Quisiera gritar al mundo lo que pienso y siento , sin dañar a terceros

Tener alas para volar y perderme en el horizonte.

Ser un ángel para retornar a la Casa del Padre.

Pero aquí estoy, sin gritos, sin alas. No soy un ángel.

No soy lirio perfumado ni rosa blanca que recuerde el alba en la nieve.

Sólo soy un simple mortal que aguarda un mañana mejor.

” De mi silencio pueril

Un día bajé en la dicha

Sin vista, ni oídos, tropecé sin bostezar

Púrpura, rosa, sana, locuaz, me llamó

Ni mi ángel supo del cumplido que amó

Interés abstracto parecía concebir

Desplome exacto al carmesí filial

En esos valles lúdicos mi ser danzaba

Mi alma en mostachos veíase con pluma

Sonora, al juego volvía

Envolviste lo visible al gentío.

Llenaste de espera lo simple y perenne, sincera mía

Retoños del cielo brotaron sin suelo

En la estrecha calma de mis rondas sin pañuelo

Deshice tu sol entre pinos y abrazos

Deseamos al unísono la pura lumbre

En porfías y eclipses, te hice la nada

Estridente, en gozo, dulce aprisionada

Al fondo, santo, sin salir, fuiste a la cumbre

No sabrás de alguien que de tu celda guarde la llave

Ni ganzúa destronará el fuego incandescente de nuestro cerrojo

Ya el alba se fraguó, mi silencio en el recodo quedó

Inhiesto te busco, te pienso, en soplos y ventoleras

Sonrojado, constante, estoy; llano en tu siembra dispuesta

Vas y vuelves; cambias, redireccionas mi desplante

Ebrio, lagrimoso, detienes mi oleada amorosa

Zafar, revolotear, es tu corazón danzante; te sueltes, te vueles

Borracho sin alma estoy; tu pie en hebra aurífera, atado de mi alma está.”

Luis Robert

¿Te bajarás del barco porque el mar no está calmo como tú querías?

¿Preferirás remar mar afuera porque las olas sobrepasan el tamaño de tu nave?

¿Quieres perder el encanto del brillo del sol en tu frente y la luz de las estrellas sobre tu reflejo?

¿Te molesta la brizna marina que empapa tu traje y prefieres la calidez de una chimenea a la inmensidad del universo?

¿Serás el primero en descender porque el barco se hunde?

Que poco coraje, valor y valentía hay en el mundo de hoy, que frente a las dificultades, el ser humano prefiere huir, evadir, correr raudo tras un refugio seguro. Que frente a lo inexplicable busca sustitutos que le den calma, que respondan frente a su escepticismo, su incertidumbre, su paso frágil. Busca en la razón aquello sin razón ¡que ilógica consecuencia! Y de fe, sólo palabras. La fidelidad espera…

“¿A quién podemos hacer depositarios de nuestra promesa de fidelidad? En primer lugar, a Aquel que nos regaló su amistad y nos hizo una promesa de fidelidad desde la eternidad, sin mayor razón que su amor. Ese mismo que murió en una cruz para comprarnos el cielo, y que, a pesar de nuestras constantes derrotas, sigue poniendo nuestro nombre en el billete de apuestas.
Y, puesto que es Dios quien nos ha amado primero, el amor a Él ya no es sólo un mandamiento, sino la respuesta al don de su amor, con el cual nos sale al encuentro. Esta respuesta viene expresada en la importancia que le demos en nuestra vida, que va desde las cosas más banales, como cumplir con el precepto dominical, hasta la fidelidad heroica en los momentos en que nos haga más partícipes de su cruz.

Pero las únicas llaves de la felicidad, que nos unen a Dios, son aquellas que Él nos ha dejado con su Encarnación: la fidelidad y la cruz. Y aunque estas llaves no son placenteras, sí son un regalo, un don, tal vez el único que, al final de la vida podamos poner en las manos del Padre; y son las mismas que hacen que ya desde ahora gocemos de esa alegría que tienen los que aman de veras” (”Virtudes y valores”)

http://es.catholic.net/

Meditando algunos antecedentes, tratando de comprender por qué las personas no evolucionan, no se desarrollan, no van por la vía del crecimiento espiritual y menos por el cultivo de las virtudes, unos más otros menos, me di cuenta de un factor iterativo en muchos.

