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La filosofía, que es, desde su origen, una ciencia, estudia al hombre en si mismo, definiéndolo como tal, como causa última, no encontrando oposición en las verdades alcanzadas, ya que la verdad es universal, no dependiente de las circunstancias o perspectivas.

Por tanto, si existe contradicción entre dos o más afirmaciones, implica que el sujeto o la ciencia no ha logrado obtener un conocimiento del todo verdadero respecto de la realidad.

Frente a ello, cada ciencia debe permanecer dentro de su ámbito, única manera de evitar errores, utilizando cada una su propio método, no pretendiendo superar su propio estado contextual .

Ahora bien, ¿Existe diferencia entre teología y filosofía?

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Realizando un examen comparativo podríamos decir, en forma macro, lo siguiente:

La teología tiene su punto de partida en el dato de la fe; la filosofía, en cambio, es la experiencia común de todos los hombres.

La teología, reflexiona acerca del mundo, el hombre y Dios, aplicando la razón a la revelación divina. Y si bien la filosofía también reflexiona en cuanto al mundo, al hombre y a Dios (metafísica o teología natural), aplica la razón y los primeros conocimientos a los datos de la experiencia.

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En suma, no hay contradicción entre teología y filosofía, toda vez que la primera establece una reflexión racional de la fe, aún cuando puede creer en verdades que escapan a la razón propiamente pura. En tanto, la segunda intenta responder a los mismos asuntos que la religión, que es lo que define el sentido de nuestra existencia. En ambas, la fuente es la misma: Dios.

Prueba de lo anterior es Santo Tomás, que fue teólogo y filósofo y claramente distinguió entre fe y razón.

La diferencia fundamental entre la teología y la filosofía, pues, yace en el punto de partida de cada una, pues la teología toma como dato inicial la verdad revelada (fe), en tanto la filosofía toma como punto de partida la realidad observada y los principios de la razón.

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A partir de Comte la filosofía queda excluida como ciencia, al no poder demostrar empíricamente los postulados, pero no olvidemos que es justamente la filosofía/ciencia la que supera todos los datos empíricos existentes.

“La teología, la filosofía y la ciencia concuerdan en la visión de un universo armónico, o sea, un verdadero “cosmos”, dotado de una integridad propia y de un equilibrio interno y dinámico.

Este orden debe ser respetado: la humanidad está llamada a explorarlo y a descubrirlo con prudente cautela, así como a hacer uso de él salvaguardando su integridad. El fin último de la existencia personal, pues, es objeto de estudio tanto de la filosofía como de la teología. Ambas, aunque con medios y contenidos diversos, miran hacia este ” sendero de la vida ” (Sal 16 [15], 11), que, como nos dice la fe, tiene su meta última en el gozo pleno y duradero de la contemplación del Dios Uno y Trino…

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La teología se organiza como ciencia de la fe a la luz de un doble principio metodológico: el auditus fidei y el intellectus fidei.

Con el primero, asume los contenidos de la Revelación tal y como han sido explicitados progresivamente en la Sagrada Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio vivo de la Iglesia.

Con el segundo, la teología quiere responder a las exigencias propias del pensamiento mediante la reflexión especulativa. La filosofía ofrece a la teología su peculiar aportación al tratar sobre la estructura del conocimiento y de la comunicación personal y, en particular, sobre las diversas formas y funciones del lenguaje.

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Igualmente es importante la aportación de la filosofía para una comprensión más coherente de la Tradición eclesial, de los pronunciamientos del Magisterio y de las sentencias de los grandes maestros de la teología.

En efecto, estos se expresan con frecuencia usando conceptos y formas de pensamiento tomados de una determinada tradición filosófica. En este caso, el teólogo debe no sólo exponer los conceptos y términos con los que la Iglesia reflexiona y elabora su enseñanza, sino también conocer a fondo los sistemas filosóficos que han influido eventualmente tanto en las nociones como en la terminología, para llegar así a interpretaciones correctas y coherentes.”

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Fuente: Fides et Ratio

Texto dedicado a Luis Robert.