecho a determinar quién es humano o no a los efectos de su protección jurídica. Este es un dato de la realidad que los hombres han de respetar, pues no lo pueden cambiar. De ahí que toda norma jurídica que atente contra este principio sea esencialmente injusta, aunque se apruebe con todos los formalismos legales; del mismo modo que es radicalmente ilegítimo basar el derecho a la vida de cualquier ser humano en su salud, su habilidad física o mental o cualquier otra circunstancia distinta del hecho de ser humano y estar vivo.
Es ésta una doctrina que la Humanidad ha aprendido (aunque no siempre la aplique coherentemente) con la experiencia de los totalitarismos del siglo XX: las normas que ampararon primero la matanza de alemanes considerados “parásitos inútiles” y más tarde el exterminio de los judíos en la Alemania nazi de los años 30 eran intrínsecamente malas e injustas, aunque fueran acordadas por los órganos competentes del Estado. Lo mismo pasa con las leyes actuales que pretenden legitimar la práctica del aborto provocado.
Estas consideraciones, hay que repetirlo, no forman parte sólo de la doctrina y la moral católicas, sino que se integran en un elemental sentido común humanista. Oponerse hoy al aborto provocado, como en otras épocas a la esclavitud, no es fanatismo ni tiene que ver exclusivamente con las convicciones religiosas, católicas o no, sino que es una obligación indeclinable para todos los que creen en el derecho a la vida y en la dignidad del ser humano.
¿Hay que rechazar radicalmente a las personas que abortan?
De ninguna manera. Hay que ser firmes con la verdad, pero comprensivos con las personas; naturalmente, eso no presupone que el comprender, ayudar y convivir con las personas que han cometido un error signifique negar que han cometido un error. Un crimen es un crimen, aunque al criminal se le ayude y acoja, e incluso se le pueda eximir de culpa y de responsabilidad, si hay razones para ello.

Parte IV

¿Qué entiende la Iglesia por aborto?

La Iglesia Católica entiende por aborto la muerte provocada del feto, realizada por cualquier método y en cualquier momento del embarazo desde el instante mismo de la concepción. Así ha sido declarado el 23 de mayo de 1 988 por la Comisión para la Interpretación Auténtica del Código de Derecho Canónico.
La cuestión del aborto provocado, ¿es sólo un problema científico, político o social?
Ciertamente, no. Esta cuestión es, desde luego, un problema científico, político y social grave. Pero también es, y en gran medida, un serio problema moral para cualquiera, sea o no creyente.
¿Tenemos los católicos obligaciones adicionales acerca de la cuestión del aborto, respecto de los no católicos o no creyentes?
Todo hombre y toda mujer, si no quieren negar la realidad de las cosas y defienden la vida y la dignidad humanas, han de procurar por todos los medios lícitos a su alcance que las leyes no permitan la muerte violenta de seres inocentes e indefensos. Pero los cristianos, entre los que nos contamos los católicos, sabemos que la dignidad de la persona humana tiene su más profundo fundamento en el hecho de ser hijos de Dios y hermanos de Jesucristo, que quiso ser hombre por amor a todos y cada uno de nosotros. Por eso los católicos, si vivimos nuestra fe, valoramos en toda su dimensión el drama terrible del aborto como un atentado contra esta dignidad sagrada. Más que de obligaciones adicionales, pues, habría que hablar de una más profunda y plena comprensión del valor de la persona humana, gracias a nuestra fe, como fundamento para nuestra actitud en favor de la vida, ya que sabemos que el olvido de Dios lleva con más facilidad al olvido de la dignidad humana.
Como católica, ¿en qué incurre una persona que realiza o consiente que le realicen un aborto?
Quien consiente y deliberadamente practica un aborto, acepta que se lo practiquen o presta una colaboración indispensable a su realización, incurre en una culpa moral y en una pena canónica, es decir, comete un pecado y un delito.
¿En qué consiste la culpa moral?
La culpa moral es un pecado grave contra el valor sagrado de la vida humana. El quinto Mandamiento ordena no matar. Es un pecado excepcionalmente grave, porque la víctima es inocente e indefensa y su muerte es causada precisamente por quienes tienen una especial obligación de velar por su vida. Además, hay que tener en cuenta que al niño abortado se le priva del Sacramento del Bautismo.
¿Qué es una pena canónica?
La pena canónica es una sanción que la Iglesia impone a algunas conductas particularmente relevantes, y que está establecida en el Código de Derecho Canónico, vigente para todos los católicos.

