
Meditando algunos antecedentes, tratando de comprender por qué las personas no evolucionan, no se desarrollan, no van por la vía del crecimiento espiritual y menos por el cultivo de las virtudes, unos más otros menos, me di cuenta de un factor iterativo en muchos.
Y concluyo, entre las múltiples razones, una fundamental: quedarse en el pasado, tal como dice el título de este texto: “enfrascarse” en el ayer.
Esta actitud de vida no sólo no permite avanzar: estanca el razonamiento y engendra resentimientos, odiosidades, envidias, todos sentimientos negativos, incluyendo la auto compasión, la victimización, el “pobre de mi”, que crece como bola de nieve con el transcurso del tiempo. Agrego a ello un mal generalizado: el subjetivismo, sólo veo el mal en otros mas no reconozco mis propios errores. Me estanco como agua que no corre. Y el agua estancada se convierte en agua inservible, en agua impura y dañina.

Sumo, además, la nula oportunidad que se da a aquel que ha caído, por parte de más de alguno de la sociedad, llevando al ser humano una y otra vez a su pasado. Si ha cometido alguna equivocación, y sólo se llega a soslayar algún rasgo mínimo de ese error, las frases “tú no cambias” , “eres el mismo de siempre”, “vas a cometer el mismo error”, cierran toda posibilidad de crecimiento. En el fondo se trata de no considerar que todo ser humano tiene esa libre disposición al cambio, que todos merecen una y miles de oportunidades de enmendar rumbos. Que no somos Dios para juzgar ni condenar, menos a priori, por lo que hemos hecho en el pasado, sin ser consecuentes, antes bien, en la misericordia que todo cristiano debe tener. En ello reposa el “amar al prójimo” ¿Quiero yo una nueva oportunidad? Si la quiero debo dar en igual medida ¿Por qué yo puedo cambiar y los otros no? ¿O es que a mi edad ya no se cambia? Dicho de otro modo, ¿Me debo conformar con ser como soy o , por el contrario, me debo esforzar mucho más por ser cada día mejor y en igual medida debo reconocer que todos pueden cambiar, sin importar la edad, un elemento cronológico mas no fundamental en el ser humano?

¿Es para esto que vivimos? ¿Preferimos un estado paralizante? ¿Tememos avanzar o es que no podemos hacer algo fructífero de nuestras vidas? ¿Debe el pasado consumirnos como un ácido, en que malamente creará algo nuevo o al menos algo mejor? ¿Debemos escuchar las voces negativas que no construyen, por el contrario, destruye nuestra propia esencia? Si, porque nuestra esencia tiene esa libre disposición, esa apertura a ser mejores, a querer alcanzar la perfección, aun siendo imperfectos.
Confiar en los demás, confiar en el cambio, en que es posible ser mejor y hacer mejor al otro.

El ayer está lleno de enseñanzas positivas, lecciones que nos deben llevar a ser mejores personas, a intentar no caer en los errores ya cometidos, en forma directa e indirecta, en errores propios o ajenos. Somos personas inteligentes, la razón está dada para conocerlo a El y a través de El mirar la Creación, lo que está dado, entender al prójimo con Su mirada y no con el subjetivismo humano. No seamos ciegos, lo humano , terreno y mundano enceguece, lo que proviene del Padre abre el alma al saber, pero no hablo del “know how”, hablo del saber espiritual que no se encuentra en ningún libro de teología, filosofía, ciencia, ni leyes. Es más, siempre más. Revisa tu alma, escucha al alma….ahí está la respuesta porque sólo en ese lugar yace Dios esperando tu apertura.

“Si no logras cambiarte a ti mismo ¿por qué lo pretendes de los demás?
Disfrutará de gran paz el que no busca complacer a los hombres
Serás hombre de paz si sabes vencerte a ti mismo
Por amor al Creador, aprende a vencerte a ti mismo
Arráigate sólidamente en Dios y no busques los inútiles consejos humanos
Sólo Dios es consuelo para el alma y verdadera alegría del corazón
No juzgues según el modo de pensar humano
En la vida espiritual , el progreso no se forja con consuelos
Señor, por tu misericordia acuérdate de mi “
Perlas de la Imitación de Cristo




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Mayo 11, 2008 en 8:12 pm
luis robert
“El ayer está lleno de enseñanzas positivas, lecciones que nos deben llevar a ser mejores personas, a intentar no caer en los errores ya cometidos, en forma directa e indirecta, en errores propios o ajenos.”
