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Últimamente he meditado sobre el tremendo valor de la Eucaristía. Es maravilloso contemplar estas palabras en el corazón durante el día: ‘Esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros; haced esto en conmemoración mía’‘Esta es mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados’ Resuena toda nuestra fe que nos alimenta, nos lanza al amor con valentía, a amar a nuestros hermanos, y reconocer a Dios como nuestro fundamento…

Son palabras que deberían estar en el centro de nuestra alma. El hecho que Jesús se haga presente en cada misa es algo realmente impresionante. Hay santos que cada vez que celebraban misa o la oían, entraban en estados místicos, pues era tal el grado de conpenetración con lo que estaba sucediendo, que simplemente eran una sola cosa con Cristo….

Juan Pablo II 2Hoy en día corremos el riesgo de perder el sentido de la Eucaristía. La época nos pide cosas a veces contrarias a lo que Dios nos está pidiendo. No hay tiempo, miles de cosas que hacer, responsabilidades, obligaciones, tareas, misiones. Cosas importantísimas, que Dios también las quiere. Pero estamos descuidando el soporte de todas las cosas más importantes, estamos edificando sobre arena

Me conmueve ver personas de misa diaria, que con un respeto, con una devoción y amor evidente, y unos ojos brillantes, asisten a este sacrificio…

Porque la misa nos recuerda todas las dimensiones de la persona. El sacrificio, que somos de Dios, y nuestra vida está en sus manos. La gratuidad, nuestra vida es un regalo….porque vivimos solo por gracia de Dios. La cruz, el sufrimiento que redime y transforma, el perdón, el pecado que cada día cometemos, la misericordia que nos sigue perdonando, la paz….¡La misa es todo!

benedicto-xviAndre Frossard (ateo) buscando a un amigo, entró a una parroquia donde celebraban misa ‘Mi mirada pasa de la sombra a la luz, vuelve a la concurrencia sin traer ningún pensamiento, va de los fieles a las religiosas inmóviles, de las religiosas al altar: luego, ignoro por qué, se fija en el segundo cirio que arde a la izquierda de la cruz. No el primero, ni el tercero, el segundo. Entonces se desencadena, bruscamente, la serie de prodigios cuya inexorable violencia va a desmantelar en un instante el ser absurdo que soy y va a traer al mundo, deslumbrado, el niño que jamás he sido’ Buscando un amigo, se encontró con Dios. Porque Dios puede debilitar hasta los corazones más duros, nada es imposible para su gracia

Si nos cuesta creer que es así, pidámole a Dios con confianza que nos aumente la fe. Realmente lo más necesario e importante que podemos hacer durante el día es ser uno con Cristo, el momento sublime donde oramos, sufrimos, amamos, con Cristo…Toda la vida fusionada con Él…

Le preguntaba a una persona evangélica los horarios de sus celebraciones, y me decía que una o dos veces por semana rendían culto a Dios. Yo agradecía que, a pesar de la escasez de sacerdotes, en la Iglesia aún es posible encontrar una parroquia donde se celebre la misa diaria. Estoy seguro que si esa persona creyese que Jesús está realmente presente en cada misa, no faltaría jamás y la celebrarían todos los días…Los hermanos evangélicos como no reconocen la presencia real de Jesús en la Eucaristía, sus celebraciones están privadas del sacrificio. Es como si dijéramos que la resurrección fue inútil, la pasión de Cristo no sirvió de nada, es como si no tuvieramos que amar más a Cristo…

‘Privado de su valor sacrificial, se vive como si no tuviera otro significado y valor que el de un encuentro convival fraterno’ (Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 10)

Sinceramente la misa transforma. Es indecible explicar su tremendo valor…Tan solo basta creer que Cristo vive, que cada una de las palabras y actos de la Santa Misa, son nuestras palabras, mi verdad, la verdad de Cristo

Luis Alfonso

eucharistiaPor el simple hecho de vivir uno se da cuenta que aquella vida vista desde la fe no puede permanecer estática. La vivencia exige, tranforma, pide…

Pide renunciar hasta a los detalles más minúsculos, pide encontrarse con nuestro rostro real, no el que nosotros queremos tener, sino el que Dios nos quiere dar. Porque si amamos en serio, nos fiamos de quien amamos, no hay un ‘yo’ que tiende a desaparecer para dar paso al tú

Podría decirse que la vida es vida en la medida que nos entregamos en cuerpo y alma a quién nos creo, ofreciéndonos, sacrificándonos, perdiendo nuestra vida para a la vez ganarla, porque tenemos certeza que la verdad sobre nuestra persona la tiene solo Él…

El amor es una ofrenda donde le restituimos el don de la vida a Dios.

No habrá santidad ni menos amor si la vida es un no. Si no hay un sí, el sin sentido será nuestra morada. Terminaremos en la muerte.