¿En qué pena canónica incurre quien procura un aborto?
El que procura un aborto, si sabe que la Iglesia lo castiga de este modo riguroso, queda excomulgado. El Canon 1398 dice: “Quien procura un aborto, si éste se produce, incurre en excomunión Latae sententiae”
Por otra parte, el Canon 1041 establece que el que procura un aborto, si éste se consuma, así como los que hayan cooperado positivamente, incurre en irregularidad, que es el impedimento perpetuo para recibir órdenes sagradas.
¿Qué quiere decir incurrir en excomunión?
Significa que un católico queda privado de recibir los Sacramentos mientras no le sea levantada la pena: no se puede confesar válidamente, no puede acercarse a comulgar, no se puede casar por la Iglesia, etc. El excomulgado queda también privado de desempeñar cargos en la organización de la Iglesia.
¿Qué quiere decir que una excomunión es Latae sententiae?
Con esta expresión se quiere decir que el que incurre en ella queda excomulgado automáticamente, sin necesidad de que ninguna autoridad de la Iglesia lo declare para su caso concreto de manera expresa.
¿Significa algo especial la frase “si éste -el aborto- se produce”?
Sí. Quiere decir que, para que se produzca la pena de excomunión, el aborto debe consumarse, es decir, el hijo ha de morir como consecuencia del aborto. Si, por cualquier circunstancia, el aborto no llega a consumarse, no se producirá la excomunión, aunque se dará el pecado.
En el caso del aborto, ¿quiénes incurren en la pena de excomunión?
Si se dan las condiciones que configuran la pena de excomunión, en este caso quedan excomulgados, además de la mujer que aborta voluntariamente, todos los que han prestado colaboración indispensable a que se cometa el aborto: quienes lo practican, quienes los ayudan de modo que sin esa ayuda no se hubiera producido el aborto, etc.
¿Qué razón de ser tiene que el aborto está condenado por una pena canónica tan grave como es la excomunión?
La razón de ser de esta norma es proteger -también de esta manera, no sólo con la catequesis y la recta formación de la conciencia- la vida del hijo desde el instante mismo de la concepción, porque la Iglesia se da cuenta de que la frágil vida de los hijos en el seno materno depende decisivamente de la actitud de los más cercanos, que son, además, quienes tienen más directa y especial obligación de protegerla: padres, médico, etc. Luego, cuando el niño nazca, estará ya además protegido de alguna manera por la sociedad misma.
La Iglesia ha entendido siempre que el aborto provocado es uno de los peores crímenes desde el punto de vista moral. El Concilio Vaticano II dice a este respecto: “Dios, Señor de la vida, ha confiado a los hombres la insigne misión de proteger la vida, que se ha de llevar a cabo de un modo digno del hombre. Por ello, la vida ya concebida ha de ser salvaguardada con extremados cuidados; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables” (Const. “Gaudium et Spes”).

Justificar el aborto es un razonamiento nazi, recuerda Arzobispo de Nueva York

Cardenal Edward Eagan, Arzobispo de Nueva York

NUEVA YORK, 28 Oct. 08 / 09:28 pm (ACI).- En un enérgico artículo publicado junto a una fotografía de un feto en el vientre materno, el Cardenal Edward Egan, Arzobispo de Nueva York, compara la tolerancia hacia el aborto con el razonamiento de Adolf Hitler y Joseph Stalin para justificar los asesinatos masivos.

El Purpurado dedicó a este tema su reciente columna semanal del periódico “Catholic New York”. “La imagen de esta página es una fotografía sin retoques de un ser que ha estado en el vientre de su madre durante 20 semanas. Por favor, mírala con cuidado”, pide el Cardenal Egan y pregunta al lector: “¿Tienes alguna duda de que se trata de un ser humano?”

Tras precisar que se trata de un ser humano inocente, el Purpurado cuestiona al lector sobre el deber de las autoridades en una sociedad civilizada de proteger a este ser humano frente a quien quiera matarlo.

A partir de este razonamiento, sostiene el Arzobispo, “no hay mucho más que decir sobre la cuestión del aborto en nuestra sociedad. Es un error, y no puede -ni debe- ser tolerado”.

Para el Cardenal Egan, si alguien está convencido de que en esta imagen hay un mero grupo de tejidos, esa persona tiene un problema que va más allá de reconocer la maldad del aborto.

El Arzobispo recordó que “Hitler se convenció y persuadió a sus seguidores para considerar que los judíos y los homosexuales no eran seres humanos. Joseph Stalin hizo lo mismo con los cosacos y los aristócratas rusos. Y esto a pesar de que (ambos) veían con sus propios ojos a judíos y homosexuales“.

“Es tiempo de dejar de actuar como si no supiéramos lo que permite y apoya nuestra nación, con el asesinato anual de más de 1,6 millones de seres humanos inocentes en el vientre de su madre. Sabemos muy bien que matar a quien claramente es visto como un ser humano inocente o a quien no se le puede probar ser otra cosa que un ser humano inocente, es tan malo como malo puede ser”, explicó el Purpurado.

Hazme un favor. Mira la fotografía de nuevo. Mira y decide con honestidad y decencia lo que el Señor espera de ti y de mí, mientras el horror del aborto ‘legalizado’ sigue erosionando el honor de nuestra nación. Mira, y no te absuelvas a ti mismo si te niegas a actuar”, concluyó.

Obligan retiro de propaganda de píldora abortiva en Costa Rica

SAN JOSÉ, 29 Oct. 08 / 04:16 pm (ACI).- La Dirección Nacional de Control de Propaganda de Costa Rica determinó esta semana que una campaña radial de promoción de la píldora abortiva descrita como “anticoncepción de emergencia” es contraria a la ley y debe ser retirada.