Pienso que es la única dispensa para mirar hacia el pasado, sin contar, claro está, los buenos momentos, que se perpetuan en el recuerdo, y que nos alientan a vivir el presente del mismo modo, o tanto mejor, aún. El texto se circunscribe al enfrascamiento nocivo, severo, en el pasado humano, que nada sirve. Es una locura lucubrar cuantas artimañas en pos de cambiarlo, pues, con firmeza: no se puede. Sí es deber nuestro darle sentido. Y no cualquier sentido, como el que renuncia a la vida con el suicidio, atiborrado en la barbarie del devenir. Sentido trascendente, detenido, reflexivo. Un significado acorde con la mirada de Dios, como Cristo interpretaría la realidad, como allá en el texto se expone grandiosamente.
Cuando no se echan estas miradas, algo así benévolas, hacia el pasado, el presente se hace tortuoso, porque no se se tiene ese acervo divino, la trascendencia del regalo de “vida”, en las cosas que presionan. También, cuando no se es capaz de mirar hacia el pasado con el único fin de sacar lecciones, se decae en la sin conciencia de mi existencia. No sirvo para nada; una rata es antes mejor que un hombre con mis apellidos. Mas cuando se es capaz de observar, agradecidamente, en ojos cristianos todo lo que nos ha tocado vivir, cuan gracioso se pone nuestro corazón, lloriquea ante el inmenso amor de Dios, que nos enseña, repara, ofrece, direcciona. Todo lo que en un momento pareció funesto, es ahora fuente de viva trascendencia.
Mayo 12, 2008 en 12:36 am
andre
Aquí,Luis, hay dos aspectos fundamentales:
El derecho a cambiar y el deber del cambio.
Todos tenemos derecho a ser respetados en nuestro camino a la perfección y ello exige de los demás una actitud de apertura al cambio, de crear condiciones propicias para el mejoramiento humano, entre ellas la de la confianza, la paciencia y prudencia para con aquel que desea cambiar.
Las recriminaciones y descalificaciones respecto de otros no tienen cabida en este caso, en que el emisor de aquello merma toda posibilidad de ayuda al receptor de las palabras. Confíar implica un “creo en ti, sé que puedes cambiar” En cierto modo sería un “borrón y cuenta nueva” parcial.
Y digo parcial porque de los errores , equivocaciones, debemos aprender, sacar lecciones y si reincidimos será menos grave la reincidencia y así sucesivamente hasta no caer. Pero si constantemente recalcamos el error, llegará un punto en que el ser humano dirá “para qué intentar cambiar si no creen en mi” y desistirá de su empeño, que a esta altura se ha convertido en un deber.
Este es el segundo punto. Es un deber cambiar, no quedarnos en ese pasado tortuoso, somos seres inteligentes, capaces de dilucidar nuestros errores y corregir, enmendar, ello implica las infinitas oportunidades que Dios nos da a lo largo del camino. Buena lectura es “Confesiones” de San Agustín.
Cuando decimos “yo soy así” (confieso que lo he dicho) estamos, con ello, limitando todo aquel potencial, virtudes, talentos y dones dados por el Padre, no caminamos por la senda de la santidad, sino de la mediocridad. El examen de conciencia siempre es bueno, luego el “por qué” y finalmente el “para qué”. Así transformamos el avance y evolución en un deber para con nosotros mismos mirando a nuestro Creador.
El pasado, así, merece su análisis desde el punto de vista reflexivo inmediato, no quedarnos en él, de otro modo estancamos todo proceso evolutivo.
No hay edad para el cambio. Mucho se habla (muy malamente, pienso) de las “mañitas” de los adultos, mañas adquiridas con los años. No creo en ellas, creo firmemente en la disposición consciente de trascender , de querer ser mejores. De ahí mi ofuscación cuando una persona mayor de 50 no es contratada en una empresa, so pretexto de estar “maleada” por el sistema, de tener “mañas”….pregunto, con cierto conocimiento, ¿ Y la experiencia y sabiduria que dan los años? Misma sabiduría que llama a la perfección. El haber pasado por dificultades no exentas de dolores y sufrimientos, da, al hombre mayor, una cantidad insospechada de recursos útiles a los demás, especialmente a los más jóvenes. Pero ya una simple edad limita a priori, prejuzga, a un ser humano, con un slogan que raya en lo inhumano.
Excelente comentario, mi querido Luis, como siempre.
Mayo 12, 2008 en 1:52 am
andre
Buscando encontré este texto que sintetiza perfectamente lo que quiero decir en esta entrada.