Y concluyo, entre las múltiples razones, una fundamental: quedarse en el pasado, tal como dice el título de este texto: “enfrascarse” en el ayer.

Esta actitud de vida no sólo no permite avanzar: estanca el razonamiento y engendra resentimientos, odiosidades, envidias, todos sentimientos negativos, incluyendo la auto compasión, la victimización, el “pobre de mi”, que crece como bola de nieve con el transcurso del tiempo. Agrego a ello un mal generalizado: el subjetivismo, sólo veo el mal en otros mas no reconozco mis propios errores. Me estanco como agua que no corre. Y el agua estancada se convierte en agua inservible, en agua impura y dañina.

Sumo, además, la nula oportunidad que se da a aquel que ha caído, por parte de más de alguno de la sociedad, llevando al ser humano una y otra vez a su pasado. Si ha cometido alguna equivocación, y sólo se llega a soslayar algún rasgo mínimo de ese error, las frases “tú no cambias” , “eres el mismo de siempre”, “vas a cometer el mismo error”, cierran toda posibilidad de crecimiento. En el fondo se trata de no considerar que todo ser humano tiene esa libre disposición al cambio, que todos merecen una y miles de oportunidades de enmendar rumbos. Que no somos Dios para juzgar ni condenar, menos a priori, por lo que hemos hecho en el pasado, sin ser consecuentes, antes bien, en la misericordia que todo cristiano debe tener. En ello reposa el “amar al prójimo” ¿Quiero yo una nueva oportunidad? Si la quiero debo dar en igual medida ¿Por qué yo puedo cambiar y los otros no? ¿O es que a mi edad ya no se cambia? Dicho de otro modo, ¿Me debo conformar con ser como soy o , por el contrario, me debo esforzar mucho más por ser cada día mejor y en igual medida debo reconocer que todos pueden cambiar, sin importar la edad, un elemento cronológico mas no fundamental en el ser humano?

¿Es para esto que vivimos? ¿Preferimos un estado paralizante? ¿Tememos avanzar o es que no podemos hacer algo fructífero de nuestras vidas? ¿Debe el pasado consumirnos como un ácido, en que malamente creará algo nuevo o al menos algo mejor? ¿Debemos escuchar las voces negativas que no construyen, por el contrario, destruye nuestra propia esencia? Si, porque nuestra esencia tiene esa libre disposición, esa apertura a ser mejores, a querer alcanzar la perfección, aun siendo imperfectos.

Confiar en los demás, confiar en el cambio, en que es posible ser mejor y hacer mejor al otro.

El ayer está lleno de enseñanzas positivas, lecciones que nos deben llevar a ser mejores personas, a intentar no caer en los errores ya cometidos, en forma directa e indirecta, en errores propios o ajenos. Somos personas inteligentes, la razón está dada para conocerlo a El y a través de El mirar la Creación, lo que está dado, entender al prójimo con Su mirada y no con el subjetivismo humano. No seamos ciegos, lo humano , terreno y mundano enceguece, lo que proviene del Padre abre el alma al saber, pero no hablo del “know how”, hablo del saber espiritual que no se encuentra en ningún libro de teología, filosofía, ciencia, ni leyes. Es más, siempre más. Revisa tu alma, escucha al alma….ahí está la respuesta porque sólo en ese lugar yace Dios esperando tu apertura.

“Si no logras cambiarte a ti mismo ¿por qué lo pretendes de los demás?

Disfrutará de gran paz el que no busca complacer a los hombres

Serás hombre de paz si sabes vencerte a ti mismo

Por amor al Creador, aprende a vencerte a ti mismo

Arráigate sólidamente en Dios y no busques los inútiles consejos humanos

Sólo Dios es consuelo para el alma y verdadera alegría del corazón

No juzgues según el modo de pensar humano

En la vida espiritual , el progreso no se forja con consuelos

Señor, por tu misericordia acuérdate de mi “

Perlas de la Imitación de Cristo

En el Día de la Madre (Mamá, estas palabras son para ti, eres única en este mundo y agradezco a Dios el inmenso regalo que me dio al ser tú mi madre)

Mamá es, la más bonita de las miles de palabras que diariamente pronunciamos

La primera palabra que aprendemos, la primera imagen que conocemos y que llevamos para siempre en el corazón.