En cambio el amor que es sacrificio, que es ofrenda, aun en las cosas más pequeñas, termina en lo grande. Con mayor razón si regalamos todo. Porque cuando aquel sacrificio nace del amor real, no pide un poco sino absolutamente todo.

Por eso San Alberto Hurtado escribió ¡Mi Misa es mi vida, y mi vida es una Misa prolongada!

Cómo no si la Santa Misa es el sacrificio de Cristo. Queremos amar como Cristo, deseamos seguirle, imitarle, pero jamás podremos unificar nuestro pobre corazón con el suyo sin antes ver nuestra vida como un continuo sacrificio, un continuo regalo de nosotros mismos, solo por amor… Podremos hacer miles de cosas, pero si no le entregamos la vida, si no le amamos hasta el extremo, no habrá nada porque no te pide ‘cosas’, te pide a ti…

Viviendo nos daremos cuenta con certeza que es así…Imagínense qué tipo de sacrificio es el de la Misa, no son cosas ni personas las que se ofrecen, es el mismo Jesús el que se ofrece para nuestra salvación. Es el Evangelio resumido pero ya no en un libro sino ¡vivo!

Después de esto, ¿Qué podemos ofrecer, qué podemos dar a cambio si no es la vida entera?

Luis Alfonso

Cristóbal Fones – Haced esto en memoria mía

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eucaristia2

“Un alma permanece superficial mientras que no ha sufrido. En el misterio de Cristo existen profundidades divinas donde no penetran por afinidad sino las almas crucificadas. La auténtica santidad se consuma siempre en la cruz. El que quiere comulgar con provecho, que ofrezca cada mañana una gota de su propia sangre para el cáliz de la redención.

Toda santidad viene del sacrificio del Calvario, él es el que nos abre las puertas de todos los bienes sobrenaturales. Todas las aspiraciones más sublimes del hombre, todas ellas, se encuentran realizadas en la Eucaristía:

1. La Felicidad: el hombre quiere la felicidad y la felicidad es la posesión de Dios. En la Eucaristía, Dios se nos da, sin reserva, sin medida”

(Fragmentos, La Eucaristía como sacrificio. Alberto Hurtado Cruchaga, S.I)

gota_de_aguaHay una frase que suena mucho pero que a veces le damos significados mundanos

“La caridad empieza por casa”

Esta frase esconde una verdad muy grande siempre y cuando tengamos en alto valor su centro mismo, de lo contrario, será solo un tópico: la caridad.

La caridad es una de las tres virtudes teologales (además de la fe y la esperanza), y a decir de San Pablo, la más importante, incluso por sobre la fe (v. 1 Corintios, 13 1-10)

Quién comprende que la caridad es el mismísimo Amor de Dios, lo menos que puede hacer es cada día  buscarla más, llenar su corazón de ella al punto de querer que sea solo el corazón de Dios el que habite en nosotros

Cuando cae una hoja de un árbol sobre el agua tranquila de un lago, esa tranquilidad se rompe: ligeramente el agua alrededor de las hojas se abre en círculos concéntricos cada vez mayores hasta volver nuevamente la tranquilidad….Pues bien, esto que es además un fenómeno físico apasionante, se constata en la naturaleza pero también en el corazón de la persona…

vida-espiritualAmamos en la medida que nuestra relación con Dios sea honesta y sincera. No tiene sentido mostrarse de una manera ante los demás, ocultando defectos, vicios, nuestra manera de ser, consiguiendo halagos cuando nuestra relación con Dios está en la cuerda floja. Este sería el primer círculo de la hoja que cae en el agua….

El segundo es nuestro prójimo. ¿Quién? La persona que tenemos más cerca, nuestros seres queridos. A veces nos es más fácil amar a quien nosotros queremos y más difícil a quienes Dios quiere y cuando Jesús hablaba del prójimo lo hacía en este sentido: el que esté más cerca, con los que Dios ha elegido que comparta mi vida

De verdad que tiene muy poco sentido saltarnos un cículo porque vamos en contra de Dios

Lo mismo vale para la vida espiritual. El activismo, ese afan de hacer por hacer, podría explicarse de esta manera también. El Padre Hurtado decía que la acción social nacía de un desborde de vida interior y no al revés. De ahí que la oración sea tan importante porque es el encuentro con el Motivo, con el Fundamento de todo lo que hago.

La caridad comienza por casa, el amor es como un fuego que se va expandiendo, va quemando, queriendo quemar a todos….

Luis Alfonso

gota-de-agua

jesuHoy deseo iniciar mi reflexión, apreciado(a) lector(a), con esta pregunta: ¿Tú sabes amar?

Yo estoy aprendiendo. Estoy aprendiendo a aceptar a las personas, aún cuando ellas me decepcionan cuando huyen del ideal que tengo para ellas. Cuando me hieren con palabras o acciones impensadas.