La decisión fue tomada luego que la Asociación para la Defensa de la Vida (ADEVI) interpusiera una denuncia contra la campaña lanzada por la abortista “Asociación Demográfica Costarricense” para promover la píldora “del día siguiente”.

ADEVI argumentó que el Ministerio de Salud rechazó la inscripción de estas píldoras debido al efecto antiimplantatorio (abortivo) del óvulo fecundado.

Dicho efecto no es compatible con la legislación de Costa Rica que protege la vida desde la concepción”, indicó el Ministerio de Salud.

El anuncio radial decía textualmente: “¿Durante dos o más días olvidó tomarse la pastilla? Queda una opción: usa anticoncepción de emergencia. Asociación Demográfica Costarricense”.

La Dirección Nacional de Control de Propaganda resolvió a favor de ADEVI y ordenó el retiro inmediato del anuncio, al reconocer que existe un efecto antiimplantatorio de un óvulo fecundado y eso no es compatible con la legislación costarricense.

babies No al aborto, sí a la vida
“Humanidad quiere matar a los niños no nacidos”, alerta Cardenal Cipriani

Cardenal Juan Luis Cipriani

LIMA, 18 Oct. 07 / 04:15 pm (ACI).- El Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, pidió al Señor de los Milagros que custodie el Perú para que se respete la vida y señaló que “hay que estar siempre atentos porque esta humanidad quiere matar a los niños no nacidos. No aceptemos nunca la destrucción de la vida del niño no nacido, en ninguna de sus formas”.

En una Eucaristía en honor al Cristo Moreno, el Purpurado manifestó su rechazo a quienes no respetan la vida del no nacido y agregó que “no podemos dejar que en nombre del progreso y de la planificación familiar se pretenda introducir la muerte en la sociedad peruana. Decimos que no al aborto y que sí a la vida”.

En su homilía, previa al inicio del tercer recorrido procesional del Señor de los Milagros, el Primado del Perú indicó a los miles de fieles, que abarrotaron los exteriores de la iglesia de las Nazarenas, que Jesús no ha venido a aumentar las cruces humanas sino a darle un sentido a la existencia humana

Hay cruces que fabricamos los hombres por el egoísmo, la mentira, el maltrato, la violencia, la injusticia. Esas cruces no son de Dios, las hacemos los hombres”. “Quien busque a Jesús sin dolor o sin sacrifico encontrará un dolor y un sacrificio sin Jesús“, precisó el Arzobispo de Lima.

A medio día, al pasar la imagen del Señor de los Milagros, conocida también como Cristo de Pachacamilla, por el Palacio Arzobispal, el Purpurado repartió su bendición y volvió a invocar que se defienda el derecho a la vida. Además recordó que “el aborto no es un derecho humano” como algunos desubicados afirman, “sino una profunda herida social”.

“Señor de los Milagros, sigue protegiendo nuestra patria para que por ningún motivo se atrevan a atentar contra la vida de aquellos pequeñitos no nacidos. ¡Señor de los Milagros, que en nuestra patria siempre se respete la vida!”, invocó.

Jamás nos doblegaremos por dinero a la corrupción del aborto y a la corrupción de esos los maltratos a la vida humana. Digamos siempre hermanos que sí a la vida y no al aborto”, exhortó el Cardenal.

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Cuidados con los lobos con piel de oveja….quien se diga católico y opte por el aborto o cualquier medio contraceptivo, miente, pues la catolicidad promueve la vida, no la muerte y menos si se trata de un inocente. El demonio es astuto, mas nunca inteligente.

Falsas católicas promueven aborto en casa de retiro de religiosas brasileñas

BRASILIA, 07 Nov. 08 / 03:49 pm (ACI).- El P. Adilton Lopes, de la Arquidiócesis de Salvador, denunció que las autoproclamadas Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), están realizando un encuentro a favor del aborto en la casa de retiro espiritual de las Hermanas Medianeras de la Paz, en Santa Mónica – IAPI.

“Vean hermanos y hermanas de la Comisión Arquidiocesana de Defensa de la Vida, cómo dentro de la Iglesia estamos siendo bombardeados por promotores de la muerte y usando nuestros espacios, tal como la casa de retiro espiritual de las hermanas religiosas”, expresó el sacerdote.

El P. Lopes recordó que las ideas de las CDD son “contrarias a lo que Cristo y la Iglesia pregona”, y que el propio Episcopado brasileño advirtió que dicha asociación “de católicas no tiene nada”.

El sacerdote denunció que las inscripciones para participar del encuentro abortista están a cargo de la hermana Gloria. “Este es un encuentro, absurdo, diabólico. Encuentro que se está realizando en una casa de retiro, donde se ora, se alaba al Dios de la vida, se celebra la Santa Eucaristía“, señaló.

Por ello, el P. Lopes alentó a los católicos a expresar su rechazo escribiendo a los correos electrónicos ismep@ig.com.br (Hna. Gilvânia, superiora general), y mariaauzerina@bol.com.br (Hna. Maria de la Glória).