Al margen el blog es muy lindo…lleno de sensibilidad.
http://emocionesysentimientos.com/2008/05/12/quiero-de-ti/trackback/
Quiero que me hables, sin proyectar tu ira sobre mí
Quiero que confíes en mi, sin que me compares con otros
Quiero que me aprecies, sin exigir nada a cambio
Quiero que me tengas en cuenta, sin condiciones
Quiero que aceptes, lo que disgusta de mí
Quiero que me valores, sin cuestionarme
Quiero que te acerques, sin avasallarme
Quiero que me descubras, sin juzgarme
Quiero que me respetes, sin adularme
Quiero que me aceptes, sin mentiras
Si todas estas cosas llegaran a pasar
Siempre me tendrás como amigo
Mayo 12, 2008 en 1:08 pm
fran
Hay que tener la capacidad de mirar hacia atrás y descubrir no sólo lo que hemos hecho mal, sino sobre todo lo que hemos hecho bien y agradecer todo aquello que se nos ha dado. Cuántas cosas lindas encontramos mirando hacia atrás? Cuántos recuerdos de verdadero amor, cariño, amistad y buenos momentos?
Es cierto que hay que sacar lecciones del pasado para enmendar lo que no hemos hecho correctamente, pero no podemos permitir que estos errores opaquen o incluso hagan desaparecer las cosas bellas que nos ha regalado la vida. Cómo no regocijarnos recordando la belleza de los hijos cuando recién empezaban a caminar o decían sus primeras palabras? Cómo no agradecer los regalos recibidos de quienes nos han amado? De quienes aún cometiendo errores, nos han entregados preciosos momentos en nuestras vidas? Cómo no recordar las veces que hemos visto la felicidad que hemos ocasionado en otros? Esas son las cosas que debemos recordar con mas fuerza y basados en ellas cambiar aquellas que hemos hecho mal y que han de alguna manera reducido el gozo de lo bello. Nunca es tarde para cambiar, sobre todo para cambiar en beneficio de la alegría y felicidad de quienes nos rodean, que finalmente terminará dándonos mas alegría a nosotros mismos. Agregaré al último comentario de Andrea, lo siguiente:
Quiero que sepas que quiero mejorar
Quiero que entiendas que aún queriendo, a veces me cuesta
Quiero que me comprendas en mi debilidad
Quiero que me recibas en mi fortaleza
Quiero que me apoyes en mi cambio
Quiero que me digas, cada vez que me caigo
Quiero que me ayudes a levantarme y volver a intentar.
Mayo 12, 2008 en 2:09 pm
andre
“Si todas estas cosas llegaran a pasar
Siempre me tendrás como amiga”
Fran
Es muy cierto lo que dices, los recuerdos positivos son como esos momentos en que nos regocijamos y atesoramos en el corazón, agradecidos de Dios por permitirlos….
Pero el texto apunta a ese verdadero cambiar desde el alma en que si no somos conscientes de nuestro pasado, de nuestros errores, equivocaciones, facilmente caeremos en los mismos vicios. Antes bien, el ser humano está llamado a trascender y no a mantener su alma sólo en buenos recuerdos, si bien ellos nos animan a ser mejores para aumentar estos momentos.
El hombre está llamado desde siempre a mirar al Padre , estamos hechos a imagen y semejanza suya, procurar entonces el cuestionamiento diario “Qué haría Jesús en mi lugar?” debe ser una consigna de vida antes de actuar, de obrar frente a las vicisitudes.
Por otra parte, aludo a la confianza, al creer en el poder del cambio y en el poder de la oración. Ya Santa Mónica da muestra fiel de ello, con la conversión de San Agustín y del propio marido, aún en agonía. Nunca es tarde para cambiar, pero cierto es que debemos dejar que Dios sea Dios.
Todo cambio positivo implica una herramienta utilisima, pero no nos quedemos en la personal satisfacción, pues sólo mejorando somos instrumentos útiles al Padre, servimos y amamos más y con mayor fidelidad a nuestro Señor.
La última parte de tu reflexión, muy linda por cierto, me recuerda a un hombre que eleva una oración al Padre, a nuestro Señor y me gusta demasiado , es precioso verlo en términos personales.
Cariños
Mayo 12, 2008 en 5:47 pm
luis robert
Mi querida Andrea:
Gracias por lo que has dicho sobre mi comentario…El tuyo, que es muy clarificador, me evoca una frase de Santa Teresa de Ávila, a propósito del derecho a cambiar: el amor saca amor. No se fija, el ser humano que ama, en los errores de otros, lo que no significa pasarlos por alto, o no representarlos: en ese caso, se está ante una acititud negligente, contraria al mismo amor, pues, nada me interesa del otro, menos si está en un error que yo siento profundamente, que, puedo remediar, aunque sea en parte, con la ayuda de Dios.