Es difícil aceptar a las personas como son, no como yo deseo que ellas sean. Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo. Estoy aprendiendo a amar, estoy aprendiendo a escuchar, escuchar con lo ojos y con los oídos, escuchar con el alma.

Escuchar lo que dice el corazón, lo que dicen los hombros caídos, los ojos, las manos inquietas. Escuchar el mensaje que se esconde por entre las palabras superficiales. Descubrir la angustia disfrazada, la inseguridad enmascarada, la soledad encubierta. Penetrar la sonrisa fingida, la alegría simulada, la vanagloria exagerada. Descubrir el dolor de cada corazón.

Poco a poco estoy aprendiendo a amar. Estoy aprendiendo a perdonar. Porque el amor perdona, lanza fuera las tristezas, y cura las cicatrices que la incomprensión y la insensibilidad grabaron en el corazón herido.
El amor no alimenta heridas con pensamientos dolorosos, no cultiva ofensas con lástimas y autocompasión. El amor perdona, olvida, extingue todos los trazos de dolor en el corazón. Paso a paso estoy aprendiendo a perdonar, a amar, estoy aprendiendo a descubrir el valor que se encuentra dentro de cada vida, de todas las vidas

Valor enterrado por el rechazo, por falta de comprensión, cariño y aceptación, por las experiencias duras vividas a lo      largo de los años. Estoy aprendiendo a ver, en las personas su alma, y las posibilidades que Dios les dio.
Estoy aprendiendo, pero ¡cómo es de lento el aprendizaje! ¡Cómo es de difícil amar incondicionalmente! Todavía tropezando, cometiendo errores, estoy aprendiendo… Vamos a intentar amar a nuestros hermanos como Dios nos ama…

Ángel Gutiérrez Gonzalo, cmf

Fuente: http://www.ism.maristas.cl

omnipotencia

con-mi-sangreCuando yo pensaba en la santidad creía que se trataba de algo cuadrado. Ser santo es un camino para que todos sean iguales, me decía, sin más palabras.

Pero con el paso del tiempo Dios mismo me mostraba la infinidad de santos que desde los tiempos de Jesús se suscitaban al interior de la Iglesia. Llamados profundos, a veces a hombres tan radicalmente distintos: pobres, ricos, letrados, iletrados, judíos, romanos, chinos, jóvenes, adultos, pecadores, piadosos, proclamados como tales y anónimos. La cantidad es impresionante…

Todos muy distintos, de almas inquietas, íntegras, pero con algo en común: el loco amor por Cristo.

El mundo actual busca desesperadamente su humanidad. Sin embargo, desdeña el verdadero humano, la humanidad perfecta. Porque la santidad ante todo es la búsqueda de Dios en nuestras vidas, en cada circunstancia, en cada detalle. “El amor cristiano es tan exigente porque surge del amor total de Cristo por nosotros: este amor que nos reclama, nos acoge, nos abraza, nos sostiene, hasta atormentarnos, porque nos obliga a no vivir más para nosotros mismos, cerrados en nuestro egoísmo” (Benedicto XVI)

Los santos saben que serán incomprendidos, como su maestro. Saben que el mundo contar que callen bien los arrojará a las fieras, o al suplicio de morir como Cristo. Pero no temen a quien mate el cuerpo, sus almas nacieron para la eternidad

Hoy el mundo descorazonado tiene corazones grandes, personas que están dispuestas a renunciar a sus propias vidas contar que los demás vivan. Personas que juzgan desde la eternidad, personas amantes del Amor, personas apasionadas por la verdad. Hombres y mujeres heroicas que no viven del lo que digan los hombres sino de la certeza de su Amor. “Si no hubiera existido esa agonía en la Cruz, la verdad de que Dios es Amor estaría por demostrar” (Cruzando el umbral de la Esperanza, Juan Pablo II) Esta certeza es la que los ilumina, esta certeza es el origen del Amor

El Padre Hurtado decía que una legión de ellos salvaría a la humanidad…Una legión de locos por Cristo, una legión de escuchas de la voluntad del Padre, una legión de hombres de corazones al borde de reventar de Amor

Así eres tú, tu corazón ama

Luis Alfonso Robert Valdés

sagrado corazon

jesus-sLa respuesta no depende de lo que podamos decir aquí, sino de cuan lleno de amor a Dios esté nuestro corazón, de cuán generoso sea y podamos decir sí personalmente, porque Dios lo quiere, puedo ser santo

Comienzo de esta manera porque creo que es inútil hacer la pregunta en plural. Quizás podamos aclarar dudas, entender algunas cosas, saber en qué consiste, qué implica, etc., todo esto es muy bueno y aclarará nuestra alma, pero no tendrá sentido si no  lo llevamos a la oración: la santidad nace del fondo del corazón del ser humano, Dios lo quiere, puedo. Todo eso que parece inalcanzable y muy lejano, adusto, difícil, en la oración se hace sencillo, concreto, la voz  de Dios lo simplifica todo