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Manuel Galiot Pérez | Fuente: Catholic.net
Gracias por haberme traído al mundo
Lo mucho que nos quiere decir Jaime, nuestro hijo que tiene síndrome de Down

Gracias por haberme traído al mundo

Manuel y Ester Galiot son un matrimonio español, cuya familia ha sido bendecida con el nacimiento de un bebé con síndrome de Down. Esta carta la escribe Manolo, imaginando lo que el pequeño Jaime querría decirles, si pudiera hablar

Queridos papás:

He querido escribiros estas líneas para daros las gracias por haberme traído al mundo. Desde siempre he existido en la mente de Dios, pero Él necesitaba un acto de amor y de generosidad por vuestra parte para que yo pudiera nacer. En mi mente y en mi corazón, hasta donde se alcancen a desarrollar, siempre existirán sentimientos de inmerso amor y gratitud hacia vosotros, que me ayudaréis a seguir viviendo el Cielo en la tierra.

Puedo recordar el momento en el que descubristeis mi existencia, como hemos ido juntos descubriendo mi realidad, cuantos momentos de intimidad con Dios en la oración y en la Eucaristía, con que cariño me habéis cuidado, me habéis hablado y habéis ido preparando mi encuentro con toda la familia, como han pasado por vuestras mentes los momentos de felicidad que íbamos a tener,… Todo va a ser igual, porque en mí siempre tendréis a un niño, que si me aceptáis como soy os voy a ayudar a conseguir esa felicidad, con la ventaja que va a ser eterna.

He venido al mundo como un niño diferente pero con una gran misión y a vosotros os corresponde ayudarme a realizarla. Pienso que si, descubrís en mí las gracias que Dios ha querido mandaros conmigo, vais a ser muy dichosos. En caso contrario, me convertiré en una carga pesada y nunca podré cumplir la misión para la que fui elegido.

No soy igual que mis hermanos pero esta diferencia no debe alterar las cosas. Pensad por un momento que la misión que, como padres os ha sido asignada, conmigo ya la habéis cumplido, sólo por el hecho de haberme traído al mundo con mi singularidad. Yo nací para el Cielo, siempre seré el angelito que os ha enviado Dios para que, junto conmigo, alcancemos la gloria eterna.

Jesús y María me han hablado mucho de vosotros y de mis hermanos pero, sobre todo, del bien que voy a traer a la familia y a la gente que os rodea. También me han encargado que les recuerde a todos nuestros familiares y amigos que tienen una misión en la vida, que también han venido al mundo con un encargo divino que deben cumplir. Muchos se olvidan de ello y tenemos que venir otros ángeles para reavivar esa llama que un día encendió el mismo Dios. Todos debemos brillar mostrando nuestra fe viva, dando motivos de nuestra esperanza y de nuestra vocación al amor, e impregnando con ello todos los momentos de nuestra vida.

Si todo lo veis a través de la fe seré un regalo de Dios, que ha querido hacerse presente en medio de la familia. En mi fragilidad y singularidad podéis encontrar toda la grandeza y la presencia de Dios.

Os pido que me ayudéis con mucho amor, con vuestros cuidados, con vuestras oraciones, con vuestro esfuerzo y sacrificio porque lo necesitaré más que mis hermanos. Ellos lo van a entender. Pedidles que me quieran mucho, que tengan mucha paciencia conmigo, que me ayuden y jueguen cuanto puedan porque los necesitaré mucho. Ya sé que me quieren con todo su corazón y que han pedido todos los días por mí. La Virgen María me ha ido contando todas las cosas que han ofrecido por mi salud y que deseaban tener un hermano y un ángel a la vez. Yo pediré por ellos siempre y me preocuparé en recordarles, con mi ejemplo, que se deben hacer como yo, como niños, para que puedan alcanzar el cielo que yo ya tengo.

No es casualidad que me hayan enviado con vosotros. Os doy las gracias por todo lo que me habéis deseado, por haber pedido con insistencia que formara parte de la familia, por todo lo que habéis hecho por mí, por todo el amor que me demostráis día a día.

Decid a todas vuestras amistades que devolveré, una por una, todas las oraciones que han elevado al Cielo por mí y por todos nosotros. He podido ver que nuestra “familia” es grande, en la que hay verdadero amigos, gente que nos quiere mucho y que siempre estarán presentes en nuestras vidas.

Pediros de nuevo que siempre veáis en mí al niño que nació en el pesebre, que estéis siempre muy unidos a Dios y que busquéis conseguir la gloria que yo ya tengo, porque os quiero tener conmigo toda la eternidad.

Con todo mi amor.
JAIME

Hablemos un poco acerca de las celulas estaminales y la razón del llamado reciente al electo Presidente de USA , Barack Obama…( Es injustificable destruir embriones, recuerda un representante vaticano a Obama. El cardenal Lozano Barragán reitera el rechazo a la investigación con células estaminales
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 11 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Ante los anunciados proyectos de Barack Obama de dar vía libre a proyectos de investigación con embriones humanos, el presidente del Consejo Pontificio para la Salud, el cardenal Javier Lozano Barragán, reiteró este martes que se trata de una práctica que atenta contra la ética
.)

Células Estaminales

La investigación sobre las células estaminales embrionarias ha despertado un debate en la comunidad científica internacional sobre la licitud ética de matar embriones humanos con fines experimentales.