Cuando se mira el pasado, y se tiene a bien el significado profundo de ser “hijos de Dios”, tal como tú lo comprendes maravillosamente, más que replegarse en la tristeza después de los “impactos” que uno mismo se figura de la vida, un desconocimiento de la propia persona, ¿cómo yo pude hacer eso?, o, me arrepiento de este o tal hecho, etc., esos por qué, se transforman en fuente de vida trascedencia, en garantías del amor excelso de Padre a nosotros mismos. Nos enseña en la paciencia. Nuestros errores a veces le ofenden, sin embargo, aun herido, Él espera, nos busca, en nuestra particular relación que sólo Él conoce a plenitud (Dios personal), nos acerca para que demos el asentimiento a su plan: volcar la propia libertad en la Suya. Se comprende el verdadero sentido del dolor, el sufrimiento, cuando no se pide, porque de no ser así, mi vida no sería “vida” en el presente.
Así como el Padre otorga oportunidades a la humanidad, a personas concretas con nombre y apellido, así también nos llama a nosotros a regalar de esa misma paciencia a nuestros pares. La paciencia nace de la esperanza, no hay amor sin ella. Tal como Dios espera de nosotros, del mismo modo esperamos, en Dios, del resto. De la paz de estas certezas nace el pensamiento sereno, en paz, verdadero, en caridad, para con los demás. Tengo derecho a cambiar, pero los otros también lo tienen.
El deber de cambio, es otra dimensión del amor que le debemos a Dios Padre. En mi personal experiencia, he fallado en este deber, aunque he progresado muchísimo, pues, no se reconoce la obra el Creador en uno mismo. Podría hablar de autoestima, como en otra columna se dice, pero no: solamente, dignificarse, saberse hijo de Dios para el despegue propio, basta. Las personas nacen con algunos genes que configuran la personalidad propia, lo que no significa que no puedan mejorar; sí se puede: son pequeñas cruces que el Señor ha dado a los hombres para seguir a pie firma la santidad. En vencerse a sí mismo, es decir, no dar paso a este defecto que trae consecuencias en los demás (subjetivismo), está la renuncia a la propia vida por los otros. “Cambio por amor a Dios y por ti, para ser digno de amar y ser amado”. Todas las mañitas se pueden dejar de lado si se tiene presente la constancia, la perseverancia, la certeza que por muy aciaga que parezca la realidad, mi propia persona, no es así, sino que la alegría no es de este mundo: allá arriba está. Vive alegre acá abajo quien rié en las nubes, mi querida Andrea….
Mayo 12, 2008 en 7:37 pm
GRAZNIDO
Estimada y estimados
Yo me pregunto si alguna vez hablaran de algo banal como por ejemplo las pre candidaturas presidenciales o la última hazaña del mago Valdivia.
Me decían ayer que las parejas más felices son aquellas que no tienen hijos, eso lo supongo falso de falsedad absoluta.
El pasado no existe y solo tenemos el momento presente y de ese tampoco disponemos, así que lo único realmente disponible es el futuro, suena a frase cliché, pero en realidad es así.
Sin embargo el pasado va a cuestas, somos víctimas o somos favorecidos, somos resultado entre otras cosas de nuestras palabras, acciones y omisiones.
A veces nos agradecen a veces nos perdonan, a veces no nos perdonan ni nos agradecen nada, a veces cuando ya no nos aman nos ningunean.
Tal vez lo más terrible es escuchar de la persona que amamos un tiempo y todavía amamos en algún rincón del corazón: seré tu amigo o amiga y en lugar de “amor mío” devenir “estimado”; es una verdadera bofetada, un balde de agua fría arrojado en la cara, sin embargo a pesar de significar lo que significan esas palabras tienen la virtud de allanar una posibilidad de buena voluntad común, en todo caso mejor que la confrontación y el desprecio puro y duro.
También para el que ya no ama es muy difícil declarar o transparentar su falta de amor, se quisiera sinceramente que todo pasara bien y sobre todo no provocar sufrimiento, para seguir en paz con el otro y consigo mismo.
Pero las cosas no son tan simples, el que ama queda prisionero de los buenos momentos y realizaciones comunes pasadas que lo hacen volver una y otra vez atrás, sufre.
En otros ámbitos el sentimiento es similar:… Qué hubiera pasado si…, ciertamente es inútil darse vuelta en lo que pudo ser y no fue, y sin embargo…, el problema es que esas ataduras no nos dejan ver las oportunidades del presente como se dice: “Si de noche lloras por el sol, las lágrimas no te dejaran ver las estrellas”.
Vivimos rodeados de estrellas aunque nos parezca oscura la noche, allí están, a nosotros de apreciar su brillo.
Como sea y como no podemos vivir dos veces o más, como no podemos rehacer el camino no nos queda más que tratar de sacar lecciones y seguir.