En cada persona podemos ver un afan de superación, de lucha. A veces esa superación es solo a nivel material, y espiritualmente, nada. Pero lo que sí es cierto es ese evidente deseo de no permanecer así como somos sino mucho más…

santidadPues bien, la santidad nos dice que la felicidad que tanto buscas no está en desvivirse por anhelos materiales que son completamente ilusorios y de este mundo, en pensar solo en nosotros proyectados y olvidarnos de los demás, o en hacer lo que nosotros consideremos bueno. La santidad es decir personalmente sí al plan de Dios, reconocerlo a Él como nuestro Padre, el autor de todo lo que veo y no veo que me circunda, incluyendo yo mismo. Y precisamente por eso, porque Él es el creador del amor, de la felicidad, de todo, porque es Dios, nos podemos fiar su camino, el único

Es decir, la santidad es confiar en la bondad de nuestro Dios: es Bueno y no quiere a ninguno de sus hijos perdido, por más cosas malas haya hecho, sigue siendo hijo y le ama. Un Dios que tiene un rostro divino pero también uno completamente humano. Un Dios que nos sondea y nos conoce, como dice el Salmo 138, desde su omnipotencia e inmensidad pero que desde su misericordia vivió en carne propia todo lo que nosotros vivimos y viviremos e infinitamente más, muriendo para que todo esto sea posible. Un Dios que siendo Dios, aún así amorosamente desciende y nos pide colaboración, ¿tremendo, no?

Es una vocación, Dios quiere que seamos santos: un llamado que todos tenemos. Cada cual, con la ayuda de Dios, sabrá cómo pero el llamado está ahí, latente..Si amamos a Dios en serio, irreflenablemente tendremos que lanzarnos a vivir la santidad y responder a diario: sí, Señor, hágase el amor, hágase tu voluntad

Luis Alfonso

Cristóbal Fones – Señor, a quién iremos

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jesucristo-espiritu-santo

objetividad-amorMe pregunto por qué el mundo, en general, es tan poco objetivo.

Me parece importante detenerme en esta cualidad tan poco vista. A veces somos muy poco objetivos. Uno siempre puede equivocarse, pero desde el momento en que hacemos un esfuerzo para comprender nuestro entorno, pensando, reflexionando, ya estamos valorando la objetividad. Pensemos en una conversación, en un problema, tenemos ocasiones cotidianas que nos dan la oportunidad de ser objetivos, de escuchar y comprender personas que conviven con nosotros todos los días no ya desde nuestros propios criterios (así sería muy fácil); es decir, la objetividad es importantísima porque es un medio al servicio del amor

Como vemos, al buscar la objetividad tenemos que esforzarnos, tenemos que pensar, tenemos que usar nuestra inteligencia. Sin embargo también es un don ¿Qué quiere decir esto?

Es un regalo, una dádiva de Dios. Supone esfuerzo, sacrificio, a veces una lucha interior durísima en personas que tienen una tendencia al subjetivismo, a explicar siempre las cosas desde sí mismas. Pero esa lucha siempre va acompañada de la ayuda de Dios y ésto depende de cuán humildes seamos.

Habrá objetividad plena en la medida que nuestro corazón se desprenda de sí mismo y nos abramos hacia lo alto, reconociendo que somos objetivos gracias al don de Dios. Claro, hay un esfuerzo, pero si no fuera por la gracia de Dios ni siquiera ese esfuerzo sería posible. Nace desde el alma…

A veces podemos por nuestra razón llegar a niveles de objetividad muy finos, sin embargo si no hay fe, siempre falta algo; alguna cosa misteriosa echa abajo todo lo que hemos hecho. Y ese misterio es Dios, sin el impulso de Dios no hay nada

Las personas cuando son objetivas no le echan la culpa a los demás, buscan humildemente sus fallos. Tampoco se quedan sumidos en un menosprecio  nocivo de sí mismos que pueda confundirse con humildad; se abren en la oración a la visión de Dios, qué haría Dios en su lugar, se ven también ellos objetivamente.

Pidámole a Dios que nos ayude a cultivar este don muy valioso, sobre todo cuando se trata de valorar las personas, conocerlas, comprenderlas, apreciarlas, respetarlas, escucharlas. Amarlas…al fin y al cabo

Luis Alfonso

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sin oracion no hay amorSi supieramos cuánto nos ama Dios todo sería distinto, si supieramos reconocer ese amor tan vivo, moriríamos de amor

Pienso en la oración, en lo maravilloso de ese momento. Todas las luchas, los pensamientos, cada palabra y balbuceos terminan en los brazos de Dios

En la oración todo se hace sencillo, nos damos cuenta que hay una Persona que nos quiere, que nos ama, que se compadece de nosotros

Una tremenda Persona que nos pide mucho, pero que nos ama…

Qué importante sentirse amado por este Dios que es Padre, un verdadero papá. Darnos cuenta que nos ama como sea, que susurra en nuestro corazón su tierno amor. Darnos cuenta que está, y que nos busca. Si no nos sintiesemos amados, la vida terminaría siendo un calabozo de sin sentidos y confusiones. Y nos ama a todos, qué importante esta certeza….