Por un lado, algunos científicos justifican la muerte de los embriones alegando que servirá para curar enfermedades o simplemente niegan que los embriones concebidos sean seres humanos.

Por el otro, expertos explican que no es necesario matar para conseguir las mismas células y defienden la vida en su fase inicial.

Sin embargo, hasta ahora muchos se preguntan por qué un debate tan específico ha cobrado magnitud mundial, qué son estas células estaminales y para qué sirven.

¿Qué son las células estaminales?

Las células estaminales -también conocidas como células madres, troncales o germinales-, son células maestras que tienen la capacidad de transformarse en otros tipos de células, incluidas las del cerebro, el corazón, los huesos, los músculos y la piel.

¿Dónde hay células estaminales?

Hasta el momento se ha confirmado que hay células estaminales en el cordón umbilical, la placenta, la médula ósea y en los embriones.

Estas células estaminales están contenidas en los embriones humanos de sólo días de concebidos. A este tipo de células se les llama pluripotenciales porque pueden convertirse en prácticamente cualquier órgano y permiten al embrión desarrollarse y convertirse en un cuerpo totalmente formado. Cada blastocisto o blástula, es decir un embrión de cinco días de concebido, es una esfera hueca formada por alrededor de 100 células.

Las células de la capa externa formarán la placenta y otros órganos necesarios para sustentar el desarrollo fetal en el útero. Mientras que las células internas formarán casi todos los tejidos del cuerpo.

Es por ello que, teóricamente, si se aprende cómo hacerlas crecer y las manipulan, se podrían originar tejidos u órganos nuevos en el laboratorio para implantarlos en pacientes y curar enfermedades.

¿Qué ocurre cuando las células estaminales son extraídas del embrión?

El embrión ya no puede seguir desarrollándose y muere.

¿No hay forma de obtenerlas sin matar a los embriones?

Sí, por ejemplo se pueden utilizar las células estaminales de la placenta y el cordón umbilical. En este caso, la ciencia aprovecha las células que son desechadas naturalmente por la madre al momento del parto. Ni la placenta ni el cordón umbilical son vitales para el ser humano y pueden ser utilizados sin ningún problema ético.

Además, hay experimentos con células estaminales de la médula ósea que han logrado éxito. Éstas células son obtenidas de niños o personas adultas que no se ven afectados por perderlas. (Continúa)

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El ABORTO según Santa Teresa de Calcuta.
Cuando se pierde el amor maternal

TERESA DE CALCUTA (En la Conferencia del Cairo):

“Cada uno de nosotros hoy se encuentra aquí gracias al amor de Dios que nos ha creado, y gracias a nuestros padres, que nos acogieron y quisieron darnos la vida.

madre-teresaLa vida es el mayor don de Dios. Por eso es triste ver lo que acontece hoy en tantas partes del mundo: la vida es deliberadamente destruida por la guerra, por la violencia, por el aborto. Y nosotros hemos sido creados por Dios para cosas más grandes: amar y ser amados.

A menudo he afirmado, y estoy segura de ello, que el mayor destructor de la paz en el mundo de hoy es el aborto.

Si una madre puede matar a su propio hijo, ¿qué podrá impedirnos a ti y a mí matarnos recíprocamente?

El único que tiene derecho a quitar la vida es Aquél que la creó. Nadie más tiene ese derecho; ni la madre, ni el padre, ni el doctor, ni una agencia, ni una conferencia, ni un gobierno (…)

Me aterra el pensamiento de todos los que matan su propia conciencia para poder cometer el aborto.

Después de la muerte nos encontraremos cara a cara con Dios, Dador de la vida. ¿Quién asumirá la responsabilidad ante Dios por los millones y millones de niños a los que no se les dio la posibilidad de vivir, de amar y de ser amados? (…).

¡Qué sufrimiento más tremendo tiene que representar darse cuenta de que uno ha dado muerte, ha asesinado, a su propio hijo!”.

http://www.misantuario.cl/el-aborto-cuando-se-pierde-el-amor-maternal.php

Documento vaticano reivindica la dignidad del embrión humano
Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre bioética

nino-embrionCIUDAD DEL VATICANO, viernes, 12 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Las extraordinarias promesas y peligros que en las últimas dos décadas ha abierto la biomedicina han sido analizados de manera global por un nuevo documento de carácter doctrinal emitido este viernes por la Santa Sede.

Se trata de la instrucción “Dignitas personae sobre algunas cuestiones de bioética”, publicada por la Congregación vaticana para la Doctrina de la Fe, documento de 33 páginas.

La instrucción ha sido aprobada expresamente por Benedicto XVI, de manera que goza de la autoridad propia del magisterio ordinario del Sumo Pontífice, motivo por el cual, como explica en el número 37, debe ser acogida “con asentimiento religioso” por parte de los católicos.

Dos principios

Toda la instrucción se basa sobre dos principios fundamentales.

Según el primero, “el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción” (n. 4).

En segundo lugar, la instrucción explica que el origen de la vida humana
tiene su auténtico contexto en el matrimonio y la familia, donde es generada por medio de un acto que expresa el amor recíproco entre el hombre y la mujer” (n. 6).