Andrea habló una vez del Dios de las oportunidades, muy liberal ella, yo digo que eso es muy cierto, Dios da muchas oportunidades paso a paso, por lo que añado que la vida es un mercado… (y no te enojes)
Con cariño
Guillermo
Mayo 12, 2008 en 9:00 pm
andre
Estimado…..no, yo nunca digo esa palabra, empiezo de nuevo…
Querido Guillermo
Algo banal? si, no creas que todo es profundidad, también nos reimos, bromeamos, lo pasamos bien, no creas que somos graves, pero ¿qué sentido tiene una pre candidatura, sobre todo con los “super” candidatos que tenemos? Y de football, reconozco humildemente mi más rotunda ignorancia.
J Scott tal vez? No, no lo leo, Squella, Agustín me sigue encantando, en realidad es lo único que leo, pero ello redunda en dos aspectos: profundidad y confrontación. Luego para confrontaciones como está el país…basta y sobra, la odiosidad se apodera del ciber espacio. Y por profundidad…a veces tengo tantas ganas de escribir, sobre todo cuando veo el sentido oculto en las palabras del profesor….él me sigue cautivando con sus entre lineas, no hay caso. A Peña, sin embargo no lo leo, sólo busco algún comentario de mi padre o tuyo o de Banfi o personas realmente con contenido y fundamento, J. Mihovilovic, por ejemplo. Pero me salto a un Fregoso, siempre igual. Me encantaría leer algún dia algún fundamento distinto en él, pero ya perdí la esperanza. Y a Cristian Warnken ya no lo leo, la última vez fue en febrero. Ah ! Y dia a dia….ese si que es imperdible, siempre aprendo algo nuevo con Sagitario o Mentesana, etc.
Tu comentario es en extremo cierto, es pleno en todos sus puntos, salvo cuando hablas del mercado (ya me extrañaba que no mencionaras tu PF), materia que obviaré por razones ya sabidas, aunque es verdad, el mercado da multiples oportunidades, mas no infinitas como el Padre.
Cuando alguien ya no ama es triste la imagen del ninguneo, porque dejar de amar así significa que nunca amó, mas ningunear es denigrar, es faltar a la dignidad del ser humano. Luego, nunca hubo amor.
El amor es un don que hay que cultivar, profundizar, es un darse al otro. Pero para que ello ocurra se debe aceptar esta dación. Si no se acepta, el camino ha de ser , para nosotros los cristianos, el de la convivencia en la hermandad en Cristo, amar al prójimo constituye un paso trascendente en nosotros, no podemos despreciar, menospreciar, al contrario, debemos propiciar caminos de entendimiento, pero por sobre todo de comprensión y la amistad es el recorrido más fiel, leal, dar todo por el otro, estar en las buenas y en las malas, en fin, tema ya conversado.
Aún frente a esto, todo lo que has dicho me parece adecuado, y muy cierto Guillermo.
Cariños, como siempre.
PS: Sigue dando la pelea por los animalitos de Chaitén, ya saldrá algo bueno, estoy segura.
Mayo 12, 2008 en 9:33 pm
GRAZNIDO
¡Muy adecuado?
Mmmm
Gracias esti…perdón querida Andrea
Mayo 12, 2008 en 9:46 pm
andre
jajajajaja…..ay Guillermo , me hiciste reir, ya iré al otro lado a comentar…
Si, muy adecuado….
De nada!!
Mayo 12, 2008 en 10:16 pm
GRAZNIDO
Respecto a los Blogs ayer te dejé en mi blog un saludo para tu madre por razones obvias y a tu padre (al parecer no los viste) , ya que le llevo contadas un par de simpatías en los Blogs. Dale mis saludos a ambos por favor.
Respecto a las columnas, me he encontrado con la grata sorpresa con que el cerebro de Karin Ebensperger es como el mío en casi todo lo que ella escribe y hasta hace un par de semanas no le había prestado la atención debida.
Sus columnas salen de lo local y nos llevan a otros lugares, otros temas casi siempre globales, trata temas de ciencia, tecnología, defensa, economía… etc, muy cuidada en lo que dice, con un sentido histórico muy agudo, se documenta muy bien, al parecer ha leído y lee lo mismo que yo lo que no deja de darme risa.
No tiene la audiencia que da lo contingente y la consiga partidaria, pero es muy interesante lo que escribe, pero claro no faltan los machos que no toleran mujeres a la altura.
De pronto escribo, de pronto me ausento.
Saludos
Mayo 13, 2008 en 2:38 pm
andre
Si lo leí, mi querido amigo, les daré tus cordiales saludos.
No he leido a KE, pero desde siempre la he admirado, es una gran y sólida mujer, de una cultura admirable, de posición firme, pero con esa delicadeza, sutileza tan femenina como pocas mujeres hay. Nunca un exabrupto, elegante al hablar , al comunicar, debería ser ejemplo para muchas mujeres. Valiosa en si misma y además de una inteligencia muy superior. Eso a los hombres no les gusta y es penoso que así sea. Ojalá escribas en su columna, entraré a leer , vale la pena.