La pronunciamos entre besos, caricias, abrazos, cuentos, cantos, risas y llantos.

Decir mamá es decir ternura, cercanía, dedicación, sacrificio, abnegación.

Como una gallina con las alas abiertas, cobija y reúne a sus hijos, los alimenta, los defiende, los protege, los asegura, los contiene.

Como un árbol de amplio ramaje en un día de calor, se refugian los hijos bajo su sombra para huir del peligro, de la dificultad, de la soledad, de la tristeza, del fracaso.

La mamá es como un corazón abierto: la primera que se levanta como el sol, y la última que se acuesta. En medio de sus múltiples trajines y quehaceres, se da tiempo para reír, para amar, para acompañar, para corregir, para enseñar, para soñar.

La mamá es como una fiesta, donde está ella, se está bien, se está seguro, se está tranquilo. Ella es la alegría y la luz de su hogar. Cuando se ausenta, cuando se va, se hace vacío, se hace oscuridad, se debilita la familia. Es la madre el principal soporte que hace familia, comunión, comunidad. No estando la madre, es más fácil que se produzca dispersión, desunión entre los hijos.

Mamás de Chile,
seamos plenamente madres. Ni los mejores profesionales del mundo, ni nuestros más cercanos familiares, ni las más eficientes nanas con las que podemos contar en el hogar, podrán reemplazarnos en esta tarea maravillosa de ser mamá. Para nuestros hijos pequeños, adolescentes o adultos siempre seremos la figura más relevante y significativa de sus vidas. No los defraudemos.

http://www.iglesia.cl/especiales/diamadre2005/03.html

El padre Antonio Cosp nos dice que existe un proceso humano demoníaco que nos lleva a la tristeza y otro humano divino que nos lleva a la alegría.

Muchas veces , producto de factores externos, que nos afectan en nuestro diario vivir, nos desilusionamos de Dios, cuando no se cumplen nuestras expectativas o de pronto surge un mar de malos momentos en que nos desesperamos y no vemos salidas, pese a nuestros ruegos.

Frente a este escenario tenemos dos alternativas: acrecentar la tristeza o la alegría, tomando en cuenta que esta última es un tesoro escondido que debemos descubrir a diario. La felicidad existe, como tesoro existe y en nosotros está el descubrir este don otorgado por Dios.

Tomemos en cuenta que tanto la tristeza como la felicidad corresponden a la apetencia sensitiva.

Cuando mis expectativas son excesivas, al no poder materializarlas, me siento pobre, desvalido, solitario, menospreciado. Es aquí donde se abre el primer germen de la tristeza, donde se despiertan otros sentimientos, como la ira, la desilusión, que si no freno a tiempo, se acrecentarán en la medida que me quede en la expectativa no cumplida. Con ello pierdo el dominio sobre mi mismo y el control sobre mi corazón. Es este el paso que no debemos permitir; no debemos dejar que la alegría que permanece en el alma, la ternura que toda situación nos convoca, quede relegada y a su paso caminemos por la senda del enojo, “salirse de las casillas”.

Lo señalado precedentemente son evoluciones internas, se forjan en nuestro interior. Pero a ello sumamos factores externos, que sólo azuzan y acrecientan los sentimientos negativos, al intervenir otras personas que dramatizan más aún nuestra situación, creando resentimiento, amargura y “depresión en el corazón”. Con ello ya no busco el origen de mi frustración en mi misma, ahora le echo la culpa a terceros, en primer lugar y luego a Dios “Le he pedido tanto y no me escucha” dice el padre Cosp. Todo este circulo va creciendo como bola de nieve hasta destruirme por completo, cayendo en estados depresivos, no encontrando la salida, sumiéndome en un pozo profundo donde no veo la luz.

La tristeza y la amargura tienen poder propio y si obran en mi se apoderan de tal modo de mi interior que no me permiten salir de ese estado ni anímica ni mentalmente, no puedo pensar en completa libertad y con la conciencia clara y pura para ver el camino. Mucho menos podré tener esa animosidad que proviene de la esperanza y optimismo que toda persona debe ponderar como don implacable frente a este escenario.