A la luz de estos dos principios, el documento ofrece criterios éticos sobre diferentes prácticas que hoy día se han hecho frecuentes. Éstas son algunas.

Técnicas de asistencia a la fertilidad

La instrucción considera estas técnicas son lícitas cuando respetan “el derecho a la vida y a la integridad física de cada ser humano”, así como “la unidad del matrimonio” y el acto de procreación conyugal. Alienta las ayudas para remover los obstáculos que impiden la fertilidad natural y alienta la adopción de los numerosos niños huérfanos.

Confirma el juicio ético negativo sobre la fecundación “in vitro” y constata el aumento de los peligros que ahora implica esta práctica, pues el número de embriones sacrificados es altísimo (el 80% en los centros más importantes, según dice la nota 27).

El congelamiento de embriones y óvulos

El congelamiento de embriones es incompatible con el respeto debido a los embriones humanos por estos motivos y todas las respuestas a la pregunta sobre qué hacer con los embriones ya congelados plantean diferentes problemas reconoce el documento.

La reducción embrionaria es aborto

Dado que algunas técnicas de procreación artificial han dado lugar a un aumento significativo del porcentaje de embarazos múltiples, desde hace tiempo se aplica la reducción embrionaria, que elimina embriones o fetos en el seno materno para reducir su número.

«Desde el punto de vista ético, la reducción embrionaria es un aborto intencional selectivo”, dice el número 21.

Clonación humana

La clonación humana es “intrínsecamente ilícita” afirma, pues “se propone dar origen a un nuevo ser humano sin conexión con el acto de recíproca donación entre dos cónyuges y, más radicalmente, sin ningún vínculo con la sexualidad” (n. 28).

Por lo que se refiere a la clonación terapéutica precisa que “producir embriones con el propósito de destruirlos, aunque sea para ayudar a los enfermos, es totalmente incompatible con la dignidad humana, porque reduce la existencia de un ser humano, incluso en estado embrionario, a la categoría de instrumento que se usa y destruye” (n. 30).

Células troncales

La valoración ética depende sobre todo los métodos de recolección de células troncales.

“Se deben considerar lícitos los métodos que no procuran grave daño al sujeto del que se extraen. Esta condición se verifica generalmente en el caso de: a) extracción de células de tejidos de un organismo adulto; b) de la sangre del cordón umbilical en el momento del parto; c) de los tejidos de fetos muertos de muerte natural” (n. 32).

Sin embargo, considera “gravemente ilícita” la “extracción de células troncales del embrión humano viviente” pues “causa inevitablemente su destrucción. En este caso la investigación “no se pone verdaderamente al servicio de la humanidad, pues implica la supresión de vidas humanas” (n. 32).

Embriones híbridos

El documento considera una ofensa a la dignidad del ser humano los recientes experimentos por los que se han utilizado óvulos de animales para la reprogramación de los núcleos de las células somáticas humanas con el fin de extraer células troncales embrionarias de los embriones resultantes, sin tener que recurrir a la utilización de óvulos humanos (n. 33).

Utilización de vacunas de origen ilícito

El documento considera ilícito el uso de productos, incluso vacunas, en cuya elaboración se ha utilizado “material biológico” ilícito, como el que resulta de la eliminación de embriones humanos o abortos.

En este marco, general, sin embargo, existen diferentes grados de responsabilidad. Así, por ejemplo, dice el número 35, el peligro para la salud de los niños podría autorizar a sus padres a utilizar una vacuna elaborada con líneas celulares de origen ilícito, quedando en pie el deber de expresar su desacuerdo al respecto y de pedir que los sistemas sanitarios pongan a disposición otros tipos de vacunas”.

VATICANO PAPA BENEDICTO XVI

Instrucción vaticana a favor de la dignidad humana y de la ciencia

Aclaración del padre Federico Lombardi, S.I.

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 12 diciembre 2008 (ZENIT.org).- La instrucción vaticana sobre bioética publicada este viernes no busca imponer prohibiciones sino defender a la persona y orientar éticamente la investigación científica, aclara el portavoz vaticano.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha comentado en una declaración la instrucción “Dignitas personae. Sobre algunas cuestiones de bioética”, publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

“Si se lee de una manera superficial, puede dar la impresión de ser una colección de prohibiciones”, reconoce el portavoz. “Pero no es así”.

Como él mismo constata, desde su mismo inicio, con el título, comienza “con la afirmación fundamental de la ‘dignidad de la persona humana’, y sigue con toda una serie de afirmaciones positivas sobre la dignidad del matrimonio y de la unión personal de los esposos para dar origen a la vida, sobre los resultados positivos de la ciencia para superar las patologías de la infertilidad, sobre la investigación y uso terapéutico de las células estaminales adultas, etc.”.

“En un contexto lleno de graves y fundadas preocupaciones sobre los riesgos de manipulación de la vida humana gracias a las nuevas posibilidades ofrecidas por las ciencias biológicas y médicas”, reconoce el padre Lombardi “Dignitas personae” se convierte en “un poderoso rayo de luz y un manantial de confianza”.

El secreto de este documento, revela, está en su “planteamiento claro y comprensible” y en la “afirmación de pocos principios esenciales”, ofreciendo “un discernimiento ético seguro sobre toda una serie de situaciones complejas, muy discutidas hoy no sólo a nivel científico, sino también de opinión pública y de vida común”.