Cariños
Mayo 13, 2008 en 4:49 pm
villatierra
Hola Andrea, pasaba a saludarte. Te he enviado un mail, pero me rebota, creo que lo has cambiado. Dime el correcto para enviarlo de nuevo.
Cariños
Carlos
Mayo 13, 2008 en 4:55 pm
andre
Querido amigo!!!
te he enviado mail recién, ahí tendrás mi nueva dirección
Que agrado que vengas hasta acá, siempre eres un aliciente
Cariños
Mayo 13, 2008 en 10:31 pm
PAO
Nunca mirar hacia el pasado para quedarnos en el, si para valorar lo que nos ha enseñado, para revivir los bellos momentos, para crecer, para ser mejores…
ACUERDATE DE LO BUENO…
Cuando el cielo este gris, acuérdate cuando lo viste profundamente azul.
Cuando sientas frío, piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.
Cuando sufras una temporal derrota, acuérdate de tus triunfos y de tus logros.
Cuando necesites amor, revive tus experiencias de afecto y ternura.
Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría.
Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado. Si esto has tenido, lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar.
Alegrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás, acéptalos tal cual son; desecha los recuerdos tristes y dolorosos, y sobre todo no tengas ningún rencor, no te lastimes más.
Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad.
Recorre tu vida, detente donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vuelve a vivirlas.
Visualiza aquel atardecer que te emocionó. Revive esa caricia espontánea que se te dio. Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive bien.
Allí en tu mente están guardadas todas las imagines;
¡Y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar!.
No hay carga que se nos dé y no tengamos la capacidad de llevar.
Busca siempre vivir el presente aprendiendo del pasado, no cargues con situaciones y problemas que ya han pasado. .
Madre Teresa de Calcuta.
Besitos mi querida Andrea, como siempre es un placer leer tus textos…
Dios los bendiga…
Mayo 13, 2008 en 10:51 pm
andre
Querida Pao
En el mes de noviembre escribí un texto muy similar a éste, cuyo propósito era otro, pero el contenido era de simil caracteristicas
http://andreabalbontin.wordpress.com/2007/11/16/lo-que-no-fue/
Esta vez pensaba en las oportunidades de cambio, esa oportunidad para uno mismo y también la que la sociedad nos debe dar, es una exigencia a todo prójimo permitir que las personas mejoren, se perfeccionen, no condenar a la imposibilidad a un ser humano por los errores del pasado aunque los haya cometido en más de una ocasión.
Por otro lado , pensaba en la camtidad de personas que se quedan en el ayer y no pueden evolucionar, se paralizan y persisten en hacer del pasado un presente cuando ello es imposible.
Lo que pasó pasó, lecciones, aprendizajes, momentos duros y dificiles que nos ayudan , paradojalmente nos dan esperanzas en un mañana mejor, y en un presente vivo y no vegetativo.
Y los recuerdos, llamo así a los lindos momentos, deben permanecer como tesoros imborrables que nos dan cuotas exquisitas de ternura, de encanto, ya la sola sonrisa al recordar nos hace bien, muy bien.
Son muchos los seres humanos que no avanzan y , al contrario, acumulan resentimientos, odiosidades, sed de venganza….urge, entonces un cambio, urge depositar la confianza en que es posible y que uno, como ser humano no debe cerrar puertas, antes bien, debe abrir el alma a las posibilidades para que ese ser, que sufre, pueda ser mejor. Evidentemente no será como ayer, pero hay un presente constante y un futuro que si deja en manos del Padre, será mucho, pero mucho mejor.
Gracias por tu reflexión, como siempre profunda, linda y que llega al alma.
Un besito.
Mayo 14, 2008 en 9:46 am
andre
Fuente: Catholic.net
Autor: P. Mariano de Blas LC
Conversión: cambio, nueva vida, hombres y mujeres nuevas. El Reino de Dios está cerca. El reino del Diablo se acabó. De ahí el cerrar la puerta al pasado y abrirla a la nueva vida. Arrepentirse del pecado: dejar la enemistad con Dios, dar la espalda al pecado en todas sus formas. La nueva religión exige un rompimiento fuerte con la vida anterior, la vida que era la muerte en el pecado y en la desvergüenza. El que no nace de nuevo no puede ser cristiano, como afirmaba Jesús a Nicodemo. El hombre debe arrancarse el corazón de piedra y cambiarlo por un corazón cristiano, es decir, semejante al de Jesús y al de María. Muchos cristianos aman el barniz, la fachada, las formas externas. Son la nueva generación de los fariseos. Hay que cambiar por dentro, con el dolor y la alegría que supone ser un hombre y una mujer nueva. Todos necesitamos renovarnos y convertirnos: la rutina y el cansancio nos muerden a todos; caen polvo y telarañas sobre los más sagrados ideales; todas las cosas más bellas y sagradas, si no se renuevan, acaban por morir.
