“Ser cristiano es vivir en Cristo, vivir la misma vida de Cristo, vivir como Él vivió.”

Ser católica y vivir en la fe es un gran don, pero al mismo tiempo es tener la certeza de cargar la cruz que Cristo santísimo nos ofrece y que nosotros, con alegría, acogemos.
Cuando opté, libremente, por seguir el camino de mi Amado, abandonando los anhelos mundanos, entregando mi alma y mi vida a El, sabía que se cumpliría lo que el mismo Jesús había señalado ya en aquel tiempo, palabras eternas, vida eterna:
“Si el mundo los odia, sepan que antes me odió a mi. No seria lo mismo si ustedes fueran del mundo, pues el mundo ama lo que es suyo. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los elegí de en medio del mundo y por eso el mundo los odia…Si a mi me han perseguido, también los perseguirán a ustedes ¿Acaso acogieron mis enseñanza? ¿Cómo, pues, acogerían la de ustedes?
Les harán todo esto por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.
El que me odia a mi también odia a mi Padre…Asi se cumple la palabra que se puede leer en su ley: Me odiaron sin causa alguna” (Juan 15, 18-25)

Cristo fue tratado de demente, mentiroso, y Dios sabe de cuántas ignominias más. Así, cuando yo he sido tratada de enajenada, incluso pretendiendo un juicio de interdicción, de no vivir en un mundo real ( ¿cuál es el mundo real? Que vacío de alma, que vacío de Dios!) ¿qué menos puedo esperar?
¿ A cuántas personas les repulsa que hablemos con tanta certeza, con tanto amor, de Dios?
¿ Cuántos se hartan de la palabra “Dios”?
Hoy, sin duda, vivo un durísimo momento. Descubrir que hay personas que me tildan de enajenada por amarlo a El, porque El es centro de mi vida y todo cuanto hago, lo hago en Su nombre. Porque no me acojo a lo mundano, a lo fatuo, no me dejo manipular y menos hago la voluntad de los seres humanos. Porque no vivo como ellos quieren ni dónde ellos desean. Que poco me conocen! Que poco conocen a mi Amado! ¿Amarán , así, al prójimo?
Sin duda que de esto nada conocen, más aún, poco les importa dañar a pobres inocentes si tienen en mente un solo objetivo: alejar del Padre a una incondicional de Su Amor.
Cuántas cosas se hacen en contra del Padre…
Pero el final es siempre el mismo: La verdad nos hace libres. Y con el Padre de escudo nada tememos, porque contra Dios NADIE puede. Hagan cuanto quieran , maquinen truculentos actos , traten de probar mi locura, que no sea de amor al Padre….“Yo soy el camino , la Verdad y la Vida”
Hoy más que nunca amo a mi Padre, mi Señor. Hoy más que nunca sé que El está junto a mi, velando por mi, protegiéndome, siendo mi único Padre de amor.
Misericordia para ellos.

“No es fácil caminar hacia una meta cuando los demás parecen ir en la dirección opuesta. Pero la fe es capaz de mover montañas. Creer que Cristo resucitó quizá era más fácil en otros tiempos, pero siempre ha sido una aventura. Tal vez hoy sea más difícil, más arriesgado, porque hay mil obstáculos contra nuestra fe. Ser un “marciano” en un mundo que dice ser racional, lógico, “humano”, creer a pesar de todo, sólo es posible si sentimos, de verdad, que Cristo no está muerto.“
“Pasan las modas, los egoísmos, las ideologías de los defensores de un mundo sin Dios y sin esperanza. El amor no pasa: escribe cada día páginas que hacen bella la vida humana y quedan, para siempre, grabadas en el cielo. La tumba no pudo contener a Cristo. Tampoco la Iglesia desaparecerá, aunque a veces nos sintamos solos, en medio de la tormenta. Pero no temamos. Él ha vencido al mundo…” ( P. Fernando Pascual LC )
“A la Iglesia, como a Cristo, le importa el hombre de manera fundamental, porque le importa por encima de todo Dios, que en su Hijo ha amado al hombre hasta el extremo y quiere la felicidad para él. Ésa es la raíz de su actuación, aunque esto le traiga sinsabores, insultos, descalificaciones, y aunque así se vea sometida a juicios falsos e injustos que descalifican -lo siento- por sí mismos a quienes los hacen. Ese es el camino de las bienaventuranzas, de la bella y verdadera aventura que recorrió Cristo, verdadero autorretrato suyo.” (Autor: Mons. Antonio Cañizares Llovera | Fuente: Arquidiócesis de Toledo)
Yo soy parte de la Iglesia, acepto , con gozo las bienaventuranzas.
Andrea Emma Balbontín Nesvara.



