“Cómo explicar que lo que sucede en mi vida no lo he buscado

Cómo decir que no lo esperaba

Cómo expresar que una vida de dolor de pronto se convierte en un terremoto interior por donde pasan miles de afectos sin querer

Cómo encontrar el camino correcto y no dar pie en falso nuevamente

Por qué… por qué

Busco, miro, pienso….no tengo respuesta

Ahora, justo ahora…..

Aguardé por años, nada resultó y hoy veo todo frente a mi y no sé qué hacer

Until the end of time.”

Con el correr de los años y por la experiencia que éste otorga, me di cuenta que nunca una persona que busca encuentra y lo que encuentra, si sucede, es malo, porque tuerce la mano al destino, hablando como católica, lo que Dios tiene dentro de sus designios para cada uno de nosotros..

Es entonces cuando erramos el camino, no somos capaces de ver objetivamente que lo que vamos construyendo es lo que nosotros queremos, sin la debida anuencia del Padre; tergiversamos, por conveniencia, el futuro, creyendo que es exactamente lo que Dios quiere, pero en realidad no lo escuchamos, sólo tenemos oídos para nuestra voz interior consciente, es decir, nosotros mismos y nuestros anhelos.

Es cierto, a veces nuestros deseos coinciden con el querer de Dios, pero son más las veces en que no hay coincidencia porque, por lo general, el camino que El escoge para nosotros no está al alcance de la meditación humana inmediata. Sumemos que los tiempos de Dios no son nuestros tiempos. Mi Padre es atemporal y no se mide en espacio ni energía o potencia.

Mi Padre “es”.

En la medida que abro mi conciencia a la comprensión de los momentos adversos, aclaro mi mente entendiendo qué o cuáles son los factores que me han llevado a perder en el camino, a que las cosas no resulten como uno quiere y abrimos el alma al querer divino, se va mostrando un mar inmenso cristalino. No busquemos, en ese momento, el por qué ni para qué, sólo agradezcamos a Dios porque El ha obrado amorosamente en nosotros. El resto se dará por añadidura