El amor muere en muchos matrimonios, la vida consagrada se marchita si no se renueva con el agua de la oración. Una buena parte de la existencia consiste en renovar, refrescar, en echar nueva leña a la hoguera. Subir, siempre subir, querer ser otro, distinto, mejor; mejor en lo humano, mejor en lo intelectual y en lo espiritual. Cuando uno se para, se enferma; cuando uno se para definitivamente, ha comenzado a morir. Con Cristo hay que volver a empezar.
Todo comienza, todo vuelve a empezar, si queremos; todo como recién estrenado. Lo viejo, lo sucio y desordenado no van con la nueva vida. Y creed en el Evangelio, la Buena Nueva: Creer en Jesús y en el mensaje de salvación que trae. Este mensaje es muy actual: convertios y creed en el Evangelio. Pero hay diferentes maneras de reaccionar frente al mismo: desde la aceptación amorosa hasta el rechazo absoluto, pasando por la aceptación a medias. Nos asusta el compromiso, porque nos falta el amor. ¡Cuánto nos cuestan las virtudes: la obediencia, la caridad, la humildad, el vencer los halagos de la pereza, porque no tenemos amor, porque andamos bajos de entusiasmo, porque no pensamos sino en cosas duras, difíciles! La vida, tu vida podría ser una aventura apasionante. A veces, la has tomado como un castigo, la has imaginado terrible y dura, y te has clavado las espinas. Pero podría convertirse en otra cosa, mil veces más bella, atractiva y fascinante, si convirtieras las punzantes espinas en rosas. Con un poquito de amor y de entusiasmo: Ésa es la receta, el elíxir divino que transforma lo duro y amargo en dulce y suave.
La vida, que en principio es igual para todos, es tan diferente para cada uno. Porque hay vidas verdaderas, en las que vivir es amar, es realizar tareas transcendentes y ser feliz. Pero hay otras que se parecen tan poco a la vida y tanto a la muerte.
Tu vida depende de ti.
Mayo 15, 2008 en 12:02 am
PAO
Querida Andrea, gracias por recordarme este hermoso texto “Lo que no fue”, agradable volver a leerlo…
Besitos.
Mayo 15, 2008 en 7:39 am
danielfuengirola
Buenos dias Andrea:
Tenia pendiente decirte, o mejor, déjame que te cuente…
Lo primero se agradece que digas que mi Blog es lindo y lleno de sensibilidad, puesto que hago es lo que pienso, el Blog me refleja, y me gusta estar lleno de sensibilidad. ;), me gusta transmitir mi ética mis valores y mi forma se pensar y sentir, aunque parece que uno predica en el desierto, siempre hay Oasis que te reciben.
Tratas varios puntos, aprender de los errores, aceptar a los demás, no estancarse en el pasado, saber perdonar, eso provoca que reflexionar contigo salen comentarios grandisimos, ya ves, los que hay aquí, ademas tratas temas de interés humano y espiritual, y esto se llena de buena gente
Si divides en entradas mas pequeñas, queda mas apañao en seguirte.
En “permiso para cambiar” del 4 de abril, reflexione brevemente sobre el tema de cambiar para evolucionar.
El conformase como es uno mismo, nunca, siempre seguimos creciendo y mejorando, siempre que haya voluntad para SER mejor. no alcanzar la perfección , porque todos somas aprendices de Sabio, unos mas aventajados que otros pero todos aprendices, es conseguir la excelencia, es dar lo mejor de uno mismo, y así pues dar a los demás, nada mas que decir ya habéis dicho mucho
Mayo 15, 2008 en 8:19 am
danielfuengirola
Se me olvido,
“Fran”, me a gustado como continuas mi poemilla, no toque lo que tu tocas porque el mensaje que quería dar era enfocado para avisar a una persona que me perdía como amigo con su actitud, eso si, cojere lo que has escrito como base y ampliando para crear lo que tenia algo en mente y has puesto la primera piedra.
Mayo 15, 2008 en 3:27 pm
andre
Estimado Daniel
A veces nos parece que es así, predicamos en el desierto, pero basta con que una sola persona lo tome, le sea útil y ya la gratitud es inmensa. Ha valido la pena.
Mucho me he cuestionado por lo que me has dicho, implica que no me dejas indiferente con tu buen consejo, leeré lo que me señalas en tu blog.