Los principios básicos de la instrucción son dos: “el respeto del ser humano desde su concepción y el respeto de la transmisión de la vida a través de la unión entre los cónyuges”.

“Son principios que pueden ser comprendidos por todos, pero están apoyados por la visión cristiana del hombre”, reconoce el portavoz vaticano.

A favor de la vida

“La Iglesia considera que tiene que ser valiente y decidida para afirmarlos –asegura el sacerdote–. La continuidad del desarrollo del ser humano desde su concepción no deja espacio a la incertidumbre en la defensa del embrión y de su dignidad”.

De este modo, “todo ser humano tiene derecho a nacer de la unión de dos padres y a no ser el producto de un laboratorio y de la capacidad técnica de un médico”.

“Es una posición a favor de seres humanos pequeños y débiles, que no tienen voz y que hoy –en realidad– no cuentan con muchos que hablen a favor suyo”, indica el portavoz vaticano.

A favor de la ciencia

“Es una posición exigida por el actual desarrollo de la biología y de la medicina aplicada a los problemas del inicio de la vida humana, y es de amplias miras”, insiste.

“Da una contribución no sólo lícita, sino necesaria, para orientar de manera positiva el compromiso de la investigación y de la medicina” y pone como “ejemplo iluminador” los grandes resultados que se están alcanzando con la utilización de las células estaminales adultas, alentada por la ética católica.

Por tanto, concluye Lombardi, “no se trata de ninguna manera de un ’stop’ al compromiso de la ciencia a favor de la vida, sino más bien de una serie de indicaciones para que la ciencia se ponga verdaderamente al servicio de la vida y no de la muerte o de la arbitraria y peligrosa manipulación de las personas humanas”.

“Es una contribución valiente, apasionada y convencida a una causa noble”, remacha.

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CatholicNewsAgency.com conversó con Evelyn Mann desde su hogar en Tampa Bay, Florida. “Sam está lleno de vida. Sonríe y ríe y tiene una forma de comunicarse sin palabras, porque aún no habla”, sostiene la madre.

Cuando Evelyn llevaba 20 semanas de embarazo, los médicos detectaron que su hijo padecía enanismo tanatofórico, un síndrome que causa la muerte del bebé poco tiempo después del nacimiento o incluso antes del parto. Aunque les sugirieron abortarlo y hasta no asistir al niño si nacía vivo para acelerar su muerte, los Mann protegieron la vida de su hijo como su tesoro más valioso.

Afortunadamente, encontraron un médico dispuesto a ayudarlos para brindar a su hijo la oportunidad de vivir. “Nosotros confiamos y creemos en Dios y algunos no querían admitir esa parte de nosotros pero un genetista lo hizo”, recuerda Evelyn.

“Nosotros sabíamos en nuestros corazones, y creo que era un regalo de Dios, que todo saldría bien“, agrega.

A pesar de todas las complicaciones, Samuel nació por cesárea a las 35 semanas de gestación y sobrevivió a las primeras semanas de vida con toda la asistencia médica que requería y el amor incondicional de sus padres.

Fue sometido a una traqueotomía para lidiar con una deficiencia pulmonar y aún hoy necesita de un ventilador para superar sus problemas respiratorios, además de un tubo gástrico. Ahora ya puede comer y según su madre, tiene un apetito voraz.

Gracias a una organización filantrópica, los Mann realizaron hace poco un inolvidable viaje a Disneylandia. “El gozo es verlo sonreír y tiene una risa contagiosa”, sostiene.

A Sam le gusta jugar con globos y juguetes, como a todos los niños, y aunque su condición es descrita como letal, para su madre el niño está lleno de vida. Los médicos hasta ahora se sorprenden por su resistencia y ganas de vivir.

Evelyn quiere que su testimonio aliente a las mujeres que reciben diagnósticos negativos durante el embarazo. “Hemos atravesado por este camino y quisiéramos poder dar una mano a quienes vienen detrás y decirles que nada es imposible para Dios, afirma y sostiene que la clave es “rezar creyendo en lo que Dios puede hacer”.

“Lo que ocurre al final es lo que Dios permite, y a nosotros nos dio un hijo hermoso”, afirma

Desilusión” en el Vaticano por decisión pro-abortista de Obama
VATICANO, 25 Ene. 09 / 03:45 pm (ACI)
Mons. Rino Fisichella, Presidente de la Pontificia Academia para la Vida

La decisión del Presidente norteamericano Barack Obama de revertir la política de Ciudad de México, abriendo el uso de fondos federales norteamericanos para la promoción del aborto en el mundo, suscitó la primera expresión de censura y desilusión del Vaticano.

Un día después que Obama firmara la orden ejecutiva aplaudida por organizaciones feministas y abortistas en el mundo, el diario italiano Corriere della Sera reprodujo las declaraciones del Presidente de la Pontificia Academia para la Vida, el Arzobispo Rino Fisichella, quien señaló que “entre las muchas cosas buenas que pudo haber elegido hacer, Barack Obama escogió en cambio lo peor”.

