
¿Te bajarás del barco porque el mar no está calmo como tú querías?
¿Preferirás remar mar afuera porque las olas sobrepasan el tamaño de tu nave?
¿Quieres perder el encanto del brillo del sol en tu frente y la luz de las estrellas sobre tu reflejo?
¿Te molesta la brizna marina que empapa tu traje y prefieres la calidez de una chimenea a la inmensidad del universo?
¿Serás el primero en descender porque el barco se hunde?

Que poco coraje, valor y valentía hay en el mundo de hoy, que frente a las dificultades, el ser humano prefiere huir, evadir, correr raudo tras un refugio seguro. Que frente a lo inexplicable busca sustitutos que le den calma, que respondan frente a su escepticismo, su incertidumbre, su paso frágil. Busca en la razón aquello sin razón ¡que ilógica consecuencia! Y de fe, sólo palabras. La fidelidad espera…
“¿A quién podemos hacer depositarios de nuestra promesa de fidelidad? En primer lugar, a Aquel que nos regaló su amistad y nos hizo una promesa de fidelidad desde la eternidad, sin mayor razón que su amor. Ese mismo que murió en una cruz para comprarnos el cielo, y que, a pesar de nuestras constantes derrotas, sigue poniendo nuestro nombre en el billete de apuestas.
Y, puesto que es Dios quien nos ha amado primero, el amor a Él ya no es sólo un mandamiento, sino la respuesta al don de su amor, con el cual nos sale al encuentro. Esta respuesta viene expresada en la importancia que le demos en nuestra vida, que va desde las cosas más banales, como cumplir con el precepto dominical, hasta la fidelidad heroica en los momentos en que nos haga más partícipes de su cruz.

Pero las únicas llaves de la felicidad, que nos unen a Dios, son aquellas que Él nos ha dejado con su Encarnación: la fidelidad y la cruz. Y aunque estas llaves no son placenteras, sí son un regalo, un don, tal vez el único que, al final de la vida podamos poner en las manos del Padre; y son las mismas que hacen que ya desde ahora gocemos de esa alegría que tienen los que aman de veras” (”Virtudes y valores”)