Los Padres de la Iglesia- nos cuenta el padre Cosp- estudiaron esta materia y señalan cómo el demonio se aprovecha de esta circunstancia anímica para obrar en nosotros, sembrando mayor amargura y con ello generando mayor ira, desenfado, resentimiento, desesperación.

La tristeza destruye la dignidad humana y nos aleja de Cristo resucitado, quien vino para que tengamos vida y en abundancia y nuestra felicidad sea perfecta.

Pero no nos quedemos aquí. Hablamos de dos caminos. El otro es la alegría. Pese a los múltiples dolores que tenemos , ser feliz, incluso llevar una vida plena, aún en medio de la más grave circunstancia, es posible.

La alegría es una elección, por tanto dejo que Dios obre de tal modo que no permito que terceros influyan en mi, incluida mi felicidad y sólo está en mis manos no permitirlo, ello nos lleva a ser “proactivos” y no reactivos, no pasivos, esperando que la felicidad llegue sola, este camino es vegetar en el mundo, acto al que no estamos llamados.

Dije que la alegría era una elección, es “decidir” ser feliz y luchar con ahínco por conquistarla, trabajar en ella. “Es proponerse que nada me quitará la alegría”. Si, porque en eso consiste la vida de todo buen cristiano y persona de buena voluntad. El lado positivo de cada situación negativa existe, ver es lado a la luz de la fe, a la luz del entendimiento positivo, nos permite descubrir que no importa cuanto dolor se genere en nuestras vidas, ésta vale la pena porque ” después de un día gris siempre sale el sol”.

El ejemplo más claro de que debemos trabajar en la felicidad consiste en tener sed. No espero que el agua llegue sola, la busco y tomo de ella. La alegría es un bien espiritual y debo poner todo mi esfuerzo por recorrer el camino adecuado para permanecer en ella. El amor opera aquí como un conmutador, es entrar a un lugar sin luz y apretar el switch correcto que llenará de luz mi corazón. Esta luz es única, no proviene del hombre sino del Padre

” Se trata de convertir en objeto de alegría todo lo difícil, también lo que no podemos cambiar. Para ello es imprescindible encontrar las motivaciones que me llevan a la comprensión y aceptación de aquello que no puedo modificar” dice el padre Cosp.

Ver el lado bueno de cada situación me lleva un estado de permanente alegría , por difícil que sea. Quienes conocemos al padre Kentenich sabemos que ello es así, mientras estuvo en Dachau, campo de concentración, no dejó que la amargura se apoderara de su corazón y veía la cara alegre aún en la circunstancia más infeliz.

“Dios permite todo lo que me sucede en la vida y por esta razón todo lleva una cuota de positividad . La mano del Creador puede sacar de lo negativo y pecaminoso algo feliz. Y si no , hay que mirar al hijo pródigo….el padre lo resucita….la enfermedad más grave en el hombre es la negatividad en el pensar”

Nada me quitará la alegría. Y para ello basta pensar en que el amor es mágico. Debemos poner magia para descubrir la alegría y conquistarla ¿Irreal? No. La magia consiste en fortalecer el amor día a día, sabiendo conquistar el Amor del Padre. Hay que despertar esa magia que yace dormida, muchas veces, en nuestro interior, así, un amor débil, perezoso, se convierte en fuerte y proactivo, lleno de imaginación y poder creativo para construir puentes para vivir, para amar. Y ser amados. Así un trozo de mi vida se convierte en cielo, aún en la tierra.

“Pedro dijo a Jesús: Maestro que bien estamos aquí!”.

MÍA

Mujer sencilla, sin orden y alzada

Me tomas y sigues, le hablas puro

En trozos, con miel, uno tu alma

Te zafas, te largas, te mueves entre el sol y la luna

Predestinación revelada, consumo mi aire, mía.




Adusta, sin roer, atiendes mi suplica

Lenta en ternura, sé de tu llaga

Fulgor, resplandor, expiras al mundo

Rosada, saltarina, es tu misericordia

Predestinación revelada, consumo mi aire, mía.