Hoy el ruido nos asfixia, buscamos a veces inconscientemente una vía de escape, y lo que necesitamos no es una vía de escape sino un camino que nos muestre la luz, que a pesar de los problemas y cuantas cosas tengamos que enfrentar, tenemos certeza que esa luz está ahí, quizá a lo lejos, pero que está y se acerca tan solo hablando. Darnos cuenta que cada minuto que pasa es por misericordia de Dios para que nos vayamos desprendiendo de nosotros y dejarlo a Él.

Qué maravilla amar en la oración, ponerse en comunión espiritual con los seres humanos que más amamos, hablarle a Dios de ellos, y también de los que nadie se acuerda; anonadarse de nuestras flaquezas, turbarse ante el egoísmo propio y del mundo; desprenderse de uno mismo…Hablar con María, consagrarse a ella,  estar dispuestos a que nos moldee; dar gracias, muchas gracias por todo lo que se nos ha regalado, pedir la gracia de Dios para ser grandes por Él. El momento donde mojamos a Dios con lágrimas de dolor y de alegría, un momento para arrancarse a lo eterno y volver eterno

Cuando niño me mandaban a limpiar lentejas, y recuerdo que venían unas piedrecitas las cuales sacaba…La oración pienso que es así, nos entregamos a Dios para que quede solo el amor y nos vayamos haciendo videntes en medio de  la ceguera

Qué maravilla conversar con Dios, tener la certeza que te ama como eres. Qué sería de la vida sin la oración, un verdadero caos, quien descubre su valor jamás podrá abandonarla.

Luis Alfonso

Dios y nuestra pequeñez

cirioMe han dicho, dice Dios, que hay hombres que trabajan bien y duermen mal, que no duermen nada. ¡Qué falta de confianza en Mí! Eso es casi más grave que si trabajasen mal y durmiesen bien porque la pereza es un pecado más pequeño que la inquietud, que la desesperación y que la falta de confianza en Mí.

Y sólo tú, noche, hija mía, consigues a veces del hombre rebelde que se entregue un poco a mí, que tienda un poco sus pobres miembros cansados sobre la cama y que tienda también su corazón dolorido y, sobre todo, que su cabeza no ande cavilando (que está siempre cavilando) y que sus ideas no anden dando vueltas como granos de calabaza o como un sonajero dentro de un pepino vacío. ¡Pobre hijo!

No me gusta el hombre que no duerme y que arde en su cama de preocupación y de fiebre. No me gusta el que al acostarse hace planes para el día siguiente, ¡el tonto! ¿Es que sabe él acaso cómo se presentará el día siguiente? ¿Sabe siquiera el color del tiempo que va a hacer?

Porque yo no he negado nunca el pan de cada día al que se abandona en mis manos como el bastón en mano del caminante. Me gusta el que se abandona en mis brazos como el bebé que se ríe y que no se ocupa de nada y ve el mundo a través de los ojos de su madre y de su nodriza. Pero el que se pone a hacer cavilaciones para el día de mañana, ése trabaja como un mercenario.

Yo creo que quizá podríais sin grandes pérdidas dejar vuestros asuntos en mis manos, hombres sabios, porque quizá yo sea tan sabio como vosotros. Yo creo que podríais despreocuparos durante una noche y que al día siguiente ni encontraríais vuestros asuntos demasiado estropeados; a lo mejor, incluso no los encontraríais mal, y hasta quizá los encontraríais algo mejor. Yo creo que soy capaz de conducirlos un poquito…

Por favor, sed como un hombre que no siempre está remando, sino que a veces se deja llevar por la corriente

Charles Péguy, La Noche

dios-ayuda

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Leyendo sobre la extraordinaria vida del Padre Pío, me encontré con esta frase “No tolero la crítica y la habladuría sobre los hermanos. Es cierto que a veces me divierte aguijonearlos, pero la murmuración me da náuseas. Tenemos tantos defectos que criticarnos a nosotros mismos ¿Por qué perder tiempo en lo de los hermanos?”

He pensando mucho a raíz de esas palabras. Creo que en este sitio se han escrito textos sobre esl tema, sin embargo, esta vez me parece importante determerme no ya en los chismes o juicios que podemos hacer de los demás, sino en nuestros propios defectos.

violetasTener defectos significa que somos personas imperfectas y muy carentes de todo. Hay personas que por gracia de Dios tienen menos que otras, otros tienen pocos pero difíciles de extirpar, otros a lo largo de la vida van descubriendo defectos, de los cuales antes no se habían percatado. Incluso nuestro propio camino de santificación al poner resistencia, va dejando por decirlo así, el único defecto solo y el más difícil de arrancar: la soberbia. Muchos santos han vivido procesos así de difíciles, cuando ya han dado todo de sí mismos, cuando su camino de virtudes se ha completado, esa misma virtud podría eventualmente llamar a la soberbia, pues cuando se cultivan en grado sumo, como es el caso de los santos, necesitan llenarse de humildad para realmente ser virtudes.