Me ha encantado la sensibilidad que posees por varios motivos, pero uno de los principales es que los hombres en general temen mucho a exponer sus verdaderos sentimientos, sus tristezas, sus anhelos sensibles porque sienten con ello una absurda debilidad , no comprenden que ello los enaltece, los hace más grandes, sabios, auténticos. Es posible confiar en un ser humano cuando expresa su alma abiertamente al mundo y no utiliza máscaras de fortaleza. Eso me gustó en tu espacio ¡¡eres tú!!!
Muy valioso
Y respecto de alcanzar la perfección: ese es el camino que debemos realizar toda nuestra vida, teniendo conciencia plena de nuestras limitaciones.
Perfección: Perfecto absoluto = Dios. Alcanzar la perfección: lucha constante con uno mismo para ser cada día mejores, a semejanza del Padre, ser perfectos:imposible, seríamos “Dios”. Mas es el intento, el permanente intento….ese es el gran valor del ser humano.
Saludos cordiales para ti.
Junio 4, 2008 en 5:28 pm
andre
He comprendido, con los años y el tiempo que Dios me da, que es necesario, a veces, “volver ” al pasado, hacer presente alguna situación, para poder avanzar. Muchas veces hemos dejado inconclusa alguna instancia y se hace necesario “cerrar circulos” para no quedar “ad aeternum” con esa espina clavada. Y al ser superada, la situación, puede , sólo entonces, almacenarse en el baúl de los recuerdos espiritual y sonreir.
Pero mientras no concluyamos lo que no tuvo final no podremos tener paz y tranquilidad y asomará la pregunta “Qué hubiese pasado si….”, ese nivel angustiante de incertidumbre que generalmente nos lleva a idealizar aquello que en los hechos, de facto, dista mucho de lo recreado en la mente
Junio 5, 2008 en 5:09 am
CP
andre yo vivi una situacion muy similar a tu ultimo comentario, hace solo unos dias por eso me toca tan de cerca lo que tu comentas, es bello lograr abrir ese baul sacar las flores y las espinas que en el se contenian, y cerrar circulos, genera paz es cierto y alegria, pero discrepo en lo de idealizar ese pasado, yo creo en esos ideales aun, creo en las personas que se ocultaban en ese baul, ciertamente ya no de la misma manera, personalmente encontre algo mucho mas bello y completo y lo que es mas importante algo real, en eso me encuentro hoy tratando de evitar que el pasado evite el llegar a conocer mas aun la riqueza de este nuevo presente, quizas me equivoque, pero creo en el futuro, es tan dificil encontrar almas bellas con quien compartir que creo que siempre vale la pena intentarlo, tu hablas de cosas muy generales y yo de algo muy particular quizas esa sea la diferencia de nuestras posiciones.
muy bella tu pagina
Junio 5, 2008 en 2:20 pm
andre
Querido Christian, amigo mio de tantos años….hay un tx que escribí hace tiempo ya, pienso que te gustará porque, de acuerdo a lo que me dices, su contenido es muy propicio para ti
http://andreabalbontin.wordpress.com/2008/02/25/caminos/
Yo no puedo escribir si antes no he pasado por la experiencia, de otro modo es más dificil, aunque nunca imposible, comprender al mundo. Cada palabra que escribo se refiere a un momento de mi vida, con alegrías , dolores, sufrimientos, trascendencia, aprendizajes….es un poco transparentar mi alma a los demás, permitir que lo inaccesible se vuelva accesible y que quien lea, de algún modo, pueda sentir mis palabras como propias. Digo esto porque no puedo hablar a partir de la generalidad, si puedo, en cambio, ver objetivamente los hechos, no quedarme en mi personal mirada, debo ser objetiva, sólo así puedo entender a los demás.
Lo que narras es precioso y ciertamente pienso que hay ocasiones en que desempolvando el pasado para cerrar circulos te puedes encontrar con un presente mucho más lindo, estimo que ello se debe a la madurez, a la sabiduría que la vida, con todos los avatares, nos da. Si queremos valorar el presente no debemos quedarnos en la idealización de ese pasado, ese ayer que nunca vuelve, pero que retorna distinto para completar un ciclo y mirar objetiva y trascendentemente el presente, construir un futuro, ya no del modo que alguna vez fue pensado sino con bases sólidas, trascendiendo lo terrenal, lo mundano….como hermanos, más perfecto, hermanos en la fe, hijos del Padre ¿te das cuenta de que finalmente en ello se basa el amor al prójimo? Prójimo cercano, muy cercano y aquel que quizás nunca conozcas, pero de igual modo debes amar porque es creación del Padre…
Estaré. Gracias por tus lindas y diáfanas palabras.
Cariños
Andrea