Sonrió en tus juegos de niña profunda

Saltas, borras y jugueteas en mi angustia

Lo dices y cumplo, no cumples y dices

Soy esperanza en calma oyente sin tiempo

Predestinación revelada, consumo mi aire, mía.




Sin armas ni espada, ni galón me viste

Mascullo en el cielo tu figura perenne

Tullido, sin vida, tomo tu velo

Tu ángel recita mi rubrica al mundo

Predestinación revelada, consumo mi aire, mía.




Quieto, mis lágrimas, derrotan las llamas

Una gota sin gota rosada levanta mi alma

En llamas lo supo, enervada, la gota sin gota despide mi derrota

El rayo de mi corazón eterno irradia tu dicha

Predestinación revelada, consumo mi aire, mía.


Luis Robert

Hace poco leí una frase del beato Tomás de Kempis que ciertamente me horrorizó, pero era necesario leer, antes, el contexto.

Fue así como comencé a leer su gran obra “Imitación de Cristo” , reconciliándome con sus escritos.

“De la doctrina de la Verdad.

1. Feliz al que la Verdad le enseña directamente no por medio de imágenes o voces pasajeras sino tal como es.
Nuestras percepciones y opiniones fallan con frecuencia y nos orientan mal. ¿De qué aprovecha cavilar tanto sobre asuntos ocultos y oscuros de cuyo conocimiento nadie nos acusará en el día del Juicio?

¡Qué ignorancia tan grande desconocer lo que es útil y necesario prestando atención a curiosidades y daños. Realmente, teniendo ojos, no vemos.!
¿Qué nos importan los análisis y las síntesis? Cuando nos habla la Palabra Eterna quedamos liberados de las opiniones cambiantes.

Todo proviene de la única Palabra, todo lo creado se refiere sin cesar a Ella y es el principio, que nos habla.

Si falta, ninguno entiende nada o puede discernir justamente. Para quien todas las cosas son Uno, y son atraídas hacia el Único y a todos las ve en el Único, los sentimientos se le estabilizan y permanece con Dios en paz.
Dios verdadero haz que me una contigo en perpetuo amor; con frecuencia siento hastío al leer o escuchar variedad de cosas; en Ti encuentro todo lo que quiero y deseo.

Callen todos los sabios, aquiétese la creación entera, en tu presencia háblame Tú solamente.

2. Mientras mejor esté alguien unificado y sea simple interiormente más abundantes y sublimes conocimientos obtendrá sin esfuerzo porque su inteligencia será iluminada desde arriba.

El espíritu puro, simple y constante no se distrae en la variedad de experiencias e informaciones porque dirige toda su actuación a la alabanza de Dios esforzándose por permanecer siempre dispuesto y libre de averiguaciones individualistas.

¿Qué te dificulta y fastidia más que los incontrolados deseos de tu corazón?

El hombre bueno y siempre dispuesto para seguir la voluntad de Dios, prepara dentro de sí las actividades que luego debe realizar externamente, de tal manera que no lo lleven hacia el deseo de las inclinaciones viciosas y siempre se orientará según el juicio recto de su corazón.
¿Quién tiene mayor combate que el que se esfuerza por vencer sus malas inclinaciones?

Ésta debe ser nuestra principal empresa: vencer efectivamente lo que se encuentre de malo en uno, hacerse día a día más fuerte y aprovechar en ser mejor.

3. En esta vida, toda perfección lleva consigo ciertas imperfecciones y todo nuestra especulación no carece de alguna oscuridad. El humilde conocimiento de sí mismo es más cierto camino hacia Dios que la profunda investigación científica.

No se trata de echarle la culpa a la ciencia o a cualquier información correcta sobre las cosas que en sí consideradas son buenas y ordenadas a Dios, pero siempre debe preferirse la conciencia tranquila y la vida virtuosa.

Muchos están más preocupados del saber que de vivir cristianamente, por eso se desvían con frecuencia y casi nada o muy poco fructifican.

4. Si se pusiera tanto empeño en extirpar los vicios y sembrar virtudes como el que se emplea en promover discusiones habría menos delitos y escándalos entre el pueblo y menos superficialidad en las comunidades. Ciertamente, cuando llegue el día del juicio no nos preguntarán qué leímos sino qué hicimos ni si hablamos bien sino qué honestamente hemos vivido.