Pero volviendo a lo que nos interesa, herimos a los demás, hacemos sufrir a nuestros seres queridos, y muchas veces la causa son nuestros defectos. Esto que estoy diciendo no es algo abstacto, es algo de todos los días, de cada momento. Cuando uno se hace el tonto y deja para mañana lo que tiene que hacer hoy, cuando yo creo que de esta manera particular una persona sería más dócil al mensaje de Cristo, cuando con ciertos gestos míos o palabras, daño a los demás, cuando cometo errores y me equivoco y no pido perdón, es cosa de ponerse a meditar y uno va a encontrar muchas razones de qué ocuparse. Esto nos puede llevar a pensar en lo inútil y destructivo que es fijarse en los defectos de los demás, cuando si nosotros realmente quisiesemos que el otro cambiase un defecto, primero, lo haríamos con nuestro testimonio que habla en silencio y por sí mismo.

violetas2Cuando uno daña a personas el corazón se llena de pena. Porque en el fondo, además de dañar a una persona, lo estamos haciendo con Dios mismo.  Si no le ponemos atajos a los defectos, lo que estamos haciendo es vivir como los animales, que se dejan llevar por el instinto. No nos estamos guiando por el amor, que es un fuego permanente, constante, que nunca acaba.

El Padre Pío bien hacía en preocuparse de los propios defectos antes que los ajenos. Comprendía que por más dones extraordinarios tuviese, no por eso dejaba de ser un pecador que en cualquier momento ceda al mundo. Lo tenía muy claro, y además tenía el sufrimiento en una altísima estima, los defectos de los demás eran para él una oportunidad más que una queja para fomentar en las virtudes de la paciencia, la mansedumbre, en definitiva, llegar al dolor de Cristo…

¿Por qué no podemos seguir este camino? Es dificil, a veces nuestro corazón muy frágil se nos arranca. Me pasa a menudo a mí, todos los días. El mismo dolor que entraña dañar a los demás nos puede llevar a tomar conciencia y a pensar que gracias al sufrimiento podremos consolar antes que ser consolados, como diría San Francisco de Asís. Porque si Dios permite el sufrimiento es con un objetivo, un propósito, y las personas que Dios les ha enviado más sufrimientos,  y comprenden su sentido, están llamadas a consolar a quienes sufren, a transformarlo en amor.

Todas estas cosas son las que decidirán si amo o no amo, no hay que tener miedo a reconocerlas porque en ese caso muy soberbios seríamos al no pedirle compasión a Dios por nuestro pobre corazón

Luis Alfonso

ninos-sufriendo

trinidad en los niños

Credo in unum Deum, / Creo en un sólo Dios,

Patrem omnipotentem / Padre omnipotente

Credo in unum Deum, / Creo en un sólo Dios,

factorem coeli et terrae / creador del cielo y de la tierra,

Visibilium omnium / de todo lo visible

et invisibilium / y lo invisible

Credo in unum Deum, Amen / Creo en un sólo Dios, Amén.

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Credo in unum Deum / Creo en un sólo Dios

Dominum Jesum Christum / Jesucristo el Señor,

Credo in unum Deum / Creo en un sólo Dios,

Filium Dei unigenitum / Hijo unigénito de Dios,

Et ex Patre natum / nacido del Padre

ante omnia saecula / antes de todos los siglos

Credo in unum Deum, Amen / Creo en un sólo Dios, Amén.

.

Credo in unum Deum / Creo en un sólo Dios,

Spiritum sanctum / Espíritu Santo,

Credo in unum Deum / Creo en un sólo Dios,

Dominum et vivificantem / Señor y Dador de vida,

Qui ex Patre / que procede del Padre

filioque procedit / y del Hijo

Credo in unum Deum, Amen /Creo en un sólo Dios, Amén.

.

Credo in unum Deum / Creo en un sólo Dios,

Patrem omnipotentem / Padre omnipotente

Credo in unum Deum / Creo en un sólo Dios,

Dominum Jesum Christum / Jesucristo el Señor,

Credo in unum Deum / Creo en un sólo Dios,

Spiritum sanctum / Espíritu Santo

Credo in unum Deum, Amen / Creo en un sólo Dios, Amén.

Movimiento Juvenil Construír – Credo

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Oh Señor
Qué difícil es hablar cuando lloramos
Cuando el alma tiene penas
Cuando no podemos ver
La belleza que tú entregas
En cada amanecer.

Oh Señor
Dame fuerzas para poder encontrarte
Y verte en cada gesto
En cada cosa de esta Tierra
Que tú has dibujado sólo
Para mí.