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8 comments
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Mayo 15, 2008 en 8:46 am
danielfuengirola
Vaya soy el primero ¿hay premio?
La fidelidad, es mas fácil huir que luchar, y si ademas añadimos que si la unión, por ejemplo en una pareja, fue motivada por intereses ,deseo y dependencia, en vez de por amor, pues hay es imposible que nazca la fidelidad.
Hasta otra. Andrea
Mayo 15, 2008 en 3:19 pm
andre
Premio? Me has hecho reir: Toda mi gratitud para ti.
En el caso de la pareja, Daniel, tienes absoluta razón. Sin amor, del verdadero, no del “creí que” , nada se puede pedir, A MENOS que los valores que el ser humano tenga sean tan elevados, profundos, que aún no amando se comprenda el concepto “persona” y su dignidad. Ello trasunta la inexistencia del amor.
Espero que vuelvas, me gusta lo que dices.
Andrea
Mayo 15, 2008 en 5:05 pm
andre
El ser humano , en general, es un ente que se niega a dar saltos grandes, cualitativamente grandes, tener enormes proyectos de vida , porque vive inmerso en el miedo, en el temor. Si algo no le garantiza 100% de seguridad simplemente no se atreve ¿por qué? Por falta de fe.
Aunque tenga frente a él mismo la felicidad (no hablo de la fatua felicidad del minuto) , por falta de fe, por ese miedo que sólo aleja, prefiere huir, prefiere quedarse en lo seguro…sólo que muchas veces lo seguro no es precisamente lo correcto, mucho menos lo que Dios desea de su hijo.
Cuánto temor existe en escuchar a Dios…qué manera de tergiversar los caminos, convencidos de que es ése el que quiere el Padre para nosotros, pero nos negamos, al mismo tiempo, a escuchar al alma. Damos interpretaciones erradas y casi fatalistas a los devenires en la vida….que sordo y ciego se ha vuelto el ser humano! Ha hecho de la “razón” un sustituto del alma, no llegando al justo equilibrio: Fe y razón.
Mayo 15, 2008 en 6:46 pm
sentires
En verdad, son dones. La valentía, el coraje lo son.
¿Y la Fidelidad? creo Andrea que los otros dos, son parte de ella.
Para que algo mueva a valentía, tenemos que creer muy firme en ello, una fuerza interior lo sostiene y hace que lo enarbolemos aún sin mostrarlo:
Lo que Yo Creo.
Soy entonces valiente defendiéndolo y a la vez Fiel a mí mismo.
Y el coraje, querida amiga, es eso que te hace avanzar a pesar del peligro que implica dar la cara o poner el cuerpo, pero sigue siendo la Fidelidad la que sostiene, la que enmarca y guia.
Es lo que creo.
Son temas que siempre me convocan porque lamentablemente se van diluyendo entre tantas cosas que sin valor alguno se les otorga prensa, que no puedo dejarte pasar sin un pequeñito aporte y un cariño inmenso para vos y mis felicitaciones por tan hermoso espacio, tan bien llevado con ética estética y sublime religiosidad. Un placer recorrer tus presentaciones ¿ya lo había dicho cierto? Bien, lo reitero.
Vivi
Mayo 16, 2008 en 10:08 am
andre
Querida Vivi
Tus palabras siempre reconfortan a un alma como la mia. Por eso incansablemente agradezco a Dios tu amistad,.Aunque no lo sepas muchas veces eres un soporte para mi y tus reflexiones permiten hacerlas mias una y otr vez. Gracias,
Hace poco conversando con alguien me decía “nadie puede saber lo que es el amor si antes no conoce el odio” Deduje en ese momento que entonces yo nunca he sabido lo que es el amor, porque no odio a persona alguna, porque por mucho daño que alguien cause no se puede odiar. Sin duda el enemigo mayor del amor es el miedo y es éste sentimiento negativo el que nos conduce a odiar. Fidelidad…..si, Vivi, la fidelidad que guarda mi alma es hacia mi Padre, en primerisimo lugar y si es así debo ser fiel a mis certezas basadas en El, El me da la garantía cierta de una vida eterna y de la verdadera felicidad. Si soy fiel a lo terrenal me pierdo en el mundo y Dios no está en las cosas del mundo, como, por ejemplo, la codicia, el egoismo, la envidia, etc
Luego, si soy fiel a El podré tener coraje porque a nada temo si está junto a mi. Seré valiente para , en medio de la adversidad, salir a flote, nunca traicionando a mi Padre, quien es mi vida , esperanza, fortaleza, Amor.
Muchas veces he dicho que soy fiel a El, no a los hombres. Y eso se traduce en que no me dejo llevar por las palabras humanas, no me dejo seducir por las ideas del mundo. Busco la trascendencia, Vivi, busco la cercanía con El cada día, quiero amarlo cada día más. Ese es el sentido de vida que tengo y para ello requiero ser muy fiel a mi Padre y consecuentemente fiel a mis principios, valores, …a mi fe, que es entrega absoluta , confiada, depositada en Sus manos. Cuesta entender lo que digo, pero sé, con claridad, que tú si me entenderás, tu alma grande y noble entiende incluso mis entre lineas.
Un beso, amiga mia, gracias por estar,siempre estar.
PS: este blog es todo tuyo, me fascina cuando escribes, es un regalo cada palabra tuya
Mayo 16, 2008 en 7:09 pm
GRAZNIDO
Andrea
“Si soy fiel a lo terrenal me pierdo en el mundo”
Tremenda la frase, inquietante.
¿Significará que amas solo la perfección?.
¿Perdida entonces en un mundo que no es perfecto a tú medida?
Saludos
Mayo 16, 2008 en 7:54 pm
andre
Guillermo
Si soy fiel a lo terrenal, ergo, envidia, codicia, odio, egoismo, en suma las cosas del mundo…¿Has leido 1 Juan 4, 4 - 6 y 1 Juan 2, 15-17? A eso me refiero….si guardo fidelidad a ello me pierdo en el mundo.
“¿Significará que amas solo la perfección?.” Amo al prójimo ¿cómo no amar la imperfección? Yo misma soy muy infima e imperfecta, si no reconociera este hecho simplemente no podría cumplir con el precepto. Amo al prójimo, pero por sobre todas las cosas amo a Dios. Perfección=perfecto absoluto= Dios.
“¿Perdida entonces en un mundo que no es perfecto a tú medida?”
A mi medida, a tu medida ¿subjetivismo? No existe lo perfecto a la medida, ie, antojadizo según cada cual. El mundo en cuanto creación divina perfecta, en cuanto personas imperfectas que deben vivir por alcanzar la perfección, es decir, ser cada día mejores, esforzarnos cada día, no desfallecer en el intento, por un Amor que todo lo puede : el del Padre.
“Cuando el amor alcanza en nosotros su perfección, miramos con confianza al dia del juicio, porque ya somos en este mundo como es El”(1Juan 4, 17)
Si escucho las cosas del mundo ahí no encontraré a Dios, porque Dios no es del mundo. Luego, me pierdo….no, mi meta es la trascendencia, Guillermo.
Juan 2:
No amen al mundo ni lo que hay en el mundo.
Si alguno ama al mundo , el amor del Padre no está en él. Pues de toda la corriente del mundo- la codicia del hombre carnal, los ojos siempre ávidos y la arrogancia del éxito- nada viene del Padre sino del mundo.
Pasa el mundo con todas sus codicias, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”
Juan 4
“Ustedes, hijitos, son de Dios, y ya han logrado la victoria sobre esa gente, pues el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.
Ellos son del mundo, por eso su lenguaje es el del mundo y el mundo los escucha. Nosotros, en cambio, somos de Dios; el que conoce a Dios nos escucha, pero el que no conoce a Dios no nos hace caso.
Así es como reconocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error”
Saludos
Mayo 23, 2008 en 12:08 pm
andre
“La fidelidad en el amor es necesaria, porque cuando se ama; si se ama de verdad, es para siempre.
No quiere Dios que uno se vaya de la Iglesia. Cuando uno está bautizado, se le ha unido Dios Espíritu Santo; y no es lícito que se vaya de la Iglesia Católica. Si se va es por la dureza de su corazón que no quiere creer y dar amor.”
P. Jesús. catholic.net