Dime ¿dónde están ahora todos esos señores y maestros a quienes conociste bien cuando vivían y se destacaban en los estudios?

Actualmente otros ocupan su lugar y nadie se acuerda de ellos. Mientras vivían tenían prestigio; ahora nadie habla de ellos.

5. ¡Qué pronto pasan las glorias del mundo! Ojalá la vida que llevaron haya concordado con sus ciencias, entonces sí habrían estudiado y aprendido provechosamente.

¡Cuántos se consumen por la intranscendente ciencia de este mundo y qué pocos se interesan por mirar a Dios! Y porque muchos eligen ser más poderosos que humildes, están vacíos por dentro como sus propios pensamientos.

De verdad es grande quien tiene grande amor. De verdad es grande quien reconoce sus limitaciones y tiene en nada los honores.

De verdad es consciente quien considera cualquier cosa como pérdida con tal de ganar a Cristo.

Y de verdad es un sabio quien sigue fielmente la voluntad de Dios y somete su propia voluntad.

Es tu voluntad, porque así me has creado,
  • Si sufres, no te extrañes, es que Dios te está preparando como instrumento suyo, para que cumplas Su Santa Voluntad.

Dios permite el dolor de sus hijos, para afianzarlos en Su seguimiento.

No te quejes ante el dolor, ten ánimo, sé fuerte como lo fue la Mujer ante la Cruz.

El costo de lo mejor es alto

Si tú sufres, teniendo el respaldo de la oración y puedes desahogarte con Dios y con Su Madre, ¿Cómo sufrirán quienes no tienen con quien desahogarse?

Tu dolor, Dios se ha encargado de llevarlo y no se lo vayas a quitar.

Tu dolor, cada vez te duele menos, cuando te llenas del amor de Dios.

Donde los que no tienen fe ven tragedia; los que tienen fe sacan motivos para dar gracias a Dios.

La dificultad del dolor radica en no querer soportarlo, en la ceguera de no ver la Voluntad de Dios en todo lo que pasa.

Cuando sientas dolor, no digas ¡ay! ; sino ¡Jesús!

El dolor aceptado con amor, mantiene fuera a Satanás.

El dolor bien llevado, incrementa la fe, alienta la esperanza, dilata el amor.

El dolor agranda el corazón para que pueda recibir el amor de Dios.

El dolor agudiza el oído del corazón para escuchar a Dios.

El dolor busca el silencio para escuchar la Voz de Dios.

El dolor es la Voz de Dios que llama al hombre para que acuda a Él.

Cuando tu corazón llore, no añores consuelos humanos; refúgiate en los divinos.

El amor de Dios, Su Gracia, es la única fuente de alegría verdadera.

¡Pobres los hombres, que por pensar solo en sí mismos adquieren la triste enfermedad del egoísmo!. Si quieres salir de la tristeza, piensa en Dios, olvídate de ti y ocúpate en servir a los demás. ¡No hay otra fórmula!

Fuente:

El dolor es curativo divino

http://www.ciudad-oracion.com/Instrucciones/Dolor.htm

Es sobrecogedor encontrar en los medios, en la calle y en la vida cotidiana situaciones de abuso y violencia sistemática contra las mujeres sin importar edad, grupo social, condición ni estado civil.

Probablemente la mayoría conocemos estos antecedentes y lo triste es que no hacemos nada para poner un alto definitivo a esta situación.

En países del Lejano Oriente, los bebés son evaluados mediante ecografías y si se comprueba que son niñitas son abortadas masivamente por ser improductivas en la economía.

En los países más fundamentalistas del Islam, las mujeres no tienen derechos ni a la salud adecuada, ni a la educación, ni a escoger su pareja. Ni siquiera a ser felices en el matrimonio porque, a corta edad, les practican una mutilación genital para que no puedan gozar de la intimidad.

En la mayoría de los países de América Latina las mujeres a igual trabajo no reciben igual salario.

Se producen por año miles de violaciones y no se hace justicia, más aún si no hay denuncia debido a las humillaciones por las que las víctimas pasan para probar el delito en cuestión.