Oh Señor si necesito de Tus manos
Del abrazo de este amigo que no está
Dale luz a mi alma tan cansada
Que en un sueño quisiera despertar.

Oh Señor
Mi guitarra me acompaña en mi canto
Con la música que siento
Yo quisiera transmitir
A través de mis palabras
Un poquito más de Ti.

Oh Señor si necesito de Tus manos…
Oh Señor.

Misión País – Oh Señor

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¿Qué hacemos cuando tenemos problemas? Vamos donde alquien que nos ayude. Le contamos todo. Vamos donde otro alguien, le volvemos a contar todo. Conclusión: los consejos son muy diferentes, buscando claridad encontramos más oscuridad, más confundidos quedamos, ¿qué hacemos entonces?

Esto es lo que casi siempre, por no decir siempre, hacemos. Nos pasa algo y corremos donde alguien. No digo que sea malo pedir consejo, es de soberbios no escuchar a los demás pensando que nuestro parecer es el correcto. Pero pedimos muchos consejos a los hombres, ¿Y Dios? ¿El consejo de nuestro Padre, qué valor tiene para mí?

Queremos no sentirnos solos, sentir que nos apoyan, sentir que nos alaban, sentir, ¿qué? A veces queremos solo sentir, sentir, y sentir, y ¿oír? ¿queremos realmente oír?

Cada persona puede buscar en los demás un apoyo, una orientación. Eso es bueno, necesitamos de los demás, pero eso no significa que sustituyamos al Padre y obremos según lo que “nos” dijeron antes de lo que Dios nos dice

mhbtySi oyésemos al Padre, nuestra alma se iluminaría…Daríamos consejos sabios a quienes nos lo piden, pero también le dejaríamos muy claro que las palabras nuestras no tienen sentido si antes no escuchamos a Dios en nuestro corazón. Nuestra relación es personal con Él, y si no hablamos con Él, nos digan lo que nos digan, incluso la verdad, no servirá de nada porque no es una vivencia nuestra

Escuchar a Dios no es escucharse a sí mismo con preguntas y racionamientos exaberbados. Es abrirse en la oración, incluso sin decir nada, confiar, esperar, en el silencio exterior e interior…He dicho que se trata de oír. Oímos cuando “Alguien” nos dice algo…oímos, es un trato de rostro a rostro, de Padre a hijo

Buscamos consejo en la televisión, internet (incluso este texto no busca darte consejos, sino instarte a que pidas consejo a Dios), en cualquier otra parte, menos en el Padre. No sabemos lo que es bueno y lo  que es malo porque tenemos una vida espiritual mediocre, sin brillo, muerta. No amamos porque Dios puso todo para que fuesemos perfectos, pero falta nuestro sí

Aprendamos a buscar el don del consejo en el Espíritu Santo. Los santos tenían tanto amor en sus almas porque comprendían y certeza tenían que Alguien los oía y a la vez les hablaba. No hay mayor alegría que vivir esta certeza, vivirla no pensarla, vivirla

Luis Alfonso

Hermana Glenda – Estoy a tu puerta y llamo

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 20 julio 2004 ( ZENIT.org ).- El mayor obstáculo para escuchar a Dios es la tentación de convertirnos en jueces de los demás, considera el predicador del Papa.

El padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap, ha comentado este martes la afirmación de Juan Pablo II antes de rezar este domingo el «Angelus» en la que decía: «escuchar la Palabra de Dios es lo más importante de nuestra vida».

«Además de los obstáculos exteriores impuestos por el ritmo de la vida moderna, se da un ruido más peligroso: el que dentro del corazón obstaculiza la escucha de la Palabra de Dios, el juzgar a los», afirma el predicador de la Casa Pontificia en una entrevista concedida a «Radio Vaticano».

Esta actitud «nos convierte en jueces que juzgan a todo el mundo. Este “ruido” silencioso del corazón habría que acallarlo en ocasiones casi con violencia», en nuestra mente, sugiere.

«¡Basta, basta con este tipo de razonamientos, de quejas!. Quiero leer la Palabra de Dios, quiero escuchar la Palabra de Dios, quiero repetir en mi interior la Palabra de Dios», es el ejercicio mental que propone el padre Cantalamessa.

Se trata de una «gimnasia» que ayuda «a pasar de pensamiento inútiles, ruidosos, egoístas, a pensamientos que vienen de Dios».

violetas-luz

sabiduria-viene-de-dios

Uno de los dones que deberíamos pedir al Espíritu Santo es la sabiduría.

Sabiduría viene del latín sapere que significa “sabor”. Sabiduría es llenar de sabor la propia vida, pero de un sabor sobrenatural, único: el sabor de Dios.

El sabio no es esencialmente el filósofo que se hace preguntas, ni el físico que juega a hacer filosofía, sino quien da respuestas concretas a su vida desde Dios.

