El secularismo es una «una concepción del mundo según la cual este último se explica por sí mismo sin que sea necesario recurrir a Dios; Dios resultaría pues superfluo y hasta un obstáculo» (Evangelii Nuntiandi, n.55).

Son muchos los católicos, creyentes o cristianos, que en su vida diaria no toman en cuenta la religión, ya en su doctrina, dogma, fe, en las propias enseñanzas de Cristo y la palabra de Dios.

Son muchos los que son católicos, creyentes o cristianos de manera únicamente nominal, pero no saben lo que significa , en real sentido, ser o pertenecer a alguna religión, ser y vivir en Cristo.

Ya no resulta importante hacer de la vida un todo coherente entre la fe que se profesa y el testimonio de vida personal. Más aún, muchos temen defender la fe, pues en esta nueva antropología social, quien relaciona cada acto de vida a lo que Dios nos pide se tiene por “fundamentalista” o definitivamente “loco” Crítica sistemática será la que recibiran los que procuran practicar la fe, la religiosidad y la superioridad de Dios en la vida de cada uno. Así, el cristiano de hoy va abandonando esta forma consecuente de ser. “El qué dirán”, domina entonces y este cristiano se hunde en un mundo consumista ,materialista, hedonista, posesivo, relativista, donde , según la mayoría, está la “verdadera felicidad”

“Los discípulos de Cristo viven en el mundo y están marcados – a menudo sin ser conscientes de ello- por la cultura mediática que se desarrolla fuera de toda referencia a Dios.”( Consejo Pontificio de la Cultura. Documento final de la Asamblea Plenaria)

Así , los creyentes no se atreven a dar razón de su fe, quien todo lo vea a la luz del Evangelio es tildado de forma denigrante y hasta humillante por los mismos que se dicen fieles, como fanáticos, que no viven la realidad del mundo. Hay un evidente miedo a comportarse según la fe, no previendo que existe la fuerza del Evangelio y un encuentro personal con Cristo, mediante la oración y sus sacramentos.

Todo ello nos lleva a un ateismo práctico, vigente, hoy, al interior de los miembros de la Iglesia.

Muchos olvidan que Dios tiene características de persona, tal como la de Padre, y lo entienden como a un “Ser Superior”, trascendente, olvidando que Dios es tripersonal, que vivimos en comunión con El y es este Dios tripersonal el fundamento de la fe cristiana.

Si a ello sumamos la cultura del “yo” , ego , narcisismo, “yo” centro de vida, éxito personal, saciar los propios deseos, cumplir los personalistas anhelos, antojadizos y arbitrarios. Este es precisamente el punto que abre un abismo entre la “religión del yo” y la fe cristiana, donde la prioridad es el “otro”, el prójimo, basados en la Santísima Trinidad, abandonando mi propio ser, dándome a los demás, así como Jesús lo ha hecho.

“… La llamada a la interioridad y a colocar en el corazón de la vida los misterios de la cruz y la resurrección de Cristo, signo supremo de una relación que va hasta el extremo don de sí al otro, es una constante de la espiritualidad cristiana.”( Consejo Pontificio de la Cultura. Documento final de la Asamblea Plenaria)

Es impresionante, al mismo tiempo, constatar el desinterés que hay por “la verdad” al interior de la propia Iglesia, aún con dos encíclicas que la remarcan “Veritatis splendor y Fides et ratio”, del Papa Juan Pablo II. “Toda convicción fuerte genera rechazo”, donde, en vez de vivir en la certeza de la fe, se abren espacios para la incertidumbre. Se asume la verdad como dogmatismo, intolerancia, inhibitorio de toda otra forma de vida, imposición, etc.

“En realidad, la Verdad en el Cristianismo no es una simple idea abstracta o un juicio éticamente válido, o una demostración científica. Es una persona, cuyo nombre es Jesucristo, Hijo de Dios y de María. Cristo se presentó como la Verdad (Jn 14,6), y ya Tertuliano observa al respecto que Cristo dijo «Yo soy la verdad» y no «Yo soy la tradición»

La verdad y el amor necesitan el uno del otro. Sor Teresa Benedicta es testigo de ello. La “mártir por amor”, que dio su vida por los amigos, no se dejó superar en el amor. Al mismo tiempo, buscó la verdad con toda su alma… Sor Teresa Benedicta nos dice a todos: ¡No aceptéis nada como verdad que esté privo de amor. Y no aceptéis como amor nada que esté privo de verdad! El uno sin el otro se convierten en una mentira destructora». Así, «sólo el amor es digno de fe», el amor se vuelve el gran signo de credibilidad del Cristianismo, porque no está separado de la verdad.” .”( Consejo Pontificio de la Cultura. Documento final de la Asamblea Plenaria)

Con todo lo dicho vemos que se está tratando de organizar una “nueva religiosidad”, subjetiva, acomodaticia, para “sentirse bien”, “ser feliz al modo terrenal” y este hecho, esta realidad, la estamos viviendo al interior de nuestra propia Iglesia, que es Una , santa y pecadora, realidad manifiesta en muchos “fieles”. Atendamos a ella, no evadamos lo que en nuestra propia Casa está sucediendo. Ahora, es importante cuestionarse ¿por qué está ocurriendo este fenómeno? Las causas están, el Concilio Vaticano II pidió atender a este cuestionamiento y someter a un serio análisis esta situación. En la Constitución pastoral Gaudium et Spes, están señaladas algunas de las causas que finalmente redundan en el ateísmo y en el alejamiento de la Iglesia. Hoy las causas se han actualizado..

Ello lo veremos en otro texto.

Apoyo: Consejo Pontificio de la Cultura

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