Un altísimo porcentaje de las demandas por acoso sexual, son presentadas por mujeres. Probar es tan complejo que quedan sin ser resueltas, “archivadas”.

Miles de jóvenes son secuestradas o engañadas anualmente para transformarse en materia prima del tercer negocio ilegal más rentable del planeta: la esclavitud sexual y la prostitución. (tratas de blanca)

Millones de madres de familia son contagiadas por sus maridos de sida, porque nunca son prevenidas por ellos de la promiscuidad en la que viven.

A pesar de haber demostrado con creces su nivel intelectual equivalente al hombre todavía hay retrógrados (incluso en prestigiosas universidades) que las creen menos inteligentes.

En la actualidad el machismo es una conducta primitiva muy popular que hace que millones de mujeres sean golpeadas, humilladas y hasta vejadas por sus parejas.

Miles de mujeres mueren en el mundo todos los años víctimas de sus parejas.

Detengamos la mirada en el punto principal: la dignidad. A muchas mujeres victima de éstos y otros atropellos no sólo les han quitado la dignidad, sino, incluso, las ganas de vivir .

Que lejanos estamos del Mensaje Final del Concilio Vaticano II donde auguraba:

“Ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzado hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a que la humanidad no decaiga.”

No podemos caer en el facilismo de creer que todo está perdido, ello va contra nuestra fe.

¿Hasta cuando tiene que ser crucificado Cristo en sus hermanas, para que los varones entendamos que la relación con las mujeres se debe basar en el respeto y a la justicia?

No creo que las grandes políticas de Estado, que las cartas de los grandes organismos internacionales, ni siquiera los documentos y las encíclicas tan perfectas y llenas de caridad puedan hacer mucho por cambiar esta situación que denigra al genero humano completo. Soy bastante más simple y pragmático.

Propongo un breve decálogo para empezar a cambiar este flagelo:

1.La dignidad es inherente a toda mujer por ser hija de Dios.

2.Recuerda siempre que naciste de mujer.

3.Las mujeres son las predilectas de Dios, porque colaboran con El diariamente en el misterio de la vida.

4.La inteligencia es un don compartido entre las mujeres y los hombres.

5.Tratar como objetos a las mujeres sólo habla de tu poca dignidad y capacidad de amar.

6.Cuando hables con cualquier mujer trátala con el respeto que merece tu madre, tu hermana, tu hija o tu mujer.

7.Sácate de la cabeza el machismo, el cual sólo reduce tu mirada de las relaciones humanas y te hace un ser muy limitado y prejuicioso.

8.Recuerda estas palabras: respeto, cariño, dulzura, ternura y amor. Son las más valoradas por ellas.

9.No discrimines nunca por género, no es justo a los ojos de Dios, que creó al hombre: varón y mujer.

10.Rechaza activamente la prostitución, la pornografía, el hedonismo y toda práctica que atente contra la dignidad de la mujer.

Si estas pequeñas cosas que acabo de proponer son realizadas todos los días por muchas personas, se puede educar en el amor y el respeto que merecen las mujeres y comenzar una nueva etapa en la humanidad, donde todos, sin importar el género, puedan ser felices.

Finalmente, demos gracias por todas las mujeres y por cada una: por las madres, las hermanas, las esposas; por las mujeres consagradas a Dios ; por las mujeres dedicadas a tantos y tantos seres humanos que esperan el amor gratuito de otra persona; por las mujeres que velan por el ser humano en la familia, la cual es signo fundamental de la comunidad humana; por las mujeres que trabajan , mujeres cargadas a veces con una gran responsabilidad social; por las mujeres «perfectas» y por las mujeres «débiles».

Por todas ellas, tal como salieron del corazón de Dios en toda la belleza y riqueza de su feminidad, tal como han sido abrazadas por su amor eterno; tal como, junto con los hombres, peregrinan en esta tierra que es «la patria» de la familia humana, que a veces se transforma en «un valle de lágrimas». Tal como asumen, juntamente con el hombre, la responsabilidad común por el destino de la humanidad, en las necesidades de cada día y según aquel destino definitivo que los seres humanos tienen en Dios mismo, en el seno de la Trinidad inefable.

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