El sabio no juega con los demás, los respeta en su dignidad, como hijos de Dios. Tampoco generaliza, ni enjuicia a sus hermanos. Sabe que el alma es única, cada hombre, por más despreciable ante sus ojos pueda mostrársele, es un hijo de Dios.

pensamientos-flor-humildadEl sabio reconoce la sabiduría de los otros, y cuándo son mejores que él. Sin embargo no por eso se considera inferior, ni se compara enfermizamente con los demás. No se menosprecia, ni tampoco se jacta de sus virtudes y dones. Reconoce el valor de cada cual. Busca la verdadera humildad que es saber quién soy, el puesto que Dios me ha asignado, “mi misión, lo que Dios espera de mí, lo que no puedo hacer sino yo” (Alberto Hurtado)

El sabio tampoco tiene veneno en su alma ni rencores ni odios ni orgullos alimentan su vida. Como Jesús, tiene por amigo a quien nadie aprecia. Busca en el despreciado y en el pecador la misericordia de Dios, y en aquel momento sabe que él también necesita de Su misericordia porque también es un pecador.

El sabio vive el dolor desde la cruz, no lo rechaza. Podrá caer, podrá vivir en el dolor, podrá sentir tristeza, sin embargo jamás prevalecerá su estado de ánimo por sobre el amor, que vive en el alma aun cualquier calamidad suceda. El sabio sabe que el Buen Pastor no abandona a ninguna de sus ovejas, confía siempre en las personas y por sobre todo, en Dios. Sabe que la felicidad no puede desligarse del amor.

El mundo real del sabio es la vida del espíritu. Sabe que no tiene sentido hacer y hacer cosas sin antes saber por qué las hago. Busca el ser. Es honesto, fiel, y por sobre todas las cosas, reconoce que sin Dios su vida carece de fundamento. El sabio busca la felicidad del otro antes que la propia, y es feliz solo allí. El sabio, ama…

Todos nosotros necesitamos mucho este don. En la oración, con los ojos llorosos, tan solo en ese momento, de rodillas, sabemos que nadie es sabio, sino que es Dios quien obra a través de nosotros

Luis Alfonso

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El mundo nos dice que murió y resucitó por nosotros. No te preocupes, ten “fe” que fue así y listo. ¡Vive la vida! No te hagas pedazos sufriendo, sacrificándote, porque Él ya hizo lo suyo por ti. Basta la fe, lo demás es música, invento humano…¡Pare de sufrir!

Son palabras que escuchamos a diario. El sentido del sufrimiento es tan desconocido y sin embargo, tan real es sufrir

Hay una guerra, una lucha incesante contra los que viven el dolor. En algunos hospitales los enfermos son simplementes números, individuos que por algunas razones, están ahí pagando su cuenta. Por otro lado el que sufre como Cristo es un enfermo mental, un pobre energúmeno que hay que echarlo rápido porque es un desquiciado insoportable

¿Qué hay detrás del sufrimiento? ¿Por qué esta inconciencia, esta bofetada tan grande en las mejillas de Cristo, desconocida incluso entre cristianos? ¿Tiene sentido preguntarse, qué haría Cristo en mi lugar si rechazamos el sufrimiento?

sufrimiento-de-amor“El conocimiento de la realidad trascendental de la persona, la valoración de su íntima realidad espiritual, es la que nos permite introducirnos en la interioridad de sus sufrimientos, delicada morada en la que se hace inteligible la razón última del sufrimiento y se ilumina su sentido: El plano de lo espiritual es el único en que es imaginable: un sentido del sufrimiento” (Victor Frankl)

La espiritualidad….Somos morada del Espíritu Santo, el sentido del sufrimiento es un misterio que se desentraña solo en la oración humilde, en su aceptación preciosa, en su ofrecimiento. Hay tanto tras el sufrir, incluso es bello cuando tenemos la certeza que es por amor. Este rasguño se convierte en una sonrisa cuando se abre al sufrimiento de los demás. El Espíritu nos va mostrando que la felicidad está en deshacerse de sí mismo contar que otros vivan. Si olvidamos la cruz de Cristo, es mejor antes morir

Nos dicen que seamos felices, alegres, humor sensual, risa…Jauja, ¿es tan así la cosa? Es como si san Juan hubiese dicho “Dios es felicidad, Dios es humor” Un disparate. Nos están diciendo que la alegría es opuesta al sufrimiento, con mayor razón la felicidad.

Ciertamente nadie quiere ser un pobre infeliz, pero la felicidad así como nos la presentan, ajena al sufrimiento, permítanmente decirselos, es una ESTAFA. La alegría es una disposición del alma, nace porque en nosotros habita el Espíritu Santo. Es por eso que podemos decir “aun en el dolor soy feliz”, “El Consolador”, y qué precioso nombre, el consuelo verdadero nace de Dios, no del mundo

Luis Alfonso

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