La felicidad es tratada con gran erudición, fineza, persuasión, mas me parece de sumo negligente como doloso, querer ser feliz sin pensar en la comunidad de hermanos que somos. Cosa cierta es que las personas son felices de modos muy distintos, hasta disímiles, a veces, desde proyectos de vida personalísimos, originales, e irrepetibles. El problema estriba en la pobreza de vista con que se interpreta esta realidad de la felicidad, pues no hay felicidades, ni amores por docenas ni centenas.

La felicidad, concebida de modo parcelado, casi en un feudalismo, no pasa por ser más que apariencia y mentira de nombre, y en el fondo, tristeza, ensimismamiento en el propio ser. Por otra parte, nunca antes el ser humano  deseó tanto ser feliz, inclusive, como finalidad,  la cual es exigible temporalmente. Pasa, entonces, el amor, a segundo plano, a la relatividad de las conciencias, sin antes reparar que se es feliz en la medida que se ame y se niegue el propio ser en favor de los demás. No es esto una anulación de la riqueza de la diversidad del ser humano , al contrario: el descubrimiento de mi personalísima vida, está en el dar con el corazón de mis semejantes antes que en el mío. Curioso resulta comprender estas paradojas entre los derechos humanos, que aspiran a una universalidad, y la felicidad, ya restringida y acotada al ego íntimo.

En última instancia, la promesa final de ser felices, está en aquel horizonte que es la vida eterna. Aunque se niegue, por parte de la gente que acotan su existencia a la mera temporalidad, en un argumento como el que se vive una sola vez, o despreciando definitivamente esta maravilla, al final, terminan en la infelicidad y desasosiego, no encontrando jamás paz de alma.

La felicidad está en reconocernos amados por un Padre, que nos confirió dignidad perpetua, no en lo que reporta resultados personalistas y egocéntricos. No es esta felicidad vacía, abstracta. Un intento de ser feliz sin un soporte estable como es la Resurrección, se vuelve rápidamente en lo contrario que se anhela. Los ejemplos están a la vista. “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados y Yo los aliviaré.”

Luis Robert