“Vida y doctrina de Rabban Youssef Bousnaya” ,por Jean Bar Kaldoum

“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”
La misericordia es la imagen de Dios, y el hombre compasivo es, en efecto, un Dios habitando en la tierra. De la misma manera que Dios es misericordioso para con todos, sin distinción alguna, igualmente el hombre compasivo hace llegar a todos sin distinción sus favores.
Hijo mío, sé compasivo y derrama tus favores sobre todos, a fin de que puedas ser elevado hasta la divinidad… Procura no dejarte seducir por este pensamiento que te podría parecer atractivo: “Es mejor que sea compasivo con el que tiene la misma fe que yo, que no por aquel que nos es extraño”.
No es esta la misericordia perfecta que imita a Dios que derrama su favores sobre todos, sin estar celoso, sino “que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos” (Mt 5,45)…
“Dios es amor” (1Jn 4,8); su esencia es amor, y su amor es su misma esencia. Por su amor, nuestro Creador, se ha visto impulsado a crearnos. El hombre que posee la caridad, es verdaderamente Dios en medio de los hombres.”
http://www.evangeliodeldia.org/




4 comments
Comments feed for this article
Febrero 18, 2008 en 9:36 am
Marcelo Arrabal
Hace cuatro años y medio aproximadamente experimente personalmente la compasión y la misericordia de Dios.
Fue en uno de los peores momentos de mi vida, cuando me confirmaron que mi hija menor de apenas 1 año y medio tenía diabetes mellitus y que iba a ser insulino dependiente por el resto de su vida.
La primera reacción fue de dolor, de impotencia, mucha angustia y obviamente le reclamé a Dios. Si, porque cuando te sentis cerca de El, en momentos de gran dolor, y por la cercanía que has experimentado le reclamas. Con amor y con respeto, pero reclamo al fin.
Hasta se siente la tentación de ofrecerle a Dios un intercambio, mi vida Señor por la salud de mi hija… Como si fuese posible algo así.
Durante los días siguientes camine por caminos de sombra, todo me parecía complicado, me costaba creer lo que estaba pasando, hasta me costaba rezar. ¿Como era posible que vos Señor siendo todo amor, pemitieras que le pasara esto a mi bebé?
Esa angustia empezó a desaparecer después de una visita a la diabetóloga, una excelente médica, directora de diabetología de un hospital de niños, madre de 10 hijos (varios de ellos adoptados) y muy creyente. Cuando fuimos a su consulta nos dice: Demos gracias a la misericordia de Dios, que pudimos detectar esta diabetes a tiempo, sino hubiera sido por El, nadie se percataba de los síntomas y la nena iba a entrar en un coma (del cual podia salir dañada para siempre en sus riñones, vista o bien perder la vida).
En ese momento me quede mudo, aturdido, sin saber que hacer excepto agradecerle y pedirle perdón. ¿Cómo es posible que cuando más cuidaba a mi gente, cuando había actuado en mi favor de manera tan evidente, yo me sentía solo y reclame contra El?
Lejos de quedar inerte ante la contundencia del amor del Padre, a los pocos minutos mi alma se inflamo de fervor. Dios compasivo y misericordioso había obrado un milagro en mi vida.
Que ciego que es el hombre que no ve la diestra de Dios actuando.
Fue tanta la paz que me dio sentir la presencia de El, que esa experiencia me ha dado esperanza y me ha enseñado ha enfrentar mejor los desiertos cuando llegan.
Dios compasivo en esa experiencia me dio tres lecciones:
- la óptica humana de la vida no es confiable. Cuando parece que el Señor nos abandonó es cuando más cerca nuestro está.
- nuestros seres queridos son de El y sólo de El.
- Dios es infinitamente compasivo y fiel siempre.
Bendito y alabado sea Jesucristo.
Febrero 18, 2008 en 10:50 pm
Andrea
Marcelo, amigo mio
Te quiero contar algo. Casi en la misma fecha en que Dios te dijo “No temas, estoy aquí” mi Padre me decía las mismas palabras respecto de mis amados padres.
Un accidente fatal marcó el cambio definitivo en mi vida. Y de vegetar pasé a ser valiosa en EL y por El. Sentí a mi querido Padre justo aquí, a mi lado ¡¡a mi lado, Marcelo!! como un fuego que abrazaba mi ser y que me acompañaría largo tiempo para no desfallecer, no morir en el intento sino “ser” y “hacer”.
Al ver una posible partida, sabiendo que a ellos les quedaba tanto por hacer aún, le pedí lo mismo que tú pediste por tu preciosa hija. Creo que en ese momento Dios tuvo compasión de nosotros. Mis padres empezarían una mejoría real, aunque muy lenta. Dios los había salvado de morir, mejor dicho de no estar más en cuerpo junto a nosotros, sus hijos, Patricio, Claudio y yo, de sus nietos, presentes y los que vendrían.
Nunca experimenté tan cercano el amor del Padre, pero es que hubo una situación particular: Me entregué por completo a la voluntad de Dios. Yo haría lo humanamente posible, agotaría mis esfuerzos por sacar a mis padres adelante, aún oponiéndome a médicos y otras cosas, pero mi buen Dios haría el resto….Siempre le digo “Bien, yo ya hice mi parte, ahora te toca” Casi como un juego infantil de hija a Padre perfecto, de amor puro, perfecto….
Y hoy viven!! quizás pude haber hecho más, pero en esos meses hice todo lo que mi condición humana limitada tuvo al alcance.
Nunca debemos perder de vista la frase que proviene desde el alma:
Hágase Tu voluntad.
Y Dios nos sigue amando, nos espera, y nos ama ¿No es perfecto su Amor y Paternidad?
Febrero 19, 2008 en 11:26 am
Marcelo Arrabal
Asi es Andrea,
el amor de Dios es tan perfecto e inconmensurable que no podría ser contenido por el universo entero y sin embargo se anonada para entrar en nuestro pequeño corazón.
Marcelo
Febrero 20, 2008 en 9:12 am
Marcelo Arrabal
Padre Bueno
gracias por enseñarme esta semana, con la mayor delicadeza, lo que significa ser compasivo.
Darle alivio a los que sufren y esperan ser amados,
es una muestra perfecta de tu compasión divina.
Bendito seas por siempre Señor compasivo.