“Lo importante es saber cuándo escuchar… sin cerrarse en las propias visiones ideológicas con la arrogancia de una persona que, por tener poder, piensa que puede decidir sobre la vida y la muerte”, agregó el Prelado del Vaticano.

“Si este es uno de los primeros actos del Presidente Obama, con todo respeto, me parece a mí que el camino hacia la desilusión será muy corto,” dijo también.

Mons. Fisichella concluyó la parte de la entrevista con el diario italiano destacando que “yo no creo que aquellos que votaron por él (Obama) tuvieron en cuenta temas éticos, que fueron astutamente dejados de lado durante el debate electoral. La mayoría de la población norteamericana no toma la misma posición que el presidente y su equipo”.
Otra importante voz del Vaticano, Mons. Elio Sgreccia, ex Presidente de la misma Academia y uno de las voces más importantes en temas de bioética en la Santa Sede, señaló a la agencia italiana ANSA que “esta (medida) propina un duro golpe no sólo a nosotros los católicos sino a todas las personas alrededor del mundo que luchan contra la masacre de inocentes que se lleva a cabo mediante el aborto.

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Al presidir la Misa por el Día del Niño por Nacer, el Prelado advirtió que “todo lo que hiere al hombre hiere a Dios” y señaló que “si la vida no se respeta en el comienzo, qué se puede esperar de la vida de todos, especialmente de los más pequeños, frágiles y desprotegidos”.

Durante su homilía, Mons. Martini recordó que el aborto no es un derecho y que “el reparto y la venta de la píldora del día después pueden ser causa también de la matanza de los inocentes”.

Asimismo, alentó a proteger a la familia, santuario de la vida y pilar “sobre el cual está construido el edificio de la sociedad”. También pidió que en tiempos de elecciones no se fije la atención solo en lo económico, “sino en los valores que debemos exigir que se respeten y no nos hagamos cómplices jamás de los que odian a los niños y no les importa mucho la dignidad de todo el hombre y de todos los hombres”.

El Prelado pidió a “María Madre de la Vida que nos ayude a celebrar a los mártires anónimos del siglo XX y XXI, los niños por nacer que son descartados como si no fueran, como si no existieran”.

“Dios nos libre de que esto se imponga definitivamente en la conciencia de los hombres de hoy. En la Eucaristía celebremos la vida y asumamos el compromiso por defenderla y tener la valentía de denunciar todo lo que mata y manipula la vida”, señaló.

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Drama del aborto, JMJ y crisis económica en comunicado final de Obispos españoles

MADRID, 24 Abr. 09 / 10:45 am (ACI) Al finalizar la 93º Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE), los prelados publicaron una nota final en la que recordaron el drama del aborto como una “tragedia del siglo XX”, indicaron algunos avances en vistas de la JMJ Madrid 2011 y del Año Sacerdotal, así como su preocupación por la actual crisis económica.

En la nota se señala que el Presidente de la CEE, Cardenal Antonio María Rouco Varela, “aludió con detalle en el discurso inaugural de la Asamblea al don de la vida y al derecho a vivir y se refirió a la conocida sentencia del filósofo Julián Marías, a propósito de la aceptación social del aborto, para afirmar que aunque el aborto ensombrece desde siempre la historia de la humanidad, ‘ha sido precisamente en el siglo pasado cuando amplios sectores sociales han empezado a considerar públicamente que eliminar a los que van a nacer no sería algo de por sí reprobable y cuando tal mentalidad ha encontrado eco en las legislaciones que han dejado de proteger de modo adecuado el derecho de todos a vivir’”.

En ese discurso, el Purpurado “subrayó que también España se ha visto inmersa en las últimas décadas ‘en el mencionado proceso de deterioro de la conciencia moral en lo que toca al valor sagrado de la vida humana. Desde la legislación despenalizadora de 1983, la situación ha ido empeorando tanto en la práctica como en las leyes’”.

“Ante esta situación, los Obispos españoles y la Conferencia Episcopal nunca hemos dejado de anunciar el Evangelio de la vida en su integridad y de denunciar las leyes injustas, proponiendo la doctrina de la Iglesia con absoluta independencia de las cambiantes coyunturas políticas (…) No queremos ni podemos cejar en este empeño de proclamar el Evangelio de la vida en toda su belleza y con todas sus consecuencias”.

Otro de los temas en este comunicado final fue la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en agosto en Madrid en 2011 que tendrá como lema “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”. Asimismo, los obispos explicaron que las acciones previstas para el Año Sacerdotal, convocado por Benedicto XVI será tratado próximamente.

Un tema importante, explicaron, fue también el de la crisis económica. “Ante las dificultades por la que atraviesan muchas personas, los prelados reiteran que esta situación supone una grave interpelación para los cristianos e invitan una vez más a que, cada uno desde sus posibilidades, ayude a las personas que más lo necesitan”.

“Constatan con gratitud el esfuerzo que Cáritas y otras organizaciones eclesiales están realizando para atender las demandas crecientes de ayuda. Los obispos sostendrán y promoverán el compromiso de las instituciones católicas en la ayuda a quienes sufren más directamente las consecuencias de la crisis”, destacaron.

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